Sí, sé que la Gruvia week terminó hace un buen pero io prometí terminar este fic a como diera lugar y me tardase lo que me tardase, so, aquí vengo de regreso -again XD- para completar la semana 7u7r ¡espero y les guste!

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Discraimer: Los personajes no me pertenecen son de Hiro Mashima

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Aclaraciones y/o advertencias

• Posibles spoilers (dudo que alguien no haya visto ya el final del manga PERO de todas formas aviso XDD)

• OoC

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Día 5: Irremplazable

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Colbat volvió a suspirar en cuanto Niebe y su padre salieron de la casa. Ya habían pasado seis meses desde que ella se volvió parte de su familia. Al inicio estuvo emocionado por su llegada, después de todo tendría alguien con quien pasar el rato, el que fuera una chica no le importaba realmente, Nashi era su mejor amiga así que estaba acostumbrado a lidiar con chicas. Sin embargo, Niebe era completamente diferente, ella no solo era más calmada que su amiga sino que también era más aterradora y dura.

Pensó que podría llegar a acostumbrarse a ella y entonces todo iría mejor pero su padre comenzó a pasar más tiempo con su hermana adoptiva, incluso más tiempo del que usualmente pasaba con él. Su madre le explicó que su padre entrenaba a Niebe porque era incapaz de controlar su magia y que los entrenamientos irían disminuyendo conforme ella aprendiera.

Él le creyó como siempre.

Mas ya habían pasado tres meses y aquello no sucedió. Al contrario, su padre y hermana adoptiva entrenaban mucho más que antes. Su madre y él solo los veían en las comidas, solo porque ella insistía en que todos debían estar presentes a esa hora en la mesa. De lo contrario, estaba seguro de que ni su padre ni hermana adoptiva se aparecerían hasta la hora de dormir.

— ¿Colbat-chan? — llamó su madre desde la cocina.

Se enderezó y parpadeó un par de veces para alejar las lágrimas que habían querido salir de sus ojos oscuros. Cuando se dio la vuelta para contestar, ella ya estaba frente a él. Los ojos azules de su madre tenían un deje de preocupación, no le sorprendió, su madre siempre sabía su sentir y el de su padre. Era como si pudiera leer su corazón.

— ¿Si, mamá?

Fingió que nada pasaba, no le gustaba preocuparla. Eso era algo que compartía con su padre. Una de las pocas cosas que compartían. Su madre lo siguió mirando fijamente, casi sin pestañear. Eso le puso nervioso.

Entonces su madre se acercó para envolverlo en un abrazo. Se quedó inmóvil por el desconcierto pero después correspondió el gesto. Los abrazos de su madre siempre lo calmaban, no importaba que lo atemorizara ni preocupara, si su madre lo abrazaba entonces podía calmarse.

— Colbat-chan no tienes de que preocuparte — habló mientras acariciaba su cabeza, deslizando sus dedos sobre sus cabellos oscuros. — Juvia lo arreglará.

Colbat confió en las palabras de su madre, ella siempre solucionaba todo.

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Juvia escuchaba atentamente a su esposo hablar de los avances de su hija, ella sabía que él estaba emocionado por la situación. Después de todo, aunque no lo hubiera dicho, sabía que había ansiado esta experiencia. El entrenar a alguien en el manejo del Ice Maker era algo que había soñado y anhelado. Cuando descubrieron que Colbat poseía magia de agua, Gray se había desilusionado, claro que no lo dijo, al contrario, declaró que era mejor así. Ella no le creyó pero guardó silencio, esperanzada de que su hijo pudiera aprender magia de hielo dentro de unos años.

Sin embargo, Niebe había llegado a sus vidas y estaba haciendo realidad el sueño de Gray.

— ¿Juvia? — llamó su esposo, quien ya se encontraba sentado a su lado en la cama.

— Juvia lo siente Gray-sama. — Se disculpó, — ella se distrajo por un momento.

La mirada de su esposo era clara, quería saber cuál era su preocupación.

Suspiro antes de hablar. — Juvia está preocupada por Colbat-chan — admitió — Juvia sabe que Gray-sama y Niebe-chan se están esforzando y entiende que aprender lleva tiempo pero...

— Colbat se siente desplazado — completó Gray, casi leyéndole la mente.

Asintió quedamente, su hijo comprendía la situación de su hermana pero era un niño y por lo tanto, sufría al ver la cercanía que su padre y hermana tenían.

— Yo también lo he notado — reconoció ante su sorpresa, no es que creyera que su marido no tomara en consideración los sentimientos de su hijo, ella sabía que era más bien al contrario, solo había pensado que era pronto para que lo hiciera. — Él tiene la misma expresión de tristeza que tú.

Le tomó la mano y la acarició con suavidad.

