Saludos, gente del fandom de Inuyasha ¿Listos para otro capítulo del consejo de sabios? Si así es, entonces empecemos ya mismo.

Día 234 – Reunión 31

─ Así es. Ahí estaba yo, viendo toda mi vida pasar frente a mis ojos. Jamás en mi vida, ni en mis más terribles pesadillas, había visto a Naraku haciendo poses de físico-culturistas, y eso vaya que me dio un asco que ni se imaginan ─ relataba Kagura.

─ Ya me imagino lo horrible que debió ser ─ opina Goshinki ─. Digo, una cosa es que seas una desviada y no gustes de los hombres, pero otra muy distinta es esto.

─ Desde luego que sí, si hasta llegué a admitir más de una vez por ejemplo que Sesshomaru como youkai lo considero como alguien atractivo, a pesar que no me haya molestado en imaginar un futuro con él ─ responde Kagura con sinceridad ─. Pero lo de Naraku sinceramente estuvo del asco. Esto no se lo deseo ni a los bastardos de Inuyasha y Koga…

─ ¡Chicos, chicos! ¡Finalmente lo recuerdo todo! ─ llega corriendo Kohaku ─ No me lo puedo creer ¡Naraku me ha estado usando todo este tiempo, y yo sin darme cuenta!

─ Pues eres el único que hasta ahora se da cuenta ─ responde Kageromaru, que estaba a la sombra de un árbol junto a Yuromaru ─. Si todos despreciábamos a Naraku era por algo. Claro, su cara de presumido y su actitud despreciable por sí solos ya son desmérito suficiente, pero ese desgraciado ya lleva un montón de tiempo puteándonos a todos.

─ Sí. Me extraña que no te hayas dado cuenta, pues no creo que te haga falta tu memoria previa para saber lo que él hace ─ dice Gohinki.

─ Bueno, creo que lo que dije fue bastante fuera de lugar, pero ahora me doy cuenta de la profundidad de las maldades de Naraku ─ dice Kohaku muy molesto ─. He sido muy afortunado al estar en este grupo con ustedes, para así evitar estar todo el tiempo con ese ser tan despreciable ¡Hay, santo cielo! Todos los disgustos que le habré dado a Suiryu cuando me obsesioné con recordar otra vez, y casi me arrepiento en cuanto lo logro…

─ Desde luego, pero supongo que no habrás cometido la tontería de hacer que te deje, ¿no? ─ Kagura un tanto nerviosa.

─ ¡Claro que no! Si en algo no he cambiado es en la decisión de que ella es la youkai de mi vida ─ dice Kohaku bastante determinado ─. De verdad que no la voy a dejar, es sólo que me había centrado demasiado en los últimos días, y ahora que finalmente sé la verdad, quiero dedicarle más tiempo a ella.

─ Bueno, entonces te recomiendo que te quedes un rato esperándola. Kanna la llevó al río para enseñarle a pescar ─ sugiere Goshinki.

─ De verdad esto es demasiado surrealista para ser verdad. Menos mal que tengo amigos normales como ustedes, o a saber cómo estaría yo ahora mismo…

─ Tranquilízate, Kohaku. Ven, que te voy a decir algo muy importante ─ apremia Kagura, y Kohaku lo hace tal cual ─. No hace falta que te pongas tan tenso, muchacho, si hasta ahora aprovechamos cada oportunidad que tenemos para burlarnos de él, y Suiryu ha sido de mucha ayuda últimamente en ese sentido ─ Kohaku le da la razón a Kagura ─. No te preocupes, que algún día tendremos a alguien que se deshaga Naraku por nosotros, y entonces estaremos volando todos, lejos de aquí, disfrutando de un consejo de sabios a su máximo nivel de diversión y alegría. Ya verás que esto que te digo se va a hacer realidad.

─ Sí, tienes toda la razón, Kagura ─ Kohaku se suena un poco la nariz ─. Realmente Kagura, tú has sido mi mejor amiga desde que llegué a ustedes. Tú más que nadie me has acogido como si fueses hermana mía, y ahora más que nunca comprendo tu oposición a Naraku.

─ Cualquiera que haya sido puteado por Naraku puede entender perfectamente el desprecio que le tengo ─ es la respuesta de Kagura.

─ Por cierto, ¿qué hay hoy para cenar? No creo que nos vayamos a conformar sólo con pescado ─ dice Kageromaru.

─ Tsubaki había dicho que iba a pasar por una comunidad de youkais del bosque para comprar algunos vegetales para acompañar la comida ─ responde Goshinki ─. Según ella, los vegetales cosechados por los youkais del bosque son de muy buena calidad, aunque todavía no he tenido la oportunidad de probarlo por mi cuenta.

