Advertencia: El contenido revelado a continuación no necesariamente tiene que ver con lo acontecido en la historia canon de Inuyasha. Se recomienda no tomar este capítulo, ni ningún otro de este fanfic, como un intento de tergiversar la historia original de Inuyasha ni de obtener lucro alguno del mismo.

Día 129 – Reunión 20

Naraku estaba cada vez más cerca de la obtención de su nuevo y perfeccionado cuerpo, y en ese momento quería dar un paseo para relajarse y pasarlo bien, viendo cómo lo youkais que aún no había devorado retrocedían ante su presencia. En ese momento escucha unos cantos, y eso le extraña bastante, especialmente porque aquel canto era bastante armonizado y agradable.

─ ¿Qué significa esto? ¿Hay alguien feliz en este monte? ─ Naraku se enfurece y va al lugar de donde procedían los cantos, y lo que ve es que Kagura, Goshinki, Kanna, Yuromaru y Kohaku estaban haciendo una especie de coral bizarra que combinaba bastante bien las voces. Sólo Yuromaru, por su incapacidad para vocalizar, se encontraba apartado de dicha coral que estaba siendo dirigida por… ─ ¿Tú? ─ se sorprende el hanyou ─ Pensé que no te íbamos a ver nunca más ¿Qué te ha traído hasta aquí?

─ Es que los muchachos me extrañaban bastante, además que me aceptan como líder mucho más que a ti ─ dice Tsubaki sin dejar de mover la batuta ─. Ha sido bastante agradable encontrarme de nuevo con el equipo, y también he de decir que me caen muy bien el monje Hakushi y tu madre, Naraku.

Naraku voltea y encuentra que los dos mencionados por la sacerdotisa mala estaban sentados, ambos contemplando la coral protagonizada por las extensiones y Kohaku. La madre de Onigumo se levanta y se acerca a su hijo (a medias) y le da una palmada, y Tsubaki manda a parar el ensayo.

─ Hijo mío, ya era hora de que pudiera conocer a la madre de tus retoños ─ Naraku mira nervioso a Tsubaki, quien no se inmuta en absoluto, por lo que pudo suponer que ya sabía de la treta que habían diseñado Kagura y Goshinki ─. Es una mujer bastante hermosa. Una youkai sacerdotisa, quién lo diría, jejeje.

─ Es que me encanta ayudar a la gente, señora ─ dice Tsubaki en una actuación magistral ─. Onigumo y yo nos conocimos cuando él intentó robar a unos mercaderes, pero ellos acabaron por darle una paliza, así que me dediqué firmemente a ayudarle y darle todos los cuidados necesarios hasta que se pudiera recuperar, y mira usted cómo ha quedado.

─ Eso está bastante bueno ─ se regocija la anciana ─. Por cierto, hay una pequeña duda que tengo al respecto de la separación entre ustedes dos… ─ Naraku empieza a preguntarse qué otras cosas habrían metido sus extensiones en la cabeza de su madre ─ ¿Cómo es eso que Onigumo te fue infiel? ¿Con qué otra mujer te podría dejar, con lo hermosa que eres?

─ Oh, eso… ─ Tsubaki finge que iba a llorar pero que se aguantaba ─ En realidad Onigumo no me fue infiel con otra ─ todos se la quedan mirando con extrañeza ─. Él me dejó en realidad por otro… o mejor dicho, por otros hombres.

Naraku sentía que se le venía el mundo encima, y mira con rabia que sus extensiones y Kohaku hacían un tremendo esfuerzo para no estallar en risas. Su madre se notaba completamente sorprendida, y Hakushi estaba como si nada, o tal vez no era capaz de hacer gestos de tan seco que estaba.

─ ¿Cómo es eso que mi hijo te dejó por otros hombres? ─ la anciana empezaba a sonar molesta.

─ Yo los vi… ─ Tsubaki solloza falsamente, y resultaba ser bastante convincente ─ Lo vi en nuestra cama con aquel hanyou pendenciero, y con aquel hombre lobo… sus nombres eran Inuyasha y Koga. Estaba con ambos… al mismo tiempo…

─ Esto no me extraña ─ opina Hakushi ─. Yo ya le veía cara de que hacía esas cosas.

