Si te dijera quien era antes, ¿Me darías la espalda?
Y si parezco peligroso, ¿Tendrías miedo?
Tengo el presentimiento sólo porque todo lo que toco no es suficientemente oscuro.
Luego del último mensaje, el teléfono de Eren fue apagado ya que no podía comunicarse al intentar llamar. En su interior, no podía mantener la calma, pero sabía que si se dejaba arrastrar por esas emociones no podría actuar bien. Concentrándose en lo suyo, llegó al punto de encuentro donde se encontraban sus compañeros corriendo. Los chicos vieron llegar a su amigo muy acelerado, como nunca antes.
-¿Levi qué ocurre? Nos diste un susto, creímos que ocurrió algo…-hablo Farlan-
-Si paso, vamos actuar ahora-mostró la foto en su teléfono-
-¿Quién es ella?-preguntó Isabel-
-Tengo que encontrar a esta ramera-guardó su teléfono-
Ambos chicos se observaron, preguntándose qué ocurría con su amigo quien ya se había puesto en marcha nuevamente. Iba apresurado, había algo que no lo tenía tranquilo y eso los incomodaba a la vez que se sentían vulnerables por la actitud del azabache. Si Levi estaba en ese estado, algo muy malo había ocurrido.
-¿Puedes explicarnos qué diablos ocurre?-detuvo Farlan a Levi por el hombro-
No había caso ocultarlo, no confesarlo no ayudaría a traer de vuelta a Eren, además, tanto la chica como quien se encontraba frente a él sujetándolo con fuerza, estaban asustados.
-Tiene a Eren-confesó-
-¿La persona del teléfono hermano…?
-Sí.
-Y, ¿Por qué lo tiene?
-Eso aún no lo sé.
-¿Cómo la vamos a encontrar? ¿Sabes lo grande que es este lugar?-discutía el chico-
De un fuerte golpe en la parte baja de su pierna, la pelirroja calló las estupideces que soltaba Farlan. Ella sabía que su hermano jamás se preocupaba así por nadie, y ahora lo veía bastante abatido por la situación pese a que lo disimulaba bien. Esa persona era importante para él y quería encontrarlo para recuperarla para su hermano. Se acercó a Levi y tomó una de sus manos en las suyas, él no se dejaba tocar, pero esta vez pudo sostener su mano y mirarlo a los ojos.
-Lo vamos a encontrar hermano-sus labios dibujaron una suave sonrisa-
-Lo sé-soltó su mano y continuaron con su camino-
Este sector era muy grande, con muchas casas y escondites en los cuales ocultarse, pero tantos años vagando por aquí servían para saber movilizarse con astucia. Llevaba tantos años en medio de conflictos y viendo el lado oscuro de las cosas, que bien sabía que las sombras también hablan.
Durante todo el camino, sus dos acompañantes lo siguieron en silencio, hasta llegado a una zona muy conflictiva se dirigió a ellos para decirles que lo esperaran donde se encontraban y el entraría solo a ese sector. Ambos se opusieron a dejarlo ir, pese a la luz del día, esos callejones no dejaban pasar la luz y por ellos se escuchaban ruidos perturbadores. Pero el azabache insistió y les aseguró que era mejor que se quedarán allí, confesando que ya había venido con anterioridad a esta zona.
Dejándolos un poco más calmados, pudo adentrarse por los diferentes pasillos de aquellos callejones. Esa zona era uno de los lugares donde se podían apreciar la mayoría de las atrocidades que cometía el hombre. La bacteria de la suciedad humana se dejaba ver en cada rincón, mujeres eran violadas en medio de las calles por distintos hombres a la vez, algunas lo hacían por placer o lo enfermas que eran, otras eran simples niñas pertenecientes a redes de prostitución. La droga y el alcohol era lo más puro que podría verse por allí. Los cadáveres en el suelo no eran recogidos por nadie, pleitos y muerte eran tan común como respirar el poco oxigeno presente en ese lugar. El tráfico humano era tan normal como ver vendedores ambulantes en las calles. Eran incontables el número de atrocidades que veía por allí, pero no le influían en nada, si bien había gente inocente, meterse con alguien de allí desencadenaría meterse con bandas completas que tarde o temprano te exterminarían a ti y a todo tu conjunto de conocidos. Él podía entrar en ese sector por su reputación y ahora esa asquerosa reputación sería lo que le devolvería a Eren.
