Capítulo 3

Después de haber pasado toda la mañana durmiendo en un árbol, fue al lugar de siempre a juntarse con sus compañeros. Eren no paró de mandar mensajes todo el tiempo, no preguntó nada pero hablaba demasiado de temas triviales. Era impresionante para Levi que una persona que recién conoces hablara tanto. Tuvo que decirle que estaría ocupado y que después le hablaría para que se detuviera de una vez por todas, luego de eso mando un mensaje a Farlan para avisarle que se dirigía hacia allá y se juntarían donde siempre.

-Levi no te esperábamos tan temprano-saludó con la mano al azabache que venía llegando.

-No fui a clases hoy-respondió.

-Buaj, odio las clases sólo te dicen qué y cómo hacer todo. En realidad, eso no te servirá para sobrevivir en el mundo real-menospreció Isabel.

-Eso es porque a ti no se te da nada bien eso…-le dijo Farlan.

-¡No es que no se me dé bien! Sólo…que está mal…-respondió molesta.

Farlan e Isabel dejaron de asistir a la escuela hace un año, pese a que el establecimiento de ellos era mucho más económico que el de Levi, no poseían los medios suficientes y preferían ocupar ese tiempo en ganar dinero para sobrevivir. Hasta Levi se preguntaba por qué iba a la escuela, pudo haberla dejado hace mucho tiempo, pero nunca lo hizo.

Un rugido muy familiar hizo enrojecer a la chica.

-¿Tienes hambre?-le preguntó Farlan.

-N-no-respondió avergonzada.

-Ayer comimos un montón, y aun así tienes hambre…

-Tampoco he almorzado-dijo Levi.

-¿Ves? Es normal. Mi hermano también tiene hambre-respondió inflando los cachetes, mientras su amigo solo respondía con un suspiro.

Terminaron en un restaurante de bajo presupuesto, donde la gente que asistía allí no era para nada normal. Pero mientras estuviera él nada ocurriría además de las miradas incesantes de la gente. Miradas iban y venían, algunas cargadas con temor, otras con recelo y otras con desprecio.

-Tu fama es muy fuerte…-le dijo en voz baja Farlan.

-Lo sé-respondió como si nada.

-¡Mi hermano es tan fuerte que todos lo respetan!-alagó la chica.

Y era verdad, Levi era muy conocido en esos sectores por ser "la persona con la cual es mejor que no te metas", corrían muchos rumores sobre sus actos y lo fuerte que era y por ello la gente le tenía "respeto" generado por el miedo. Pero muchos otros bandos estaban atentos a cualquier oportunidad que se presentara para eliminarlo.

Un camarero se acercó temerosamente a la mesa donde se encontraban los tres.

-Disculpen… ¿su orden?-preguntó con temor captando la mirada de Levi y con ella poniéndose más tenso de lo que ya estaba.

-¡Yo quiero este sándwich!-ordenó la chica levantando alegremente uno de sus brazos y con el otro señalando la carta.

-Nosotros vamos a querer lo mismo que ella-sonrió tenuemente el chico pidiendo el resto.

-Sí, no demoro-voló de allí en cuando pudo.

Pasaron unos segundos y el chico se percató de un detalle que no tomaron en cuenta.

-Espera, Isabel el sándwich que ordenaste… ¡Es uno de los más costosos!

-¿Qué…? Pero nos alcanza…o eso creo…-se preocupó la pelirroja.

-No te preocupes yo pagare-ofreció Levi.

-¿¡Enserio!?-sonrió la chica.

-Levi no debes consentirla demasiado…Ya nos brindas mucha ayuda-le dijo el chico.

-Tú también tienes hambre.

-Eh…-se impactó Farlan al ser descubierto.

-Sólo come-insistió.

