Capítulo 9

La multitud reunida en círculo observaba la sanguinaria escena que se llevaba a cabo al centro. De comienzo alentaban e insultaban a los protagonistas de la pelea, pero ahora sólo se mantenían perplejos viendo cómo aquel hombre era mutilado a golpes frente a sus ojos. Nadie se atrevió a detener la pelea, ni el mismo moderador fue capaz de mover un musculo frente a la situación. Farlan acompañado de la pequeña Isabel, se adentraron sin temor al centro del círculo, llamando la atención de todos.

-Levi-llamó el chico un poco asustado-Ya está bien…

Al escucharlo, volteo a verlo con el rostro bañado en sangre de su contrincante que se encontraba inconsciente en el suelo. Sus ojos vacíos observaron a sus compañeros que se mantenían pasmados a su lado, luego volvieron a ver al hombre en el suelo como si recién se hubiera dado cuenta que ya no se levantaría a luchar.

-Ah, eso fue rápido-hablo sin emoción alguna-

-Ustedes dos, llévenselo todo pero ya váyanse-el animador del evento les lanzó la bolsa de dinero a los pies-¡Es el quinto hombre que deja incapacitado en el suelo, no quiero tener ningún problema con la policía, lárguense!-los echó con temor-

-Hermano vamos…-lo llamó Isabel mientras Farlan recogía la bolsa-

Cuando salieron de allí la gente los miró como si fueran unos monstruos, sobre todo Levi, que no mostraba ninguna gota de compasión hacia los hombres que mutiló hace un momento. Es más, Levi aún no estaba conforme con ello. No era el dinero, ni la atención de la gente lo que deseaba, buscaba destrozar hasta no poder más. Sus nudillos estaban enrojecidos por el sin número de puñetazos que dio y aun no era suficiente. La bestia que llevaba encerrada en su interior estaba suelta y no hallaba como calmarla. La voz de Eren se repetía como dagas en su cabeza y se traducían del mismo modo en el corazón del azabache. Levi caminaba delante de Isabel y Farlan que le seguían el paso a cierta distancia.

-¿Qué le ocurre…?-preguntó la chica en un tono bajo-

-No lo sé-le respondió Farlan-

-Llegó de su escuela así… ¿Le habrán hecho algo?

-Um…-el chico miro la espalda de Levi quien caminaba sin detenerse. No tenía idea de que podría ocurrirle pero estaba muy descontrolado y nunca lo había visto así-

-Ustedes dos-frenó de golpe e azabache haciéndolos parar a su vez-Vamos a repartir eso que traes allí-volteo a ver la bolsa-

-S-sí-afirmó Farlan-

Sin demora, Farlan repartió las ganancias en tres partes iguales. Levi guardo la suma, no menor, de dinero en su bolso y se levantó de donde estaban ubicados.

-¿Hermano?-preguntó extrañada la chica-

-Por ahora me voy-arregló su cosas-

-Levi-llamó el chico captando la atención del pelinegro-Cuídate ¿Quieres?

No obtuvo respuesta. Sus palabras no parecieron influir en nada y temió que cometiera un error en el aterrador estado en la que estaba. Ambos chicos se quedaron preocupados viendo cómo el azabache se perdía entre los callejones de esos lugares.

Aún era de día, el sol recién empezaba a ocultarse y traería con ello la noche. Antes de salir de los barrios bajos, paso por una botillería en busca de cigarrillos y algo que comer. Fue entonces cuando las botellas de alcohol atrajeron su atención sin querer hacerlo. Sólo venía por cigarrillos además, siempre aborreció el hedor a esas cosas y otras más, entonces, ¿Por qué se veía tan atraído por ellas?

Dudó unos segundos que no fueron mayores, cuando ya tuvo tres botellas consigo. No sabía qué hacía, pero de todas formas le daba igual. Era algo normal.

Regresar más temprano podría tal vez ayudarlo a no encontrar a ese hombre en la casa, o eso pensaba Levi que al llegar, se dio cuenta de lo equivocado que estaba. Al entrar a su casa, pudo ver como un bulto en el pasillo se movía ante el ruido de su llegada. Keny se encontraba con una pequeña bolsa de metanfetamina a su lado, en un estado completamente drogado. Ya había echado el ojo sobre el azabache quien, en un intento de indiferencia al estado de su padre, fue detenido por un empujón sin aviso que lo impactó contra la pared. Ese hombre era capaz de ver puntos ciegos en Levi que aún no podía preverlos con certeza.

