¿En qué momento había ocurrido?... Todo el estrés que el escape le había causado, se había desvanecido. Sin saber el por qué exacto o tal vez sí… permanecer de esa manera a su lado, sin duda la hacía sentir segura y relajada, pero sobre todo feliz. Cada uno de los acercamientos que tenían entre sí, la elevaban a las nubes. A veces como le encantaría que su lengua tomara el ímpetu que necesitaba para poder expresarse con más claridad. A decir verdad… en esos momentos, ese día… en que su viaje estaba por terminar… en que sus oportunidades estaban por desaparecer, quería proponerse a sí misma una tregua.

POKÉMON XY&Z

MY LOVELY PICKY BABY

Capítulo 3 "Juntos un día"

Un momento solamente… un instante en que todos sus nervios e inseguridades se quedaran atrás y pudiera finalmente profesarle cuanto le quería.

No iba a irse sin hacerlo, en definitiva, no. Porque él merecía saber como su corazón saltaba cuando sus miradas se cruzaban.

¿Una respuesta?...

No… no era esa la intención.

Por supuesto que iniciar una relación más cercana con él, sería cumplir un sueño dorado. Pero por el momento, esperaría… a que él también estuviera listo. Sabía y entendía que en él todos esos pensamientos puede que escasamente existieran si es que los había, pero sin duda, tomaría sus sentimientos entre sus manos y con cuidado le daría un sí… un no… o un… pronto quizás.

Su corazón era transparente, tanto que al abrazarlo, como lo tenía, podía sentir su latir, al ritmo que más amaba, al compás de su vida.

—Jaja… me haces cosquillas —la miró de reojo sobre su hombro, lo que la sonrojó. ¿En qué momento lo había apretado tanto? Al punto de rozar sus dedos contra la tela y causarle molestias.

—¡Lo lamento! ¡Lo lamento tanto! —casi se soltó, pero fue detenida por él, que al verla perder un poco el equilibrio por dejarlo ir, la aferró a su espalda de un tirón.

—No te preocupes por eso. —Se detuvo y le sonrió ampliamente, para luego suspirar. —Tal parece que nos hemos alejado lo suficiente como para perderlo.

Ambos miraron a los alrededores, encontrándose en frente del estudio de Pokevisión de Ciudad Lumiose.

—Sí que fuimos muy lejos —sonrió apenada, ya que se sabía culpable de la huida repentina.

—Sí, era lo mejor, cuando conseguimos la bicicleta me sentí aliviado, en verdad. Puede que suene un poco egoísta… pero me dio mucho miedo cuando ese Ash dijo que venía por ti. Creo que tal vez debí haber pensado mejor las cosas y quedarme a platicar con él, para escucharlo, para saber que necesitaba… porque, según dijo en su mundo también hay una Serena y pues… tampoco podía fingir que no entendía lo que quería.

—¿Fingir no entenerlo?... —abrió grandes los ojos celestinos la artista al escucharlo. A veces las frases filosóficas de Ash la sacaban de balance. A decir en verdad dentro de él, habían tantas cosas que le gustaría saber… para poder conocerlo aún más y comprenderlo mucho mejor.

—Sí… —la miró cual no supiera que más argumentarle. Por lo que se volvió hacia el estudio, que al detenerse notó. —¿Recuerdas cuando vinimos a hacer tu video de presentación? —señaló el lugar. —Jaja en esos momentos apenas y nos conocíamos, pero tratamos mucho, ¡Mucho! De que todo saliera bien… porque nuestro viaje… apenas comenzaba y yo… —¿Qué pasó? ¿Por qué se sintió tan decaído de repente?... Lo sabía… que en un momento dado su viaje terminaría y no había nada que los frenara. Y menos ahora que sus sueños seguían adelante, ella se marcharía para Hoenn y seguramente emprendería aventuras maravillosas, así como él en su momento. Por lo que terminó por sonreír.

Dentro suyo, lo comprendía. Las despedidas siempre le dolieron… porque todas sus amistades y Pokémon creaban una huella imborrable dentro de su corazón, pero para ella… para ellos… Serena, Bonnie, Clemont… no quería ser ese Ash llorón jamás… junto a ellos había crecido tanto y había comprendido tantas cosas de si mismo, que puede que mostrar lágrimas, se viera como un signo de debilidad, pero si las lágrimas le brotaban, no podría contenerse, eso era seguro.

—¡Oye Serena! ¡Hagamos un último video! —la miró entusiasmado.

—¿Un video?... ¿Pero no se supone que en la Pokevisión necesitamos aparecer con un Pokémon? Y justo ahora… —se llevó las manos a los bolsillos, encogiéndose de hombros. —Como todos estábamos comiendo, dejé salir a los chicos y no tengo ninguno conmigo.

—Ahora que lo dices…. —se encogió de hombros también, mientras se rascaba la sien derecha. —Yo tampoco tengo ninguno conmigo. —Suspiró, al ver su idea desvanecerse.

—¡Pero! —levantó el dedo índice para él, levantándole la mirada al seguirlo. —Podemos grabar un video aquí y ahora. —Sacó de su bolsillo la Pokenav.

—Jajaja, siempre con una solución —le sonrió. —¿Aunque no se supone que esos videos son para que la gente que sigue a las artistas los vea?

—Pues… existen muchas clases de videos Ash. —Podemos hacer… mm… cómo se llamaría… —se llevó una mano al mentón mientras él esperaba la respuesta. —¡Un video de la suerte!

—¿Video de la suerte? —preguntó sin comprender.

