Hola a todos ya he vuelto con otro capítulo más, espero que este si les guste, porque la verdad el capítulo pasado lo sentí muy aburrido. Una gran disculpa por eso tratare de divertirlos más.

Mil gracias por los comentarios de mis lectoras super lindas que siempre dejan reviews y las nuevas que también dejaron. Las adoro mucho. Pido por favor que si el capítulo es aburrido o algún otro díganme para tratar de cambiar lo que pueda ser aburrida. Mi mayor interés es divertirlos y que disfruten de una buena historia. Me esforzare más, no duden en dar sus críticas.


Dentro de una gran oficina, se hallaba sentado justo detrás de antiguo escritorio un hombre con ojos amarillos perturbadores, y una piel blanca como la nieve, contaba con una cabellera lacia y larga de color negro. El parecía revisar unos papeles tranquilamente, cuando unos golpes en la puerta hicieron que desviara su atención.

—Pase. — Exclamo el pelinegro sin siquiera voltear a la puerta.

Un peligris con lentes ingreso a la habitación a paso lento se dirigió al frente del escritorio. — Mi señor Orochimaru, lamento informarle que la razón de mi regreso es debido a que perdí el rastro del joven guardián. —

—Es parte del plan de Kakashi, así que no importa Kabuto. Ya tengo un plan con el objetivo de tener a Sakura de nuestro lado. —Hizo una pausa con el propósito volver a sus papeles. — Solo debemos dejar que pase más tiempo con Sasuke y todo será más fácil. —

—Pero señor ella está muy protegida por todos los guardianes. —

—No la obligaremos. Ella vendrá por voluntad propia, es solo cuestión de tiempo. – Sonrió mientras pasaba su lengua por sus labios de una manera repugnante.


En Egipto dos personas se hallaban combatiendo contra una enorme criatura hecha de arena negra, la cual los atacaba sin darles un descanso. Dicha criatura se trataba de un demonio que estaba aterrorizando a una pequeña aldea marginada.

Un pelirrojo y una rubia ambos con ojos verdes se encontraban detrás de barrera de arena hecha por el joven, con el propósito de cubrirse del ataque del extraño ser.

—Temari hare una apertura y necesitare que uses tu viento con el fin de deshacer al bastardo, cuando lo hagas usare mi calabaza para mantenerlo atrapado y así llevarlo al colegio a que se purificado. —

—Entendido. —

—¡Ahora! — Grito el pelirrojo mientras lanzaba una red de arena contra el demonio. Este se tambaleo un poco y seso por momento sus ataques. La rubia tomo su abanico con las manos y genero una gran ráfaga de viento que hizo que el ser maligno se desintegrara.

— ¡Gaara hazlo ahora! — Grito Temari.

El pelirrojo unió su arena con la del demonio y absorbió toda la arena negra dentro su calabaza y así posteriormente colocar un talismán con un sello, con el objetivo de dormir al demonio.

—Bueno trabajo Temari— Sonrió el pelirrojo. Mientras se quitaba el sudor de su frente, habían pasado buen rato buscando al demonio y aún más peleando contra él.

—Fue más sencillo de lo que creí. Ahora solo queda ir al colegio de Londres ¿no es verdad? -Pregunto a lo que el asintió. - Los demás guardianes han de estar esperando. — Dijo la rubia sacudiendo su ropa y cabello para deshacerse de la arena que la cubría.

—Te veo muy ansiosa de ir. ¿Hay alguien a quien desees ver? — Dijo con su rostro curioso.

La rubia se sonrojo al escucharlo. — ¡Claro que no! — Se exalto.

—Te creo. — Dijo sarcástico, luego coloco la calabaza en su espalda y seguido su camino al lado de su compañera.


En otra parte Sakura y Sasuke se encontraban caminando por las calles de Hong Kong con una gema en las manos de la pelirrosa. La ojijade tenía una pequeña barrera alrededor de la pequeña joya que, a pesar de tener una apariencia inofensiva, había provocado muchos infortunios en aquellos a su alrededor.

