Sortilegio 15

Astolfo no era capaz de comprender lo que había sucedido, en unos segundos estaba en el bosque de camino a informar al rey a su ama la situación del castillo D'Eon y al siguiente minuto se encontraba en un lugar desconocido junto con la mujer de piel pálida y ojos dorados que había apuñalado a Nero, su herida camarada y un miembro del consejo gravemente lacerado

—"¿Que...?"

—"¡Bones, llévense a ese infame bastardo al calabozo y no lo dejen escapar, tráiganme algodón, agua y polen de azucena!" —ordenó Arturia.

Al instante esqueletos armados entraron a la habitación llevándose consigo al malherido hombre mientras la mujer de ojos dorados hizo desaparecer la espada sagrada de sus manos, acto seguido se agachó para tomar a Nero entre sus brazos. El paladín apenas fue capaz de reaccionar cuando Alter sacó de entre sus ropas un cuchillo y lo clavó tres veces en el cuerpo de la duquesa en distintas zonas. Inmediatamente el pelirosa desenfundo su espada dispuesto a atacar para tratar de salvar a su amiga.

—"Yo no lo haría si fuera tú Astolfo"—ella detuvo las puñaladas tirando lejos de si el cuchillo, la sangre negra salpico por el lugar—"Si ahora, no podrás salvar a Nero."

Los esqueletos restantes en la habitación de inmediato lo rodearon amenazando atravesarlo con sus lanzas. El impulso de pelear se hizo presente pero la mirada fría de Alter carecía de falsedad, por consiguiente, el paladín no tuvo más opción que apretar los dientes y mantenerse inmóvil.

—"¿Quién eres tú? ¡¿Cómo sabes mi nombre?!" —preguntó haciendo visible su desesperación ante la incomprendida situación en la que se encontraba.

—"Gracias al hechizo "Torquem Memories" obtuve los recuerdos de Mordred, Nero y por supuesto de Chevalier, así es como sé que eres el paladín más devoto de la duquesa D´Eon. También sé que ella te dejó a cargo de su castillo, si estas fuera de él debe ser porque tienes un comunicado importante o de lo contrario no abandonarías tu posición sin que ella te lo hubiese ordenado."

Otros esqueletos parecieron entregándole a Saber Alter lo que minutos antes había solicitado. Ella tomó el algodón remojándolo en el agua para limpiar las heridas sangrantes de la duquesa Germanicus. Astolfo frunció el ceño, acababa de herirla y ahora pretendía curarla… no lo entendía. Siendo consciente de la mirada del paladín, Arturia habló alzar la vista mientras seguía concentrada en tratar las heridas de la duquesa.

—"El veneno en el cuerpo de Nero hace que la sangre se ennegrezca, lo mejor en estos casos es drenar esa sangre contaminada y aplicar polen de amapolas para ganar tiempo. El antídoto solo puede ser fabricado con pétalos de lirio blanco y resina de cierto árbol que poseen los jardines de Gilgamesh."

Aunque había escuchado atentamente sus palabras Astolfo a un no confiaba del todo en ella.

—"Eso no contesta mi primera pregunta ¡¿Quién eres tú?!"

Ella guardó silencio por un momento mientras terminaba de aplicar polen en las heridas de Nero, cuando hubo terminado se puso de pie con la joven en brazos y se la entregó a uno de los esqueletos bajo su mando.

—"Llévenla a una de las habitaciones para que descanse"—ordenó con voz fría.

—"¡Respóndeme!" —exigió el paladín.

—"Cuida la manera en la que te diriges hacia mi Astolfo, estoy siendo demasiado indulgente contigo porque eres una persona importante en los recuerdos de Chevalier. Si he decidido perdonar tu vida es simplemente porque gracias a los recuerdos de tu ama, Mordred y Nero es que ahora soy libre del inmundo lugar donde se me tenía aprisionada."

—"¿Qué…?" —Astolfo fue tomado por sorpresa ante esas palabras.

—"Mi nombre es Arturia Pendragon, soy la misma Saber de la que tanto escuchaste a Mordred y Nero hablar, la Saber que se dice asesino al rey Lubalganda y traicionó la confianza de Gilgamesh. ¡Esa soy yo! "—exclamó con severidad—"Ahora te preguntó, paladín de la Duquesa Chevalier D´Eon, ¿Piensas meterte en mi camino y atacarme o escucharas lo que tengo que decir?"

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—¡Astolfo! —obviamente Nero no pudo contener su sorpresa al ver al paladín de Chevalier frente a sus ojos.