— Y Niebe también lo ha notado — agregó — pero ya pensamos bien que hacer así que no te preocupes, lo voy a arreglar.

Juvia sonrió ante esas palabras. Gray había cambiado mucho, pensó, ya no era el hombre que batallaba para lidiar con los sentimientos propios y ajenos. Ahora era capaz de tomar las riendas de la situación y hacer algo por sí mismo.

— Juvia confía en ti, Gray-sama.

Y confiaba en su hija también, así que olvidó su preocupación y se recostó junto a su esposo para dormir tranquilamente.

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Gray sintió su corazón estrujarse cuando Colbat lo miró con total sorpresa ante su petición. No había pensado hasta qué grado hirió a su hijo. Ahora comprendía todavía mejor, la preocupación de su esposa.

— ¿De verdad quieres que vaya con ustedes? — preguntó casi con incredulidad.

— Si — respondió su hija en su lugar, — papá y yo queremos que te nos unas.

Niebe estaba emocionada, después de todo había sido su idea y se había esforzado tanto por controlar su poder para por fin, entrenar con su hermano. Claro que no lo dejaba ver demasiado, al parecer eso tenía en común con él.

— Tu hermana se ha esforzado mucho para controlar su magia y poder entrenar contigo.

Sus palabras parecieron conmover a Colbat, quien, con los ojos humedecidos asintió enérgicamente. Entonces los tres se pusieron en marcha, el camino fue animándose gracias a la hermandad entre sus hijos. Misma que seguía sorprendiéndole debido a la velocidad y facilidad con la que se desarrollaba. Una vez llegaron al lugar que usaban para practicar, se detuvieron. Luego, explicó la dinámica del entrenamiento, Niebe necesitaba aprender a liberar poca magia en cada ataque, de forma simultánea y consecutiva, así que se enfrentaría a Colbat quien podría resistir sus ataques. Además de que le serviría a él para aumentar su experiencia. Gray se quedaría no solo a observar y supervisar, sino que vigilaría que todo fuera conforme a lo planeado y de no ser así, intervendría.

Ambos niños tomaron distancia, Niebe tenía un rostro concentrado. Estaba más que nerviosa y lo sabía por el leve temblor de sus manos. Por su lado, Colbat parecía tranquilo, como si no fuera la primera vez que peleaba con alguien. Juvia solía hablarle poco de sus entrenamientos con su hijo, debido a que sabía su sentir sobre la situación que vivían, sin embargo, sabía que Colbat no había participado en ninguna pelea. Las pequeñas riñas con Nashi, no contaban.

Tras un suspiro, su hija colocó sus manos en posición y recitó su primer hechizo.

— ¡Ice Maker: Arrows!

Era un ataque potente para empezar pero sabía que Niebe nunca subestimaría a su hermano. No luego de ver a la magia de agua en acción por obra de su madre. La expresión de Colbat no cambió, incluso metió las manos en sus bolsillos con un gesto, casi, aburrido. La preocupación brotó instantáneamente en su interior y se apuró a proteger a su hijo, estaba lejos pero tenía que llegar.

— Eso no servirá — murmuró Colbat.

Entonces las pequeñas lanzas de hielo traspasaron su cuerpo, dejándolo atónito ante la escena.

— ¿Ese es…?

No logró saber quién había pronunciado esas palabras pues Niebe estaba tan confundida como él, no se había esperado que Colbat tuviera un nivel tan avanzado en su manejo de la magia de agua.

— Este este es el primer hechizo que mamá me enseño — explicó su hijo con suficiencia, luego se sonrojo levemente y continuó — ella dijo que así evitaría lastimarme.

Aquello era de esperarse, reflexionó un poco, Juvia era protectora por naturaleza y aunque era recia en desproteger deliberadamente a su hijo, lo había preparado para ser capaz de mantenerse a salvo a sí mismo.

— ¡Eso no es justo! — se quejó su hija.

Niebe casi nunca se quejaba ni protestaba, el que lo hiciera ahora era inusual.

— ¡No es cierto! — respondió Colbat algo molesto.

— ¡Basta! — sentenció y ambos niños guardaron silencio. — Sus enemigos pueden salir con sorpresas, es mejor que sepan lidiar con lo inesperado.

Niebe no pareció contenta con su decisión pero se abstuvo de decir algo más debido a que conocía sus reglas, no iba a cambiar de opinión. Ella podría sonsacarlo en otras circunstancias pero el entrenamiento era algo que se tomaba muy enserio, así que era casi intransigente. Nieve pareció tragarse sus reclamos y se volvió a enfocar en el combate.

— Mi turno — dijo su primogénito con su expresión neutra otra vez.

Colbat se notaba emocionado por la pelea, lo que Gray no sabía es que no era eso lo que en verdad le importaba a su hijo, él solo quería demostrarle su poder.

