Adivinen qué. Este es el antepenúltimo capítulo del consejo de sabios, así que se harán a la idea de lo que le falta. Voy entonces a procurar que quede lo mejor posible, pues así ustedes lo merecen.
Día 340 – Reunión 46
─ A ver si entendí bien… ─ Suiryu se frotaba las sienes, intentando comprender lo que acababa de escuchar ─ ¿Están ustedes diciendo que Ko-chan se murió, y que luego revivió?
─ Eso es verdad, y hasta hubo testigos de ello ─ dice Kohaku con tanta sorpresa como la que manifestaba su novia ─. Naraku me atacó por la espalda y se había llevado el fragmento de la perla de Shikkon que tenía incrustado en la espalda, y luego me despierto en brazos de mi hermana, pues todos habían creído que morí.
─ Eso es para relatarlo y convertirte en leyenda ─ opina Goshinki ─. Últimamente me había puesto a leer una serie de manuscritos encuadernados que Kagome había llamado "novelas", y cuando me dijiste sobre lo que te pasó, de pronto mi mente voló a esas novelas.
─ Eso es una muestra de lo pequeño que puede ser el mundo ─ manifiesta Kaede con una amable sonrisa ─. Pensar que fue mi hermana la que hizo esto por Kohaku, cuando bien pudo usar ese brillo para destruir a Naraku, es una muestra de la compasión y la bondad que tenía mi hermana, pese al deber que tenía.
─ A mí también me impactó muchísimo eso. Incluso lloré y me lancé a Kohaku cuando lo vi llegar hasta aquí ─ interviene Tsubaki ─. Ahora resulta que Kohaku tiene un poco de la esencia vital que le legó Kikyo. Eso fue un acto muy bonito. Aún después de muerta sigue mostrando lo que es capaz de hacer.
─ No lo dudo, pero igual un problema mayor sigue presente ─ Kageromaru se monta en el hombro de Yuromaru y le hace abrir la cortina-puerta para dejar ver una gigantesca bola en forma de araña que volaba por el cielo ─. Naraku está loco de remate. Ahora quiere ser el youkai araña más famoso de todos los tiempos. Hay que ver que de vergüenza no tiene absolutamente nada.
─ No lo dudo, pero ya Inuyasha y los demás fueron hace un rato para detenerlos ─ señala Kaede ─. Amablemente les dije que haría té para cuando regresen de la batalla, pero no estoy segura de que me hayan oído.
─ Es que no se le oye muy bien porque habla muy bajito últimamente, señora ─ recrimina Kagura.
─ No soy señora, sino señorita. Yo jamás he sido tomada por ningún hombre ─ todo el consejo de sabios se queda mirando con cara de WTF a Kaede.
─ Y ya a estas alturas jamás saldrás de ahí, vieja ─ dice Goshinki entre dientes.
Kaede le dedica entonces al enorme youkai una fría mirada que lo hace retraerse asustado. Acto seguido, la anciana revisa la tetera y sirve té para todos los presentes. Suiryu es la que se muestra más entusiasmada, pues según ella era la primera vez que probaba té preparado por alguien que no fuera del palacio de su padre o del consejo de sabios. Kohaku es el primero en terminarse su té y se prepara para salir, extrañando al grupo.
─ ¿Qué crees que haces, Kohaku? ─ dice Tsubaki.
─ Voy a darle una mano a mi hermana. Todavía debe estar un poco impactada por aquella resurrección que tuve y le estarían fallando los reflejos ante los ataques que estuviera urdiendo Naraku. Y de todos modos, es el deber de un hermano ayudar a su hermana, ¿no? ─ el grupo asiente, y Kohaku sonríe confiado ─ No se preocupen. Esto va a ser solo un rato, además que ya Naraku debe estar agotado por los ataques de Inuyasha y Sesshomaru.
─ Eso no lo dudo ─ apoya Kagura ─. Es difícil sobrevivir a uno de ellos, pero pelear contra los dos es sencillamente demasiado. Eso no hay quien lo aguante, y eso lo puedo decir con propiedad al ver lo que son capaces de hacer.