-¿Llegas y no saludas a tu padre? Bicho asqueroso-escupió a un costado generando una reacción de desagrado en Levi-

-¿Quieres jugar a la familia ahora?-le sonrió en sarcasmo-

Antes de responderle de alguna forma, se percató del contenido de las bolsas que traía su hijo, algo que él adoraba mucho y conseguía a toda costa.

-Veo que te estás haciendo hombre Levi ¿También tienes una ramera en algún lado? O…-acercó sus labios al oído del azabache-¿Debería prestarte una cómo la otra vez?

-No quiero tu basura viejo de mierda-lo alejó con fuerza con fuerte rechazo a sus palabras-

Pasó por el lado de Keny con el fin de esfumarse de allí lo más pronto posible, pero nuevamente fue detenido por el hombre. No era un hombre corpulento, ni con aspecto de luchador profesional, sin embargo, esos índices son erróneos cuando se habla de gente sádica. Si de algún lado Levi aprendió a luchar como lo hacía de costumbre, fue en su propio hogar desde pequeño.

Sin poder esquivar al desenfrenado de su padre, sus cabellos fueron jalados y su rostro fue a dar contra la muralla sintiendo como sus encías derramaban sangre a los segundos del impacto. No se detuvo a lamentar el golpe, sabía muy bien cómo jugar y pudo reaccionar a tiempo al próximo ataque de Keny, esquivó los golpes que venían hacía a él y golpeo el estómago ajeno con un fuerte puñetazo. Al instante, plantó una fuerte patada en una de sus canillas que lo hizo derrumbarse de su posición. Aprovechando la instancia, sostuvo sus cosas con fuerzas para subir a su habitación, no obstante, Keny fue más rápido y lo agarró propinándole una fuerte paliza sin dejarlo reaccionar.

No había lugar para la clemencia allí, si no encontraba la forma de liberarse, sería golpeado por Keny hasta que se desmallara y aun así nada le aseguraría que después de ello se detendría.

En el mundo él único que puede ayudarte, eres tú.

Pudo sostener uno de los brazos de Keny y apartarlo lejos. Un paso en falso y sería capturado de nuevo, no había oportunidad para equivocarse. Se levantó sin vacilar y le dio una fuerte patada en el rostro, escuchándose el sonido de la nariz siendo quebrada acompañada de un fuerte grito. Corrió a su habitación donde podría liberarse de esa bestia. Logró llegar y cerrar la puerta con seguros para que no entrara. Gritos y golpes se escuchaban del otro lado, Levi observaba como la puerta se deformaba por los golpes que recibía simultáneamente, su rostro estaba cubierto de sangre que manchó su camisa negra. Hizo una mueca asqueado y se deshizo de ella.

Los golpes y gritos cesaron en un rato, los colegas de Keny habían llegado y bajo por ellos. Levi se encontraba únicamente con sus pantalones ajustados y el dorso desnudo sobre su lecho. Miró el interior de las bolsas y extrajo el alcohol y cigarrillos, abrió la botella dejando escapar ese aroma tan familiar que estaba a punto de probar por primera vez. Observo la botella con un cigarrillo en sus manos, preguntándose una vez más cuál era el fin de ello, pero no había ningún motivo en especial, sólo abandonar el mundo por un momento. Incluso si debía a recurrir a métodos lamentables como ese.

Olvidar…

Sin preocuparse del sabor, tomo un gran sorbo directo de la botella. La primera sensación fue un fuerte ardor que recorrió su garganta y estómago, pero fue acostumbrándose a medida que tomaba. Sorbo tras sorbo, siendo intercalado con cigarrillos Levi fue perdiendo la conciencia hasta quedarse dormido.

-o-

-¡Rata acércate!-llamó una voz ronca-

-¿Papá…?-se asomó el pequeño-

Un pequeño niño azabache, entró a la habitación donde el hombre que lo llamaba compartía con varias personas. Tomando su distancia de las personas, el niño avanzó, no eran gente común y corriente pero estaba acostumbrado a ellos, además, si no respondía al llamado de su padre sería castigado.

Sus rasgos y su tierna piel de porcelana llamaban la atención de todos, era una criatura muy bella para sólo tener cuatro años.

-¿…?-observó el menor al hombre que se hallaba al lado de una mujer prácticamente desnuda-

-Él es ¿Te gusta?-le preguntó el hombre a la muchacha a su costado-

-Es tan pequeño-sonrió la chica, mas su sonrisa no reflejaba ternura-¿Estás seguro Keny?

