Capítulo 6

¿Verlo? ¿Cómo? ¿Cuándo? Preguntas que acometían la "tranquilidad" de Eren toda la semana. Nunca esperó eso, no lo había imaginado ni en sus más locos sueños y sucedió, quería verlo, de tan solo repetir las palabras de ese mensaje sus mejillas se tornaban rojizas. La verdad es que él deseaba lo mismo, pero tenía miedo, no conocía a nadie más que su familia y la señora que lo cuidaba. No sabía cómo relacionarse y temía espantarlo con algún acto torpe de su parte.

Habían ideado un plan cuando se propuso la idea. La habitación de Eren tenía un balcón que daba al patio trasero, tal vez podría infiltrarse sin problemas dándole indicaciones, eso pensaba el menor. La verdad es que a una persona cualquiera se le dificultaría, pero Levi tenía la capacidad de hacerlo sin traba alguna, además, estaba dispuesto de hacer lo que sea por conocerlo. Sentía la necesidad de hacerlo.

Paso una semana completa donde Levi espero que Eren pudiera indicarle donde y como infiltrarse, la espera se hacía eterna. Nunca había estado tan ansioso por algo y le era difícil controlarlo. Ese día, recibió en su teléfono un mensaje con una lista de pasos a seguir, advertencias que tomar en cuenta y por supuesto la dirección, nadie tenía que enterarse que un extraño merodeaba en los alrededores y entraba a la casa, sobre todo a la habitación de un enfermo.

Para su desgracia, tuvo que esperar a que anocheciera para poder ir a verlo. Durante el día hizo sus actividades rutinarias, ir a la escuela, sentarse y hacer como si escuchara lo que los profesores le decían, escaparse a la azotea, ir a ver a sus compañeros en los barrios bajos y meterse en peleas. En todo momento, su mente no estuvo conectada con su cuerpo. Hace ya mucho rato que la mente había viajado por si sola a la habitación de Eren, lo había buscado e imaginado, verdaderamente estaba muy ansioso y no podía contener sus emociones.

-Hermano, ¿Estás bien?-preguntó la pelirroja acercándose al rostro de Levi-

-Sí-respondió aterrizando al mundo-

-Estás ido…No fuiste el mismo cuando estuviste allí-dijo Farlan refiriéndose a la pelea de hace unos minutos-

Cierto, había estado en una pelea, probablemente estaría un poco desaliñado. Al pensar en ello, miró sus ropas detalladamente buscando en ellas algún desorden u mancha. El acto dejo perplejos a sus compañeros, Levi no solía hacer eso, siempre era cuidadoso y su seguridad en que todo salía a la perfección era suficiente.

-Díganme algo ¿Estoy desarreglado?-preguntó estriando ambos brazos, dejando ver al completo sus atuendos. Unos pantalones ajustados color negro, botas cafés, una camiseta gris y una chaqueta negra que siempre llevaba consigo, todo en perfecto orden como de costumbre-

-Está todo bien…-respondió Farlan-

-¿Tienes una cita?-preguntó con una sonrisa la chica, exponiendo todos los pensamientos de Levi el cual se contuvo a mostrar mayor sorpresa-

-Quería asegurarme de no haberme manchado con alguna gota de sangre de ese asqueroso-repudió Levi ocultando sus verdaderos sentimientos-

-No tienes nada como de costumbre-le confirmó el chico, dudoso de las palabras de Levi-

-Bien, me voy-se despidió con una mano apurando el paso-

-¿Qué le ocurre…?-miró extrañada a su amigo una vez que Levi estuvo lejos-

-Tal vez…este infectado con ese nuevo virus donde actúas raro y después te conviertes en un zombi…-le dijo como si contara una historia de terror-

-¿Eh? Eso no pasa… ¿No pasa?-preguntaba con espanto-

-Claro que no, bueno dicen que la gente que menos cree en las cosas les termina pasando… ¿Quién sabe?-le sonrió maliciosamente antes de caminar y dejarla atrás-

-… ¡Espera, n-no me dejes atrás!-trastabillo con temor y se acercó rápido a Farlan. Era muy ilusa y miedosa en cuanto cuento de terror se trataba y era algo que el chico sabía muy bien. Y no dudaba en disfrutarlo, haciéndola caer en toda clase de cuentos-

Levi se encontraba caminando a paso veloz en dirección a la casa de Eren. Le mando un mensaje informándole que ya iba en camino, eran recién las nueve de la noche pero no podía esperar a más tarde. El menor le dijo que no había problema, que ya estaba "durmiendo" y nadie molestaría pero no debía hacer ningún ruido.

