Sortilegio 10

Chevalier suspiró casada, cabalgaba por entre las montañas de Pyrex junto Lady Nero y Sir Mordred hacia el valle Ependor. Ella y sus compañeras iban al frente del ejercito del rey quien iba tan solo un par de metros por delante gallardo y glorioso como solo él mismo. Tal y como su soberano lo había ordenado, a primera hora todos los caballeros que aún le servían marchaban tras de él listos para enfrentar el ejército de Lady Morgana y Semiramis con intenciones de morir por su rey si eso era necesario.

Como cabeza de uno de los cuatro grandes ducados, Chevalier D´Eon había jurado total lealtad a Gilgamesh desde el momento en el que se convirtió en duquesa de las tierras del este. Si bien, al igual que Nero y Mordred, no estaba de acuerdo con la actitud del rey, su honor la obligaba a desenfundar su espada en el nombre de su patria y de su soberano.

Cada miembro del ejercito tenía sus motivos para seguir ciegamente al rey de los héroes, la mayoría de los caballeros lo hacían porque habían conocido su lado bueno y jurado lealtad a él cuando aún era un dulce niño, muchos otros se sentían en deuda debido a las innumerables acciones que Gilgamesh había realizado durante su infancia. Para su desgracia, Chevalier había conocido a Gilgamesh tan solo un par de meses luego de la desaparición de Lily y fue testigo silencioso de como él poco a poco había ido cambiando.

Además de su juramento de sucesión, Chevalier no tenía más motivos para seguir a Gilgamesh, la lealtad y el respeto que le demostraba eran solo compromiso, no era como Mordred quien había convivido con él desde que eran niños y aún se cuestionaba que razones tendría Nero para estar al servicio de alguien con quien constantemente entraba en conflicto. Secretamente ella admiraba la forma en la que la duquesa Germanicus confrontaba al rey cada vez que podía. Por supuesto, Mordred no se quedaba atrás al hacerle al rey notar sus errores, aunque no le replicaba tan vehementemente como lo hacía la otra rubia.

Si no fuera porque Nero no solamente era la cabeza de la familia Germanicus si no también una guerrera formidable muy probablemente Gilgamesh la habría mandado a ejecutar por su insolencia desde hacía mucho. El dominio de su espada flameante era una de las principales razones por las que le era útil al rey y en esos tiempos de guerra y traición no podía darse el lujo de perder aliados ni aun que estos fueran "irritantes".

Todo había comenzado con la desaparición de Saber Lily y la muerte de Lugalbanda, los primeros cinco días el príncipe se negó a salir de su habitación debido a lo devastado que estaba. El reino entero estaba de luto por la pérdida de su rey y no se explicaban que era lo que había sucedido. El caos y la preocupación por el príncipe y su guardiana era el tema recurrente en las calles de la capital de Nilonia pero nada más que susurros y especulaciones eran lo que se había escuchado, pues, por órdenes del mismo Gilgamesh lo acontecido aquel fatídico día se había mantenido en secreto para el pueblo.

Los sucesos de los siguientes días fueron muy rápidos como para que alguien pudiera explicarlos. Alexander acababa de ser coronado rey de Macedonia, la coalición de los "Hassan" habían sido avistados al noroeste de Nilonia y Chevalier D´Eon acababa de ser nombrada duquesa y líder de su familia en la ceremonia de ascensión por lo que, como dictaba el protocolo, había ido a reportarse con el príncipe para presentarse en la junta de los ducados. A pesar de que Gilgamesh no había salido de su habitación para nada si se presentó a la reunión de las duquesas, pero para entonces su actitud ya había cambiado.

Durante la reunión Chevalier tuvo la oportunidad de conocer a las duquesas de las otras tres casas al servicio del rey. Antes de la deslumbrante actuación de Lily, la joven del Clan D´Eon jamás haría siquiera soñado con ser nombrada cabeza de su familia, pero cuando Saber demostró que podía ser tan buena guerrera como cualquier hombre las cosas habían cambiado para todas las mujeres del reino dándoles la oportunidad de convertirse en más que simples decoraciones.

