Advertencia: Primero que nada, mis saludos a todos los que pasan por aquí a leer. Espero que disfruten de este capítulo y que lo pase muy bien.

Día 125 – Reunión 19

Goshinki, Kanna, Kohaku y Yuromaru estaban jugando parchís cuando llega la madre de Onigumo y les trae jugo para que puedan saciar su sed.

─ ¿Quién va ganando? Este juego jamás termino de entenderlo ─ dice la madre de Onigumo.

─ Kanna va ganando, como siempre ─ responde Goshinki mientras veía cómo la albina llevaba su última ficha a la meta ─. Para la próxima jugamos entre nosotros tres y Kageromaru, que al menos así no sabemos quién de los cuatro va a ganar.

─ Aún sigo sin comprender cómo se juega. Deberían dejar que me una un día de estos para que me enseñen cómo se hace eso.

Kohaku ordena nuevamente el tablero del parchís para que la anciana pudiera jugar, siendo obviamente Kanna la que cede su puesto. La madre de Onigumo estaba bastante emocionada de pensar que podría formar parte de un juego bastante divertido, mientras que Kohaku, Yuromaru y Goshinki pensaban que enfrente tenían a un rival bastante sencillo. Cada uno lanza un dado para saber en qué orden jugarían, quedando en el siguiente orden: La madre de Onigumo que sacó 5, Yuromaru sacó 4, Kohaku sacó 2 y Goshinki 1. Kanna le explica a la anciana sobre cómo tomar los dos dados y lanzarlos, explicando que necesitaba sacar 5 para sacar una ficha, y que si sacaba un cinco en un dado y otro número en el segundo dado podría sacar una ficha y hacerla avanzar tantos espacios como diera el segundo dado, y que si sacaba doble 5 tenía las opciones de sacar una ficha y hacerla avanzar cinco espacios o sacar dos fichas a la vez, además que también tenía la oportunidad de lanzar otra vez. La anciana pone en práctica lo que le enseñó Kanna, y su primer intento fue, en efecto, un doble 5.

─ Genial, acabo de empezar bien en mi estreno ─ celebra la viejita muy contenta ─. Ahora saco las dos fichas y lanzo otra vez. A ver… ¡Otra vez números repetidos!

─ Según las reglas, aunque saques sólo dobles sólo puedes lanzar un máximo de tres veces por turno, así que todavía no hay problema ─ aclara Goshinki.

La madre de Onigumo estaba bastante emocionada por la experiencia que significaba jugar al parchís, y rápidamente se aprende todas las reglas del mismo, además que vence de forma avasalladora a sus tres contrincantes, quienes no se podían creer que ella pudiera ser tan hábil, y Kanna parecía que hacía un esfuerzo para no reírse de ellos.

─ Este juego es bastante divertido ─ la madre de Onigumo se levanta y se notaba muy contenta ─. Supongo que me uniré cada noche para jugar, después que haya lavado todos los trastes de la cena.

─ Sí, por supuesto ─ dice Kohaku, igual de descolocado que sus demás compañeros.

─ Seguro que Kanna debe tener un hechizo encima o algo así, y que seguramente le dio parte de ese hechizo a la abuela para que jugara de esa manera ─ dice Goshinki, a falta de algo más sensato para explicar lo que pasó ─. Eso había sido increíble ¿estás segura que es la primera vez que has jugado a esto, abuela?

─ Completamente segura, hijito ─ responde la anciana ─. Durante mi juventud solía jugar al escondite y a ese tipo de juegos, pero algún tiempo después que me casé con su abuelo, no tuve mucho tiempo para entretenerme por tener que ocuparme de los niños que iban llegando de uno en uno, y cuando todos mis hijos se independizaron o fallecieron, contaba únicamente con la compañía de mi esposo. Ya se imaginarán lo difícil que fue para mí matar el tiempo luego de que enviudé, pues ya no contaba con una compañía permanente.

─ ¿A qué te dedicabas entonces para no morirte de aburrimiento, abuelita? ─ se interesa Kohaku.

