Primero les ruego no me linchen, soy muy joven para morir dure como 3 meses en actualizar, lo siento mucho como mencione en "La chica de la cafetería", mi vida escolar este semestre fue dura, sin embargo, aquí estamos.

Espero actualizar más seguido en estas vacaciones, pero les seré honesta, mi inspiración está en júpiter en este momento. Además de que leí el fic de nuevo y santo dios ocupa re edición como de ¡YA! Espero me tengan paciencia. Guardiana del rayo es mi bebe y no lo dejare, sin embargo, apenas han pasado 3 días desde que Sali de vacaciones y necesito descansar. No soy una buena escritora, soy bastante mala por eso debo ir algo más lento y rescatar esta historia para no quedar en vergüenza. Por eso les pido crean en mí y ténganme paciencia, Y como en cada capítulo "Beta si estas por ahí manifiéstate"

¡Gracias por todos los bellos comentarios, los amos!


A la mañana siguiente Sakura se levantó realmente cansada y sin siquiera darse una ducha fue directo a la oficina de Orochimaru. Necesitaba pedirle algo urgentemente.

"Y no aceptaría un no por respuesta."

Una vez ahí, sin siquiera tocar entro a la oficina, ganados que el pelinegro solo la observara con suma curiosidad, puesto que la chica nunca iba a menos que el la mandara llamar.

—Necesito el día libre. —Exigió sin intentar ser educada.

El pelinegro enarco la ceja en una expresión divertida. Era inusual que la pelirrosa, pidiera un descanso. Es más, ella siempre estaba puntual en cada uno de sus entrenamientos. Sin importar el grado de severidad de las heridas que tuviera o el nivel de casación en el que se encontrara.

—Entiendo, no obstante, solo será por el día de hoy. —

—Está bien. – dio media vuelta con el fin de retirarse, cuando de la nada paro su andar. —También necesito acceso total a la biblioteca de esta escuela-.

—¿Es acaso el día de pedir favores? -Sakura lo miro de mala manera. - Daré el informe. —

—Gracias. – Sin más se marchó de la habitación.


Mas tarde regreso a su habitación cansada y harta de todo. Sakura extrañaba a su familia, sus amigos y más aún a Sasuke. El peso en sus hombros se volvía más difícil de soportar y la sensación de ahogo comenzaba a acapararla por completo.

Las prendas que la cubrían comenzaron a dejar su cuerpo, abrió la llave de la regadera y se dejó cubrir por la fría agua. Sus músculos se relajaron un poco, más la ansiedad persistía. Después de media hora, cuando sus dedos estaban muy arrugados, decidió salir y se envolvió en una toalla. Se tiro a su cama sin impórtale cuando mojada terminaría.

Luego cerro sus ojos de nuevo tratando de finalmente descansar, aunque solo fueran unos minutos, quería creer que en su mundo de sueños no estaría tan sola y desolada. Tal vez esta vez podría soñar con su pelinegro adorado.

Sin existo, fue transportada a los recuerdos del pasado. Sakura observo atenta como los guardianes victoriosos, procuraron descansar en las tierras del heredero Uzumaki. Sanaron sus heridas y decidieron que se construiría un templo alrededor de la localización donde se había realizado el sello del demonio peliblanco. Una vez recuperados, decidieron regresar a sus tierras con el objetivo de recobrar lo perdido y comenzar a reconstruir, esperando así traer la prosperidad de nuevo a sus territorios. Se despidieron con infinito agradecimiento, para todos seguir con sus respectivas vidas.


Mio siguió viviendo en el palacio de los Uchiha como hasta ahora lo había hecho. Un evento inesperado se dio a cabo en su retorno al castillo. En cuanto pusieron pie en la residencia, el líder del clan de la guerra llamo a el heredero Uchiha a sus aposentos y después de horas dentro, al salir se dio la noticia que Sousuke que tomaría el puesto como la nueva cabeza del clan de la guerra.

