Saludos, lectores de este pequeño rincón de la red, les dejo una reunión nueva de este grupo pintoresco que se me ha ocurrido juntar para los fines de este fic. Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, aunque eso lo saben todos, ¿no?
Día 219 – Reunión 29
─ No, así no ─ reprende Tsubaki, y Goshinki, Kageromaru y Kohaku se la quedan viendo ─. Les estoy enseñando a cambiarle los pañales a un bebé, no a atar un cerdo a un tronco, así que muestren un poco más de delicadeza. Tan solo miren que hasta Yuromaru lo está haciendo bien ─ el señalado se encargaba personalmente de cambiar a Akago, vigilado por Suiryu, Abi y Kanna.
─ Y pensar que él es el bruto del grupo ─ se lamenta Goshinki.
─ Igual no debemos perder la esperanza ─ dice Kohaku, para sorpresa de sus compañeros ─. Vamos, que quiero ser un padre responsable cuando sea mayor…
─ No comas ansias, chico ─ dice Kageromaru entre risas ─. Hay que ver que estás bastante entusiasmado con la idea.
─ ¡Adivinen qué, gente! ─ Hakudoshi llega al lugar montando un enorme caballo que en vez de crin tenía fuego, y Kagura venía volando detrás de ellos ─ Les presento a este adorable caballo.
─ ¡Increíble! ─ expresa Kohaku.
─ Su nombre es Entei, el legendario caballo veloz como un rayo e indomable como la naturaleza misma ─ presenta Kagura ─. Entei le agarró rápidamente cariño a Hakudoshi. Tendrían que ver como relinchaba y daba brincos cuando Hakudoshi se bajó de él, obviamente pidiendo que se volviera a subir.
─ Sí, realmente supe ganarme la confianza de Rapidash ─ dice Hakudoshi muy sonriente.
─ ¿No es que se llama Entei? ─ cuestiona Suiryu.
─ Es verdad, es que como nos conocemos hace muy poco, pues todavía me confundo con el nombre ─ confiesa Hakudoshi algo ruborizado ─. Pero como les iba diciendo, estoy seguro que Blaziken y yo llegaremos muy lejos en poco tiempo. Ya van a ver.
─ Otra vez te confundiste, Hakudoshi ─ señala Kageromaru.
─ Eso no importa tanto. Yo creo que los lazos van más allá de los simples nombres ─ opina Tsubaki ─. Un ejemplo clarísimo de ello es el amor que tengo por Hijiri, y eso que no logro todavía averiguar su nombre, y estoy segura que también ella babea por mí.
─ Eso lo veo muy difícil. Creo que por lo menos deberías verte una vez con ella para saber si esos sueños tuyos tienen un mañana ─ señala Goshinki.
─ Yo también lo creo ─ apoya Hakudoshi ─, y eso era algo que hablaba un buen rato con Kagura y Charizard…
─ Entei ─ corrige Kagura.
─ Sí, es verdad. Como decía, se lo venía diciendo a Kagura y a Infernape durante casi todo el trayecto. Deberías concertar un encuentro o las ansias te acabarán volviendo loca, Tsubaki.
─ Pero es que me da algo de pena, posiblemente miedo ─ confiesa Tsubaki ─ ¿Qué pasa si de pronto Hijiri me dice que ya tiene a alguien más? Ya antes me había afectado horrores que Kikyo prefiriera a Inuyasha y no a mí, y eso que me venía preparando durante semanas antes de darme cuenta de ello. También creo a veces que mi maquillaje habitual podría no ser del gusto de ella, y eso podría arruinarlo todo.
─ Te estás complicando demasiado, mujer ─ salta Abi ─. De donde yo vengo cuando nos interesamos en alguien simplemente nos lanzamos al ataque, y a aparearse una vez que ya le tenemos. Claro, eso de los enamoramientos y esas cosas no va mucho con nosotros, si bien solemos exigir responsabilidad al padre.
─ Eso suena bastante interesante ─ Kageromaru esboza una sonrisa maliciosa ─ ¿No habría nadie por allá que se interese en que salgamos un rato y esas cosas?
─ No lo creo. Buscamos hombre por interés, no por desesperación.
