Día 300 – Reunión 42

─ A ver si lo comprendo ─ Hakudoshi se sobaba las sienes con impaciencia ─ ¿Dices que Naraku acaba de despedirme?

─ Y la cosa va a peor, porque ahora ya no te podrás regenerar ─ responde Goshinki con pesar ─. Es como si de golpe fueses un hemofílico en batalla, por lo que ya no eres invulnerable.

─ Mierda, y tan divertido que se me hacía ponerme en la línea de fuego de todos los ataques. Ya nada podrá ser lo mismo.

─ Y que lo digas ─ interviene Kagura ─. Ahora resulta que el muy hijo de puta también va a despedirme en cuanto vea a Hakudoshi muerto, y ni siquiera recibiré la liquidación que corresponde… ─ de pronto se detiene y se pone pensativa ─ Bueno, igual no recuerdo la última vez que me haya pagado. Igual había tomado en cuenta que no me pagaría una mierda.

─ Y eso no es todo ─ dice Hakudoshi con tono sombrío ─. Conseguí escuchar del propio Naraku que se planteaba reabsorber a Akago por razones de seguridad. La Fuyoheki y toda esa pendejada era solo para un rato mientras se planteaba cómo le echaría a perder la vida a todo el mundo a su alrededor. Se nota lo especializado que está para eso.

─ Igual ya no tendremos que estar más bajo su mando ─ anima Tsubaki ─. Yo ya quedé fuera el día de ayer, por lo que ya no me interesa lo que le salga de ese basurero que tiene por cabeza. Lo mejor sería que nos vayamos a la mierda, y que Naraku se las vea solo ante Inuyasha y sus amigos.

─ Así. Goshinki y nosotros también hemos presentado nuestra dimisión, aunque necesitamos de Suiryu y de algunos de sus escoltas para que el imbécil de Naraku aceptara ─ dice Kageromaru desde el hombro de su hermano favorito.

─ ¿Y qué hay de Kanna? ─ inquiere Kagura con interés.

─ Ella dice que sólo renunciará si es a tu lado, por lo que todavía está esperando a que des ese paso ─ dice Goshinki.

─ Entonces vamos a eso. Presento mi renuncia y nos deshacemos de él de una puta vez. He sido una estúpida por no intentar esto antes.

─ Es que sin un contacto legal nos era imposible obligar a Naraku a que aceptase nuestras renuncias. No tienes que culparte por ello ─ dice Tsubaki empática.

─ ¿Y qué hacemos aparte? Recordemos que Naraku sigue teniendo apresados los corazones de Kagura y Kanna, por lo que no la tendrán muy fácil que digamos ─ apunta Hakudoshi, y todos asienten con pesar, sabiendo que tenía razón.

─ ¿Y qué hay de Kohaku? A ese niño no podemos dejarlo solo y desamparado ─ dice Kageromaru.

─ Moryomaru dijo que le ayudaría a escaparse ─ responde Hakudoshi ─. Ahora que el niño tiene pleno recuerdo de lo que ocurrió, y en vista que el fragmento de Shikkon que lleva está en la mira de Kohaku, él ha decidido que no seguirá siendo esclavizado por Naraku.

─ ¿Crees que Kohaku vaya a estar bien? Él todavía sigue siendo un jovenzuelo que aún le falta por vivir y aprender ─ observa Goshinki.

─ Moryomaru es mi creación. Yo lo hice con mis propias manos, y además está Akago para aconsejarle en caso de que algo ocurra, así que estoy seguro que el niño podrá sobrevivir para participar en nuestra próxima reunión ─ asegura Hakudoshi con convicción absoluta.

─ Eso espero ─ Kagura suelta un suspiro antes de continuar ─. Durante casi un año ese niño ha estado con nosotros, participando en nuestras conversaciones y dando lo mejor de sí cuando el pendejo de Naraku venía y lo mandaba a actuar como marioneta para matar a su hermana. Historias como las de Kohaku no se cuentan en cualquier lado.

─ Tienes razón, y definitivamente sería mejor que esto siga siendo altamente excepcional ─ opina Goshinki, que en ese momento estaba en una pose que recordaba bastante al pensador ─. Hablando de excepciones y de sacudirnos a Naraku de encima ¿qué haremos con Kikyo? Naraku seguirá tras ella para matarla otra vez.

─ No creas que no he tomado en cuenta esa posibilidad. No voy a permitir que Naraku se la lleve otra vez ─ Tsubaki sonaba bastante determinada, al punto que los demás no pudieron evitar verla con admiración ─. Voy a advertirle para que no arriesgue su vida inútilmente, y quizá hasta pueda ser parte de nuestro consejo de sabios.