Al llegar al nuevo país realmente no recorrieron mucho para la mala suerte de Sakura, la cual quería conocer, aunque fuera un poco. Algo frustrada y con hambre fijo su mirada en el morocho.

—Muero de hambre Sasuke ¿crees que podríamos comer algo? — pregunto con ojos de perrito mojado. Sasuke solo la observo y asintió, ya que él también tenía algo de hambre.

Ambos se dirigieron a un restaurante y ordenaron sus alimentos, Sakura estaba asombrada, puesto que el Uchiha sabia hablar el idioma de ese país fluidamente.

—Sabes Sasuke, me he dado cuenta que algo en mi vida no cuadra muy bien. – Menciono aun mirando su tazón de fideos.

— ¿Por qué lo dices? – dejando su plato de arroz y palillos en la mesa.

- ¿No te parece extraño que nunca fui rastreada por los miembros del consejo en mi nacimiento? -Hizo una breve pausa. -Además mi madre posee una muy buena salud, siendo que yo soy la que más energía produce de los guardines. Esa es otra incógnita. Si lo analizas no tiene sentido. -

—Puede que sea solo una coincidencia. — Le restando importancia para proseguir con su comida.

—No existen las coincidencias Sasuke—trago saliva. — Creo que tal vez mis padres puedan saber de esto o existe algo que desconozco. –

—O solo tuviste suerte. — El morocho fijo su vista en ella. — Aun la tienes. Tienes a tus padres a salvo, tuviste la oportunidad de una vida normal. —

—Casi normal. —Corrigió rápidamente. — El Enfermarme no fue exactamente la mejor experiencia. — Menciono incomoda al recordar esa parte gris de su vida.

—Lo que trato de decir, es que pudo ser peor, no indagues más y da gracias. –

—Supongo tienes razón en eso. — Tomo algo de su soda y su vista se desvió a la ventana.

Por primera vez el aire se volvió tenso entre los dos. Sasuke lo noto rápidamente, sabía que en el fondo no debió decir lo que dijo. Ya que había minimizando los problemas de Sakura.

—Recorramos la ciudad. — Ofreció el morocho tratando de complacer a la seria pelirrosa, la cual fijo su mirada a hacia el rápidamente al escucharlo.

— ¿Enserio? —Exclamo emocionada volviendo a tener ese brillo en sus ojos.

—Vamos— Dijo aun serio.

Caminaron por varias horas disfrutando del clima, las grandes atracciones de la ciudad y de su gente. Sakura se maravillaba al ver todo el paisaje y cada edificio, era como una niña pequeña en un parque de diversiones.

Tomaron asiento en una banca con el fin de descansar, la pelirrosa tenía aun helado en su mano el cual comía felizmente y Sasuke devoraba una bola de arroz con su expresión fría de siempre.

—Sasuke muchas gracias por este día. – le sonrió alegremente.

—Hmp. —

—Tomare eso como un de nada. — bufo la pelirrosa.

— ¿Sakura que tal barrera? – miro hacia el bolsillo de la Haruno en el cual se encontraba la el artefacto maldito.

—No te preocupes, no se ha debilitado. – Dijo orgullosa de su trabajo.

—Cuando acabes tu helado iremos a Kioto a purificar la gema. No hay tiempo que desperdiciar. —

— ¿Acaso ya deseas regresar al colegio? – pregunto curiosa por la prisa que el joven parecía tener.

—No, pero es necesario apresurarnos en nuestras misiones. —

—Sasuke, a veces siento que deseas que ya hagamos el ritual de Kaguya ¿Por qué? —

—Porque cuando acabe el asunto del ritual seré libre de hacer lo que desee. —

— ¿A qué te refieres? – "Acaso el Sasuke no era libre" no pudo evitar pensar la pelirrosa.

—Dejare de ser un prisionero de ese colegio. —

— ¿Así te sientes a pesar de conocer tantos lugares? —

—Hmp—

—Sasuke habla conmigo. —Pidió en un ruego.

