Capítulo 12
Cálido…
Incluso la fría noche podía volverse cálida, eso fue lo que pensó Levi al despertar en medio de la oscuridad, junto a unos leves latidos de corazón.
Por la mañana fueron unos suaves dedos en sus mejillas que lo hicieron abrir sus ojos lentamente. La luz del sol aún era muy suave, pero podía ver brillar los ojos de Eren que lo observaban con curiosidad mientras recorría con sus dedos las finas facciones de su rostro.
-Perdón, no quería despertarte-se disculpó apartando sus manos-
-No importa-tomó una las manos del menor regresándola a su rostro-
Eren sonrió.
Le tomaría tiempo aceptar que no estaba viviendo un sueño, sino una nueva realidad. Nunca había dormido tanto como lo había hecho ahora, ni menos haber despertado por algo como un suave toque de dedos sin reaccionar defensivamente. Eren era como una demoledora que se abría paso a través de sus muros de un solo golpe.
La blanca cama se encontraba abrigada por el calor de sus cuerpos, Levi tenía la cabeza del castaño en uno de sus brazos extendidos y con el otro lo abrazaba por la cintura. Podría quedarse en ese pequeño paraíso con él para siempre, contemplando su joven belleza, sintiendo su tierno calor y su suave fragancia. Sus pensamientos se detuvieron al ver de los ojos de Eren escapar lágrimas con su mano puesta en la mejilla del azabache.
-¿Qué ocurre?-preguntó secando sus lágrimas-
-¿Nunca me vas a dejar?
Nunca era un tiempo muy largo, estaba dispuesto a pasar toda una eternidad junto a él, pero, detrás de todo este sueño habían varías cosas que traía consigo con anterioridad, cosas que a Eren lo destruirían, cosas que tarde o temprano podrían salir a la luz e interferir entre ambos. No obstante, quería hacer ese juramento y cumplirlo a como dé lugar, ahora que lo conocía, se había impregnado en su vida a tal punto que si le faltaba no sería capaz de continuar luchando en el mundo. Lo necesitaba, lo necesitaba igual o incluso más que él, eso era suficiente para jurar.
-Nunca-tomó la mano sobre su rostro-¿Quién crees que te dirá como funciona una máquina expendedora de comida?
-¿Máquina expendedora de…?-recordó la ves que lo encontró en el hospital y frunció el ceño como un pequeño niño molesto-
Levi tiro de una de sus mejillas cambiando su expresión al sentir sus dedos y acercó sus finos labios al del menor depositando un beso sobre ellos, con el cual, Eren sonrió con sus ojos cerrados.
-Mi madre solía darme un beso en la frente al despertar-recordó-Desde que ella enfermó, he despertado siempre en mi cama solo…Quisiera despertar contigo siempre-sonrió-
-Algún día…-acarició la mejilla del menor-
Su vida pudo ser más dura y cruel que la de Eren, tanto así como para considerarse muerto en vida hasta que lo conoció, sin embargo, el castaño estuvo sumergido en una profunda soledad al igual que él.
Con sus brazos lo acercó a su cuerpo y sus labios se posaron sobre la frente del menor dándole un cálido beso, luego descendió besando distintas zonas del rostro hasta llegar a sus labios para besarlos con suavidad. Las cálidas manos del menor se aferraron al chaleco en su pecho, mientras que sus piernas, al igual que las del azabache se entrelazaban. Era imposible no reaccionar en tales circunstancias, sobre todo cuando la rodilla de cierta persona rozó por unos segundos su zona intima.
Corrió el rostro, forzándose abandonar esos deseos repugnantes que sentía y para ello salió de las tapas, dejando al menor cubierto.
-¿Te vas?-preguntó un tanto sorprendido-
-Ya es hora de que me vaya, tu hermana puede llegar en cualquier momento-le dijo mientras se ponía sus zapatos y alistaba para salir-
-Espera…-levantó una mano para detenerlo, pero el azabache ya había abierto el ventanal para salir-
-Vendré en la noche-le prometió y se escabulló por el ventanal-
No tuvo tiempo ni para despedirse con la inexplicable huida de Levi de su cuarto. Pero tenía un problema mayor al cual prestarle atención, y, apartando su mirada del ventanal, miró dentro de la cama levantando las frazadas. Su mirada no se aparataba del dilema que tenía en su entrepierna, y suspirando, abrazó sus piernas y respiró hondo. Se sentía incómodo y no pasaba por más que respirara. No fue capaz de preguntarle a Levi que ocurría y tuvo miedo por un momento de que fuera algo malo. Llamaron a la puerta, seguramente era su hermana e inexplicablemente se sentía nervioso y con ganas de esconderse.
-Eren voy a pasar-anunció Mikasa que abrió la puerta-
-¡Espera!-gritó el castaño-
Tanto su hermana como su mejor amigo, quien venía junto con ella, se detuvieron abruptamente al escucharlo gritar. Armin que sabía que Eren había abandonado a escondidas su habitación anoche, buscó por todos los rincones con un rostro deformado en terror, al creer que Levi aún se encontraba en la habitación.
