Capítulo 5

Toda la semana fue una maravilla para Eren, que por primera vez, estaba conectado al mundo exterior a través de su comunicación con Levi. Lo supo mantener oculto de sus cercanos, sobre todo de quienes le obsequiaron el aparato. Todo era perfecto, hasta que domingo de madrugada enfermó.

No fue algo grave, sólo un malestar de estómago que le causo una que otra molestia evitando que pudiera dormir. Su hermana estuvo al cuidado de él toda la noche, su padre como de costumbre estaba de turno en el hospital y no llegó a casa. Que lo cuidara hacía que se sintiera verdaderamente un estorbo pero al no poder hacer nada por si solo-cosa que odiaba profundamente-debía aceptar de mala gana recibir ayuda.

La mañana siguiente despertó más tarde de lo habitual, fue una deducción que sacó por cómo entraba la luz del sol. Fueron unas voces muy familiares que lo hicieron abandonar su sueño. Su estómago le molestaba aún, pero el dolor disminuyó considerablemente en comparación a la noche.

-¿Eren cómo te sientes?-le preguntó su hermana percatándose que estaba despierto.

-Estoy mejor, un poco cansado nada más-se incorporó con dificultad.

-Mikasa me dijo sobre tu salud, tienes que cuidarte Eren-Armin estaba sentado en una silla junto con su hermana, a un costado de la cama.

-Llamé a papá llegará al anochecer, te cuidaremos nosotros hoy-su hermana tomó una de las manos del menor entre las suyas.

-Estoy bien-retiró su mano al instante, esos gestos lo hacían sentir inferior. No podía evitar verlos como lastima hacia su persona.

-Eren, sobre el teléfono que te dimos…no estaría mal que nos llamaras. Deberías ocuparlo con nosotros, cualquier cosa incluso si quieres conversar-le dijo el rubio.

-Ah…no creía poder llamarlos...-el castaño comenzaba a ponerse nervioso "Si supieran…" pensó.

-Puedes hacerlo, trataré de contestar siempre-le sonrió su amigo-¿Lo tienes escondido?

-Sí.

-¿Dónde?

-…No te preocupes nadie lo encontrará…-desvió la mirada en un acto de nerviosismo, hecho que no fue desapercibido para sus acompañantes.

Como si la sospecha que ya tenían sobre él fuese suficiente, en ese mismo instante se escuchó un sonido que provenía de las cajas donde tenía sus materiales para pintar, el teléfono había vibrado. Hoy, experimentaba una nueva emoción cuando pensó que su secreto sería descubierto, un fuerte golpe de adrenalina lo invadió provocándole un salto que atrajo la atención de quienes estaban allí.

-¿Qué te pasa?-preguntó su amigo mientras su hermana se levantaba a verificar que le ocurría.

-Agh…Tuve un calambre…-fingió una mueca mientras se agarraba el estómago.

-Recuéstate-le ordenó su hermana mientras lo tumbaba en la cama-¿Sientes algo más? ¿Necesitas algo? ¿Estas mareado?

-Estoy bien, quiero descansar…-dijo al fingir cansancio.

-Creo que lo mejor es que lo dejemos dormir…no pasó una buena noche Mikasa-la tomó gentilmente del brazo-Cualquier cosa estaremos aquí.

-No quiero dejarlo solo-puso resistencia la chica.

-Haz lo que dijo Armin, yo estaré bien solo quiero dormir un poco.

Le tomó unos segundos a la chica rendirse y optar por obedecer a su amigo. Antes de salir de la habitación le recordó a su hermano que estarían abajo estudiando y que si algo ocurría que avisará, el castaño solo le respondió con un sonido sin modular alguna palabra.

Esperó a que su hermana y su amigo terminaran sus rondas de supervisión alrededor de su cuarto. Cuando se aseguró que ya estaban tranquilos y no había necesidad de venir, se levantó con sumo cuidado de no hacer ningún ruido y se dirigió a su caja en busca del teléfono. Debía encontrar la forma en que no vibrara más, algo le habían dicho sobre ello pero no lo recordaba, por lo que comenzó a experimentar. Encontró como acabar con la vibración y después se devolvió a su cama con el teléfono en mano. Había recibido un mensaje de la persona que tanto esperaba:

"¿Se te fracturaron los dedos que finalmente callaste?"

Sintió temor al pensar que estaba enojado con él por no responder ni mandar algún mensaje. Con desesperación escribió un mensaje para no perderlo.

