Capítulo 4

La semana fue igual de rutinaria con la única y notable diferencia de los mensajes que intercambiaba con Eren. Resultaba sorprendente cómo el peso de los días disminuía, donde temas de conversaciones tan simples como los que hablaba con el chico, se convertían en algo interesante y que esperaba a diario. La rutina había sido interrumpida, de pronto, despertar no era agotador.

Había llegado el día donde tendría que salir con sus compañeros de escuela. Domingo por la mañana, Levi había quedado de ir al zoológico con Hanji y Erwin. Si no se presentaba, era probable que esa mujer lo buscara por cielo mar y tierra hasta dar con él…Además recibiría un soborno de parte de ella al cual no se pudo resistir ante lo costoso y exquisito que era el té negro.

Habían acordado que el punto de encuentro sería a las 11:00 am en la estación de metro frente a la escuela. Eran las 11:05 am cuando llegó y ya se encontraban allí esperándolo como si hubieran estado hace siglos esperándole.

-¡Levi te demoraste un montón!-le gritó Hanji.

-Son las 11:05...-respondió con fastidio.

-Estamos aquí desde las 10:00…-agregó Erwin- Pasó por mi casa muy temprano…

-Tú serás el responsable si no logramos ver bien al tigre por la cantidad de gente-apuntó al azabache.

Levi prefirió callar, era imposible entrar a la cabeza de esa mujer, y con su mirada cargada de desprecio se acercó a ellos.

Tomaron el metro para dirigirse al destino que se encontraba a unas cuantas estaciones de allí. De camino, Hanji no paraba de hablar sobre todo lo que esperaba ver y lo que sabía de esos animales con una voz y expresión típicas de una loca. No fue novedad captara la atención de varias personas que miraron extrañados. Sus dos acompañantes intercambiaban miradas, rogando que se cansara y callara pronto.

-Si hubiera podido, te habría buscado a ti también. Pero como no sabemos dónde vives, no pude ir más temprano-la castaña se dirigió a Levi.

-Es un alivio-respondió el azabache.

-Nunca nos has dicho, dime, ¿dónde vives?

-En mi casa-respondió sin dudar, la respuesta generó una leve risa de parte del rubio.

-Oh, apuesto a que tiene puertas y ventanas ¿no?-continuó la broma no siendo bien recibida por Hanji.

-Bien, suficiente ambos-se interpuso Erwin en la comunicación que pronto acabaría en discusión.

Al llegar, pagaron la entrada y pasaron sin ningún problema. El zoológico era tan grande, que un par de horas no eran suficientes para alcanzar a ver todas sus atracciones, el tigre que tanto deseaba Hanji era uno de los últimos. Visitaron unas cuantas jaulas de animales antes de convencer a la castaña que se detuvieras a comer algo antes de continuar el recorrido. En el interior del recinto, habían varios lugares donde comer y de ellos, escogieron el lugar que a juicio de Levi era el más higiénico.

Mientras almorzaban, Levi sacaba el teléfono de su bolsillo con obsesión para verificar si había algún mensaje. Se había vuelto un habito tenerlo en la mano. Sin embargo, no había nada en la bandeja de entrada. Le pareció raro, ya que Eren comenzaba a enviar mensajes desde muy temprano, y aunque en su interior se aseguraba que era un asunto irrelevante del cual no debía preocuparse, su actitud se encargaba de negar aquello.

-¿Qué pasa? Has estado mirando tu teléfono todo el rato ¿No has escuchado nada de lo que hemos dicho?-le señaló Hanji.

-Nada-se apresuró en guardarlo.

-No será… ¿Tu novia?-preguntó al sonreír en burla.

-¿Tienes novia?-preguntó Erwin de inmediato.

-No, son invenciones de la loca…-aclaró.

El resto del tiempo que estuvieron almorzando, su mente tuvo un duelo entre la decisión de mandarle un mensaje o seguir esperando ¿Desde cuándo se había vuelto tan dependiente de esos detalles? Ahora no podía mantenerse tranquilo "Que sensación tan desagradable" pensó en lo que llegó un mensaje:

"¿Vendrás hoy?"

El mensaje no era de Eren sino de Farlan y al darse cuenta, el golpe de adrenalina que sintió en el momento se esfumó inmediatamente. Escribió un "no" por respuesta y cansado de estar sintiéndose así de intranquilo, se dignó a escribir un mensaje para Eren:

"¿Se te fracturaron los dedos que finalmente callaste?"