-Sí, sí, adelante enséñale a la rata a ser un hombre-movió su mano en aprobación mientras sacaba una bolsita de droga de sus bolsillos-

La mujer caminó hacia el pequeño quien se estremeció un poco al verla venir. Le tendió la mano y lo llevó a un rincón de la habitación donde todos se encontraban. El rostro de la mujer lo observó lujuriosamente y se agacho para quedar a la altura del menor.

-¿Levi cierto?-le preguntó la mujer recorriendo con sus ojos el pequeño cuerpo que tenía de frente, soltando una risa-Eres todo un hombrecito.

Levi sintió cómo la mano de la mujer tocaba su entrepierna haciéndolo retroceder, pero, cercado por las paredes no pudo moverse más y la observó aterrado.

-Oh, no seas tímido pequeño-se acercó más al azabache-

Las manos de la mujer jugaban con el pequeño cuerpo del menor, quien aclamaba por ayuda al no poder hacer nada contra esa bestia que lo asechaba. Sentía los labios de la extraña mujer sobre su piel, sus ropas siendo quitadas y la risas que escapaban de los labios que lo recorrían.

-¡Suéltame! ¡Papá, papá! –Aclamaba por ayuda-

Las personas voltearon en su dirección, máscaras completamente negras que sólo tenían grandes sonrisas dibujadas en ellas. Se escuchaban risas en aumento, risas de hombres, de su padre, más mujeres y la más notable, la risa de la mujer que lo acosaba.

Desesperado y asustado, no hallaba qué hacer. La mujer ya había jugado con todo rincón de su cuerpo, sus ojos ya no daban para más lágrimas, los gritos de ayuda no inmutaban a nadie y continuar así no haría nada. Y entonces, a centímetros de él, llegó una botella de cerveza que impactó contra la muralla y calló destrozada, estiró su temblorosa mano hacia el brillante trozo de vidrio y lo agarró con fuerzas…

-o-

Lentamente abrió sus ojos, su cabeza daba vueltas y la oscuridad lo tenía aturdido. Estaba en su habitación, completamente solo sobre su cama. La botella de alcohol estaba completamente vacía y la segunda iba a la mitad. Estaba ebrio y seguramente continuaba así. Recuerdos desagradables lo invadían a través del sueño y continuaban aún despierto. Risas, rostros, olores, él había terminado igual de lamentable que esas basuras que tanto aborrecía, pero él no era muy distinto a ellos.

En medio de todo ese infierno que lo atacaba en medio de la noche, un ángel llegó a apaciguar por unos instantes el conflicto que traía consigo. Eren y sus sonrisas, era más que suficiente para dar una tregua a ese desagradable infierno.

-Eren…-llamó en un susurró, desvaneciéndose nuevamente sobre su cama-

-o-

A lo lejos, Eren podía oír como una voz familiar lo llamaba. Lentamente abrió sus hinchados ojos percatándose de quien lo llamaba. Su hermana se hallaba a su lado, le había preparado y traído el desayuno. Hoy no había escuela y sería cuidado por ella.

-¿Eren? Tus ojos…-acercó su mano a Eren notando lo hinchados que estaban-

-Estoy bien-apartó su mano, enderezándose en su cama-

-¿Qué ocurrió? ¿Estás bien? Debemos llamar a…

-¡Estoy bien deja de fastidiarme!-interrumpió con ira-

La chica quedó impactada por la actitud de Eren, jamás había respondido así de agresivo, sólo respaldaba su presentimiento de que algo le ocurría. Le insistió en el tema, pero el castaño se mostró muy agresivo llegando al punto, de lanzarle el desayuno por la cabeza mientras la ahuyentaba de su habitación.

Se encerró en su habitación asegurando que no quería nada y a nadie. Hubo un instante donde Mikasa continuo insistiendo del otro lado, rogando entrar y ayudarlo, pero no dio resultado y la muchacha se fue. Cuando ya estuvo lo bastante solo, abrazó sus piernas y comenzó a llorar. La noche anterior lloró hasta quedarse dormido y cuando despertó, recordó las crueles palabras de Levi y no pudo evitar reaccionar así con su hermana. No quería nada con nadie y tampoco quería continuar llorando.