Su latido aumentada con cada paso que daba, con cada centímetro en menos para llegar a su casa. Algo inexplicable que jamás sintió y lo estaba absorbiendo desde el día que recibió ese bendito mensaje que lo saco de esa oscura rutina que llevaba. Ahora ese sentimiento incrementaba más y más pero, ¿Qué era exactamente? y, ¿Qué se supone que haría al verlo? Se lo imaginaba como una frágil y blanca paloma, tan puro y tan frágil que cualquier estupidez de su parte podría arruinarlo todo. Nunca importó el relacionarse bien con su entorno, daba igual si lo aborrecían y no fuera un agrado a los demás, pero a Eren no quería lastimarlo.

¿Eres capaz de convertirte en alguien más por una sola persona?

"Quien sabe…" pensó mientras avanzaba velozmente.

-o-

Eren se aseguró de tener su pieza bastante ordenada, o mejor de lo que normalmente era orden para él. Apiló todos sus cuadros en un rincón de la habitación con el fin de que no estorbaran, sus libros los ordenó en la repisa y los que no entraban fueron a dar al suelo uno sobre otro creando una columna. Quería dar una buena impresión, pero con esos nervios que conllevaban a un torpe pulso, lo dudaba. Se enojaba consigo mismo al no poder controlar sus torpes manos que todo botaban, y su cuerpo parecía no tomar las dimensiones de su habitación en la cual llevaba años, era como si por primera vez estuviera allí.

Apagó la luz para que no hubiera sospecha de que descansaba. Tomó una manta y se encapuchó con ella, sentándose frente a la ventana con cortinas blancas que dejaban entrar la luz de la luna que brillaba en todo su esplendor. Tenía el teléfono entre sus temblorosas manos, esperando a que llegara, con la manta trataba de ocultarse con su rubor mientras abrazaba sus piernas con fuerza.

"Cálmate, cálmate…" se repetía meciéndose sobre su cuerpo lentamente, intentando calmarse. Traía encima un pijama de pantalones blancos y una camisa un tono beige que dejaba ver su clavícula a la perfección.

Su corazón se detuvo al escuchar el sonido del teléfono, la llamada era de Levi y a su vez una silueta se asomaba por la ventana.

-o-

El barrio donde se encontraba el hogar de Eren era bastante lujoso, las casas eran el doble incluso el triple de grande que la suya. Definitivamente era de una realidad diferente a la que frecuentaba a menudo, lo más cerca que pudo estar de esta clase de vida era la escuela a la que asistía a través de becas.

No se dio cuenta y se hallaba frente al portón del número que buscaba. Al fin aquí, pese a que entrar se le haría fácil estaba nervioso y le resultaba difícil asimilarlo. Siguiendo las indicaciones de Eren y con sumo cuidado, se infiltró entre los matorrales que adornaban la entrada, cuidando que sus pasos produjeran absoluto silencio. Lo único que podía escucharse, era su respiración más agitada de lo normal y el palpitar de su corazón. Pronto, muy pronto estaría con él. Llegó al patio trasero, una gran selva según él, era muy bonita y parecía de un cuento de hadas. Ideal para alguien como él, pensó admirando por un momento ese paisaje y luego, levantó su cabeza al único balcón que daba a ese hermoso paraíso.

Antes de comenzar a escalar marcó al menor, sosteniendo el teléfono con la cabeza ladeada y usando sus brazos y piernas para escalar, llegando al final de un empujón llegó al balcón. Los ventanales estaban cerrados y las cortinas impedían ver al interior, pero de inmediato contestaron:

-¿Q-qué…?

-Abre rápido, estoy afuera-le dijo mientras se aproximaba a los ventanales-

-Claro, sí, abrir, debo abrir…

El sonido del seguro siendo abierto se escuchó, lentamente se abrían ambos ventanales. Empujo uno de ellos para adentrarse pronto, las cortinas y la persona que lo esperaba del otro lado entorpecieron su entrada, y cayó al suelo junto sobre el cuerpo contrario.

