Saludos, gente fea de Fanfiction (mentira, estoy seguro que por ahí debe haber alguna persona que no sea tan fea), es hora de otro capítulo del consejo de sabios, el grupo youkai de sabios y compañeros más importante de la era Sengoku. En fin, hora de la función.

Día 309 – Reunión 43

─ A ver, a ver… ─ Kageromaru revisa las opciones que había para comer ─ ¿Estás segura que no hay muslo de ave del paraíso?

─ No, y tampoco me tengan esperando demasiado, que yo no soy servicio ─ dice Kaede algo impaciente.

Como bien pueden darse cuenta, el consejo de sabios había concertado su nueva reunión en la aldea regida por la sacerdotisa Kaede, aunque el tamaño de Goshinki hizo imposible la reunión en el interior de la cabaña de la anciana, así que se encontraba afuera, cerca de una fogata improvisada.

─ Vamos, que con una sopa sencilla de tubérculos podemos apañarnos como tiene que ser ─ opina Kagura también impacientándose.

─ ¿De verdad hace falta que nos detengamos aquí para comer? Miren que Inuyasha y los demás vienen pronto ─ señala Goshinki.

─ No hay ningún problema. En esta aldea mando yo, y jamás acepto que aquí se produzca ninguna pelea inútil ─ asegura Kaede con seriedad.

─ Entonces no se hable más ─ Tsubaki ya había tomado su decisión ─. Que sea la sopa, que así los nutrientes conservan el máximo de su valor y es más delicioso.

─ ¡Ya han oído! ─ Kaede mira a un par de aldeanos que traen a toda prisa los ingredientes para cocinar.

─ ¿Qué ha sido de Kohaku? Ya tengo algunos días de no verlo ─ dice Kageromaru.

─ El niño ha estado paseando de un lado a otro ─ responde Goshinki ─. Resulta que le ha dado nostalgia encontrarse con su hermana, aunque también le tienta ir en compañía del grupo de Sesshomaru. Al parecer quiere acostumbrarse para así acoplarse a una vida dentro de los predios del señor feudal Rinryu una vez que se haya casado con Suiryu.

─ Eso suena bonito. Ese niño merece una vida feliz ─ opina Kaede tomando asiento con Tsubaki y las extensiones de Naraku ─. Y por simple curiosidad ¿cómo es que mantienes la forma, Tsubaki? Pensé que estarías aún más arrugada que yo.

─ Son secretos que guardo celosamente, aunque podría darte algunos tips sobre cuáles demonios podrían ayudarte.

─ Mejor me hubiera quedado callada ─ dice Kaede mirando en otra dirección.

─ Vamos, que tenemos que celebrar que finalmente estamos libres ─ Kagura levanta una taza de té (el sake de Kagome se había terminado) ─. Es increíble que el puto de Naraku quisiera adelantarse y eliminarme para prevenir que me valiera de la ayuda de los asesores legales del señor feudal Rinryu, pero conseguí engañarle para que creyese que se había deshecho de mí, e incluso me hice con el corazón de Kanna y le dejé un pedazo de cristal pulido a medias para que se hiciera a la idea que todavía la puede controlar. Cuando las cosas se hacen bien, no hay nada que pueda vencerlo a uno.

─ Muy bien hecho. Ahora Naraku ya no tiene nada que ver con nosotros. Quedó reducido a simplemente un feo recuerdo ─ celebra Tsubaki ─. Por cierto, Kaede, ¿Kikyo está saliendo con alguien?

─ Siempre supe que algo te guardabas. Mi hermana siempre me advirtió de lo pervertidas que eran en esa escuela de sacerdotisas en la que estudiaste ─ dice Kaede ─. Y la respuesta es que no está saliendo con nadie, aunque no me ha dicho que esté interesada por nadie en particular.

─ Entonces debería actuar rauda y precisa ─ Tsubaki se levanta y se prepara para irse ─. Voy a salir a buscar algunos perfumes y cosas por el estilo. Kagura, te encargo para que guardes mi parte de la comida.

─ Hace bien en nominar a Kagura, porque yo me comería todo ─ cede Goshinki.

─ A mí se me hace un poco extraño pensar que quienes alguna vez fueron los serviles subordinados de Naraku ahora celebren el no estar cerca de él nunca más ─ observa Kaede.