─ Me convertí en maestra de canto, tanto de niños humanos como youkais. El verlos sonreír y esforzarse en aprender lo que les enseñaba era lo único que me hacía pensar que valía la pena seguir viviendo, y así fueron pasando los años hasta que me encontré con ustedes, y saber que aún tengo familia me hacer sentir muy feliz.

Todos los presentes se sentían bastante conmovidos por lo que había dicho la madre de Onigumo. Muy al contrario que con Naraku, a esa ancianita le habían agarrado un enorme cariño y aprecio. Yuromaru esta vez prepara todo para empezar nuevamente con el juego, regresando Kanna a su puesto mientras la anciana se retiraba para descansar un poco de sus labores.

─ ¿Han recibido noticias de qué ha pasado con los shichinintai? ─ se interesa Goshinki luego de tomar su primer turno.

─ Al parecer empezaron con su operación, y pronto voy a tener que salir para ver cómo les va ─ responde Kohaku antes de lanzar los dados ─ ¿Por qué Bankotsu sigue diciendo que soy un ninja si le estoy diciendo a cada rato que soy un exterminador?

─ La ficha de Yuromaru regresa al punto de partida ─ dice Kanna al parar su ficha encima de la del único youkai que no hablaba entre los presentes.

Yuromaru se pone a sisear frustrado, pues sabía que iba a ser derrotado nuevamente, y que Kanna tenía todas las de ganas, y más cuando inmediatamente Kanna aparta dos fichas de Kohaku en un solo movimiento combinatorio. Goshinki estaba sudando frío, pues sabía que él seguía como víctima de la albina.

─ Definitivamente es un hechizo el que tiene Kanna para jugar así de bien. Nunca le ganamos una ─ insiste Goshinki antes de tomar su turno ─. A ver si logro hacer algo para mantenerme a salvo… Kanna, Kagura acaba de entrar desnuda a la sala ─ Kanna voltea a mirar, y Goshinki aprovecha la oportunidad de adelantar cinco pasos su propia ficha de forma deshonesta ─. Vaya, parece que siguió de largo y se fue ─ dice entre risas ─. Bueno, igual voy a lanzar los dados…

Goshinki avanza varios pasos que le hicieron sentir optimista con respecto a sus posibilidades de ganar, y entonces Kanna toma los dados y los lanza, logrando ella misma avanzar también una cantidad considerable de pasos, y además aprovecha que saca doble para lanzar nuevamente, logrando al final vencer la ficha que había manipulado Goshinki, quien no era capaz de creerse lo que había pasado. Increíblemente, la ficha de Kanna no se había parado en la casilla que originalmente debería estar la ficha trucada, y Goshinki estaba completamente perplejo de ver cómo su propia trampa lo había llevado a estar tan atrás como Kohaku y Yuromaru.

─ Primera ficha en la meta. Faltan tres más ─ dice Kanna al final de su turno.

─ Eso tiene que ser la forma de la mano, o tal vez Kanna sepa alguna relación existente entre la posición de los dados y la forma y fuerza implementados en el lanzamiento ─ dice Kohaku completamente sorprendido.

─ Al menos se nota que tus estudios están dando resultados ─ afirma Goshinki.

Kanna finaliza su turno haciendo coincidir dos de sus fichas en una misma casilla, bloqueando completamente el camino debido a ello, y con eso impidiendo cualquier avance que pudiesen hacer los demás en caso de que la alcanzasen. El juego va avanzando, y Kanna obviamente lleva a la meta todas sus fichas antes de que cualquiera de los demás tuviera la oportunidad de lograrlo con una ficha siquiera. Kohaku, Goshinki y Yuromaru pensaban seriamente que Kanna tendría que ser considerada una leyenda del juego, y es que nunca perdía ningún juego de mesa, sin importa qué rivales tuviese enfrente. Fue entonces que pensaron en lo interesante que sería que la madre de Onigumo y Kanna se enfrentasen en el parchís, aunque quedaron de acuerdo en que ese espectáculo sería mejor verlo otro día.

CONTINUARÁ…


Un poco de muchas cosas tuvo este capítulo, y me fue algo más complicado de lo esperado lograr este equilibrio. Bueno, al menos supongo que me quedó bien :D. Les dejo por lo pronto, estimados lectores, y les espero para la siguiente reunión de este consejo de sabios.

Hasta otra