Hasta ese momento las únicas duquesas habían sido oficialmente Lady Morgana y Lady Nero, quienes bajo situaciones especiales fueron nombradas líderes de los clanes Pendragon y Germanicus respectivamente. Posteriormente fueron Semiramis y ella quienes obtuvieron el derecho de regir sobre sus tierras como duquesas al servicio de la corona.

Desde el momento en que conoció a Morgana y Semiramis tuvo el presentimiento de que ninguna de ellas era de fiar. No solo ella, aparentemente Nero también notaba en ellas algo que no podía explicar, pero se mantenía alerta de cualquier movimiento de esas dos mujeres. En la junta presidida por el consejo de ancianos, la madre de Mordred reveló la verdadera identidad de Saber Lily y la sala entró en completo caos. Si bien a Chevalier le pareció muy sospechosa la actitud de la mujer, no le fue posible objetar nada, Gilgamesh salió de la junta furioso e indignado y antes de que dicho tema pudiera ser controlado, la información ya había sido filtrada al reino entero siendo Nero acusada de saber desde un principio la identidad de Arturia Pendragon.

La rubia no lo negó, aunque Saber nunca se lo dijo Nero había notado que Arturia guardaba consigo el relicario con el escudo Pendragon que se les otorgaba a los líderes del clan, más nunca le preguntó acerca de aquello. Había oído rumores de la desaparición de la verdadera duquesa de los Pendragon y su heredera, hija de Uther Pendragon. Morgana secretamente había pedido ayuda a los cuatro ducados para encontrar a la bastarda del antiguo duque con la excusa de que quería encargarse de asunto sin preocupar al rey pues este ya había perdido mucho a manos de su hermano.

La Duquesa Germanicus se mantuvo firme sosteniendo que Saber no habría sido capaz de traicionar a Gilgamesh de esa manera, pero sus palabras no fueron escuchadas, el consejo zanjo el tema y para todos Lily había quedado como una vulgar traidora y cualquiera que se sospechara que la estuviera ocultando o ayudando seria ejecutado.

Con Arturia desaparecida no había nadie que protegiera el rey, Morgana aconsejo a Mordred volverse la nueva guardiana del rey y el consejo de ancianos la aprobó muy rápidamente. La duquesa Pendragon la había propuesto argumentando que trabajando para él su hija se convertiría en una excelente cabeza de los Pendragon y futura duquesa de las tierras del Norte, sin embargo, sus planes nunca fueron esos.

Morgana había tenía intenciones de convencer a Mordred de asesinar a Gilgamesh y así derrocar el dominio de los Izdubar para dividirse las tierras con Lady Semiramis y gobernar la mitad del país como reina. Cuando Mordred comenzó a darse cuenta de los planes de su madre, con mucho pesar, informó a Gilgamesh de la red de traición que Semiramis y Morgana estaban tejiendo.

Los Nimrod y los Pendragon se alzaron en armas contra Nilonia siendo repelidos por los Germanicus y los D´Eon en una contienda eterna por el poder. Durante 4 años las tropas de Gilgamesh habían estado resistiendo los ataques y en más de una ocasión había estado a punto de finalizar el conflicto, pero Morgana y Semiramis habían usado sus poderes como duquesas para convencer e incluso sobornar servidores del rey de traicionarlo. Sin embargo, la pieza que Morgana deliberadamente había puesto a un lado de Gilgamesh resultó ser una eficaz barrera de defensa para el rey.

Mordred no flaqueó incluso cuando su madre le hizo ver que al ser una Pendragon Gilgamesh jamás confiaría del todo en ella y que le bastaría con un solo indicio de traición para ejecutarla. La rubia tuvo que andarse con mucho cuidado mientras servía a Gilgamesh y al mismo tiempo investigaba con Nero la desaparición de Lily.