— ¿Sobre qué? —

—Sobre ti. -Pidió. - Tal vez sobre ¿que deseas para tu futuro? ¿una carrera, ¿familia? ¿o solo recorrer el mundo? —

—Soy ingeniero Sakura, carrera ya tengo. —

—No lo sabía. Supongo lo de la carrera ya lo tienes. — Exclamo apenada sin poder evitar sentirse mal a no saber cosas tan básicas de Sasuke.

—Nunca he pensado en una familia, recorrer el mundo libremente suena bien. —

— ¿Te has enamorado alguna vez? – pregunto de curiosa.

El azabache casi se ahoga con su bola de arroz. —No y no me interesan esas cosas, ya te lo había dicho antes. —

—Oye que no te interesen y que nunca las hayas sentido, son cosas muy distintas. — exclamo molesta.

— ¿A qué te refieres? —

—Yo jamás me he enamorado de alguien. He sentido cariño y amistad, más nunca amor. De hecho, suena estúpido, pero no sé ni cómo se siente. Sin embargo, si me interesa enamorarme y tener una familia. — Dijo seria al decirle al morocho.

— ¿Por qué te acuestas conmigo? — Pregunto de golpe Sasuke y sin nada de tacto

Sakura abrió los ojos con sorpresa y lo miro tiernamente. — Si te soy sincera, no lo sé. –

—Vámonos. – Se levantó molesto el morocho por la respuesta inconclusa de la Haruno.


Ambos a guardianes se dirigieron a Kioto sin dirigirse una palabra más. Sasuke emanaba una vibra que le decía Sakura que no hablara y ella respeto eso. Al caminar unos kilómetros encontraron el dichoso templo donde les dio la bienvenida un moje que parecía ser un elementalista, el junto con la ayuda de Sakura realizaron un ritual de purificación.

El termino ensenándole a la pelirrosa como utilizar su energía y así poder purificar un objeto o incluso a una persona. El proceso era parecido al de curación, por lo que le resulto muy fácil de aprenderlo.

Una vez terminado el ritual, el amable señor hospedo a los jóvenes, preparando la cena para ellos y dándolas una habitación a cada uno.

Luego de un baño caliente, Sasuke se encontró sentando pensando en la oscuridad de su habitación. las palabras dichas por la pelirrosa en el parque, generaban confusión en él.

Sin duda Sakura era una mujer extraña y misteriosa. Muchas mujeres que se había acostado con él le rogaban por un lugar en su corazón y pedían una relación formal, la cual el sin dudar rechazaba y les dejaba en claro su desinterés por esas cosas como el romance. Sin embargo, la ojijade era diferente, nunca le pidió nada, su comportamiento no era el de una joven enamorada que caía ante él y besaba por donde él caminaba. Al contrario, ella era muy amable y cariñosa, aunque indiferente.

De cualquier mujer le hubiera agradado pero esa actitud viniendo de Sakura, por alguna extraña razón, le molestaba muchísimo. "¿Sería acaso que ella estaba jugando con él?" "NO" "Ni siquiera puede decir que ella jugaba, ya que ellos no tenían nada. Solo se acostaba y ya." Pensaba lleno de confusiones.

Era cierto que ella provocaba muchas cosas nuevas en él como celos, deseo, comodidad y paz que solo con su hermano y Naruto llego a sentir...

"Esa mujer lo estaba volviendo loco."

Harto de pensar y de confundirse se echó sobre el futón para después sumirse en sus sueños.


Sakura se encontraba dormida cómodamente sobre el futón de su habitación, y como era costumbre cada noche se transportó hacia los recuerdos de su pasado.

La pelirrosa apareció sobre un árbol mientras que miraba a su antepasada caminar calladamente.

Mio se escabullo fuera del castillo sin que nadie se percatara. Se encontró con un arroyo a unos minutos de la residencia Uchiha. Se decidió recorrerlo y así matar el tiempo, camino justo alado de la orilla de este, con la vista perdida en la corriente de agua. Existían tantas dudas en su mente, llena de esas inquietudes que desde el momento en que despertó no la abandonaban.

Mio no pudo evitar sentir un hueco en el pecho al recodar los ojos de Kaguya que demostraban un increíble dolor y odio...

