Los personajes no me pertenecen, son creaciones del mangaka japonés Masashi Kishimoto y la historia es una adaptación del libro "Cautiva en su cama" de Sandra Marlon.

Capítulo 13.

El bosque estaba oscuro. Sólo se escuchaba el estruendo de la catarata. La luna, un grueso globo de marfil suspendido sobre las frondosas ramas de los árboles, iluminaba el claro en el que la charca brillaba como una piedra preciosa. Iluminaba a Sakura, de pie, desnuda bajo el espumoso velo de la cascada.

Se quedó quieto en el límite del claro, mirándola y buscando en su interior algo de la disciplina bajo la que había vivido toda su vida, pero ése era el problema: no tenía disciplina cuando se trataba de ella. La había buscado, encontrado y después perdido. En ese momento, la tenía atrapada. Era su...

No lo era. Ella lo había dejado claro. Lo había dejado por otro hombre. Un hombre que la quería a pesar de que decía que ella lo había traicionado. «Entonces, ¿por qué la quiere?», había preguntado Sasuke al principio. Era una pregunta sincera. Podía entender que la mujer fuera hermosa, aquel hombre le había mostrado fotografías, pero el mundo estaba lleno de mujeres hermosas. ¿Qué hacía a ésta tan especial?

El hombre lo había mirado, avergonzado, había sonreído y le había dicho que quería que volviera porque ella era más que hermosa. Ella era, había dicho, todo lo que un hombre podía desear. Sasuke sintió una sacudida. No era cierto. No era todo lo que un hombre podía desear. Era más. Lo supo después porque durante un breve espacio de tiempo le había pertenecido.

Era Eva, Jezabel y Lilith renacidas. Podía ser tan salvaje como los rayos de una tormenta de verano o tan dulce como lluvia de primavera. Sólo mirarla era suficiente para derretir el alma de un hombre.

Su rostro era un óvalo, sus enormes ojos verdes se apoyaban en una nariz aristocrática y una boca hecha para pecar. Su pelo era largo y rosa. Caía por su espalda en una cascada que hacían que deseara tocarlo. Era alta y delgada, pero de pechos redondos y grandes. Se le cortaba la respiración al recordar cómo habían llenado sus manos. Y las piernas... sus piernas estaban hechas para agarrarse a la cintura de un hombre. Todavía podía recordar esa sensación mientras separaba sus muslos y se hundía profundamente en su calor.

Sasuke sintió un escalofrío. ¿Estaba perdiendo la cabeza? ¿Quién era Sakura Haruno? ¿Era su mujer o la de Akasuna No? ¿Había sido todo un juego? Todo lo que sabía en ese momento era que era tentadora, pero él era un guerrero. Fue hacia ella. Se detuvo. Seguramente no podía verlo. Iba vestido de negro, la ropa que utilizaba para las operaciones nocturnas en las Fuerzas Especiales y la Agencia.

Sabía que eso lo hacía desaparecer contra el fondo de la selva. ¿Sentiría ella su presencia de alguna manera? ¿Era por eso que inclinaba la cabeza hacia atrás manteniendo el rostro bajo la cortina de agua? ¿Por qué levantaba sus pechos con las manos como si se los ofreciera a los dioses? ¿Se estaba ofreciendo a él? Estaba duro como una piedra. Tan duro que sentía dolor.

Una vez, había prometido llevársela al hombre que le había enviado a buscarla, pero esa noche, su única promesa era consigo mismo. Lentamente bajó al claro iluminado por la luna. Esperó con los músculos en tensión deseando que ella se volviera a mirarlo. ¿Por qué no dar un grito y hacerle saber que estaba allí?

La respuesta fue un frío susurro en su cabeza. Porque quería ver qué hacía ella cuando lo viera. ¿Correría hacia él? ¿Se lanzaría a sus brazos? Si lo hacía... Pero no, su reacción fue como una patada en el estómago. Abrió los ojos. Abrió los labios con una pequeña expresión de sorpresa. Se cubrió los pechos con un brazo, y con el otro, la unión de las piernas. Sabía que era un acto reflejo y nada más, pero era toda la respuesta que necesitaba.

-No -dijo ella.

No pudo oírla, pero leyó la palabra en sus labios.

-No -volvió a decir.

Y Sasuke sintió el efecto de la adrenalina que recorría su cuerpo. Curvó los labios con la sonrisa de un depredador. Se quitó las zapatillas, se sacó la camisa por la cabeza, se desabrochó los pantalones y se libró de ellos. Permaneció quieto, dejando que ella pudiera comprobar el nivel de su excitación, después se lanzó a la charca y fue hacia ella.