Aun con toda su tiranía y crueldad el rey de los héroes todavía contaba con un enorme ejército de caballeros leales, aunque su corazón se había llenado de odio por la traición de Lily él no había perdido sus aptitudes como soberano y aun bajo su mano de hierro sus tierras prosperaban de manera esplendida.

—¿Estas preocupada Mordred? —la pregunta de Nero hacia su compañera sacó a Chevalier de sus pensamientos—Vamos a enfrentarnos a tu madre, debe ser difícil para ti.

La rubia negó, aunque les pareció extraño que no se encontrara a lado del rey como de costumbre no dijeron nada cuando ella comenzó a cabalgar en medio de ellas.

—Siempre sospeche que mi madre era una serpiente… a pesar de saber lo mucho que yo admiraba a Saber la hundió en la primera oportunidad que tuvo para que yo me convirtiera en guardiana de Gilgamesh… ni siquiera me sorprendería que hubiera tenido algo que ver con el secuestro de Lily y su locura posterior.

—Desde el momento en el que escuche la noticia me pregunte qué fue lo que pudo haber poseído a la señorita Lily para perpetrar tal masacre… se mire como se mire su comportamiento estaba fuera de todo lo normal—comentó Chevalier con una expresión ligeramente afligida—Y creo que se la respuesta…

Ambas rubias voltearon a ver la duquesa con sorpresa, luego de un par de segundos de silencio, Lady D´Eon continúo hablando.

—La hierba de los sueños es un potente anestésico utilizado en el campo medicinal, hace un par de días uno de mis caballeros combatió con una quimera resultando muy gravemente herido, el aprendiz de médico que lo acompañaba formulo una infusión con las hierbas que estaban cerca de ahí para poder aplacar el dolor de su compañero. El chico estaba tan alterado por el ataque de la quimera que sin prestarle mucha atención hizo la infusión con hierbas que tenían sangre de esa bestia. Cuando el caballero despertó comenzó a atacar a todos a su alrededor tratando de huir y gritándoles que no se le acercaran, no fue capaz de reconocer a nadie, después de un rato volvió a la normalidad. El médico general hizo una profunda investigación y descubrieron que la sangre de quimera mezclada con la hierba de los sueños producía fuertes alucinaciones muy vividas que hacían creer al afectado que se encontraba rodeado de enemigos y en un lugar hostil. Si mis suposiciones son ciertas quienes quiera que fueran los secuestradores de Lily… muy probablemente sabían de la existencia de tal efecto producido por esa infusión.

—Las quimeras no son una bestia que se pueda encontrar muy fácilmente, se esconden en las montañas del sureste y por lo general solo son avistada veces en un periodo de 15 años cada 7 lustros—Nero informó con seguridad, a ella le gustaba mucho leer sobre criaturas mitológicas cuando era niña y por lo tanto sabia características, fortalezas y debilidades de cada bestia registrada en la historia de la humanidad.

—Las posibilidades de que algo como lo que le pasó a tu caballero sucediera son extremadamente pocas, si la conducta de Lily antes de desaparecer se debió a ese brebaje solamente un grupo muy selecto de personas podría haber sabido los efectos que generaría—Mordred comentó con seriedad.

Sin que lo dijera, Nero sabía perfectamente a quienes se refería. Sus investigaciones siempre habían terminado en un callejón sin salida que de alguna u otra manera se relacionaba con el consejo de ancianos. Habían aprendido a desconfiar de ellos con el tiempo.

—El consejo de ancianos quería deshacerse de Lily desde el principio, si lo pensamos bien que fueran ellos quienes secuestraran a Saber y le dieran de beber sangre de quimera mezclada con hierbas de sueño no suena muy descabellado—Nero reflexionó llegando a una encrucijada—Sin embargo, parece ser que el asesinato del rey era parte del plan e insistieron mucho en la culpa de Arturia poniendo a Gilgamesh en su contra. Es como si todo hubiera sido hecho precisamente para que él profesara odio hacia ella, pero ¿Por qué? ¿Por qué si quiera sacrificar al rey para quebrar el lazo de confianza entre Gilgamesh y Arturia?