-¡Ah!-se oyó un gritó ahogado al caer al suelo-

-Ten más cuida…-se detuvo al observar al niño que estaba bajo su cuerpo, tenía los ojos cerrados y estaba completamente rojo-

El ruido de las blancas cortinas siendo agitadas dócilmente por la brisa nocturna, junto la luz de la luna que iluminaba sus rostros, acompañaban las primeras imágenes que recibían de ellos. El castaño lentamente abrió los ojos, dejando ver sus facciones detalladamente y sobre todo, ese esmeralda que iluminado con la luz lunar se volvían más hermosos. Una imagen que Levi nunca podría sacar de su cabeza, pero que había reconocido al instante.

La pálida piel del azabache destacaba más con esa luz, el fino cuerpo y facciones de Levi eran captados por los ojos del menor que respiraba lentamente. Lo había visto antes, pero ahora realmente le resultaba hermoso. Todo esto, era como un sueño loco, del cual no quería escapar.

Un par de segundos que en sus mentes se hacían eternos, contemplándose, sintiendo el calor y la proximidad de sus cuerpos, todo era tan irreal y a la vez tan innegable.

-Hola Eren-saludó Levi sin despegarse de los ojos del castaño-Nuevamente.

-…Hola…-logró articular con dificultad, dándose cuenta en la posición en la que estaban, se enderezó haciéndose atrás-¡Lo siento!

Primera impresión: las había arruinado todas de una, pensó el menor.

-Creo que he tenido caídas peores-cerró los ventanales para impedir el paso del viento, después giró sentándose frente a Eren. Estaba nervioso, él también lo estaba pero sabía ocultarlo bastante bien-No te voy a comer, tranquilo.

-¡Y-yo estoy tranquilo!-trastabillaba con su cuerpo entero temblando-

Al verlo allí, tan cohibido, tan nervioso, tan honesto… no era falso, era exactamente como esperaba. Era transparente con sus sentimientos, alguien muy distinto a los demás, era único y hermoso, y sobre todo estaba allí frente a él. No pudo evitar soltar una leve sonrisa al darse cuenta de ello, era la primera sonrisa de su corazón y se sentía tan bien.

Cuando Eren vio ese pequeño gesto, se calmó un poco y su cuerpo se movió por si solo a abrazar a Levi. Fue un abrazo suave y cálido, pero fue suficiente para dejar impactado al azabache. Al principio tuvo miedo y estuvo a punto de apartarlo, sin embargo, Eren lo abrazo con más fuerzas y escondió su cabeza en el cuello de Levi aspirando profundamente toda su esencia.

-¿Qué haces?-preguntó confuso Levi-

-¡Perdón!-se apartó abruptamente- No sé qué paso, de repente sentí la necesidad de abrazarte, lo siento de verdad no me di cuenta, sólo quería…-antes que pudiera seguir hablando, Levi lo tomo del brazo atrayéndolo nuevamente hacia él. Esta vez, era él quien lo abrazaba-

-Está bien, no te disculpes-imitando lo que hizo Eren, inhalo la dulce esencia del menor y al hacerlo provoco un escalofríos en el castaño-Eres muy cálido-confesó Levi-

Al escuchar esas palabras el cuerpo que tenía en sus brazos se relajó y lo rodeo. Se le hacía muy raro sentir esto, algo tan cálido y tan frágil siendo sostenido por él, tenía hasta miedo de tomarlo muy fuerte. Incluso le resultaba natural decir esas cosas que jamás pensó expresar a nadie, ni siquiera a él mismo. Quería atesorarlo, no soltarlo nunca, no alejarse nunca de esa calidez ¿Hasta qué punto se hundiría en esta fascinante fantasía? No, no era un cuento, era real.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por una sensación húmeda en su hombro, al mismo tiempo se escuchaban sollozos que provenían del menor. Lo primero que pensó Levi fue que le había hecho daño, trato de separarse pero en el intento fue reprimido con más fuerzas de Eren. Si de fuerzas se trataba, Levi lo superaba por mucho, pero no era capaz de usarla contra él.

