Sortilegio 6

—"Mami… tengo miedo ¿Qué es eso?" —la niña preguntó mientras se abrazaba fuertemente y con temor a la pierna de su progenitora.

—"No tienes por qué preocuparte, este dragón es una vieja amiga cariño. No le tengas miedo"—su madre acaricio la cabeza de aquella imponente e intimidante criatura.

—"¿Un dragón? ¡Pero los dragones son peligrosos! He escuchado que comen niños ¿Me va a comer?"—ella expreso su preocupación retrocediendo temerosa.

No sabía porque su madre la había llevado a un claro de bosque y sin embargo ella y su madre se encontraban enfrente de una gigante bestia cuyas hermosas escamas reflejaban la luz del claro. Para Arturia era como si ese gigante dragón estuviera hecho de diamantes reflectantes, era demasiado bello y al mirar sus ojos como rubíes supo que el gigante reptil no tenía intenciones de lastimarla.

Fue como si en ese momento pudiera ver en su mirada toda la belleza del mundo mismo.

—"Los dragones son las criaturas más puras y nobles que podría existir en la tierra. Son incapaces de lastimar" —dijo su madre.

La bestia alada se acercó a Arturia y ella impulsivamente extendió su mano para tocarlo. Habiendo vencido su miedo inicial, la niña juntó su frente con el del dragón, la sensación que la invadía era cálida, el temor parecía una emoción muy distante en esos momentos.

—"Es un gusto conocerte Arturia"

Ella se sorprendió de poder escuchar aquella voz proveniente de aquella criatura, pero no pudo hacer más que sonreír.

—"Para mí también es un gusto conocerlo señora dragón."

—"Las escamas representan su pureza, mientras estas sigan del hermoso color que la nieve de las montañas los dragones estarán llenos de bondad… si por el contrario sus escamas se tiñen de negro…"

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Dolía demasiado…

El estallido de la conmoción en el publicó fue visible al instante, muchos pedían que la prueba fuera detenida, no deseaban presenciar como la chica era asesinada por un dragón. La voz se corrió por todo el estadio y a órdenes del consejero un par de guardias entraron para someter al dragón, pero fueron retenidos por una barrera de viento.

—¡No se acerquen! —exigió Lily.

Arturia cubrió la herida en su estómago poniéndose difícilmente de pie, convocar la barrera de viento había drenado un poco de su energía mágica. Las garras del dragón habían hecho jirones su vestido blanco que ahora era color carmín pero poco le importaba. La iracunda criatura daba vueltas alrededor de ella como disfrutando la tensión en el ambiente. El público permanecía en silencio impresionado de que después de tan grave herida aun pudiera mantenerse en pie y usar magia.

—¡Maldición! ¡¿Qué es lo que estás haciendo Saber?! —Gilgamesh casi salta de su asiento en ese momento.

El joven príncipe lo entendía de cierta manera, así era ella, yendo hasta el final de cualquier situación que tuviera que enfrentar. Pero eso era demasiado, enfrentarse a un dragón era una proeza de caballeros experimentados, como un espadachín inmaduro no tenía oportunidad de ganar. Aquello era dolorosamente obvio, pero ella no parecía inclinada a rendirse.

—¡No quiero que nadie intervenga, salgan de aquí ahora mismo! —ordenó la joven a los guardias y estos obedecieron su petición como si la fuerza en sus palabras tuviera algún efecto mágico.

Otro rugido del dragón hizo retumbar el lugar, la cólera que expresaba con esas acciones llenaba de miedo a los corazones de los presentes. Sin embargo, Lily se mantenía de pie inmutable, aun estando gravemente herida su espíritu de combate seguía intacto. Gilgamesh maldijo por lo bajo conteniendo toda la ira que lo inundaba en esos momentos, no solo con el consejo por haber hecho un movimiento tan bajo si no consigo mismo al sentirse impotente ante tal situación. Mordred seguía rezando que todo estuviera bien mientras miraba con nervios la arena de batalla. Enkidu y Alexander estaban preocupados por Lily y en sus mentes rogaban que saliera viva del campo de batalla.

El reptil se abalanzó hacia la chica y esta apenas fue capaz de esquivar el ataque. Pélalos y césped salieron volando ante la acción de la criatura.

