Advertencia: Bueno, aprovechando que estoy bastante cómodo frente a la PC y que es día de actualizar, pues pongo manos a la obra, no sin antes decirles que Inuyasha y sus personajes no me pertenecen. Sólo los uso para fines de entretenimiento.
Día 184 – Reunión 26
Kohaku llega muy alegre al palacio junto con su novia Suiryu, y en la puerta estaban Kagura, Kanna, Akago, Kageromaru, Yuromaru, Goshinki y Tsubaki, junto con algunas criadas del palacio. Estaba de más decir que estaban ansiosos por conocer directamente a la joven youkai.
─ Bienvenidos a nuestro aposento ─ saluda Goshinki muy animado.
─ ¿Ello son tus amigos de los que me estabas hablando, Ko-chan? ─ dice Suiryu con una enorme sonrisa, y Kohaku asiente un poco ruborizado por el mote que le puso su novia ─ Excelente. Muy buenos días. Mi nombre es Suiryu, hija del señor feudal Rinryu y también la novia de Ko-chan. Espero que nos llevemos muy bien.
Los actuales señores del palacio saludan animadamente a Suiryu y le hacen gestos a Kohaku para decirle lo bien que hizo en salir con ella, a lo que el chico se ruboriza.
─ Realmente me alegro de saber que Kohaku tiene a alguien en quién apoyarse sentimentalmente ─ dice Tsubaki ─. Por cierto, yo también llegué a conocer a alguien que ha logrado cautivar mi corazón. Finalmente he encontrado aquello que necesitaba para superar mi dolor por la pérdida de Kikyo.
─ ¿De verdad? ¿Ya te echaste novia? ─ dice Kageromaru ─ ¿Y quién es?
─ Bueno, en realidad no puedo decir que seamos pareja, pues en realidad esa persona todavía no me conoce ─ responde Tsubaki, y eso le valió que a todos les saliera una enorme gota ─. Pero les aseguro que esto que tengo en el pecho es real…
─ Ya lo sé ─ irrumpe Kagura ─. Ya Kagome me habló sobre los implantes en los senos, y estoy segura que eso aquí no existe como para que lo hayas intentado.
─ Jaja, muy chistosa saliste, Kagura ─ dice Tsubaki de forma sarcástica ─. Lo que quiero decir es que me he vuelto a enamorar, y esta vez de una sacerdotisa increíble, absolutamente especial… ─ a todos les picaba la curiosidad por saber quién era ─ La chica es conocida como "su eminencia Hijiri", y aunque su rostro es un enigma total, les aseguro que estamos hechas la una para la otra.
─ Vaya prueba de lo ciego que es el amor ─ dice Goshinki ─. Jamás había oído de alguien que se haya enamorado sin haber estado jamás frente a la persona de la que se enamora, y encima sin haber visto su rostro.
─ A lo mejor tiene pena de mostrar su cara ─ defiende la sacerdotisa mala ─. Es moneda corriente que la gente quede deformada de las formas más grotescas posibles por las guerras que van y vienen con tanta frecuencia. Pero a mí no me importaría si ese es su caso, de verdad.
─ Esto tiene que ser un fetiche o algo por las sacerdotisas, lo que tiene Tsubaki ─ murmura Kagura, de modo que sólo Kanna oyera (Akago quedó en manos de Yuromaru) ─. Si así son las cosas, Kanna, te recomiendo que ese traje especial de sacerdotisa que nos regaló Kagome lo dejemos guardado y sólo lo saquemos cuando estemos solas con total seguridad ─ Kanna asiente ante la propuesta.
─ Esa es la actitud ─ opina Suiryu, siguiendo el hilo de lo que decía Tsubaki ─. La primera vez que vi a Ko-chan usaba su máscara protectora porque estaba ensayado sus movimientos como exterminador, por lo que no tenía ni idea de quién era, pero en ese momento supe que me había enamorado de él. Desde luego no le dije nada a mi padre en un principio, pues a él no le agradaría que me enamore de alguien que no sepa quién es ni de dónde viene, pero hoy en día está muy contento con Ko-chan, e incluso le ofreció hace poco entrenamiento especial en sus filas.
