La idea de Armin podría funcionar si tenían sumo cuidado en cada detalle para llevarlo a cabo. Esa noche ambos subieron a la habitación de Eren a conversar sobre el plan de llevarlo al mundo exterior, el chico expresó toda su emoción en sus palabras que conmovían tanto el corazón de Armin como el de Levi.

El plan quedó listo aquella noche, si funcionaba una vez podrían continuar con ello, sin embargo, si fallaban, tendrían que tomar medidas diferentes debido al padre. Pero estaba decidido, Eren no continuaría encerrado en su habitación.

Los pasos a seguir, pese a que eran tan simples, no debían contener errores. El padre de Eren tenía una hora máxima de llegada a la casa, pasada esa hora podrían estar seguros que no llegaría. Ese sería el momento donde lo podrían sacar. Lamentablemente, sólo podrían hacerlo los fines de semana, durante la noche. La cuidadora de Eren se retiraba y sólo quedaba a cargo su hermana. Armín vendría a dormir ese día asegurando que Mikasa no entrara a la habitación de Eren y daría la señal para que Levi lo sacara de allí. Este sería el plan.

Lo tenía claro y el día había llegado. Le preguntó al castaño varias veces, a qué lugar se le antojaba ir, pero, debido a lo incrédulo que era el chico pedía lugares de ensueño o muchos de ellos estaban inhabilitados a esas horas. Hubo algunos que eran posibles, pero Levi temía llevarlo la primera vez a un lugar de alto impacto para alguien que viene recién adentrándose al mundo. Recordaba haber leído un libro, del cual no recuerda el nombre, donde una persona en coma despertaba luego de muchos años en una sociedad futurista y al conocer el nuevo mundo, acababa en medio de la locura. ¿Sería algo similar con Eren? Obviamente no, pero su corazón no podía ser expuesto a situaciones de mucho estrés u emociones fuertes.

No conocía mucho sobre temas de enfermedades al corazón, mucho menos como cuidarla. Según lo que escuchó de Armin, la enfermedad de Eren no tenía nombre. Pero sí podía ser cuidada.

Después de su rencuentro con Eren, sus clases empezaron a ser más regulares y acudía a la biblioteca al finalizar su jornada a leer libros de anatomía, patologías y enfermedades cardiovasculares. Quería tomar todas las precauciones posibles, pero a medida que leía se daba cuenta que no era suficiente.

-o-

Este parecía el día más largo de toda su vida. Nada ayudaba a que el reloj apurara el paso. Aún no llegaba la hora de almuerzo y ya quería salir corriendo, no entendía cómo pudo estar tantos años encerrado.

-Eren, iré de compras ¿Se te ofrece algo?-entró su cuidadora, tocando antes la puerta-

-No gracias-al responder la mujer cerró la puerta para ir a su encargo, fue entonces cuando tuvo una idea-Espere, sí necesito algo.

-¿Qué sería cielo?-asomó su cabeza-

Eren le dio una pequeña lista de materiales, tiras de cuero de color negro y broches. La mujer, extrañada, preguntó para qué quería aquellos materiales. Por supuesto, no le iban a traer las cosas así nomás, así que explicó que estaba aburrido y haría manualidades con ello, tal vez algo para Mikasa. Su cuidadora aceptó y quedó de traerle su encargo y le dijo que no demoraría en volver.

Eren caminó a su repisa de libros y de él extrajo un libro que en su tapa tenía el símbolo del infinito. El libro se llamaba así y su título era el símbolo. Con sus dedos toco la tapa y sonrió. Fue uno de sus primeros libros y recordar su historia le hacía sentir nostálgico.

La historia trataba sobre un ser creado para cumplir las misiones de su creador y ambos acabaron enamorándose, no obstante, por una falla de sus circuitos termina durmiendo en un largo sueño, pero, antes de ello pudo obsequiarle a su creador un dije del símbolo del infinito, con el que paso toda su vida atado en su cuello y fue enterrado con el. Reflejo del pacto eterno entre sus almas.