—Basta… por favor basta—Lily rogó manteniéndose cerca de la gigante bestia mientras se cubría su herida con su brazo derecho—¡Para esas emociones negativas que te han invado! ¡¿Acaso no los ves?! ¡Si continuas de esta manera también caerás en desgracia!

Con un movimiento de su garra el dragón logró apresar a la joven herida aprisionándola contra el suelo con una sola garra.

Le rugió a la cara de forma intimidante.

—"¡Tú que sabes estúpida humana! ¡¿Acaso tienes idea del infierno que me hicieron sufrir?!"

Lo que para los espectadores fue un gruñido en realidad fueron palabras que solamente Lily podía escuchar.

Alguna vez pensó que su linaje estaba maldito, su padre había pasado de ser un hombre correcto a ser el caballero oscuro más temido de todos los tiempos sin motivo o justificación a su repentino cambio. Se pregunto si es que por llevar su sangre podía terminar de la misma manera, pero entonces descubrió que, su sangre, por herencia de su madre era muy especial.

Antes de morir su madre le confesó que al principio ella no era humana.

Su madre era en realidad un dragón. Durante una de las cruzadas de caballero de su padre, él la encontró herida. Durante fuego cruzado en una batalla la dragona había sido derribada, Uther en lugar de acabar con la vida de la defensa criatura, la salvó dejándola partir. Ella se enamoró de ese hombre por su gesto de amabilidad. De haber sido encontrada por cualquier otro caballero habría sido asesinada pues presumir de asesinar a un dragón era la proeza más grande que cualquier caballero pudiera lograr y ese humano había ignorado la fama que pudo haber logrado de simplemente liquidarla. Igraine dejó su lugar entre los dragones para convertirse en humana y estar a lado de aquel benevolente caballero.

Aunque su madre se había convertido en humana Arturia heredó sangre de dragón que era lo que le proporcionaba una fuerte resistencia mágica y afinidad con la magia. Debido a esa ascendencia podía escuchar la voz de los dragones, leer sus almas por completo, así como ver recuerdos y sentir sus emociones. Su sangre también era especial, tenía el poder de purificar todo aquello que hubiera sido corrompido. Tal y como lo había sido el dragón que la tenía aprisionada.

—Basta… por favor basta—Lily rogó tratando de liberarse—¡Detén esas emociones negativas que te han invado! ¡¿Acaso no los ves?! ¡Si continuas de esta manera también caerás en desgracia!

—"¡Esta es la desgracia a la que los humanos me guiaron!"

—No tienes que ser así…

—"¡Silencio! ¡¿Cómo puede alguien como tu estar de su lado?! ¡Tú que no eres humana ni dragona! ¡¿Qué es lo que eres?!" —preguntó tomándola del cuello con su cola y levantándola para estrangularla.

—Si tienes razón…. No soy humana ni dragona… no hay un lugar al cual pueda pertenecer, pero algo es seguro… soy tu aliada…—comentó con dificultad.

El reptil aflojó un poco su agarre para dejar a la chica respirar. Aun cuando la "corrosión" estaba poco a poco presentándose aun podía contener su ira antes de caer por completo en la locura.

—"¿Mi aliada? ¿Tú? ¿Tú, que tienes la misión de acabar conmigo tienes las agallas de declararte mi aliada?" —preguntó con sorna—"No me hagas reír chiquilla. ¿Esperas acaso a que baje mi guardia para que me apuñales por la espalda?"

—Si quisiera hacerlo no habría tirado mi espada y dejarte atacarme… ya he derramado mi sangre ¿No es suficiente para que este satisfecho? Deseo salvarte y probare que no estoy mintiendo…—dijo difícilmente estirando su mano hacia el dragón.

Al tocar la cabeza de la criatura, inevitablemente los recuerdos fluyeron hacia él y los de él hacia ella. La forma de comunicación entre los dragones era psíquica, por eso solo entre ellos eran capaces de escuchar sus voces. Lily era capaz de transmitir sus recuerdos y generar una conexión al entrar en contacto con un dragón.

Todos los recuerdos del reptil inundaron la cabeza de Saber y el peso de las memorias genero un terrible dolor en su pecho. La habilidad de trasmitir y recibir los recuerdos generaba empatía, entre los dragones haciendo que pudieran ver todo como si hubieran vivido el momento.