-Oye ¿Qué pasa?-preguntó mientras daba pequeños golpes en la espalda contraria-

-Nada, déjame-contestaba como niño mimado aferrándose más al cuerpo de Levi-

-Dime que ocurre-insistió logrando separar el rostro de Eren-

Estaba lleno de mocos y lágrimas, mientras hacía un puchero en un intento de retener el llanto.

-Nunca creí que podría llegar a conocerte-decía entre lágrimas-Estoy muy feliz, no puedo evitar llorar lo siento.

-Eres todo un niño…-acarició los suaves cabellos del castaño-

-Lo siento…-continuaba llorando-

-No me molesta, pero será un problema si nos descubren por tu llanto…

Pese a sus palabras no cesó el llanto, puede ser cruel, pero verlo así le resultaba realmente hermoso.

Se tomó su tiempo en calmarse, durante ese lapso se disculpaba una y otra vez. Cuando ya paró, Levi buscó la forma de que le hablara como siempre y lo logro. Estaba más relajado por la fluidez con la que llevaba la conversación, y era feliz viéndolo así.

-Hablas demasiado…-le dijo en un tono suave-

-He hablado todo el rato yo…perdóname-agacho la cabeza-

-No te disculpes, tómalo como un elogio.

Se sentía tan a gusto conversando con Levi, todo el miedo y la inseguridad se esfumaban ya que él lo hacía sentirse cómodo. Era una persona muy amable, pensaba con dicha, no se arrepentía de haber mandado ese mensaje, de haberse arriesgado a ser descubierto y haber insistido tanto de un principio, conocer a quien tenía al frente era todo lo que podía desear, incluso más que su propia salud.

-Ahora que recuerdo ¿Qué hacías en el hospital el otro día? Creí que no te dejaban salir.

-Fui a ver a mi madre. Ella está hospitalizada allí desde hace mucho…-bajo la mirada-

-¿Está enferma?-le preguntó-

-Sí, tiene la misma enfermedad que yo. Ella presento síntomas antes que yo y acabo allí, por eso cuando aparecieron a una corta edad en mi me privaron del mundo-el rostro de Levi aún mostraba confusión, pero no iba a preguntar más-No se sabe que tenemos, mi padre con otros médicos han buscado el problema y la cura pero nada funciona. Dicen que debo estar aquí, porque el mundo me hacer mal… y cualquier emoción fuerte podría acabar conmigo.

No conocía la gravedad de la enfermedad que presentaba Eren, ahora si tenía miedo en hacerle daño.

"Y pensar que en un principio quise destruirlo" pensaba con desprecio hacia si mismo.

-Debes tener más cuidado.

-¿Por qué? Me cuido bastante…

-¿Mandando mensajes a gente extraña? No todo es como tú crees mocoso…-regañaba a Eren y ahora que lo pensaba, ¿Había alguien más? ¿No era el único? ¿Quién más interactuaba con él? Pensar en ello hacia arder su pecho-¿A cuántas personas les mandas mensajes? Puede ser alguien malo.

El menos que nadie tenía derecho a decir aquello, se sentía una gran escoria al haber tenido la intención de atentar contra él.

-…Yo sólo te mande mensajes a ti…-contestaba sumiso, Levi se había comenzado a enfadar-No eres alguien malo…

-¿Cómo lo sabes?-lo retó con la mirada-

La mirada desafiante que invadía a Eren lo intimidaba, hace un momento Levi era dulce y amable, ahora se encontraba frente a un miedo que lo penetraba hasta los huesos. Pero no se dejó engañar con ello, él era capaz de ver más allá que esa mirada.

-No eres malo…sé que no lo eres-insistió-¿Me harás daño?

-No, no lo haré…-eso le llegó como apuñalada de culpa-

Eren le regalo una gran sonrisa estremeciéndolo, Levi solía ser frio e indolente, ese niño se abría paso en su corazón a una velocidad aterradora. Lo volvía admitir, era hermoso, sobre todo esos ojos de color único que evidenciaban el alma pura del castaño.

La habitación en la que se encontraban, estaba rodeada de pinturas y libros. Recordaba haber escuchado de Eren que hacía esas cosas, tenía demasiados en ese gran espacio. Sintió curiosidad por verlos y conocer más. Aún más.