Mientras ojeaba el libro con cuidado y prestando atención a cada detalle, la mujer llamó a la puerta para entregarle su recado. Luego bajo a preparar el almuerzo, dejándolo solo.

Sacó los hilos de cuero y suspiró. No tenía idea cómo hacer lo que se propuso, pero tenía toda una tarde para lograr crear esa pulsera. Hubo un momento donde se desanimó y se dijo que no lo lograría, luego recordó el collar que le dio Levi, lo apretó con una de sus manos y se animó. Lo haría, por él.

-o-

La noche llegó. Levi regresó a su casa antes de que oscureciera por completo, entrando por la ventana para asegurarse de no tener ningún problema. Dejo sus cosas y tomó una sudadera negra que guardo en su mochila. Antes de salir, se preocupó que sus atuendos no estuvieran malgastados o sucios. Eran estúpidos detalles, pero que ahora lo hacían preocuparse. Unos jeans ajustados, suéter de botones color azul marino y una bufanda color burdeo, una vez comprobado todo salió de su habitación.

La noche empezaba a volverse helada, el frio no lo afectaba como a los demás, estaba acostumbrado a él y no le desagradaba sentirlo recorrer hasta sus huesos, claro que para no agarrar una hipotermia trajo consigo algo más para abrigarse.

Se encontraba a pocas cuadras de la casa de Eren, debía esperar la señal de Armin para proceder. Sí el padre de Eren se encontraba en casa, de todos modos iría a verlo una vez que se encontrara solo. Fue entonces cuando sonó el teléfono.

Nuevo mensaje:

"Puedes ir por él"

Era todo lo que necesitaba. Con su bolso en la espalda, saltó el gran portón y se introdujo por los jardines de esa casa. Con mucho cuidado de no causar ruidos, ni ser visto, subió a la habitación de Eren y toco el ventanal.

-¿Levi?-susurró Eren abriendo el ventanal-

-¿Quién más?-respondió con un tono sarcástico y se adentró a la habitación-¿Está todo listo?

-Sí-miró de reojo el bulto creado en su cama-Ya estoy listo.

Levi estuvo a punto de salir junto con él, hasta darse cuenta de cómo estaba vestido el menor. Traía consigo unos pantalones marrones, una camisa a cuadros y un chaleco que dejaba ver el cuello de su camisa. Nada abrigado para alguien tan frágil como él.

-¿Planear salir así?-dio un vistazo a su apariencia-

-Eh…¿No te gusta?-preguntó desanimado-

-¿Sabes que estamos entrando a invierno? Ponte algo más-ordenó-

-No tengo, mi abrigo se desgarró en la lavadora y no he comprado otro…

-Tch, ven-lo tomo del brazo, abrió su mochila y sacó su sudadera negra para ponérsela. Cuando estuvo en el cuerpo del castaño, tomo la gorra y se la puso-Te vas a resfriar.

-Gracias…-se observó avergonzado-

-Bien, vamos-le tendió la mano-

El primer paso en el balcón fue suficiente para que Eren empezara a temblar, tenía unas ganas inmensas de salir al exterior, pero estaba asustado. Levi parecía estar arrastrándolo en contra de su voluntad, ya que el menor no movía sus pies por sí sólo. Antes de bajar por el balcón volteo a verlo.

-¿Estás seguro que quieres hacer esto?

-S-sí, sí quiero…-tartamudeo con la mirada pérdida-

Pero sus reacciones no indicaban lo muy seguro que decía estar.

-Estarás conmigo-sostuvo su mano con mayor fuerza, captando la mirada del menor en sus manos entrelazadas-¿Vamos?

Eren asintió con un movimiento de cabeza.

