Capítulo 2
Amo lo colorido que es el mundo.
Pero los distintos matices sólo los puedo ver reflejados en libros y pinturas.
En una amplia habitación, un joven de cabellera castaño y ojos aguamarina despertaba en una mañana radiante. El dormitorio estaba completamente desordenado con libros, cuadros, utensilios de pintura repartidos en el espacioso lugar. Al centro, una enorme cama donde reposaba el dueño de este espacio y a su lado, un pequeño velador que rebosaba de libros.
Un gran ventanal con cortinas que dejaban entrar la luz, daban a conocer a través de ellos un colorido jardín con toda variedad de flores y plantas, los grandes matorrales lo rodeaban no dejando ver nada más que el cielo por sobre ellos. Era una verdadera selva. En el techo, justo sobre su lecho, una ventana sin posibilidad de abrirse dejaba ver el cielo que tanto anhelaba.
De pronto, escuchó como llamaban a la puerta:
-Eren ¿Puedo entrar?-la voz de una mujer se escuchaba del otro lado.
-Sí-contesto el castaño.
Por la puerta entró una joven y hermosa chica de rasgos asiáticos. Era delgada, de cabellera azabache recortada por sobre sus hombros y unas joyas grises que observaron al chico con dulzura. Venía cargando una bandeja que entregó al joven que aún permanecía en su cama.
-Buenos días Eren-le sonrió.
-Buenos días-respondió mientras se acomodaba-¿Aun sigues aquí?
-Sí, te preparé el desayuno ¿Cómo te sientes?
-Bien, me siento muy bien-afirmó animado.
-Qué alegría, papá salió temprano y dijo que te tomaras todas tus medicinas. La señora Khaler no demorará en llegar, me quedaré contigo hasta que llegue…
-Vete a la escuela Mikasa, llegarás tarde.
-No me importa llegar…
-Anda a la escuela, yo estoy bien puedo quedarme sólo unos minutos-cortó el menor a la chica que insistía en quedarse. Ella se mantuvo en silencio y no se movió por lo que Eren la tomó del hombro empujándola levemente lejos de él-Vamos anda.
-Bueno…-aceptó resignada-Armin vendrá conmigo en la tarde, quiere verte.
-Sí, sí ahora vete llegarás tarde…-dijo fastidiado.
-Sí...-se retiró y antes de cerrar la puerta lo miró-Cuídate, nos vemos luego.
Amaba a su hermana, pero detestaba que lo tratarán como un enfermo a pesar de que así fuese.
Eren tenía quince años y permanecía preso de las paredes de su casa desde los seis años. El motivo era su salud. Cuando era pequeño su madre enfermó del corazón y al poco tiempo cayó en estado de coma del cual aún no despertaba. Estaba internada en el hospital donde trabajaba su padre como doctor. Allí era cuidada por él y todo un grupo de médicos, que hasta el día de hoy, desconocen exactamente cuál es el problema y sobre todo si existe alguna solución. Lo único que la mantiene con vida y estable hasta el día de hoy, son la infinidad de maquinas unidas a su cuerpo. Al menos eso había oído de su padre.
Pero como si la desgracia disfrutara del sufrimiento de esa familia, al poco tiempo Eren comenzó a presentar los mismos síntomas de su madre. Con el fin de evitar cualquier tragedia decidieron mantenerlo encerrado en su casa bajo supervisión y un tratamiento que su propio padre le suministraba. Cualquier situación que lo hiciera alterarse podría terminar siendo fatal. Sin embargo, se habían cumplido cuatro años desde que Eren no tenía una recaída y su único deseo hoy era huir de la gran jaula a la cual llamaban hogar.
Las únicas personas que tenían contacto con él, eran su padre, hermana, su mejor amigo de la infancia Armin y la señora que lo cuidaba cuando no había nadie en casa. Pero en todos ellos encontraba la falsedad tras sus palabras que buscaban evitar decir algo que pudiera alterarlo, y eso, lo hacía sentir aún más solo que al no tener a nadie con quien conversar.
¿Qué hay detrás de sus máscaras?
-¡Eren!-anunció una voz femenina que venia del primer piso-¡Ya llegué!
La dueña de la voz no demoró en llegar a la habitación y entrar en ella.
-Lo siento cariño, me demoré por el tráfico-se disculpó la mujer-Oh veo que ya te prepararon el desayuno.
-No se preocupe señora Khaler, mi hermana lo hizo.
-Bueno preocupémonos por el resto-le sonrió la mujer-
-Sí.