-¿Pintas?-preguntó acercándose a uno de los cuadros apoyados en la pared-

-¡No! Es decir, sí, pero no son bueno no los veas…-trato de impedir que Levi tomara uno de sus cuadros. Tarde-

El cuadro que tomó entre sus manos retrataba un parque con el roció de una abundante lluvia, sus componentes y vegetación resaltaban por la luz que traspasaba las grises nubes. Era una obra de arte, nunca encontró que fueran importantes estas estupideces eran solo líneas y colores mezclados, solo había que estudiarlo y tomar las técnicas ¿Eran estas cosas capaz de generar sentimientos? Cada trazo que veía en la imagen refutaba todo lo que alguna vez creyó del arte.

-¿Lo hiciste tú?-preguntó asombrado-

-Sí, guárdalo no vale la pena…-trato de agarrarlo pero Levi lo esquivó-

-No está mal… ¿Dónde aprendiste hacer esto?

-Solo.

-¿Ah?-"imposible" pensaba-

-Este y estos-señalando el cuadro en las manos ajenas y los demás- Son mi mundo…-sus ojos se iluminaban al hablar de ellos-Es algo que no me pueden quitar.

-Ya veo…

Siempre que alguien veía sus cuadros, alababan lo muy bueno que era para dibujar y pintar ¿Alguien era capaz de ver que había en ellos? Nadie, sus ojos solo se fijaban en lo bien detallada que eran las cosas. Él nunca lo encontró así ¿Por qué? Porque sus sentimientos estaban incompletos. Esta vez no alabaron lo bueno que era, miraba el cuadro como si buscara algo más y sentía vergüenza al pensar que tal vez, esta persona sería capaz de ver en ellos los sentimientos de su corazón.

Estuvo observando sus cuadros uno por uno, Eren le decía de donde sacaba las ideas y cuando lo había hecho. Parecía una visita al museo. No se dieron cuenta y ya se había hecho tarde. Levi no tenía problema con ello, el acostumbraba a dormir cinco a cuatro horas diarias. Pero pensaba en Eren, el aún era pequeño y además debía descansar. Probablemente era la primera vez que pensaba en alguien con tanta preocupación como para no olvidar ningún detalle.

-Debo irme-le dijo al menor-

-Sí…-respondió cabizbajo. Le abrió la salida al balcón-

Levi se preparó para salir pero fue detenido por el agarre de una cálida mano. Volteo a verlo, claro que tuvo que levantar un poco el mentón por lo alto que era el castaño. Debía superarlo por diez centímetros aproximadamente, le resultaba frustrante.

-¿Qué pasa?-le preguntó-

-…-estaba en silencio, vaciló en decidirse hablar-¿Volverás?

-¿No es obvio?-sólo ocasiono mayor confusión en el rostro del castaño-Volveré.

-¿Cuándo?-insistió-

-¿Está bien que venga todas las noches?-la pregunta borró toda confusión en el rostro ajeno, reemplazándose por una gran sonrisa-

-¡Sí!

-Sé un buen chico hasta entonces. Nos vemos mañana-saltó por el balcón, perdiéndose entre las sombras de la noche-

Eren miró la noche, el cielo estrellado y sintió la fría brisa que movía sus ropas y cabellos. Nunca olvidaría cada detalle de esa noche. La primera noche en tanto tiempo, en que su corazón gozó de buena vida.

Esa y todas las noches, Levi lo visitaba. Todos los días, para ambos, la vida continuaba como siempre, pero estaba vez, ambos tenían ese pequeño y esperanzador momento todas las noches que hacía de sus vidas más cálidas y coloridas.

Todas las noches cuando Levi llegaba, era recibido por los brazos de Eren que lo estrechaban con fuerza. Tardó un tiempo en acostumbrarse a ello, para corresponder en completa confianza aquellos abrazos que tanto le gustaban y cada vez se volvían más largos.

Esa noche, ambos estaban sobre la espaciosa y cómoda cama de Eren, observando por esa ventana en el techo el cielo nocturno y su belleza. Levi le enseñaba las constelaciones a Eren, los planetas, que se sabía del espacio, el inicio de todo e incluso le hablo de ovnis. Todo ese conocimiento que encontró innecesario para sobrevivir, creaba esas sonrisas que tanto amaba ver. Saber tanto, no era malo después de todo. Su vida había comenzado a cambiar, sin darse cuenta asistía a clases con mayor regularidad y había comenzado a leer los libros que le prestaba Eren, de los cuales hablaban a menudo.