Antes de bajar, Levi se puso de espaldas y se agacho, indicándole al chico que se subiera en ella. Como era de esperar, sorprendido dijo que podía sólo, pero el azabache lo tomo por la fuerza y cruzó los brazos del menor en su cuello obligándolo a sujetarse. Como un pequeño Koala, Eren se sostuvo con fuerzas de Levi para no caer mientras hacia sus acrobacias para bajar de allí. Y eso no fue todo, una vez pisando suelo, el castaño continuo en la espalda del azabache con sus ojos cerrados, sintiendo como el cuerpo contrario se movía y sin darse cuenta, ya se encontraban fuera de la casa.

-¿Ya estamos aquí…?-miró a su alrededor, dando vueltas en sí-

-Debemos irnos-lo jaló del brazo-

Juntos se fueron de allí. Eren no despegó su rostro de la casa, aquella donde pasó todos estos años, imposibilitado de salir. Por fin, fue capaz de hacerlo. El mundo estaba ahora frente suyo, podía ir donde quisiera y sobre todo, junto a Levi.

-¿Dónde iremos?-preguntó ansioso-

-Sígueme y verás.

No planeaba llevarlo muy lejos, pese a que quería llegar luego con él, debía mantener un paso calmo por el corazón de Eren. Echó un vistazo a ver cómo venía el menor, sonreía y todo captaba su atención. Con mayor razón quería llegar pronto a ese lugar.

A sólo cinco cuadras de allí, se encontraba un gran parque donde se llevaban a cabo numerosos eventos culturales durante los fines de semana. Teatro, juegos, espectáculos, artes y muchas cosas más eran el centro de atracción de esa zona, un gran lago recorrían el parque y al centro de todo ello, una gran pileta con luces de colores.

A una cuadra del lugar, la ruidosa gente y sus eventos ya se podían escuchar.

-¡Escucho gente!-se adelantó el castaño-

-¡Alto!-lo retuvo-No corras, ni aceleres el paso.

-¡Sí, sí! ¡Vamos!-rogaba Eren con una gran sonrisa-

No podía resistirse a esas sonrisas, eran capaz de hacer sucumbir sus pensamientos al instante, pero debía cuidarlo. Cuidar esa sonrisa.

-Cálmate-le golpeo la frente del menor con el dedo índice-

Eren respiró hondo, sabía que si no obedecía Levi no lo llevaría. Cuando ya se vio más calmado, el azabache le indicó que lo siguiera y a paso lento llegaron a un gran parque. No pudo continuar caminando, petrificado en sí mismo, los colores, la vida, olores y ruidos invadían sus sentidos. Fue tanta la sorpresa que olvidó respirar, sólo el sabor metálico que llegó a su boca lo hizo reaccionar y volvió a respirar.

-No te quedes allí-le invitó a seguir al castaño-

Su rostro petrificado, cambio luego de aceptar que todo esto era real, se encontraba fuera. Tenía ganas de correr, saltar, tocarlo y sentirlo todo. Debía controlarse y a paso lento, avanzó deleitándose de cada una de las imágenes que le entregaba la noche.

Eren paraba en cada atracción que veía, la gente le sonreía y les correspondía con una sonrisa a todos. Los chicos de una edad cercana a él jugueteaban, parejas y amigos compartían riendo juntos, haciendo que Eren no borrara esa sonrisa y brillos en sus ojos. Tan sencillo y tan fascinante, Levi podía sentir cómo todo el calor dentro de sí se desbordaba, y, sin poder retenerlo, sus labios trazaron una sonrisa.

El castaño ensimismado en su felicidad, volteo justo en el instante que Levi sonrió. El azabache, inquieto por ser descubierto, recibió una gran sonrisa en respuesta que no dejo ocultar sus sentimientos.

-¿Qué opinas?-preguntó al acercarse. Incluso conociendo la respuesta-

-Es demasiado hermoso… No puedo creer que esté aquí, debe ser un sueño-expresaba mirando a su alrededor-

Levi llevó sus manos a las mejillas del castaño, dejo resbalar la yema de sus dedos por ellas con delicadeza y las tomó para estirarlas con fuerza.