—La pregunta no es porque… El consejo de ancianos actúa con la firme creencia de que hacen lo mejor para Nilonia y lo harían incluso si ello requiere el sacrificio de un rey—dijo Chevalier con seriedad— Es probable que supieran que Arturia era una Pendragon hija de Uther y la vieran como una amenaza latente por lo que era mejor deshacerse de ella tan rápido como les fuera posible sin importar el método…

—Aun con todo eso tengo la sensación de que hay algo más que solo una conspiración de esos viejos… como estuvieran ocultado algo…—Mordred sopesó con una mueca enfurruñada.

—¡Alto! —la voz de Gilgamesh hizo al ejercito entero detenerse.

El rey se bajó de su caballo dando un par de pasos adelante para detenerse en lo alto de la colina, Mordred, Chavalier y Nero hicieron lo mismo acercándose a su soberano solo para mirar con asombro la escena que se desarrollaba frente a ellos.

Esqueletos atacaban el ejército de Lady Semiramis y Morgana.

—Esto es…—Mordred fue incapaz de terminar su frase cuando fueron atacados por los mismos esqueletos que peleaban contra el ejército enemigo como si fuera una emboscada muy bien planeada.

En menos de un minuto una campal batalla se estaba desarrollando contra ambos bandos.

—¡Ábrete puerta de Babionia! —Gilgamesh dejo sus armas caer sobre el ejército de los muertos, pero los esqueletos se regeneraban con facilidad, sus armas eran inútiles en contra del enemigo y una risa sarcástica inundo el ambiente.

Si no fuera por sus increíbles reflejos Gilgamesh habría sido atravesado por una espada que reconocía muy bien pero afortunadamente logró convocar una lanza a tiempo y el choque de las armas resonó por los alrededores. Amplió sus rojas pupilas con sorpresa al ver un rostro sumamente familiar y la vez distante.

Ella había cambiado, el aspecto de su piel ahora era mucho más pálido y sus ojos habían obtenido un color dorado, el aura que destilaba era oscura y maligna, pero inconfundiblemente se trataba de Saber.

—Largo tiempo sin vernos Gilgamesh ¿Me extrañaste?

Aun en estado de shock mantenía a raya la espada de Saber frunciendo el ceño mientras ella sonreía con malicia, sin previo aviso Alter lo besó. Por un momento fue como si el mundo entero se congelara, no había nada en ese beso más que burla por parte de la rubia que parecía gozar de su inusual estado de estupefacción ante su acción. Se separaron cuando el rey de Nilonia empujó a la susodicha hacia atrás repeliéndola con la lanza.

—¡Arturia! —gritó el enfurecido y la expresión burlona de Alter cambio a una de ira.

—¡¿Cómo te atreves?! ¡No tienes derecho! —de manera agresiva comenzó una tanda de ataques hacia Gilgamesh—¡No tienes derecho si quiera a mencionar su nombre! ¡La traicionaste! ¡La heriste! ¡¿Con que derecho la llamas Arturia?! ¡No vuelvas a mencionar ese nombre con tu sucia boca!

El rubio retrocedió extrañado, no podía comprender las palabras de Saber pero no tenía tiempo para pensar detenidamente en lo que acababa de decir cuando estaba siendo tan fieramente atacado por ella. De un momento a otro la rubia comenzó a reír enloquecida.

—No tienes ni idea de cuánto tiempo estuve esperando por este momento. ¡El momento en el que te atravesaría con su espada! ¡Voy a hacerte pagar por todo su sufrimiento rey de los héroes!

—¡Si es lo que deseas atácame con todo lo que tengas! —el rey gritó enfurecido.

Saber se abalanzó hacia él esquivando cada una de las armas que el rubio le lanzaba desde sus portales, no era de extrañarse que ella pudiera evadir eficientemente su puerta de babilonia, en el pasado muchos de sus entrenamientos eran en conjunto y Gilgamesh había revelado a Lily muchos secretos de su tesorería, incluido el lugar en donde se encontraba "Babilonia".