Kageromaru simplemente pone mala cara mientras se sube al hombro de Yuromaru, y los demás hacían un gran esfuerzo para no reír. Incluso Entei había percibido la contra de Abi bastante graciosa.
─ En fin, en un rato toca salir a patrullar un poco el área ─ dice Hakudoshi ─. Ya quiero ver en acción a Moltres cuando sea el momento de galopar a toda velocidad ¿También estás listo, Arcanine? ─ el caballo youkai brama animado.
─ Este muchacho va a enumerar toda la lista de pokemon de fuego existentes antes de aprender que se llama Entei ─ murmura Kageromaru a Kohaku y Yuromaru, y el chico se ríe en silencio.
─ Yo creo que primero tendrías que ponerle algo para asegurarte bien a la espalda de esa bestia ─ opina Tsubaki ─. Esto es algo que te digo por experiencia propia. Años atrás me puse a cabalgar sin montura para ir hasta el palacio de un señor feudal que contrató mis servicios para vengarme en su lugar, y a mitad de camino me resbalé y rodé un largo trecho hasta que caí en un río. Fue un total bochorno, pues un montón de ramitas sueltas me habían desgarrado toda la ropa, y al llegar al río me fue imposible cubrirme al saber que estaba siendo vista por un grupo de ladrones que pasaba por allí por simple casualidad. Ese fue el día en que más maldiciones lancé en toda mi vida, todo fuera para no dejar testigos de aquel momento tan vergonzoso, si hasta casi olvido la misión que me habían dado. Todavía se estaría hablando de mí si hubiera dejado algún sobreviviente.
─ Eso estuvo muy bien hecho. Los hombres humanos pueden llegar a ser realmente desagradables ─ opina Abi ─. Fíjense que una vez me estaba bañando cuando me di cuenta que habían dos jóvenes que me estaban espiando, y cuando incineré árboles y los dejé al descubierto ¿saben lo que esos dos hicieron? ¡Me ofrecieron dinero para que hiciera como si nada y para que pudieran seguir viéndome bañarme! Eso fue más de lo que pude soportar…
─ ¿Y qué hiciste? ─ se interesa Goshinki.
─ Jamás encontraron sus restos. Con eso te lo digo todo ─ responde Abi con un tono absolutamente siniestro.
─ Actividad humana dentro de nuestro radio de vigilia ─ avisa Kanna.
─ ¡Finalmente, momento para ponerme a prueba sobre el lomo de Typlosion y darles un buen susto a esos humanos! ─ Hakudoshi se sube de un brinco al lomo de Entei, y este pisotea con fuerza antes de alzar vuelo ─ ¡A la carga, Arceus!
─ Esta vez le salió peor. Ni siquiera le puso el nombre de un pokemon de tipo fuego ─ dice Kohaku.
─ Da igual, si ese es del tipo que le da la gana, Hakudoshi tampoco está tan mal en ese caso ─ dice Kagura.
─ Oigan, ¿no van nunca a terminar de cambiarme al pañal? Me estoy pelando de frío ─ se queja Akago.
─ ¿Y no era que Yuromaru le había puesto ya el pañal? ¿Qué pasó? ─ se extraña Tsubaki.
─ Resulta que Yuromaru se lo volvió a quitar para que los demás pudieran seguir ensayando ─ responde Kageromaru.
─ Ya me extrañaba que Yuromaru nos dejara atrás a los demás. Eso es absolutamente propio en él ─ dice Goshinki mientras negaba decepcionado.
─ Mejor no sigamos hablando tonterías y sigamos con la práctica ─ anima Tsubaki como si se tratara de un entrenamiento de atletismo ─. Kagura, haz el favor de ponerle el pañal a Akago, que se morirá de frío antes de que cualquiera de ellos aprenda a ponérselo bien.
Kagura apenas asiente mientras Goshinki, Kageromaru y Kohaku empiezan nuevamente su práctica. El día se notaba bastante bonito, lo suficiente como para salir a dar un paseo, o para ir a ver cómo Hakudoshi practicaba su pavoneo sobre el lomo de Entei.
CONTINUARÁ…
Una reunión más que ha sido finalizada. Pronto viene más, porque a esto todavía le falta (pero eso ya ustedes lo saben). Comentarios serán recibidos con alegría.
Hasta otra