No era precisamente un mensaje agradable, sobre todo porque en el descargaba parte de su estado anímico. Jamás se sintió así y él, que siempre se preocupó de llevar una vida de completa neutralidad, no se le resultaba nada agradable tener que lidiar con esto.

Su esfuerzo por mandar un mensaje no fue retribuido; no hubo respuesta de parte de su destinatario. Esto le hizo enfadar y guardar el teléfono en el bolsillo con mucho odio.

-¿Entendiste Levi?-le preguntó Hanji de sorpresa.

-¿Ah?-le respondió.

Mientras él se encontraba muy ocupado con su teléfono y emociones, Hanji y Erwin conversaban como si Levi también estuviera escuchando, pese a que su mente nunca estuvo presente.

-Cielos Levi te hemos estado hablando ¿Escuchaste algo? Has estado pendiente de tu teléfono en todo momento. Pareces obsesivo compulsivo…-le reprochó la castaña.

-No creo que me haya perdido de nada-respondió Levi.

-Creemos que lo mejor será continuar ahora que todos están almorzando, de esa forma podremos ver mejor todo-le explicó Erwin.

-Como quieran-dijo levantándose al igual que sus compañeros.

Era un día precioso, el cielo despejado con pocas nubes que dejaban pasar los rayos de luz. La temperatura era ideal para estar de paseo y el cálido ambiente de parejas, familia y amigos llenaban el lugar. En medio de tan bello paisaje, la negativa aura del azabache se hacía notar intimidando a todo niño pequeño que estuviera cerca. Hanji parecía ser la única que lo estaba disfrutando de verdad, se dedicaba a gritar en cada jaula que abordaban como una niña pequeña que nunca había visto un animal, pero debido a que Levi llevaba una lucha interna no le importó. Erwin por su lado trataba de entender a la mujer, pero al cabo de un rato terminaba aburriéndose y se ponía a estudiar las descripciones de cada animal.

Por un momento, Levi recordó que Eren le contó que tenía una enfermedad por la cual no puede salir al exterior "Talvez le ocurrió algo" pensó, pero la idea sólo lo intranquilizaba más. No le importaba lo que le ocurriera, así debía ser después de todo la gente va y viene en cada momento, una más y una menos no haría la diferencia, nadie estaría allí al final… Inesperadamente, el teléfono vibró, siendo la cura para tranquilizar su incontrolable ser:

"Lo siento, amanecí enfermo y no podía hablar"

Seguido por segundos llego un nuevo mensaje:

"Lo siento mucho Levi, lo siento"

Eren parecía estar más desesperado que Levi y tal y como pensó, algo le había ocurrido ¿Preocupación? o ¿Curiosidad? , no sabía que era lo que sintió en el momento pero de lo que si estaba seguro era de la gran molestia de la que se liberó apenas leyó el mensaje.

Levi:

"Ya te había dado por muerto"

Eren:

"No…"

Esas no eran palabras adecuadas para alguien que pasa en su casa enfermo, pero ¿Hasta qué punto podría ser eso? No creía que eso pudiera llegar al punto a que jugara con su vida, así que no tendría por qué preocuparse por ello. Aun así, en el último mensaje las palabras de Eren fueron menos expresivas, cómo si algo lo hubiera perturbado. Y fue cuando estaba frente a las jirafas que tuvo una gran idea.

Levi:

"¿Alguna vez has ido a un zoológico?"

Eren:

"No los conozco, pero sé que son"

Con eso fue suficiente, tomó su teléfono y con la cámara que traía incluida enfocó a las jirafas que estaban viendo y tomó una foto, la adjunto en un mensaje y se la envió. "Esto es estúpido" pensó pero de todas formas lo hizo. Podría no conocer un zoológico, pero aparecen en todos lados, televisión, revistas, internet, y muchos más, no sería gran cosa enviarle una simple foto de una jirafa.

Nuevo mensaje:

"¡Es una jirafa! ¿Lo es verdad? ¡Es preciosa, por favor muéstrame más!"

Este niño, no paraba de sorprenderlo, era tan distinto a la gente que solía ver diariamente que parecía sacado de un libro de fantasía u otro mundo. Sin darse cuenta, estaba dejándose llevar cada vez más por ese ser que emitía algo que nunca antes había experimentado.

Para alguien que ha vivido en la oscuridad, ver la luz podría volverse en un evento fatal.