─ Yo tampoco, pero resulta que la abuela también certifica su calidad, por lo que creo que es verdad ─ opina Kagura ─. No me puedo creer que esa anciana, tan simpática y sabia, acabara engendrando a un ladrón sin talento y sin visión de futuro como lo fue Onigumo. A veces creo que Onigumo en realidad había sido adoptado, pues esa discordia genética simplemente no la veo posible.

─ Algún día visitaremos a la abuela e intentaremos aclarar ese punto ─ asegura Goshinki ─. La verdad es que yo mismo a veces también dudo, pero casi siempre se me pasa porque la idea surge cuando estamos a mitad de un juego de Monopoly o póker. Por cierto, ¿no creen que Kanna y Suiryu se están tardando mucho? Ya van casi dos horas desde que se fueron a pescar…

─ ¡Ya llegamos! ─ aparece finalmente Suiryu junto con Kanna, y ambas traían una carga de peces mucho más grande que ambas juntas ─ No me puedo creer que Kanna fuera capaz de pescar tanto en apenas unos movimientos, chicos. Deberían haberla visto. Ahora menos me extraña que siempre ande ganando todos los juegos de mesa.

─ Todo eso es simple suerte ─ responde Kanna en voz muy baja, obviamente algo apenada, para sorpresa de algunos.

─ Sí, una suerte que parece que nunca en la vida se terminará ─ dice Kageromaru, recibiendo el apoyo de todos.

─ Con este pescado que nadie podrá quejarse, pero procuremos que Naraku ni se dé cuenta de esto ─ advierte Kagura ─. La última vez que el muy hijo de puta se dio cuenta de que hacíamos un banquete así, él se coló sin aviso previo y se puso a comer como le daba la gana, y en cuanto termina de tragar tiene la genial idea de botar toda la comida que todavía quedaba, con la excusa de que nosotros sólo comemos si él también come. Desde entonces jamás permitimos que esté con nosotros para nada.

─ Eso podría ser un interesante proyecto de ley que podría decirle a mi padre para que se lo presente al emperador ─ dice Suiryu ─. Jamás había visto u oído de semejante atrocidad, y por eso les digo que les acompaño en su causa.

─ Suiryu ─ Kohaku se hace con el valor necesario para hablar, y la youkai voltea a mirarlo ─. Te quie… te quiero pedir disculpas por todos los disgustos que te hice pasar.

─ ¿Eh?

─ Como he dicho. Me puse un poco pesado intentando recuperar la memoria, y resulta que finalmente la he recuperado, pero no me ha agradado mucho lo que he descubierto de mismo y mi pasado antes de unirme al consejo de sabios.

─ Tranquilo, Ko-chan, que sé que era algo importante para ti, sobre todo porque se trataba de saber qué fue de tu familia para que no tuvieses ni idea de dónde estaban ─ Suiryu abraza tiernamente a Kohaku y le da un beso en la punta de la nariz ─. Por cierto, mi padre me acaba de enviar un mensaje bastante interesante y les digo a todos que están invitados.

─ ¿Invitados? ¿A qué? ─ se interesa Kageromaru.

─ Mi padre me ofreció la oportunidad de que Ko-chan y yo nos casemos a mediados del próximo otoño, en vista que solamente he mostrado interés por él, y me dijo que puedo invitar a quien yo quiera con excepción de Naraku, aunque de todos modos no me atrevería a invitarlo.

─ No pierden el tiempo, ¿eh? ─ sonríe Goshinki ─ Pues felicitaciones, que ahora sí que Kohaku va a ser todo un hombrecito de familia. Ya quiero verlo en acción.

─ ¡No digas eso, que me avergüenzo! ─ replica Kohaku empezando a ruborizarse ─ Todo esto es… es… sencillamente alucinante. No me puedo creer que el señor feudal Rinryu decidiera darme su bendición finalmente, a pesar que ya había tomado en cuenta que le caía bien y todo lo demás…

─ Pues así son las cosas, y en cuanto nos casemos, automáticamente dejarás de estar bajo el servicio de ese tonto de Naraku, aunque también le pedí a mi padre que no te presione mucho con el tema de educarte como heredero de sus tierras, que para eso todavía hay tiempo.

─ Ese desenlace realmente ha sido muy bonito ─ opina Kaura mientras pasa una mano por el hombro de Kanna ─. Vamos, que toca mucho trabajo por hacer.

Kanna asiente y se va junto con Kagura, aunque también ellas aprovechan, luego de aquello, la primera oportunidad que tuviesen para felicitar a Kohaku.

CONTINUARÁ…


Y más cosas vienen, alterando obviamente aquel refrán que muy de moda se había hecho. Les deseo un feliz día y que se cuiden mucho en lo que esperan por el próximo capítulo. Ahí se ven.

Hasta otra