Para empezar ¿Qué diablos hacían ellos dos en los jardines colgantes de Babilonia? Al ver a Astolfo supuso que se encontraba en dominio aliado, quizás Gilgamesh hubiera descubierto el lugar donde ese palacio había estado oculto por cientos de años.

—Te vez con mucha energía ¿Cómo están tus heridas? —preguntó divertido.

—Mis heridas… ¿Eh? —ella se revisó el cuerpo, estaba segura de que había sido atravesada en el estomagó por Excalibur pero sorprendentemente no había ni siquiera una cicatriz de aquella herida—Pero ¿Qué…?

—Ya veo, así que estas bien. Me alegro mucho. Debes estar muy confundida ¿Verdad? Estuviste inconsciente por más de una semana, perdiste mucha sangre y tu sistema tardó en reponerlo.

—Eso parece…—dijo algo desconcertada, pero volvió a su humor usual en menos de un segundo—Oye Astolfo ¿Mordred y Chevalier se encuentran bien? Gilgamesh debió haber estado perdido sin sus generales—se burló—¿Qué ha estado haciendo ese rey arrogante? Espero que no lo haya destituido mientras estábamos fuera de servicio haha.

El susodicho rio nerviosamente rascándose la nuca. Correctamente Astolfo asumió que Nero creía estar en los dominios de Gilgamesh así que explicarle donde estaban realmente sería un poco complicado.

—Haha… muchas cosas sucedieron mientras estabas inconsciente.

—¿Qué sucedió con Saber? ¿Logró escapar? —preguntó tratando de ocultar su preocupación por la rubia.

A pesar de casi haber sido asesinada por Alter, había hecho el juramento secreto de proteger su vida a toda costa. Sin importar como, ella iba a regresar a Saber a la normalidad con o sin la ayuda de Merlín.

Astolfo borró la sonrisa de su rostro con un suspiro, de alguna forma ya vea venir esa reacción por parte de su amiga. Nero y Mordred siempre habían sido muy devotas a las memorias de Saber Lily.

—Sígueme, ella te está esperando.

Nero lo miró con confusión. ¿Había sido Arturia capturada? Pero de ser ese el caso era casi imposible, por no decir impensable, que Gilgamesh decidiera perdonarle la vida. Tal vez planeaba hacerle un juicio público y sentenciarla a muerte, de ser ese el caso al menos tendría la oportunidad para ayudar a su amiga a escapar.

Guardando silencio, la duquesa decidió seguir a su compañero.

Nero era una estudiosa interesada en leyendas en historia antigua, había leído sobre los jardines colgantes de babilonia, estos fueron construidos por un rey en regalo a su esposa. Eran enormes instalaciones y en los registros más antiguos se decía que tal lugar había sido oculto por la reina Iriesviel 700 años antes, temerosa de que pudiera ser utilizado como un arma. Durante años se creyó que la existencia tal estructura era solo un mito. Aunque le intrigaba como Gilgamesh había encontrado los jardines colgantes su principal duda era el motivo por el cual se encontraban en ese lugar.

Grandes puertas doradas se abrieron directo a la sala del trono del palacio y sentada en las alturas estaba Saber Alter.

—¿Has tenido un buen descanso Nero? —ella preguntó inexpresiva.

—Arturia…—su desconcierto fue evidente, pero trato de retomar la calma—no, quiero decir, Saber Alter ¡¿Qué significa esto?!—preguntó plantándose con seguridad a distancia de la susodicha.

Alter apoyó la mejilla sobre su palma con aburrimiento.

—¿Es así como me agradeces haber salvado tu vida?

—¿Salvarme…?

Lo último que recordaba era haber sido apuñalada por la espalda por lo que no podía entender a que se refería Saber con eso de salvarle la vida.

—Aunque realmente no puedo llevarme todo el crédito, en esos momentos no tenía los ingredientes necesarios para fabricar el antídoto al veneno que ingeriste, de no haberte drenado la sangre contaminada pudiste haber muerto y si no fuera por Astolfo, conseguir la resina de cedro a tiempo habría sido imposible.

Los arboles de cedro solo crecían en los jardines del castillo de Nilonia y no era como si Saber pudiera ingresar a ese lugar como sin nada. Después de habérselo comentado al paladín, Astolfo se había ofrecido para conseguir la resina aprovechando para indicar a los médicos del palacio que drenaran la sangre contaminada de los cuerpos de D´Eon y Mordred afirmando que regresaría al día siguiente con el antídoto para salvarlas.

