Advertencia: He aquí otro capítulo que ya llevaba algún tiempo dándome vueltas en la cabeza, un fenómeno social correspondiente a nuestra actualidad llevado a la época feudal japonesa. Mis deseos para este capítulo es que sea de su gusto

Día 137 – Reunión 21

Tsubaki, Goshinki, Kageromaru y Kohaku estaban jugando póker mientras Yuromaru, Hakushi y Kanna estaban como meros espectadores. Algunos de ellos todavía tenían a su lado el plato de comida que le dejó a cada quien la madre de Onigumo, pero ya de esos pocos estaban a punto de terminar de comer. Goshinki se estaba esforzando mucho para no hacer trampa y leer la mente de sus contrincantes, y es que él estaba en el último lugar.

─ ¡Escalera real, y encima son puros corazones! ─ celebra Kageromaru, pues era la primera vez que ganaba una mano ─ ¿Quién puede pelear con eso?

─ Yo sólo tengo un póker de sietes, así que yo no ─ admite la sacerdotisa mala.

─ Nada de nada ─ se resigna Kohaku.

─ 2, 3, 4 y 5 de picas ─ muestra Goshinki ─. Has tenido mucha suerte, lombriz.

─ ¡Ja! Pueden decirme todo lo que quieran, pero eso no cambia el hecho de que esta vez la mano es mía ─ dice Kageromaru sin dejarse provocar.

Kagura entra en escena con el teléfono de Kagome en la mano, y a juzgar por su rostro se le veía bastante divertida con lo que había encontrado.

─ Muchachos, no se van a creer lo que acabo de encontrar ─ empieza ella ─. Hasta hace poco no sabía que este teléfono tenía esta clase de archivos, y ahora que lo veo es como para partirse de la risa.

─ ¿A qué te refieres? ─ dice Kohaku.

─ Aquí dice "Facebook"… Oye, me está mejorando la lectura de esta cosa tan rara ─ Kagura sonreía como una niña pequeña a medida que seguía hablando ─. En fin, resulta que últimamente están llegando avisos de llegadas de unas imágenes bastante curiosas, la gran mayoría de parte de unas chicas llamadas Yuuka, Eri y Ayumi, quienes aparentemente son amigas de Kagome.

─ Pues muéstranos qué envían esas tres ─ Goshinki se levanta para acomodarse y ver mejor lo que tenía Kagura.

Una vez que todos estuvieron cómodos para ver las imágenes de las que hablaba Kagura, ella les muestra una imagen la que aparecían Eri y Yuuka (aunque el grupo no tuviera idea de quién era quién) apretándole los pechos a Ayumi, y encima de la imagen aparecía escrito "haciendo crecer los pechos pal face". La siguiente imagen era dentro del baño de la secundaria de Kagome, y allí aparecía Ayumi intentando subirle la falda a Eri, la cual se contenía muy avergonzada, y Yuuka aparecía sonriendo con la lengua afuera y haciendo el símbolo de amor y paz, y encima de la imagen decía "extrañando a Kagome pal face". También había una tercera imagen en la que aparecía Eri y Ayumi despojándole a Yuuka de su sostén, y además Eri estiraba las bragas de Yuuka con la mano libre, y encima de la imagen decía "preparándonos para las clases de gimnasia pal face". Todos estaban boquiabiertos, y especialmente Kohaku, quien se pone rojo y se tapa parcialmente la cara, mientras Kagura se reía ante lo que veía.

─ Estas amigas de Kagome son unas vacilonas ─ dice Kagura ─. Les juro que nunca antes había visto a unas humanas hacer este tipo de cosas…

─ A mí no me extraña tanto ─ interviene Tsubaki ─. Ya quisieran estas tres mocosas vivir lo que yo he vivido cuando estaba en mi entrenamiento para ser sacerdotisa ─ en ese momento todos desvían su atención hacia ella ─. Desde el mismo primer día que ingresé al templo para hacer mis estudios, tuve que formar parte de un foco viviente de tensión sexual que llegaba al punto del acoso y hasta la violación en ciertos momentos como la hora de dormir o del baño. Si nunca me metieron los dedos fue porque me pude adaptar rápidamente a ese ambiente y me hice de cierto respeto entre las aspirantes de mayor experiencia. Tendrían que ver cómo era eso: las novatas eran desfloradas apenas ponían un pie en el baño o en los dormitorios. Nunca había un momento en que una pudiera dar tres pasos seguidos sin que hubiera alguien que por lo menos le masajeara los pechos y le lamiera el cuello, pero extrañamente, por más que resultara traumatizante y hasta desagradable que todas intentaran violar a una chica en específico, esto se convertía en algo divertido, y a veces placentero, cuando era una quien acosaba y violaba a otras.

─ ¿Lo dices enserio? ─ dice Goshinki sin podérselo creer.

