Día 251 – Reunión 35
Kagura, Kanna y Kohaku estaban de vuelta en los despojos que habían quedado del palacio que bastante tiempo atrás había sido su hogar… O a lo mejor no tanto, pues el palacio era usufructo de Naraku, pero igual tenían muchos recuerdos del tiempo que vivieron allí. Allí habían construido un hogar del que no tuvieron tiempo para disfrutar, pues Naraku les había cagado el trabajo por estar provocando a Inuyasha y Sesshomaru.
─ Vaya… Qué tiempos cuando trabajábamos aquí para erigir nuestra querida habitación ─ dice Kagura nostálgica.
─ Es verdad. También extraño cuando estábamos aquí ─ dice Kanna.
─ A estas alturas hubiéramos logrado mucho si nos hubiésemos quedado ─ opina Kohaku ─. Recuerdo que cuando estábamos por terminar las obras, yo descubrí que me había enamorado de Suiryu, y que hasta quería presentarle el lugar luego de que termináramos de inaugurarlo. Es una lástima que lo acabáramos perdiendo todo por las tonterías de Naraku.
─ ¿Sabes? Creo que yo me empiezo a acordar de algo ─ Kagura empieza a buscar entre las cenizas y los escombros, extrañando mucho a Kohaku.
─ ¿Qué estás haciendo?
─ Si no mal recuerdo, no dio tiempo para empacar todas mis cosas antes de que llegaran Inuyasha y Sesshomaru, y por eso tuve la desgraciada necesidad de dejar atrás algunas cosas, y entre esas hay una botella de sake que nos había regalado Kagome, y que en esa ocasión todavía estaba por la mitad.
─ ¿De verdad crees que esa botella de sake esté todavía por aquí?
─ A Kagura le hace mucha ilusión. Ese sake es particularmente delicioso ─ opina Kanna.
─ Así es, y por eso quiero cerciorarme. Imagínate la fiesta que podríamos montar por nuestras victorias si tenemos media botella de sake extra. Eso sería un festín celestial ─ a Kagura le estaba brillando el rostro, sacando una gota a Kohaku.
─ Eso parece bastante interesante, pero lamentablemente no me siento tan optimista como ustedes, pero igual te voy a ayudar ─ Kohaku se acerca a Kagura y se pone a recorger tablones quemados para facilitar la búsqueda ─. Se nota que aquí uno una tremenda batalla contra Naraku. Es una lástima que no lo liquidaran.
─ Estuvieron muy cerca, eso sí ─ dice Kagura ─. Eso sí que hubiese sido para celebrarlo. Arreglar la destrucción el palacio sólo para hacer enfadar al señor feudal Rinryu y al emperador es algo que sólo a alguien retorcido como Naraku se le ocurriría. Tienes mucha suerte de recuperar tu memoria, Kohaku, pues no podrías haber estado listo para la miseria que Naraku todavía tiene para ofrecernos, y a un precio bastante elevado, para colmo.
─ ¿Qué están haciendo por aquí? ─ aparece Goshinki ─ En una hora empieza la competencia de dominó para menores de 15 años, y Hakudoshi se va a enfrentar al hijo de uno de los mejores estrategas del señor feudal Rinryu.
─ En ese caso debería buscar con mayor rapidez. Un duelo así no me lo podría perder por nada del mundo ─ Kagura cava con más ganas y se pone a lanzar un montón de cosas que saca de las cenizas.
─ ¡Vaya! Es el pendiente de una youkai con la que salí hace tiempo ─ dice Goshinku, y todos se le quedaron mirando ─. Lo que pasa es que me había conseguido una novia cuando todavía estaba regenerando mis colmillos, y al final me di cuenta que aquella youkai me quería sólo por mi tamaño, pues en su hogar se burlaban de su baja estatura. Me enojé mucho cuando me enteré de ello cuando le leí la mente, y en un arranque la terminé devorando, pero su pendiente favorito lo dejé guardado.
─ Se nota que le das un finiquito bastante romántico a tus relaciones ─ ironiza Kagura antes de retomar su búsqueda.
Goshinki, al igual a como hace Kanna, simplemente se queda viendo a Kohaku y Kagura cavando allí, pronto comprendiendo (gracias a su lectura de mente) lo que estaban buscando aquellos dos, por lo que al rato también se une a buscar aquella misteriosa botella de sake.
─ ¿Saben? He conseguido que el señor feudal Rinryu acepte mi propuesta para abrir una escuela youkai, y me dijo que sólo me falta elegir un lugar para edificar esa escuela ─ dice Goshinki como si se tratara de algo casual ─ ¿Creen que estaría bien si levanto la escuela aquí?
─ No está mala la idea, en mi opinión ─ responde Kagura ─. Desde luego que primero deberíamos deshacernos completamente de Naraku, estar lejos de él en medida de lo posible, y cuando así lo hayamos logrado, podemos levantar la escuela y también una casa para sustituir la que nos destruyeron Inuyasha y Sesshomaru. Contamos con el dinero suficiente gracias a aquel palacio que conseguimos habitar por el abandono de su familia gobernante, y también podemos sacar partido de todas las guerras que se están dando en las tierras vecinas, y podremos usar los cadáveres de los caídos en combate para que hagan todo el trabajo pesado mientras nosotros conseguimos los materiales y supervisamos el avance de las obras.
─ Sí, exactamente como cuando estábamos construyendo la expansión del palacio ─ Kohaku hace una pausa para limpiarse el sudor de la frente.
─ Pero esta vez no permitiremos que Naraku nos joda el trabajo por sus ridículos caprichos. Este trabajo lo vamos a hacer bien hecho ─ dice Kagura con ánimo ─. El muy imbécil no sabe apreciar lo que nosotros hacemos, así que no me quiero molestar en hacer nada de lo que él me ordene, y estar aquí de vuelta representa una grandiosa oportunidad para mantenerlo ignorado.
─ Oigan, creo que he encontrado algo ─ Goshinki mueve un poco de tierra con un dedo y saca aquello que Kagura buscaba con tanto afán.
─ ¡Es el sake! ─ Kagura recibe la botella y lo agita para comprobar cómo estaba ─ Y todavía está por la mitad, justo como cuando nos fuimos de aquí. Goshinki, llenas de orgullo a tu nación.
─ Ya casi es hora para la competencia en la que participará Hakudoshi ─ anuncia Kanna mientras mostraba a todos lo que ocurría ─. Kageromaru, Yuramaru, Akago y Tsubaki le están dando los últimos consejos a Hakudoshi para que se anime en el reto.
─ Entonces no deberíamos perder más tiempo, y con esta botella vamos a celebrar en grande ─ Kagura agita triunfante su botella recuperada y es la primera en tomar rumbo, llevándose a Kohaku y Kanna en su pluma gigante.
─ ¡A mí no me dejen atrás, que también quiero ver lo que es capaz de hacer Hakudoshi! ─ Goshinki corre tras la pluma de Kagura mientras alzaba los brazos de una manera graciosa.
CONTINUARÁ…
Otra reunión completada, y espero que les haya gustado. En fin, pronto les traeré otra reunión del consejo de sabios, y mientras tanto espero que estén bien en sus hogares, o en donde sea que estén leyendo esto.
Hasta otra
