RETROSPECCIÓN

CAPÍTULO 2

Amanecí en la playa.
Había pasado una fantástica noche con una maravillosa mujer.

Sucedió que en una rídicula tienda acampé mientras se oía el merced del mar.

Bajo unas estrellas que salpicaban ese cielo tan negro, yo, Monkey D. Luffy, compartí una noche apasionante con Nefertari Vivi, mi primera novia.

Su pelo celeste conseguía cautivarme. Sus ojos que brillaban mientras contábamos las estrellas me enamoraban.

Pero su persona era lo que me aceleraba el corazón. Era increíblemente bondadosa, sensible, inteligente...


FLASHBACK

¡Luffy, ven un momento! ¡Aquí hay un cangrejo!

¿De verdaaad? ¡Vamos a comérnoslo, Nami!

Siempre pensando en zampar... Eres un gordo.

Shishishi... ¡Gracias!

Idiota, no es un un halago.

Siempre lo será si eres tú quien me lo dice.

Uy, eso que dices me convierte en alguien muy especial para ti ¿no?

En la más especial.

FIN DEL FLASHBACK


Estar con Nami en la playa como aquella vez era incomparable a ir con Vivi. No era lo mismo, no sentí la misma calidez.

Enamorarte de tu mejor amiga es algo complicado, yo quería lo mejor para ella, quería que fuera feliz con Usopp y es por ello que yo soportaría quedarme con el papel de su mejor amigo.

Pero tenía mis manías porque por mucho que me autoconvenciera nunca logré verla solamente como nakama.

No podía seguir usando a Vivi concibiéndola como Nami mientras hacíamos el amor.

Vivi no era ella.

Por mucho que la peliazul fuera increíblemente bondadosa, pura, sensible, inteligente... Había algo que le faltaba.

Ni de lejos poseía el buen humor, la sensualidad, la picardía y la ternura de la pelirroja.

Eran parecidas en algunos aspectos pero tan diferentes en otros...

Lo mismo si comparamos una princesa con una reina.


En aquel entonces pasaron dos semanas y no pude arreglar nada con Usopp.

Me pareció una idiotez que se enfadara por comentarle que la persona de la que yo estaba enamorado era Nami.

—¿A qué hora quieres que nos marchemos, Vivi? —pregunté.

—No tengo prisa. Disfrutemos hasta que nos cansemos de tanto bailar.

En esa discoteca bailamos como si no hubiese un mañana.

Adoraba a Vivi. Era como un ángel caído del cielo que lograba purificarme el alma con solo una mirada.

Mi única novia en toda mi vida y no me arrepentía de que fuera la primera. ¡Era estupenda!

—Voy un momento a los servicios, ahora vuelvo, cariño. —dijo ella.

Cuando la peliazul desapareció entre la multitud, yo pude distinguir a cierta pelirroja y cierto narizotas bailando entre el gentío.

Bailaban jovialmente, se movían con alegría.

Quise saludar a Nami pero enseguida se me pasaron las ganas cuando recordé que Usopp no quería saber nada de mí.

Los echaba de menos, pero ellos me dejaron de lado, aunque uno más que la otra. No iba a volver al pasado por nada del mundo.

—¿¡Ese de ahí no es Luffy!? —oí que alguien decía.

Usopp y Nami se acercaron a mí. Ella estaba preciosa con ese vestido sencillo y de color blanco, con tacones dorados y complementos del mismo color.

—Hola Luffy...

—Hola Usopp. ¿Cómo has estado?

—Bien...

—Me alegro. Bueno, voy a buscar a mi novia.

—¿Desde cuándo estás saliendo con alguien? —preguntó Nami a mi parecer un poco amargada.

—Hace una semana.

—No me habías dicho nada, si que te lo tenías bien guardado.

—No veo la necesidad de decírtelo, Nami.

Ella se quedó mirándome desilusionada. Sus ojos reflejaron disgusto.

—Bueno, os dejo solos un momento. —dijo Usopp mientras se distanciaba al sentir la tensión que nos envolvía a nosotros dos.

—Dices que no ves la necesidad de decírmelo. Se supone que somos mejores amigos, Luffy.

—No entiendo por qué le das tanta importancia.

—Porque parece que estés enfadado conmigo, ya no contestas mis mensajes ni me devuelves las llamadas. Y ahora me entero de que tienes novia después de una semana... ¿Te he hecho algo? ¿Por qué me evitas?

—No te evito. Es solo que... Mira, da igual.

—No sé qué coño te pasa. No te hablas con Usopp, a mí me evitas, la última vez que nos vimos saliste corriendo cuando te dije que había perdido la virginidad, y por último, siento que te da lo mismo nuestra amistad. ¿Estoy haciendo algo mal? Si es así quisiera saberlo.

