Día 320 – Reunión 45
En un lugar muy apartado en las montañas, más específicamente en el territorio de los clanes principales de hombres lobo de la región, las extensiones de Naraku y Tsubaki se encontraban acampando cerca de las cuevas que servían de refugio a los licántropos. Tsubaki estaba especialmente amargada, pues hace poco había ocurrido algo particularmente trágico.
─ ¿Se puede saber qué demonios hacen aquí? Nadie les dijo que ustedes son bienvenidos en nuestros territorios ─ se queja Koga con prepotencia.
─ A nosotras nos la sopla tu opinión. Se supone que el territorio de ustedes está dentro de las montañas, y nosotros estamos establecidos en el valle que está más allá de la falda ─ responde Goshinki ─. Además, lo mejor que podrías hacer sería no montar tanto alboroto, que nos está costando horrores mantener calmada a Tsubaki.
─ ¿Y eso qué?
─ Pues resulta que… ─ Kagura se acerca a Koga para hablarle a susurros ─ Naraku asesinó a Kikyo, y Tsubaki quedó demasiado mal.
─ ¿Se refieren a la sacerdotisa que estaba con Inuyasha? Sí, yo la vi morir.
─ ¿Te haría daño bajar la voz? ─ Kagura sentía unas ganas tremendas de romperle la cabeza al hombre lobo.
─ ¡KIKYOOOOOOO! ─ el grito de Tsubaki aterra a Koga, Kagura y Goshinki.
─ ¿Qué le pasa la mujer de allá? Parece que la muerte de aquella sacerdotisa le afecto o algo así ─ interviene Ginta.
─ ¡NOOO, KIKYOOOOO!
─ Mejor no la mencionen o habrá problemas ─ advierte Goshinki.
─ A mí me da igual todo eso. Lo que quiero es que desalojen estos territorios ─ dice Koga sin disminuir su rudeza ─. De verdad lamento lo que paso, pero no crean que me olvido de lo que pasó con mis compañeros aquel día que nos conocimos, Kagura. Desde que regresé a casa luego de eso decidí que ustedes y Naraku jamás serían bienvenidos, así que váyanse ahora.
─ De verdad este sujeto es pesado ─ murmura Goshinki mientras se daba un facepalm.
─ Vamos, no debemos perder los papeles. Aunque yo mismo estoy a que los pierdo ─ se atreve a mediar Kageromaru ─. Kage, Koko o quien quieras que seas, nosotros sólo estamos acampando aquí, a orillas de río en el valle, y el territorio de ustedes está en las montañas, así que nosotros no estamos invadiendo nada que les pertenezca a ustedes, así que déjanos en paz de una vez.
─ ¡De ninguna manera! ─ responde Koga mientras mostraba los colmillos ─ ¿Es que ustedes se creen que los hombres lobo olvidamos fácilmente? A menos que Kagura regrese a la vida a todos mis camaradas, les repito que ustedes no son bienvenidos aquí.
─ Esta pelea realmente no se va a terminar nunca. Jamás había visto a un lobo tan terco ─ se lamenta Kageromaru.
─ De acuerdo, nos vamos de aquí ─ dice Kagura, ya habiendo perdido la paciencia ─. Déjame decirte que esta me la debes, Koga. La próxima vez que te vea te cortaré la cabeza.
─ Como si fueras capaz.
─ ¿Quieres que te lo demuestre ahora mismo?
─ Koga, no perdamos el control aquí ─ ruega Hakaku ayudando a Ginta a sostener a su líder.
─ Disculpen a Koga, pero es que todavía no supera que la señora Kagome prefiriera a Inuyasha y no a él.
─ ¡Repitan eso, bastardos!
─ Sí, se le nota a la legua lo volátil que está ─ opina Goshinki.
─ Mejor no sigamos aquí, que no quiero que a Kanna se le peguen las pulgas de este faldero salvaje ─ dice Kagura recogiendo sus cosas.
─ ¡Más pulgas tendrá tu abuela, Kagura!
