Advertencia: Es tiempo de un nuevo capítulo, y espero con sinceridad que sea de su agrado. Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, aunque si es idea mía la madre de Onigumo.

Día 145 – Reunión 22

En la sala había una pequeña fiesta integrada únicamente por Kagura, Goshinki, Kanna, la madre de Onigumo, Kageromaru, Tsubaki, Bankotsu, Kohaku y Yuromaru, y es que finalmente había llegado el día en que todos podrían salir al exterior para no tener que regresar al interior del monte Hakurei. Kohaku estaba haciendo un tremendo esfuerzo para destapar una botella de champagne (otro regalo de Kagome) a fin de coronar la celebración, pero el corcho le oponía una férrea resistencia.

─ Vamos, un poco más de fuerza, que ya lo tienes ─ anima Kageromaru.

─ Eso intento, pero no se quiere salir ─ dice Kohaku mientras hacía toda la fuerza que podía ─ ¿Cómo hacen para descorchar esto en el lugar donde vive Kagome?

─ No lo entiendo ─ Bankotsu se para a un lado de Kohaku para probar él mismo a destapar la botella ─ ¿Cómo es posible que un ninja sea tan debilucho? Tengo entendido que ustedes se entrenan mucho físicamente.

─ Que no soy un ninja, sino un exterminador ─ se defiende el chiquillo.

Bankotsu no hace caso a lo que dice Kohaku y toma él mismo la botella de champagne para destaparlo, pero incluso para él el corcho estaba demasiado fuerte para quitarlo, aun cuando usa todas sus fuerzas para destaparlo. Bankotsu hace todo lo que puede, y lo único que logra es pensar que posiblemente estaba perdiendo su fuerza por no estar activo últimamente. Luego de que él se rindiese, los demás prueban suerte al intentar descorchar la botella, pero todo intento acaba en igual fracaso.

─ Mierda, eso no se abre con nada ─ dice Goshinki.

─ Kagome me había dicho que esta botella siempre es preferible abrirla en momentos especiales, ocasiones para festejar ─ señala Kagura ─. Posiblemente esta botella tenga algún conjuro o algo que haga imposible abrirla hasta que se dé ese tipo de ocasiones.

─ Tiene que ser una broma ─ dice Kageromaru ─. Estamos a punto de irnos de esta cueva para no tener que volver. Tendremos la oportunidad de echar raíces en donde mejor nos parezca, e incluso Kohaku será capaz de verse nuevamente con su novia, ¿y eso no es motivo de celebración? ¿En qué pensaron los que hicieron esa botella cuando le pusieron el fulano conjuro?

─ Ni idea, pero es obvio que su concepto de celebración es muy distinto del nuestro ─ opina Tsubaki.

─ Bueno, yo no puedo quedarme más tiempo ─ dice Bankotsu antes de tomar su alabarda ─. Renkotsu y Jakotsu deben estar divirtiéndose afuera, así que mejor me les uno. Ha sido un gusto conocerlos, y espero verlos algún día.

Bankotsu se va de allí muy altivo, como si estuviera seguro de obtener la victoria frente a sus enemigos, aunque a los demás no les importó mucho aquello. Kohaku continúa haciendo intentos por abrir la botella, y al cabo de un rato aparece Naraku, ahora con su nuevo cuerpo completado.

─ ¿Qué les pareces lo que acabo de hacer? ─ Naraku se muestra a sí mismo como si fuese un fisicoculturista ─ Ahora tengo un cuerpo más poderoso y más perfecto. Claro, tuve que devorar a varios cientos de youkais que tenía prisioneros, y en más de una ocasión sufrí de indigestión, pero todo ha valido la pena. Ahora soy más fuerte y hermoso que antes.

─ Te ves bastante elegante, hijito ─ la madre de Onigumo le pasa unas botanas que había hecho especialmente para la fiesta ─. Supongo que ahora tú te irás de este monte, ¿no?

─ Primero tendría que esperar a que Hakushi deshaga su campo de energía, o de lo contrario tendríamos que quedarnos aquí un poco más ─ responde Naraku ─ ¿Y tú adónde irás después de esto?

─ Yo me regreso a casa ─ responde la anciana con simpleza ─. Ya estuvo bien de estar tanto tiempo lejos, pero sabes que tú, Tsubaki y los niños siempre serán bienvenidos en mi casa.

