Sortilegio 5
Arturia era alguien que trataba en gran medida de dejar el pasado atrás sin arrepentirse eternamente del destino que le tocó vivir. Era doloroso, pero alguien le había dicho que siempre había alguien pasando por algo mucho peor y si esas personas daban lo máximo de si para superar su día a día ¿Por qué ella no?
Todo era posible.
Pero no se podía lograr en solitario. Los humanos son tan complejos, ellos buscan compañía por que naturalmente no soportan la soledad. Lily se había convencido a si misma que ella necesitaba avanzar sola y aunque había sido un camino espinoso se las había logrado arreglar para avanzar.
Después de causarse tanto dolor a si misma finamente pudo recordar que recibir apoyo no estaba mal. Tener ayuda no te hace débil, te hace afortunado, mientras se tenga a una sola persona que te impulse entonces es posible seguir hacia adelante y hacerles frente a situaciones por más dolorosas que fueran.
Ahora ella tenía a gente que quería darle su apoyo, se había tardado en darse cuenta y aceptarlo.
—¿Lo ves? Te dije que sería pan comido para ella—dijo Mordred orgullosa.
—Si, por lo visto no había de que preocuparse—Gilgamesh comentó aliviado.
—Saber Lily avanza a la siguiente prueba—el consejero anuncio mientras guardias comenzaban a sacar a los caballeros de la arena.
Aunque nadie se lo esperaba, el apoyo para Lily no hizo más que aumentar en los siguientes minutos. La sorpresa inicial de enterarse que el espadachín Saber era en realidad mujer se desvaneció inmediatamente. Arturia pensó que no sería bien recibida por el público toda vez que su género fuera descubierto, pero aparentemente el pueblo entero se había emocionado ante tal giro en los acontecimientos.
Muchos hombres comenzaron a mirar con respeto a la niña caballero, si ella era capaz de tales proezas que se le adjudicaban como Saber entonces no era nada más ni nada menos que un prodigio que se había ganado a pulso su título y espada independientemente de su género.
—Ahora lo recuerdo—el comentario de Alexander llamó poderosamente la atención de sus amigos—Hubo una vez un caballero, su nombre era Sr Lancelot, él vino a tu reino buscando una planta en especial para curar la enfermedad de su hijo. Se decía que la flor "auroborus" aun existía en algún lugar de tu reino.
Gilgamesh escuchó al príncipe con más atención. La flor que Iskandar mencionaba era una leyenda en el campo medicinal, se le atribuían curas milagrosas registradas en antiguos papiros de la era antigua, pero nadie había logrado encontrar una. Si, había escuchado que esa flor alguna vez creció en un valle del norte, pero atravesarlo era como cruzar el infierno, el inhóspito valle era una trampa mortal inundada en plantas venenosas de las que jamás se había fabricado un antídoto.
—Aunque era un mito, él atravesó el valle en busca de la flor milagrosa con la esperanza de encontrarla y quedando al borde de la muerte.
—¿Qué sucedió entonces? —preguntó Gilgamesh intrigado.
—Dijo que un ángel lo salvo, una linda niña de ojos verdes cuya presencia irradiaba calidez lo encontró. Sir Lancelot nos contó a Enkidu y a mí que la presencia de esa niña hacia florecer lirios a su alrededor, ella no solo lo salvo, sino que también le dio la cura para la enfermedad de su hijo. No le pudo preguntar su nombre, pero esa niña lo dejó en un pueblito cercano con un hombre al que también había ayudado, este amablemente le informó que el nombre de su misteriosa salvadora era "Lily" y era llamada "La chica de los milagros".
—Quien diría que la futura guardiana de Gil seria también la benefactora de Sir Lancelot—comentó Enkidu.
—En Camelot también escuche de "La chica de los milagros" —comentó Mordred—Pero no se me paso por la mente que fuera la misma Saber, lo poco que escuche de "Lily" fue que era una curandera, pero nada sobre su magia de las flores.
—Cualquiera que sea el caso, puede parecer que el consejo la está subestimando, pero tengo la sensación de que se traen algo entre manos—dijo Gilgamesh volviendo su vista hacia Saber.
—Damas y caballeros, que la primera victoria de esta chica no los embelese, aún hay dos pruebas más que la juzgaran digna o no de proteger a nuestro futuro rey. Un guardián debe estar dispuesto a todo por su amo aun si es necesario mancharse las manos.
Los murmullos en el público no se hicieron esperar, las desconcertantes palabras del consejero indicaban que una prueba más complicada que solo ganar una batalla estaba a punto de desarrollarse. Algo que sin lugar a duda involucraba la moral de un caballero.
