¡Hola qué tal! Nuevamente haciendo mi aparición, llego con una nueva actualización. Creo que lo haré de este modo ahora, con capítulo día por medio. No sé si lo notaron, pero al parecer éste fic resultará algo largo, por lo que espero que lo sigan apoyando hasta el final ^^
Quiero agradecer a todos quienes leen y comentan mi fic, comenzando por Karin-chan150301 (Zuko es todo un original al momento de declararse, por no decir que rarito), Hann (Tu review llegó a tiempo, tranquila. Y muchas gracias por seguir dejándolos), leslaut (¡Yo también amo a esta pareja Kkk muchas gracias por pasarte por aquí), brauidechocolate (Calma, que quizás en este comprendas mejor porqué Zuko se comportó de ese modo), inuchara2511 (kri kri, kri kri… Ok, no fue tan mal chiste, enserio… ya enserio, a mí sí que me causó gracia XD).
® Los personajes de avatar no son de mi creación ni me pertenecen a mí, sino a Bryan Konietzko, Michael Dante DiMartino, y a Nickelodeon. La trama de la historia, sin embargo, sí que lo hacen. Escribo esto solo con fines de entretención, y espero que respeten su autoría.
Advertencia.- Posible OoC (sí, otra vez).
Perfeccionando el paso 5
SI LA HACES ENFADAR, DISCULPATE DE UNA FORMA ORIGINAL
Si le preguntabas a Toph, el mejor té que había probado en su vida era el que el tío Iroh servía. Tenía ese algo que lo volvía único, incomparable y especial. Tal como lo tenía el viejo maestro fuego; y su sobrino.
Zuko era también único, incomparable y especial.
Bueno, lo era cuando no le estaba gritando por nada o avergonzándola en público. En esos casos, se tornaba una verdadera molestia para Toph. Si bien era cierto que ella le tenía un cariño muy grande y especial -completamente distinto al que sentía por sus amigos- su orgullo estaba primero. Y aquello dificultaba todo a veces.
- ¡Por favor Toph! ¡Tienes que perdonarme! ¿Qué quieres que haga? ¿Necesitas acaso que sacrifique en una hoguera a Momo?
- ¡No te atrevas a tocar a Momo! -El maestro de fuego-control tragó el nudo en su garganta, dándole una mirada al jardín trasero de la tienda de té de su tío.
- ¡¿Qué le hiciste a Momo?! -Aang preguntó escandalizado, casi brincando de su asiento.
- ¡Sokka! ¡Detén la ejecución! -Gritando como poseso, el otro corrió a algún lugar - ¡Te dije que era una pésima idea! -Con un bufido digno de una ruda maestra tierra, la muchacha ciega volvió a beber de su té.
-Los hombres son todos unos idiotas.
La risa del tío Iroh la hizo dejar su taza sobre la mesa, dándole al mayor lo que ella esperaba, fuera una mirada de enfado. Aparentemente, aquello no hizo más que aumentar la diversión del más viejo.
- ¿Qué es tan divertido?
- Nunca había visto a mi sobrino tan desesperado por conseguir el perdón de alguien. Es más, nunca lo había visto intentando disculparse. Ha de estar muy enamorado de ti. -El calor se agolpó en sus mejillas al escucharlo decir eso, obligando a la joven a voltearse en dirección contraria.
-Si tú lo dices.
Era capaz de sentir la intensa mirada del mayor sobre su pequeña figura, un imperceptible nerviosismo apoderándose de ella al saberse tan observada. Mascullando entre dientes una maldición bastante poco femenina, golpeó la mesa sobre la cual reposaban las tazas con humeante té de rosas.
- No puedo creerlo.
- ¡Estaba desesperado Toph! Te negabas a perdonarme, ¡Y sabes lo malo que soy para estas cosas!
- Sí pero… ¿Aceptar la ayuda de Sokka? Ya decía yo que estabas muy idiota últimamente. No estoy enfadada contigo ahora, por lo que… no vuelvas a hacer lo que el cabeza de boomerang te recomiende.