Mas tarde, en últimas semanas la distribución del tiempo del Uchiha se vio muy alterado, en vista que era el nuevo líder, tenía una infinidad de deberes, más aún con las reconstrucciones de varias aldeas y campos de cultivo. Su falta de tiempo término causando que no se le permitirá convivir con Mio.

Cosa que ella resintió mucho…

A pasar de las constantes insinuaciones del ex cabeza del clan, la idea de casarla con Sousuke no volvió a ser mencionada frente a ella por petición de la nueva cabeza de la casta.

En cuanto a ella, solía de vez en cuando escabullirse a las aldeas cercanas, les proporcionaba comida y curaba a los ancianos y niños enfermos. Ellos la llamaban sacerdotisa esmeralda por el color de sus ojos. Trataba lo mejor que podía de ayudar, sin ser descubierta, ya que a pesar de que era una salvadora, seguía bajo el cuidado del clan Uchiha y no podía generarles más problemas…


Un día como otros, la pelirrosa preparo un caballo con el fin de montarlo. Con mucha emoción cabalgo hasta llegar a un pequeño bosque que solo ella y Sousuke conocían.

Se dirigió donde se encontraba una pequeña fuente de agua que tenía una cascada, ella solía ir a menudo a entrenar ahí, más aún cuando Sousuke no pasaba tiempo a su lado.

Ella comprendía que él era una persona ocupada. Dado que cuando su padre vivía, el siempre solía estar tan ocupado todo el tiempo, por lo que nunca paso mucho tiempo con ella o con su madre cuando esta aun no dejaba este mundo.

Desmonto el caballo y comenzó a acariciarlo. Mas tarde prosiguió a sentarse en una orilla para apreciar la cascada y las flores que se hallaban ahí.

Cuando Sousuke se marchaba a realizar sus deberes, ella no podía evitar sentirse sola, puesto que no tenía con quien hablar, debido a que la servidumbre del clan de la guerra trataba de dialogar los menos que podía. Y a pesar de que amaba su tiempo a solas o en compañía de Yukio, extrañar a Sousuke comenzaba a desmotivarla.

En medio de su ensoñación percibió una energía muy conocida por ella y grande fue su sorpresa cuando el joven Uchiha llego sobre su caballo negro. Sousuke Con suma habilidad desmonto el caballo y lo amarro a un árbol. Mio al verlo le brindo una sonrisa, y el la observo intensamente.

— ¿Qué haces aquí? – Cuestiono sorprendida y feliz de finalmente verlo.

—Llegué al palacio hace una hora y no te encontré, así que supuse que estarías aquí—. Sonrió acercándose más a ella, hasta sentarse a su lado.

—Supongo soy fácil de deducir—. El color rojo ocupo la piel blanca de la cara de la pelirrosa.

—Solo un poco—. Tomo un mecho de su cabello rosa y comenzó a jugar con él.

—Tonto, ¿Cómo ha ido todo? —

—Todo se encuentra estable y las aldeas atacadas ya están recuperándose. — Ambos tomaron asiento más cerca uno del otro. —Tus tierras se están recuperando también, y debo decirte que mi clan tomo control de ellas, pero no te preocupes no les faltara nada a tu gente te doy mi palabra—.

—Nunca he dudado de ti, muchas gracias—. Un largo suspiro salió de los labios de la joven y ambos de pusieron de pie. — Sera mejor irnos. —

—Antes de partir hablemos de algo—. Pidió con voz aterciopelada el joven pelinegro.

El corazón de la pelirrosa comenzó a latir con desenfreno. Sus ojos esmeraldas brillaron con ilusión, al escucharlo. Tenía tanto tiempo esperando a poder hablar con el Uchiha, no obstante, nunca se daba la ocasión, por su duro itinerario.