—No lo entiendo…—comentó claramente confundida—Tú no eres Arturia… ¿Por qué salvarías mi vida?

Alter se enderezo en su asiento.

—Es cierto, no soy la misma Arturia que tú conoces, soy una versión Alterna que sucumbió a la oscuridad de Angra mainju por voluntad propia y es por eso, que a diferencia de Uther Pendragon, no deseo destrucción sin sentido. Mi único objetivo es destruir a Lizrich y al consejo de ancianos por lo que nos hicieron.

—¿A quiénes? —preguntó curiosa.

—A todos los que alguna vez poseímos un corazón puro lleno de sueños y esperanzas.

Hubo un momento de silencio antes que la mujer de ojos dorados decidiera continuar hablando. Astolfo se mantuvo detrás de Nero en todo momento.

—Tenías razón al desconfiar del consejo de ancianos Nero pero, dime, alguna vez te preguntaste ¿Por qué si Merlín es un mago muy poderoso nunca había salido del bosque del silencio hasta ahora? Te dijo que el pozo de las maldiciones me mantenía cautiva, pero ¿Te dijo como sabía que yo estaba ahí? ¿Te comentó alguna vez de qué manera planeaba "limpiar la oscuridad" de mí?

Nero no podía negar que esas dudas se habían materializado en más de una ocasión en su mente, pero Merlin había sido muy específico al decirle que si quería que las cosas resultaran bien jamás lo cuestionara pues no solo no respondería sus dudas si no que había cosas que ella no estaba preparada para saber. Interpretando su silencio de manera positiva, la rubia siguió hablando.

—700 años atrás cuando Iriesviel regia estas tierras, su hermana gemela, Lizrich se levantó en armas contra ella, por supuesto que eso no está en ningún registro o libro histórico, el consejo de ancianos borró toda huella de su existencia luego de la muerte de Iriesviel debido a que hicieron un trato con Lizrich para asegurar la supervivencia del reino, desde entonces ellos no sirven al rey, sirven a la bruja. Si no se accedía a sus demandas Lizrich liberaría Angra mainju y todo el reino seria destruido, cada determinado tiempo se ofrecía un sacrificio con el fin de apaciguar la corrupción del pozo de las maldiciones dando inicio así a una falsa guerra entre el bien y el mal solo para el deleite y diversión de ella, cuando finalmente Lizrich se aburría consumía el alma contaminada obteniendo belleza, juventud y longevidad antes de dormir profundamente y repetir el ciclo al despertar.

Una expresión de horror cruzo las facciones de Nero comprender lo que Alter había explicado y recordó las palabras de Mordred acerca de su tío. Si lo que Arturia decía era verdad, Uther Pendragon no había sido más que un sacrificio que sucumbió a la corrupción llenando su corazón de oscuridad y deseos de caos y destrucción, algo que técnicamente también debió ocurrirle a Saber. La diferencia era que mientras la mayoría de las almas puras sucumbían al ennegrecimiento, Alter lo había aceptado por lo tanto podría controlar su ansia de aniquilación.

—Merlín y el guardián del destino, William Shakespeare trataron de detener este bucle desde el inicio, pero Lizrich fue demasiado poderosa incluso para ellos, todo lo que pudieron hacer fue retirarse a tierra santa, el único lugar donde esa bruja nunca podrá entrar. Las distintas generaciones de consejos han intentado capturarlos a través de todos estos años, pero ellos solo pueden ser encontrados por las personas a quienes se los permiten, tu nunca encontraste a Merlín, más bien él te permitió verlo.

—Aguarda… ¿Merlín sabía todo esto? ¡Lo sabía y nunca dijo de la traición del concejo y la existencia de Lizrich! —preguntó incrédula y en el fondo algo furiosa por el hecho de que el albino había omitido toda esa información.

—Los actores deben actuar su papel correspondiente en el escenario, todo este futuro estaba planeado desde hace 600 años, si Merlín hubiera hablado tus acciones habrían cambiado el curso del destino que Shakespeare tenía escrito. Tú y Mordred son bastante impulsivas, saber esto habría hecho que atacasen al consejo sin pensarlo, habrían sido detenidas por Gilgamesh y exiliadas impidiendo que yo fuera liberada. Ellos necesitaban que yo emergiera como la bruja negra para que la historia siguiera su curso y ponerle fin al dominio de Lizrich.