¿Perderlo?

Solo era una persona con la cual interactuaba a través de mensajes y tal vez fuera su amigo, o así lo consideraba él. No era nada especial para esa persona, él fue quien comenzó a escribir ¿Por qué al pensar en ello sentía su pecho estrangularse?

"Lo siento, amanecí enfermo y no podía hablar"

"Lo siento mucho Levi, lo siento"

Aunque él no fuera algo significativo en la vida de esa persona, deseaba poder seguir escribiendo y esperando sus respuestas. Un mensaje llegó:

"Ya te había dado por muerto"

"Muerto…" agachó la mirada. La muerte era algo que estaba tocando la puerta de su vida todos los días. Había dicho que sufría de una enfermedad y que vivía encerrado, pero nunca especificó cuan grave era. Sin embargo, por muy duro que fueran sus palabras, por primera vez alguien le hablaba sin lastima.

Eren:

"No…"

Levi:

"¿Alguna vez has ido a un zoológico?"

Eren:

"No los conozco, pero sé que son"

El siguiente mensaje demoró en llegar, pero al verlo se dio cuenta que no eran solo palabras, sino también una imagen de una jirafa. Nunca las había visto, pero sus libros relataban sobre animales y muchas veces los imaginó. Sus ojos se iluminaron al verla, seguramente Levi se encontraba en un zoológico y sacó esa foto para él, pensaba con alegría.

Nuevo mensaje:

"¡Es una jirafa! ¿Lo es verdad? ¡Es preciosa, por favor muéstrame más!"

Levi accedió a mostrarle más y en el transcurso del día fue recibiendo numerosas imágenes, no sabía que los teléfonos pudieran mandar fotografías y le resultaba fantástico tener un objeto tan fascinante. A veces Mikasa y Armin venían para ver cómo se encontraba y debía esconder de momento el teléfono bajo su almohada. El almuerzo fue la única estancia que estuvo con ellos, luego de eso volvieron a estudiar para el periodo de exámenes que se acercaba. Solía sentirse más solo cuando estaban muy ocupados, ahora era distinto, lo único que quería era poder tener ese espacio para continuar escribiéndole a Levi.

El mundo tan peligroso del cual hablaba su padre, no parecía serlo. Las fotos mostraban padres con sus hijos disfrutando y riendo, amigos bromeando y todos esos animales parecían ser tan bellos ¿Era el mundo tan malo como lo describía su padre?

"El mundo no es bueno, no te hace bien. No puedes salir" se repetían las palabras de su padre en la cabeza.

¿Por qué entonces su corazón gozaba de alegría al ver el exterior? No podía creer en lo que le decía su padre…

Hubo una fotografía que recibió, donde aparecía un precioso lobo. Era precioso, un pelaje hermoso y unos potentes ojos amarillos que reflejaban gran soledad. Todos esos animales que vio, todos se encuentran en las mismas condiciones y recién con éste se daba cuenta que así no eran felices. Eran como él, enjaulados siendo espectadores únicamente de un mundo que existe dentro de esa jaula. No pudo evitar expresar lo que sentía y escribió:

"Son realmente hermosos, y la gente se ve tan feliz pero ¿Está bien tenerlos enjaulados?"

Levi:

"¿A qué te refieres?

Eren:

"Son hermosos, pero se ven tristes, sobre todo el lobo que me acabas de enviar. Tiene una mirada tan solitaria…"

Levi:

"Son animales, no deben entender"

Eren:

"Claro…"

Probablemente podría ser cierto, pero la pena que sintió al darse cuenta de ello no se esfumó.

Estaba oscureciendo y pronto llegaría su padre a examinarlo. Debía esconder el teléfono y para eso debía terminar la conversación por hoy, lo más seguro sería que no podría volver hablar. Comenzó a escribir un nuevo mensaje:

"Muchas gracias por mostrarme hoy parte de tu mundo…"

Pero no se conformó con eso, quería expresar sus sentimientos y darle las gracias como correspondía. Él no podía hacer nada por Levi, pero si de alguna forma pudiera hacerle llegar sus palabras ¿Qué le diría? ¿Qué quería decirle? Pensaba mientras su corazón comenzaba acelerar el pulso inexplicablemente, al asustarse del alterado latido de su corazón, escribió en un intento de sinceridad para agradecerle:

"Debo dormir ahora, buenas noches Levi cuídate y gracias realmente me hiciste muy feliz. Eres un buen amigo."