— Water cane — Colbat juntó sus manos y de estas un chorro de agua salió disparado.

La velocidad no era mala, él podría esquivarla fácilmente, mas lo importante era que Niebe no estaba preparada por lo que no logró contrarrestar el golpe. Por fortuna, logró saltar a un lado. Colbat realizó un giro con su mano y el ataque hizo un giro de regreso a su hija. Esta, intentó volver a concentrar su magia pero aún no era capaz de hacerlo tan rápido. La exasperación se vislumbró en su rostro, cuando de nueva cuenta tuvo que esquivar el ataque de su hermano. Tal situación se repitió al menos dos veces más. Al parecer, ella tampoco se esperaba que Colbat tuviera un nivel tan bueno para su edad.

— ¡Ah!

Ante tal escenario, Niebe se paro frente al chorro de agua. Conociéndola como lo hacía, supo que su exasperación ya era suficiente, ahora es cuando ella empezaría a concentrarse realmente. En cuanto estuvo a la distancia propicia, comenzó a congelar el agua. Aquello no le fue difícil, puesto que era una de las pocas cosas que podía hacer antes de que comenzara a entrenarla.

— Ice Maker: Floor — exclamó Niebe mientras colocaba sus manos en el piso.

Sonrió ante la estrategia de su hija, como no podía atacar físicamente a su hermano, estaba intentando ganar al utilizar el terreno.

— Water Slicer — con un ligero y hasta elegante movimiento, Colbat logró romper el hielo del piso antes de que llegara a él.

Lo que no había visto es que Niebe había aprovechado el momento para correr hasta donde estaba Colbat. Su ceño fruncido le hizo ver que ahora no se trataba de un mero entrenamiento para unirlos, realmente deseaba ganarle.

— ¡Ice Maker: Ice Geyser!

Aquello fue la última prueba que necesitaba para saber que su hija estaba dejándose llevar, aquel era el ataque más fuerte que ella conocía y el más peligroso para Colbat, debido a que no importaba que pudiera convertir su cuerpo en agua. Niebe podría congelarlo de todos modos. Sin embargo, antes de que su hija pudiera terminar el hechizo, su hermano reaccionó.

— Water Lock — el agua rodeó rápidamente a Niebe, cubriéndola antes de que pudiera congelarla.

Colbat no solo tenía más experiencia, también era capaz de realizar sus hechizos con mayor velocidad. Al mirar el piso, se dio cuenta que el hielo que antes había en el suelo ya no estaba.

— Ya es suficiente — habló lo más alto que pudo.

Su hijo lo miró de inmediato, se notaba sorprendido ante la detención del combate.

— Deja ir a tu hermana, hijo — le pidió y se recordó a sí mismo, hablar con Juvia acerca del entrenamiento de Colbat.

— Pero…

— Ya me has oído.

No quería ser duro pero después de haber visto las capacidades de su hijo, sabía que Niebe no sería capaz de vencerle. Al menos no todavía. Juvia y Colbat les llevaban bastante ventaja. De pronto, sintió el aire enfriarse drásticamente. Al mirar hacía sus hijos logró ver que Niebe estaba dejando liberar su magia, ahora el agua que la rodaba estaba congelada casi por completo.

De inmediato se dirigió hasta ellos pero la burbuja de hielo se rompió y las ráfagas heladas comenzaron a arremeter contra todo lo que había alrededor de sus hijos. Aquello era por lo que Juvia y él más se preocupaban. Niebe solía descontrolarse cuando no era capaz de controlar la situación por la que pasaba, su carácter tampoco ayudaba, pues era demasiado orgullosa. Todos esos factores lo habían llevado a tomar la decisión de aumentar el entrenamiento de su hija y evitar que Cobalt los acompañara. Al parecer se había precipitado al pensar que Niebe estaba lista.

Activo sus poderes de Devil Slayer y continuó avanzando esperanzado de que Colbat no hubiera sufrido daños importantes todavía. No obstante, la intensa nevada amaino de pronto. Casi como si nunca hubiera sucedido, lo único que lo comprobaba era el hielo que cubría la zona. Más decidido que antes, apuró el paso para asegurarse de que sus hijos estuvieran bien.

Antes de llegar a ellos notó algo moviéndose, tuvo que poner atención para descubrir que eran conejos de hielo.

— ¿Qué demonios?

Estaba confundido, no recordaba que Niebe pudiera hacer algo parecido y él no los había creado tampoco. Ese no era su estilo, era más de…

— El tío Lyon.

Aquella voz era la de Colbat, al levantar la vista pudo ver que él y su hermana, iban caminando casi tranquilamente hasta donde se encontraba. Niebe llevaba en sus manos dos de los conejos que había visto, otros tres iban correteando por el campo.

