Sortilegio 7
11 años atrás…
—¡Indiscutiblemente impresionante! ¡Llegar hasta aquí atravesando diversos peligros dignos de una odisea, sin lugar a duda eres acreedora de una recompensa! —la voz de aquel hombre, tan animada como sonaba bien podía llegar a ser irritante para cualquiera que tuviera que escucharla más de una hora, afortunadamente nadie gozaba de esa suerte.
Shakespeare, el guardián del destino moraba en lo más profundo del valle de la calma. No cualquiera era capaz de llegar a ese lugar y el no podía salir de ahí. Atravesar tan engañoso lugar requería de una gran determinación o fuerza de voluntad sin importar si tenías objetivos puros u malignos. Hacía falta una mente fuerte que no se quebrara ante las ilusiones que dicho valle presentaba.
—Dígame entonces señora mía ¿Qué es lo que anhela saber? ¿Qué puro o pecaminoso motivo la ha llevado al borde de la locura y desesperación de atravesar los peligros que aquí prevalecen trayendo consigo a un infante? Yo con magnánimo gusto le ofreceré mis servicios a su comando.
Excéntrico como siempre, Shakespeare hizo una ligera reverencia como todo un caballero que se inclina ante una dama. No era común que una mujer llegara hasta su recinto.
—Guardian del destino, protector del libro de las profecías ¿Qué es lo que tu pluma ha escrito en esas páginas acerca de mi hija? ¿Qué futuro le depara a Arturia Pendragon una vez que mi vida encuentre el final de sus días? —Igrain preguntó desesperada sosteniendo la mano de una pequeña rubia de tan solo dos años.
Shakespeare miró a la pequeña con curiosidad sonriendo de oreja a oreja con maligna satisfacción.
La niña no entendía el entorno que la rodeaba, pero de alguna manera aquello calaría en lo más profundo de su mente manteniéndose celosamente enterradas en su ser. Memorias borrosas que jamás le serian reveladas y existirían solo para atormentarla. Resguardadas con cadenas irrompibles hechas para auto protegerse de una dolorosa verdad que ella quería negar.
—¿Esta segura Lady Igrain Pendragon, que su deseo es saber que le depara el futuro a alguien nacida de un barbárico acto oscuro?
Como guardián del destino Shakespeare era de los pocos privilegiados que tenían el poder de ver pasado, presente y futuro de cuanto ser estuviera vivo. Sin embargo, no podía intervenir directamente con la historia, pero si era capaz de mostrar una visión a quien lograra llegar hasta él.
Estaba condenado a ser solo un simple observador que disfrutaba de las hazañas y tragedias que sus divinos poderes le mostraban y que eran documentados por su pluma y con su sangre en el libro de las profecías. Era por eso por lo que él sabía todo de cada visitante que arriesgaba su vida entrando al valle de la calma en busca de un indicio sobre su desino.
—He venido solo con el fin de confirmar que mi muerte no la condenara a penurias y sufrimiento—la mujer confesó con pesar esperanzada en que a su hija le esperaba un brillante futuro.
—¡Hermoso! ¡No hay nada más bello que el amor de una madre! ¡El romance y la tragedia palidecen a tan puro sentimiento! Pero la historia que ya ha sido escrita con sangre fue sellada desde el momento que la corrupción tiñó de negro a la cabeza de la familia Pendragon. La exquisitez de la tragedia protagonizada por Uther no se compara a la nueva historia cuyo escenario es robado por su heredera. ¡La tragedia, el amor y la traición van de la mano con el sufrimiento y la desesperación de la maravilllosa historia que ella forjará!
Shakespeare alzó sus manos invocado al gran libro de las profecías cuyas páginas se corrieron hasta llegar al nombre de Arturia Pendragon.
—¡Muéstranos libro de las profecías! ¡Muéstranos el fin de mi historia favorita, aquella cuya protagonista esta frente a nosotros y cuya historia trascenderá incluso la de su propio padre! ¡First Folio!
El recinto donde ellos se encontraban se convirtió en los despojos de un campo de batalla, cadáveres por todos lados, sangre manchando lo que tiempo atrás pudo haber sido un bello lago, en medio de cuerpos sin vida, en el centro de que valle solo dos figuras se superponían una a la otra.
La mujer que estaba ahí vestía de negro, su piel era tan blanca como la nieve y sus cabellos dorados eran hondeados por el viento. Ella acababa de atravesar con su espada a un hombre de armadura dorada con cabellos tan radiantes como el sol mismo y ojos tan rojos como la sangre derramada o el cielo de ese mismo atardecer.
—¡Helo aquí! ¡El climax de una impactante historia! ¡El eje central de la profecía de la destrucción de Nilonia! ¡Quien provoca caos en el país y se balancea al borde de la locura es Arturia Pendragon!