Después de ello devolvió el teléfono a su escondite y en ese mismo instante su padre llegó a su habitación sin dar aviso ni ser escuchado.

-¿Eren?-llamó su padre ya dentro de la habitación y de un salto volteó a verlo-Veo que estás mejor.

-Eh sí, sí creo que algo me cayó mal…pero ya estoy mejor-sonrió con esfuerzo.

-De todas formas déjame revisarte.

-Estoy bien, de verdad no es necesario…

-Si quieres ir mañana conmigo a ver a tu madre tengo que revisarte primero.

-¿¡Iremos a ver mamá mañana!?-alzó su voz, sorprendido y a su vez contento mantenía sus ojos llenos de esperanza sobre su padre.

-Sólo si te portas bien y dejas que te revise.

-¡Lo haré, lo haré!-la felicidad que sentía en el momento era indescriptible y se dejaba ver a través de sus ojos.

Obedientemente, se dejó revisar por su padre en la sala de siempre. Estuvo en todo momento preguntando por la visita a su madre y por más que su padre intentara callarlo no lo conseguía, tanta excitación en un día acabó dándole un dolor en el pecho. Sentía una punzada fuerte y el aire resultaba difícil de respirar, trató de fingirlo pero los síntomas fueron más fuertes y comenzó a toser.

-Te dije que te calmaras…-su padre puso una de sus manos en la espalda del menor tranquilizándolo.

-Perdón…-respondió con dificultad mientras recuperaba el aire.

-Le dije a tu hermana que cuidaría de ti para que fuera a estudiar a la casa de Armin. Volverá mañana después de la escuela y nosotros iremos muy temprano al hospital.

-Sí, ¿A qué hora debo estar listo?-preguntó tomando control de su emoción.

-Yo vendré por ti. Eren este debe ser un secreto entre nosotros ¿De acuerdo?-tomó el mentón de su hijo elevándolo y clavando sus ojos sobre los del menor-Nadie debe enterarse.

-S-sí… ¿Por qué?

-Tu hermana es muy sobreprotectora, si se entera se enojará conmigo y no quiero discutir con ella…-suspiró-Si alguien más se entera le pude decir a tu hermana ¿Entiendes?

-Sí. No diré nada lo prometo.

-Buen chico-con una de sus grandes manos acarició suavemente la cabeza de su hijo-Ve a descansar.

-¡Sí!-se metió en su lecho con rapidez-

Su padre guardó sus cosas en el maletín que siempre traía consigo, se encaminó a la puerta y antes de salir, apagó la luz de la habitación para que Eren descansara. El chico quiso dormir, pero la emoción del día acompañado de la felicidad de ver a su madre no se lo permitía. Por un buen rato, el sonido del roce de las tapas y el crujido de la cama se escucharon en la habitación producto del insomnio que tenía el castaño. Después de un rato desapareció…


De una sacudida abrió sus ojos. El sol aun no salía pero su padre ya estaba ahí para despertarlo. Con dificultad y sin percatarse de la realidad, abrió sus ojos lentamente un poco confundido.

-¿Qué ocurre…?-preguntó somnoliento-¿Qué hora es?

-Despierta, debemos irnos ya.

-¿Irnos…?

-A ver a tu madre.

"No era un sueño…" reaccionó seguida las palabras de su padre.

-Sí, tomare un baño…-puso sus pies en el suelo para levantarse.

-No, hazlo cuando llegue tu cuidadora. Recuerda que nadie debe enterarse.

-Ah…claro…

Haciendo lo que su padre le dijo, tomó unos pantalones negros, un suéter café y una chaqueta color verde musgo que le llegaba hasta las rodillas. Una vez listo descendió las escaleras para salir por esa puerta, que no había cruzado desde que fue confinado en esta casa. Cruzarlas significaba mucho para él, tanto así que el deseo de salir corriendo le ganó y la atravesó rápidamente. Afuera se encontraba su padre esperándolo en su vehículo. Todo era emocionante, salir de su casa, el auto, las luces, las calles, las plazas, los semáforos, etc… En todo el trayecto se mantuvo ocupado observando el mundo nocturno.