El rostro del morocho se mostraba sonrojado, una mirada tímida era reflejada en su cara, los segundos se sentían como horas. A decir verdad, él nunca fue cohibido menos aun con las mujeres, sin embargo, la princesa del rayo siempre fue su excepción. Ella le quitaba el sueño, sacaba partes de él, que ni él conocía. Sin previo aviso tomo valor y abrazo a la joven con fuerza entre sus brazos y escondió su rostro en el cuello de la joven, se acercó al oído de la pelirrosa y con la voz más tranquila hablo.

—Mio se mía y prometo amarte en esta vida y en las siguientes. — Prometió el pelinegro con total devoción. La ojijade sonrió con ternura ante el comportamiento del líder del clan de la guerra. Podía ser todo un guerrero feroz y sin miedo nada, mas era un niño asustado cuando hablaba de sus sentimientos.

—Siempre he sido tuya Sousuke—. Confeso la ojijade, Sousuke libero un poco su agarre con el fin de observarla y al fin después de tanto tiempo por fin ambos unieron sus labios en un beso.

El beso comenzó torpe ya que era el primero de la pelirrosa, aunque era guiada por el Uchiha que volvió el contacto apasionado, saboreo la cavidad dulce de la ojijade con total deseo, tomo firmemente la cintura de Mio y el beso comenzó a subir de tono. Antes de perder el control, el morocho se apartó de ella.

Ambos tenían los labios rojos e hinchados, unieron sus frentes y recuperaron el aire.

—Lo siento, solo necesito un momento para calmarme—. Pidió el morocho

—No lo hagas—. Pidió en un susurro.

— ¿Que? – Cuestiono confundido el pelinegro.

—No necesitas calmarte, sigue—. Propuso la ojijade con deseo.

— ¿Estas segura? — Pregunto sonando algo desesperado.

—Mas que nunca—.

El volvió a devorar los labios de Mio y luego beso su blanco cuello. Al ver la escena Sakura no pudo evitar sonrojarse, dado que sabía lo que se aproximaba, Sasuke y ella habían vivido esos momentos casi todos los días en su tiempo en el colegio, a pesar de la vergüenza contemplo la escena erótica entre ambos jóvenes guardianes.

El morocho comenzó a deshacer el kimono de la chica, con algo de torpeza debido a lo nervioso que estaba, removió todas las prendas hasta dejarla desnuda, la miro con intensidad y Mio la princesa del rayo era reconocida por su belleza, pero lo que el miraba en este momento era a la mujer más que hermosa que había visto.

Usaron el kimono de la joven como sabana con el fin de recortarse sobre el césped del bosque. Mio se halló sobre su espalda y su amante sobre ella. El beso todo el cuerpo de la joven sacando pequeños gemidos de placer, con rapidez el Uchiha comenzó a remover su ropa hasta quedar totalmente descubierto frente a ella.

Se coloco en medio de las piernas de Mio, las abrió con el propósito de darse más espacio, y la observo una vez más con el fin de asegurarse que estuviera de acuerdo con lo que ocurriría.

Ella solo le sonreía tranquila. El Uchiha tomo su miembro y lo guio a la entrada húmeda de la ojijade, coloco la punta y con sumo cuidado entro en ella de una estocada, Mio sintió algo de dolor y Sousuke se mantuvo tranquilo hasta que ella se acostumbrara.

Hacia tanto que el morocho no estaba con una mujer, para ser exactos desde que conoció a la ojijade, ya que no intento nada con nadie.

Después de un breve momento, ella movió un poco sus caderas y un gruñido salió de los labios del morocho. Sin darse cuenta comenzó a moverse, sacando gemidos de los labios de Mio, ella se aferró a él con fuerza mientras él se movió sobre ella, entrando y saliendo de ese apretado interior, la electricidad recorría el cuerpo de ambos jóvenes, Sousuke jamás imagino que podía existir tal sensación al estar con una mujer. Mio sintió una sensación de calor llegar a su vientre y una ola explosiva la atravesó, llegando a la cumbre en los brazos de su amado. El Uchiha al sentirla convulsionar debajo de él, sonrió arrogante y comenzó a aumentar las estocadas, hasta acompañarla en la cima del placer, corriéndose dentro de ella, y llenándola de todo su ser.