-Gh…-se quejó-

-No es un sueño-los ojos aguamarina brillaron al comprobarlo-Ven.

Juntos vieron una escena de títeres, sólo había niños pequeños que se entusiasmaban con cada acto de esos muñecos. Los únicos adultos allí eran los padres acompañando a sus hijos él y bueno, Eren continuaba siendo un niño. Además, participaba junto a los niños pequeños en cada actividad que proponían para el público. Realmente un niño, pero su felicidad era incomparable.

-¿¡Qué es eso!?-apuntó a su frente-

-Ah, algodón de azúcar-Eren lo miró confuso-Es un tipo de dulce.

-¿Podemos?-preguntó el menor-

-No.

-Pero…

-Algodón de Azúcar-recalcó el "azúcar"- no puedes aumentar el nivel de azúcar en tu cuerpo.

-Un poco… no puedo creer que eso se coma, sólo un poco lo demás te lo comes tú. Por favor-rogó juntando ambas manos-

Si Eren dependiera de él, probablemente su condición sería peor. No pudo resistirse ante él y acabo comprando el dulce. El señor de la maquina soltó carcajadas al escuchar cómo Eren preguntaba sobre el proceso, al principio creyó que lo estaba molestando, luego se dio cuenta de lo verídicas que eran sus palabras tomándolo con gracia. Sólo una probada, él mismo saco un poco de algodón y se lo dio a probar.

-¡Ah! ¡Se deshace en la boca!-llevó sus manos a sus labios sorprendido-

-Si comes mucho de esto, después acabas deshaciéndote tú-mintió con el fin de asustarlo-

Y lo consiguió, no exigió ningún bocado más y mientras caminaban alrededor del parque, Eren le suplicaba que dejará de comer. Le resultaba hermoso verlo así de desesperado por él, pero pese a ello, no podía llevar al límite las emociones de Eren debido a su delicado corazón. Terminó diciéndole que él era inmune al poder del algodón de azúcar y que no le ocurriría nada y le creyó. Era demasiado ingenuo, pero esa característica era la que lo hacía amarlo con locura.

Caminaron en silencio, se encontraban lo bastante lejos de la multitud que se hallaba al centro. Por lo demás, sólo había familias caminando junto a sus hijos y parejas que caminaban de la mano. El camino era iluminado por faroles que se encontraban en todo el recorrido. Eren se fijó mucho en las parejas que rondaban a su alrededor. Todas demostraban su amor de distintas maneras y se veían felices. Levi iba un paso más adelante, no podía apartar su mirada de las manos en sus bolsillos. Era común que sostuvieran sus manos, se abrazaran, juguetearan y se entregaran suaves caricias, pero todo ello sólo ocurría en su habitación. ¿Qué significaba para él?

-Eren-se detuvo abruptamente-¿Quieres algo?

-N-no-respondió nervioso, apartando su mirada de los bolsillos de Levi-

-¿Seguro?-insistió mirándolo a los ojos-

Eren respiró profundo, el espectro de su respiración nublaba su vista, sus mejillas se encontraban enrojecidas. Junto valor.

-Quiero tomar tu mano-confesó claramente-

Levi sacó de su bolsillo una de sus manos y se la tendió. La mano que sostenía todas las noches en su habitación, ahora podría caminar con ella. La tomó temeroso, pero lo fuerte y seguro que era el agarre de Levi lo hizo sentirse seguro. Todo era perfecto, sus sentimientos revoloteaban en su interior mientras el latido de su corazón aumenta.

De un leve tirón, salieron del camino y Levi lo atrajo hacia el lago. Se acercaron a la orilla del lago, apoyados en el borde de madera. No había ruido alguno, Eren cerró sus ojos sintiendo la briza nocturna y el silencio de la noche. Este silencio era distinto al que solía percibir en su habitación, un silencio vivo.