Al llegar, el estacionamiento estaba prácticamente vacío. Su padre le dijo que la gente que estaba allí eran familiares que se pasaban la noche con el paciente o internos que estaban de turno. Le advirtió que debía estar quieto y que no llamara la atención. Por muy difícil que le resultará se esforzaba por controlarse. Eran las seis de la mañana y los pasillos por los que pasaron estaban sin gente, a medida que se acercaban a la habitación de su madre Eren se ponía cada vez más ansioso; no la había visto desde que entró aquí. Ya habían pasado muchos años…

Su padre abrió la puerta entrando primero y asegurándose de que no hubiera nadie. Invitó a su hijo a pasar y él, lentamente movió sus piernas para adentrarse.

-Te he traído visita Carla...

En una cama con sábanas blancas, se encontraba su madre tan hermosa como la recordaba. Al instante que la vio, sus ojos se llenaron de lágrimas ¿Felicidad? ¿Pena? Ahí estaba la mujer que aparecía en sus sueños, pinturas y recuerdos todos los días, pero se encontraba sumergida en un sueño del cual sólo esas máquinas a su alrededor le permitían seguir en el. Cuando llegó a su lado y vio de cerca el rostro durmiente de su madre, tomó la mano que lo mimó tantas veces y se encorvó sin despegar su vista del rostro durmiente.

-Mamá…te extrañé…-moduló con dificultad y no hubo necesidad de retener el llanto frente de ella.

Pese a que su padre estuvo en todo momento presente, el chico le hablo de todos los años que no estuvo con ella. La conversación no variaba mucho, ya que sus actividades eran las mismas todos esos años en casa, sin embargo se las arregló para tener una larga conversación.

-Eren ¿Por qué no me esperas afuera? Despídete que ya es hora de volver-interrumpió su padre.

-Bueno…Volveré prométeme que despertaras pronto y volverás conmigo…-dirigió lo último a su madre-Te amo mamá, nos vemos…-soltó su mano que mantuvo sujeta toda la estancia y fue a la puerta.

-Dobla a la izquierda y sigue derecho. Hay una sala de espera que estará sin nadie a esta hora, espérame allí no tardo.

-Sí…

Siguió las indicaciones de su padre hasta llegar a la sala, sin embargo, en ella había una persona. Era un hombre de contextura delgada que estaba frente a una máquina con comida ¿Por qué la comida estaba en una caja? Pensó y a su vez creyó que necesitaba ayuda. Pero, acercarse a alguien que no conocía se le hacía difícil. Dudó en hacerlo pero dejando de lado la inseguridad, se acercó con cautela y cuando estuvo cerca, el hombre volteo y chocó con él haciendo caer lo que llevaba en sus manos.

-¡Ah! Eh... ¡Lo siento!-se disculpó e inmediatamente se agachó a recoger lo que se calló- Discúlpame, toma…

Cuando le entregó sus pertenencias, sus ojos se cruzaron y se mantuvieron así un momento. Parecía mayor que él pero su estatura era menor que la de él. No podía despegar su mirada de los ojos de esa persona; eran unos ojos grises realmente hermosos, rodeados de finos rasgos y una cabellera azabache como la de su hermana. Pero, lo más importante, fue la extraña conexión que sintió con su mirar…

-No te preocupes.

-Eh… ¿Cómo sacaste la comida de ahí?-la pegunta ocasionó que el hombre lo mirará extrañado.

-¿Con dinero…?-respondió como si fuera obvio.

-Ah claro, perdón…-ocultó su rostro avergonzado. Lo que acababa de preguntar seguramente era algo obvio para la gente.

-Sí, Adiós-se despidió y paso por su lado.

-Adiós…-sintió un revoltijo en su estómago cuando paso de largo por su costado.


Tan temprano, y un mocoso ya estaba jugando con sus preguntas estúpidas. Esa estupidez que vio en el chico de antes, le recordaba a lo inocente que llegaba a ser Eren. Nunca se animó a preguntarle por su edad ¿Sería un mocoso? pensó por lo inocente que llegaba a ser. Eso sería lo más obvio. Y, ¿Tendría una mirada tan boba como la anterior? Una extraña sensación se había apoderado de él hace unos minutos atrás. Seguramente una estupidez por no haber dormido la noche anterior.

Llegó a la habitación donde se encontraba Isabel y sin tocar entró.

-Levi…-le susurró Farlan ya que la chica se encontraba durmiendo-¿Qué hiciste?

-Nada.

-No me digas nada, sé de lo que eres capaz…-se levantó del sillón y lo tomó del brazo. Levi lo miró a los ojos-Los mataste…

-¿Hermano…?-Isabel comenzaba a despertar.