Se detuvo frente a un grupo de personas que se encontraban riendo, con un tipo de risa aguda y desquiciada, entre ellos. Nadie se les acercaba y cuando vieron llegar a Levi, voltearon a verlo de inmediato.
-¿Vamos a jugar pequeñín?-preguntó riéndose fuertemente-
-No tengo tiempo para jugar contigo-sacó el teléfono y mostró la foto-Quiero el lugar exacto donde se encuentra.
Tendió el celular para que uno de los hombres lo tomara, este se veía más serio y cuando vio la foto sonrió, pasando su lengua sobre sus labios.
-¿Quieres metérsela a esta puta? Está bien fea-chocó codos con uno de sus compañeros-
-¿Van hablar?-los detuvo sin paciencia-
El hombre le mostró el teléfono a un tercer integrante, el cuál si no pestañaba podría darlo por muerto. No despegó su vista de la foto del teléfono, estudiaba cada parte de ella.
Esas personas se encargaban de saberlo todo en esas zonas, personas que entraban y salían, sus domicilios, sus juntas y muchos otros detalles que no dejaban escapar. Con ello, se aseguraban de brindarle información a cualquiera que la pidiera, ganándose así algún tipo de recompensa. Había que saber hablar con ellos, si veían cierta debilidad en la persona eran capaces de cobrar lo inalcanzable con tal de aprovecharse o simplemente eliminarlo si se les daba la gana.
El hombre terminó de observan la fotografía en su teléfono y se lo devolvió, dándole dirección, contextura, edad, nombre, apellido y con quien vivía. Era una mujer sola, perdió a su esposo hace unos años atrás y desde entonces vive así. Guardó el teléfono y les lanzó un paquete de dinero, con lo cual quedaron satisfechos y pudo marcharse.
Ya sabía dónde se encontraba Eren, ahora sólo quedaba ir a buscarlo. Cuando lo tuviera en frente, sería la última vez que lo volvería a ver. Quiso esconderlo, quiso ser otra persona para él y cambiarlo todo para estar a su lado, pero hay cosas de las cuales simplemente no podía escapar, ni menos dejarlo oculto por más tiempo.
Eren lo iba a odiar. Pensarlo generó una molesta puntada en su pecho, no volvería a tener esa dulce mirada puesta sobre él, ni sus dulces sonrisas iluminando su vida y mucho menos sus suaves besos rescatándolo del mundo. Eso no se lo dedicaría a un monstruo como él. Por ahora sólo quería rescatarlo y cuando llegara el momento, aceptaría las consecuencias y dejaría partir.
Salió y encontró a sus compañeros esperándolo, a penas lo vieron llegar la chica saltó a buscarlo mientras que Farlan parecía no haber superado aún la situación.
-Ya sé dónde encontrarlo.
-o-
Sus manos dolían por la resistente soga que ataba sus muñecas cortando la circulación, sus pies estaban libres ya que no podría huir con su condición. Era como si se estuviera burlando de él. Todo fue tan rápido, luego de terminar su desayuno se durmió y despertó en medio de esta habitación desconocida, atado sin saber dónde se encontraba. Nadie había venido a verlo, ¿Quién lo tenía aquí? No tenía la más mínima idea. No podía gritar, su boca tenía cinta de embalaje, no obstante la puerta de la habitación se abrió y por ella entro su cuidadora.