Cuando ella se acercó lo suficiente él no tuvo más opción que defenderse con su mejor espada, pero por desgracia la espada de la selección era por mucho superior a gran parte de sus tesoros, si quería combatir a Saber tendría que utilizar un arma sagrada.

Las habilidades que Gilgamesh tenía con sus armas eran de un nivel superior a cualquier guerrero regular, pero Arturia no era cualquier guerrero, era una prodigio con la espada y poseedora de una fuerte magia, sus ataques estaban envueltos en ráfagas de viento cortante, una de las cuales le rozó la mejilla derecha cuando él finalmente asestó una estocada al brazo izquierdo de Saber.

Ella no emitió quejido alguno y aun herida siguió combatiéndolo de manera agresiva mientras mantenía un semblante insulso. No necesitaban intercambiar palabras, los ataques entre ellos eran tan rápidos que carecían del tiempo para emitir alguna oración.

Ella seguía siendo tan ágil y habilidosa como la recordaba, pero había dejado de ser la amable chica que él había conocido. A través del tiempo la única emoción latente hacia ella había sido el odio, pero ahora que la tenía enfrente se obligaba a suprimir cualquier otra emoción que no fuera hostil hacia ella recordándose una y mil veces que Arturia era una descendiente del linaje de Uther Pendragon y había matado a su padre.

El cielo que hasta hace segundos había estado despejado comenzaba a tornarse oscuro y nublado, como si previniera los inicios de una terrible tormenta.

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—Arturia…—una dulce voz susurró su nombre.

Ella sentía que flotaba en medio de la nada, sus ojos cerrados no le permitían ver lo que pasaba a su alrededor, pero un sinfín de sensaciones la inundaban.

—Despierta Arturia—la voz que la llamaba sonaba un poco preocupada—Si no lo haces acabaras perdida dentro de ti misma… ¡Abre los ojos!

Recobró la convencía solo para encontrarse en un lugar vacío pero este era diferente al lugar en donde se había pasado encerrada los últimos 10 años. La sensación de desespero e intranquilidad usual habían desaparecido, no había nada y todo estaba oscuro, pero se sentía en calma. Camino sin rumbo fijo y como si caminar por sobre un manto de agua sus pasos formaron ondas brillantes que se expandían y desaparecían en la nada.

Le tomó un par de segundos darse cuenta de que no estaba sola y al girarse se topó con una bella mujer de ojos rojos y pelo blanco, llevaba puesto lo que parecía u vestido ceremonial de reina y aunque se parecía a la mujer que había visto años atrás en el coliseo su aura era completamente diferente. La persona frente a ella era calidad y le trasmitía una sensación de seguridad.

—¿Quién eres? —preguntó involuntariamente.

—Finalmente tenemos la oportunidad de vernos frente a frente, mi nombre es Irisviel.

—Irisviel…—murmuró ocultando su desconcierto, estaba segura de haber oído ese nombre antes pero no podía recordar de dónde.

—Estoy segura de que tienes un montón de preguntas que hacerme, pero primero…

Con un ademan de su mano invocó un portal en el cual se mostraba los sucesos que estaban aconteciendo en el valle Ependor.

Se vio a si misma combatir con Gilgamesh y apretó sus puños fuertemente. Sabía desde el principio que aceptar a Alter traería como consecuencia una batalla con el rey dorado, pero no había tenido de otra.

—Alter va a matarlo—comentó sintiéndose impotente.

Su homóloga atacaba sin piedad a Gilgamesh cuyas armas no eran suficientes para hacerle frente a la espada de la selección. Calibur no solo era una espada que pudiera ser empuñada por alguien digno, también podía cortar cualquier cosa que el usuario deseaba y Alter tenía muchos deseos de mostrar todo su poder.

—Lo hará si no la detienes—sentenció Iriesviel.

—¿Qué es lo que puedo hacer?