Durante el resto del recorrido Rivaille se dedicó a tomar fotos de todo lo que iban viendo y las enviaba al chico mediante mensajes. No descuidó ningún animal, todos los que fueron viendo los capturó y los envió. Eren preguntaba por muchos detalles, detalles que el normal de la gente no notaría o no se cuestionaría. El tigre que tanto quería ver Hanji fue uno de los más difíciles de fotografiar debido a la multitud de gente, pero incluso las personas que se colaban en las fotos resultaban fascinantes para Eren.

-Parece que te estas entreteniendo con los animales Levi-le sonrió Hanji tomándolo desprevenido.

-No molestes-se defendió.

-¿Por qué no nos tomamos una foto?-propuso la castaña mientras tomaba a Levi del brazo-¡No tenemos ninguna!

-Ni lo sueñes loca de mierda-se liberó de Hanji de un tirón.

-Yo opino lo mismo, saquémonos una foto-aceptó el rubio al aprobar la idea. Y junto con la castaña tomaron los brazos de Levi, mientras la chica apuntaba hacia ellos con la cámara.

-¡Sonrían!-avisó.

-¡Suéltenme!-gritó furioso el azabache.

En la foto, Erwin salía con su imagen tan madura como siempre, mientras que Levi y Hanji parecían perro y gato; Hanji con su sonrisa tan alegre y bromista de siempre huyendo de Levi en estado de furia que apuntaba a golpearla con el puño que era sujetado por Erwin.

-Aw... Es hermosa-alababa la foto en su teléfono.

-Más te vale borrar eso ahora mismo-amenazó Levi.

-¿La quieres? ¡Alcánzame! –lo retó y salió corriendo.

-¡Hanji!-gritó Erwin.

-No iré tras ella…

-Espera aquí, yo la traigo-dijo el rubio y fue a buscarla.

Esa mujer siempre buscaba sacarlo de quicio, se podía volver realmente molesta cuando quería. En vez de quedarse allí como estúpido a esperar a que vuelvan, se movió a buscar más que fotografiar. Llegó a donde se encontraban los lobos y logró sacar una estupenda foto donde el animal miraba directamente a la cámara. Se la envió a Eren y este respondió:

"Son realmente hermosos, y la gente se ve tan feliz pero ¿Está bien tenerlos enjaulados?"

Levi:

"¿A qué te refieres?

Eren:

"Son hermosos, pero se ven tristes, sobre todo el lobo que me acabas de enviar. Tiene una mirada tan solitaria…"

Levi:

"Son animales, no deben entender"

Eren:

"Claro…"

En ocasiones, los mensajes del castaño se tornaban fríos y tristes, era algo de lo cual podía darse cuenta sin la necesidad de verlo. Levi clavó sus ojos sobre el lobo al interior de la jaula. Tenía unos potentes ojos amarillos puestos en los suyos, era un estupendo animal pero como dijo Eren, tenía una mirada solitaria. Probablemente producto de su naturaleza o quizá era lo que realmente expresaba. Y por unos instantes, relacionó al animal con Eren; encerrado en una jaula con esa mirada tan sola y calmada. Luego creyó estar dandole muchas vueltas al asunto y lo dejó atrás.

Sus amigos no tardaron mucho en encontrarlo y cuando lo hicieron, ya estaban a punto de cerrar el lugar por lo que no tuvieron más opción que abandonarlo.

Una vez fuera, Levi les dijo que se iría caminando. Trataron de convencerlo que era de noche y los casos de asesinato y robo han ido en aumento, pero él aseguró que vivía cerca. Era falso, no obstante gracias a ello lo dejaron solo, después de todo no era la clase de persona que llegara a ser víctima de actos como esos.

Ese detalle fue suficiente para despertar de la fantasía que era hablar con Eren todos los días. Lo que hacía por teléfono era solo un mero mundo utópico, la realidad era la que él vivía cada día, desde que llego a este sucio mundo.

Nuevo mensaje:

"Muchas gracias por mostrarme hoy parte de tu mundo…"

"Parte de mi mundo...Este no es mi mundo" pensó en su interior y apretó el celular con fuerza guardándolo en su bolsillo pero otro mensaje llego:

"Debo dormir ahora, buenas noches Levi cuídate y gracias realmente me hiciste muy feliz. Eres un buen amigo."