Observó todos esos cuadros que tenía en su habitación, todos esos mundos que había soñado y resultaron ser sólo eso, sueños. Ira, decepción y tristeza, todo junto lo invadieron y empezó a romperlos todos. Uno por uno, los rompía, los lanzaba contra la pared y los pisaba, así como Levi lo hizo consigo. Tomó uno, al cual no pudo hacerle nada, era el primer cuadro que Levi tomó y halago. Quiso romperlo con más fuerzas, hacerlo desaparecer como ningún otro, pero no pudo.

Fue entonces cuando una fuerte punzada en el corazón lo detuvo por completo. Se arrodillo para respirar despacio y con calma. El dolor incrementaba, debía calmarse. Esto no estaba bien, no había presenciado una recaída desde hace muchos años y esto parecía ser una.

-o-

El sonido del teléfono del rubio lo despertó. Era de mañana y Mikasa lo estaba llamando, sabía el motivo.

-¿Mikasa…?-contestó con una voz somnolienta-

-Armin, Eren está mal, no sé qué le ocurre pero me echó de su habitación y ha estado haciendo un alboroto-relataba desesperadamente-

-¿Llamaste a tu padre?-preguntó el rubio-

-Sí, pero no ha contestado. Debes venir, de seguro Eren te escuchará a ti-rogó la chica-

-Iré, sólo espérame un poco… debo levantarme.

-Sí, claro. Gracias Armin-cortó la llamada-

Estaba tan desesperada, que no pudo siquiera pedir una disculpa por haberlo despertado. Se levantó para prepararse. Iba a ir más tarde ya que, pensaba que Eren estaría deprimido y querría su espacio a solas para llorar. Se equivocó. Eren había reaccionado de una manera más explosiva, que no esperaba que se presentara tan pronto pero si no hacían algo podría ser perjudicial para su salud.

De camino llamó varias veces al teléfono de Eren encontrándose con el buzón de mensajes. No estaba disponible o lo más seguro era que él mismo lo apagara. Al llegar, Mikasa lo recibió al instante, no hubo necesidad de tocar el timbre ya que estaba atenta a su llegada.

Subieron a la habitación del castaño y ya no se escuchaba el alboroto que describió la chica. Tocaron la puerta, pero nadie respondió. Una vez más llamaron a Eren y nuevamente no hubo respuesta. Ambos chicos se preocuparon y aunque intentaran entrar, la puerta se hallaba con llave. Como último recurso, antes de recurrir a la fuerza bruta, Armin pidió que lo dejara solo a ver si así conseguía algo y una vez solo, llamo una vez más:

-Eren, estoy solo déjame entrar-rogó con una voz suave-

Nada nuevamente. Estaba a punto de ir a buscar a Mikasa en cuanto la puerta se abrió levemente. Armin la abrió y se adentró cerrándola nuevamente. La dimensión de la escena en esa habitación, dejo en evidencia el daño que le ocasionó a su amigo. Todos sus cuadros y materiales de pintura estaban esparcidos en trozos en toda la habitación. Trató de no ser muy obvio en cuanto a sus sentimientos y con mucho valor miró a Eren que mantenía la mirada gacha.

-Nos tenían preocupado…-declaró en un tono suave para no agredir a su amigo. Esperó respuesta del castaño pero este se limitaba a observar el suelo sin mover ni un solo musculo-Eren…lo siento tanto…-se animó a pedir perdón-

-Todo lo que me mantuvo aferrado a este mundo, era mentira…-balbuceo captando la atención de su amigo-Solo en una habitación por años… luchaba para conocer el mundo que retrataba en mis cuadros. Hace unos minutos sentí que mi corazón dejaría de funcionar…

Al escuchar eso de su amigo, la piel se le erizó. Eren había tenido una recaída después de tanto tiempo… Pudo haber terminado mal, el fin de su frágil vida todo por un error de su parte. No pudo decir nada, ni crear nuevos sentimientos de odio hacia su persona ya que, el temor de haberlo perdido dominaba todo su ser.

-Pensé que daba lo mismo y aun así…-apretó sus puños con fuerzas mientras sus ojos se llenaban de lágrimas-Yo luche en ese momento para no apartarme de este mundo-confesó con una voz desgarradora-

No tuvo palabras para dedicarle, incluso las palabras no serían capaz de llegar hacia Eren. Se acercó al castaño y apoyó el rostro ajeno sobre su hombro mientras lo abrazaba con fuerzas. Podía sentir el cuerpo de Eren agitado por el llanto, tratando de recuperar el aliento entre sollozos y sin poder soportarlo más, acompañó las lágrimas de su amigo.