El visor que cubría los ojos de la mujer cayó revelando sus ojos dorados que de inmediato cambiaron a color verde haciéndola recuperar su tono de piel natural y entonces Igrain pudo reconocer completamente quien era aquel espadachín cuyas ropas y manos seguro estaban manchados con la sangre de más de uno de los hombres muertos en los alrededores.
Ella dejó que su cuerpo lentamente se resbalara junto con el del hombre que acababa de asesinar y comenzó a reír de forma maniaca mientras lo hacía. Después de unos segundos su risa se convirtió en llanto y abrazó ese cuerpo gritando con dolor su nombre.
—¡Después de haber herido a cientos y ser herida miles de veces esta emocionante historia llegó a su final con la muerte de un rey tirano quien hace mucho tiempo la había amado!
Igrain miró aterrada sintiendo su corazón exaltarse, en el campo de batalla una bruma negra comenzaba a esparcirse con lentitud cubriéndolo todo de negro y la pequeña a su lado comenzó a llorar.
—El destino que le espera a Arturia Pendragon es el mismo sin importar cuanto se oponga. ¡El hecho de que se convertirá en la bruja negra y luchará contra el rey héroe no cambiará! ¡Este es su sortilegio!
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Actualidad
—¡Me has mentido brujo! ¡Se suponía que mi hija seria la guardiana del príncipe Gilgamesh y en su lugar ha sido nombrada esa chiquilla caballero! —La furiosa Morgana le reñía al guardián del destino.
—Mis profecías no son erróneas, tu hija Mordred se convertirá en la guardiana del príncipe de Nilonia pero no ahora. ¡El destino seguirá su curso tal y como ha sido escrito y tu hija se convertirá en una leyenda, defensora del futuro rey cuando emerja de la oscuridad la bruja negra!
—¡¿Cuánto es lo que se supone que debo esperar?!
—La paciencia es una virtud, yo más que nadie he tenido que esperar el día en que el detonante del destino de la historia que ansió ver se desate, ya se acerca y lo sabrás cuando llegue el momento. ¡Veras entonces que mis profecías nunca fallan! El cómo y el cuándo son la única variable y el que se hará después depende solo de la persona cuyo destino se ha predicho.
Con un chasquido el poderoso mago hizo desaparecer a Lady Morgana de su recinto.
—El tiempo parece pasar cada vez más rápido—detrás de un árbol, otro poderoso mago hizo acto de presencia.
—Largo tiempo sin vernos Merlin—Shakespeare saludo a su viejo camarada.
Con su magia hizo aparecer una mesa para ambos junto con té y galletas para conversar un rato.
—Debió ser toda una proeza arreglártelas para salir del bosque del sueño eterno—comentó el castaño.
—Es difícil escapar de los ojos de la hechicera, lo sabes muy bien, durante estos 700 años solo hemos estado a salvo de ella gracias a tierra santa—el mago de las flores tomó una galleta.
—Si fuera nuestro destino hace mucho habríamos unido fuerzas para deshacernos de una vez por todas de ella, pero no descansa en nuestras manos tal honor, somos simples guías que le mostraran el camino a quien nació para ese propósito. Le has dado un regalo esplendido pero tu movimiento fue muy arriesgado, pusiste tu propia vida en peligro al salir del bosque del sueño eterno para venderle el mapa a esa niña.
Merlín suspiró entristecido.
—Hacerlo fue la única manera para propiciar una situación que llevara ante mí a Arturia Pendragon… Ese don simboliza la esperanza que ella no debe perder ¡¿Es que acaso no hay otra forma?! Después de que se vea obligada a convertirse en la bruja negra no volverá a ser la misma de antes.
Shakespeare sabía que Merlin estaba arrepentido porque de alguna forma se sentía responsable por el futuro de esa niña.
—Ese es el peso con el que ha nacido y con ello deberá de cargar.
Fue lo único que el castaño pudo decir, pero, aunque la historia de esa niña fuera la más maravillosa que hubiese sido escrita el costo y los sacrificios eran demasiado elevados. Todo lo que ellos podían hacer era desear que al final Arturia no terminara quebrándose.
Por un momento ambos magos sintieron como si algo los atravesara.
La sensación de que finalmente las rudas del destino comenzaban a girar.
En Nilonia las alarmas sonaban por todo el lugar.
—¡Ha desaparecido! ¡La guardiana del príncipe ha desaparecido! —uno de los guardias gritaba corriendo por las calles.