—Han escuchado de él ¿No es verdad? La aterradora leyenda de uno de los asesinos seriales más sádicos de nuestros tiempos, Jack el destripador.
La sola mención del nombre hizo que un desconcierto general se presentara. Había muchas leyendas de aquel asesino y nunca nadie había logrado verlo y vivir para contarlo.
—Nuestro más prominente grupo de caballeros se dio a la misión de capturar a tan atroz asesino y recientemente sus esfuerzos rindieron frutos ¡No han venido solo a presenciar cómo se pone a prueba la valía del famoso espadachín Saber, han venido también a la ejecución publica de Jack el destripador!
Tras su anuncio las compuertas principales se abrieron dejando ver al legendario asesino que había aterrorizado por años no solamente el reino de Alexander si no también al resto de los países siendo su principal objetivo Nilona. Avanzando custodiada por dos guardias y encadenada con grilletes mágicos, estaba una pequeña niña de cabellos grisáceos. El público entero estaba anonadado mientras veían avanzar aquella figura inocente a través de la arena del coliseo. Nadie podía creer que ella era aquel legendario asesino.
—La segunda prueba es sencilla, ejecuta a Jack el destripador y entonces podrás avanzar a tu prueba final.
Los guardias dejaron a la niña frente a la joven espadachín y se retiraron junto con el consejero, una vez que solo ella y la asesina quedaron en el campo de batalla, los espectadores miraban atentos esperando el inicio del duelo.
La magia en los grilletes se desvaneció y estos cayeron liberando a Jack el destripador.
—Señorita ¿Usted de verdad piensa asesinarnos? —con dulzura la pequeña preguntó.
Lily que hasta hace segundos se había mantenido inmóvil, desenfundo su espada y apunto a la niña causando un murmullo general en los espectadores.
—¿Señorita…?
—No es necesario que finjas, no puedes engañarme, no importa cuanta dulzura simules, no puedes esconder de mi tu instinto asesino—con solemnidad y firmeza habló la chica de ojos verdes.
El rostro de Jack se oscureció y por unos momentos el silencio reino hasta que la risa enloquecida de la niña destruyó la falsa paz en el coliseo.
—¡Bien! ¡Bien! ¡Nosotros acabaremos contigo!
Una niebla negra comenzó a expandirse, gracias a la magia de los guardias esta no salió de la arena, pero mientras se expandía y antes de que cubriera todo los espectadores pudieron fijarse como las flores que Lily había hecho aparecer se marchitaban a causa de la niebla. Un par de minutos después la neblina oscura cubría toda la arena dejando cero visibilidad al público. Gilgamesh apretó las manos en puños mientras trataba de mantenerse sereno.
Enkidu pudo notar el gesto del príncipe mientras que por su lado Mordred mostraba un poco de preocupación juntando las manos para rogar que nada malo le sucediera a Saber.
—Estara bien… Todo estará bien—murmuró Alexander tratando de darle una sonrisa a sus amigos, Gilgamesh y Mordred lo miraron algo dudosos y luego se miraron entre sí para sentir levemente.
—Si, tienes razón Alex, Lily es un gran espadachín, saldrá de esta fácilmente—comentó la rubia.
—Lo hará, tiene que, me lo prometió—Gilgamesh se relajó ligeramente pero aún se sentía inundado por la preocupación.
Dentro de la niebla todo era oscuridad y de pronto Arturia se vio en las calles de alguna ciudad, la pobreza y desesperación eran visibles en cada esquina. Ella camino ignorando la hambruna y enfermedad, su único objetivo era acabar con todo eso.
—¿Es este tu poder? ¿Mostrarme un paraje con lo peor del mundo para hacerme flaquear? No voy a caer ante esto Jack.
Cuchillos salieron disparados hacia ella, pero fueron fácilmente bloqueados por su espada.
—¿Eres la chica de los milagros no? ¿No piensas ayudarnos? Con tu poder lleno de luz tu podrías darnos la salvación.
La voz de Jack resonó escondida en algún lugar mientras más cuchillos seguían lloviendo sobre Arturia sin tregua.
—No soy una santa, no puedo brindarles algo a lo que ustedes mismos le dieron la espalda… pobres almas inocentes que fueron corrompidas sucumbieron al pecado y desde ese momento dejaron de ser humanos, no podría ni, aunque quisiera, purificar sus almas—ella comentó con cierto dejo de tristeza.