Estuvieron un buen rato desahogándose. No le pidió a Eren que le diera detalles ni nada por el estilo, poco a poco se fue calmando sin tocar el tema. Cuando ya estuvo más calmado, de su bolso extrajo una caja blanca de cartón y la extendió a su amigo.

-Supongo que aún no desayunas-le entregó la caja-

-Esto es…-abrió la caja-Pastel de chocolate…no puedo comer, me lo tienen prohibido.

-Lo sé, pero es una ocasión especial. Lo compartiremos. Recuerdo que te gustaba mucho el pastel de chocolate-le sonrió-

-Sí, mi madre solía traerme cuando iba de compras…-una leve sonrisa se dibujó en su rostro, cargando con ella la ternura de sus recuerdos-

Comieron el pastel juntos y después ordenaron el gran desastre a su alrededor. En ningún momento Eren se arrepintió de alguno de sus cuadros o materiales. Mikasa pudo entrar a la hora de almuerzo, Armin le indicó que no tocara el tema y aunque le fue difícil, no dijo nada y los invitó al comedor almorzar. Pudieron entablar una conversación jovial sin mayor problema de parte del castaño.

Pasaron la tarde juntos hasta que llegó el padre de ambos chicos con gran apuro. Estuvo feliz al ver que sus dos hijos se encontraban bien, la llamada de Mikasa le dio un gran susto y apenas pudo corrió de regreso a casa. Pero su rostro no tardo en cambiar al notar la presencia de Armin, últimamente no toleraba ni un poco la presencia del chico y este temía que tarde o temprano lo apartara de la vida de Eren.

-Les pediré a ambos que se retiren. Armin-fijo su mirada en el chico-Ya es tarde.

-Lo sé señor, me iré de inmediato-respondió humilde y juntó sus cosas para retirarse-Nos vemos Eren.

Ambos chicos salieron de la habitación dejando al señor Jaeger junto a su hijo a solas. El hombre se acercó a su hijo y lo tomo por los hombros. El hombre que siempre le advirtió del mundo se encontraba justo frente de él, tuvo unas ganas inmensas de abrazarlo y decirle que siempre tuvo toda la razón, que se había equivocado y nunca más volvería hacerlo, pero se detuvo por dos certezas de las cuales si podía estar seguro.

La primera, si su padre se enteraba que tuvo contacto con el mundo exterior con la ayuda de Armin y de cierto modo Mikasa, los alojería de él y no se imaginaba que más podría hacer. Y segundo, si antes luchó, fue porque aun quería vivir. Vivir para conocer ese mundo cruel del exterior y no vivir engañado, luchar y hacerse más fuerte, ese era su nuevo motivo por el cual lucho en la mañana.

-Eren, debo controlarte ve a la otra habitación-le ordenó retirándose de allí-

-Sí padre-asintió-

Como ordenó su padre, fue sin retraso a la habitación donde su padre tenía sus materiales para revisar su salud. Se sentó en la camilla de siempre, fue examinado y su padre extrajo de su brazo una muestra de sangre que llevó al microscopio. Mientras se encargaba de la muestra y hacía varias pruebas con ella, Eren se ponía más nervioso. Rogaba que no encontrara nada que delatara su pequeño ataque de la mañana.

-¿Comiste algo dulce?-le preguntó mientras observaba un pequeño trozo de papel-

-Eh… ¿Qué? N-no…-respondió nervioso-

-Extraño, tu nivel de azúcar no tendría por qué estar aumentado, pero lo está-volteo a observarlo-

-…-sentir la calculadora mirada de su padre sobre él, no le permitía decir más mentiras-Un poco de pastel de chocolate…-confesó desviando la mirada-

Su padre se levantó de su asiento y fue hacia su hijo. El pequeño que lo sintió cerca, se agacho como un perro asustado esperando algún castigo, pero sintió la gran mano de su padre dando suaves golpecitos en su cabeza.

-¿Quién te dio eso?-preguntó persuasivamente-

-Y-yo lo pedí…pero fue poco, lo prometo-se excusó el menor-

-¿Qué le ocurrió a tus cuadros?

-¿Eh?-abrió sus ojos en asombro mientras observaba confuso a su padre que cambio el tema abruptamente-No me gustaban…

-¿Seguro? Tú siempre adoraste tus cuadros ¿Me estas ocultando algo?-acercó su rostro al de su hijo-

-…Nada…-respondió nervioso-

La dulce mano que tenía sobre su cabeza, bajo lentamente rosando su rostro, cuello y hombros hasta llegar a sus brazos. Oprimió con fuerza ambos brazos del menor, mientras fijaba su vacía mirada en los asustados y sorprendidos ojos de su hijo.