Sakura había bajado por el camino con todos sus sentidos alertas por las criaturas que cazaban por la noche, pero estaba sola. Sola para el resto de su vida, había pensado... y entonces, de pronto, había sentido una presencia humana.

Sasuke, había pensado. Sasuke se había ido. Había ido a su casa porque era el único lugar donde se sentía segura. Sasori nunca pensaría en buscarla en el mismo lugar donde acababa de encontrarla. Había deseado que Sasuke siguiera allí, pero no estaba.

La casa estaba vacía, aunque quedaban trazas de su presencia: una taza vacía en la pila, su aroma en la almohada. Durmió allí, en su cama, abrazando su almohada. Pasó la noche. El día. Y entonces, esa tarde, había sentido... había sentido algo.

Como un salto en el tiempo, en el espacio. Fuera lo que fuera, la había llevado allí, al claro del bosque, al lugar donde habían hecho el amor. Tenía la sensación de estar siendo observada. ¿La había encontrado Sasori? El miedo casi le doblaba las piernas... y entonces una figura se materializó, saliendo de las sombras.

Sasuke. La alegría inundó su corazón. Estaba ahí. El hombre que amaba... pero cuando vio su rostro, tan frío, tan fiero, supo que había creído las mentiras de Sasori.

-No -murmuró Sakura. No podía haberlo creído, tenía que darle la oportunidad de explicarse. -No -volvió a decir y, como si la hubiese oído, en los labios de él se dibujó una sonrisa terrorífica. Era una sonrisa que se ajustaba a lo que Sasori le había dicho de él.

-Tu amante es un asesino -había susurrado mientras la sujetaba de la barbilla-. Tiene las manos manchadas de sangre.

No lo era. Sasuke no era un asesino. Era dulce y amable y...

Paralizada, vio cómo se desnudaba, y pudo apreciar su orgullosa erección. Empezó a temblar. No había nada sutil en aquel mensaje. Quería que lo viera en toda su salvaje masculinidad antes de vengarse de ella. Sasuke se metió en el agua. Sakura se dio la vuelta, salió del agua y echó a correr.

Estaba huyendo. Corriendo para salvar la vida. Sasuke salió del agua. Mejor, prefería que estuviera asustada. Esperó hasta que los árboles se la tragaron. Sabía lo que había más adelante, donde el bosque se cerraba: zarzas. Nada podría detenerlo.

Había sido entrenado para perseguir a su presa. Salió tras ella. Se movió rápido, sin ruido, evitando las zarzas. Ahí estaba ella, justo delante de él. Apresuró el paso, la alcanzó y la agarró entre sus brazos. Ella jadeaba, tenía el pelo revuelto, y se dijo a sí mismo que esa especie de felicidad que sentía era sólo la alegría del cazador que cobra su presa.

-Hola, Sakura.

-Sasuke -alzó las manos y las apoyó en sus hombros-. Cualquier cosa que pienses...

-Cualquier cosa que piense no es cierta. ¿Era eso lo que ibas a decir?

-Sí, ¡sí! Sé lo que parece. Sé lo que te ha dicho Sasori, pero...

-Pero miente.

-Sí -respiró entre sollozos-. Él y yo nunca estuvimos liados, ¿cómo iba a acostarme con un hombre al que desprecio?

-A lo mejor del mismo modo en que te acostaste conmigo -torció la boca-. Como si fuera parte del juego que tienes que jugar y ganar.

-Estaba jugando con Sasori, no contigo. Nunca con...

Sasuke le agarró las manos y se las llevó al pecho.

-Entonces, ¿por qué no me dijiste la verdad? Todo lo que tenías que hacer era decirme: Sasuke, trabajo para la Agencia. Me enviaron a Cartagena para espiar a Sasori Akasuna No. Por eso quiere recuperarme, porque soy una espía.

- ¿Cómo iba a decirte algo así? -sus miradas se encontraron-. No te conocía. No sabía nada de ti, excepto que trabajabas para Sasori.

-Te dije que no.

-Pero sí. Te pidió que me encontraras y me llevaras con él, y eso era lo que estabas haciendo. ¿Cómo iba a confiar en ti? ¿Cómo iba a contarte la verdad?

Era una pregunta razonable, pero no estaba de humor para ser razonable. Ya era bastante difícil tenerla entre los brazos, sentir el cuerpo desnudo contra el suyo, inhalar su aroma sin perder la cabeza.

-Podría creerte -dijo, enfadado-, pero después las cosas cambiaron entre nosotros -apretó los labios-. Un hombre espera que una mujer sea sincera con él después de fo...

De algún modo, consiguió soltarse una mano y le estampó la palma en la cara.

