Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling, no mía.
*Antes de comenzar, debo decir que Sirius está vivo porque no quise dejar solito a Harry.
- - -
MENSAJE
En su último día de visita en casa de los Weasley, Harry y Hermione tomaron el desayuno junto a todos, como solían hacer usualmente antes de regresar a su respectiva casa. Pues Sirius esperaba a su ahijado temprano en Grimmauld Place, y los señores Granger querían pasar más tiempo con su hija, pues desde que la chica se fue a Hogwarts por primera vez pasaron mucho tiempo alejados y estaban recuperando el tiempo.
Después de terminar el desayuno, uno a uno reanudó sus actividades pendientes, dejando en la mesa a los más jóvenes. Ellos siguieron conversando animadamente, por un lado, Ginny le contaba a Hermione sobre sus últimas conquistas en el colegio, mientras Ronald y Harry planeaban invitar al resto de sus amigos para jugar un partido de Quidditch alguno de los días próximos.
Granger se sobresaltó cuando miró el reloj en la pared —Disculpen chicos, son casi las 11:00 a.m. y tengo que irme ahora o mis padres irán de paseo sin mí. Te enviaré una carta en el transcurso de la semana, Ginny, nos vemos luego chicos —se despidió mientras se dirigía a la puerta que daba al exterior, segundos después escucharon el sonido de la desaparición.
—¿También tú, Harry? —inquirió Ronald, al ver a su amigo ponerse de pie.
—No, aun no, solo voy al baño —respondió el muchacho negando lentamente con la cabeza.
Ginny miró a su hermano y éste se encogió de hombros, restándole importancia.
Mientras tanto, Potter fue hasta donde descansaba su lechuza y le ató una carta en la pata.
—Entrégasela a Draco Malfoy y después ve a casa —Le dio unas golosinas y posteriormente el ave se marchó. En ese momento Harry regresó a la mesa con sus amigos, esperando no haber tardado demasiado como para ser sospechoso.
Ginny ya no estaba ahí y el pelirrojo había sacado un tablero de ajedrez para retar a su amigo mientras estuvo ausente —Si me ganas esta vez, yo pago tu siguiente dotación de caramelos cuando vayamos a Hogsmeade.
—Tentador —respondió Harry—. Pero jamás te he ganado una sola partida y dudo que suceda alguna vez.
El moreno terminó aceptando su propuesta, diciéndose que de todas maneras Ron iba a ganar. Sin embargo, pareció ocurrir algún tipo de milagro, porque por primera vez Harry Potter ganó, dejando boquiabierto a su mejor amigo.
—¿Cómo sucedió? —preguntó Weasley.
—¿Gané? —Cuestionó Harry con extrañeza y se encogió de hombros—. No sé lo que hice, solo moví las piezas al azar, es lo que siempre hago.
Ronald lo miró con los ojos entrecerrados y luego exhaló, aceptando su derrota. Pensando en que tendría que pagar un montón de caramelos que no serían suyos. Le dolería el bolsillo, pues conocía la abundante cantidad de dulces que solía comprar su mejor amigo.
* * *
Draco sobrevolaba por el inmenso jardín de la mansión cuando una lechuza conocida entró en su campo visual, acercándose en dirección a él, por lo que detuvo la escoba en el aire. Sabía de parte de parte de quien venía y se sentía emocionado por ello.
"Querido Draco:No puedo resistir más tiempo sin verte y perderme en el color único de tus ojos, necesito que nos encontremos pronto. Te espero a las 3:00 p.m. en el lugar de siempre.Tuyo,H.J.P."
No pudo evitar soltar una risa alegre por el breve pero significativo mensaje, sobre todo por la parte "tuyo". Dio un par de vueltas más en el aire, aún con la sonrisa plasmada en el rostro y descendió con rapidez. Guardó la escoba en el armario cercano a su habitación y se dio un baño relajante. Comprobó que aún tenía tres horas libres hasta su encuentro y fue directo a casa de Theo.
»Mansión Nott«
—¿Es que nadie puede avisar antes de venir a mi casa? —se quejó Theo nuevamente, entrando en la sala donde se encontraba la chimenea.
—Sí, Theo, ni que fuera para tanto, solo Blaise y yo te visitamos —dijo el rubio haciendo un movimiento de mano como restándole importancia, a lo que Nott respondió con un gesto de hastío.
—Entonces, ¿qué te trae a mi casa esta tarde tan hermosa? —se aventuró a preguntar el joven Nott.
—¿No puedo pasar a verte? —su amigo lo miró fijamente—. Está bien, tengo una cita más tarde y no tenía nada mejor que hacer hasta entonces.
—No sé de qué manera podría entretenerte, Draco. Estaba leyendo un libro estupendo cuando llegaste, pero vamos a la biblioteca —se giró en dirección al lugar mencionado y comenzó a andar, así que Draco no tuvo de otra más que seguirlo—. Por cierto, Blaise está aquí también.
—¿Qué Blaise no tiene casa? —Comentó Malfoy—. Cuando no está conmigo, supongo que viene aquí.
Nott no respondió y siguieron caminando silenciosamente hasta la biblioteca. Lo primero que vieron al entrar, fue a Zabini tomando una siesta en uno de los sofás grandes —Lo dejo solo por un minuto y se queda dormido, es como un gato.
Tras compartir una mirada cómplice, decidieron que para mayor paz y tranquilidad, lo mejor sería no despertarlo, dejaron que descansara un buen rato. Una hora después comenzó a removerse en su lugar.
—¿En qué momento me quedé dormido, Theo? Oh, hola Draco —dijo en medio de un bostezo.
Espero les guste, porque a mí me gusta hacerlo aunque no muchos lo lean.
Hasta la próxima,
Nia.