Cuando Levi terminó de hablar sobre el espacio, se quedaron en silencio contemplando el cielo. Sus cuerpos estaban juntos, pero solo sus hombros se tocaban. Sus manos estaban a milímetros de distancia y el azabache comenzaba a desear anularla. Giró su cabeza, procurando no ser percibido, y miró el rostro del menor que aun observaba el techo, bajo su vista a la mano contraria que tenía tan cerca. Era extraño sentirse así, pero deseaba todo de él, hasta lo más pequeño. Lentamente acercó su mano a la de Eren, ocasionando que este se sobresaltará pero no la alejará. El castaño correspondió y tomó su mano.

Mantuvieron sus manos entrelazadas en silencio, sin observarse. Era algo nuevo para los dos y resultaba muy vergonzoso pero a la vez era algo que venían deseando hace mucho. Eren tenía miedo, no sabía que significaban esos sentimientos que sentía hacia Levi. Un amigo, pensaba. Armin era un amigo y no sentía así con él. Estaba completamente rojo y por ello tenía el rostro escondido.

Levi se mantenía calmado, deseaba que este momento nunca terminara. Pero se hacía tarde, debía irse. "Debo irme" se repetía pero su cuerpo no se movía. Después de unos minutos se levantó, separando sus manos y anunció su salida. Eren solo asintió como todas las noches y antes que Levi saliera de su habitación lo detuvo.

-Espera.

-¿Mm?-se detuvo-

Armándose de valor, tomo la mano de Levi y lentamente acercó su rostro al de Levi depositando un tierno beso en su mejilla. Sus ojos estaban cerrados por la vergüenza y cuando los abrió aún continuaba a centímetros de Levi. Los ojos grises lo estaban mirando y lo ponían nervioso pero no podía alejarse. Sus respiraciones estaban cerca, podían sentirlas y los llamaba a más.

-Cierra los ojos-le susurró Levi-

No respondió, solo obedeció y cerró sus ojos. Estaba temblando y le resultaba hermoso verlo así de indefenso. Inocente y a la vez seductor, o eso veía Levi que lentamente se acercó y posó sus labios sobre los del menor.

Cálidos…

No avanzó más, el mismo sentía temor a ello. Se separó y Eren abrió sus ojos lentamente, completamente sonrojado.

-¿Esto, está bien…?-preguntó liberando todo el aire que contuvo cuando Levi se acercó-

-Cuídate Eren. Nos vemos-se escabulló por el balcón-

No fue detenido, el menor aún estaba impactado. Había leído de besos y otras cosas…que se hacía con la persona que tú amabas. El primer beso… era su primer beso. Acarició sus labios con sus dedos, aun podía sentir los labios de Levi sobre los suyos. Estaba feliz, muy feliz y su corazón parecía reventar de alegría.

-o-

Su corazón aún estaba acelerado, no pudo responder a la pregunta de Eren porque ni él mismo sabía la respuesta. Tuvo ganas de hacerlo y ya. Nunca había pensado en llegar a ese tipo de contacto con alguien. Ese contacto que tanto repudiaba…

-¡Tú! ¡Detente!-gritó un hombre que se encontraba en el portón de la casa vecina-¡No huyas pequeño ladrón!

Había sido descubierto, se mantuvo tan sumergido en sus pensamientos que había cometido un error y lo vieron.

-¡Llamaré a la policía! ¡No huyas!

Continuará…

Llegué con la conti :3 Y se conocieron :D Suzaku Namikase y ZakuryMinashiro a mí también me sucedió eso con el celular la primera vez que recibí una llamada de la persona que me gustaba XD es una sensación rara y te vuelves torpe, creo que muchos compartimos esa experiencia…ewe

Ando apurada, una vez más… así que me despido. Muchas gracias por leer y espero les haya gustado el cap :3 Gracias por sus reviews me animan a escribir y me emociona mucho leer que también han pasado por esto de los mensajes XD Espero les siga gustando cuídense nos vemos :3