Advertencia: Ha llegado el momento prometido: el debut de Akago y Kagome en el consejo de sabios, aunque el debut no podría ser más extraño. Ya van ver lo que les digo.

Día 148 – Reunión 23

Kagura se estaba impacientando mientras estaba acompañada de una zombi controlada por ella, entonces entra Kagome escoltada por unos guardias.

─ Suéltenme, brutos. Se nota que no saben tratar a una chica ─ se queja Kagome al entrar a la habitación.

─ Ya está bueno. Váyanse ─ ordena la zombi, y los escoltas la obedecen.

─ Ya sabía yo que te iban a traer, Kagome ─ Kagura sale de las sombras para que Kagome la pudiese ver ─. Tengo aquí un dilema que necesito que me ayudes a resolver, pues tú eres la única que podría saber de esto.

─ ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué problema tienes? ─ se interesa Kagome.

─ Es que Naraku tuvo un bebé hace poco, y se supone que tendría que hablar tan pronto como despertase, pero el mocoso no ha hecho otra cosa que llorar desde que abrió por primera vez los ojos…

─ Un momento ─ interrumpe Kagome ─ ¿Naraku tuvo un bebé? ─ empieza a reírse ─ Eso debí verlo. No me lo puedo imaginar dando a luz mientras ustedes le dicen que puje y le secan el sudor de la frente, mucho menos recibiendo el recién nacido y abrazándolo con una sonrisa ¿Ni siquiera pudiste tomarle una foto con mi teléfono?

─ Naraku fue muy reservado en el tiempo que estuvimos en el monte Hakurei, así que no hay nada para que te muestre ─ dice Kagura con tono resignado ─. Pero igual eso ya es otro cuento ¿Tú sabes cómo tratar con bebés? Es que este enano me está volviendo loca y no sé qué hacer.

─ ¿Te parezco experimentada con bebés, Kagura? ─ dice Kagome con tono de regaño ─ Ni siquiera recuerdo cómo fue mi vida cuando nació mi hermano Sota, mucho menos sé cómo lidiar con pequeñines así, pero sí sé que no debemos perder la calma.

─ Entonces ten al niño, pues siento que en cualquier momento lo tiraré al primer río que encuentre.

Kagura le pasa el bebé a Kagome, la cual se lo apoya en el hombro para que pudiera seguir durmiendo, pero el bebé despierta y de golpe empieza a llorar en la oreja de Kagome con tanta fuerza que casi la hace lanzarlo por reflejo. Kagura toma nuevamente al niño para que Kagome se pudiera ocupar del dolor que tenía en la oreja.

─ Se nota que el bebé es de Naraku ─ dice Kagome cerrando los ojos por el dolor ─. Sólo él es capaz de joderlo a uno de esa manera.

─ Eso fue exactamente lo que dije yo cuando despertó por primera vez ─ dice Kagura alzando la voz para hacerse oír por encima del llanto de Akago ─. Realmente no tengo ni idea de qué hacer ¿No conoces a nadie que sí sea experta en estos temas?

─ Supongo que Kaede podría saber algo, pero tomemos en cuenta que si se da cuenta de que es una extensión de Naraku podría intentar eliminarlo. Estamos ante un verdadero dilema.

─ ¿Ni siquiera sabes qué motiva que un bebé llore tanto? ─ Kagura estaba a que tiraba a Akago al piso.

─ Tengo entendido que suelen llorar cuando tienen hambre ─ Kagome se pone pensativa mientras memorizaba todo lo que había aprendido en la escuela y en casa ─. A la edad que tiene, sería impráctico darle de comer cosas sólidas, y aunque no sé cómo funciona en los youkais, a los bebés se les alimenta al principio amamantándolos.

─ ¿Amama qué?

─ Amamantándolos, darles leche materna, darles de comer pecho ─ contabiliza Kagome, intentando hacerse entender.

─ No me jodas, Kagome ─ Kagura se pone completamente pálida, pues había entendido lo que le había dicho Kagome ─ ¿Sabes lo que me estás diciendo que haga? A la única persona a la que le he dado pecho en la vida ha sido a Kanna, a más nadie, y no fue precisamente para darle de comer.

─ ¿A Kanna? ¿De verdad Kanna y tú se la montan entre ustedes? ─ Kagome estaba boquiabierta.

─ ¿Acaso tiene algo de malo? ─ se extraña la youkai ─ Sólo piensa que es como si te pasara con Sango. Así, más o menos. Además, no me vas a negar que entre los tuyos haya ese tipo de costumbres, no después de todas esas imágenes que llegan al teléfono de parte de las tales Eri, Yuuka y Ayumi metiéndose mano entre ellas y con esas lamidas tan descaradas.