—¡¿Por qué?! ¡Estas mintiendo! ¡Sabemos todo de ti! ¡Tú no eres una humana común y corriente, tienes una sangre especial y concedes milagros!
Finalmente, la niña mostró su figura lanzándose hacia Lily con rapidez inhumana. Saber apenas logró verla venir, la rapidez de aquella asesina era superior a la suya misma, sin embargo, sus reflejos eran igual de buenos. Bloqueo los primeros tres ataques y esquivo con gracia la cuchillada dirigida a su cuello. Jack dio un salto hacia atrás y lanzó uno más de sus cuchillos, este logró rozar la mejilla de Lily y se clavó en una pared detrás de ella.
Mientras Jack recuperaba el cuchillo con la sangre de la chica hubo un ligero cese al fuego.
—¿Quieres que te lo recordemos Lily? ¡Eres una más de nosotros! ¡una que fue abandonada por la humanidad!
El entorno a su alrededor cambio llevando a la chica a sus más amargos recuerdos. Luego de la muerte de su madre él casero la hizo vivir en la calle y trabajar incansablemente maltratándola continuamente. Había días en los que ni siquiera comía. Un pobre niño abandonado en el fondo de un callejón…
—¡No olvides a donde perteneces! ¡Eres una de nosotras!
—¡Eres una de nosotras!
Eran voces distintas las que le gritaban aquello mientras se miraba así misma abandonada en ese callejón.
Jack el destripador no era más que eso, el alma de cientos de niños huérfanos que habían sido abandonados por la sociedad, eventualmente fueron llevados a cometer actos atroces en orden de sobrevivir y acabaron consumidos por la locura.
Ella quizás también hubiera sido ennegrecida… pero para Lily fue distinto, ella pudo ver luz a través de la oscuridad. Aunque sabía que era una ilusión ella se acercó a su yo menor, aquel que aun fingía ser un niño. Lo ayudó a ponerse de pie y acarició su cabeza con dulzura.
Admitía haber tenido la suerte de que alguien le extendió la mano, de no haber sido por aquella niña habría perdido toda esperanza en la humanidad.
—"¿Te encuentras bien? Pareces hambriento ¡Ah! ¡Estuve guardando algo de Pan!" —la niña bonita que bien podría pasar por su copia exacta sacó de su hermoso vestido una hogaza de pan, a pesar de que se notaba que era de la clase alta sus ropas se miraban algo sucias—"Iba a comérmela más tarde, pero te lo regalo. Mi nombre es Nero Claudios ¿Cómo te llamas?"
—"Soy… Arturia…"—ella no supo porque, pero la verdad salió de sus labios.
—"¡Umu! ¡Es un gusto conocerte Arturia! ¿Puedo quedarme contigo un rato?"
—"Si… claro…"
Si ella no la hubiera encontrado, Lily habría terminado como todos esos niños que le dieron la espalda a su lado humano. Nero Claudios era una niña de una familia de clase alta en donde se disputaban la herencia familiar, su propia madre trato de envenenarla con el fin de deshacerse de ella y así toda la familia había entrado en un conflicto interno en el cual comenzaron a cazarse unos a otros.
Sin tener en quien confiar Nero se había escapado de su hogar. No tenía casa, ni lugar donde quedarse, ella no tenía nada y aun así tan llena de optimismo compartía su comida con una extraña y sonreía como sabiendo que todo iba a estar bien. La rubia le devolvió a Saber la esperanza y cambio su forma de ver el mundo. Con el fin de protegerla huyeron de la ciudad en un viaje sin destino fijo.
Cuando encontró la espada de la selección clavada al pie de un viejo árbol la utilizo para proteger a Nero y cuando el conflicto finalizo la llevó con el abogado de la familia para que se le reconociera como única sobreviviente y heredera total. Nero le ofreció vivir con ella y su tutor, pero Saber se negó, pensó que el mundo estaba plagado de gente que necesitaba que alguien le diera una mano y así comenzó su aventura sin fin a través de todo Nilonia buscando para si un lugar al que pertenecer y también recordándose a sí misma que aún tenía una deuda contraída por su linaje.
—Yo no soy como ustedes, no sucumbí ante la oscuridad de este mundo porque hubo alguien que me extendió la mano, ustedes sin embargo se ahogaron en un mar de locura y oscuridad. Dejaron atrás su humanidad y trascendieron como una leyenda atroz. Yo no puedo purificar sus almas. Todo lo que puedo hacer es ponerle fin a su decadente existencia de una vez por todas.