Como todas las mañanas, Eren se duchaba y vestía en el baño mientras su cuidadora hacia guardia del otro lado de la puerta. Después de que terminaba, se encerraba en su habitación como lo hacía a diario tomaba unos cuadros a tela, unos pinceles, su set de pinturas y se dedicaba a crear mundos a través de lo que veía en libros. Pasaba todo su día así, a veces se sentaba a observar desde su ventanal el exterior, otras leía y así iba alternando sus días. Tampoco tenía profesores particulares de los cuales aprender lo que un adolescente de su edad debía conocer, pero su hermana y su amigo al tener la misma edad que el castaño, se preocupaban de enseñarle todo lo que aprendían en la escuela.
Esa tarde su hermana y Armin llegaron juntos luego de su jornada y cenaron con él. Una vez terminada la cena, subieron a la habitación del castaño y se encerraron con no era normal hoy. Cuando Armin se aseguró de que la cuidadora de Eren no estuviera cerca, suspiró como si nadie lo fuera a descubrir y buscó a Mikasa con su mirada.
-Eren tuvimos una idea, pero esto debe ser un secreto nuestro y debes jurar que no harás ninguna tontería-le dijo Armin a su amigo.
-¿Qué ocurre…? No puedo prometer nada si no sé de qué estamos hablando…-terminada su frase, su amigo sacó una caja de su bolso y se la mostró, logrando ponerlo más nervioso de lo que ya estaba- ¿Qué es eso…?
-Es un teléfono celular….
-…-no tenía palabras, sabía que era pero así como lo mantuvieron encerrado tampoco le permitieron tener acceso a la tecnología.
-Eren…debe ser nuestro secreto-insistió su hermana.
-Mikasa y yo creemos que deberías por lo menos tener uno para comunicarte con nosotros, cualquier cosa que pueda ocurrir debes marcarnos y así estaremos más tranquilos…nuestros números están anotados.
-Yo…no sé qué decir…-balbuceó el castaño al coger la caja del teléfono y sentir cómo la felicidad rebalsaba su cuerpo.
-No debes decir nada, solo mantener el secreto nadie más se puede enterar. Creo que debo enseñarte cómo se ocupa, no es muy difícil.
Armin y su hermana no tardaron en enseñarle a darle uso al aparato, no era un teléfono celular moderno pero podía mandar mensajes y recibir llamadas, lo cual era más que suficiente para el joven castaño. No tardó en aprender a mandar mensajes, a leerlos, llamar y recibir llamadas, incluso antes de aceptar que no se trataba de ningún sueño.
-También puedes llamarnos si tan sólo quieres hablar-le sonrió su amigo una vez explicado el asunto.
-Muchas gracias chicos…-agradeció el castaño, esforzándose por retener las lágrimas de emoción. Llorar por todo era una característica que su padre le decía haber heredado de su madre, y aunque era bastante molesto, nunca pudo cambiarlo.
-Ojala pudiéramos hacer más…-lamentó Mikasa.
-Está bien con esto, de verdad muchas gracias-sonrió el chico, haciendo que su hermana se sonrojara.
-Pero recuerda que debes utilizarlo sólo para eso…-advirtió una vez más Armin.
-Lo prometo.
Compartieron un rato más hasta que Armin se marchó y su hermana se fue a su habitación. Eren no dejaba de admirar su nuevo juguete, parecía un niño y fue entonces cuando tuvo el impulso de romper las reglas. Era una vía al exterior, por muy pequeña que fuera, luego de tantos años encerrado en reglas y restricciones, hasta el más pequeño rayo de luz era enloquecedor. Pero no tenía a nadie más a quién contactar, entonces ¿Cómo planeaba hacerlo? La curiosidad del hombre era capaz de lograr cosas maravillosas, pero él tenía mucho más que esa simple curiosidad; deseos incontrolables por salir de su prisión. Y entonces, no tardó en darse cuenta que ambos números que tenía anotado, tenían la misma cantidad de cifras y con ello, supo cómo funcionaba. Tenían una base, lo único que debía hacer era cambiarle el resto de los dígitos, pero eso significaba que contactar a una persona desconocida en todo este vasto mundo del cual su padre siempre le advirtió. Pero ya era tarde, mientras pensaba en ello ya había anotado un nuevo número que él mismo inventó "Tal vez exista…" pensó.
Antes de cualquier arrepentimiento mando el primer mensaje:
"Hola, quien quiera que seas, me gustaría hablar contigo"
Simple y sincero, era lo que quería. Pero no hubo respuesta "Seguramente no funcionó…" pensó con decepción. "Una vez más…" se animó a escribir un nuevo mensaje:
"¿Estas allí?"
Nuevamente no hubo respuesta, "Tal vez si pregunto por su nombre…." Pensó y escribió un nuevo mensaje:
"¿Cómo te llamas?"