-¿Qué ocurre?-se animó su hermana a preguntar-
-N-nada-desvió su mirada de ambos, centrándose en la cama mientras apretaba sus manos-
-¿Te sientes bien?-insistió-
-Estoy bien, tengo hambre ¿Puedes ir por algo de comer?-hablo rápidamente-
-Claro… ¿Estás bien?
Eren volteo furioso hacia su hermana, la iba a encarar hasta decirle todo lo que fuese necesario, no obstante, Armin logró que fuera por el desayuno y se quedó en la habitación para ver que ocurría. Años deteniendo las peleas de esos dos, se amaban, pero discutían como perro y gato. Se acercó a su amigo quien se veía un poco retraído, temió que lo de ayer hubiera sido un completo fracaso o algo por el estilo.
-¿Todo salió bien?
-Sí-contestó en seco-
-Esa no es la expresión que esperaba para tu primera salida….
-Salió todo bien, todo bien, estoy bien-insistió cubriéndose-
-¿Hay algo que quieras decirme…?-preguntó al ver la repentina actitud de su amigo y para darle más confianza tomó una de sus manos-
-Algo me pasa…-confesó-
-Si no me dices qué no puedo ayudarte…
Le tomó su tiempo empezar a explicar que le ocurría y a su amigo le tomo el suyo entenderlo, ya que utilizaba muchos rodeos y nunca había nada claro. Para entender por completo la situación, tuvo que escuchar de la persona que amaba, cómo paso la noche junto a otro y que sucedió para que terminara así. Escuchar cada una de esas palabras era difícil, cada una de ellas era una apuñalada tras otra, sin dejarle respirar, sintiendo que su mundo se iba. No tenía la culpa, Eren no conocía sus sentimientos, tampoco los imaginaba y además estaba inseguro. Necesitaría tiempo, para acostumbrarse a la idea que se le fue de las manos y no le pertenecerá jamás, sobre todo le costará deshacerse de los sentimientos que por años llevó consigo en secreto.
-Creo que ha llegado la hora de hablarte sobre ciertas cosas…
-¿Esto es malo?-se asustó el menor-
-No, para nada.
Sería breve, antes de que llegara Mikasa y se encontrara con ellos hablando de sexualidad. No sabía por dónde empezar, era sin duda vergonzoso tocar el tema, más aún si se trataba de la persona que amabas. Empezó por explicar lo básico, tanto así como los genitales, su función, cómo funcionaba y la fecundación. No podía evitar sentir como la sangre se le venía a la cabeza haciéndolo sonrojar, su amigo no se veía abatido. Tuvo que explicar además, el caso especial entre relaciones de hombre y eso fue aún más bochornoso.
-¿Entonces esto se quita con…relaciones sexuales?
-Ehm…también de otra forma, pero evítalo…-explicaba nervioso-
-¿Y un hombre puede quedar embarazado?
-No-dijo entre risas-No puede, por ningún motivo, creo que empezaremos a enseñarte más sobre esto.
-¿Es malo sentirse así por alguien…?-preguntó sombrío-
-No…-respondió triste-Pero debes tener en cuenta tu condición.
Probablemente su amigo deseará entregarse pronto en cuerpo y alma a su persona especial, sentía unas ganas inmensas de detenerlo, confesarle todo y que continuara siendo el niño sin sentimientos hacia otra persona. Se avergonzaba de sí por pensar de tal manera.
Mikasa llegó con una bandeja con suficiente comida para los tres, claro que la comida de Eren variaba un poco ya que tenía prohibida ciertas cosas.
-Eren, papá llamó, dijo que vendría en la noche.
-o-
Era un completo cobarde por huir de esa forma de allí, debía aprender a controlar sus deseos, esos repugnantes deseos, no siempre podría estar huyendo como lo hizo hoy.
Antes de ir a deambular por allí, pasaría por su casa para un baño y un cambio de ropa. Evitando cualquier contacto con ese señor, tomó la ruta de la ventana. El problema de esa ruta, era que si algún vecino lo veía podía llamar a la policía pensando que se trataba de algún ladrón y las consecuencias de ello, serían deplorables para su padre y para él. No es que tuviera lastima de que algún día Keny terminará envuelto en algún problema de deudas o arrestado por la policía, pero con tal de salvarse el pellejo era capaz de meterlo a él en sus asquerosos asuntos.
En innumerables ocasiones, Keny lo había involucrado en sus deudas con drogas, conflictos con sus enemigos y muchas otras que estuvieron a punto de acabar con su vida. De esas circunstancias también obtuvo gran parte de sus enseñanzas que le ayudaban a sobrevivir el día a día.
Su cuarto estaba cerrado, era el único lugar en esa casa donde no invadía su padre. Tomó un cambio de ropa y asegurándose que no hubiera nadie en el pasillo, salió y entro al baño. Si su padre estaba en casa, no subiría por un simple sonido de agua, lo más probable era que se encontrara aún bajo los efectos de la droga y alcohol, o, estuviera con alguna prostituta donde apenas despertara, la violaría nuevamente.
Abrió el correr del agua, recibiendo en su cuerpo el líquido que lo recorría. No utilizaba agua caliente, tampoco había como para hacerlo. En esta casa no había nada más que luz, de vez en cuando, y agua porque él la pagaba, por lo demás corrían muchas de las inhumanidades del planeta. Su cuerpo estaba acostumbrado al frio, le daba para pensar y no bajar la guardia ante nada. Pero esta vez, si sintió el cambió del calor, tanto humano y espiritual, que le otorgó Eren durante la noche y al despertar.