La joven duquesa gruño ligeramente aceptando para sus adentros que Alter tenía razón, conociéndose como lo hacía, ni ella ni Mordred hubieran dudado de hacer justicia con sus propias manos aun sí tenían que enfrentarse a los ancianos. En el fondo sabía que debía tener cuidado con ellos, pero no esperaba que fueran cómplices de algo tan oscuro como lo que Arturia acababa de revelar.

—Entonces todo el tiempo… nuestras acciones fueron manipuladas todo para asegurar el futuro que estaba previsto… ¡¿Acaso no hemos sido más que peones todo este tiempo?! ¡¿Si quiera había una forma real de salvarte?!

Al ver el rostro afligido de la duquesa, Alter supuso que ella probablemente ya no sabía en que creer. Al poner en duda su confianza sobre Merlin, las palabras del mago podían ser tanto la más pura verdad como una mentira solo para asegurar el curso del destino que ya había sido decidido sin tener la seguridad de poder recuperar a la verdadera Saber.

—Entre los cientos de futuros posibles, el hecho de que ella se convertiría en la bruja negra no iba a cambiar. Ellos solo se aseguraron de que la historia siguiera un curso que afirmara la derrota de Lizrich a costa de cientos de vidas incluyendo la de Arturia y Gilgamesh, pero eso era mejor que repetir hasta el fin de los tiempos una falsa guerra para el entretenimiento de la bruja.

Con un ademan de su mano, mostró a los presentes la misma visión que Shakespeare le había mostrado a Igraine Pendragon cuando ella se presentó ante el guardián del destino buscando saber el futuro de su hija.

—Se suponía que una Saber corrompida desataría una guerra de 5 años en contra de Gilgamesh para culminar con el asesinato del rey y Arturia regresando a la normalidad solo para darse cuenta de lo que provoco y que confrontara a Lizrich asesinándola.

La imagen de Arturia sosteniendo el cuerpo del rey dorado cambio a una donde ella vestía ropas azules y una armadura mientras en sus manos sostenía la espada de Gilgamesh, EA. La mujer combatía hábilmente contra quien Nero supuso era Lizrich, finalmente aniquilándola al usar el poder de la espada y su habilidad de purificación.

—Al final, Arturia misma se quitaría la vida con la espada de Gilgamesh y su cuerpo reposaría en el fondo de un lago, conservado como si durmiera por toda la eternidad.

La visión cambio nuevamente mostrando a Astolfo y Nero como cadenas de flores sostenían a una pacifica Saber profundamente dormida en el fondo de un lago, las corrientes hacían su cabello ondearse, era como ver un ángel en un eterno letargo.

—Pero todo ese futuro cambio cuando yo fui nací—la visión se desvaneció—Yo soy una existencia que fue creada como defensa de Arturia a causa de que su corazón estaba siendo protegido por Iriesviel, nací para tomar todo el daño y el dolor de Angra mainju, yo acepté la corrupción para que ella ya no sufriera—con algo parecido a una expresión de tristeza puso una mano sobre su pecho—Pero Arturia no me aceptó como parte de ella hasta que tus recuerdos, los de Mordred y Chevalier llegaron a ella. Aunque Arturia sabía que mi deseo era aniquilar a todos los que le hicieron daño, era consciente de que también me desharía de los que intentaban destruir al rey dorado, porque si alguien va a asesinarlo seré solo yo. Incluso me encargue del grupo de asesinos Hassan que trataba de sacar provecho de la situación, se atrevieron a tratar de envenenarlo así que los decapite. —comentó como si no fuera la gran cosa.

Astolfo recordó como la mujer de piel pálida asesinó a sangre fría al líder de los Hassan quien le informaba sobre su reciente intento de asesinato para tratar de formar una alianza con ella. Sin titubear le cortó la cabeza y con la misma gracia limpió su espada. El paladín no sintió pena y mucho menos tristeza por el asesino, de hecho, él mismo hubiera querido decapitarlo por poner en riesgo la vida de Lady Chevalier. El resto de los asesinos que esperaban en los jardines del palacio flotante, fueron aniquilados por él mismo y Alter.

—Gilgamesh podrá ser uno de mis principales objetivos, sin embargo, mi prioridad es Lizrich, ella le ordenó al consejo que capturaran a Lily y le dieran el brebaje que la hizo asesinar a los guardias y al rey, además de ofrecernos a Angra mainju como sacrificio. La causa de nuestro sufrimiento debe ser erradicada—dijo la rubia en un tono glacial.

—Entonces era cierto… los ancianos realmente estaban detrás de lo que sucedió hace 10 años—Nero no sabía cómo reaccionar, había tenido sus sospechas, pero confirmarlas era demasiado impactante.