─ Prometemos verte de vez en cuando, abuelita ─ Kohaku le da un abrazo lleno de cariño a la madre de Onigumo, y este le devuelve el abrazo.

─ Nunca mejor dicho, además que me gustaría aprender cómo haces ese curry especial que le pones al almuerzo, que me gusta muchísimo ─ dice Tsubaki.

─ Puedo enseñarte cualquier cosa que desees, queridita. Solo no dudes en pedir ─ dice la anciana antes de abrazar también a la sacerdotisa.

─ Bueno, ya que se está poniendo demasiado intenso lo de los abrazos ─ interrumpe Naraku antes de descubrir un bulto y dárselo a Kagura ─. Necesito que lo cuides por el momento, que yo voy a estar muy ocupado.

─ ¿Qué es esto? ─ Kagura desenvuelve el bulto de sábanas para encontrar una carita durmiente ─ ¿Un niño? ¿Qué significa esto?

─ Otro nietecito. Qué emocionante ─ la madre de Onigumo se junta con Kagura para ver la cara del recién creado ─ ¿Qué nombre tiene, por cierto?

─ Ni idea, pero supongo que él mismo se dará uno en cuanto despierte ─ responde Naraku.

─ Típico, nuestro padre siempre tan responsable y diligente ─ ironiza Goshinki.

─ Por cierto ─ empieza Naraku, pretendiendo tener la atención de todos los presentes ─, en vista que estaré ocupado buscando el último fragmento que queda de la perla de Shikkon, les tengo que decir que me tendré que distanciar mientras ustedes se hacen cargo del bebé, así que les adelanto que no nos volveremos a ver por un tiempo…

De pronto la botella de champagne (aún en manos de Kohaku) se destapa sola, haciendo que el corcho saliese disparado, y una pequeña cantidad de espuma sale de la botella y alcanza ambas manos del chico. Todos voltean a mirar a Kohaku, y él se pone rojo de vergüenza.

─ No fui yo, lo juro. No sé qué tiene esto, pero se acaba de descorchar solo ─ se defiende como puede.

─ Tranquilo, Kohaku. Todos te entendemos a la perfección ─ dice Kageromaru entre risas.

─ Pues parece que ese motivo de celebración sí fue suficiente para el conjuro de la botella ─ dice Kagura a Kanna en voz baja.

─ Bueno, como iba diciendo ─ dice Naraku un poco molesto por la interrupción ─, debido a mi ausencia, y como ya todos nos vamos de aquí en breve, voy a tener que dejar a cargo al bebé de todos ustedes. Claro, el liderazgo lo asumirá en caso de que mi experimento sea un éxito y sepa hablar tan pronto abra los ojos.

─ Con tal que no sea una versión miniatura de ti, podemos aguantar lo que sea ─ dice Kageromaru.

Un terremoto empieza a sacudir el lugar, y también se oyen a los lejos rugidos de cientos de youkais, señal de que el campo de energía ya no tenía ningún efecto. Era el momento de irse de allí, y la madre de Onigumo va acompañada de Tsubaki.

─ Nos vemos en unos días ─ se despide Tsubaki ─. Primero acompañaré a su abuela para conocer el lugar donde vive y que me enseñe también algunas de sus recetas especiales, y después nos encontramos nuevamente para ver qué tal es el mocoso nuevo.

─ Tú tranquila ─ dice Kagura ─. Si el niño sale tan fastidioso como Naraku, te bastará saber que ninguno de nosotros lo tendrá para cuando vuelvas.

Naraku se va por su propio camino sin tomar en serio lo que estaba diciendo Kagura, y los que se habían quedado empiezan a organizar su salida, pues podían notar que el monte Hakurei se venía abajo. Una etapa había terminado para ellos, y otra nueva estaba por dar comienzo.

CONTINUARÁ…


Fin del arco del monte Hakurei, aunque no sé cómo llamar el que viene, en vista que de ahora en adelante el consejo de sabios no tendrá un lugar fijo. De todos modos, el próximo capítulo será el debut "formal" de Kagome y Akago, pues no se puede decir propiamente que lo haga Hakudoshi.

Hasta otra