Disclaimer: Harry Potter no es de mi propiedad, sino de J.K. Rowling.
VISITAS
Luna Lovegood se encontraba en la madriguera de visita, tenía una extensa conversación con Ginny y Hermione sobre diversos temas mientras bebían café acompañado por galletas que la señora Weasley recién había horneado. Acababa de graduarse del colegio al igual que la pelirroja, por lo que Hermione, quien actualmente vivía con sus padres en el mundo muggle, se había quedado a pasar el fin de semana en la madriguera, justo como lo hacía Harry.
—¿Han decidido ya a que van a dedicarse? —preguntó Granger.
—Lo que me interesa es salir a encontrar los animales mágicos que nadie cree que existe porque no los han visto —comentó Luna—, pero papá necesita ayuda con la revista, así que tendré que buscar las criaturas en mi tiempo libre.
—Creo que podría obtener un puesto en el Ministerio de Magia, hay vacantes en el área de Deportes, puedo ser la reportera de lo que más me gusta además de los chicos, ¡el Quidditch! —exclamó bastante emocionada—. Dice papá que los trabajadores tienen sus propios equipos y compiten entre ellos.
Hermione suspiró por la simplicidad con la que hablaban las chicas, ella la había tenido más difícil a la hora de elegir, ya había pasado un año y todavía no se decidía.
—Si los chicos te gustan demasiado, debes estar loca por el Quidditch, no comprendo por qué les gusta tanto… —dijo Hermione.
Y la pelirroja respondió con entusiasmo —¡Porque es el mejor deporte del mundo!
—A todo esto, ¿cómo te va en el mundo muggle, Hermione? —preguntó Lovegood con su habitual tono sereno.
La aludida se acomodó mejor en el asiento mientras hablaba —Por el momento ayudo a mis padres en la clínica, sé que puedo conseguir algo en el Ministerio o en San Mungo, pero aun no estoy segura.
—Elige lo que más te guste —opinó la pelirroja—. Seguro eres buena para lo que sea que te propongas.
—La razón por la que no me decido es porque quiero ambas —dijo dando un resoplido de frustración—, me encantaría formar parte del Ministerio para continuar mi lucha por los derechos de los elfos domésticos, pero a la vez quiero ser Sanadora y ayudar a todo el que lo necesite.
Ginny y Luna le sonrieron comprensivas —Mientras sigas indecisa, los elfos siguen desprotegidos y tal vez en el hospital falten medimagos, piénsalo bien —aconsejó la rubia.
—Estoy de acuerdo con Lunita, serás muy inteligente Hermione, pero ella no es Ravenclaw por nada —soltó entre risas Ginevra.
Granger asintió —Tienen razón, lo pensaré unos días más.
Continuaron charlando hasta que la señora Weasley las llamó para cenar, y más tarde, Ron y Harry las acompañaron a dejar a Luna a su casa y regresaron para dormir.
En la mansión Nott, Theo estaba plácidamente leyendo El Profeta en la sala de estar, de vez en cuando daba sorbos a su taza de té. Levantó la mirada al escuchar el estruendo de la red floo.
—Encantado de verte, Blaise —soltó sarcástico al encontrar a su amigo caminando hacia él—. Si tan solo avisaras que vas a venir, tus visitas serían más agradables.
—¿De qué hablas? Siempre soy bienvenido en tu hogar —declaró el moreno y tomó asiento en el sofá individual frente a Theodore.
El heredero de los Nott tan solo elevó una ceja ante su respuesta y negó con la cabeza, retomando la lectura. Unos minutos después Zabini resopló, se había aburrido de ser ignorado.
—¿Para qué me invitas si solo estarás sentado ahí, leyendo? —cuestionó indignado el invitado sorpresa.
—Nadie te ha llamado —respondió Theo sin apartar la vista del diario.
Al ser ignorado nuevamente, Zabini le confesó a su amigo el verdadero motivo de su visita —Vale, vine porque quería escapar de mi madre y las brujas de sus amigas, ¿puedes creer que estaban planeando mi boda con una de sus hijas?
Nott dejó su copia de El Profeta sobre la mesa de centro cuando escuchó —Blaise, a ti te gusta salir con cuanta bruja se te cruce por enfrente —dijo acusatoriamente.
—No lo niego, pero no es igual si no las consigo por mí mismo. Además, yo no quiero casarme, se termina toda la diversión de salir con chicas —agregó Blaise con fastidio.
—Sinceramente, espero que algún día conozcas a alguien como tú y te enamores de ella —Nott lo miró a los ojos y sonrió socarrón—, o él.
—¡Hey! ¿Por qué tiene que ser un "él"? —protestó Zabini escandalizado.
—Podría pasar que tu pareja ideal no sea una mujer, solo mira a Draco, ¿quién lo habría imaginado? Aunque pensándolo bien, su obsesión con Potter era un tanto sospechosa —recordó Theo y Blaise soltó una carcajada.
—Ay, Potter. Con razón nunca le conocimos una novia, y eso que siempre era el centro de atención y muchas chicas se le lanzaban prácticamente encima —respiró profundamente—. ¡Y entre todos los hombres que pudo elegir, terminó con Draco!
—Ahora deben estar muy ocupados esos dos —comentó con una pequeña sonrisa.
Zabini sacudió enérgicamente su cabeza, tratando de alejar la escena de su mente —No digas eso, Theo, no quiero imaginar lo que sea que estén haciendo.
Amm, si, es editado y bueno, lo del Drarry se me ocurrió justo cuando lo escribí xd espero que no les moleste el yaoi, pero por si acaso, pondré advertencia al inicio de cada capítulo donde salga para que se eviten leer esas partes.
Nia