En cuanto se dieron cuenta de su presencia ambos niños se detuvieron.

— ¡Papá! — Colbat casi brincó del susto al verle, incluso rehuyó su mirada, como hacía cada vez que le pillaba alguna travesura.

— Quiero que ambos me expliquen qué ha pasado — sentenció, él había estado muy preocupado por ellos y no eran capaces de verlo.

Niebe miró a su hermano, quien seguía mirando el piso como si eso fuera lo más interesante del mundo, entonces suspiró.

— Papá, Colbat es un mago de hielo también — reveló de pronto.

— ¿Q-qué? Pero… — aquello no se lo había esperado, Juvia le comentó sobre sus observaciones y deseos porque Colbat aprendiera su magia pero en todo ese tiempo ambos creyeron que solo poseía una, la de su madre. — Colbat, hijo… ¿es… eso cierto?

Su primogénito se tensó pero después respiró hondo, se levantó y lo miró por fin.

— Lo descubrí hace unos meses, cuando practicaba con el tío Lyon, Rose y Terari-chan — confesó casi apenado por ese hecho.

— ¿Acaso tu mamá…

— No, mamá tampoco lo sabe — aclaró casi apurado por defender a Juvia.

— ¿Por qué no me lo dijiste? — si él lo hubiera sabido las cosas fueran diferentes.

— Mamá y tú me dijeron que Niebe iba a vivir con nosotros porque ibas a enseñarle a usar su magia, yo pensé que era mejor no decirles nada hasta que ella aprendiera.

Aquellas palabras no solo lo conmovieron a él sino a su hermana también, como había pensado, Colbat había sacado muchas de las cualidades de su madre. Aun así…

— ¿Por qué Lyon? — no le gustaba la idea de que su hijo fuera entrenado por ese sujeto.

— Le pedí ayuda al tío Lyon porque mamá me contó que él te venció — sintió como su ojo izquierdo comenzaba a temblar — eso significa que más fuerte que tú.

Bien, era oficial ¡iba a matar a ese bastardo!, no solo le robaba tiempo de caridad con su hijo sino que además pregonaba una victoria que no era válida. ¡Él le había vencido al final!

— ¡Papá es más fuerte que tío Lyon! — oh su pequeña, la única que tenía buen ojo en la familia — aunque claro, mamá es todavía más fuerte.

Bueno siempre iba a haber una favorita, al parecer.

— Eso es todo — pronunció ya cansado por todas las emociones de ese día — volvamos a casa, mañana veremos qué hacer.

— ¿Estas molesto porque he entrando con tío Lyon? — la pregunta de si hijo lo descolocó de sobre manera.

Estaba molesto porque Lyon había sido el primero en instruir a Colbat, mas, no estaba enojado con su hijo. Después de todo el lo había orillado a ello, si se hubiera esforzado un poco más, los habría entrenado a los dos.

Dio media vuelta e hizo un además para que ambos niños se acercara, lo cual hicieron sin dudar.

— Su madre siempre ha sido mejor que yo en esto pero voy a decirles algo que solo le había dicho a ella — sus hijos se mantuvieron en silencio y aguardaron, en eso se parecían tanto a Juvia. — Los amo, son lo más importante que su madre y yo tenemos — significaban tanto para él que a veces temía tanto por ellos — así que nunca podre enojarme de verdad con ninguno, pase lo que pase van a ser mis hijos siempre y escúchenme bien, ustedes y su madre, son irremplazables para mí. — Al igual que lo habían sido sus padres y Ur, al igual que lo eran todos sus amigos, pero ellos eran todavía más importantes. — Son mi familia y los amaré toda la vida, así que perdónenme si no soy un buen padre pero me esfuerzo en serlo todos los días así que necesito que me ayuden, diciéndome lo que sienten, solo así yo podre mejorar ¿está bien?

Sus palabras iban más para Colbat pero Niebe también asintió y los tres se abrazaron, como una promesa silenciosa de que a partir de ese momento, cada uno iba a hacer sincero con sus sentimientos e iban a poner todo de su parte para que pudieran seguir siendo la familia que eran.

Claro que tenían un testigo silencioso que no pudo contener la emoción y se abalanzo sobre su amada familia llorando aliviada.

— ¡Juvia también los ama!

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Notas de autora

¡No estaba muerta solo estaba de vacaciones! y bueno la flojera atacó y ustedes me entienden XD ¡siento mucho si tardo en actualizar! la verdad es que mi inspiración no ha sido buena y con los últimos acontecimientos en el fandom menos.

Pero como dije, me prometí terminar este fic y aunque me tomé años lo haré. Porque esta es mi primera y última Gruvia week.

Antes de irme agradezco a Artemisa Neko-chan por su review! espero y este capitulo te guste también!

En fin, ¿me regalan un review?