Cortó el agua y salió de la ducha cubriéndose con una toalla en la cintura. Frente a él, había un espejo de cuerpo que reflejaba toda su figura. Músculos trabajados y un abdomen bien marcado, que sin embargo, estaban repletos de cicatrices. Cada una de ellas relataba su asquerosa historia, cada una de ellas le recordaba que no se dejaría vencer por este mundo, aunque eso le costará perder su propia humanidad. Las cosas habían empezado a cambiar.
"Y…él por qué tus ojos son tan hermosos pero muestran tanta tristeza"
Sus ojos, llevó sus manos a ellos buscando ver en ellos lo que Eren era capaz de captar. Pero su mirada se desvió a sus muñecas, antes de poder buscar en sus ojos grises.
En ellas, incontables cicatrices las rodeaban a ambas, nunca se veían ya que las ocultaba con las mangas de la ropa y muñequeras de cuero, incluso era muy cuidadoso con que la gente lo tomara de allí. Nadie las conocía. Aquellas eran las únicas que el mundo no le proporcionó, sino él, intentando escapar en los años donde aún no hallaba la fuerza para luchar contra el mundo. Tantas veces intentó escapar, tirado en su cama, en el suelo de su habitación, el baño y dentro de la bañera, era como si su cuerpo no le hubiera permitido morir. Lidiar con sus propios demonios era más difícil que lidiar con los ajenos, no había pausa y los juegos mentales eran cada vez más frecuentes, mientras el resto observaba como buitre su ruina. Por desgracia, los demonios no se marchaban, quedaban encerrados esperando el momento para salir.
Regresó a su habitación y tomó su teléfono para ver la hora, percatándose que tenía un nuevo mensaje de Eren.
"Hoy en la noche vendrá mi padre, perdóname quería verte…"
Se sintió desanimado por ello, no podría verlo hoy y se había ido sin despedirse correctamente de él. De seguro el castaño se encontraba más desanimado que él así que no diría ningún comentario que lo dejara peor.
Levi:
"Iré mañana, llámame antes de dormir"
Eren:
"¡Lo haré!"
Nunca quiso depender de nadie y era exactamente lo que estaba haciendo, sin embargo, era lo que ahora más deseaba.
Se vistió y utilizó la misma sudadera que le presto la noche anterior al castaño. Tenía su aroma y sosteniéndola antes de ponérsela, cerró sus ojos y aspiró el dulce aroma del menor. Las sonrisas, la mirada, sus palabras, sin ningún detalle olvidado venían las imágenes de Eren a su mente. Pensó no lavar la ropa que utilizó para dormir con el menor, pero su manía por la suciedad lo superaba.
Antes de salir, revisó de cuánto dinero disponía. No le quedaba mucho, tendría que conseguir dinero hoy cuando llegara a los barrios bajos. Lo había pensado antes, pero ahora lo quería hacer, quería regalarle algo a Eren, no el collar usado que le dio, algo que escoja para él.
Salió de su habitación, bajando por las escaleras con cuidado y al llegar abajo sintió toda la mezcla de olores desagradables que le permitían saber que ese hombre no se encontraba solo en casa. Abriendo la puerta con delicadeza, salió hacia su destino.
Llegando allá se encontró con Farlan e Isabel que lo esperaban en el límite del barrio bajo con el medio.
-¡Hermano!-corrió la chica a su encuentro-
-Hola-saludó en su monótono tono de voz-
-Debemos irnos, la policía ha estado recorriendo últimamente este sector-apuró Farlan-
-Necesito conseguir dinero-le informó al chico-
-Las peleas se detuvieron por hoy.
-No gastaré energía con esas basuras hoy, vamos a jugar-le miró decisivo-
-Levi sabes que para eso soy bastante malo…
-Eres un maldito miedoso, lo único que haces es esconderte en todos lados-regañó Isabel-
-Tú tampoco ayudas-respondió-
Isabel no supo qué responder, ella tampoco jugaba, siempre se dedicaba a darle ánimos a Levi por lo que su única respuesta fue mirarlo con una cara conflictiva que Farlan también respondió.
-Los dos cállense, yo jugaré, después de todo esos cerdos son fácil de derrotar-interrumpió Levi-
-¡Pero antes a comer!-propuso Isabel-
Ambos conocían que clase de cosas podía hacer si no comía y se hacía imposible detenerla, incluso para Levi. Aceptando, fueron a un lugar de comida rápida para acabar con el inquietante estomago de la pelirroja.
-o-
Pasada las ocho de la noche, el doctor y padre Jaeger llegó a su casa. Armin se fue antes de que pudiera encontrárselo, últimamente no se llevaban para nada bien y Mikasa lo había notado. Ella encontraba bizarra la actitud de su padre, pero prefería guiarse a sus reglas para no tener problemas en su relación con Eren.
Grisha saludó a la chica quien tuvo que darle un informe oral sobre la salud de su hermano. Una vez la obtuvo subió a la habitación del castaño.