-¿Te sientes cómodo para hablar, Eren?-le sonrió-
Tras esa sonrisa, se ocultaba las malas intenciones de esa mujer. Eren se encontraba absorto preguntándose una y otra vez el por qué ella, quien estuvo con él desde muy pequeño, lo alimento, lo cuido y le dedicó sus días. Se negaba a creer que era ella, no podía ser ella pero la imagen no lo engañaba. La mujer metió la mano al bolsillo de su pantalón y de el, saco el collar que Levi le había obsequiado, avanzó hacia el castaño y sin cuidado, le sacó la cinta de su boca. Alzó el collar y se lo enseñó al menor.
-¿Sabes a quien le pertenece esto?-le preguntó-
La voz de esa mujer ahora se escuchaba cruda y llena de ira oculta en ese nuevo tono de voz que ocupaba con él.
-¿Sabes?-se acercó al menor-
Eren corrió su rostro, evadiéndola y cerró sus ojos con fuerzas. Quien hace unas horas era su tierna cuidadora, perdió la paciencia y azotó la cabeza del menor contra el suelo, de un solo puñetazo. Nunca alguien lo había golpeado así de fuerte, su cabeza daba vueltas por el fuerte impacto mientras a lo lejos la escuchaba gritar.
Un ruido sordo la detuvo y soltó al pequeño, quien aún mareado, continuaba en el suelo sintiendo como todo ocurría en cámara lenta. Y como si estuviera soñando, Levi apareció por la entrada de la puerta ocasionando que la mujer lo tomará por detrás, cubriéndose con el cuerpo del menor.
-Te estábamos esperando, Levi-le dedicó una mirada llena de odio-
-Suéltalo-la amenazó-
-Levi…-lo llamó el menor-
El llamado de Eren encendió su ira y deseos por matar a la mujer, sacó una cuchilla sin pensarlo y se abalanzó sobre la maldita que tenía al castaño, sin embargo, antes de poder acercarse lo suficiente, la mujer puso una cuchilla en el cuello del menor y levantó el mentón de este, lista para cortar.
-No tan rápido, no creas que te voy a entregar a este niño-le sonrió-
-¿Por qué…?-le cuestionó Eren-
-¿Por qué? ¿Qué acaso no te lo dijo? Quien es esta rata asquerosa-repudió la mujer-
-¿Qué quieres?-le preguntó Levi resignado-
-Quiero que pagues por lo que me hiciste, mi esposo… ¡Tus malditas manos me lo arrebataron!-tomó el collar y se lo enseñó-Esto es tuyo…se lo diste a él, no sé como pero Eren es muy importante para ti ¿No?
Aún no digería bien las palabras que acaba de oír, ¿Levi había asesinado a su esposo…? Eso no era posible, él lo conocía y sabía que no era esa clase de persona. Su convencimiento se acabó cuando se percató que nunca supo nada concreto del azabache.
-Eso es mentira…-negó Eren-
-No amor-acarició los cabellos del castaño sin apartar sus ojos de Levi-Este collar, es el símbolo de ese hombre en esta zona, más bien conocido como el asesino de Levi. Él ha asesinado a mucha gente, ha dejado a muchos malheridos y sobretodo, mató a mi esposo.
Ya todo se había dicho, quiso callarla en cuanto empezó hablar pero no podía al tener a Eren en sus manos. El rostro del menor lo decía todo, estaba destruido y sus ojos lo buscaron para que lo negara, torturándolo al no poder hacerlo, ya que era verdad.
-Las únicas basuras de las que me he ocupado, han sido cerdos asquerosos.
-¡Él era todo lo que tenía!-le gritó-
-¿Querías vivir junto a un abusivo, un violador, un asesino?-le retó Levi-
-¡Él me amaba!-sonrió-Y ahora yo te arrebataré lo que tu amas….
El menor sintió cómo su la cuchilla hacía presión en su cuello, el frio metal empezaba a tomar su temperatura corporal. No quería morir, tenía miedo y no podía hacer nada.