Farlan no fue capaz de decirle nada más debido a que la chica despertaba, lo último que hicieron fue mirarse fijamente como si de una guerra se tratase. La chica parecía estar más animada, hablaba como de costumbre sin pausa alguna. Estuvieron todo el día junto con ella lo que significó que Levi faltara a clases, una vez más. Hanji como de costumbre llamó pero él no contestó. Quien sí recibió respuestas fue Eren, que como de costumbre enviaba mensajes.

Hoy estaba muy animado porque vio a su madre después de mucho tiempo. No entendía cómo podía estar feliz con ver a su madre luego de tantos años ¿Cómo una madre dejaba solo a su hijo por tanto tiempo? Se preguntaba Levi y le hizo la pregunta al chico a lo que respondió, que estaba enferma y no podía verla "Tal vez era difícil" pensaba, pero no podía imaginarse la felicidad de ver a tu madre luego de tantos años ya que él nunca la había visto y esperaba nunca verla.

Según lo que decía su desagradable padre, él nació de una relación pasajera con una prostituta la cual lo concibió únicamente para obtener algo de dinero de parte del hombre. Como su plan no funcionó, lo abandonó recién nacido en la casa de Keny y éste simplemente se hizo "cargo" de él. Haber sido abortado hubiera sido mejor opción que venir a cruzar las asquerosidades de este mundo. Odiarla no era una opción, odiar a alguien significaba prestarle parte de tu atención a esa gente que no la merece, así que sólo era "la mujer que lo dejó a su suerte en el mundo".

Después de que los médicos se aseguraron que Isabel estaba en buenas condiciones, fue dada de alta. Lo que no fue sorpresa pero de todas formas resultó impactante fue la cuenta de la estadía. Era un hospital privado, pero el precio era mortal para haber estado una noche. Ambos chicos se asustaron bastante, pero Levi aseguró que cubriría los gastos y dejó sus datos para ser contactado.

Cuando salieron de allí, los encaminó donde vivían asegurándose que no hubiera nada que amenazara con la seguridad de sus compañeros. No encontró nada raro y los cadáveres que dejó en el callejón, eran suficiente para que cualquiera que quisiera hacer daño, entendiera que le ocurriría eso o algo peor. Luego de asegurarse de que no había nada se despidió y regresó a su casa.

Keny no se encontraba, y el silencio en la casa era indiscutible. No había nada para comer, ya era costumbre consumir raciones mínimas al día por lo que no resultaba afectado. Subió a su habitación y se sentó en la ventana a mirar el cielo estrellado mientras encendía uno de los cigarrillos que aún conservaba. Eren mandó mensajes todo el día y los respondió todos, pero tenía una pregunta guardada que decidió hacerla:

"Debí preguntarte esto antes ¿Qué edad tienes?"

Eren:

"Tengo 15 ¿Tú que edad tienes?"

Era un niño como pensaba, bueno él no estaba muy lejos de eso pero la edad mental entre su edad y la de él ya era una diferencia.

Levi:

"18"

Eren:

"¡Eres mayor! Perdón si alguna vez fui insolente…"

Levi:

"No me trates como un anciano, sólo tengo 18…"

Eren:

"¡Lo siento, lo siento! El único hombre mayor que conozco es mi padre…imagino tu voz muy grave como él y siento que te debo respeto…"

Tu voz…

Mensajes, mensajes no era todo lo que había para comunicarse. Pero ¿Para qué llamaría al mocoso? No podía negar que tenía curiosidad en conocer su voz, o así excusaba Levi su interés. Pensar en llamarlo aceleraba el latido de su corazón y le resultaba desagradable sentir ese descontrol, pero a su vez, no podía negar la extraña felicidad que le otorgaba esos sentimientos.

Levi:

"No sonaré como tú padre"

Eren:

"¿Cómo lo sabes?"

Levi:

"Dímelo tú"


"Dímelo tú"

Eren no entendía a qué se refería con eso "¿Decir qué?" se preguntaba mientras pensaba en qué escribir. Pero el teléfono comenzó a vibrar y cuando lo vio, en lugar de decir "Mensaje recibido" decía "Llamada entrante" y quien llamaba era…

-¿¡Qué!?-escondió el teléfono bajo la almohada pero no paraba de vibrar, su cuerpo temblaba y su corazón latía sin control-¡No!, ¡no!, ¡no!