-Has vuelto -le miró Eren-
-¿Así saludas a tu padre luego de días sin verle?-enarcó una ceja-
-Bienvenido-sonrió-
-Me contaron que estuviste extraño esta mañana ¿Cómo te has sentido?
-¡Muy bien, de hecho me siento con mucha energía!-respondió alegre-
-De todos modos te voy a revisar, ¿Me sigues?-le tendió una mano-
Eren observó la mano de su padre comparándola con la de Levi, era inevitable, jamás sostuvo una mano distinta a la de sus familiares y ahora que lo conocía, su visión cambiaba. La mano de su padre era más grande, más gruesa y con sus dedos gastados.
-¿Eren?-le llamó su padre-
-Sí-tomó su mano para dirigirse a la sala médica-
Como siempre se sentó en la camilla donde le revisaban mientras su padre preparaba los materiales para ello. Empezó por hacer unas muestras de sangre, luego pesarlo, medirlo, pulso entre otras cosas. Eren se encontraba seguro que disminuirían sus medicamentos y su padre le daría alguna buena noticia.
Lamentablemente, su padre volteo hacia él con el mismo rostro de siempre.
-Eren, necesitaré inyectarte algo.
-¿Estoy mal?-preguntó completamente desanimado-
-No diría que mal, pero no estás mejor-preparó una dosis en una jeringa-Tu brazo.
El castaño extendió su brazo rendido a su condición, el pinchazo no se sintió tanto como su impotencia hacia su estado. Si nunca le demostraba a su padre que mejoró, jamás podría salir, el mundo no era malo como él se lo describía y quería salir a conocerlo por completo.
-Tal vez no te sientas muy buen mañana, así que tendrás cuidado ¿De acuerdo?
-Sí papá…-respondió con su mirada gacha-
Su padre lo levantó del mentón y lo miró a los ojos, sonriéndole acarició sus mejillas sin apartar sus ojos de las facciones de Eren. Acarició hasta llegar a sus labios donde pasó su dedo pulgar para acariciarlos. El menor acostumbraba a las caricias de su padre, pero en esta ocasión se sintió incómodo y lo demostró a través de sus ojos.
-Ve a tu habitación hijo-beso su frente-Buenas noches.
-Buenas noches papá…-se retiró-
Al entrar a su habitación se dirigió al escondite de su teléfono, asegurándose de cerrar bien la puerta le hecho llave, si alguien intentaba entrar lo detendría y podría excusarse que no se dio cuenta al hacerlo.
Se metió en su cama, tapándose hasta la cabeza y marcó el número de Levi. Llevaba tiempo hablando con él, pero el estómago continuaba revolviéndose de nervios a la hora de llamarlo o contestar alguna llamada de él.
-¿Eren?-contestó del otro lado-
-Ah, dijiste que te llamara antes…-balbuceo el menor-
-Sí, espérame un poco.
Se escuchó un silencio por un momento, estaba seguro haber escuchado la voz de una mujer entremedio y no pudo evitar sentir su corazón contraerse ¿Levi se encontraba con una mujer? De tan solo pensarlo su corazón se contraía más y más ¿Tenía derecho a tenerlo? ¿Qué era él para Levi?
-Ahora sí.
-¿Dónde estás?-preguntó al instante-
-Estoy donde estoy.
-¡Levi!-respondió enfadado-
-No grites, te van a oír.
-¿Estás con una mujer…?
-… ¿Qué?
-Escuche a una mujer…
-Ah, ¿Estás celoso?
No pudo continuar, en ningún momento le negó sus palabras. Se sentía horrible y apretó un puño contra su pecho.
-No estoy con nadie, son… unos amigos si puedes decirlo así.
-¿Amigos…? ¿Los de la otra vez?
-No ellos son otra cosa de la escuela, son otros.
-Ah…-respondió recobrando el aire-
Eren se disculpó varias veces por no poder verlo hoy, pese a todo lo que insistió el mayor, estuvo un buen rato disculpándose. Era bastante agradable escucharlo así, pero una vez más debía tener en cuenta que no podía llevar las emociones de Eren al límite.
La conversación pasó a ser más seria cuando hablo sobre los exámenes que le hizo su padre hoy y los resultados que le dio. La voz de Eren no se oía nada esperanzadora, sobre todo no tenía ese aire soñador y optimista con el cual solía hablar.
Tocar el tema y tratar de hacerlo cambiar de opinión no servirían para levantar el ánimo del castaño. A lugar de ello, le cambio el tema y esta vez fue el quien milagrosamente lograba dar conversación, pero, como era de esperar de alguien que no solía hablar mucho, muy pronto se quedó sin ideas.
-Ya es tarde, duérmete-le ordenó-
-No quiero.
-Si no te duermes, mañana no me quedaré más tiempo contigo.
-Bueno…-aceptó el menor-No demores en llegar. Buenas noches Levi…Te amo-cortó a penas decir esas palabras-
El incesante tono de la llamada finalizada, no lograba retumbar tanto cómo lo hacían las últimas palabras que dijo Eren antes de huir del teléfono. Seguramente estaba rojo y escondiendo su rostro en algún lado, con esa imagen en su mente guardó el teléfono, reteniendo la felicidad que le daba el menor.