Era incapaz de resistirse a las palabras de esa persona, pero tenía que esforzarse, no podía embriagarse de esa calidez que le trasmitía y olvidar todo lo que aprendió. Demasiado tarde, sus manos no respondían a su razonamiento y escribió una respuesta:

"Descansa"

No importaba cuando se resistiera, ni cuanto luchara y cuanto lo evitara, no lograba entender porqué era arrastrado a sentir emociones que nunca experimentó y siempre evitó. Era tarde para tratar de entender.

Si bien su casa quedaba lejos de donde venía, el tiempo que emprendía en volver caminando bajo el manto nocturno, era una de las cosas que lograban calmarlo y hacerlo meditar. No obstante su caminata nocturna fue interrumpida por el teléfono que vibraba por una llamada de Farlan.

-¿Sí?-hablo primero Levi.

-¡Levi hemos tenido problema! Atacaron a Isabel…

-… ¿Dónde están?-preguntó conservando la calma.

-En un hospital privado...

-Envía la dirección, voy para allá-colgó y en segundos recibió la dirección.

Su condición física era tan buena, que no tardó en llegar al hospital señalado que además, no se encontraba muy lejos de donde estaba. No preguntó por ninguna habitación ya que Farlan le había dado todos los detalles, pero no tenía idea de cuáles eran las condiciones en que se encontraba Isabel. Al encontrarse fuera de la habitación no dudo ni tuvo temor al abrir la puerta. Entró y la encontró en la cama de hospital, sentada y con algunos vendajes. Cuando la chica lo vio, no mostró la misma alegría con la cual acostumbraba a recibirlo, al contrario, bajó su cabeza y escondió su avergonzada mirada.

-Levi-se levantó Farlan de la silla en la cual estaba-Debemos hablar-lo llevo afuera antes de que pudiera siquiera decir algo.

-¿Qué ocurrió?-le preguntó.

-Fue a comprar algunas cosas, yo me descuide, no me di cuenta cuando desapareció de nuestra casa y en el momento que me percaté salí a buscarla. Cuando lo hice…-titubeo un segundo-Habían unos hombres que la golpearon y trataron de abusar de ella…

-¿Lo hicieron?-preguntó con frialdad.

-Ella dijo que no...

-Bien-respondió y se retiró de allí.

-¡Levi!-le gritó Farlan pero no logró detenerlo.

No lo pensó dos veces, su cuerpo se movió solo y rápidamente salió del hospital en dirección a un lugar; los barrios bajos.

Primero, fue a la casa de sus compañeros y comprobó que nadie hubiera entrado a ocasionar más daño para después ir tras el rastro de los agresores. Traía consigo una sudadera negra con capucha y unos pantalones ajustados color beige, se puso el gorro y emprendió su búsqueda por los oscuros callejones de esa zona.

En un escondido callejón, tres hombres se encontraban bebiendo unas cervezas mientras fumaban un tipo droga ilícita y discutían entre ellos sin cuidar su tono de voz.

-Esa zorra me mordió cuando trate de besarla…-uno de los hombres acarició su labio inferior herido.

-Debemos buscarlos, escaparon y nos podrían traer problemas-dijo uno de sus compañeros.

-Sí y cuando los encontremos, podremos terminar lo que empezamos-tomó un sorbo de su cerveza.

Una silueta se vio acercarse entre las sombras de la noche, su paso era tranquilo y llamó la atención de los tres hombres.

-¡Oye tú! Si no quieres proble…

-Ustedes tres, ¿se divirtieron con la chica?-preguntó la silueta interrumpiendo el final de la frase.

-¿Ah? ¿Quién mierda te crees…?-desafió uno de los hombres.

-Dije, ¿si te gustó la chica? Cerdo asqueroso-con sus palabras levanto el mentón dejando ver claramente su gélida y asesina mirada espantándolos por unos segundos.

-…Ah…tus amigos, como me hubiera gustado violar a la zorra de tu amiga hasta destrozar su podrido cuerpo-le dijo sonriendo.

-Ja tu amigo tampoco estaba mal, hubiera sido una gran fiesta entre ella y…

El segundo hombre que hablo no alcanzó a terminar su frase, ya que el personaje de los fríos ojos se abalanzó sin anunciarse y clavó una cuchilla bajo el mentón de éste, asegurándose que no muriera al instante, sino que primero se ahogara con su propia sangre.

Los dos hombres restantes quedaron helados al ver la rapidez con la cual había sido atacado su compañero, y como caía ahora al suelo en un charco de sangre. Enseguida, botaron sus latas de cerveza y la droga que traían consigo para prepararse a pelear.

