Buenos días, momento de subir otra reunión que espero les guste. Inuyasha no me pertenece, pero puedo fingir que… No, mejor no.

Reunión 278 – Reunión 39

─ ¿Qué… significa esto?

Ante Kagura, Tsubaki y Hakudoshi estaba un enorme mapa como los que se usan en los consejos de guerra, y Naraku había posicionado varias piezas improvisadas para mostrar la posición suya y la de los demás. Y por si aquello era poco, el grupo se encontraba en pleno descampado, por lo que cualquiera que viniese a ver fácilmente podría darse cuenta de todo, detalle que sin duda Naraku no había tomado en cuenta, incluso en ese momento.

─ Esto es lo último en tecnología de planificación militar, montón de ignorantes ─ dice Naraku con ligera frialdad ─. Con esto podemos anticipar los movimientos de Inuyasha y sus amigos, y así podemos adelantarnos y golpear con contundencia. Cualquier ejército decente lo utiliza para planificar sus ataques.

─ ¿De qué ejército hablas, bobo? Nosotros no llegamos ni a decena, y vienes a hablarnos de un ejército ─ regaña Tsubaki.

─ Sin contar que cualquier cosa que digamos se puede filtrar muy fácilmente ─ señala Hakudoshi.

─ Se nota que ustedes se niegan a abrir la mente. Tenemos que asumir la postura y la responsabilidad de un ejército entero para derrotar al fastidioso de Inuyasha, y no tenemos ninguna opción a falta de un sitio techado para situar este mapa, pero les doy la grandiosa noticia de que encontré finalmente la manera de tener a Akago escondido, más allá del alcance de nuestros enemigos.

─ De tus enemigos, querrás más bien decir, porque nosotros estamos involucrados por tu culpa ─ interrumpe Kagura con fastidio ─. Pero eso da igual ¿qué trajiste?

─ Me traje esto ─ Naraku les muestra a los tres una esfera azul, pero nadie da muestras de entender qué era.

─ ¿Y bien? ─ dice Tsubaki.

─ ¿Nos explicas lo que es? ─ secunda Kagura.

─ Esa cosa es muy grande para jugar a las canicas, y muy pequeña para jugar fútbol-sala ─ opina Hakudoshi.

─ Esta es la legendaria Fuyoheki, que tiene el poder de ocultar las auras youkais ─ dice Naraku empezando a perder la paciencia ─. Finalmente tenemos algo que nos pueda ayudar a mantener escondido a Akago ¿No tienen nada que decir?

─ Yo sí ─ dice Kagura ─ ¿De dónde sacaste eso?

─ ¿Y qué más da eso? Lo importante es que ya tenemos con qué cubrir los pasos de Akago.

─ Fue robado. El acusado ya confesó ─ dice Tsubaki negando con decepción.

─ ¿Cómo puedes creer que se puede solucionar un problema metiéndonos a todos en otro? ─ cuestiona Hakudoshi ─. Imagínate lo que pasaría si al dueño de la Fuyoheki se le ocurre presentar una denuncia en el cuerpo de gendarmes imperiales. Toma en cuenta que esos personajes son letales al momento de encontrar a su objetivo.

─ Para esta gracia sería mejor que esta disociada sociedad en la que estamos se disuelva de una vez ─ dice Kagura en un suspiro ─. Inuyasha y sus amigos no tardarán en darse cuenta de lo que ha pasado, y entonces tratarán de encontrar una manera de echar a perder todo el plan. Esto era algo que debiste darte un poco más de tiempo para pensarlo. Y resulta que estás en la mira de búsqueda del emperador por morosidad en el pago de impuestos varios, y definitivamente no voy a poner una moneda para ayudarte.

─ ¿Más tiempo? Kagura, estoy a nada de completar la puta perla de Shikkon, y esos desgraciados no descansan en su persecución. A veces me da por pensar que me están acosando.

Kagura, Tsubaki y Hakudoshi de pronto se tiran al suelo debido a la risa que les causó lo que había dicho Naraku. El hanyou no entendía qué les estaba pasando, era como si de pronto les hubiese dado un ataque o algo por el estilo, pero lo dejó pasar. Hakudoshi fue el primero en levantarse, aunque necesitó apoyarse fuertemente a una rama que tenía al lado para lograrlo, pues la risa lo hacía perder el control.

─ Eso… estuvo bueno… Jajajaja.

─ Genial, ahora estos tontos se cuentan chistes por vía telepática ─ dice Naraku para nadie en particular.