Con decisión Arturia alzó su espada.
—¡Espada de selección bríndame tu poder! ¡Elimina la maldad! ¡Calibur! —convocando su más poderoso ataque toda la oscuridad fue teñida por la luz dorada de su espada.
Cuando la niebla se disipó el campo de flores nuevamente apareció, esta vez más extenso con bellos pétalos revoloteando como si presentaran un maravillo espectáculo.
Jack el destripador se desvanecía en medio de aquel campo, frente a ella, Lily enfundaba su espada. La niña estaba llorando.
—No es justo—gimoteo.
La chica se puso de rodillas y acaricio su cabeza.
—Ojalá que logres redimir tus pecados en el otro lado y encuentres la paz que has estado buscando.
Ella lloró más por el último gesto de Lily, sentía miedo, pero a la vez la calidez del espadachín alivio un poco su tormento. Si Saber pudiera brindarles la salvación lo habría hecho, pero sus almas ya estaban demasiado corrompidas… para ella, aun con su sangre milagrosa ya era imposible ayudar a todos esos pobres niños.
El silencio reino por unos minutos, la joven suspiró y giró su mirada al pabellón desde donde sus amigos la observaban. Gilgamesh sonrió aliviado mientras Alexander le ponía una mano en el hombro.
—Te dije que estaría bien.
El consejero ingreso a la arena no muy contento de la victoria de la chica, no esperaban que acabara con Jack el destripador pues el consejo entero esperaba que fuera asesinado por la niña.
—Felicitaciones señorita Lily, ha concluido eficazmente dos pruebas de tres, sin embargo, no se confié. Su racha de suerte se termina aquí mismo.
El inconfundible rugido de un dragón se escuchó por toda la arena, tirado por cadenas, aquel majestuoso reptil era llevado al campo de batalla.
—No hay caballero más grande que aquel que logra la proeza de derrotar a un dragón ¡Si realmente eres digna del honor de proteger a nuestro futuro rey una acción como esta no debería suponer gran dificultad para ti!
La gigante bestia de al menos 5 metros fue llevada frente a ella en lo que parecía ser una carretilla.
Los guardias y el concejero no tardaron en dejar la arena y anular la magia de las cadenas mágicas que mantenían preso al dragón. Se alzó en dos patas gruñendo estruendosamente y Arturia retrocedió para poder verlo con más detenimiento.
Era un dragón sin alas. Se las habían cortado al parecer, sus escamas que deberían ser brillantes y blancas parecían comenzar a oscurecerse, algunas estaban completamente negras, pero otras aun conservaban su blancura. El dragón la miro con odio, como si un fuego infernal se encendiera en sus ojos y supo entonces que también le habían quitado la habilidad de lanzar fuego.
Su ira hacia los humanos era completamente visible y palpable.
—¡¿Qué significa esto?! —Gilgamesh se puso de pie enfurecido—¡Esto es una locura, enfrentarse a un dragón es algo que solo los caballeros con más años de servicio al rey lograron hacer! ¡Ponerla a ella…! ¡¿Acaso quieren matarla?!
—Gilgamesh, controla tu temperamento—por primera vez habló Lugalbanda dirigiéndose a su hijo, durante todo el evento se había limitado a intercambiar palabras con su acompañante, pero esta vez actuaba reprendiendo a su hijo—No hagas una escena o el pueblo creerá que le tienes favoritismo a esa niña.
—Pero padre…
—Se que te interesa mucho su bienestar, pero el pueblo no debe saberlo, si muestras mucho afecto la convertirás en el blanco de más de un ataque ¿Es eso lo que quieres? Hasta que ella no sea capaz de demostrar que no solo es digna, sino que también sus poderes superan las expectativas de toda persona no podrás hacerla objeto de tu admiración y atenciones. Se cómo te sientes, pero… no había manera de prever que el consejo haría algo tan bajo… parece que realmente detestan la idea de que ella se convierta en tu guardiana.
Gilgamesh apretó sus puños con tanta fuerza que la sangre escurrió de sus manos. Volvió a sentarse conteniendo su ira mientras sus amigos lo miraban con preocupación. Mordred estaba demasiado ocupada rezando por Lily que haba preferido ignorar todo a su alrededor.
Lily, quien había adoptado una posición de defensa, de repente se enderezo y dejó caer su espada en el campo de flores. El dragón se abalanzo hacia ella y varios pétalos de blancos lirios se tiñeron de rojo con su sangre.
El público emitió un quejido general mientras la sangre goteaba de algunas flores.
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Continuara