Todo el pasado de Saber fue visto por el dragón, en los recuerdos más turbios habitaba una borrosa profecía y un dragón negro que ella extermino con sus propias manos. Pudo sentir como hizo lo mejor que pudo para evitarlo, pero al final, el dragón ennegrecido que deseaba la muerte había muerto por su espada. Aquella dragona le había rogado su ayuda para librarse de la oscuridad que la estaba carcomiendo, pero por más que Lily lo había intentado no pudo salvarla.

Lily por su parte también vio a través de las memorias del dragón y supo entonces que su nombre era Scale... el dragan hijo de la dragona que ella había matado. Fue capturado cuando apenas era un bebe, vio como el consejo y los caballeros lo utilizaron como entretenimiento, lo torturaron y le arrancaron sus alas impidiéndole volar, todo el dolor y sufrimiento habían hecho que poco a poco sus escamas se tiñeran de negro y la negrura lo fuera consumiendo.

Cuando la conexión finalizó el dragón soltó a la chica dejándola caer en el césped ante el impacto de las emociones. Ambos, tanto Lily como la criatura estaban conflictuados a causa de aquella transferencia de memorias.

—Si esto no es suficiente por favor cree en mi cuando te digo que mi única intención es salvarte… ¡Abandona tu ira y permíteme ayudarte! ¡Si continuas como estas también vas a caer en desgracia como esa dragona a la que no pude salvar…!

Lily quería contener su llanto, que pequeño era el mundo y que injusto su destino. Haber matado a la madre del dragón que estaba enfrentando y que aquella dragona hubiera sido la vieja amiga de su madre… ¿Qué la había hecho merecedora de tanto sacrilegio?

—No pude salvarla a ella, pero por favor… deja que te salve—ella rogó de rodillas aun estando en el suelo.

El dragón la miró en silencio.

El público contuvo en aliento unos minutos y la sorpresa fue general cuando aquella bestia inclinó su cabeza ante la chica y se dejó abrazar por ella. Con su cola tomó la espada tirada a un lado y se la entregó a la chica al tiempo que ella se ponía de pie.

—Muchas gracias…

Tomando a la espada de la selección extendió la mano poniéndola en posición horizontal a sí misma. Paso la palma de su mano por la afilada hoja manchándola con su sangre y cuando el filo estuvo completamente empapado del líquido rojo la alzó hacia el cielo con orgullo con sus dos manos.

—Espada de la selección, bríndame tu poder. Con mi sangre purifica todo aquello manchado de la oscuridad y convierte en luz toda la maldad ¡Trae a mí la salvación! ¡Calibur! —gritó clavando la espada en el suelo y un gran torrente de luz lo cubrió todo.

Cuando la bella luz dorada se disipó no solo la sección en donde Lily se encontraba, si no toda la arena se había convertido en un campo de lirios, las heridas que tenía y la sangre desaparecieron por completo restaurándolo todo. La gran bestia iracunda había recuperado sus alas y sus bellas escamas reflejaban arcoíris. El blanco puro lo decoraba todo.

—Ya no sufrirás más, eres libre ahora Scale—Lily dijo pegando su cabeza a la del dragón en un gesto de calidez.

El gigante reptil alado asintió y al separarse de la chica emprendió vuelo haciendo a los pétalos de los lirios del campo, revolotear con el aleteo de sus hermosas y cristalinas alas. Los aplausos y ovaciones no se hicieron esperar.

Antes de que Lily pudiera darse cuenta y sin que nadie lo advirtiera, Mordred, Enkidu, Alexader y Gilgamesh habían saltado del palco donde se encontraban para embestir con todo a Lily cayendo todos entre las flores mientras gritaban felicitaciones a la chica.

El momento de alegría fue opacado por la voz del consejero.

—Saber Lily ha fallado la tercera prueba.

Gilgamesh fue el primero en ponerse de pie lanzando una mirada amenazadora a aquel hombre.

—¿De qué diablos estas hablando? —preguntó conteniendo su ira.

—La prueba era matar al dragón, esta chica lo ha dejado escapar cometiendo un terrible acto de negligencia, ese dragón podría ir y atacar las ciudades vecinas, sus acciones la descalifican totalmente para el puesto de su protectora.

El joven príncipe estaba a punto de estallar indignado por la conclusión a la que el consejero había llegado, sin embargo, el rey se había puesto de pie alzando su voz para atraer la atención del coliseo entero.