Kohaku asiente y se va casi corriendo con rumbo a Naraku. Suiryu suspira y mira con admiración la entrada de aquella cabaña, pensando en que su novio era un auténtico héroe para salir en ayuda de otras personas contra criaturas viles como Naraku, idea que no era compartida por lo demás pues pensaban en otras cosas en ese momento. Tsubaki es la siguiente en terminarse su té y aprovecha la oportunidad para dar un vistazo afuera.
─ Esto está pronto a acabarse. Naraku está perdido, y estoy segura que su control sobre la perla de Shikkon no durará mucho tiempo. Él no es alguien indicado para poseerla.
─ Escucho tus razones ─ se interesa Kaede.
─ Yo desciendo de la sacerdotisa Midoriko, y por eso sé mejor que nadie que viva hoy en día cómo funciona la perla, y estoy segura que Kikyo no habría abandonado aquel último fragmento sin dejar nada a cambio ─ todos miran extrañados a Tsubaki ─. Ocurre lo siguiente: La perla de Shikkon, lo crean o no, tiene vida propia, y dentro de sí permanecen las almas de la sacerdotisa Midoriko y buena parte de los youkais que la retaron en aquella ocasión, por lo que en su interior hay un intenso conflicto de energías purificadoras y malignas que mantienen la perla estabilizada, pero a su vez hace que esta sea capaz de manipular el deseo que pida quien la posea.
─ ¿Estás diciendo que la perla podría obligar a Naraku a pedir un deseo a cambio de transformarse en un youkai completo? ─ Kaede estaba impresionada con la noticia.
─ Así es, y será la propia perla quien condicione el deseo que pedirá Naraku. Se podría decir que será la perla la que se pedirá un deseo a sí misma.
─ O sea que Naraku está perdiendo su tiempo a cambio de nada. Eso sí que es lucirse de inútil ─ dice Kagura mientras negaba con decepción.
─ Y que lo digas. Siempre he sabido que los "perfectos" planes de Naraku estaban realmente llenos de agujeros, pero esto no me lo imaginaba ─ opina Goshinki.
─ Por esa razón es que yo debía ser la protectora de la perla. Incluso Kikyo no conocía a fondo todos los secretos que guardaba la perla ─ Tsubaki hace una pausa para mirar otra vez afuera ─. Ella planeaba usar la perla para que Inuyasha pidiese el deseo de convertirse en humano para que así la perla se purificara lo suficiente como para desaparecer, y luego al morir pretendió que la quemaran con la perla para hacerla desaparecer para siempre. En ambos propósitos fracasó. La perla es mucho más compleja que eso, y por eso es que nunca hubo quien lograse destruirla de verdad, ni siquiera cuando la resquebrajaron de aquella forma.
─ Es extraño que saques a relucir tus conocimientos de la perla a estas alturas ─ observa Kageromaru ─ ¿Por qué no lo diste esa clase de detalles a Inuyasha? Al menos podrías haber compartido ese secreto con Kohaku para que sacaran provecho.
─ ¿Y permitir que Naraku tenga al alcance una información tan valiosa? Ellos serán capaces de descubrir los secretos de la perla por su propia cuenta, y ya para entonces será demasiado tarde para que Naraku haga nada.
─ Eso espero. Realmente eso espero ─ señala Suiryu.
─ ¿Van a querer algo de té? Ya haré más cuando Inuyasha y los demás vuelvan ─ ofrece Kaede, y todos aceptan entusiasmados.
─ Yo espero que realmente ganen. No quiero quedarme sin la sacerdotisa que nos surte de sake. Sería un desastre ─ opina Kagura.
─ Pienso igual ─ dice Kanna por primera vez en la reunión.
CONTINUARÁ…
Como ya les apunté al comienzo del capítulo, sólo subiré dos capítulos más y se habrá acabado el fic más largo en capítulos que haya creado desde que comencé a escribir en fanfiction. Un saludo a todos/as, y espero que les haya gustado esta presentación.
Hasta otra