-.-

Luego de entender que Levi estaba ocupado, se aseguró de eliminar todos los mensajes por mucho que le doliera, era su primera conversación con alguien de afuera pero si quería continuar con ello debía hacerlo. Tenía que asegurarse además de esconder el teléfono y los accesorios. En la caja de sus materiales para pintar escondió a fondo los accesorios y allí también dejaría el aparato mientras no estuviera con él. Eren odiaba que se metieran en sus materiales y todos lo sabían, que lo siguiera odiando no sería extraño así que no levantaría sospecha.

Su cuidadora llegó para cuidarlo y se dispuso hacer lo mismo de todas las mañanas. Una vez aseado tomo uno de sus libros para leer, pero su atención se dirigía a la caja de sus utensilios "¿Se habrá desocupado? ¿Me habrá mandado un mensaje?" se preguntaba el castaño y sin poder concentrarse en su lectura, fue a ver el aparato. Nada, ningún mensaje.

"Debe continuar ocupado… la gente afuera tiene cosas que hacer después de todo." Se decía a sí mismo. Y entonces, tocaron la puerta despegándolo y obligándolo a guardar el teléfono con apuro.

-Eh, ¿Sí?-preguntó nervioso.

-Eren, voy a entrar-aviso una voz masculina abriendo la puerta.

-Papá…eh hola, ¿Qué haces aquí?-preguntó el castaño.

-Vine a ver a mi paciente favorito-le sonrió.

-Ah, sí…-entristeció, siempre venía con ese propósito era muy raro que viniera para saber algo más que su salud y examinarlo-¿Debo ir a la sala?

-Sí, te espero allí-le dijo y se fue.

Dentro de esa inmensa casa en la que vivían, el padre de Eren tenía una sala médica para sus estudios y revisar a su hijo. Era un lugar al cual tenían prohibido entrar a no ser que él diera permiso, en ella habían muchos materiales y trabajos de su padre por lo que no debían ingresar para no ocasionar ningún desorden. La sala era aún más grande que la habitación de Eren y tenía toda clase de objetos médicos; un verdadero hospital en casa.

-Permiso…-tocó la puerta antes de entrar.

-Pasa hijo, siéntate en la camilla-le señaló.

-Sí-obedeció y se sentó.

-¿Cómo te has sentido?-le preguntó mientras tecleaba en su computadora.

-Bien...-recordó como su corazón latió por los mensajes-Muy bien…

-Mmm…es un alivio, quítate la ropa y ve a la pesa, luego te haré unos exámenes.

-Sí-obedeció y dejó sus prendas en la camilla.

Su padre lo examinó y le hizo todos los exámenes necesarios. Mientras lo hacía Eren le contaba todo lo que había hecho en estos días que no lo vio, obviamente omitiendo todo lo relacionado con el teléfono. Lamentablemente, su padre respondía con monosílabos y sonidos que no requerían ser modulados, tal y como hacía siempre.

-Estas muy conversador hoy ¿Ocurrió algo?

-…-la pregunta lo tomó por sorpresa-N-no, pero no estuviste en casa por mucho tiempo….

-Bueno, pero aun así te veo muy animado hoy.

-Tal vez…-pensó en su interior en Levi y otra persona vino a su mente-¿Cómo esta mamá…?

-Se encuentra estable, pero no ha respondido a nada.

-Ya que estoy mejor… ¿Puedo ir a verla?

-No, salir no es algo que puedas hacer-respondió en seco.

-Pero estoy mejor, por favor quiero verla sólo un momento…-le rogó con la mirada.

-Eren-puso sus manos en los hombros de su hijo-Debes entender por qué te hemos mantenido aquí todo este tiempo. El mundo no te hace bien, debes permanecer aquí con nosotros. No debes salir. Te amamos y por eso queremos lo mejor para ti. Lo sabes, ¿no?

Era lo que venía escuchando desde hace mucho tiempo, estaba cansado de ello. Sabía eso, pero él quería salir de esta casa, ya había sentido que su corazón podía latir ante emociones sin ningún problema entonces, ¿por qué?