─ U-un momento… ─ Naraku estaba completamente sorprendido por la forma en que Tsubaki lo había encajonado y había puesto a todo el mundo en su contra ─ E-esto lo puedo explicar…

Tsubaki eleva el volumen de su falso llanto y se abraza a la anciana, quien le da unas palmadas y le susurra cosas para calmarla. Kohaku, Kagura, Goshinki, Yuromaru, Kanna y Kageromaru seguían haciendo un esfuerzo tremendo para no reírse, y de alguna manera se las arreglaban para más bien parecer afligidos por el "dolor de su madre". Naraku podía notar que su madre lo miraba con total reproche y negaba con decepción. Hakushi se levanta con dificultad y se estira precariamente antes de retirarse lentamente.

─ Parece que tienen mucho de qué hablar, así que mejor no me meto ─ dice el monje antes de desaparecer de la vista.

─ Onigumo, no te imaginas lo mucho que me acabas de decepcionar ─ habla finalmente la anciana ─ ¿Cómo es posible que destruyas la familia que has hecho sólo para andar coqueteando con alguien más, y más siendo dos hombres? ¡DOS! ¡Sacrificando una familia por semejante nivel de promiscuidad! Si tu padre pudiera levantarse de su tumba regresaría allí de golpe si supiese lo que has estado haciendo.

─ Pero mamá…

─ ¡Nada de peros! Has lastimado a una maravillosa mujer y has separado de su lado a unos niños realmente adorables ─ Naraku veía a sus extensiones y Kohaku ponerse del lado de su madre ─. Puedes olvidarte de la herencia de mis bienes, que el día que me muera serán Tsubaki y los niños quienes hereden directamente todo.

Tsubaki empieza a apoyarse en Kagura y Goshinki para seguir su interpretación de mujer devastada emocionalmente, y la madre de Onigumo se va de allí para empezar a hacer la comida. Naraku rechinaba los dientes con furia mientras veía a los demás empezar a reírse con todas las ganas que habían contenido hasta ese momento.

─ ¡Eso no se hace! ¡Se supone que es mi herencia! ¡Mía! ─ se quejaba el hanyou, aunque los demás no parecían escucharlo ─ No me puedo creer que me dejaran en ridículo ante mi madre de semejante manera. Esto no se los voy a perdonar.

─ Relájate, Naraku ─ dice Tsubaki en cuanto logra contener su risa ─. En todo caso, ya estás por conseguir ese cuerpo perfeccionado que oí que estabas buscando, así que al menos no saldrás perdiendo en todo.

─ Sí, claro ─ Naraku se cruza de brazos y se pone como un niño regañado ─. Por cierto, ¿qué hacían con esa coral de hace un momento?

─ Pensamos que había llegado el momento de ponernos a valer en algo ─ empieza Goshinki ─. Todo empezó con la capacidad que mostró Kohaku en el canto y vocalización, y entonces pensé que podríamos entre todos cantar para animar la triste vida que tú nos estás procurando a nosotros.

─ También está el caso de que Kagome se está acaparando ella sola casi todos los temas musicales de apertura y clausura ─ dice Tsubaki ─. Considero que es un poco injusto que ella sola cante todos los openings y endings, teniendo esta historia a tanta gente, además que nunca nadie piensa en la posibilidad de que los malos desempeñen un papel al respecto. Por eso estamos practicando, para intentar tener una oportunidad de que alguno de nosotros pueda cantar un tema oficial, que eso nos daría un subidón anímico increíble mientras estamos todos en este encierro.

─ Está todos ustedes locos de remate ─ dice Naraku algo sorprendido ─. Mejor me hubiera quedado por allá, llevando a cabo los preparativos para poder crear mi cuerpo mejorado, en vez de escuchar todo eso de cantar y querer destacar. Ustedes tienen unas aspiraciones realmente bizarras.

─ Para ti es bizarra cualquier cosa que no sea maldecir a otros y desear poder a costa de lo que sea ─ salta Kagura.

Naraku prefiere no decir nada más y se retira de vuelta a su habitación, y Tsubaki ordena nuevamente al equipo para llevar a cabo las prácticas corales, siendo nuevamente Yuromaru el que se queda por fuera por no poder vocalizar o hablar. Al menos los cantantes del coro no se estaban aburriendo con lo que hacían, y Tsubaki estaba tan a gusto por haber regresado que pensaba quedarse de manera permanente en el consejo de sabios.

CONTINUARÁ…


¿Qué les ha parecido el retorno de Tsubaki a esta historia? ¿Qué más creen que pueda pasar? Créanme cuando les digo que muchas cosas han de pasar, pero tendrán que esperar un poco para saber qué. Les dejo por lo pronto, y espero que se cuiden mientras tanto.

Hasta otra