-Eren, no dejaré que nada te ocurra-le juró al verlo tan asustado-
Pese a que se enteró de las atrocidades que había cometido Levi, escucharlo decir aquello fue más que suficiente para calmarse. Siempre le otorgó una seguridad única, donde sentía que nada le sucedería, con o sin saber la verdad ese hecho no había cambiado y cerró sus ojos aceptando sus palabras.
La mujer estaba completamente desquiciada, reía al ver a Levi mientras jalaba de los cabellos del menor sin soltar la cuchilla que tenía amenazando cortar el cualquier instante el cuello del castaño. Levi no se veía afectado, pese a que podría acabar con su vida en cuestión de segundos, no se movía y se limitaba a despreciar con la mirada a la mujer, que parecía estar disfrutando de esos ojos llenos de ira hacia ella. Sin moverse de su sitio, el azabache chasqueo los dedos y segundos después, el techo de material ligero se quebró sobre sus cabezas, liberando una gran cantidad de polvo que nublaba la vista.
Por inercia, las manos que sostenían a Eren lo soltaron para cubrirse los ojos y nariz, debido al polvo. Pero el menor no tuvo la misma suerte e inhaló una gran cantidad de este, ocasionándole una tos que resonó en medio de la nube. Antes de que pudiera reaccionar y levantar su cabeza, dos personas lo tomaron por los brazos, obligándolo a caminar aun si sus piernas no le seguían el paso correctamente. Su tos no se detenía, pese a los esfuerzos era difícil respirar, no obstante la nube de polvo no tardó en disiparse a través del agujero, puerta y ventana que Levi se ocupó de abrir, dejando la escena clara.
La mujer se halló sola al otro lado de la habitación, abriendo sus ojos con dificultad, percatándose que todo su plan se había destrozado. Eren se encontraba ahora junto a dos chicos detrás de Levi que la sentenciaba con la mirada. No tenía escapatoria, al darse cuenta de ello sus manos y labios empezaron a temblar y a los pocos segundos acabó riendo desquiciadamente. Isabel y Farlan observaban perturbados el lamentable estado en el que se encontraba mientras que a su lado Eren no podía apartar sus ojos y sentir lastima por ella.
-Está completamente loca…-confirmó Farlan-
Al oírlo hablar, el castaño pudo recién percatarse de quienes se encontraban a su lado. Una chica pelirroja que no le quitaba la mirada de encima, parecía preocupada y a la vez curiosa, junto a un chico que no le quitaba la vista a la mujer del frente, ambos parecían tener la misma edad que Levi.
-Sí…Este mundo está mal, ¡Las cosas están mal! ¡Si no soy yo, tarde o temprano alguien igual de loca que yo te buscará cretino!-amenazaba a Levi sin dejar de reír-
El azabache miró a sus compañeros indicándoles algo, luego volteo a ver a Eren quien aún se encontraba desconcierto, con sus ojos abiertos como plato, asustado por lo que llegaría a ocurrir. Apartó su vista de ellos, y avanzó hacia la mujer sacando de uno de sus bolsillos la cuchilla que había guardado.
Eren no alcanzó a ver más allá del brillo metálico del arma, ya que unas delgadas y ásperas manos de mujer cubrieron sus ojos, mientras que unas manos más gruesas se encargaron de sus oídos.
-Tienes razón, pero-se detuvo e inclinó su cuerpo hacia la mujer y alzó su mentón para observarla mejor. La mandíbula temblaba en sus manos, sus ojos se clavaron en los de ella no permitiéndole desviar la mirada-Se te olvido que siempre habrá alguien más loco que tú.
Cómo si hubiera visto al mismo diablo, la mujer no respondió ni dio sus últimas palabras antes de que la cuchilla de Levi le cortara el cuello, no permitiéndole morir con el corte al instante, si no, desangrada por los disparos de sangre por la yugular en su cuello. La mujer cubrió su cuello con una de sus manos, evitando sucumbir por el desangramiento, con su otra mano quiso pedir ayuda, pero no había nadie allí. En sus ojos, se reflejó el arrepentimiento y el deseo de haber hecho algo más, aquel que muchas personas muestran al saber que van a morir. Sim embargo, Levi no se dejó influenciar por esa mirada, pudo haber sido Eren quien estuviera así, tan sólo eso lo hacía desear verla desangrarse a sus pies.