Esperó una vez más, no obstante no hubo respuesta. Abandonado la esperanza de que hubiese funcionado, empezó a pensar en intentar con otro número justo cuando el teléfono vibró. Al revisar, había un nuevo mensaje que aceleró su tranquilo corazón. Por un momento se asustó al creer que tendría problemas con su pequeño órgano, pero simplemente palpitaba de emoción. Hacía mucho tiempo que no sentía algo así y una risita escapó de sus labios. Abrió el mensaje y decía:
"Sera mejor que dejes de fastidiar si no quieres que algo malo te ocurra"
¿Eso era un nombre? Bueno él no era nadie para andar criticando como se llaman los demás, el sólo conocía a sus cercanos, en el mundo debían de haber una gran variedad de nombres. Pero le había respondido, alguien allá afuera estaba ahora hablando con él y eso lo emocionaba bastante. Redactó un mensaje nuevo:
"Es un nombre muy largo"
Debía presentarse, como no lo había pensado antes y escribió un nuevo mensaje:
"Yo me llamo Eren, espero que podamos ser amigos"
En otro sitio, Levi venía despertando. Recibió mensajes hasta muy tarde en la noche de ese tal Eren, del cual no respondió ninguno. Esa mañana decidió no ir a la escuela, había pensado en ir después de ir a comprar comida, pero sería más interesante volver con sus compañeros a los barrios bajos.
Salió de su habitación y como de costumbre, no había nadie. Sin embargo, había indicio de que su padre estuvo en la noche por allí, colillas de cigarro y latas de cerveza barata estaban esparcidos por el pasillo principal. Detestaba ver como dejaba todo sucio, él después debía ordenar y si no lo hacia la casa era capaz de ser un verdadero basurero. Vivir allí ya era una basura, pero tener un pequeño rincón para él que cerraba todas las noches con llave, era más que suficiente. Muchas veces no llegaba a dormir y nadie se daba cuenta, no había persona que fuera a preocuparse por su paradero así que iba y venía cuando quería. Podría decirse que él se subvencionaba todo, incluso la escuela. No debía pagar gracias a una beca que ganó por rendimiento, pero si fuera otro el caso no estaría en ese lugar donde iban hijos de buena familia.
Se arregló y después fue a una tienda cercana en busca de comida. Los mensajes esa mañana habían cesado, fue un gran alivio no tener que sentir tu teléfono vibrar incontables veces y en cuanto a los que recibió durante la noche, eran tantos que simplemente los eliminó sin leerlos. Cuando estaba comprando, un mensaje llegó a su celular, pensando que podía ser de nuevo ese tal Eren lo tomó para eliminarlo pero el destinatario era diferente:
"¡Enanooo! ¿Dónde estás?"
El Remitente no era más que Hanji y no se molestó en responder. Probablemente Erwin o ella llamarían.
Compró unos sándwiches y una caja de cigarrillos. Antes de ir en busca de sus compañeros, se percató del collar que olvidó en su casa y con desgano regresó sin intenciones de quedarse mucho tiempo. Al entrar, se dio cuenta que no estaba solo.
-Hey Levi-un hombre salió de una de las habitaciones, iba en ropa interior y despedía un potente olor a alcohol- ¿Qué traes contigo?
-¿Sigues aquí?-le preguntó al ignorar su pregunta a la pregunta.
-Es mi casa ¿No deberías estar con los cerebritos de la escuela?-una mujer salió de la misma habitación de donde salió el hombre, llevaba un maquillaje muy fuerte y despedía el mismo olor que el hombre. Estaba en ropa interior y aun así, salió sin pudor, era obvio la clase de mujer que era.
-Keny ¿Qué ocurre?-preguntó la mujer con voz sensual hasta notar la presencia de Levi- Oh… ¿Quién es él?-preguntó riendo-No está nada mal…
La mirada lujuriosa de la mujer recorrió el cuerpo de Levi ocasionándole repugnancia. No las soportaba.
-Es el bastardo que vive conmigo-amenazó a la mujer con su tono de voz la cual entendió el mensaje.
-Tch, cuida mejor tus cosas-le dijo Levi.
-No le hagas caso, tiene un serio problema con su hombría-le dijo entre risas a la mujer.
Levi no se lo tomó para bien, pero era tan común esta situación que no reaccionó ante las palabras de su padre. Si este hombre se encontraba en la casa, lo mejor sería irse de allí, las cosas siempre podían ponerse peor y no quiere ninguna sorpresa de este hombre. Sin responder al "insulto" se dio media vuelta para abrir la puerta por la que llegó.
-¿A dónde vas rata asquerosa?-le preguntó Keny.