—Te amo— Susurro Mio, sacando una sonrisa del Uchiha.

—Lo sé. — Sonrió con su característica arrogancia.

Las escenas de su boda y cada momento feliz no se hicieron esperar, Mio se convirtió en la nueva esposa del señor del clan de la guerra, sus tierras se unieron finalmente y ambos eran muy felices. Sakura no podía evitar sonreír al ver tales escenas.

…Las escenas cambiaban…


La mirada triste de Mio no podía pasar desapercibida, Sousuke no se encontraba en el palacio, estaba sola mirando la lluvia desde la ventana de su habitación.

—¿Que te mortifica? —Hablo Yukio desde el collar.

—Han pasado dos años y no he podido concebir ni una sola vez—.

— ¿Eso te molesta? ¿Te asusta que el líder del clan de la guerra rompa su matrimonio por eso? —.

Mio negó con su cabeza. —Deseo tener un hijo. — Reacomodo su frazada que la cubría. — Esto no se trata de Sousuke, es sobre mi—.

— ¿Realmente deseas tenerlo? ¿Sin importar las consecuencias? —.

—Si. — Susurro bajando la cabeza.

—Entonces lo tendrás—. Declaro el dragón del rayo. Sakura no pudo evitar confundirse al escucharlo.

El invierno llego cubriendo todo de nieve, el líder Uchiha bajo de su caballo para después dirigirse a su castillo, ansiaba ver a su esposa después de semanas de no verla. El morocho contemplo a su mujer corriendo apresuradamente hacia él. Una sonrisa divertida apareció en su rostro.

—¡Sousuke! ¡Sousuke! —. La pelirrosa corría a ver su amado llegar después de su reunión con el líder del clan Uzumaki. Se arrojo a sus brazos sonriendo con gran intensidad

— ¿Qué ocurre? —Pregunto sonriendo divertido. - ¿Tanto me echaste de menos?

—Si, además tengo noticas, Amor mío. -Dijo sonrojada. - Lo que pasa es que estoy de encargo. —Soltó de golpe. El morocho abrió los ojos sorprendido luego sonrió.

—Eso es maravilloso. – La abrazo con fuerza y felicidad.

…Se besaron tiernamente…


Las estaciones pasaban y la pareja de guardines no podía ser más feliz, cada momento juntos era preciado por ellos, los cambios en el cuerpo de la guardiana eran notorios, así como su cambio en sus rutinas, se miraba un poco más delicada y no podía hacer muchas actividades.

…Poco a poco su energía se iba…

Sakura noto como Mio estaba en el proceso de dar a luz a su bebe, su rostro perlado con sudor, sus expresiones de dolor al pujar. Sousuke se encontraba fuera de la habitación dando vueltas por el lugar nervioso.

Después de horas de esfuerzo, el llanto de un bebe lleno la sala. Y Con sumo cuidado la partera limpiaba al bebe y se lo mostro a Sousuke, que había ingresado a la habitación, tomo su heredero en sus brazos y lo acerco a la nueva madre, la cual lucia pálida y cansada, de pronto su expresión de ternura y felicidad cambio a una de dolor, lo que a alarmo a los individuos dentro de la habitación.

—¡Dios! -Exclamo la partera. -Viene otro en camino, vamos mi señora puje una vez más—. Animo la mujer mayor, la ojijade con toda la energía que le quedaba lucho con el fin de traer al su segundo bebe al mundo.

Una vez limpios los dos fueron acercados a la madre. Mio los miro con total amor, unas lágrimas salieron de sus ojos, y Sousuke sonreía lleno de orgullo. Se acercó a ella y se besaron.

—Te amo—. Susurro Mio, entre tanto cerraba los ojos aun con lágrimas.