Levi observaba de reojo como Eren se dejaba envolver por las sensaciones de la noche. Sus labios estaban secos y su cuerpo mostraba señales de frío. Antes que el castaño pudiera abrir sus ojos, lo tomó por sorpresa poniéndose tras el menor, apoyando sus brazos en el borde de madera y cercándolo. Eren se dio vuelta en sorpresa, encontrándose frente a Levi que no apartaba sus ojos de los suyos, sintiendo esa conexión mística entre sus almas.

-Quiero saber más de ti…-se animó a decir-

-¿Qué quieres oír?-preguntó rendido ante él-

-Tu nombre completo.

-Rivaille Ackerman, Levi es mi sobrenombre-confesó-

-Rivaille…-sonrió-tu nombre es hermoso. Levi…quiero conocerlo todo sobre ti, ¿Dónde vives? ¿Con quién vives? ¿Qué has hecho? ¿Qué quieres hacer? Y…él por qué tus ojos son tan hermosos pero muestran tanta tristeza… quiero que confíes en mí ¿Qué soy para ti?

Levi estaba pasmado ante todo lo que decía el castaño, pero lo más impactante, fue escucharlo decir eso de sus ojos. Era la primera persona que le decía que eran bellos y además, recalcaba el reflejo de ellos. Odiaba sentir debilidad, sentirse vulnerable y que la gente lo descubriera, su mirada era su principal arma para defenderse y pese a ello, Eren logró ver a través de ella y no le molestaba ser descubierto.

Nadie como él.

-Eres realmente…-llevó sus labios al menor para besarlo-

Sus labios estaban secos, sus respiraciones se mezclaban en medio del poco espacio que había entre sus rostros. No tardaron en humedecerse, Levi lo besaba con ternura a la vez que lo acorralaba. Las pocas personas que pasaban por allí fueron testigos de la escena, murmuraron algunas cosas mientras los apuntaban, pero no les importó. Nada ni nadie los detuvo, el mundo se volvía pequeño e insignificante a su lado, siendo remplazado por aquel que ellos creaban. El beso fue finalizado por Levi que se divorció para comprobar el estado de Eren. El chico abrió sus ojos, clavándolos en los ajenos y sonrió. Levi lo abrazó, estrechándolo con fuerzas, aspirando su aroma, un aroma dulce que encajaba a la perfección con el castaño.

-Estás helado…-notó Eren-

-Uhm, no es nada-respondió sin soltarlo-

-Es mi culpa, me diste tu sudadera…-trató de zafarse para devolver la prenda, pero Levi no se lo permitió-

-¿Qué tal si me entregas tu calor?

La propuesta avergonzó al menor, no intentó zafarse más y rodeo con sus brazos a Levi. Era más pequeño que él, eso le permitía cubrirlo con mayor facilidad. Pero a pesar de ello, quien se sentía protegido allí era él. Por alguna razón, sabía que junto a Levi no le ocurriría nada.

-Me gusta tu olor…-confesó el castaño inconsciente-

-¿Mi olor?

-¡Eh…! S-sí, hueles…-aspiró su aroma-A Levi…

-¿Qué?-no pudo evitar soltar una risita-

-Sí, hueles a Levi, es un olor especial nunca lo he sentido hasta que te conocí. Así que para mí es hueles a Levi y es mi aroma favorito-sonrió-

Una tras otra, las palabras de Eren atacaban su frio corazón, haciéndolo perder el control. No sólo para el castaño resultaba un sueño, estar con él era olvidar todo lo que era y ser algo mejor. Lo beso nuevamente, con una de sus manos acarició el rostro del menor, enredando los cabellos entre sus dedos mientras que con su otra mano, entrelazó sus dedos con los ajenos, sintiéndolos y notando algo extraño.