La mujer de cabellos blancos hizo aparecer a Calibur en sus manos.

—Tú tienes una conexión muy especial con esta espada, ella fue parte de ti como tú de ella y es por eso que es tan poderosa, al paso que va Alter desatara un apocalipsis con ella si sigue utilizándola con tanto odio y emociones negativas. La única manera de evitar que mate a Gilgamesh y cause más daño es destruyéndola.

Los ojos de Arturia se ampliaron levemente. Y la tomó entre sus manos dudando de destruirla.

La espada ampliaba grandemente sus poderes de purificación si la destruía no iba ser capaz de destruir la oscuridad y malicia dentro de sí misma… estaría perdida en el fondo de un abismo maldito sin poder salvarse ni salvar a nadie más. Apretó la espada contra si con una mueca de arrepentimiento.

Si era para salvar a Gilgamesh entonces no dudaría.

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El cielo se había tornado completamente negro y oscuro por el conjunto de nubes que cubrían todo hasta el horizonte. Era fácil darse cuenta de que aquello no era natural. El suelo retumbó como si los dioses desarrollan una batalla en los cielos y muchos sintieron escalofríos cuando un viento de ultra tumba recorrió el ambiente.

—Finalmente ha llegado el momento—Alter habló con un tono de superioridad—Escúchame bien Gilgamesh porque mi único deseo es eliminarte ¡A ti y a todo aquel que te ayude y todo aquel que este en tu contra! ¡Voy a bórralos de la existencia y cuando estés en tu lecho de muerte haré que te arrepientas de lo que le hiciste! ¡De lo que nos hiciste! ¡Desearas o haber nacido!

Arturia levanto su espada a los cielos y como si aquello fuera una señal divina las nubes se arremolinaron en un tornado que descendió hacia la espada de la selección. El miedo invadió a cada uno de los presentes en el valle Ependor, no había palaras para describir la horripilante sensación que los inundaba, pero incluso Gilgamesh dio un paso hacia atrás sintiendo que algo dentro mandaba una alerta hacia todo su cuerpo.

El fin de los tiempos había sido descrito en un antiguo libro que advertía las desgracias que la espada de la selección podía traer si la persona digna de empuñarla la utilizaba para fines malignos.

—Cali…

Las nubes se disiparon y Arturia calló de rodillas invadida por un gran dolor. La conexión con la espada de la selección había sido destruida y esta desapareció de entre sus manos como si se hubiera hecho polvo. Alter tosió sangre maldiciendo.

—¡Tuviste suerte rey de los héroes! ¡Pero recuerda mis palabras! ¡Voy a destruirte a ti y todo lo que amas!

En una ventisca oscura la mujer y todo su ejército habían desaparecido dejando simplemente un campo de batalla con muchos caballeros caídos y varios otros heridos, la mayoría pertenecían al ejército de Morgana y Semiramis.

—Así que a esto se refería Merlin cuando dijo que la caída de Nilonia solamente sería detenida y causada por la bruja negra—Nero comentó distraídamente mientras Mordred la ayudaba a ponerse de pie y Chevalier se acercaba a ambas.

—Afortunadamente hay más bajas en el ejército de mi madre que en el nuestro, pero esa definitivamente no era la Arturia que conocíamos—dijo la joven Pendragon.

—No lo es… pero aún queda algo de Lily muy dentro de ella y fue esa parte la que destruyo a Caliburn justo antes de que Saber ejecutara su ataque… de lo contrario habríamos encontrado nuestro fin a manos de la espada de la selección—Chevalier murmuró enfundando nuevamente su espada.

—Merlin también lo dijo, aunque la Arturia que saliera del lodo negro fuera diferente aún era posible salvarla, pero la única persona que podría llegar a ella es… Gilgamesh—sentenció Nero.

El silencio quedo en un pesado y profundo silencio.

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Continuara.

Al fin Alter hizo su debut y en el próximo capítulo veremos la historia de Iriesviel, por qué esta con Arturia y es la causa de todos los males.