-Quiero verla, no la he visto desde que está allí ¡Es mi madre!-le gritó.

-Eren… cálmate.

-Por favor…es un hospital cualquier problema estaré en un hospital contigo…

Transcurrieron unos segundos, donde el castaño rogaba con la mirada y su padre se mantenía en silencio antes de tomar una decisión.

-Bueno…-dijo su padre en un suspiro-Te llevaré a verla, pero vas a pasar desapercibido.

-¡Sí, sí! ¡Lo prometo!-gritó de alegría-¿Cuándo iremos? ¿Hoy?

-No hoy no, pero iremos te lo prometo-acarició la cabeza del menor.

-¡Gracias!-sonrió y se abrazó a su padre, pero esté le apartó de inmediato.

-Ahora necesito ponerte una inyección.

-Sí claro-extendió el brazo mientras su padre preparaba la dosis-¿Para qué es?

-Nada muy importante, es para asegurarnos de que sigas así como estas. Has mejorado bastante estoy muy feliz por eso, pero no debemos descuidarnos-le dijo mientras le inyectaba la dosis.

-Lo sé…

-Terminamos por hoy, debo volver al trabajo ahora.

-No olvides lo que me prometiste…-tomó a su padre de la manga.

-Es una promesa.

Fue lo último que escuchó de su padre antes de que regresara al trabajo. Sabía que después de eso podrían pasar días, semanas hasta volver a verlo. Pero la posibilidad de ir a ver a su madre después de tanto tiempo era suficiente para apaciguar la espera.

Recordó el teléfono y subió lo más rápido que pudo a encerrarse en su habitación. Al verlo se percató de que no había ningún mensaje. "Debo esperar…" se dijo a si mismo, y para pasar el tiempo comenzó a pintar. Por un momento trató de imaginarse como podría ser esa persona, pero no sabía nada de él…nada…darse cuenta de eso lo hizo sentir un vacío…

"Me estoy volviendo ambicioso…"pensó y sin darse cuenta dibujó las letras del nombre de su destinatario en la tela…

-.-

Ya estaba anocheciendo, Levi había pasado todo el día con sus compañeros en un bar de apuestas. Salieron de allí con una gran cantidad de dinero como de costumbre. Rivaille era muy astuto para ese tipo de juegos, según las expresiones del rostro de los demás sabía las condiciones del juego y con ello decidía que hacer.

-Bueno, nosotros nos retiramos ha sido un placer-dijo Farlan a la multitud que se encontraba en la misma mesa que ellos.

-Espera-dijo un hombre-Tú-dirigiéndose al azabache-Eres Levi, tú mataste a un hermano mío…la policía podrá no saberlo, pero tus técnicas son muy conocidas por no dejar rastro…-le dijo sacando una cuchilla.

-Me he deshecho de mucha basura como para recordar cada uno de sus asquerosos rostros-le respondió con frialdad.

-¿¡Que has dicho enano!?-gritó el hombres levantándose abruptamente.

-Levi…-le susurró Farlan por la espalda.

-Descuida-se dirigió al chico para luego retomar la conversación con el hombre-Si tu hermano fue una de mis víctimas no me arrepiento de haberlo hecho, entiendo que quieras tomar venganza. Adelante, no demorare en acabar con lo que queda de basura-le amenazó con la mirada.

-…Bastardo…-maldijo entre dientes y no tuvo más opción que retirarse. Sabía con quién estaba hablando.

-Vayámonos-les dijo a sus compañeros dándole la espalda al hombre.

Salieron de allí y se dirigieron a comprar alimento para llevar a casa de ambos chicos. Y mientras iban de camino el teléfono de Levi sonó al recibir una llamada:

-¿Qué ocurre?-respondió fastidiado.

-¡LEVI! ¿Dónde te metiste?-se escuchaba por el otro lado del teléfono.

-En ningún lado.

-¡Levi si vas a un prostíbulo debes decirme!