La pelirrosa se hallaba tan concentrada en sus pensamientos que no noto que una parte de la orilla del arroyo se encontraba algo húmeda e inestable, por lo que inevitablemente al poner el pie en esa área cayo dentro del rio sin poder evitarlo.

Cuando estuvo dentro del agua, la corriente era tan fuerte que la arrastraba sin que ella pudiera oponerse, la ojijade luchaba contra la corriente para mantenerse en la superficie y trataba de respirar el poco aire que podía, pero el agua que entraba por su boca hacía que sintiera una mayor sensación de ahogo. Al salir a la superficie en un impulso con sus últimas fuerzas pudo distinguir lo que parecía una cascada, su cuerpo se congelo y el miedo la inundo. Finalmente, cuando alcanzo el final del rio sintió como su cuerpo descendió, espero golpear con las rocas o el agua que había al final de la cascada, sin embargo, ese golpe jamás llego. Al abrir los ojos pudo apreciar que su Haori quedo atascado en una rama que yacía incrustada en un cumulo de rocas.

El cuerpo de la princesa había quedado suspendido dentro de lo que parecía ser una cueva cubierta por la cascada.

Libero sus brazos del haori y sintió como caía en el sólido piso de la cueva. Mio no divisar casi nada debido a que no entraba mucha luz a causa de la cascada, aliviada de estar a salvo, se recargo en una pared y trató de recuperar el aliento que le faltaba.

La pelirrosa observo la rama una vez más — Esa rama salvo mi vida. — Pronuncio con una pequeña sonrisa. —Ahora, la pregunta es ¿cómo salgo de aquí? — Su cuerpo se sentía pesado por su kimono el cual se hallaba completamente empapado. Deshizo del moño del obi y removió el resto del kimono, quedando solo con su ropa interior, que constaba de una bata blanca.

Visualizo un ligero camino que llevaba a la profundidad de la cueva, tenía un presentimiento extraño, era como la sensación de que algo estaba llamándola hacia la profundad de ese pequeño lugar, sin oponer resistencia su cuerpo se movió solo y a paso lento camino hacia la oscuridad de dicha cavidad.

Después de recorrer el lugar por diez minutos, un ligero resplandor se pudo apreciar al frente, la pelirrosa apresuro el paso para luego hallar un espacio totalmente iluminado; en el centro del sitio había una fuente que cubría gran parte de ese pequeña cavidad, diminutas luciérnagas que volaban alrededor las paredes, dichos muros eran de color perla con gotas de agua desbordando por estas generando que se reflejara la luz de los brillantes animales voladores en el agua y así la pared parecía resplandecía.

A los lados de la fuente existían unos pilares lo cuales se encontraban envueltos de verdes arbustos con flores blancas. El sitio era sumamente hermoso, incluso a pesar de ser una zona cerrada el aire era puro y fresco. Sakura y Mio se maravillaron, no obstante, ambas no se percataron de que no era las únicas ahí.

¿Quién eres? — Escucho una voz profunda y cautivadora detrás de la princesa pelirrosa.

Con rapidez ella giro su cabeza en dirección a donde proveía la voz, y grande fue su sorpresa al ver un hombre joven alto con cabello plateado, poseedor de ojos de color lila y con facciones totalmente perfectas. Su piel era blanca casi color perla. Pero lo que puso en guardia a Mio fue la cantidad de energía que el individuo desprendía a su alrededor. —

"No es algo quien normal" Pensó algo alarmada.

Te hice una pregunta ¿quién eres? – se recargo en uno de los pilares y la observo fijamente.

Es una falta de respeto exigir el nombre de alguien sin presentarse primero. — Dijo la ojijade con orgullo a pesar de miedo que sentía.

El joven torció sus labios en una sonrisa cautivadora y se acercó a la princesa—Mi nombre es Yukio, también conocido como el dragón del Rayo. — Hablo orgulloso.