—Y yo a ti querida. — Examino a su mujer la cual creía dormida. —Mio—. Llamo mas no hubo respuesta. Paso sus hijos a los brazos de una sirvienta y se acercó a su mujer, comenzó a moverla, no obstante, ella estaba pálida y no sé movía, corroboro su respiración, pero tanto esta como sus latidos habían cesado.

—¡Mio! ¡Responde Mio! —. Llamo histérico el morocho. El curandero entro rápidamente y observo a la mujer. Reviso a la princesa rápidamente y con un semblante triste movió la cabeza en señal negativa.

—Esto suele pasar señor. -Menciono el hombre. - Cuando el parto es muy duro, puede llegar a tomar la vida de la madre. —Las palabras del anciano lo golpearon peor que cualquier arma. El ahogo y desesperación no se hicieron esperar.

—Todos fuera. — Susurro aun sin poder creer lo que estaba pasando, más los sirvientes no se movieron. — ¡DIJE QUE TODOS FUERA! — Grito fuera de sí. Todos salieron apresuradamente con los bebes en brazos.

Tomo el cuerpo de su esposa, miro su rostro sereno y su cuerpo con mucho rastro de sangre en sus extremidades, la jalo hacia él y la apego a su cuerpo con fuerza. El silencio reino totalmente la habitación. Los rayos y truenos de la lluvia eran todo lo que se podía escuchar.

El pelinegro se aferraba con tanta fuerza al cuerpo inerte de la pelirrosa, al punto que parecía, que quería fundirse con ella. Hundió su rostro en el cuello de la joven, mientras que se escuchaba sollozar al líder del clan de la guerra.

Su esposa y madre de sus hijos había muerto. Tan inesperadamente. Simplemente había cerrado los ojos y dejado de respirar.

Sakura sentía náuseas y le costaba respirar ante la escena de la pareja. Las lágrimas corrían por sus ojos.

Mio había muerto, su antepasada, la primera guardiana, la guerrera que derroto a Kaguya, la princesa del clan de las tierras del sur, aquella mujer que encanto al líder del clan de la guerra.

Había muerto, así como si nada.


El cuerpo de la primera guardiana del rayo vestía un hermoso kimono blanco, su piel y largo cabello había perdido color.

Ahí se hallaba ella dentro de su ataúd, lleno de flores coloridas.

A pesar de no tener vida su belleza permanecía intacta. La mirada de Sousuke parecía estar opaca y perdida, fuera de este mundo. Como si hubiera muerto con ella.

Sakura se abrazó a si misma buscando consuelo.

La escena cambio y se encontraba en la mansión de siempre, más en lugar de ver a Mio cuidando del jardín como solía hacerlo, en su lugar contemplo a dos pequeños pelinegros corriendo por los pasillos. Eran idénticos a Sasuke, aunque uno tenía los ojos negros ónix y el otro verde como los de Mio y ella.

Ambos morochos se encontraban felices y jugaban bajo la mirada del padre de Sousuke. Mas no había rastros del líder del clan.

Ella estaba ahí parada analizando a esos pelinegros correr por el jardín con una hermosa sonrisa adornando ambas caras de los niños. tan felices y llenos de vida. Limpio sus lágrimas y siguió observándolos.

"Si tuviera hijos con Sasuke ¿serian así de hermosos? "pensó con infinita tristeza.

— Son hermoso ¿no es así? — Una voz idéntica a la suya provenía detrás de ella. Sin dudar giro su vista a hacia la dirección donde provenía la voz y ahí estaba ella.

Sus ojos se abrieron con infinita sorpresa, y la cara de Sakura se transformó a una de asombro total.

Mio se encontraba justo detrás de ella con su figura aparéntenme sana. Vistiendo uno de sus elegantes kimonos rosa salmón con toques de cerezos. Sonriendo conmovida hacia sus pequeños, su mirada paso de los infantes a hacia ella. Los ojos jades de ambas colisionaron.

