¡Buenas! Hoy voy a paso rápido, por lo que les dejaré fugazmente una actualización. Aprovechando, también, mis más sinceros agradecimientos para quienes leen y comentan mi pequeño fic; karin-chan150301 (estaré ansiosa de leerte, si decides publicar), Bleu Nefeli (Zuko es un provocador), Iskandar257 (Que comentario tan coqueto XD), andreiIR (Sí, Zuko es una ternura), y Hann (He tenido algunos problemas leyendo tus comentarios, porque a veces éstos no me aparecen, pero gracias por leer).
Si me falta alguien, solo puedo decir que la pagina me ha estado dando algunos problemas al momento de revisar los comentarios, no los ignoro a propósito ni nada de eso, ¿Cómo podría hacerlo?
® Los personajes de avatar no son de mi creación ni me pertenecen. La trama de la historia, sin embargo, sí que lo hacen. Escribo esto solo con fines de entretención, y espero que respeten su autoría.
Cuarto paso
A LA HORA DE CONFESARTE, SE DIRECTO CON ELLA.
Era su momento de entrenar con Aang y perfeccionarlo en su manejo de la tierra control. En palabras de Toph, el avatar estaba ya algo oxidado en eso, y no derrotaría al señor del fuego solo lanzando "piedritas". Así que se lo robó a Katara y, arrastrándolo más allá de donde Sokka hacía sus payasadas, la maestra metal lo lanzó contra una roca. Si quería jugar con el agua y fingir que ni ella ni Zuko existían, pues no la iba a tener fácil.
- ¡Levanta esas rodillas chico débil! -Parecía como si tuviera que enseñarle todo otra vez, y aquello frustraba a la ex combatiente del estruendo tierra - ¿Qué pasa contigo Aang? Eres incluso más malo que Sokka en esto ahora. -Apartó su rostro de la trayectoria de una piedrita, enviando luego un ataque directo a aquel guerrero que tenía la osadía de atacarla. -No te metas en esto capitán boomerang.
- ¡No me provoques jovencita!
-Lo lamento Toph. Es solo que… estoy asustado. -Suspiró, apoyando ambas manos en sus caderas. -Son muchas cosas. Acabar con la guerra, matar a alguien, Katara…
- ¿Katara?
- ¿Dije Katara?
- ¡Ah pies ligeros! Con que es tu amor por la princesita azucarada lo que más te molesta. Debes reacomodar tus prioridades.
-Antes que todo, ustedes son siempre mi prioridad.
-Eso sí fue muy dulce pies ligeros.
Debía burlarse o algo así. Top sabía que debía hacerlo, y seguramente el avatar esperaba que lo hiciera, más le fue imposible en realidad. Él estaba siendo sincero, y la maestra tierra era, muy en el fondo de su corazón, una romántica empedernida.
Exhalando con suavidad, la joven se concentró en la figura de su amigo, pensando en cómo animarlo ahora.
Esas cosas del amor era una verdadera molestia. Si no, había que solo ver al avatar.
Con un bostezo, volteó hacia donde Sokka y Suki entrenaban, sintiendo también a Zuko unos metros más apartado. ¿Era idea suya, o el tonto de las chispas se la pasaba últimamente mucho tiempo con ella? No es que se quejara, en serio, le gustaba matar el tiempo con él. Pero no dejaba de ser raro.
-Escucha pies ligeros. Debes ser directo con Katara, plantarle las cosas y llegar a un acuerdo. Si ella te soporta tanto, al menos debes gustarle un poco, ¿No?
- ¿Cómo lo sabes? -Volvió a pensar en Zuko, bufando luego.
-Una chica no le tiene tanta paciencia a un hombre si no siente nada por él, Aang. Es algo de conocimiento universal.
El entrenamiento continuó hasta altas horas de la tarde cuando, con un mal genio sacado de quién sabe dónde, Katara los llamó a todos para ir a comer. Por supuesto, el primero en correr fue Sokka, seguido de Suki y el príncipe de la nación del fuego -quien no había dejado de acecharlos en todo el día- y finalmente Aang y Toph, en cuyo hombro se fue a parar Momo.
- ¡Ya lo decidí! -Zuko gritó de pronto en medio de la comida, golpeando con sus palmas la mesa al momento de colocarse de pie. -Toph Beifong, no me importa si quieres a Aang o a Sokka. -La aludida ladeó la cabeza, genuinamente confundida, aun con la comida a medio camino hacia su boca. -Me gustas mucho, así que el único hombre al que le tendrás paciencia y querrás voy a ser yo. ¿Lo entiendes?
-Sinceramente, no mucho. -Debió ser honesta, a pesar del calor que trepó por su rostro.
-te quiero Toph Beifong, y quiero que seas mi novia. -El rostro de la menor volteó hacia Katara, quien se encontraba a su lado, tan impactada como ella por las repentinas palabras del maestro fuego.
-Princesita, ¿Estoy soñando?