-Por ahí-respondió saliendo y cerrando la puerta a sus espaldas.
Se fue caminando a un pequeño parque mientras comía uno de sus sándwich. El lugar se encontraba desolado, todos los niños y jóvenes estaban estudiando a esta hora, si lo encontraban allí seguramente lo obligarían a ir a clases y para que eso no sucediera se subió a un árbol, quedando oculto entre las ramas. Allí encendió un cigarrillo mientras se dedicaba a ver el mismo cielo aburrido de siempre. Y de pronto, su teléfono sonó, un nuevo mensaje y no era exactamente de Hanji:
"Sé que puede ser raro que te hable alguien que no conoces, pero si pudieras darme la oportunidad de conocerte…"
Era nuevamente esta persona ¿Para qué quería esta persona conocerlo? Hay mucha gente más que puede conocer, no tiene por qué ser él. Además no tenía la más mínima intención de interactuar con esta persona. Se dignó a responderle, no tenía nada mejor que hacer:
"¿Por qué?"
Después de mandar el mensaje pensó en la posibilidad que esta persona pudiera ser alguien que buscaba venganza o alguien que quisiera tenderle una trampa en un truco tan burlesco como este. Pero los sujetos que quisieran hacer algo así, no utilizarían un método tan bajo. Un nuevo mensaje llegó:
"Porque eres la primera persona que habla conmigo"
"¿Enserio?" se preguntó sorprendido, eso no podía ser posible, de todas formas esta persona no era normal. Nuevamente escribió un mensaje:
"¿Quién te asegura que no soy un violador o algún asesino en serie?
De todas formas no lo era exactamente, odiaba a esa gente pero él si había asesinado y sabía muy bien cómo hacerlo. Un nuevo mensaje llegó:
"¿Lo eres…?"
Respuesta:
"No"
De todas formas, ¿Esta era un chico o una chica? Sabía que se llamaba Eren pero ese podía ser un nombre para ambos sexos, o por lo menos eso creía. Nuevo mensaje:
"¡Entonces eres una buena persona!"
Una buena persona…"No tienes ni idea" pensó. Esta persona era muy inocente, tanto así como para creer cualquier cosa que uno dijera. Era el tipo de persona que el detestaba, seguramente era un niño mimado, quien lo tenía fácilmente y que solo sabía sonreír. No conocía nada más que el mundo de papi y mami.
Contaminar lo puro.
"Destruir su pequeño mundo ¿Cómo sería? Tal vez pueda jugar un poco con él y degustar esa desesperación" de tan sólo imaginarlo una tenue sonrisa se dibujó en su rostro, eran todos exactamente igual y este tipo de gente son simples victimas asechadas por la oscuridad. Redactó un nuevo mensaje:
"Eren, ¿Eres mujer u hombre?"
Si iba a conversar mínimo debía saber si era un hombre o mujer. Suponiendo lo inocente que era, respondería sin dudar. Nuevo mensaje:
"Hombre, tu eres... ¿Mujer?"
"…" No podía creer que lo estuviera tratando de mujer, de todas las cosas que le han dicho, jamás le habían dicho algo así. De muy mala gana escribió la respuesta:
"Soy hombre"
Respuesta:
"Perdón, perdón como no respondías creía que te habías asustado… y bueno pensé que podrías ser una mujer por esa actitud… ¿Cómo te puedo llamar? Tu nombre es muy largo"
Se había molestado cuando leyó la confusión que tuvo por su género, pero luego de ver que aun creía que su nombre fue la amenaza que le escribió en respuesta, no creía que fuera necesario enojarse con alguien tan estúpido como él. Decirle su nombre o parte de este no interferiría en nada, había miles de personas que podían apodarse igual.
"Levi"
"Muchas gracias por hablar conmigo Levi"
Rivaille guardó su celular en el bolsillo de su pantalón y lanzó la colilla de cigarrillo al suelo. Se quedó observando el cielo por unos segundos para luego acomodarse entre las ramas del árbol y tomar una siesta. "Así que Eren…" Pensó antes sumergirse en su sueño.
-.-
En otro lugar, un castaño apretaba su celular contra el pecho mientras sonreía. Él y solamente él, sabía que ese débil corazón suyo que permaneció años en calma, latía de emoción.
-Levi…-dijo sonriendo con sus mejillas coloradas.
Continuará…
Y ha llegado el segundo capítulo Y para aquellos que pensaban que el padre era Keny, si era Keny :D Es mi segunda historia y por lo visto a más de uno le gusto, muchas gracias por leer y espero que siga siendo de su agrado :3 Cualquier sugerencia o crítica constructiva es bienvenida. No dudes en dejar tu review y nos vemos cuídense :3 3