—Así que ahora sabes quién soy y que fue de mi—. Se acerco hacia Sakura con una mirada que emanaba completa ternura.

—Yo…— Intento hablar Sakura, más sintió de nuevo las náuseas. —Tu morí…—Las palabras no salían de su garganta.

—Mori trayendo a mis hijos a este mundo—. Su mirada se desvió al piso para dirigirse hacia el cerezo del jardín— Pude cumplir mi sueño de dar vida. —

— ¡Pero moriste! -Hablo por fin Sakura. - ¿Por qué? —Sakura sentía una sensación de ahogo en su pecho. —Estabas saludable, sé que muchas mujeres mueren en el parto, sin embargo, eras una mujer fuerte. No se suponía que tenías que morir, no después de todo lo que hiciste, todo lo que lograste, tiene que ser una maldita broma. — La frustración la embargaba totalmente.

—Todos debemos morir Sakura. — Uso una voz seria sin mirarla a los ojos. — Tal vez unos antes que otros, no obstante, es el ciclo de la vida. Recuerda que lo único seguro en nuestra vida es la inevitable muerte. — Coloco uno de sus cabellos detrás de su oreja y suspiro—. Además, el pago debía hacerse. —

—¿Pago? – pregunto confundida.

—En ese entonces no lo comprendíamos, pero ahora que he visto tantas rencarnaciones, entiendo que el pago siempre ha de darse. — Hablo serena.

—No comprendo. Mio no te entiendo— Sakura comenzaba a frustrarse por las frases sin sentido de su antepasada.

—Yo tampoco lo hacía, tuve que experimentarlo para saber. Veras, cuando aceptamos los términos de los dragones, hubo condiciones y la última fue que nuestros cuerpos serian débiles bajo ciertas circunstancias. —Un largo suspiro salió de sus labios. —Se refería a que, al momento de dar a luz, al menos en el caso de las mujeres, moriríamos. –

— ¿Morir al momento del parto? —. Cuestiono confundida Sakura.

La guardiana tomo la mano de Sakura con sumo cuidado y ambos se transportaron a otro lugar. Fue como cuando Sasuke la llevaba a otros lugares con sus portales. Era una dimensión extraña, en la cual había un cerezo en una pequeña islita y lo que le rodeaba era agua.

Mio se sentó en el césped debajo de la lluvia de pétalos de cerezo. Seguida por Sakura que tomo asiento sin dejar de observar a la princesa de ojos verdes.

—Muy bien, es importante que sepas esto. —Sakura asintió. — Cuando un guardián concibe un hijo este drena la energía de la madre. No solo se alimenta de la comida y otras fuentes, si no, que necesita energía espiritual con el objetivo de desarrollar su propio poder, por lo que poco a poco, va debilitando hasta el cuerpo más fuerte. Ahora, imagina el caso de llevar dos vidas dentro de ti. Es el doble de energía. —

— ¿Entonces el trato solo afecta a las mujeres? —

—En teoría si, toda mujer que cargue un hijo de un guardián o a un futuro guardián en su vientre, correrá el riesgo de morir. —

— ¿Por qué solo a las mujeres? —

—¿Recuerdas otro de los pagos? -Pregunto Sakura la miro perdida. - En el cual solo podías amar a una sola persona toda la vida. — Le recordó y Sakura asintió. — Solo imagina que ese guardián que ama apasionadamente, pierda a la mujer que ama. Este no podrá amar o desear a nadie más, queda con un hueco vacío lleno de soledad y tristeza. Los dragones hicieron muy bien su jugada, al momento de hacer el trato. Nosotras somos las que físicamente morimos, sin embargo, los guardianes varones son masacrados en vida. Se les arrebata aquel ser a quien más aman. Cruel ¿no te parece? –

—Entonces la razón por la cual solo pueden amar a una sola persona, es más un castigo que va de la mano con el debilitamiento del cuerpo al estar en gesta… —

—Así es. -Afirmo. - Al principio suena como una promesa de amor, dulce y hermosa, sin embargo, es un trato cruel hacia aquel que no sea amado o pierda a esa persona que ama. Aunque, sea un castigo, yo lo miro como una bendición, puesto que amar a Sousuke fue una de las mejores cosas que me ha ocurrido. Y nunca lo cambiaria. —Sonrió de una manera muy bella al mencionar el nombre de su amado.