Habían transcurrido solo seis meses desde que Saber Lily había sido reconocida oficialmente como la guardiana del príncipe. Después de tan impresionante demostración de valor, humildad y determinación el pueblo entero había aceptado que ella tenía el potencial para convertirse en alguien digna del derecho y honor de proteger al sucesor del rey.
El futuro se veía tan brillante y lleno de luz.
Muchos sirvientes en el castillo encontraron que la rubia cumplía diligentemente su trabajo, cuando podía ayudaba a todo aquel que necesitase su ayuda, pero casi siempre se la podía ver a un lado del príncipe, siempre con una sonrisa siguiéndolo a todos lados y sirviéndole como si de ello dependiera su vida. Era inspirador ver el grado de lealtad y protección que la chica le brindaba a Gilgamesh.
Cuando no estaba con Gil entrenaba con Mordred y los caballeros de la corte del rey, le mostraba a la rubia los principios básicos de la caballería, la alentaba y animaba a nunca rendirse y seguir adelante sin importar las miradas despectivas de algunos caballeros. Por las tardes tomaba clases con Enkidu para mejorar su léxico y modales, después de todo si servía a un futuro rey debía comportarse a la altura de la situación. En ocasiones tenía la oportunidad de jugar ajedrez contra Alexander aunque siempre terminaban en empate.
El poco tiempo libre con el que disfrutaba lo utilizaba para adelantar tareas, lo hacía de tal modo que posteriormente pudiera tener un tiempo libre para junto con Mordred, Enkidu, Alexander y Gilgamesh pudieran salir a dar un paseo por la ciudad.
Saber era bastante dedicada en su trabajo al grado de incluso probar la comida que se le daba al príncipe antes de llevársela, lo cual resultó en un caso de envenenamiento severo para ella. Era imposible e impensable que alguien quisiera matar al príncipe. El atentado jamás había sido en contra de la corona si no en realidad en contra de ella.
Aquella vez Gilgamesh se había puesto tan furioso que había sido el mismo, junto con Alexader, Enkidu y Mordred quienes se habían dado a la tarea de encontrar al culpable dándole órdenes expresas a los caballeros de que no intervinieran.
Fue la primera vez que el joven príncipe había mostrado algo de crueldad. Para la mayoría dicho comportamiento había sido más que natural, después de todo, el pueblo pensó que probablemente estaba indignado por el hecho de que el anciano a quien él mismo había tendido la mano en el pasado trató de matarlo.
Pero la realidad era que solo sus amigos habían estado presentes cuando el anciano había confesado que a quien quería envenenar era realmente a Lily.
La ejecución publica fue llevada a cabo por él. A pesar de ser un niño, Gilgamesh ya había tenido que matar a bandidos sin remordimientos pues al ser hijo del rey había tratado de asesinarlo cuando salía de la ciudad y había tenido que defenderse.
Después de dejar caer la guillotina sobre la cabeza de aquel anciano declaró que ninguna traición seria perdonada.
Mordred, Enkidu y Alexander vieron que algo oscuro comenzaba a nacer en el corazón del joven príncipe, aquel atisbo de maldad se desvaneció en el momento en el que Lily había despertado del largo sueño que el envenenamiento le había provocado.
Poco a poco saber Lily se había ido ganando los corazones de aquellos que no estaban de acuerdo con que ella fuera la protectora del príncipe. Al final los únicos que seguían disconformes eran los miembros del consejo de ancianos.
Y el momento de actuar había llegado.
Tan solo esa mañana saber Lily habia cumplido con su rutina habitual, despertar a Gilgamesh y darle su desayuno, entrenar con Mordred, estudiar con Enkidu, practicar modales con Alexander y cumplir algunos deberes como caballero de la corte. La misión que le habían encomendado era únicamente transportar a una dama a la ciudad aledaña, tarea que cumplió exitosamente pero jamás regresó al castillo.
A dos horas de su desaparición Gilgamesh estaba desesperado con el presentimiento de que algo malo le había pasado y lo confirmaron cuando solo su caballo se las había ingeniado para regresar.
El príncipe ordeno que peinaran los caminos y no dejaran piedra sin voltear hasta encontrarle. Dejó todos sus deberes para liderar equipos de búsqueda que puso a cargo de Mordred, Alexader y Enkidu quienes sin dudarlo le habían ofrecido su ayuda.
Tres meses y aun no había una sola señal de lo que fuera que le hubiera pasado a Lily.
—La hemos mantenido en los calabozos como lo ordeno Lizrich-sama—James Moriarty, segundo consejero le informó a la recién llegada mujer.
—¿Le han dado la sangre de quimera mezclada con la hierba de los sueños? —preguntó caminando por delante de aquel hombre.
—Lo ha rechazado incontables veces, pero la hemos obligado a beber—respondió de inmediato.