-¿Quién es Eren?-preguntó la pelirroja que asomó su cabeza por el hombro del azabache-
Levi se precipitó en levantarse, no sólo ella se encontraba allí, sino también Farlan. Había bajado su guardia de tal manera que no pudo sentirlos, tampoco asegurar hace cuanto rato se encontraban allí, pero sus rostros no tenían nada que esconder, escucharon todo.
-¿No deberían estar haciendo algo productivo?-se defendió el azabache-
-Queríamos ver cómo hablabas con ese tal Eren-le dijo el chico levantando sus cejas acompañadas de una sonrisa maliciosa-
-¡Hermano! ¿! Quién esdfsk !?-no alcanzó a preguntar cuando una mano del azabache empujó con "delicadeza" su barbilla hacia atrás-
-No fastidien-amenazó a Farlan con su mirada-
Sin embargo, el chico bien sabía que Levi estaba acorralado y utilizaba esos recursos para huir de la situación, pero incluso su mirada agresiva se veía mucho más pasiva por lo cual no le temía.
Fue una larga noche que paso con ellos, donde ambos no se detuvieron en sus preguntas ni bromas estúpidas. Eran irritantes, no sabía cómo sacárselos de encima hasta que llegó un punto donde la situación lo superó y pudo recobrar toda su postura demoniaca para callarlos.
Las noches se vuelven menos oscuras…
-o-
Tal y como lo anunció su padre, esa mañana fue todo un calvario para Eren. Desde muy temprano estuvo en el baño vomitando todo lo que pudo tener en su estómago y con lo poco silencioso que era, despertó a su hermana quien lo cuidó y atendió. Recuerda haber recibido el desayuno de ella, haber vomitado todo al instante que la comida empezaba a mezclarse con sus jugos gástricos para luego devolverlo todo. Consumido por su débil cuerpo, se durmió hasta despertar cuando ya eran pasadas las dos de la tarde.
Al abrir sus ojos esperaba encontrarse solo, pero Mikasa se encontraba a su lado y al verlo despertar se acercó con delicadeza, posando una de sus manos en la frente del menor.
-¿Pudiste descansar?-acarició la frente del castaño al hacer la pregunta-
-Sí…creo que ya no volveré a vomitar….-dijo con repudio-
-¿Crees poder comer algo?
-Tal vez…
-Prepararé algo…-le sonrió-
Eran pasadas las dos de la tarde y ella aún no comía, toda la mañana se dedicó a cuidarlo y por lo visto no lo abandonó en ningún momento. Era molesta, insistente y muy sobreprotectora, pero era eso mismo lo que la llevaba a ser tan aprensiva con él, tanto así como para renunciar a todo y no abandonarlo.
Mikasa no era su hermana biológica, sus padres trabajaban junto con el suyo y tuvieron un accidente dejando a su única hija abandonada en el mundo. Fue poco después de que su madre cayera en coma, que ella llegó. Al principio no era para nada comunicativa ni amigable, sobre todo con él, un enfermo niño que se acercó poco a poco derritiendo las capas de hielo en su corazón. Cuando el caía en estos problemas de salud, ella no se apartaba ningún momento hasta que se repusiera, el temor y la desesperación que debía tragarse ante la inseguridad de perder o no a su hermano era lo que la llevaba a ser tan sobreprotectora.
Eran estos momentos de baja fuerza corporal y anímica donde Eren se dejaba tratar por esa parte de su hermana, y a su vez ella, se demostraba más comprensiva, reconfortándolo sobre todo en su estado emocional.
-Gracias-le sonrió a la chica-
Ella tomó las manos del castaño y se encorvó para apoyar su frente sobre ellas. Estaba asustada, debió estarlo por mucho rato, no importaba cuan "normal" fuesen estas recaídas, ella nunca podría estar tranquila ni verlas como común.
-Cualquier cosa, vendré enseguida-se separó de su hermano, mirándolo una vez más a los ojos antes de retirarse a la cocina-
-Lo sé, no me traigas coliflor, odio la coliflor-hizo una mueca-
-Bueno-sonrió, cerrando la puerta de su habitación-
Al asegurarse de que su hermana no estuviera cerca, tomó su teléfono por debajo del colchón, siempre lo tenía silenciado para que nadie lo descubriera. Al verlo tenía varias llamadas perdidas y mensajes de texto sin leer, todos de Levi.
-o-
Acompañó a Farlan e Isabel a comprar ciertas cosas que se les era necesario, con el dinero que consiguieron ayer en juegos de apuestas y otros. Anoche recordaba haber escuchado a Eren decir que no se encontraba bien y hoy, no respondía llamadas ni mensajes incluso en la tarde. Era inevitable sentirse inquieto, pero por fortuna llegó un mensaje después de mucho para darle calma.
"Me encontraba enfermo...bueno continuo un poco enfermo, pero estoy mejor, perdón"
No debía pedir perdón, pero tenía ganas de culparlo por haber hecho que se preocupara por él. Conteniéndolas y más aliviado respondió el mensaje del menor:
"Si necesitas más descanso, te dejaré esta noche"
Eren:
"¡NO!"