¿Dragon del rayo? ¿El de la leyenda? —Mio bufo mientras hacia una sonrisa burlona y colocaba sus brazos en su cadera. —No pareces un dragón. —

Puedo tomar la forma que yo desee. -Menciono desinteresado mirando sus unas. - Ahora responde a lo que se te pregunto. —

Mi nombre es Mio. — hizo una pausa. —Ahora dime ¿En dónde me encuentro? —

Es una cueva conectada a unas de mis dimensiones. Aquí es donde vivo, o al menos la mayor parte del tiempo. — Dijo aburrido para luego desviar su atención de sus manos a la ojijade.

¿Cómo fue que llegue aquí? —

Cruzaste un portal que permite entrar en mi dimensión. — Hizo una pausa al escuchar cómo el estómago de la joven gruñe con fuerza. - Esta solo puso sus manos en su abdomen y desvió su rostro sonrojado. — No acostumbro visitas, sin embargo, si gustas puedes quedarte un rato. -Dijo divertido por la expresión. - Acompáñame, te daré algo de comer. —

Entonces el hombre hizo un chasquido con sus dedos, y posteriormente una mesa con dos sillas de cristal emergieron del agua de la fuente, enseguida un camino salió del agua de la misma manera que el comedor. En la parte superior de la mesa unas bolas de arroz y dangos aparecieron junto con dos tazas de té. El joven hizo señal de que podía sentarse.

Mio se mantenía en guardia pese a lo asombrada que se hallaba. — ¿Cómo hiciste eso? ¿Cómo sé que no me harás nada? —

Si quisiera acabar contigo ya lo hubiera hecho. — Hizo una breve pausa mientras tomaba asiento en la silla. — Como vez poseo el control de las dimensiones tengo el mando de muchas cosas. Ustedes los humanos siempre tan ignorantes. -Movió la cabeza en señal de decepción. Luego miro a la joven de nuevo, aún seguía parada. - Tienes hambre ¿no? ¿Por qué no tomas asiento? — Pidió fríamente.

A pasos pequeños Mio atravesó la fuente y se sentó en la extraña mesita de cristal, puesto que tenía una forma que ella encontró extraña y sin olvidar sus modales comió rápidamente bajo la vista de Yukio.

Sabes, eres una de las pocas humanas que conozco, que posee dones espirituales suficientes como para traspasar mi barrera y aún más atravesar el portal, debes de poseer grandes poderes ¿Acaso eres una sacerdotisa? —

No, no lo soy. Lo único que sé, es que caí por una cascada y una rama me salvo, cuando me di cuenta, mi cuerpo se había dirigido a esta dirección. —

¿Entonces hay algo que desees? —Pregunto divertido

¿Algo que desee? —Pregunto confundida.

No sé algo cómo poder, vida eterna, cosas que usted los humanos suelen pedir. Después de todo fue por algo viniste aquí no. Dudo que fuera una simple casualidad, el destino te trajo hasta mi por alguna razón. —Bufo al ver por la expresión molesta que genero la pelirrosa. — Lo siento, hace cientos de años que no hablo con humanos, de echo eres la primera con la que hablo en mucho tiempo, ahora ¿cuál es tu deseo? —Pidió más amable.

Mio estuvo unos segundos callada pensando. —Existe una mujer que realizo un pacto con un demonio, y ella está tomando la vida de mucha gente incluyendo el mi padre. — hizo una pausa. — Está acabando con todo y mi deseo es detenerla. —

Ahora que lo menciones, es verdad que he sentido una presencia demoniaca muy grande por los alrededores, hace mucho tiempo que no sentía tal fuerza, sin embargo, yo podría fácilmente detenerla. – Sonrió arrogante y la pelirrosa se llenó de esperanza al escucharlo. — Pero no lo hare. -Escupió. - No está en mi poder hacer algo por ustedes. —

Pero si es tan fácil para ti ¿Por qué no ayudarnos? ¿Qué te detiene? ¿No te importan los demás? — Exclamo molesta la ojijade sin evitar elevar su suave voz.