—Todo depende de cómo lo veas. No obstante, ahora todo tiene sentido, porque la madre de todos murió, y por qué muchos elementalistas pierden a sus madres. Es un pago muy cruel. — Sakura comenzó a llorar con impotencia. — Si llego a tener un hijo ¿moriré entonces? —Contemplo a Mio con sus ojos llenos de lágrimas. — No los veré crecer…

—Cabe esa posibilidad. — La miro con tristeza y la abrazo para dejarla llorar en su regazo como una madre a su hija. Era extraño.

— ¿Entonces qué debo hacer? —

—Vivir la vida de la manera que tu elijas. Después de todo tu eres libre, solo tú te puedes poner las barreras, nadie más Sakura. - Trato de calmarla. - Es normal que tengas miedo, pero cuando logres ver a través de él, solo entonces será cuando puedas elegir correctamente. – Acaricio su cabeza con suavidad. — ¿Acaso no recuerdas? Prometiste ver más haya, en lugar de solo mirar hacia el frente. — Sakura abrió los ojos al escuchar sus propias palabras. Recordó su promesa a Sasuke. Sonrió con frustración mientras dejaba caer lágrimas.

—Lo siento Mio. —

—Yo soy la que debería de disculparse, te metí en todo este problema. —

—Salvaste al mundo de un demonio. El pago era justo en cierta manera. - Dijo con ironía. - Cruel y aun así justo. — Sonrió al mismo tiempo se incorporaba. — Me esforzare de realizar ese sello, lo prometo. —

—Nunca lo dude. — Sakura volvió a colocarse cabeza en el regazo de la pelirrosa mayor.

—Oye Mio. —

—Dime—.

— ¿Ósea que el clan Uchiha desciende de ti? —

—En parte, recuerda que mis dos retoños fueron los siguientes líderes, ellos iniciaron con los elementalistas de fuego. Incluso muchas de mis habilidades fueron transferidas a mis hijos, aunque ninguno pudo obtener mi elemento. —

—Increíble, no puedo creer que nadie me conto sobre eso. —

—Es porque es un secreto que solo muy poca gente conoce. –

— ¿Qué fue lo que ocurrió con Sousuke? —

—Él vive dentro de Sasuke. Al igual que yo dentro de ti. Solo que este Uchiha es más terco y despistado que el mío. —.

Ambas comenzaron a reír. Sin embargo, de pronto la mirada de Mio cambio. — Él te está esperando Sakura, ha estado mucho tiempo solo. —

— ¿A quién te refieres? —

—Yukio. – Un enorme silencio se hizo presente. — Cuando encuentres mi collar podrás volver a verlo. Por favor cuida de él. No sé cuánto tiempo ha permanecido en completa soledad, sé que es alguien difícil, pero es alguien importante para mí. Cuídalo. —

—No te preocupes lo buscare. — el sueño comenzaba a rodearla.

—Sakura, es momento de decir adiós, es posible que nunca volvamos a vernos por eso escucha, abra seres malvados que trataran de hacerte caer y de volver a Kaguya a este mundo, por eso debes estar alerta. Sousuke debe de estar esperando también. Te deseo suerte. — siguió acariciando la cabeza de Sakura mientras esta se perdió en el mundo de Morfeo.

—Mio…—

—Y recuerda yo siempre viviré dentro de ti. —

….


A la mañana siguiente nuestra pelirrosa se dirigió a la biblioteca, donde sabía que podría encontrar más información acerca de los primeros guardianes. Tal vez así podría saber dónde encontrar a Yukio. Con calma se acercó al escritor de la encargada.