Levi sonrió, era un maldito egoísta o eso pensaba, pero aunque fuera lo iría a cuidar en la noche. Fue entonces cuando pensó en que regalarle al menor. Cerca de donde se encontraban había una antigua tienda de libros. Recordaba la habitación de Eren repleta de libros, tal vez podría llevarle uno y leérselo en la noche, pero, ¿Cómo asegurarse de cuál? En su habitación tenía toda clase de libros, pero había un detalle que lo ayudó en su elección. Eren no tenía cuentos infantiles.
Tal vez no era lo más apropiado, pero conociéndolo, le gustaría. Pero él nunca leyó libros tan estúpidos como ellos. Sin dar aviso, tomó a Isabel, que se encontraba mirando una repisa de oferta de comidas, del brazo para llevársela a la librería.
-¿Qué hacemos? ¡Espera allá había una gran oferta!-se resistía la chica-
-Será un momento-le indicó Levi-
Y entrando a la vieja y empolvada librería, hizo el esfuerzo por ignorar lo sucio del lugar y empezó a buscar libros infantiles, todos muy rotos y maltratados.
-¿Qué buscamos?-preguntó la chica, tomando un libro en su mano-
-¿Conoces algún cuento infantil?
-Uhm…sólo unos pocos, los leíamos en la escuela…-recordaba mientras buscaba entre el montón, abriendo los ojos en sorpresa y tomando uno de ellos con alegría-¡ESTE!
-¿La Sirenita?-miró el titulo arrepintiéndose de comprar algo como esto-
-Es la historia de una sirena que quería conocer el mundo humano, para ello hace un pacto con una bruja y no le va muy bien allá….-el rostro de Levi rechazó inmediatamente la oferta, buscando por más-¡Pero termina bien!
-¿Es enserio?
-¡Sí!
-Bueno, lo llevaré-lo tomó de las manos de la pelirroja para llevarlo a pagar-
Tenía tapa dura y no tan gastada como muchos otros que vio en la pila de libros. La portada era un fondo aguamarina con burbujas brillantes, el color le recordaba mucho a los ojos de Eren y además la historia se relacionaba con el deseo del castaño. Lo pagó y lo envolvió en unos papeles cafés, para que no se deteriora más.
Ambos salieron de la tienda siendo sorprendidos por Farlan que no entendía que demonios hacían allí, pero por la sonrisa de la chica, que venía aún más satisfecha que el mismo Levi, se lo podía imaginar.
-o-
Levi le aseguró que vendría a verle en la noche, de todos modos se sentía inseguro por su llegada. Creyendo que llegaría más temprano le dijo a su hermana que se encontraba mejor, pero que se iría a dormir. No había mentido del todo, se encontraba mejor, pero no iría a dormir.
El ventanal sonó, era él. Su corazón se aceleró tanto como él en ir abrirle a Levi, dejándolo entrar y abalanzándose en sus brazos. Lo había extrañado, aunque fuera por una noche sin verlo.
-Suficiente, a la cama-lo tomó en brazos sin aviso-
-¿¡Qué!?-gritó sorprendido al ser cargado a su cama-Pero…
-Hoy te vengo a cuidar-lo recostó y lo cubrió con el cobertor-
Nuevamente se sentía impotente con su salud, pudo percibirlo en cómo desvió su mirada y arrugó el entrecejo. Con un suave beso en la frente del castaño, detuvo esos sentimientos agobiadores que se empezaban apoderar de él.
-¿Te gustan los libros infantiles?-le preguntó-
-No tengo esos libros, mi madre me leyó algunos cuando era pequeño.
Levi sacó de su bolso el libro que había comprado en la mañana, lo desenvolvió de la cubertura que le dio y se lo enseñó. Eren lo recibió y lo observó con delicadeza, nunca lo había leído ni había escuchado de este, los libros infantiles los tenía prohibido por su padre.
-Si te portas bien te lo leeré.
-¿De verdad…?-preguntó con su mirada brillosa-
-Sí-le pidió el libro-
Recibiéndolo en sus manos, se acomodó al lado de Eren, apoyando su espalda en la pared mientras que el castaño se acercó y recostó en el pecho de Levi con el fin de observar ambos el libros.
Nunca había hecho nada igual, es más, en la escuela cuando le pedían leer en voz alta alguna oración u otra cosa no lo hacía y los ejercicios que respondía los hacía en silencio. Al abrir el libro, vaciló unos segundos antes de empezar la lectura y luego empezó. Se sentía ridículo haciendo este tipo de cosas, sobre todo con alguien que ya tenía quince años, pero el pequeño se mostraba tan ansioso como un niño de cinco años.
El vocabulario era sencillo y fácil de leer, poco a poco se fue sintiendo cómodo con la situación hasta llegar a tal punto donde empezaba a creer que la historia no acabaría bien. Este libro empezaba a tomar rumbo donde no se veía llegar un final feliz.
Una sirena se enamoró de un humano, quiso conocer su mundo e ir por él, para ello hiso un contrato con una bruja que duraría tres días donde tendría que hacer que el hombre, que resultó ser un príncipe, se enamorará de ella. Lamentablemente el príncipe fue engañado y se casaría con otra y si no lograba su cometido, se convertiría en burbujas del mar. Sus hermanas encontraron una segunda opción, le dieron una daga mágica con la cual debía matar al príncipe para volver al océano junto a su familia. Sin embargo, ella nunca se atrevió apuñalarlo y cuando se cumplió el tercer día, la sirena se convirtió en burbujas de mar y el príncipe la recordó justo en ese instante que se esfumo. La espuma de las olas, correspondería a la sirenita que aún viene en busca del príncipe no queriéndose apartar del mundo humano.