─ Pero está el detalle de que Sango y yo no hacemos eso, y tampoco somos hermanas, y te juro que nunca ando en esos juegos con mis amigas, además que no sé cómo le hacen las ondas cibernéticas para llegar a esta época y alcanzar mi teléfono ─ se defiende Kagome ─. Aunque no sé cómo va a ayudar esa experiencia tuya, sí sé que no es lo mismo amamantar por alimentar a un bebé que hacerlo de forma erótica.

─ Yo tampoco le veo nada en común, pero pensé que sabrías algo al respecto ─ Kagura aleja al bebé de ella, pues cada vez lo soportaba menos ─ ¿Pero ayudarás o no? Es que no sé qué hacer.

─ Bueno, dámelo un momento.

Kagome, con toda la vergüenza que estaba soportando, se sube el uniforme y desnuda uno de sus pechos para que el hijo de Naraku comiese, aunque sabía que las probabilidades de que resultara eran ínfimas porque no estaba preparada físicamente para hacerlo. Increíblemente el bebé sí logra alimentarse, y Kagura y Kagome estaban completamente sorprendidas, y por un momento estaban hasta conmovidas por verlo alimentarse de esa manera.

─ Qué tierno… Cómo me gustaría que eso nos pasase a Kanna y a mí ─ dice Kagura con algo de rubor en sus pómulos.

─ Pues no sé cómo le harás, a menos que los youkais sean hermafroditas o puedan cambiar de sexo ─ opina Kagome ─. Pero tienes mucha razón. Es la cosa más linda que haya visto en mi vida.

El bebé termina de mamar del pecho de Kagome, da un prolongado bostezo y mira fijamente a Kagome.

─ Eso era lo que necesitaba. El hambre no me dejaba hablar ─ dice el bebé de golpe, y Kagome del susto da un grito y tira a Akago, dejándolo caer al suelo.

─ ¡El niño hablo! ¡El niño habló! ─ chilla Kagome muy asustada mientras se acomodaba la ropa.

─ Mierda, ¿es que Naraku no puede crear nada que actúe normal de forma continuada? ─ dice Kagura casi tan asustada como Kagome.

─ Eso dolió ─ se queja Akago mientras se sobaba la cabeza ─. Es una suerte que no sea un bebé humano, o de lo contrario me hubiese muerto.

─ Demonios, el niño volvió a hablar ─ dice Kagura ─. Eso lo empeora todo, porque ahora nos tenemos que dejar liderar por él. En el barrio youkai cercano a las ruinas del palacio seguramente se partirán todos de risa en cuanto se den cuenta de ello.

Akago hace señas para que Kagura lo cargase nuevamente, cosa a la que accede a regañadientes. Kagome aún estaba intentando superar el susto, pero al menos ya no reaccionaría lanzando a Akago la próxima vez que hablase en sus brazos.

─ ¿Qué vamos a hacer ahora? ─ cuestiona la sacerdotisa muy insegura.

─ Por lo que puedo oír, supongo que deberíamos disimular ─ Kagura da un breve vistazo para ver cómo Sango y Miroku estaban peleando con los soldados apostados en la entrada ─. Ellos en cualquier momento van a entrar, y el no querer matar a los guardias no les impedirá llegar hasta aquí, especialmente si llega Inuyasha.

─ ¿Qué quieres decir con disimular?

─ Se supone que ambos bandos somos enemigos, ¿no? Lo que podemos hacer es lo siguiente ─ Kagome asiente para que Kagura continuase ─: Tú tendrás al niño mientras hacemos como que va a usar tus ojos para encontrar los fragmentos de la perla de Shikkon.

─ Suena bien ─ Kagome sonríe ampliamente ─. Así le ponemos drama a la cosa y despierto la preocupación de Inuyasha, y así tendré tiempo después para regañarlo por andar prefiriendo a Kikyo antes que a mí.

─ Y de todos modos Naraku ya está trabajando por su parte para encontrar el último fragmento de la perla ─ dice Akago ─. Mi papel empezará después, pero al menos ahora puedo fingir que estoy practicando para que Naraku no me moleste cuando nos encontremos.

─ ¿Tratando de engañar a Naraku para que nos deje en paz? ─ se sorprende Kagura ─ ¿Sabes una cosa, Kagome? Este mocoso me está empezando a agradar.

─ Tienes razón, a mí me pasa lo mismo ─ apoya Kagome.

─ ¡Ya está decidido! Ten al niño, Kagome.

Kagome toma aire profundamente y hace como que estaba bastante angustiada y peleando para escapar del control de Akago, y Kagura se aguanta las ganas de reír, pues le parecía que Kagome no era muy buena improvisando.

CONTINUARÁ…


Como ya había puntualizado antes, este es apenas el primer capítulo de todo un arco cuyo nombre no sabría definir bien por no haber un lugar fijo para que se celebren las reuniones del consejo de sabios. En fin, espero que hayan disfrutado de lo leído, y muy pronto he de volver al ruedo :D.

Hasta otra