-No se te ocurra llamarlo así -dijo ella en un susurro amenazante-. Hicimos el amor. Lo sabes. No fue nada... nada sucio, ni ordinario, ni...

Las lágrimas le corrían por la cara. Que llore, pensó Sasuke, no cambiará nada. Pero sí lo hizo.

-No llores -dijo con voz ronca. Sakura sacudió la cabeza.

-Te odio -dijo con la voz rota.

-Sí, lo mismo que odias a Akasuna No.

Sakura levantó la cabeza. La mirada que le dedicó, a través de unas pestañas llenas de lágrimas, fue de las que no se olvidan.

- ¿Qué prefieres, Sasuke, la verdad, o las mentiras que te contó él?

No respondió, sólo se encogió de hombros.

-Te escucho -dijo sin emoción.

-Fui su secretaria hace unos años, cuando estaba destinada en Washington. La Agencia pensaba que se había corrompido, pero necesitaban pruebas. Como yo conocía a Sasori, me pidieron que viniera a Colombia como su asistente...

-Personal. Eso ya me lo sé -Sasuke apretó la mandíbula-. Y entonces -dijo con suavidad, mirándola a los ojos- descubriste el modo de cometer un crimen: podías traficar con droga...

- ¡No!

-Y podías vender los nombres de los agentes de la Agencia y de la DEA que trabajaban aquí.

- ¡No! - Sakura lo golpeó con el puño en el pecho-. ¿De verdad crees que podría hacer algo así?

Sasuke la miró a los ojos. Sintió su suave calor entre los brazos. Algo dentro de él pareció desmoronarse. Era, pensó, el muro que había levantado alrededor de su corazón.

- ¿Lo crees?

-No -susurró entre su pelo-. No, nena, sé que no podrías. Sakura se quedó sin respiración.

-Sasuke, oh, Sasuke...

Sakura alzó su rostro, y él la besó, apasionado, saboreando no sólo la dulzura de su boca, sino la innata bondad de su alma.

-Dime -murmuró él-. Cuéntame todo, corazón. Sé lo malo que es guardarse dentro la tristeza.

Le contó todo. Cómo Akasuna No la había descubierto hurgando en sus archivos. Cómo lo había montado todo de modo que pareciera que ella traficaba.

-Me amenazó con encerrarme en una cárcel colombiana si no mandaba un informe diciendo que estaba limpio. Decía que... que la única forma que podía garantizarle que le obedecería sería acostándome con él.

«Akasuna No, Akasuna No, hijo de perra, debería haberte matado», pensó Sasuke.

-Le dije que lo haría, pero le pedí algo de tiempo. A la mañana siguiente entré en su ordenador, encontré un archivo donde estaba la lista de todos sus contactas en el cártel y en la embajada.

- ¿En la embajada también?

-Por eso no mandé la lista a Bogotá. No sabía en quién podía confiar, así que copié la lista en un minidisco y me fui.

-Simplemente huiste, sin un destino previsto.

-Todo lo que sabía era que tenía que escapar con esa lista -sonrió-. Escondí el pequeño CD en la polvera.

-Eso es brillante.

-Me pregunto qué pensarán en la Agencia cuando les llegue.

- ¿La enviaste a la Agencia? Sakura asintió. -Ayer. Vino Evalina. Pensó que seguías aquí, pero... Bueno le pregunté si sabía dónde había una oficina de Fed-Ex.

Sasuke sacudía la cabeza, admirado.

- ¿Y?

-Y me dijo que había una en la siguiente ciudad, que su marido pasaba por allí todos los días de camino al trabajo. Así que puse la polvera en un sobre acolchado que encontré en tu escritorio. Espero que no te importe.

-No -dijo, conteniendo una sonrisa-. No me importa.

-Su marido la envió por mí. Evalina me ha traído el comprobante esta mañana.

Sasuke le dio un largo y profundo beso.

-Eres una mujer asombrosa, Sakura Haruno -la abrazó con fuerza-. Volvamos a casa -dijo con suavidad-. Haré fuego. Me puedes contar el resto cuando hayas entrado en calor.

-Estoy bien -protestó Sakura, pero no era cierto, estaba temblando.

La levantó en brazos y la llevó hasta la casa a la luz de la luna. La envolvió en una manta, se puso unos pantalones y encendió fuego. Después sirvió un par de copas de brandy y la acogió en su regazo.

-Casi me vuelvo loco -dijo con voz ronca- cuando te fuiste con Akasuna No.

-No tenía elección.

- ¿Te amenazó, verdad?

-Sí.

-El canalla te diría que te haría daño si no ibas con él.