Levi terminó el libro, cerrándolo con fuerza y pensando en degollar a Isabel que le aseguró un final feliz, que nunca apareció. Esperaba encontrarse con el rostro de Eren aún más desesperanzado al escuchar una historia tan triste, pero se encontró con sus ojos repletos de lágrimas.
-Lo siento, me dieron un pronóstico mejor de esta cosa…-miró el libro con desprecio y pretendió guardarlo, pero el menor se lo arrebató de las manos-
-¿No lo habías traído para mí? Lo quiero.
-No, lo devolveré-se abalanzó para quitárselo-
Eren lo esquivó, cayendo ambos sobre la cama, él de espaldas y sus brazos estirados hacia atrás para que Levi, quien se encontraba sobre el menor intentando arrancárselo de sus manos.
-No, es mío-insistió esquivando las manos de Levi-
-Mocoso, deja de jugar y dame el maldito libro-insistía-
De no haber sido él, a palizas lo recuperaba, pero continuó queriendo atrapar el libro. Eren se veía entretenido, mientras esquivaba al azabache, se reía como un niño pequeño en medio de un juego. Los movimientos por intentar arrebatárselo de sus manos se detuvieron, siendo reemplazados por la calma para observar así al menor que le provocaba ternura. Las risas en la habitación también se detuvieron y correspondió las miradas del azabache, dejando el libro de un lado, estiró sus brazos hacia Levi demandándolo y como por atracción de imanes, el mayor se agacho, recostándose sobre el cuerpo de quien lo llamaba y estrechaba. Apoyado en sus brazos, llevó sus manos a los cabellos del castaño y lo besó.
-Levi... ¿Puedo preguntarte algo…?-le preguntó cortando el beso-
-¿Qué cosa?
-¿Alguna vez…has hecho algo…? Eh…-hablaba sin claridad-
-¿Hacer qué?-preguntó enarcando una ceja-
Se apoyó sobre sus manos, levantando su pecho para poder ver con claridad al castaño. Parecía nervioso y con el antebrazo ocultaba sus ojos.
-Relaciones…sexuales…-logró decir, sin descubrirse-
Eren había entrado en territorio prohibido, territorio en el que ni el mismo se adentraba o trataba de evitar. Abandonó su posición y se sentó, en el regazo de Eren que aún continuaba acostado.
-Ya es tarde.
-Levi, espera- se enderezó quedando de frente a él-
-¿Qué quieres?
-¿Por qué siempre me evades todo? Quiero saber de ti…
-Eso es algo que no necesitas saber.
-Nunca me dices nada, siempre evades todo.
La paciencia de Levi se agotaba, se sentía atacado y empezaba a reaccionar ante ello. Tomó de las muñecas al menor y lo tumbo en la cama de golpe, apretándolas con fuerza contra ella.
-¿Qué mierda quieres? ¿Quieres que te viole aquí? ¿Eso quieres? Te puedo corromper cuando yo desee-atacaba con furia al menor-
Sus muñecas le dolían, Levi tenía mucha fuerza aplicada en ellas, tenía miedo ante quien tenía en frente, era muy distinto a quien solía acompañarlo todas las noches. Quería llorar, su cuerpo ya había reaccionado y temblaba ante esa persona que tenía sobre él, pero, si continuaba llorando nunca obtendría nada. Quería saber de Levi, sabía que había mucho de él que no conocía.
-Quiero conocerte-hablo con esfuerzo, evitando vacilar en sus palabras-
-Olvídalo-respondió fulminante, soltándolo y alejándose de la cama-
-¡No me evadas!-gritó deteniéndolo-Por favor…
Levi tomó sus cosas, volteo a verlo, empezaba a derramar lágrimas y su rostro se veía fatal. Pero el monstruo que llevaba dentro, se había apoderado por completo de él, la ira fue mucho más fuerte que sus ojos.
-Vete a la mierda-dedicó por última vez y se fugó por el ventanal-
Su cuerpo temblaba y no podía detenerlo, quería salir corriendo tras de él pero se le impedía. Su corazón se aceleró, pero era distinto esta vez, sentía que se aceleraba para detenerse de una vez por todas. Le dolía, pero el dolor que le dejo Levi era más torturador que el agonizante corazón. Se encorvó sobre su cuerpo, llorando y respirando para estabilizarse, pero era imposible, no podía detener el llanto y sometiéndose a este, lloró desconsoladamente hasta dormirse.
-o-
Caminar rápido hasta su casa, le hizo calmarse y recobrar su conciencia. Era una bestia, un monstruo, lastimó a Eren por culpa de sus propias heridas. Quería huir y no verle más, pero él sabía que no podía hacerlo, el mismo no se lo permitiría, ya no podía vivir sin él y le prometió nunca irse.