-Cualquier cosa, debes decírmela Eren. Soy el único en el cual puedes confiar, el único que te cuidará y protegerá con su vida-le hablaba directo a los ojos mientras sumaba más presión en sus manos-No tienes a nadie más que a mí Eren.

-M-me duele…-respondió con su voz temblorosa producto del miedo que sentía-

Relajo sus manos y acarició los brazos de su hijo que aún se encontraba asustado. El hombre cambio de golpe su actitud y ahora le sonreía como un padre cálido, el castaño no entendía el fuerte contraste de sus dos estados y se mantuvo en silencio.

-Te suministraré una nueva inyección ¿De acuerdo?-se separó de su hijo para tomar la dosis en un pequeño frasco-

-Sí…

-o-

No se levantó ninguno de los dos días en los cuales no tenía clases. Fue tanto así, que recién hoy antes de partir a la escuela pasó a comer un gran desayuno de camino. Su cuerpo ya estaba acostumbrado a la baja ingiera de alimentos y la gran cantidad de alcohol que consumió no le dio mayor problema una vez que paso el efecto.

Cuando llegó a la escuela, miró hacia todos lados asegurándose de no toparse con el niño que era amigo de Eren. Si continuaba insistiendo, tendría que tomar otras medidas para hacerle entender que ya no quería nada con ese mocoso. Y como si la vida jugara con él, antes de poder siquiera acercarse al edificio donde se encontraba su salón, se encontró con el chico rubio que venía en su dirección. Siguió avanzando como si no ocurriera nada, pero el rubio se interpuso en su camino de una manera muy desafiante a la cual no acostumbraba ver en la gente.

-¿Estás ciego? Muévete-frunció el ceño-

-Escúchame una vez más y prometo dejarte en paz-le propuso desafiante Armin quien no dejaba pasar al azabache que intentaba escabullirse-

-¿Por qué debería?

-Porque no tienes idea de lo insistente que puedo llegar a ser-le desafió con la mirada-

Levi debía admitir que ese niño tenía agallas, pese a su apariencia de enclenque y afeminado tenía una gran determinación.

-Sé breve-aceptó su propuesta-

-Lo seré. No creo que…-fue interrumpido por el sonido de su teléfono que sonó de improvisto. Armin extrajo de su bolsillo el aparató lo que generó molestia de parte de Levi-Perdón, debo contestar…

-Tch, hazlo ya-volteo su rostro-

-Sí…-puso el teléfono en su oído- ¿Qué ocurre?... ¿¡Qué ocurrió con Eren!?

"Eren" reaccionó al instante que escuchó su nombre y regreso su mirada sobre el rubio. Armin se veía mal, sus ojos abiertos como platos y sus manos temblorosas. Algo le había ocurrido al castaño y de tan sólo pensarlo su corazón se detuvo, y esperó por más información.

-¡Por favor contacten a su padre! ¡Iré enseguida!-su voz se escuchaba desesperada. Cortó la llamada y se quedó petrificado observando a la nada-

-Oye, ¿Qué mierda le ocurrió a ese mocoso?-preguntó tratando de ocultar su preocupación-

-E-eren tuvo un ataque…y su habitación está bajo llave, nadie puede entrar….-respondió temblorosamente mientras sus ojos se llenaban de lágrimas-

Continuará…

Tarde pero llegó y finalizando el cap con un final así, bueno creo que le da más emoción a la historia :3 Ahora a rezar para que Eren esté bien…(cadena de oración para Eren okno) Perdonen la demora una vez más… creo que desde ahora no podre actualizar siempre a la fecha, debido a que estoy ocupada con los estudios, pero trataré de demorarme lo menos posible y en cuanto a atrasos son sólo días no más pero igual les informo :c Espero les haya gustado el cap y bueno espero no haberles destrozado el kokoro... pero todo será recompensado :D

Hoy no responderé reviews vengo corriendo a publicar el cap :c pero todos sus reviews me dan ánimos y me hacen muy feliz! Muchas veces me sacan risas también y se los agradezco bastante porque de verdad hay ocasiones donde necesitaba mucho reírme 3

Muchas gracias a todos sus reviews, a quienes leen y siguen la historia espero les siga gustando. Cualquier sugerencia o crítica constructiva es bienvenida :3 Cuídense mucho y nos leemos besos 3