—Arturia no desea que lastime a Gilgamesh, pero ese bastardo rey dorado se está metiendo en mi camino—comentó levemente irritada—A cambio de no lastimarlo Arturia mantendrá a Excalibur pura e inmaculada pero las acciones del rey de los héroes interfieren en mi misión. Le ofrecí dejar en paz su reino y su gente si me entregaba al consejo y a la bruja que mantenían oculta y él se atrevió a desafiarme. ¡Si lo que busca es la muerte será un placer para mi otorgársela!

—Aunque el rey desconfía del consejo de ancianos de ninguna forma va a entregarlos—comentó Astolfo.

—Es bastante comprensible, el consejo de ancianos durante años ha sido un pilar para el reino de Nilonia, a pesar de que Gilgamesh ha cambiado, jamás sacrificaría a aquellos que considera valiosos aliados—informó Nero.

—Ahora mismo estamos en guerra con Nilonia y si tú has despertado significa que solo es cuestión de tiempo que Mordred y Chevalier entren al campo de batalla. ¿Qué planeas hacer Nero? De aquí en adelante no hay un futuro asegurado, el bando que tomes podría decidir un desenlace completamente imprevisto, después de todo Gilgamesh piensa que te he asesinado.

La susodicha suspiró y sin voltear a ver al paladín le preguntó:

—¿Por qué estás aquí Astolfo?

—¿Yo? Mm…—el pareció reflexivo por un momento—Bueno, a diferencia de ti no soy devotó al rey dorado, mi lealtad esta únicamente con Lady Chevalier, Alter me dio el antídoto para salvar su vida y le estoy agradecido, es el único motivo por el que le estoy ayudando.

—Típico de ti—Nero sonrió—Pero supongo que en ese aspecto somos iguales.

Un torbellino de rosas rojas cubrió a la duquesa, en cuestión de segundos el camisón había cambiado a su usual vestido rojo y su espada flamante brillaba en sus manos, orgullosa e imponente, la rubia clavo su espada por delante de ella apoyando sus manos sobre esta.

—Mi vida fue salvada por Arturia Pendragon—declaró señalándose a sí misma—Yo Nero Claudios Germanicus hice el voto secreto de proteger su vida aun a costa de la mía por sobre mi lealtad a la corona, puede que tú no seas esa Saber a quién profesé mi devoción, pero sigues siendo una parte de Arturia Pendragon y por ello tienes mi lealtad.

La duquesa se apoyó sobre una de sus rodillas sosteniéndose con su espada como lo hacían los caballeros que juraban lealtad a sus reyes.

—Si es para ponerle fin a la tiranía de quien causo tu desgracia, aun si eso me enemista del rey a quien sirvo, tienes mi total y absoluta lealtad.

—Levántate duquesa, Arturia llora de felicidad por tener a una amiga como tú que hasta el final ha creído en ella. Cuando todo esto termine y yo desaparezca, espero que tu lealtad siga con ella. No sé cómo todo esto pueda acabar, pero podre irme en paz al saber que ella al menos tendrá en ti un apoyo incondicional.

Una ligera sonrisa adornó el rostro de Alter, Nero abrió los ojos con sorpresa y su mirada se suavizo llenándose de calidez. Alter solo deseaba lo mismo que ella, el bienestar de Arturia.

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Las lágrimas simplemente no paraban, Arturia se dejó caer en medio del vacío.

—Nunca estuviste sola, aun mientras viajabas por Nilonia buscando un lugar al cual pertenecer había personas que esperaban volver a verte, aunque no fueras consiente formaste lazos al conocerlos y estos se fortalecieron aun cuando tú avanzabas sin mirar atrás—flotando a su lado Iriesviel comentó.

—¿A pesar de que sienta que no lo merezco? —preguntó cabizbaja.

—A pesar de eso—afirmó la albina dándole unas palmaditas a la rubia—Por una vez en tu vida trata de ser un poco egoísta Arturia. ¿No era esto lo que anhelabas?

Sus palabras le hicieron rememorar aquellos tiempos en los cuales como Saber Lily envidiaba la amistad entre Enkidu, Gilgamesh, Iskandar y Mordred. Deseaba fervientemente ser parte de ese lazo que ellos compartían. Jamás pensó que algún día realmente obtendría el aprecio y afecto de cada uno de ellos e incluso no pensó haber conseguido el de Nero.

—Todo estará bien.

Arturia se convenció de creer en las maternales palabras de Iriesviel.

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Continuara