Coloco su brazo sobre la mesa y recargo su mejilla sobre su mano. — ¿Por qué debería ayudar a los humanos? Todos ustedes son un mal, no les importa nada, piensa solo en sí mismos, son corrompidos fácilmente y buscan poder y así atraer la destrucción. -La mira daba de una manera muy aburrida. - Es por eso que los demonios hacen lo que quieren con ustedes. – Exclamo de manera fría y desinteresada sin apartar la vista de los ojos jade de Mio.

El mundo no se divide en gente buena y mala, todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros. -Trago algo saliva. -Lo que importa es la parte a la que obedecemos, eso es lo que realmente nos hace humanos. Existe gente valiosa y amable que busca el bien, no todos son malos en este mundo. — Sus lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos jade.

¿Qué debo hacer para que me ayudes? ¿Qué puedo darte con el fin de que protejas a la gente y detengas a Kaguya? Te entregare mi vida, solo por favor ayúdanos. —Rogo.

¿Estarías dispuesta a sacrificarte por gente que no te regresaría el favor? —La miro curioso.

Asintió con una mirada firme. — Solo deseo no tener que ver morir a más gente, así que por favor…— Rogo perdiendo todo el orgullo que le quedaba, mientras bajaba su cabeza en señal de ruego.

Yukio bufo divertido, sin apartar la mirada de ella, la chica lograba divertirlo — Muy bien te ayudare, pareces una humana divertida…—

¿La detendrás? — Limpio sus lágrimas y sonreía esperanzada.

Claro que no.— dijo fríamente.

¿Que? ¡Pero si dijiste que me ayudarías! — Cuestiono sumamente molesta, le había dado esperanzas y se las había quitado. El ser divino estaba burlándose de ella. —

No podemos simplemente aparecer delante de los humanos como si nada, es más complicado que eso. Incluso para nosotros los seres sagrados tenemos reglas. — Tomo un dango, lo metió a su boca y después masticarlo con lentitud... — No somos como los demonios que hacen lo que les place, nosotros necesitamos hacer un contrato con un humano, sin embargo, eso solo nos permite estar vinculados con su mundo de cierta manera, realmente no podemos manifestarnos en el físicamente. – Hablo con la boca ya vacía.

¿Por qué no? ¿No existe alguna manera? —

Si la persona que hace el pacto, invoca a una criatura mística esta drenará toda su energía vital y morirá. —

¿Si tomas mi vida podrás venir a esta dimensión y detener a Kaguya no? —

Si, pero personalmente no tengo intensiones de aparecer en tu mundo y menos tomar tu vida. —Tomo otro dango.

Entonces ¿cómo me ayudaras? —Sus lágrimas no tardaban en derramarse.

Te prestare mi poder. — Dijo restándole importancia.

¿Tu poder? —

Te repito yo puedo controlar las dimensiones y los rayos. Por lo que puedo darte el poder de sellar demonios en una prisión donde no podrán salir nunca. — se acercó un poco a Mio y con una mano alcanzo un mechón de su cabello y así observarlo de cerca. — Aunque no será suficiente para poder sellar a esa mujer, su energía espiritual es muy grande. Necesitarías del poder de mis hermanos. —

¿Tus hermanos? —

Hay varios dragones. -Explico. - Fuego, Viento, Agua, Hielo, Arena, Roca y por último yo. —

¿Como consigo la ayuda de los demás dragones? —

Yo los convenceré de hacer un trato con algún otro humano y ellos se reunirán con nosotros. —

¿Enserio harás eso? — hizo una pausa con el fin de pensar. — ¿Qué deseas a cambio? —

Haremos un convenio, una parte de mi vivirá en ti y asi tú serás mi contenedor, veré el mundo a través de tus ojos— Soltó el mechón de Mio dejando que este se deslizara de sus manos. —Quiero ver el mundo como tú lo vez, quiero asombrarme, aunque sea por una vez más. –

Mio se sonrojo ante las palabras de Yukio, puesto que ella también deseaba ver el mundo y maravillarse con él.

Acepto tu trato. —Dijo rápidamente.

Hay que sellarlo entonces. — Sonrió entra tanto se incorporaba de su asiento y le extendía la mano a Mio, ella la tomo imitarlo y ponerse de pie.