-¿Qué ocurrió?-levantó la mano del menor en la suya y recalcó la gran cantidad de heridas que tenía-

-Nada-la ocultó-A todo eso, tengo…

-Dime ahora ¿Qué ocurrió?-interrumpió y alzó la mano del menor. Su mirada atacaba al menor, no podía controlar su preocupación-

-Escúchame…-llevó su mano al bolsillo y echa un puño, la puso entre los dos. La abrió-Hice esto…

Una pulsera de cuero negro trenzado apareció en la mano del menor. La pulsera era muy detallista, pero lo que captó su atención, fue el símbolo hecho en la misma pulsera en el centro. El infinito. Era un trabajo hermoso, ¿Alguien se la había regalado? Y eso no respondía a su pregunta.

-¿Qué es eso? Y respóndeme-insistió sin dar mayor importancia a la pulsera-

-Yo la hice para ti…Era la primera vez que hago algo así pero quería darte algo-la extendió siendo recibida por Levi-No quedó muy bien…pero no tengo nada más que pueda entregarte.

-¿A eso se deben las heridas de tus dedos?-preguntó sin despegar la vista del obsequio-

-Sí, no tenía experiencia con ello…-se disculpó llevando su dedo índice a la punta de su nariz-

Ató la pulsera en su muñeca derecha y tomó las manos de Eren para besar cada uno de sus dedos. El castaño, muerto de vergüenza, veía la escena y deseaba escapar a la vez que no. Los labios de Levi eran finos, suaves y cada zona de su cuerpo que recibía sus besos ardía sin control.

-No te lastimes más. Lo hiciste bien-besó su frente-

-Levi yo…-trago saliva antes de confesar lo que tanto tiempo mantuvo guardado-

-¿¡Levi!?-llamó una fuerte voz femenina, que lo hizo despertar de inmediato-

Ambos miraron en dirección de la voz, Hanji junto con Erwin se acercaban con cautela hacia ellos, dudando si se trataba de Levi o no. Una vez comprobado la castaña sonrió acercándose entusiasmada hacia ellos.

-¡Dios no esperaba encontrarte aquí!-le dio un fuerte golpe en la espalda en señal de amistad. Después puso su atención sobre Eren quien no entendía que sucedía-¿Quién es él?

-Cuatro ojos ¿Qué demonios haces aquí?-le preguntó en un tono de pocos amigos-

Pero mientras él le hablaba, ella ya se encontraba muy cerca del menor tomando las manos del castaño en las suyas.

-¡Oh! Tienes unos ojos hermosos-acercó su rostro hacia el de Eren, haciéndolo retroceder en sorpresa-¿Qué edad tienes pequeño? ¿Eres amigo de Levi?

-Eh…yo…-empezaba a ponerse nervioso-

-Tú-Levi la tomó de la bufanda verde que tría alrededor del cuello-Aléjate de él.

-Agh, no seas así, ¡Preséntanos a tú amigo!-insistió la castaña-

-¿Es tu amigo Levi?-El rubio se unió a la conversación, marcando presencia-

Eren lo observó por unos segundos, era un hombre bastante alto y maduro. Pensaba que se trataba de algún adulto o algo por el estilo, pero traía el mismo uniforme que Mikasa y Armin.

-Sí-respondió Levi fastidiado, cubriendo a Eren con su cuerpo-Se llama Allen.

-¿Allen?-preguntaron Hanji y Erwin-

Eren lo miró extrañado. Levi le hizo un gesto para que le siguiera la corriente y así sería.

De todos los lugares y situaciones, encontrarse con estos dos ahora, era algo que esperaba que nunca ocurriera. Nadie podía enterarse que él salió y menos quien es, sobre todo si esas personas pertenecen al mismo circulo de la hermana de Eren.

-Que lindo nombre ¿Qué edad tienes?-continuo el cuestionario haciendo enfadar notablemente a Levi-

-Quince…-respondió-

-¡Eres pequeño! Bueno o yo seré muy vieja. Levi tiene mucha suerte al tener alguien tan lindo como tú.

