¡Hola qué hace! :v
Lamento haber tardado tanto, como diríamos en mi país… me traspapelé un poco y se me olvidó que no había subido actu cuando correspondía. ¡Cualquiera se equivoca! Una vez más, muchas gracias a quienes leen y comentan este fic, y espero que estén disfrutando de él. Sin más que decir, porque el tiempo apremia, las dejo leer.
® Los personajes de avatar no son de mi creación ni me pertenecen a mí, sino a Bryan Konietzko, Michael Dante DiMartino, y a Nickelodeon. La trama de la historia, sin embargo, sí que lo hacen. Escribo esto solo con fines de entretención, y espero que respeten su autoría.
Paso diez
SI VAS A CONOCER A SUS PADRES, COMPÓRTATE
Volver a encontrarse con sus padres no había sido sencillo para ella, y tuvieron que pasar más de dos años desde su huida para ― finalmente ― tener el valor suficiente y enfrentarlos. Incluso ahora, seguía siendo todo un reto para la maestra de tierra-control. No importaba qué tan fuerte fuera el abrazo de su madre en cada nueva visita ― en la que su buen amigo Sokka siempre la acompañaba ― porque era su padre quien se encargaba de intimidarla con su sola presencia.
Pero por esta ocasión, Toph procuró mantenerse firme, porque ―esta vez― no era su amigo quien estaba a su lado. Y no era la simple nostalgia el impulso para haber viajado hasta el reino tierra cargada de sus tantas dudas y dos "lindos vestidos" escogidos por Katara.
― Yo creo que con esto es suficiente. ― Zuko habló a su lado, los latidos acelerados de éste haciéndole sonreír.
― Pararrayos, apenas acabamos de bajar del dirigible.
― Pero tu padre ya nos vio. ― Chasqueó la lengua, dándole un empujón al mayor para que se moviera de una buena vez. ― Enserio Toph, creo que él intenta asesinarme con la mirada.
Su madre tenía un gusto especial por la hora del té, siempre fue así, especialmente por los postres tan deliciosos que los chefs preparaban para dicho momento del día. A Toph también le gustaban, ¿Para qué negarlo? Pero algo le decía que Zuko no estaba disfrutando de los dulces manjares tanto como lo hacía ella.
― ¿Podrías dejar de temblar? Vas a tirar tu té. ― El mayor bufó al escucharla.
― Lo intento, aunque no lo creas. ― El ruido de sus susurros era lo único que podía escucharse en aquel comedor, y la muchacha ciega rodó los ojos, llevándose otro dulce a la boca. ― Si solo supieras cómo me mira tu padre…
― Estás exagerando.
― Yo no…
― ¡Entonces! Señor del fuego Zuko…
La voz de Lao Beifong sonó tan fuerte y repentina en aquel lugar, que Zuko no pudo evitar pegar un brinco. El té de rosas y miel se le derramó encima, y la carcajada de Toph fue capaz de escucharse por toda la mansión.