-…-su rostro reflejo su ánimo.

-Es una broma pequeñín-le dijo dulcemente-Pero hablando seriamente, debes asistir a clases. Estas teniendo muchos conflictos con tu actitud, tu rendimiento te tiene aquí pero no siempre será así…no todos tienen tu suerte. ¡Pero si quieres trabajar bailando para tus clientes yo te apoyo!-lo ultimó diciéndolo con esa alegría tan agobiante para el azabache.

-Tch, no molestes-colgó.

-¿Quién era?-preguntó curiosa Isabel.

-Alguien con quien nunca debes meterte…

Pasaron por una tienda para comprar comida, con el dinero que ganaron Isabel compro varios ramen que se encontraban en oferta captando la atención de todo el personal de la tienda. El único que se vio terriblemente afectado fue Farlan que trataba de silenciar los gritos eufóricos de la chica, mientras que Levi se alejó y se dedicó a llevar otras cosas.

-Maldición Isabel, no puedes entrar así a una tienda…-le dijo Farlan.

-No hice nada-respondió desafiante-¡Gracias a mi hermano podremos comer mucho de nuevo!-sonrió.

Levi se detuvo y sus compañeros voltearon a verlo.

-¿Qué ocurre?-preguntó la chica.

-Nada, los dejo por ahora. Los veré mañana-se despidió.

-Ve con cuidado Levi-le dijo el chico.

-Los demás deben tener cuidado tonto ¡Adiós!-se despidió la chica levantando un brazo mientras el otro cargaba sus compras.

Volvió a su casa, no tenía intenciones de hacerlo pero las palabras de Hanji siempre conseguían que reflexionara por lo que hacía. Era molesta, siempre lo había sido. No encontraba nada interesante en los estudios, pero continuaba asistiendo y si continuaba faltando tantas veces acabaría siendo expulsado. Tal vez, significaría perder un pedazo de la rutina y eso descolocaría su vida o quién sabe.

Vivir ¿Con qué fin?

Para su mala suerte, llegó y el ruido que se escuchaba le dio a entender que espectáculo se llevaba a cabo adentro. Risas de mujeres y hombres se escuchaban en la sala principal. El olor a droga y alcohol eran muy fuertes, Keny tenía a sus desagradables compañeros de siempre. Trató de pasar desapercibido, pero su padre tenía un instinto muy agudo.

-Miren quien llego, la rata asquerosa…-dijo sonriendo.

-Keny-se acercó un hombre-No seas tan malo, ¿Por qué mejor no hacemos que pase un buen rato con nosotros?-miró al azabache con lujuria.

-No sirve ni para eso. Hey, anda a comprar más licor, se acabó-se interpuso en el camino de Levi.

-Muévete viejo-le dijo en seco.

-No nos estamos entendiendo Levi…-le amenazó.

Se tenía que mover rápido de allí, tomó uno de los brazos de Keny y le hizo una llave dejándolo en el suelo, trato de subir corriendo por las escaleras pero se desplomo en el suelo luego de que su padre maniobrara con una de sus piernas y lo hiciera caer. Intentó levantarse pero Keny se encontraba sobre su espalda sosteniéndolo de sus muñecas, acercó su rostro al oído de Levi y le susurró:

-¿O quieres quedarte a jugar aquí mientras yo salgo? Tal y como lo hacía la sucia de tu madre…

-¡Aleja tu asqueroso rostro de mí!-le dio un cabezazo en todo el rostro, escuchando cómo su los huesos de la nariz de su padre se trituraban. Era el momento, debía huir ahora que su padre buscaba disminuir el dolor con sus manos en su rostro.

-¡Tú bastardo ven aquí!-le gritó a sus espaldas Keny.