─ La vida en el entrenamiento fue una verdadera locura ─ continúa Tsubaki como si nada ─. Era una paradójica vida de amistad estrecha con todas y de intenso acoso sexual. Tanto era así que una chica podía violarme y hacerme cualquier suciedad que le pasara por la mente en la mañana, y en el transcurso de la tarde esa misma chica quería ser mi amiga, compartía su almuerzo si veía que yo no tenía nada para comer, e incluso me podía ayudar en la realización de conjuros que me pareciesen difíciles, y al día siguiente, si yo quería acosar a una novata, entonces mi nueva amiga me daba consejos sobre cómo manosearla y esas cosas, creando así un círculo vicioso entre todas nosotras, y a veces se podía ver que algunas accedían voluntariamente a hacer todas las perversiones que se les ocurriera a sus acosadoras.

─ Qué locura ─ opina Kageromaru.

─ Esto es demasiado para mí. Nunca había escuchado tanta perversión junta ─ dice Kohaku hirviendo de vergüenza.

─ Y eso que apenas le cuento la mitad de las cosas que allí yo tuve que pasar ─ sigue Tsubaki ─. Yo misma tuve que acosar a mis kohais en cada oportunidad que tuve, y esas mismas muchachas al rato me pedían consejos para poder acosar ellas mismas a las futuras novatas. Era un ambiente de lascivia entre mujeres como nunca se había visto fuera de allí. Si Kikyo es así de seria, es que ella es autodidacta como sacerdotisa, porque si hubiéramos estudiado juntas en el templo, créeme que de Inuyasha no se enamora, y si lo hace se hubiera mostrado más alegre y liberal.

─ Sacerdotisas lascivas… Poderes espirituales con perversión… y yo perdiendo mi tiempo guardando castidad toda mi vida ─ Hakushi se pone a llorar mientras se tapaba el rostro con horror ─. Yo siempre creí que los poderes espirituales y la pasión de la carne no eran para nada compatibles, y resulta que he estado viviendo una mentira todo este tiempo ¿Qué he estado haciendo? A estas alturas ya no tengo esperanza alguna de perder la virginidad.

Hakushi se levanta con dificultad y se va llorando de allí, y todos se le quedan mirando, pues ninguno de ellos recordaba haber visto algo tan lamentable en sus vidas. Kohaku todavía seguía de un rojo brillante, pues la historia de Tsubaki, junto con las imágenes mostradas por Kagura, le hicieron tener imágenes mentales de su novia desnuda y en situaciones bastante sugerentes. Kagura se guarda el teléfono, y es que le estaba interesando bastante la historia de Tsubaki.

─ ¿En qué me había quedado? Ah, sí. Les decía que en ese lugar había la costumbre de que todas violaban a todas, y es que a veces las nuevas también se organizaban para aprovecharse de las aprendices mayores, aunque eso igual no tenía ningún efecto negativo en el trato amistoso que teníamos entre todas. También había la tradición de que las aprendices de pechos grandes eran siempre la comidilla de sus compañeras de dormitorio, pues a cada rato la interceptaban para manosearla sin rubor alguno, aunque las que eran planas también recibían su manoseo, aunque no con tanta frecuencia. Supongo que en ese templo hay un conjuro o algo así que desbocaba la libido de las aspirantes, aunque les repito que yo logré mantenerme pura en lo esencial, y es que aún hoy en día sigo esperando por la persona correcta para mí ─ Kageromaru tose para disimular que decía "Kikyo", y Tsubaki no se da cuenta ─. Siempre pensé que no sería de extrañar si realmente encontrasen que hay un conjuro lascivo en el templo, pues su fundadora, mi ancestro, es decir la sacerdotisa Midoriko, tenía esa costumbre de hacerlo con sus compañeras y aprendices, aunque la mayoría de los manuscritos que tratan de ella no hacen ninguna referencia a ello.

─ El poder de la perversión. Eso sí que es nuevo ─ opina Kagura.

─ Si Naraku supiera de ese poder de la sacerdotisa Midoriko, supongo que sería capaz de ver de una forma distinta la perla de Shikkon ─ opina Goshinki, y de inmediato todos empiezan a reírse.

─ Sí, claro ─ dice Kageromaru ─. Ni en un millón de años a Naraku le pasaría eso por la cabeza, aún si prestara atención a lo que dice el corazón de Onigumo.

Kagura, en medio de las risas, revisa la hora para saber cuánto tiempo llevaban ellos allí, y comprueba que era hora de ayudar a la madre de Onigumo a hacer la cena. Tsubaki y Kanna se ofrecen a ayudar, mientras que Goshinki, Yuromaru y Kageromaru se van a otro lado para dar una vuelta y cerciorarse que los youkais menores que estaban encerrados no estuvieran dando problemas.

CONTINUARÁ…


Una vez más, si alguien quiere un fanfic que trate sobre estas experiencias vividas por Tsubaki, lo mejor será hacerlo por sí mismo, o esperar que me inspire para hacer algo así xD. Ya es hora de retirarme, espero que la pasen bien, se cuidan mucho y todo eso, que nos vemos muy pronto.

Hasta otra