-¿No deberían ir a lo que estuvieran haciendo?-Levi se encargó en dejarles claro que se marcharan-

-¿Tienes mucha prisa Levi?-la mirada del rubio apuntó al menor, pese a que las palabras iban hacia otra persona-

-Sí.

-Bueno, te dejo en paz por ahora, pero debes contarnos con lujo de detalles sobre esto-se acercó al pequeño-Un gusto Allen, nos vemos-acarició sus cabellos, recibiendo un golpe de parte de Levi-

-Allen, nos vemos-le tendió la mano-

-Nos vemos…-tomó la mano del rubio, este la apretó con tanta fuerza que le sorprendía que fuera un modo de despedida-

Sus compañeros de clase se fueron de allí dejándolos solos a ambos. Hanji gritaba tan fuerte, que escucharon todos los comentarios perturbadores que liberaba sin censura.

-¿Son tus amigos?-preguntó Eren-

-Uhm, van a la escuela conmigo-se limitó a responder y miró la hora en su teléfono-Es tarde, debemos regresar.

-Aún no…

-La próxima vez iremos a otros lugares. Nos queda mucho por recorrer, por ahora volvamos-le ofreció su mano-

-Bueno…-aceptó tomando la mano del azabache-

Volvieron en silencio, con sus manos unidas. Levi conocía bien los prejuicios de la gente, dos hombres tomados de las manos era algo repugnante. Pero no le daba importancia, ninguna de sus criticas valía un tercio de la felicidad de estar junto a Eren. El castaño por su parte, tampoco hacia caso a lo que ocurría a su alrededor, puesto a que no conocía nada, no lograba notarlas como Levi.

Eren iba triste, no quería volver a su casa y cuando estuvieron frente al portón de madera, su cuerpo se negaba a volver. Levi lo tuvo que llevarlo como princesa a su alcoba y cuando estuvieron allí, mando un mensaje al teléfono de Armin, anunciando su regreso. El rubio confirmó que todo salió a la perfección y que Mikasa se encontraba durmiendo.

Levi se acercó al menor y le arrancó la sudadera negra que le presto. No podía dejar indicios, pese a que no lo importaba que se quedara con alguna prenda de él.

-Volveré mañana-se dirigió a Eren sentado en su cama-

-No te vayas…-susurró con el rostro mirando al suelo-

-Es tarde, duerme. Volveré mañana-acarició los cabellos del menor y este alzó su rostro con lágrimas-

-No quiero estar aquí encerrado, ya no quiero-expresaba entre lágrimas-¡Quiero irme, llévame contigo!

-Shh-silenció a Eren con una mano en su boca-Volveré mañana, ahora cálmate.

-No quiero…-negó mordiendo su labio inferior-

Si esto no paraba, Eren llegaría a su límite y podría ocurrirle algo. Avanzó hacia el chico y lo abrazó para calmarlo. Los brazos temblorosos que lo sujetaban con fuerzas, eran señal de que Eren no se calmaba. ¿Estuvo mal llevarlo afuera? No, pero era difícil.

-Escúchame, me quedaré contigo esta noche pero si continúas llorando me iré sin despedirme-amenazó y resultó como esperaba. Eren silencio su llanto de golpe-

-¿No te regañarán por pasar la noche fuera…?

-Ya estoy bastante grande como para que me regañen, además…-no podía decirlo-mi casa queda lejos.

Cada vez que le ocultaba la verdad, sentía un remordimiento horrible en su interior. Eren no merecía no saber la verdad, pero saberla lo alejaría de él y esa idea era peor que su remordimiento interno.

Eren le pidió que se girara para cambiarse a su pijama. Eran hombres, no había nada que el otro no haya visto antes, pero si habían sentimientos que hacían la diferencia. Volteando hacia otro lado, podía escuchar cómo las prendas rozaban el cuerpo de Eren, quería voltear, deseaba hacerlo, pero antes de dejarse dominar por ello Eren ya se encontraba en su cama listo para dormir. Levi lo tapo y antes de alejarse a un rincón de la habitación para dormir, la mano de Eren lo tomó de su suéter.