─ Bueno, paso por paso, que primero tenemos que ir ordenando los pasos para mantenernos lejos ─ Kageromaru se baja de Yuromaru y sin apartar la vista de sus compañeros ─. Primero tenemos que asegurarnos de que todos nos veamos libres de Naraku, y desde luego tendremos que contactar otra vez con la hija del señor feudal Rinryu para obligar a Naraku a que suelte los corazones de Kagura y Kanna. Sólo así nos podremos ir todos. Acto seguido, tenemos que encontrar a Kohaku y mantenerlo lejos de ese bastardo, y ahí sí nos preocupamos por ver qué demonios hacemos con Kikyo.

─ Ese paso que vaya por adelantado, porque yo voy directo a buscarla, y no se hable más ─ Tsubaki muestra sus garras en defensa de su propuesta ─. De cualquier modo, ya Inuyasha y Kagome no tienen vuelta atrás en su relación, y Kikyo está convencida de que lo suyo con ese hanyou hace tiempo que no tenía un mañana, así que trataré de convencerla que se quede conmigo.

─ Sí, vas a donde ella y le dices "únete a mí", y ella te dirá "jamás Tsubaki. Tú mataste a mi madre" para que tú le respondas "no, Kikyo. Yo soy tu madre" ─ responde Goshinki entre risas ─. Creo que tu plan es factible, pero es arriesgado si no te lo piensas detenidamente. Recuerda que Inuyasha te rebanará como jamón si te ve por ahí.

─ A mí el zoquete de Inuyasha me la pela mil veces ─ responde Tsubaki poniendo mala cara ─. Que el hanyou ese deje de andar como péndulo entre una y otra y se decida de una vez por Kagome, y que a mí me deje Kikyo. Tanto celar a una y otra me empieza a hacer pensar que tiene un grado de degeneración superior al del monje Miroku.

─ Esa teoría es interesante, y sinceramente te digo que no es descabellado ─ señala Kagura ─. En todos los años pretéritos a conocer a Kikyo, vayan ustedes a saber qué rayos hacía brincando de un lado a otro.

─ Concuerdo completamente. Y una cosa ─ Hakudoshi saca unos sobres de su ropa y le da uno a cada uno de los presentes.

─ ¿Y esto qué es? ─ Kageromaru mira extrañado el sobre.

─ Ese envoltorio que nos regaló Kagome tiene la paga de las liquidaciones que sabemos que Naraku no les va a dar ─ todos miran boquiabiertos a Hakudoshi ─. Esta es posiblemente la última vez que esté con ustedes, y aún ahora me escuece la pérdida de Entei, pero les digo que al lado de ustedes no ha habido espacio para el aburrimiento. Realmente estar con ustedes y probar esos dulces de la aldea de Kagome me ha permitido soportar con entereza el estar bajo la sombra de Naraku. Por cierto, las partes de Kohaku y Kanna están dentro del sobre de Kagura, así que tendrás que asegurarte de darles la liquidación completa.

─ Es bueno que nos hayas advertido ─ Kageromaru toma el sobre de Yuromaru antes que este se comiera su parte ─. Va a ser una tristeza que te vayas, si hasta me has caído bien más rápido que los demás, así que te deseamos que, en caso que Naraku consiga hacer que mueras, al menos puedas reunirte con Entei.

─ Eso es bastante conmovedor. Gracias ─ dice Hakudoshi secándose una lágrima.

─ Aún hay una cosa más que podremos hacer ─ todos miran a Tsubaki ─ ¿Para qué conformarnos con la liquidación que logra colarnos Hakudoshi, si resulta que nos podemos quedar con todo el dinero de Naraku como indemnización por todos los meses que no nos ha pagado?

Todos estaban enmudecidos. La propuesta de Tsubaki no sonaba nada mal, si hasta parecía bastante tentadora. Al cabo de varios segundos, todos esbozaron sonrisas malignas, estando de acuerdo en que aplicarían la estratagema de Tsubaki mientras Kagura peleaba por recuperar su corazón y el de Kanna.

CONTINUARÁ…


¿Qué les parece este capítulo? En realidad sí va a ser la última vez que aparezca Hakudoshi, pero el consejo de sabios acabará teniendo nuevos integrantes antes de que esta historia llegue a su final (y no me refiero a que vaya a incluir a Byakuya, porque no lo haré). Nos vemos pronto, se cuidan ¿eh?

Hasta otra