-No volverás a poner un dedo sobre él-se alejó dejándola pasar sus últimos minutos sola-
Sin soltar al pequeño, sus compañeros lo sacaron no permitiéndole enterarse qué ocurrió con la nueva víctima de Levi. Ya una vez fuera, lo soltaron y junto a ellos apareció el azabache evitando sus ojos. Todo parecía un mal sueño, rogó por unos segundos despertar pronto ya que todo esto lo tenía bastante mal en el interior, pero no importó cuanto rogara, debía aceptarlo, era real.
-¿Estás bien? ¿Eren no?-le preguntó Isabel-
-¿Dónde estoy…? Levi…-lo llamó sin prestar atención a las palabras de Isabel-
-Nos vamos-avanzó y lo tomó del brazo, sin mirarlo-
-Espera… ¿Dónde está ella…?-se resistió-
-Debes volver a tu casa ahora-le respondió-
-¿La mataste…?-insistió-
Sin responderle, lo tomó en brazos para sacarlo de allí, que fuera más alto que él no cambiaba el hecho que se le era liviano. El menor no se opuso, parecía que aún estaba digiriendo lo ocurrido y se mantuvo con su mirada escondida, sin hablar.
Ambos se alejaron sin decir ninguna palabra a los compañeros de Levi, quienes preocupados, observaron cómo su amigo se esfumaba con el chico que salvaron hace unos minutos.
-Era pequeño…-indicó Isabel-No se veía muy bien.
-Uhm…-se limitó a responderle, mientras meditaba la situación-
-o-
En todo el camino Eren no dijo nada, no manifestó estar molesto ni decepcionado, completamente sumergido en sí mismo se quedó callado. Levi se encontraba más intranquilo que si le hubiera dicho algo, ¿Qué pensaba? Era obvio, pero igual se lo preguntaba y, ¿Qué haría con esto? Era algo que no debía ni molestarse en preguntar, ya que la respuesta era obvia, los ojos del menor se encargaron de responder a ello apenas escuchó la verdad. Para evitar cualquier problema, utilizó el transporte público sin apartarlo de su lado en ningún momento, estuvieron en poco menos de una hora frente al hogar del castaño y fue Levi quien lo subió a su alcoba. El ventanal de Eren se encontraba abierto por fortuna, así que no hubo que forzar nada.
Una vez arriba lo soltó, sabiendo que en el mismo instante que lo hiciera, sería la última vez que lo sintiera en sus brazos. El último rose de sus dedos en Eren, fue el más doloroso de todos y apartándose de ese dolor, le escribió un mensaje a Armin para avisarle que todo estaba bien. Guardó su teléfono y clavo sus ojos en aquellos esmeralda que ahora lo observaban, un fuerte nudo se generó en su pecho al sentir su mirada clavada en él.
-Lamento haberte involucrado en esto, no se volverá a repetir-aseguró Levi-
-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó desanimado-
No podía responderle, verlo allí en ese estado, ya era suficiente con lo que había ocasionado. Causar dolor en los demás nunca fue algo relevante, pero él, hacerle daño a él era algo que se devolvía a su persona con más intensidad. Sin decir alguna palabra, guardó su imagen por última vez y volteo dirigiéndose al ventanal.
-¡Deja de huir!-le gritó el menor-
Pese a sus palabras se apresuró a salir, pero un ruido sordo hizo que se girara y viera a Eren en el suelo presionando su pecho. Sin pensarlo dos veces, se devolvió corriendo a su lado, pero al intentar tomarlo y ver qué le ocurría, el menor lo tomó por sorpresa sosteniendo de sus muñecas, no permitiéndole huir. Lo había engañado.
-Esta vez no te vas a ir...