—Un protector debe tener la suficiente habilidad para proteger a su rey, es alguien que caminará a lado de su soberano y será su brújula moral y guía de ser necesario. Ese dragón se inclinó ante la señorita Lily y reconoció sus valores y su fuerza, ella apaciguo a tan terrible bestia y fue capaz de soportar su ira. Un rey debe ser capaz no solo de conmover los corazones sino también de tener piedad a los enemigos si ellos muestran merecerla. No puede haber nadie mejor calificado para ser el protector del futuro rey, así lo he decretado.

—Pero mi señor…—la queja del consejero fue interrumpida.

—¡Silencio! ¿No era la prueba derrotar a un dragón y no es eso mismo lo que ella ha logrado? Amado pueblo mío ¿Ha satisfecho esta chica sus expectativas? ¿Ha demostrado ser digna de ser la protectora del futuro rey?

El poyo general no se hizo esperar, silbidos y aplausos atestaron el lugar.

—¡Que así sea! ¡Presenten sus respetos a la protectora del príncipe!

El público entero tiró hacia la arena ramitas de olivo como señal de aceptación.

—¡Lo lograste Lily! —Mordred ayudo a la chica a ponerse de pie.

—¡Felicitaciones! ¡No tienes di idea de lo preocupados que nos tenías! Mordred y Gilgamesh…

Ambos rubios le dieron un codazo al peliverde antes de que dijera algo que los avergonzara.

—Hehe, no le hagas caso, jamás dudamos que podrías hacerlo—comentó Gilgamesh.

—Bueno, no dudaron, pero estaban rogando que salieran viva de esta última prueba, Gilgamesh ya casi salta a la arena y Mordred no dejaba de orar como si en eso se le fuera la vida—comentó Alexander despreocupadamente ganándose una mirada asesina por parte de ambos rubios.

Al sentir el aura asesina de sus amigos el pelirrojo de inmediato hizo lo más sabio en esos momentos. Salió corriendo por toda la arena siendo perseguido por sus amigos dejando a una Lily ligeramente desconcertada.

—Esos dos nunca cambiaran—comentó Enkidu enderezándose luego del golpe que le había sacado el aire de los pulmones.

Arturia estuvo a punto de decir algo, pero de repente fue como si el mundo entero se hubiera congelado y todo a su alrededor perdiera color. La sensación de miedo y temor la invadió, no era natural que cada parte de su cuerpo le gritara que estaba ante la presencia de algo completamente oscuro y maligno, algo que parecía estar directamente relacionado con la sensación en sus recuerdos más borrosos que involucraban un libro profético.

Temblorosa giró para todos lados tratando de buscar la fuente de esa energía maligna. Finalmente la encontró en medio del público. Era una mujer que parecía estarla mirando directamente, su presencia era abrumadora, llevaba un velo que le impedía mirar su rostro, pero Arturia pudo distinguir sus largos mechones de cabello blanco. Iba completamente vestida de negro y al notar que la mirada de Lily se centraba en ella, una sonrisa escalofriante se abrió paso entre sus facciones, como si el mero hecho de ser notada la complaciera y esto hizo que Saber sintiera su respiración cada vez más pesada y el impulso de corres lejos la superara, pero su cuerpo no respondía…

Estaba completamente paralizada.

En cuestión de segundos todo parecía haber desaparecido y solo ella y la mujer quedaban en aquel espacio vacío. Quería huir, pero no podía y aquella terrorífica figura se acercaba solo acrecentando su desesperación.

Muévete. Muévete. Muévete. Lily le suplicaba a su cuerpo, pero no sucedía nada, los pasos resonaban cada vez más fuerte acercándose a ella.

Seguía sin poder verle el rostro y cuando la mujer de cabellos blancos estuvo lo suficientemente cerca como para tocarla, Saber cerró fuertemente los ojos deseando que todo terminara.

—¡Lily!

El gritó de Enkidu la trajo de nueva cuenta a la realidad, su corazón latía tan fuerte que dolía y sus manos temblaban visiblemente. El joven de cabellera verde le sostenía los hombros con preocupación tratando de llamar su atención.

—¡Lily! ¡¿Qué sucede?! ¡¿Estas bien?!

Ella respiro pesadamente como si el aire le faltara y se dejó caer de rodillas.

Gilgamesh y Mordred dejaron de perseguir a Alexander cuando se dieron cuenta del estado en el que Lily se encontraba.

En los segundos que tardaron en acercarse a la chica esta perdió la conciencia cayendo en un profundo sueño.

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continuara