Di esto seguido de mi…— Pidió el dragón con forma humana. —Gran Dragon del Yukio, Yo Mio, me ofrezco como tu contendor, te entrego mi vida y mi cuerpo hasta mi último aliento e incluso después de que deje esta vida. —

Gran Dragon del Rayo Yukio, Yo Mio me ofrezco como tu contendor, te entrego mi vida y mi cuerpo hasta mi último aliento e incluso después de que deje esta vida. —

Dichas estas palabras por la pelirrosa, Yukio tomo su rostro y unió sus labios con los de la ojijade con el propósito de sellar el contrato. Una luz los envolvió a los dos al igual que un gran campo eléctrico. Enseguida Mio percibió un gran poder en su cuerpo, se halló más viva que nunca.

Cuando el peligris dejo sus labios, Mio se sonrojo y desvió la mirada apenada. —Con esto ya estamos vinculados. — Sonrió seductoramente. Luego saco un collar hermoso de color azul de su bolsillo y se lo extendió – Con esto podremos comunicarnos fácilmente. –

Gracias Yukio. — Sonrió tiernamente Mio al sentirse, aunque sea un poco aliviada y segura.

Es tiempo de que vuelvas Mio. — Dijo con volviendo a su cara seria y fría.

¿Como? — Explico confundida. El joven chasqueo sus dedos y se formó un agujero bajo los pies de la joven, posteriormente este cayo por él.

Al pasar unos segundos, noto como caía al agua, sintiendo como se ahogaba, por la lejanía escucho alguien llamo su nombre y unos brazos la tomaron, mientras la jalaban para sacarla de la corriente. al enfocar su vista divisa a Sousuke la estaba sacando del rio.

Una vez fuera de peligro la pelirrosa observo la expresión preocupada en la cara del azabache. — ¿Qué diablos pensabas al salir del castillo así? Pudiste haber muerto si no llegaba a tiempo. —

Lo siento yo…— No pudo completar su frase ya que el morocho la había abrazado fuertemente, lo que provocando una sensación de tener mariposas volando dentro de su estómago.

Demonios Mio, lamento lo que dije. — Escondió su cabeza en el hueco del cuello de la joven brindándole su calor.

No hay nada que perdonar Sousuke. — La ojijade se abrazó del morocho con fuerza.

Mio ¿porque solo estas en ropa interior? — dijo sin poder evitar verla de manera morbosa. Debido a que la bata mojada, dejaba que se transparentara todo.

No me mires. — Grito alejándose y así cubrirse. El Uchiha se quitó su haori con el fin de luego pasárselo. Ella aún abochornada lo tomo.

Regresemos. – Dijo poniéndose de pie.

Sousuke gracias por venir por mí. — Sonrió hermosamente hacia el azabache.

Siempre lo hare. — Sonrió ladinamente.

Sakura no salía del asombro por conocer cómo nació el primer guardián del rayo. La pasión y nobleza de su vida pasada fue la que género el origen de los guardianes.

Ya como era costumbre la pesadez llego su cuerpo y dejo de poder apreciar la escena frente a ella.

Abrió sus ojos lentamente para después darse cuenta que era de día, puesto que los rayos del sol se filtraban por la ventana y se escuchan los pájaros cantando. Se incorporó sobre el futón hasta quedar sentada y miro hacia al frente pensativa. —

"Esa mujer dejo unos zapatos tan grandes que no se si podre llenarlos." pensó cansada.


Entre tanto en un colegio muy conocido una rubia y un pelinegro llegaban por un portal a la entrada de colegio, la primera con cara de emoción mientras que el segundo con cara de total aburrimiento.

Al atravesar completamente el portal, fueron bienvenidos por los otros guardianes, Naruto sonrió alegre, al igual que Hinata, en cuanto a Neji los miro indiferente como siempre.

—¡Cuánto tiempo Shikamaru! – Hablo el rubio

—Yo también estoy aquí Naruto…— Chillo molesta la rubia.

—¡Ah! hola Ino. —Dijo desinteresado.