—Sí, será un video donde nos deseamos suerte, el tuyo… mm… lo grabaré y te lo enviaré a la terminal de tu casa, así siempre que desees un poco de suerte, simplemente deber ir a verlo y ya. —le sonrió nerviosa por su propuesta.

—¿Y el mío?... —la miró con grandes los abiertos, esperando ser guiado.

—Lo harás aquí y ahora —extendió el brazo hacia él, pasándole su aparato electrónico.

—¿Aquí y ahora? —no pudo evitar ponerse nervioso.

—¡Sí! —ladeó la cabeza para él, que parpadeó un par de veces, viendo la Pokénav entre sus manos.

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—Y eso fue lo que pasó… —cansado de la larga explicación, el Ash venido del otro mundo, yacía sentado en la grama, luego de finalmente haber sido soltado por el Atrapa ladrones de cuatro brazos de Aipom, de Clemont.

—Quién hubiera pensado una cosa así… —acurrucada a su lado, Bonnie, lo mira incrédula.

—Pues es así… Ella… me ha gustado siempre… desde que la conocí en el campamento… y su sombrero salió volando y cuando yo lo atrapé… me dijo que me lo quedara… que no volvería a ponérselo…

—Ay… —parpadeó empática Bonnie.

—Este Ash tiene mucha suerte… porque la Serena de su mundo se ve que es una persona muy tierna… y es realmente hermosa. —Habló más tranquilo, al sentirse derrotado. —Aunque él no la valora… porque aunque es cierto que se la llevó y todo… en ningún momento me dijo "Hey, es mi novia", así que supongo que hay oportunidad —sonrió tratando de darse ánimos.

—Pues… la verdad es que nuestro Ash es bastante despistado… pero creo que solo faltaría un pequeño empujoncito más para que esos dos estén realmente juntos y puede que ese momento llegue, gracias a tu intervención —le sonrió mostrándole los dientes Bonnie.

—¡¿Qué?! ¡¿Quieres decir que yo hice que se juntaran!?

—¿Qué se juntaran quienes?... —la voz femenina molesta y hablada entre dientes, lo asustó, para luego voltear hacia la recién llegada.

—¡Serena! —gritaron los tres al unísono.

—Recibí tu carta… y… —lo miró, para luego cerrar los ojos molesta. —¡Eres un idiota Ash!

—¡Pero! —se levantó y la miró sintiéndose perdido.

—Primero… ¡Arréglate esa gorra! ¡Abróchate la camisa! ¡átate las agujetas! ¡Eres un desastre! ¡El hecho que yo quería que dejaras de ser un llorón no era para que te transformaras en esto!

—Este… señorita… —trató de interrumpir el científico, mientras el Ash del otro mundo se componía la ropa. —¿Qué… está pasando aquí?...

—Pero… sin son los del otro lado del espejo… —los reconoció entonces, al notar al instante que el cetro mágico del Clemont de su mundo no estaba por ninguna parte.

—Pues… lo que ves… vine por este idiota… ex llorón…

—No… ¡Yo!... ¡Yo ya no lloro! —le gritó con el rostro sosteniendo dos lágrimas aguadas. Por lo que los hermanos se miraron entre sí, al ver lo extraño que se había puesto el asunto.

—¿Y Dónde está el Ash guapo? —preguntó seria la artista.

—¡Pero si yo también soy Ash! ¡Por eso también soy guapo! —le recriminó.

—Sí… ajá… —lo miró para luego esperar respuesta de los rubios.

—Él… no está aquí… —respondió lo más pausado que pudo, el líder de Lumiose.

—Mm… y la Serena de acá, tampoco… Así que andan repartiendo las mieles… —asumió, levantando ambas cejas, asintiendo cual aprobara tal acto.

—¿Repartiendo las mieles?... —la miró sin comprender Bonnie, mientras Clemont tragó saliva, tampoco estaba seguro de que se refería, pero al ver su expresión de risa sostenida junto a sus pensamientos, creyó comprender y terminó sonrojándose.

—Pues… no tenían ninguna miel… —explicó Bonnie, pero Ash se la llevó al ver aparecer al otro Ash. —Señaló al mencionado.

—Claro los machos protegen a sus mujeres… no salen corriendo llorones… ¡Dejando cartitas ridículas donde te dejan por gritona! —le recriminó al entrenador, que perdió toda la confianza, al verse doblegado por ella.

—Pero tú… ¿Si lo quieres mucho a él verdad? —preguntó observadora Bonnie.

—¿Eh?... —levantó el rostro el Ketchum venido del otro lado.

—¿Por qué dices eso?... —la miró extrañada la Serena recién llegada.

—Porque según recuerdo, uno puede viajar a través de la cueva de los espejos, siempre y cuando su objetivo preciado se encuentre del otro lado… Así como Ash fue por Pikachu y logró regresar al pensar en nosotros…

—Bueno… pues… —se sonrojó, cruzándose de brazos y desvió la mirada. —Es que él… puede ser un idiota… llorón… pero es mío… Mí idiota llorón… —confesó, relajando un poco los hombros.

—¿En serio?... —se levantó tembloroso y al llegar a ella la tomó por ambas manos.

—¿Cómo te atreves a venir a buscar a otra?...

—Bueno… es que yo pensé que tú… no… —no pudo terminar de hablar, cuando fue tomado por ambas mejillas y acercado violentamente al rostro de la pelimiel, que lo besó como por 30 segundos seguidos.

—¡UAAAhhh! —exhaló al soltarlo.

Ante la mirada atónita y temblorosa de los rubios.

—Será mejor que vayan aprendiendo… ya les tocará ver algo parecido… —les dijo, para luego sonreír a su manera.

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Continuará…

xDDDD

Debía continuar con esto en algún momento jaja.