Se apresuró en entrar a su habitación y cerrar la puerta con todos los seguros. Los seguros de la puerta los había hecho el mismo pensando el peso y movimientos de Keny, asegurándose así que jamás pudiera entrar. Su padre llegó hasta la puerta, pero al darse cuenta de que estaba cerrada no se esforzó de más, seguramente porque se encontraba con más gente y eso fue un alivio. Toda la comida que había comprado, cayó en medio de la pelea y se quedó sin nada, era obvio que mañana no quedaría nada de todas formas. Se sacó la chaqueta y antes de dejarla sobre la cama el teléfono vibró, era un mensaje de Eren y no era un buen momento para andar mandando mensajes…

"Sé que me dijiste que estarías ocupado pero, ¿Estás bien?"

Que mal momento para preguntar por eso, de hecho había olvidado por completo a Eren. No tenía ganas de conversar con ese niño, pero si no respondía recibiría mensajes sin descanso, escribió un mensaje:

"Estoy bien"

Con eso no esperaba que se quedara callado, pero por lo menos no insistiría, no tenía ánimos de andar respondiendo preguntas, tenía unos inmensos deseos de destrozar algo…"Eren…"pensó, de todas formas para eso lo tenía, pretendía destrozar su pequeño mundo y disfrutar como se hundía en la suciedad…Un mensaje llegó antes de que pudiera pensar qué redactar:

"Menos mal, creí que te había ocurrido algo, estaba preocupado"

Por primera vez, sus deseos de destrozar algo quedaron reducidos a nada. Lo que acaba de leer lo dejo completamente descolocado, no era normal, nada de eso era normal. "¿Qué clase de persona eres? preocupándote por quien no conoces…" Era la primera vez que le decían eso…

"¿Por qué te preocupas de mí? No nos conocemos"

Eren:

"Sí nos conocemos, tu eres Levi y yo soy Eren"

Levi:

"Eso no basta para conocerse..."

Eren:

"¿Entonces podemos conocernos mejor?"

Lo simple que podía a llegar a ser ese niño lo sorprendía, jamás conoció alguien así ni creyó que pudiera existir, esta vez, los mensajes se convirtieron en algo cálido, un sentimiento que nunca antes experimentó. ¿Qué era? No saberlo le intranquilizaba. Pero ya no había vuelta atrás.

Levi:

"¿De qué quieres hablar?"

Eren:

"No sé… No soy bueno relacionándome con los demás"

Levi:

"Antes hablaste demasiado sin ningún problema"

Eren:

"¿De verdad? Lo siento si te moleste…"

Levi:

"¿Por qué te cuesta hablar con los demás?"

Eren:

"No conozco a nadie, además de mi familia"

Eso no podía ser posible, pero luego de que Levi le preguntara el porqué, sólo supo que por una enfermedad no salía de su casa desde pequeño y tampoco tuvo contacto con el mundo. Debía vivir en una verdadera burbuja, no conocía lo sucio que era el mundo…

Eren:

"¿Te gusta el mundo?"

¿Qué debería responder a esa pregunta? Sí el mismo, forma parte del desastre que ese niño no conoce.

Levi:

"¿Te interesa conocerlo?"

Respondió con una pregunta evadiendo así la anterior.

Eren:

"Sí, ¿Podrías enseñármelo?"

Dudó por un momento en que responder, ¿Él enseñándole el mundo? Pero inconscientemente escribió su respuesta:

Levi:

"Sí"

Poco a poco Eren se fue incrustando en su vida sin ser invitado. Esa noche pudo por primera vez pudo abandonar el mundo y sumergirse en otro, no importó todo lo que hubiera ocurrido sino de lo que estaba viviendo en ese instante.

Continuará…

Pude actualizar :D perdón por la demora de verdad estuve ocupada y me retrase con los fics D: Para quien preguntó si habría Lemon y cualquiera que quiera saber, si amigos habrá lemon pero mucho más adelante, primero vendrá el desarrollo de la historia. Bueno me despido rápido porque ando corta de tiempo espero les haya gustado y muchas gracias por leer :3

Cuídense nos vemos!