-No -le agarró la mano y se la llevó al corazón-. Dijo que te mataría -susurró-, que había otros hombres escondidos y que ellos... ellos te matarían si yo no.… no...

Sasuke la abrazó más fuerte y la besó. Su Sakura era la mujer más valiente que había conocido. Que hubiera sacrificado su libertad por su vida era un regalo más allá de lo imaginable.

-Pero me escapé.

- ¿Cómo?

Río. Era un sonido tan hermoso, tan normal, que Sasuke sonrió de oreja a oreja.

-Ah -dijo él-, seguro que hiciste algo muy inteligente.

-Muy tortuoso, querrás decir. Debíamos llevar en el coche una media hora. Estaba desesperada -se recostó en los brazos de Sasuke-. Verás, había un chico que vivía en la puerta de al lado cuando tenía seis o siete años...

-No me lo digas, ¿mi rival?

Sonriendo le pasó los brazos por el cuello, y dijo:

-Era mi mejor amigo. Quería hacer todo lo que él hacía, así que me enseñó algunas cosas.

- ¿Qué cosas? -Sasuke sintió que su cuerpo se estimulaba. Su deseo había sido apartado por la angustia, pero al tenerla segura entre los brazos, estaba volviendo. Ella también se dio cuenta.

-Sasuke -dijo, cambiando de postura-. ¿No quieres saber cómo me escapé?

-Sí, sí quiero.

-Bueno, ese chico...

- Sakura -dijo Sasuke, tragando con dificultad-, estate quieta.

- ¿Por qué? -preguntó, inocente. Después río con suavidad y lo besó-. De acuerdo. Seré buena. Pero sólo un ratito.

-Bueno, ¿qué pasa con tu vecino? ¿Qué te enseñó?

-Cosas importantes -sonrió-. A cazar luciérnagas, a hacer bombas de agua.

-Un chico entrañable.

-Y me enseñó a eructar.

- ¿Qué?

-Me enseñó a eructar, tragando aire y...

-Sí, sé cómo -besó la punta de su nariz. ¿Cómo podía haber vivido sin esa mujer? - ¿Y qué tiene eso que ver con escapar de Hamilton?

-Bueno. Íbamos en el coche. Los dos en el asiento de atrás. Estaba desesperada. Así que tragué aire. Mucho. Y entonces solté un eructo enorme, y dije: - ¡Sasori, voy a vomitar!

-Pero no lo hiciste.

-Es un tipo muy escrupuloso. Es un hombre horrible, pero muy escrupuloso -besó a Sasuke en la barbilla-. Dijo al conductor que parara. Estábamos atravesando uno de esos pueblos pequeños que hay en la carretera.

- ¿Y?

-Y salí del coche e hice algunos ruidos, Sasori se dio la vuelta, y corrí...

- ¿Corriste? -la sonrisa de Sasuke se extinguió-. ¿Por el pueblo? ¿Por esos callejones a oscuras?

-No tenía mucha elección -dijo, razonable-. Me llevó horas, pero finalmente encontré el camino de regreso aquí -le tembló la voz-. Pero tú no estabas. Esperé que volvieras, pero...

Sasuke la calló con un beso.

- Sakura, ¿te acuerdas de la última noche que pasamos juntos? Te dije que quería decirte algo.

-Y yo te dije lo mismo. Iba a contarte la verdad. Porque confiaba en ti, Sasuke.

-Yo también confío en ti -dijo con suavidad-. Era lo que quería decirte esa noche -respiró hondo-. Te amo Sakura.

-Sasuke -lo besó en la boca-. Yo también te amo.

- ¿Quieres casarte conmigo, Sakura Haruno?

Su sonrisa iluminó la habitación.

-Sí, claro que sí, mi amor.

El beso fue largo. Sakura se movió y dejó caer la manta. Qué preciosa era, pensó Sasuke. La levantó en sus brazos, la llevó hasta la alfombra que había al lado de la chimenea y se tumbó con ella.

-Eres preciosa -dijo con suavidad-. Y valiente. Y mía, para siempre.

-Tuya pasa siempre -suspiró, y abrió su corazón y sus brazos al hombre que adoraba.

FIN.

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¡Hola! La verdad se me fue la cuenta de que era el capítulo final ^-\, de antemano una disculpa, pues espero que les haya gustado la adaptación, si se me llego a escapar un nombre háganmelo saber, me gustan los comentarios constructivos. Gracias a quienes marcaron como favorito y siguiendo la historia, fueron mi fuente de inspiración 3. Por si quieren continuar con la trilogía próximamente publicare la sinopsis del último libro el cual se llama "Desnuda en sus brazos" igual de la misma autora, esta adaptación será acerca de un NaruHina. Espero y les guste. Saludos.