─ ¡Lo que se pierde Naraku por andar perdido buscando los fragmentos! ─ exclama Kageromaru por la sorpresa.
Estaba de más decir que Tsubaki y las extensiones de Naraku miraban con total sorpresa a Kohaku, el cual estaba ruborizado a más no poder. Se notaba que el chico iba por muy bien camino, y esa noticia sin duda llevaría a cosas mejores. Las criadas, que hasta ese momento habían permanecido calladas y aparte de la conversación, reciben un aviso de un sirviente, por lo que una de ellas se acerca a Kagura y le pica el hombro.
─ ¿Qué ocurre?
─ Milady, el banquete está listo ─ dice la criada con tranquilidad.
─ Tal parece que ahora podemos darle a Suiryu una bienvenida decente ─ anuncia Kagura ─. Mejor vayamos al comedor y hagamos nuestro brindis por la inclusión de Suiryu a este consejo de sabios ¿Quién está de acuerdo conmigo?
Todos (incluyendo a Akago) levantan sus manos (o simplemente extremidad, en el caso de Kageromau) muy contentos. La bienvenida a la joven princesa había logrado salir sin contratiempos, algo que no hubiesen esperado lograr de haber permanecido Naraku con ellos. De uno en uno los presentes van entrando al comedor hasta que solamente quedaban Kohaku, Suiryu, Kagura y Kanna. Konaku toma de la mano a su novia para que fuesen juntos, pero Suiryu por alguna razón se queda.
─ Entra tú primero, Ko-chan ─ responde ella antes de darle un beso en la mejilla a Kohaku ─. En un momentito nada más estoy contigo para darte de comer en la boca.
─ Comprendido ─ dice Kohaku con una sonrisa de oreja a oreja y se va de allí casi al trote. En cuanto desaparece, Suiryu gira su vista a Kagura.
─ Muy pocas personas, incluyendo a Ko-chan, saben que tengo un oído bastante bien desarrollado. Habilidades que se adquieren por tener un padre bastante poderoso ─ explica Suiryu a Kagura ─. Y por eso mismo escuché lo que le dijiste a la loli que tienes al lado, eso del traje de sacerdotisa ─ Kagura se pone entonces bastante pálida, pues le daba la impresión que Suiryu la iba a chantajear o algo por el estilo, y Suiryu se da cuenta de ello ─. No te reocupes, no pasa nada. Todo lo que quiero es este momento a solas para pedirte que me prestes un día de estos el traje de sacerdotisa para que pueda usarlo con Ko-chan. Si es para ello que me hiciste imaginar que es, es de esperar que Ko-chan se babee de tan solo verme con eso puesto…
─ Posiblemente ─ dice Kagura mucho más tranquila ─, pero hay un problema, y es que el traje es específicamente para la talla de Kanna, y a ti te veo un poco alta (era verdad, Suiryu era bastante más alta que Kanna, aunque sólo era un poco más alta que Kohaku), así que dificulto mucho que te quede.
─ Bueno, no pasa nada. De todos modos me encanta esa posibilidad, y me gustaría que me avises si hay la posibilidad de traerme unas ropas así, que con mis referencias podría hacer que mi padre te recompense de forma magnífica.
─ Cuenta con ello, mocosa ─ responde Kagura con un brillo malicioso en los ojos.
Ya habiendo dicho lo que tocaba decir, las tres chicas restantes entran lentamente el comedor, donde el resto de los presentes (iba a decir personas, pero me acordé que sólo dos de ellos lo son) estaban esperando muy ansiosos por empezar el banquete de bienvenida. Dicho y hecho, lo primero que hacía Suiryu era darle un poco de comida en la boca a Kohaku, una escena que era tanto enternecedora como graciosa, según la óptica de los demás.
CONTINUARÁ…
Y así les dejo el capítulo. Así es, ahora toca que Tsubaki se vuelva a enamorar de la misma persona, pero me tomaré mi tiempo para que se entere de quién es (lo sé, soy cruel). Me despido por el momento, se cuidan mucho y todo lo demás, ¿de acuerdo?
Hasta otra