Llegó a su habitación, entrando por la ventana y tumbado en la cama, observaba su teléfono. Quería disculparse, pero su orgullo era suficiente para prohibírselo. No quería lastimarlo, su asqueroso pasado, e incluso, presente le hacía perder el control. Estaba haciendo las cosas mal, lo sabía, pero se dejó encantar por un mundo sin ser completamente parte de él, no hasta que fuera aceptado tal y como es.
Sin mensajes, sin disculpas, Levi se durmió con el arrepentimiento en la piel.
-o-
La mañana siguiente, sus ojos se abrieron por el toque de su cuidadora que lo despertaba. La luz del sol era insoportable para sus ojos irritados de tanto llorar. La mujer abrió más las cortinas, esta vez despertó por completo.
-¿Despertaste ya? Debo traerte el desayuno-le dijo dulcemente-
-Sí… ¿Qué hora es?-se sentó, frotando sus ojos-
-Son las…-la mujer se detuvo, con la mirada fija en el cuello del menor, en el collar que llevaba consigo. Petrificada y con los ojos abiertos como plato, se obligó avanzar hacia el chico-es tarde.
-Lo siento, desayunaré ahora…
-Dime Eren, ¿De dónde obtuviste ese collar?
-o-
Como todas las mañanas que iba a la escuela, pasó por comida en una tienda de camino. Su teléfono no tenía ninguna llamada perdida ni mensajes. Miró incontables veces el teléfono de camino a la escuela, estaba impaciente.
Resignado, pensó en ir a la azotea del establecimiento y saltarse la primera hora de clases. No tenía ánimos de escuchar al profesor ni menos escuchar incontables preguntas sobre Eren de parte de Erwin y Hanji, o como le conocían ellos, Allen.
Pero antes de que pudiera llegar al edificio, su teléfono vibró y sacó el aparato enseguida. Era un mensaje de Eren:
"¿Te gustan los dulces niños Levi?"
No entendía a qué se refería con ello, ¿Estaba enojado? No, esto era diferente, pero imposible a la vez. Temía que su instinto tuviera razón y marcando al teléfono de Eren, esperó hasta que contestaron.
-¿Eren?-llamó-
No había respuesta, pero se escuchaba una respiración. Su mirada se tornó más fría y lúgubre, no era Eren quien tenía el teléfono
-¿Quién mierda eres?-preguntó-
-Ojo por ojo-cortó la persona del otro lado-
No había tiempo para entrar en pánico, él más que nadie sabía que eso no ayudaría en nada. Alguien tenía a Eren ¿Quién? ¿Por qué? Y ¿Cómo? Era algo que no sabía, pero lo descubriría enseguida. La voz que contestó por Eren era de una mujer.
"Ojo por ojo"
Alguien que tenía relación con él.
Mientras sacaba sus deducciones, corrió al salón de Armin y lo sacó de allí sin aviso, alejándose a un lugar apartado. No había nadie con él a esta hora, a excepción de su cuidadora. Hasta encontrarse completamente solos, lo soltó.
-¿Q-qué ocurre?-trataba de recobrar el aliento-
-Llama a la casa de Eren.
-… ¿Qué? ¿Qué pasa?
-Llama-alzó la voz-
Por cómo se veía el azabache, Armin tomó su teléfono y marcó el número de la casa de Eren. Nadie contestó, intentó dos veces más y no hubo respuesta. El chico guardó el teléfono con sus manos temblando, algo ocurría y Levi lo sabía.
-¿Qué ocurrió…? ¿Él está bien…?-preguntaba sin aliento-
-Esa mujer lo tiene. ¿Dónde vive?
-¿Qué…?-miró al suelo con su mirada perdida-
-¿¡Donde vive!?-le gritó haciéndolo volver a la realidad-
La dirección que le dio Armin no era de fiarse, pero sabía de qué zona provenía, era la misma que solía rondaba todos los días, los barrios bajos. Pero ese sector era demasiado grande, por suerte, el chico traía consigo una foto de la mujer. La vez anterior, donde le dijo que haría un informe sobre ella tuvo que continuar con esa mentira para que no hubiera sospechas, por lo que le tomó una foto para el supuesto trabajo. Esa foto era suficiente para guiarse.
-No llames a nadie, lo traeré de vuelta-le dijo guardando la foto en su teléfono-
-¿Dónde está…?
-Estará bien, lo verás en la tarde-le dijo y salió corriendo de allí-
No entendía qué estaba pasando, ¿La cuidadora de Eren lo había raptado? No era posible además, ¿Cómo lo encontraría? No podía quedarse quieto, era imposible que conservara la calma, pero nada podía hacer. Confiaría en Levi.
-o-
Corrió como si su vida dependiera de ello, mandando un mensaje a Farlan para que lo esperaran donde siempre. Aún no entendía por completo las causas del secuestro de Eren.
El teléfono vibro, un mensaje de Eren:
"El tiempo corre"
Maldijo en su interior y haciendo crujir los dientes, aumento la rapidez.
Continuará…
Llego cap! Bueno al igual que mis otros fics me retraso por mis actividades y deberes, de todos modos perdón por la demora pero les dejo un cap largo : ) Ando sin tiempo así que los dejo, espero que les guste el cap e intentaré traer el próximo pronto para no dejarlos tan angustiados por el secuestro de Eren c:
Muchas gracias por sus reviews y por leer 3
Cuídense y nos leemos :3