—Muy bien, el momento ha llegado, ya saben qué hacer.
El hombre solamente asintió adelantándose a la mujer que se detuvo en medio del corredor.
—Las almas puras son deliciosas y apetecibles, pero no hay nada mejor que un alma radiante de luz envuelta en oscuridad. Las almas cuya nobleza y bondad son estúpidamente enormes son las que mejor saben luego de ser corrompidas, así como lo fue en su momento el alma de Uther Pendragon—dijo para sí relamiéndose los labios.
Arturia no sabía quiénes la había secuestrado o para que ni en donde estaba, todo lo que sabía era que la estaban torturando y obligando a beber un líquido horrible cuyo contenido no podía reconocer. La habían vendado de los ojos todo el camino e incluso en su celda la mantenían encadenada y con un visor que le impedía mirar. Pudo oír una pelea de guardias y algo caer en su celda, cuando hubo silencio tanteo el lugar sintiendo alivio de encontrar una llave.
Si su percepción del tiempo estaba bien entonces no tardarían en llevarle la comida, ese sería el momento perfecto para tratar de huir, se refugió en la equina de la celda y uso la llave para liberar sus muñecas, la misma llave le sirvió para librarse del visor que le privada la vista y aunque fue capaz de abrir el candado no se lo quitó.
Cuando escuchó su celda abrirse y al guardia acercarse fue momento de actuar, noqueo al hombre utilizando sus grilletes como arma y cuando lo escuchó desplomarse se quitó el visor. Se contuvo de gritar, pero la sorpresa fue inminente.
Lo que había en el suelo no era un hombre, era una figura humanoide bastante desagradable a la vista y el lugar donde se encontraba era igual de horripilante.
Arturia no quiso pensar en nada y solo salió corriendo, pero algunas de esas cosas comenzaron a seguirla, todo a su alrededor parecía dar vueltas, era tan irreal, no tenía idea de donde se encontraba, pero esa maldita cueva debía tener una salida.
Había perdido la noción del tiempo hacia mucho y se sentía bastante débil, aun así, invocó a Calibur y luchó contra las criaturas que trataban de bloquear su camino. Habían demasiados de ellos y la pobre chica dio lo mejor de sí para no caer en la desesperación y seguir luchando.
Llegó a donde parecía estar el rey de esas criaturas, más de ellos la rodearon y ella se defendió. Uno por uno los asesino a todos, incluido al rey.
Creyó que por fin todo había terminado mientras enterraba su espada en el afirmó rey de aquellos monstros. Pero las grandes puertas de ese lugar infernal se abrieron mostrándole más de ellos.
Y entonces escuchó a alguien gritar su nombre.
Y todo regreso a la normalidad.
No estaba en ningún lugar desconocido, ella estaba en la sala del trono, las criaturas que asesino eran caballeros que habían estado bajo su mando y la persona que le gritó su nombre y la trajo de vuelta a la realidad fue Gilgamesh.
El cuerpo del que desenterraba la espada de la selección era el cuerpo del rey.
—Lily ¡¿Qué es lo que hiciste?! —el joven príncipe aun no podía creer lo que sus ojos miraban.
Mordred estaba a su lado y no podía salir de la terrible impresión que la escena frente a ella.
Lily tiró la espada y retrocedió.
Tembló y gritó enloquecida.
¿Qué había pasado? ¿Qué fue lo que hizo? ¿Estaba despierta? ¿Era un sueño? ¿Una pesadilla? Apretó su cabeza dolida y se dejó caer al suelo.
Unos miembros del consejo llegaron al instante.
—¡Guardias arréstenla! ¡Asesino al rey! —ordenó Salieri.
La sangre derramada de los inocentes asesinados por Arturia comenzó a arremolinarse debajo de ella formando un selo de magia oscura que la absorbió.
Lo último que Saber pudo ver fue como unos caballeros se le acercaban y de repente se encontró cayendo a la oscuridad.
Era un pozo de lodo negro que la jalaba mientras ella intentaba desesperadamente salir extendiendo sus manos al cielo tratando de alcanzar la luz de las estrellas, poco sabía que no volvería verlas en años.
El sufrimiento y agonía acababan de iniciar.
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Al fin! El impactante capitulo que había estado esperando. En el siguiente capitulo es básicamente donde planeaba comenzar la historia pero inicie mostrándoles la infancia de Lily y Gil para que entraran un poco más en contexto del hecho de como se conocieron e hicieron amigos.
Seguro tendrán preguntas, principalmente ¿Quién es Lizrich? ¿Qué relación tiene con Iri o con Uther y porque quiere a Arturia? Bueno eso es en lo que girara la historia entera asi que nos vemos el siguiente capitulo.