─ Naraku, ¿cómo se te ocurre decir que hay alguien que te vaya a acosar? ─ dice Tsubaki en cuanto logra recobrar el control de sí misma ─ Esa es una ridiculez tan grande como fuera Kageromaru quien lo dijera.

─ ¡Ese tipo de comparaciones no las acepto! ─ reprende Naraku con seriedad ─ ¿Qué es lo que ustedes se creen? Yo no tengo ningún parecido con el repugnante físico de Kageromaru, así que vayan hablando con un poquito más de respeto.

─ Eso sí que es único: Naraku hablando de respeto ─ dice Kagura entre dientes.

─ Ahora lo que debemos hacer es regresar al tema que nos concierne ¿Cómo va la investigación de Hakudoshi? ¿Ha creado algo que valga la pena?

─ Va paso a paso. Es todo lo que puedo decir ─ responde Kagura.

─ La investigación está un poco lenta. Es la primera vez que trato de crear algo, y encima no es ninguna extensión de mí ─ continúa Hakudoshi.

─ Bueno, te recomiendo que vayas apurando el paso, que no sabemos cuándo esos tontos logran encontrar a Akago, que si eso pasa, los dos estaremos muertos.

─ No digas esas cosas, Naraku, que de pronto la muerte empieza a parecerme tentadora ─ dice Hakudoshi con burla.

─ Es bueno que los demás estemos fuera de este asunto, al menos por ahora ─ dice Kagura.

─ Eso mismo, por ahora ─ resalta Naraku ─. Primero quiero poner las cosas en orden para luego determinar qué podrían hacer, aunque supongo que esto tendrá que esperar un tiempo más. De todos modos, ustedes podrían, por ahora, tratar de crear un fuerte o algo por el estilo, que los pies me duelen horrores. No he dejado de caminar como un perdido desde que nos fuimos de la montaña Hakurei, y he tenido que cambiar de zapatos como cuatro veces en el tiempo que ha pasado hasta ahora.

─ Olvídalo. El palacio donde estuvimos en un principio lo tiraste por la borda sin ninguna necesidad ─ responde Kagura poniendo mala cara ─. De ningún modo voy a volver a trabajar como un burro para darte gusto, que techo ya tengo y no lo voy a abandonar.

─ ¿Ya tienen dónde? ¿Por qué no me avisaron? ─ Tsubaki y Hakudoshi se quedan mirando con reproche a Kagura, y esta se da un fuerte facepalm ─ Un techo realmente no me vendría mal, y espero que haya alguien disponible para que lime los callos que se han formado en los pies.

─ Mierda, así el personal entero de nuestro palacio renuncia en el acto ─ dice Hakudoshi entre dientes.

─ Oh, había olvidado algo sumamente importante, y creo que este es el momento correcto para decirlo ─ todos se quedan mirando con curiosidad a Kagura ─. Kanna y yo ya hemos encontrado la manera de que podamos ser madres.

─ ¿Cortar entre ustedes y juntarse con machos youkais? ─ dice Naraku.

─ Tú cállate, que no es contigo ─ corta Kagura ─. No, lo que ocurre es que conseguimos unas ruinas cercanas donde hay escrituras y diagramas de hechizos que permitan que parejas del mismo sexo puedan tener hijos, aún si los miembros de la pareja no son de la misma especie, por lo que incluso funcionaria si se trata de un humano y un youkai.

─ Eso de ser madres youkais gracias al fulano conjuro ese se oye interesante, y me gustaría que me muestres el lugar, a ver si consigo engañar a Kikyo para llevarla allí y logro mi objetivo de toda la vida ─ confiesa Tsubaki ─. Sin embargo, hay algo que no me cuadra para nada. Si el hechizo funciona en parejas homosexuales ¿Cómo podría eso funcionar en una pareja de hombres? ¿Cómo harían para tener los hijos?

Ni idea. Si he de serles sinceras, jamás me interesé en averiguar ese detalle ─ responde Kagura.

─ Lo mejor sería que no lo averigües. Algo así no me interesa saberlo ─ dice Naraku con asco mal disimulado.

─ Menos mal que soy un infante. No quisiera saber la clase de cosas que dirían si fuese adulto ─ murmura Hakudoshi.

CONTINUARÁ…


Bueno, así pongo otro punto y aparte a este consejo de sabios. Como bien saben, estoy esperando por sus reviews con sus opiniones al respecto. Nos vemos pronto, en cuanto sea momento de la siguiente reunión.

Hasta otra