─ ¡KIKYOOOOO!
─ ¿No hay manera de callarla? ─ dice Ginta tapándose los oídos.
─ No. La última vez que pensamos muerta a Kikyo, estuvimos durante cinco días consecutivos llorando y tirando objetos a cualquier dirección. Eso fue un auténtico infierno ─ responde Kageromaru.
─ Hola chicos ¿De qué están hablando?
Justo en ese momento aparece Ayame, la chica lobo prometida de Koga, y junto a ella venía un pequeño séquito de lobos. Era de resaltar que Ayame se notaba un poco molesta por una razón en especial.
─ H-hola, Ayame ─ Hakaku es el primero en saludar ─ ¿Qué tal están los demás por allá?
─ Pues todavía esperando a una respuesta de parte de este zángano ─ señala a Koga, y las extensiones de Naraku se echan a reír ─. Me enteré que llegaste aquí hace unos cuantos días, pero a mí ni siquiera me envías un saludo, o un "ya llegué", ni me envías una mierda ¿Qué ejemplo que crees que estás dando como líder de los hombres lobo, y más aún ante tu prometida?
─ Ya te he dicho un millón de veces que estamos comprometidos ¿Cuántas veces tendré que repetírtelo para que entiendas?
─ Pues es muy tarde para echarse para atrás. Los líderes de cada una de las facciones de nuestros clanes han acordado nuestro matrimonio, tomando como base que lo ocurrido hace años, con la promesa del arcoíris lunar, fue completamente verdad, y que encima no hay otras candidatas de nuestra especie para tomarte en matrimonio, y además recuerda que soy una noble dentro de nuestros clanes, lo que me privilegia tremendamente. Tú y yo nos casaremos pronto, así que no se te ocurra huir con la cola entre las patas, o se te arrebatará la jefatura de los clanes.
─ Uy, eso sí que dolió ─ se burla Kageromaru.
─ ¿Es que no vez que estoy ocupado, Ayame? Tengo primero que sacar a estos…
─ ¡NO QUIERO EVASIVAS, KOGA! ─ todos retroceden espantados por el grito de la chica lobo ─ Ahora mismo traes tu trasero ante el consejo de lobos ancianos y aceptas mi mano en compromiso matrimonial, o vamos a tener serios problemas ¿Está claro?
─ Realmente el amor duele, y muchísimo ─ murmura Kagura.
─ Parece que no tenemos opción, Koga ─ dice Hakaku.
─ Vamos ahora, o ellos vendrán por ti ─ aconseja Ginta con nerviosismo.
─ Diablos, parece que no tenemos otra opción, y encima está reunión posiblemente nos exija estar allá tres días ─ Koga mira iracundo a las extensiones de Naraku ─. Te acabas de salvar, Kagura. Pero ya tendré una oportunidad para desquitarme. Tan solo espera ahí.
Koga entonces empieza a correr en dirección de las montañas del norte, y Ayame (con sus acompañantes), Ginta y Hakaku lo siguen inmediatamente. Las extensiones de Naraku se quedan mirando un rato hasta que desaparecen todos los lobos, y Kagura bufa con un porte de dignidad.
─ Sí, claro. A ese Koga lo hubiera hecho pedazos si se hubiera atrevido a dar un solo paso. Ese lobito aúlla más de lo que muerde.
─ Yo también lo creo. No sé cómo alguien tan impetuoso puede ser líder de varios clanes ─ dice Goshinki ─. En fin, tenemos que apurarnos y hacer algo para comer, antes de que Tsubaki salga para gritarnos el nombre de "ella" y no nos deje hacer nada sin primero llorar sobre nosotros.
─ Eso es verdad, así que manos a la obra.
CONTINUARÁ…
Al final no fui lo bastante piadoso como para dar vida a un TsubakixKikyo, pero algún día será así, ya sería cuestión de que haga algún OS sobre ello, pero por ahora tengo otras historias por hacer. Ya hecho lo hecho, los dejo por lo pronto, así que me despido.
Hasta otra