-Volveré en la noche-le dijo-
-¡No! Si te vas ahora no vas a volver nunca más, incluso vas a desaparecer de la escuela y de tus compañeros con tal de no encontrarte. No sé muchas cosas de ti…pero esto si lo conozco-hablo firme-
-¿Qué quieres imbécil?-respondió en defensa-
-Quiero la verdad, y me lo vas a contar todo-sus ojos no mostraban ninguna duda en sus palabras-
-¿Acaso no te quedó claro?-zafó sus manos de Eren y tomó las muñecas del castaño con fuerza-Mato personas, eso es suficiente ¿Te queda claro o no? O, ¿Debo hacerte algún tipo de demostración?
-¿Matas personas porque te gusta…?
-Sí, ¿Algún problema?
Le dolía ver como destrozaba el interior de Eren, pero si no se encargaba de separarlo de él, podría hacerle más daño al pasar del tiempo y era algo que no querría hacer. Los ojos del menor estaban a punto de derramar lágrimas, era horrible verlo allí pero no se detendría, si Eren lo iba a odiar tendría que hacerlo con todas sus fuerzas para olvidarse completamente de él. Aunque eso generara otra herida más en su interior.
-Mentiroso…
-Mate a tu jodida niñera Eren, ¿Quieres que te traiga alguna foto? Te gustan las fotos del mundo, ¿Qué tal si te muestro alguna del verdadero mundo?-atacaba Levi-
Sus últimas palabras fueron suficientes para hacerlo llorar, pero su ojos no contenían ninguna pisca de odio hacia él y sin poder negarse, Eren lo abrazo ocultando su cabeza en el pecho del menor por lo alto que era. El corazón del castaño latía velozmente, quiso abrazarlo pero no se dejaría arrastrar por ese calor nuevamente, no era merecedor de ello.
-Estás mintiendo…-sostuvo con la voz quebrada-No sé nada del mundo…pero si de verdad te gustara hacer eso, no hubieras evitado contármelo, no te hubiera importado que yo supiera y tampoco te hubieras preocupado tanto cuando yo pude haberme enterado.
-Eso es pura mierda mocoso-mantuvo su posición, pese a ser descubierto-
-No te gusta matar…pero no te gusta ese tipo de gente.
Levi se separó de sus brazos, sentía que estaban desenterrando sus más profundos sentimientos, sentimientos que incluso él no había aceptado.
-No hables como si me conocieras.
-Entonces déjame conocerte…-rogó-
No quería engañarse, estaba seguro que Eren lo odiaba pero ahora que había dicho tantas cosas que eran ciertas, la situación y sus palabras lo tenían descolocado. Estar junto a él ya no era una opción, no podía quedarse a su lado y continuar exponiéndolo al peligro, no otra vez. Su mente sabía qué hacer, pero por primera vez era ese corazón que empezó a vivir al conocerlo, quien se negaba rotundamente abandonar.
-¿Qué mierda pasa por tu estúpida cabeza? ¿No tienes miedo? ¿No me odias?
-No...Quiero saber la verdad de ti…-lo sostuvo del brazo, al sentir que se marcharía-
-¿Por qué?
-Porque quiero estar contigo…
Nunca antes había hablado con alguien sobre lo suyo, ¿Cómo podría hablar de su vida tan repente? Era imposible que lo confesara todo, el mismo desconocía la mayoría de su interior ya sea porque lo ocultó o simplemente se olvidó. Optar por dejarlo y terminar allí todo sería lo más sano, eso pensaba Levi, pero viendo la situación, era un milagro que Eren no lo odiara y quisiera estar con él, pero sobre eso estaba su seguridad. La lucha que tenía en su interior no le dejaba decidir con tranquilidad, pero fue él quien tomó su mano y lo hizo decidir, hablaría. Desde el momento que lo conoció ha guiado sin saberlo su camino y lo hacía nuevamente.