-¡Pedazo de mierda te romperé el hocico!-sacó una cuchilla uno de los hombres y fue al ataque.

Pero sin darse cuenta, su atacante se encontraba en su espalda y con mucha potencia le clavó la cuchilla en su columna, desgarrándola verticalmente con mucha fuerza. El grito mortal que profirió fue lo único que logro hacer antes de que su cuerpo se desplomara en el suelo, carente de vida. Sólo quedaba un hombre que se mantenía atemorizado pero firme a defenderse en cualquier momento.

El personaje de la capucha liberó la sangre de su cuchilla de una sacudida y avanzó lentamente hacia el último hombre que se encontraba de frente.

-¡NO TE ACERQUES O TE MATO!-gritó en desesperación pero el personaje no hizo caso- ¡RETROCEDE!-se abalanzó sobre su contrincante pero fue derribado.

Rápidamente, el hombre fue inmovilizado por puñaladas en sus brazos y piernas, quedando sobre el frío suelo sin posibilidad alguna de moverse. Su atacante se acercó más y cuando estuvo a su lado, reconoció el collar que colgaba de su cuello. Al verlo, sus ojos se abrieron completamente por la sorpresa de la persona que los estaba casando.

-Así que fuiste tú-le dijo fríamente al hombre, el cual, era el mismo que lo retó en el bar de apuestas hace unos días.

-Levi… ¡Tú maldito demonio salvaje!-le gritó.

-Tienes una boca muy grande, déjame ayudarte con eso-dijo preparando su cuchilla y agarrándolo de los cabellos, posicionó la cuchilla en la boca del hombre y expandió el orificio hacia ambos lados, en forma de una sonrisa.

Los gritos de agonía mientras realizaba los cortes hicieron eco en los callejones oscuros de los alrededores, la sangre que caía formó un charco alrededor de la cabeza del hombre que no paraba de gritar y derramar lágrimas del dolor.

-Ahora dime, ¿qué más pensabas hacer con ellos?-dijo mientras descendía la cuchilla por el pecho del hombres, cortando los botones de la camisa que traía puesta.

-¡Los voy atrapar! ¡A ti y a todos tus amigos y los haré pedazos! ¡Violaré a tu amiga innumerables veces mientras ustedes dos se tragan sus propias lenguas!-gritaba con odio mientras escupía sangre.

-No creo que eso sea posible-frenó la cuchilla en la entrepierna del hombre haciéndolo sobresaltar-Te daré una oportunidad ¿Qué prefieres? ¿Tus bolas o tu miembro?-le preguntó fríamente presionando la cuchilla contra el bulto-Aunque eso no importará cuando ya hayas muerto.

-¿¡Qué haces!? ¡NO TE ATREVAS BASURA!-intentó moverse, pero fue imposible y nuevamente escupió sangre.

-No me ensucies escoria-le dijo mirándolo a los ojos.

Fue lo último que le dijo y las últimas palabras que escuchó el hombre, antes de ser consumido por el dolor y agonía de sus gritos.


Eran las siete de la mañana, estaba amaneciendo y Rivaille venía de regreso al hospital. Antes de ir a la habitación de Isabel, pasó por la sala de espera que a esa hora se encontraba sin nadie. En ella había una máquina de bebidas y comida, puso algunas monedas para comprar unas galletas y un té en lata. Luego meter la mano para sacar sus cosas se dio vuelta impactando con "algo" que le hizo perder todo lo que traía en sus manos.

-¡Ah! Eh... ¡Lo siento!-se disculpó el joven y se agachó a recoger lo que se encontraba en el suelo-Discúlpame, toma-le entregó la lata.

Rivaille se limitó a recibir lo suyo, y cuando la persona se enderezó, se percató que era un niño menor que él pero de estatura mayor. No parecía ser un paciente hospitalizado pero lo que más le llamó la atención, fueron esos profundos y extraños ojos aguamarina que lo atraparon por segundos…

Continuará…

Ok me puse un poco gore en este capítulo… pero necesitaba escribir algo así. Antes que nada quiero agradecerles lo bien que se están tomando esta historia, me alegro de que les esté gustando y espero que siga siendo así con el desenlace :3 Quiero aclarar que la historia no pienso abandonarla y que intentaré tener actualización todas las semanas , hasta ahora he podido xD pero veo que hay como un trauma con las historias que quedan botadas , bueno yo misma lo tengo jajaja

Gracias por leer y por sus review que me animan a escribir 3

Espero que sigan disfrutando nos vemos cuídense!