Hola de nuevo, en lo que acabo los siguientes capítulos con los demás de bronce, algo con un OC (no se estresen, aquí ningún OC es para ships con personajes canon, sólo quería más personajes femeninos interactuando). ¡Gracias por leer!
La canción es Disparate Youth, aunque pop me gusta la letra y en el playlist de esta cosa hay un poco de todo.
SAINT SEIYA PRIMORDIAL. LOS DÍAS PERDIDOS
Don't look ahead, there's stormy weather
Another roadblock in our way
But if we go, we go together
Our hands are tied here if we stay
Oh, we said our dreams will carry us
And if don't fly we will run
Now we push right past to find out
Or either win what they have lost
Oh ah, oh ah
We know now we won't go
Oh ah, oh ah
Our lives worth fighting for
Oh ah, oh ah
We know now we won't go
Oh ah, oh ah
Our lives worth fighting for
II. Otredad
"Debes entender que hay más de un camino a la cima de la montaña"
― Miyamoto Musashi
Antes de que escuches lo que voy a contar, debes saber que pertenezco a una orden de mujeres. Podrá parecer un detalle irrelevante, pero es necesario para comprender muchas de nuestras acciones. Pues, para los griegos necios que dieron origen a las órdenes, el serlo era visto como una desgracia, no teníamos voz y nuestro nombre no debía ni siquiera ser pronunciado. Es por eso que repito el mío cada que es posible: soy Lyon, protegida por el legado de la heroína Atalanta, la virgen cazadora; Lyon, nacida en la orden de Artemis; Lyon, ¡educada en la maldita tradición antigua!
Es también por ser mujeres que hemos vivido ajenas a los otros.
Con esto en mente, entenderás que soy una guerrera afortunada, porque desde la sombra pude presenciar el comienzo de la siguiente gran guerra: cuando, un par de años atrás, estuve por primera vez frente a los santos de Atenea, una noche en el coliseo de Tokio.
Afrodita, mi diosa, supo de ellos y de Atenea de inmediato y desde la distancia de un palco los vimos surgir. Sé que no fuimos las únicas. El exponer nuestras tradiciones como un circo fue una afrenta a los dioses, aunque los consideraron tan insignificantes que lo dejaron pasar; quienes les vigilaban se limitaron a observar, al igual que nosotras.
Pegaso, Dragón, Cisne, e incluso Andrómeda y Unicornio, eran un poder naciente e inexperto, pero indefinible. Al aparecer el Fénix, Afrodita y yo nos miramos sorprendidas bajo aquel cosmos monstruoso y ella me sonrió nerviosa, sabiendo que regresaba la época de los mitos. Mi sangre hirvió al sentir aquella maldita presencia y supe que así comenzaba la gran confrontación que nos habían prometido, la que nos llevará al fin de los tiempos.
Desde ese día no los perdimos de vista. Ya eran juguete de los dioses, lanzándose a la batalla sin miedo ni estrategia. Los seguimos durante su revuelta interna, cuando enfrentaron al señor de los mares y hasta su partida al mundo de la muerte. Y como siempre sucede, los espectadores vimos más que los jugadores.
No esperamos que regresaran, mas lo hicieron. No han sido los primeros en escapar de la muerte, yo misma lo hice alguna vez. Sin embargo, alguien ha atado a ellos sus deseos y no los dejará volver a un camino mortal con facilidad. Soy incapaz de imaginar lo que pasa por su cabeza. Esos santos de bronce son ignorantes de que actos magníficos tienen consecuencias igualmente catastróficas; sin saberlo marcaron una ruptura con el camino de los Olímpicos, que ahora sólo se mantienen a la espera para descender a este, el que llaman el Mundo Nuevo.
Hace un año que volvieron, trayendo consigo caos para los santos ocultos, con su Santuario en decadencia, otros hemos tenido que responder por ellos ante los imbéciles que creen que el mundo ha quedado indefenso.
Como puedes imaginar a estas alturas, Afrodita no tiene un ejército, apenas un par de guerreras a los que no nos ha quedado más opción que volver a combatir. Un año ya, atrapando rebeldes, escondiendo armas sagradas y ocultando combates.
Días atrás, la situación llegó a un punto sin retorno: atacaron a las doncellas de Hestia tratando de robar su fuego sagrado. Rompieron un tabú y alteraron el delicado equilibrio restante desde la caída de Hades. Nadie sabe quién se atrevió a tal estupidez y, en respuesta, en unas horas el ejército de Hera había ordenado a los santos del Viejo Mundo que se marcharan y a nosotros nos era imposible ir a los Reinos Divinos. Desde entonces, impera entre los guerreros la tensión y silencio previos a un gran ataque.
Afrodita ha pasado los últimos siglos de su existencia mezclada entre los mortales, ahora ha quedado aislada, sabiendo que en algún momento vendrán a tratar de quitarle ese poder divino, y que una alianza la volvería un jugador más en la guerra.
Somos insuficientes ante esta clase de amenaza. Soy realista, mucho de lo que nos enseñaron como las virtudes de una mujer santo no está a la medida de los tiempos. Las circunstancias han cambiado, el guardar silencio alejadas de los problemas ya no nos garantiza sobrevivir, debemos ir por nuevos caminos.
Es día de que esos bronces idiotas asesinos de dioses sepan de nosotras.
So let them say we won't do better
Lay out the rules that we can't break
They wanna sit and watch you wiggler
Their legacy's too hard to take
Oh, we said our dreams will carry us
And if don't fly we will run
Now we push right past to find out
Or either win what they have lost
Oh ah, oh ah
We know now we won't go
Oh ah, oh ah
Our lives worth fighting for
Oh ah, oh ah
We know now we won't go
Oh ah, oh ah
Our lives worth fighting for
In their heads and in their beds
In their eyes it shows
When the beacon breaks well then
You ask and they don't know
Oh tell me then
I turn my back well the odds all stand beneath me
And they all said I was mislead
But now the odds now standing with me
Oh ah, oh ah
It rolls into the gold
Oh ah, oh ah
Our lives worth fighting for
