Advertencia: Tal y como seguramente notaron en el capítulo anterior, ahora a Tsubaki la seguiré retratando como enamorada de Hijiri (ya ustedes saben quién), y en eso basaré buena parte de este capítulo ¿No lo creen? Pasen y lean.
Día 211 – Reunión 27
─ …y de ese modo es que usa un traje de dominatrix. Sencillo, ¿no? ─ termina de explicar Kagura.
─ Mmm… No sé. No me termina de convencer aquello ─ suspira Tsubaki.
─ Algo me dice que a ti te avoca mucho más ser la dominada que la dominada ─ dice Kagura con cansancio ─. Bueno, eso a veces resulta inevitable. En el teléfono de Kagome aparecieron ayer unas imágenes de las amiguitas de ella curiosamente vestidas, y una sola de ellas venía con ese tipo de indumentaria tan pervertida, pero que supuestamente inspira dominio al momento del sexo.
─ ¿Y de qué iban las demás? Esas imágenes no nos las has mostrado todavía ─ interviene Kageromaru.
─ Las otras dos venían vestidas de vacas lecheras ─ Tsubaki y Kageromaru empiezan a reírse ante la repuesta de Kagura, y ella misma no evita soltar un par de risas ─. Supongo que estarían vestidas de vacas europeas, porque aquí jamás había visto una vaca que sea blanca con manchas negras, o negra con manchas blancas… Es un poco confuso, pero el hecho es que no son como las vacas de aquí.
─ Hay que ver que a esas chicas no les da miedo el ridículo ─ dice Tsubaki todavía entre risas ─. Digo, hay que tener un poco de pudor, así sea mínimo. Y te digo que yo no necesito ningún traje pervertido, pues pienso que al natural es mejor. No digo que esas cosas que te pasan las amigas de Kagome no me parezcan excitantes, pero ni loca me atrevería yo misma a tomarme una foto así.
─ Es la juventud humana de hoy en día, seguramente ─ dice Kageroumaru ─. Es que los humanos están obligados a madurar demasiado rápido por lo cortas que son sus vidas. Los youkais tardamos siglos, a veces milenios, para que se nos consideren adultos hechos y derechos, mientras que un humano ya debe serlo en solo unos pocos años. Imaginen todo lo que tienen un youkai que asimilar en un tiempo larguísimo para madurar y crecer para ser una criatura de bien, y no siempre resulta. Obviamente un humano no va a tener resultados mejores si tiene que ir volando con el aprendizaje.
─ Esa reflexión es bastante interesante. Seguro que Goshinki tomaría notas de eso ─ señala Kagura ─. Últimamente le da por ser científico, que el tema se llama antropolía, antropolomía o algo así, pero que se trata de estudiar a los seres humanos ─ Kageromaru y Tsubaki se quedan mirando fijamente a Kagura ─. Si quieren pueden buscar a Goshinki para confirmarlo ustedes mismos. Él en estos momentos está entrevistando a la servidumbre del palacio para seguir adelante con esos estudios.
─ Tal parece que Goshinki ya tiene una vocación de verdad ─ dice Tsubaki ─. Supongo que estarle dando clases especiales a Kohaku lo habría inspirado. Cambiando de tema, acabo de escribirle una carta a Hijiri. Seguramente la habré derretido con mis poesías.
─ ¿Escribes poemas? ─ se sorprende Kageromaru, y Tsubaki asiente con aire de ofendida ─ Caramba, eso no lo conocía de ti. Verdaderamente debes estar enamorada para hacer algo así.
─ Es que a ella le siento algo especial, no sé, es como si nuestras almas estuvieran conectadas o algo así ─ Kagura y Kageromaru intercambian miradas de gesto indescifrable, y luego vuelven la vista a Tsubaki ─. Tiene un halo de misterio que sencillamente me fascina. Me tiene completamente perdida en el tiempo y el espacio. Mis suspiros siento que vuelan lejos y por largo tiempo, y entonces tengo la esperanza de…
─ ¿Acaso estás recitando las poesías que le mandaste a la tal Hijiri? ─ interrumpe Kagura ─ Puede que no tenga creatividad poética ni un oído para las rimas, pero a mí no me convence de todo eso.