—La respuesta es sencilla, yo ya no puedo fingir ser amigo tuyo. ¡Ya no puedo...!

En aquel entonces, después de reflexionar, decidí que no quería perder a mis amigos por el hecho de que se hubieran convertido en pareja.

Quería que aceptaran a Vivi como una integrante más del grupo, pero por lo que comprenderéis, el resultado no acabó siendo el esperado.

—Me alegra de que te hayas disculpado conmigo por aquello que me soltaste en la discoteca, actuaste bastante cruel la verdad, aun así...

—¿Qué? ¿Qué quieres decirme con eso, Nami?

—Que las cosas vuelvan a la normalidad no significa que esté de acuerdo en aceptar a Vivi como una más, siempre hemos sido nosotros tres...

—También hablé con Usopp y ya hemos resuelto nuestros problemas, él sí que quiere que se una.

—Está bien, está bien...

—Incluso la llamé para que viniera a conocerte aquí, en este bar. Ahora mismo llegará.

—¿¡Qué!?

—¡Shishishi!


—Hola, encantada de conocerte, Nami. Soy Nefertari Vivi. —saludó ella dulcemente mientras le daba dos besos en las mejillas.

—Un placer conocerte, Vivi. —respondió la pelirroja cordialmente.

Estuvimos hablando y al parecer Nami empezó a encariñarse con ella. Pero tampoco me extrañó porque por muy ruda que se mostrara a veces, seguía siendo bastante comprensiva con las demás mujeres.

Pero el problema no era ese. En esos tiempos no me di cuenta de que era la peliazul la que torcería todo.

A medida que avanzaba la tarde, ella pudo comprender la estrecha relación que Nami y yo manteníamos. En el interior de Vivi brotaron los celos y la envidia.

En cambio, para el punto de vista de la pelirroja, Vivi era una de las mejores chicas las cuales había conocido, así que no tardó mucho en tenerla en cuenta para su lista de amistades.


No quise darme cuenta de qué tipo de persona era realmente mi novia. Cada vez que hablábamos de Nami ella se mostraba diferente. O cuando nos veíamos los cuatro, ella la miraba con recelo.

—¿No crees que Nami siempre usa ropas demasiado provocativas?

—¿Provocativas? ¿A qué te refieres, Vivi?

—Solo basta con mirarla... Opino que es inapropiado.

—Ella viste lo que quiere. Además, le quedan bien todos los atuendos, ¡shishishi!


—Hey, chicos, ¿por qué no vamos a esa tienda de ropa? —preguntó Nami.

—¿Queeé...? ¡No quiero! —dije.

—Yo tampoco. —imitó Usopp.

—¿Quieres acompañarme tú, Vivi?

—Vale.


—¡Te queda perfecto! Este vestido está hecho para ti.

—¿Tú crees, Nami?

—Y tanto que lo creo. ¿Sabes una cosa? Nunca he tenido una amiga con la que poder ir de compras, me hace mucha ilusión poder estar aquí contigo.

—Yo también pienso lo mismo. Estoy disfrutando mucho el estar contigo.

—¡Me alegro!

—Por cierto, Nami, ¿desde hace cuánto os conocéis Luffy y tú?

—Pues del año pasado.

—No hace mucho entonces. Parecía que os conocieras de la infancia.

—Ya me gustaría. Para mí Luffy es una de las mejores personas que he conocido. ¡Ah! ¡Mira esa falda naranja, es fantástica!

—Oye...

—¿Ocurre algo, Vivi?

—Es que... Bueno, ya sabes que yo te aprecio mucho pero creo que debería de decirte esto: Luffy me contó que tus ropas no le parecían las adecuadas porque dejan mucha piel al descubierto. Resumiendo, que pareces una fulana vaya.

—¿Luffy dijo eso...?

—Sí, lo estuvo comentando conmigo el otro día. Pero mejor no le des importancia ya que iba ebrio.

—Pero los borrachos siempre dicen lo que realmente piensan... ¿no? Me parece increíble que Luffy piense eso de mí. ¿Quién se ha creído?

—Pero Nami... Él no era consciente de lo que decía, no se lo tengas en cuenta, por favor.

—Lo sé, haré como si no he escuchado nada, es más, podría meterte a ti en problemas por contármelo, y no quiero eso.

—Gracias Nami.

—Gracias a ti por decírmelo. Ahora sé qué es lo que el idiota de Luffy piensa de mí. Jode bastante, no te diré que no.

—Huy, si tú supieras qué más dice de ti...

—¿Qué? ¿De verdad que aún hay más?

—Lo cierto es que él piensa que tú...