—Buenos días —Saludo con educación. — ¿Dónde puedo encontrar información sobre los primeros guardianes? ¿En qué sección lo encuentro? —.

—Esa información es clasificada señorita. —Hablo sin mirarla.

—Soy Sakura Haruno revise su información, tengo acceso a todo en esta biblioteca. — Hablo en tono directo y grosero.

Al escuchar su nombre volvito a observarla—Lo siento es verdad. Pase –Hablo con temor.

Busco la sección privada de orochimaru, tomo varios libros y comenzó a leer los diferentes textos.

"La primera guardiana murió después de traer a los dos herederos del clan Uchiha. Causas desconocidas. A los años el líder del clan Uchiha falleció."

—¿Sousuke murió? ¿Causa? ¿Causa? —. Se quedo helada al leer la causa. —Suicido. — Cerro el libro con fuerza y miro hacia el techo de la biblioteca, cerro sus ojos y tomo entre sus dedos el puente de su nariz. Calmo sus deseos de llorar. —Debió ser muy duro, aunque dejarlos solos a esos niños tan pequeños. ¿Cómo pudiste? -

Abrió de nuevo el libro y comenzó a leer lo que restaba. Sería un largo día, con suerte terminaría para mañana.


—Así que eres parte de nuestro clan. Vaya sorpresa. —Hablo Karin comiendo unas frituras.

—Sin duda alguna. —Lanzó Sakura un Kunai hacia el blanco.

—Lamento lo de tus padres. —le dio el pésame Nagato. —¿Cómo te encuentras? —

—Es mucho que digerir en unos días—

—Lo es, sin embargo, lo estás haciendo bien. —Menciono Nagato.

—Gracias—.

—Dentro de tres meses iras a los territorios de nuestro clan. —Informo Nagato.

—Lo sé y por eso necesito tu ayuda con el objetivo de volverme más fuerte, ocupo que me exijas más. — "Necesito aferrarme a algo." Pensó con determinación.

—Prepárate a sufrir como nunca incluso Jugo no será nada en comparación. —

—Suena bien. — Sonrió la ojijade lanzado dos Kunai a las dianas.

—Dios, que masoquista eres. —Se burlo Karin.


En otra parte del mundo, un joven pelinegro se encontraba observando la luna sentado sobre las ramas del cerezo, el aire helado golpeaba contra su cara, poco a poco el clima comenzaba a dar indicios de la llegada del otoño.

El cerezo había perdido un poco de sus pétalos y ya no amaba tanta energía espiritual como antes, la partida de Sakura se hizo aún más notoria.

Sasuke pasaba sus días entrenando con su hermano y Naruto, a veces convivía con ellos, otras se marchaban y pasaba horas sobre las ramas del cerezo recordando a cierta pelirrosa.

—Molestia—.


—Los preparativos están listo mis señores. — Informo un criado a la pareja de Uzumaki.

—Gracias Aiko, puedes retirarte. —

—Si mi señor. —

—Es tiempo de llamar a Naruto—. Menciono Kushina.

—Deja que yo me haga cargo de todo, tu solo relájate y descansa—. Le sonrió el rubio mientras se acercaba con el fin de besar sus labios.

—No sé qué haría sin ti Minato—.

—Soy yo el que debería decir eso, gracias a ti su el hombre que soy…—

—Y tú me haces la mujer que soy. — Se aferro a su amado. — Gracias. — pasaron varios minutos abrazados.

—Así que todo va a comenzar—

—Así es. —


En una habitación poco iluminada se encontraba un morocho de cabello largo con mirada fría...

—La guardiana ha ganado poder con ayuda de la serpiente y ni se diga de los demás guardianes, si queremos que Kaguya regrese debemos eliminar, aunque sea a un guardián, solo así evitaremos el sello. —

—Pero siempre están juntos mi señor. —

—Solo debemos esperar a que no lo estén. –


Este capítulo fue algo triste espero le haya gustado.

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