─ Eso lo dices porque tú jamás has vivido un amor platónico.
─ No. Mi relación con Kanna siempre ha consistido en ir al grano cuando queremos compartir algo, coincidir en la cama, experimentar juntas, unirnos en nuestro odio hacia Naraku…
─ ¿Kanna odia a alguien? ─ se sorprende Kageromaru.
─ Sí, pero nunca lo demuestra. Es que Naraku la creó demasiado reservada, pero te aseguro que tampoco ella tampoco lo soporta en lo más mínimo, si hasta la oí susurrando cuando estamos a solas.
─ Pero no creo que eso del odio hacia Naraku realmente promueva amor alguno ─ opina Tsubaki ─. Si así fueran las cosas, todos aquí viviríamos todos los días en una orgía, y yo definitivamente no querría algo así con Goshinki, Yuromaru o con Kageromaru.
─ ¿Acaso olvidas que estoy aquí? ─ dice Kageromaru un poco ofendido.
─ Hola ─ llega Suiryu con un kimono que sólo era común ver que lo usase una princesa ─, ¿de qué estaban hablando ustedes?
─ Oh, de nada, simplemente de lo bonito que es amar a alguien ─ regresa Tsubaki con sus ensoñaciones.
─ ¿Y qué te trae a nuestros predios, a participar en medio de nuestras sabias, profundas e infinitas meditaciones sobre la vida? ─ dice Kageromaru sólo para sorprender un poco.
─ Es que estaba un poco aburrida. La vida de una princesa no es todo sonrisas y paseítos con el novio, sino que estar todo el día recibiendo visitas para atender solicitudes, estar al tanto de las relaciones diplomáticas de mi padre con otros señores feudales, escuchar reportes de las guerras cercanas, los partes de la producción de granos en los campos… No sé cómo le hicieron, pero hay algunos de ellos, los que me solicitaban antes todas esas audiencias, que han averiguado mi visita a este lugar y me han seguido, aunque la mayoría se presenta primero con mi padre, por ser él el señor feudal y comandante de todas las tropas de nuestro palacio.
─ Eso es lo que debería hacer yo ─ dice de pronto Tsubaki.
─ ¿Estar en las audiencias y entrevistas del señor feudal Rinryu? ─ dice Kagura.
─ No, hacerme una figura pública de gran reconocimiento ─ regaña Tsubaki, aunque deja salir unas risas ─. Eso quizá ayude a acercarme un poco más a Hijiri. Seguramente no se ha dado cuenta de mí porque no me he hecho de una fama…
─ Para eso deberías hacerte más publicidad como sacerdotisa mala, Tsubaki. Es lo único que te falta ─ opina Kageromaru.
─ Sí, claro. Una sacerdotisa buena y aclamada por los pueblos circundantes babeará y botará corazones si me hago ver en mis labores de maldecir a la gente ¡Eso no es negocio! ─ responde Tsubaki antes de ponerse a dar vueltas ─ No. Lo que necesito es enamorarla, no convertirla en mi enemiga. Ya cometí ese error con Kikyo, no lo haré nuevamente.
─ Bueno, entonces que sea como tú digas.
Ya habiendo tomado su irrevocable y terca decisión, Tsubaki es la primera en dirigirse al comedor porque la empezaba a atormentar el hambre que tenía, y Kagura, Kageromaru y Suiryu van tras ella. Muchas cosas se habían hablado, muchas cosas se habían acordado. Era apenas el inicio de una nueva aventura para el consejo de sabios, que muy pronto tendría que movilizarse nuevamente.
CONTINUARÁ…
¿Qué tal lo que leyeron? Y para dentro de unos cuantos capítulos llegará un nuevo integrante temporal al consejo de sabios ¿Saben quién es? Si no lo saben, están en su derecho a adivinar o a preguntarse quién sería, pero plasmen esas observaciones en los reviews, que así será más emocionante 😃
Hasta otra