─ No creo que debería extrañarle tanto, anciana. Y lo de serviles podría habérselo ahorrado, que nosotros jamás acatamos sus órdenes de buena gana ─ responde Kageromaru.

─ En fin, el caso es que ya no están más con él, y creo que es lo mejor ─ Kaede hace una pausa para masajearse brevemente un hombro ─. Y en cuanto a esa niña de blanco, la que se llama Kanna ¿a dónde fue?

─ Haciendo su interpretación, fingiendo que me llora en algún lado al alcance de Naraku ─ responde Kagura ─. Antes de alejarme de ese payaso he estado revisando todas las posibilidades sobre la suerte de Kanna si permanecía trabajando para Naraku, y ambas quedamos de acuerdo en que su corazón se queda conmigo para prevenir en caso que Naraku se dé cuenta. Además, con su corazón a mi lado, ninguna de las dos nos sentiremos solas mientras estemos esperando a que Naraku decida prescindir de ella.

─ ¿Y quién se quedará entonces para servir a Naraku, si ya todos se fueron de su lado? ─ cuestiona Kaede con duda.

─ Un tal Byakuya ─ responde Kageromaru ─. Seguro que Naraku se alegró mucho al dar finalmente con una extensión que bese el suelo que este pise, además que ese Byakuya me hace dudar un poco sobre si es hombre o mujer.

─ Eso a mí me da igual. A mí sólo me interesa que Kanna esté bien. Al Byakuya ese Naraku le puede hacer lo que le dé la gana. Si él se deja por las buenas, ese ya es su problema ─ dice Kagura con simpleza.

─ Bueno, tampoco hay que ponerse así ─ dice Kaede tratando de calmar los ánimos ─. En todo caso, ahora deberían tomar una decisión sobre qué deben hacer con sus vidas de ahora en adelante.

─ Eso no es ningún problema para mí, pues ya he decidido lo que haré ─ responde Goshinki muy orgulloso de sí mismo ─. Voy a abrir una escuela para youkais, y de ese modo los de mi especie no tendrán que vivir eternamente al margen de la sociedad de los humanos y los hanyous. Por supuesto que el proyecto tendrá que ser a muy largo plazo, pues la mayoría de los youkais permanecen atorados en la ignorancia y no es fácil convencerles de que hay algo mejor que eso.

─ Ese razonamiento es bastante positivo. Me encanta oír que un youkai pretenda esos cambios que podrían beneficiarnos a todos ─ congratula Kaede con una leve sonrisa ─. Ojalá hubiese existido al menos un youkai con tu iniciativa cuando yo era pequeña. Seguramente mi hermana Kikyo y yo no hubiésemos pasado por tantos problemas. Y hablando de problemas ¿qué se ha hecho Tsubaki para tardarse tanto? Ya la comida está casi lista.

─ Es que a Tsubaki le gusta que las cosas estén bien hechas. Siempre mira todo al mínimo detalle ─ explica Kageromaru.

─ Eso es verdad. Ahora mismo debe estar haciéndose mil preguntas sobre qué le gustaría a Kikyo, y encima estaría repasando como enferma mental todos los pros y contras de cada una de las opciones ─ dice también Kagura ─. Imagínate que Tsubaki recogió aquella concha rota que Kikyo usaba para maquillarse. Ella misma nos lo comentó hace tiempo.

─ Entonces Tsubaki está más obsesionada con mi hermana de lo que había imaginado ─ pese a lo que dice, Kaede no parecía demasiado sorprendida ─. Me extraña que ella jamás intentara drogar a Kikyo para aprovecharse de ella.

─ Más te vale no repetir jamás eso delante de ella, no sea que le des ideas ─ advierte Goshinki.

CONTINUARÁ…


Así es, vamos ya adentrados en los tiempos del Kanketsu-hen, por lo que podemos todos considerar que estamos en los últimos capítulos, pero tranquilos, que todavía algo se puede hacer para que dure un poco más. Por cierto, ¿qué les pareció la inclusión de la anciana Kaede en el consejo de sabios? ¿Les parece si en los próximos capítulos doy cabida a Kikyo? Soy todo ojos ante sus comentarios.

Hasta otra