— ¿Y bien? -Los observo a todos. - ¿Dónde está Sasuke? — Exclamo la rubia buscándolo aun con la mirada.

—Él no se encuentra en el colegio Ino. — Respondió educadamente la ojiperla.

— ¿Cuándo regresa? – Dijo rápidamente.

—Ino. — Llamo la atención con desaprobación el guardián de roca. —Creo que es mejor que nos pongamos al tanto, ¿no es así chicos? —

—Estoy de acuerdo con eso. — Hablo por primera vez Neji. —Ino ve con el jefe de dormitorios y consigue las habitaciones en las que se hospedaran Shikamaru y tú, entre tanto nosotros hablaremos asuntos de guardianes. —

La rubia al escuchar la orden tan grosera de Neji, indignada se alejó del lugar.

— ¿Se puede saber por qué la trajiste a ella? Pudiste traer a Chouji— Exclamo el rubio.

—No dejaba de molestarme. – Dijo dando un bostezo. —Bien, vayamos a otro lugar hablar. –

—Espero no se suponga toda loca cuando llegue Sasuke. – Dijo el rubio divertido.

— ¿Quién tiene la culpa de eso? Fue Uchiha quien le dio esperanzas. —dijo defendiendo a su amiga rubia.

— ¿Sasuke? ¿Esperanzas? Me sorprende uses esas palabras en la misma oración. —Dijo Naruto utilizando un tono irónico.

—Suficiente de tonterías hay cosas más importantes que discutir. — dijo ya harto el Hyuga.


El azabache se encontraba desayunando en compañía de Sakura y el monje, los cuales se centraban platicándome amenamente entre ellos dos, mientras que él estaba silencio, enseguida una vibración llamo su atención y coloco sus palillos en la mesa, y así observar un mensaje que venía de Kakashi.

De: Kakashi

Shikamaru ya está en el colegio y Gaara llegara mañana, si tus reportes sobre la mejora de Sakura son correctos. es hora de que los dos regresen y comiencen a entrenar enserio. Terminen su última misión y regresen.

Una expresión de molestia se formó en su rostro, contemplo brevemente a la pelirrosa que se hallaba de los más cómoda, luego guardo su celular para continuar comiendo tranquilamente, cuando terminara de comer hablaría con Sakura.

Después del desayuno, ambos jóvenes se despedían del amable monje. Y emprendieron nuevamente camino a un lugar alejado con el objetivo de poder abrir un nuevo portal.

—Volveremos al colegio el día de hoy. —Menciono el Uchiha.

— ¿Tan pronto? —Pregunto curiosa.

—Lo otros guardianes ya están llegando, es tiempo de que nosotros también volvamos. —

—Si consideras que es lo mejor, entonces volvamos. –la Haruno lo miro preocupada, desde ayer noto extraño al morocho. — ¿Hay algo que te está molestando verdad? —

—No.— dijo cortante, Sakura desvió la mirada triste.

Sin más Sasuke origino un nuevo portal, tomo el brazo de Sakura y así atravesarlo rápidamente juntos, con el fin de evitar que ella siguiera haciendo preguntas.

Al llegar a su destino se encontraron dentro de las canchas de colegio. Se localizaron cerca de la entrada de la unidad y un aire calmado los embargo.

—Vaya ya había extrañado este lugar. — Sonrió tiernamente Sakura, generando una sensación extraña en Sasuke al verla.

— ¡Sasuke! —Se escucho el grito una rubia que luego llego corriendo y se hecho sobre Sasuke uniendo sus labios con los del azabache, todo esto bajo la atenta mirada de Sakura.

Lo que no sabían nuestros guardianes es que era el inicio de un desastre para ambos.


CONTINUARA…...

Que les parece Ino vendrá a causar caos y a borrar lo poco que ha progresado la relación de estos dos, como se habrán dado cuenta el Uchiha ya siento los estragos de sentir algo especial por alguien mientas que Sakura aún es ignorante de lo que siente, después de todo ella nunca ha sentido nada por nadie…

Apenas se dará comienzo a los conflictos entre los personajes principales, los guardianes están juntos muy pronto….