-Duerme conmigo…

-¿Tienes idea de lo que me estas pidiendo?-lo miró-

No hubo respuesta de Eren, era demasiado ingenuo y él demasiado impulsivo a su lado. Subió a la cama, posicionándose sobre el cuerpo de Eren de rodillas. Sus rostros estaban de frente y Levi lo miraba de una manera diferente a las demás veces.

-¿Quieres que duerma contigo?-acaricio el rostro del castaño bajando con sus dedos por el cuello del menor, haciéndolo estremecer-Podría tomarte aquí y ahora-acercó sus labios al cuello del menor-

-¿Levi…?-llamó extrañado con su cuerpo temblante-

Sus labios no tocaron ningún centímetro del cuello ajeno, la voz de Eren lo despertó y le hizo recordar la asqueroso que estaba siendo con su pequeño.

Bestia.

Estaba haciendo la misma asquerosidad que hicieron con él. Eren lo miraba asustado, como si no lo reconociera, y exactamente, era irreconocible. Dejándose llevar por el instinto de su cuerpo. Se movió y sentó al lado de Eren en la cama. Mirando hacia un punto en la pared, calmaba su cuerpo.

-Levi-lo llamó nuevamente, pero esta vez con un tono más seguro-

-No me prestes atención, duérmete.

-Levi…-lo volvió a llamar-

-¡Cállate y duérmete Eren!-gritó sin poder controlarse-Sólo metete en la cama ¿Quieres?

-Lo haré…-se cubrió con las tapas, dándole la espalda a Levi-

La espalda de Eren se movía entre los sollozos que trataba de ocultar. Estaba llorando, por su culpa. No era culpable de lo que había ocurrido en su vida ni nada. Cuando se calmó, se recostó al lado de Eren, sobre las tapas y lo abrazó.

-No llores.

-N-no lloró-negó-

-Estaré aquí-limpió sus lágrimas-

-Si no te metes, te resfriaras-señaló el menor-

Si se negaba, seguramente lloraría de nuevo. Asumiendo las consecuencias de hacer esto, entró en la cama y lo rodeo por la espalda con sus brazos. Podía sentir el cuerpo de Eren junto a su calor, su cuerpo empezaba a reaccionar inconscientemente otra vez. Respiró profundo.

-Levi, sobre lo de hoy…gracias-al no escuchar respuesta continuó-Te amo…

No hubo respuesta. Levi parecía estar dormido y al creer eso, se sintió mal al no ser escuchado. Ya lo dijo una vez, otro día podría ser escuchado. Se quedó dormido junto a una gran sonrisa, al sentir a Levi junto a él. Esta noche ninguno de los dos dormiría solo.

Después de un rato dormido, Levi movió su mano al pecho del castaño, sintiendo el calmo palpitar en su mano.

-Yo también Eren-confesó en un susurró, cuando estuvo seguro que el menor descansaba-

Logró mantener la calma con su cuerpo. Aborrecía todo lo relacionado a la sexualidad producto de su pasado, incluso nunca estuvo interesado en nada de esas cosas, pero, su cuerpo por primera vez reaccionaba y deseaba de esta forma. Tendría que encontrar la manera de reprimir estos deseos de algún modo, pero Eren era demasiado persuasivo y sin poder retenerlo era arrastrado.

¿Cuánto tiempo más podría soportarlo? Lo suficiente para no lastimarlo. Sería difícil.

Poco a poco, entró en un profundo sueño sintiendo el ritmo del corazón de Eren en su mano.

Continuará….

Ha llegado la conti :D este cap fue más largo pero espero les haya gustado! Paso rápido a dejar la conti, estoy corta de tiempo pero muchas gracias a todos los que leen y dejaron sus reviews, me animan a continuar la historia 3 Espero les siga gustando y cualquier sugerencia o crítica constructiva es bienvenida.

Cuídense mucho y nos estamos leyendo :3 3