Disclaimer: HP no es mio, sino de Rowling.

Harry hubiera querido pasar por alto lo dicho por Draco, pero la curiosidad pudo más, y abrió la boca sin pensarlo dos veces.

—¿Cómo que no soy tu único secreto? —interrogó, girando su cabeza lo suficiente para poder ver Draco a la cara.

—Me encantaría poder negarlo, pero ya escuchaste. Es... no te lo puedo decir, lo lamento —Malfoy mantuvo la mirada al frente.

—¿Es algo bueno o malo? —Intentó adivinar

—No lo sé, supongo que ambas.

Potter lo miró inquisitivamente —¿No me darás ni una pista?

Draco vaciló —Es un asunto familiar, ten por seguro que te lo contaré. Pero hay alguien más que debe saberlo primero.

El moreno asintió y dejó de insistir. Permanecieron en silencio un rato hasta que Draco apartó a Potter de su hombro con suavidad y se puso de pie.

—Creo que debería irme, nos vemos después, querido.

Se dirigieron juntos a la chimenea y Potter lo besó brevemente antes de que se fuera. Quedó de pie contemplando las llamas de la chimenea durante un rato, pensando en el asunto que el muchacho se negó a compartir con él. Como Sirius sugirió, se fue a dormir.

Mientras tanto en la Mansión Malfoy, los adultos se encontraban en el comedor terminando de cenar cuando Draco llegó.

—Padre, madre, tengo algo que preguntarles —el matrimonio compartió una mirada de incertidumbre, y fijaron nuevamente la vista en su hijo.

Por la mañana, Hermione despertó a Harry muy temprano para informarle que iría a ver a sus padres, prometiendo regresar más tarde, el adormilado joven sólo asintió y volvió a dormir.

La chica se apareció en un callejón cerca de la casa, caminó hasta la puerta y tocó 3 veces, por si acaso sus padres seguían en el mismo estado anormal del dia anterior. Desde que regresaron del paseo por el otro lado de la ciudad, empezaron a olvidar cosas que creyó insignificantes, y que empeoraron con el paso de las horas.

El sonido de cuando quitan el seguro de la puerta le avisó que estaban por abrir, el Sr. Granger atendió con esa familiar amabilidad —Buen día, señorita. ¿Se le ofrece algo?

Hermione sintió sus palabras como una patada en el estómago —¿No sabes quién soy? —preguntó en un hilo de voz.

Él pareció meditarlo por unos segundos —No la recuerdo, ¿De dónde nos conocemos? —inquirió su padre.

Con dolor en su corazón, se apresuró a soltar una mentira —Tal vez me equivoqué de casa, gracias, señor. Adiós —Ni siquiera reparó en la mujer que se asomó desde atrás de la puerta.

Hermione salió corriendo de la propiedad con un nudo en la garganta. Permaneció del otro lado de la calle, oculta detrás de un arbusto hasta que los vio salir. Esperó a que el automóvil estuviera lo bastante lejos y con su copia de la llave, entró apresuradamente a la casa, antes de que alguien pudiera verla.

Cuando entró en el recibidor, lo primero que vio fueron las múltiples fotografías que tan conocidas eran para ella, la alertó el hecho de no aparecer en ninguna, como si la hubieran borrado, pues ella al devolverle la memoria a sus padres tambien revirtió haberse desaparecido de las fotografías. Subió a toda velocidad a su habitación y respiró con alivio al encontrarla intacta. Se acostó en la cama para descansar un momento y se quedó mirando al techo todo el rato, cuando se sentó comenzó a buscar su baúl con la mirada, y topó con un nombre en la parte superior del tocador. ¿"Lottie"? ¿Quién rayos era esa? Esta era su habitación y eso nunca estuvo ahí antes, como tampoco estaban varias fotografías instantáneas de una chica pelirroja de unos 12 años, pegadas en la pared. Sin darse cuenta de que lagrimas corrían por sus mejillas, fue directo a Grimmauld Place.

Hermione volvió a tocar la puerta desesperadamente, esta vez la recibió Sirius, le permitió pasar, aunque se preocupó al verla sollozar y llamó a su ahijado.

—Hermione, ¿Por qué estás llorando? —se acercó a la chica y la rodeo cariñosamente con sus brazos, ella le correspondió y dejo salir más lagrimas.

Cuando decidió que ya era suficiente, se limpio la cara con la manga de la blusa y se dirigió a su amigo —¿Si recuerdas que esta mañana te avise que iría a ver a mis padres?

—Ehh... bueno, en ese momento yo estaba medio inconsciente, pero cuando desperté y no te encontré en tu habitación, supuse que habias ido hacia allá —dedujo él— ¿Entonces qué fue lo que pasó para que te pusieras así?

—No saben quién soy —el muchacho iba a decir algo pero ella continuó—. Llegué a la puerta y mi padre no me conoció, cuando se fueron yo entré y aparentemente todo estaba normal, excepto porque yo no aparecía en ninguna de las fotografías y en mi habitación estaba el nombre de otra chica, Harry, no tengo idea de lo que les ocurre. Parece ser que no puedo volver a casa —dijo la última frase con voz temblorosa.

Potter tomó su mano y la apretó en señal de apoyo —¿Crees que la aparente amnesia de tus padres empeore con los días?

—No lo sé, tendría que investigar o tal vez... pedir ayuda en San Mungo —se dejó guiar por el muchacho hasta la cocina, donde llenó un vaso con agua, lo colocó frente a ella y esperó a que bebiera un poco.

—Pero seguirás quedándote aquí, por supuesto —dijo cuando la chica detuvo los sollozos y lucía más tranquila.

—Tambien podría ir con los Weasley, y asi no duraría tanto en tu casa —sugirió ella—, no quiero ser una molestia para ti o Sirius.

El muchacho acarició su espalda de manera reconfortante —En la madriguera son demasiados, Hermione. Insisto en que te quedes aquí, jamás serás una molestia. A mi padrino le encanta ayudar a quien pueda, sino no me habría recibido.

—Me temo que tengo un pequeño problema —recordó la muchacha haciendo una mueca de incomodidad—, aparte de que no me conocen en mi casa, claro.

Harry se preguntó que otra cosa podría haberle sucedido a su amiga —¿Cuál? —inquirió

—Busqué mis cosas en casa y no estaba nada, ni mi ropa, ni el baúl, por suerte siempre tengo mi varita conmigo, sino quien sabe si tambien habría desaparecido —se mordió el labio inferior—. Tendré que ir de compras.

—Me parece una buena idea que hagas esas cosas de chicas para que te distraigas, deberías invitar a Luna y Ginny, y aprovechar para contarles tu situación.

—¿Ya olvidaste que vivía con mis padres y no tengo un empleo? Lo que significa que no tengo dinero —lloriqueó Hermione de manera poco usual en ella, causándole gracia a su amigo.

Harry rio en voz baja —Te haré un préstamo, si es lo que quieres —Granger sonrió ligeramente avergonzada.

—Gracias, por todo —expresó Granger ligeramente ruborizada.

Se quedaron en la cocina preparando su propio desayuno, en lugar de pedirle algo al elfo de Sirius. Eso mantendría ocupada la mente de Hermione en otra cosa, justo como su amigo quería que pasara.

* * *

Siempre lo corto cuando Draco queda en suspenso jaja, la historia de la hija de los Malfoy vendrá más adelante, no se preocupen ;)