Luego de varias llamadas perdidas, la vibración cesó y el menor se atrevió a mirar nuevamente el teléfono. Nunca esperó eso, él sólo enviaba mensajes y podía comunicarse bien por esa vía pero, hablar…Eso era algo completamente diferente. Jamás ha conversado con alguien que no fuera su amigo de la infancia, padre, hermana o cuidadora… Un mensaje llegó de repente:

"¿Qué te pasa?"

Eren:

"No puedo hablar…"

Levi:

"¿Eres mudo?"

Eren:

"No, no, pero…no puedo me da vergüenza...tampoco sé que decir…"


"No, no, pero…no puedo me da vergüenza...tampoco sé que decir…"

Por un momento pensó que el interés de Eren en conversar con él ya había terminado o tal vez su mensajería no era tan seria como él creía. Sin embargo, el último mensaje no tan sólo consiguió hacerlo cambiar de parecer, sino también, sentir atraído con locura a la idea de escuchar su voz. ¿Qué clase de voz escucharía?

Levi:

"Llamaré hasta que decidas a contestar. Incluso si te desvelo toda la noche"

Luego de mandar el mensaje, continuó insistiendo con varias llamadas….

-o-

Ahí estaba de nuevo, el teléfono vibraba por la llamada de Levi. Esta vez el aparato se le cayó de las manos producto de los nervios. Su corazón parecía que iba a estallar y su rostro se volvía color carmín.

-¡No!, ¡no! ¡Basta!-se cubrió el rostro con ambas manos. Quería huir.

Pero el teléfono continuaba vibrando. Intentó tomarlo muchas veces, pero sólo conseguía armar un espectáculo al no poder sostenerlos por más de cinco segundos antes de esconderlo en cualquier lugar. Al no conseguir nada, se ocultó bajo las tapas de la cama buscando rehuir de la situación. Una tras otra no cesaban las llamadas y reuniendo todo su valor, salió de su "escondite", tomó el teléfono y contestó:

-…Eh...ah…eh…-mantenía sus ojos cerrados con fuerza mientras sus manos apretaban el teléfono contra su oreja toda roja.

-Se dice hola mocoso…-se escuchó del otro lado del teléfono, la voz que salió del otro lado fue como la voz de una madre al calmar a un bebé que está llorando, ya que al escucharla, se tranquilizó y hasta creyó haberla escuchado en otro lugar. Pero era imposible.

-Hola…-repitió con timidez.

-o-

La voz de ese mocoso era exactamente igual a la voz del niño del hospital ¿Era él? No, era imposible Eren no sale de su casa. Sin embargo, su voz era muy dulce… le resultaba muy agradable y cálida escucharla ¿Cálida? Eso era algo que nunca había experimentado.

Una vez que toques ese rayo de luz, desearas todo su resplandor…

-Eres todo un bebé haciendo tal escándalo …-se burló Levi.

-¡No soy un bebe!...Lo siento no quería gritar…

-No tienes por qué disculparte, no es necesario que seas formal conmigo.

-Bueno…

-Hablas un montón por mensajes y ahora estás tan callado ¿El gato te comió la lengua?

-...Todo lo que tú no hablas por mensajes, lo dices con tu voz…-rebatió molesto.

No admitiría eso como derrota, pero es lo más cerca que ha estado de ella. Era la primera vez que hablaba tanto con alguien y resultaba tan fluido… Ese niño era impresionante. Había hecho en tan poco tiempo cosas que nadie, ni él mismo había podido hacer. Él lo iba a destruir, así como lo hace con todo a su alrededor.

El mundo está sucio y la suciedad es parte de todos. Sólo tenemos distintas bacterias.

Eso era cierto. Entonces, Eren era otro mundo aparte de este, un mundo que poco a poco lo arrastró a tal punto que no podía escapar. Pudo haberlo destruido y fue la primera vez, que sintió el arrepentimiento de una decisión que, para su suerte, no alcanzó a realizar.

-Oye mocoso-le dijo Levi.

-¿Q-qué?

-Quiero verte.

Continuará…

Ok antes que nada, perdón por la demora i-i estuve ocupada y no tuve tiempo de meterme a nada. Actualicé con un cap más largo que espero les guste. Para todos los que querían que se reconocieran en el hospital, perdón pero no era la hora u-u ¿Lo compensaré? Muchas gracias a todos los que leen y siguen la historia :3 me despido que sigo ocupada y espero actualizar sin retraso la próxima vez…

Gracias por sus review y cualquier cosa pueden decírmelo ^^

Cuídense nos vemos bye~~