Con esfuerzo empezó a declarar sus actos, cada palabra que salía de su boca era una cuchilla que le carcomía el alma, todas esas veces que asesino a sangre fría, una parte de él sabía que estaba mal pero esa misma gente haría algo peor después, lo odiaba y su odio era suficiente como para encargarse de ellos. Pero a la vez de odiaba a sí mismo por haberse convertido en una de esas personas y si tuviera que volver a matar, lo haría. Sin embargo, la muerte de su vecino no tuvo justificación valida, aun así Eren lo perdonó. Las peleas callejeras, juegos, despreocupación a las responsabilidades, entre otras fueron la parte más feliz de la historia, pero Eren pareciera haberse enfadado al escucharlo decir que muchas veces no asistía a clases y lo regañaban los profesores, era una persona muy peculiar.
-Deberías ir a clases-respondió enojado-
-¿Qué clase de persona me regaña por eso dentro de todo?
-Lo sé, pero no has matado a gente inocente… creo que haría lo mismo.
-No mientas.
-No miento… ¿Ellos le hicieron algo a tu familia?
El punto que no se debía tocar, la familia. Tal vez todo había empezado por allí, su primera víctima, sus primeras peleas, sus primeras luchas por sobrevivir y escapar. Era lamentable, esa podría ser la peor parte de la historia, historia que también quedó marcada en su cuerpo. Todo en él era tan oscuro, pero se sentía bien al ser aceptado por Eren tal y como es, y sabía que era mejor contarlo todo de inmediato a seguir posponiendo la verdad, pero, ¿Cómo debía empezar?
-No tengo familia-respondió en un tono neutro-
-¿Dónde están…?
-Vivo con quien sería mi padre biológico, mi madre era una prostituta que me abandonó al nacer-escupió la verdad-
Eren sintió que ya no debía preguntar más, incluso sin hacerlo, para que Levi tuviera esa soledad en sus ojos podía imaginarse por qué situaciones ha tenido que pasar, tal vez ni su propia imaginación alcanzaría para ello y darle palabras de consuelo tampoco funcionaría. Empezó a llorar, haberlo escuchado decir eso de una forma tan cruda le daba a entender el camino que tuvo que seguir y sin detener su llanto lo abrazo.
-¿Estuviste muy solo?-le preguntó sollozando-
-Ya no importa-correspondió el abrazo sintiendo el calor del menor-
Poder abrazarlo y estar a su lado era un milagro, algo que no merecía pero se le dio la posibilidad de todos modos. Cuando volvió a sentir la calidez del menor, se juró cuidarlo con su vida y no ocultarle nada. Se aferró a él con más fuerzas, no quería apartarse de sus brazos pero el menor forcejeo y tuvo que soltarlo.
-Tengo una pregunta.
-¿Cuál?
-Nosotros… ¿Qué somos?-preguntó avergonzado-
¿Qué eran? Era algo que él también se preguntaba.
-¿Qué crees que somos?-dijo con tal de librarse de la respuesta-
-Tú eres muy importante para mí…es decir, hemos hecho algunas cosas-escondió su cabeza-
-¿Entonces?-acercó rostro al colorado de Eren-
-No sé…-respondió observando en su posición cómo Levi se acercaba de a poco a sus labios-
Sin contestar a la pregunta, el azabache beso los labios del menor que se colgó a su cuello en el momento, ambos sentados en el suelo con sus cuerpos acercándose cada vez más. Cuando ya la incómoda posición no les dejo aproximarse más, el azabache aprovechó los brazos del menor alrededor de su cuello, levantándolo y llevándolo a la cama para recostarlo de espaldas sobre ella. Separó sus finos labios de los carnosos del menor y así poder observar aquella imagen que creyó nunca más ver, el pequeño completamente sonrojado dedicándole esa mirada tan profunda, cálida y a la vez tan tímida, con la cual la observaba.
-Eres mío-fue la respuesta que dio a su pregunta-
-¿Y tú?-respondió el menor-
-¿Crees estar preparado para tener a alguien como yo?-lo retó-
A lo cual Eren respondió con una sonrisa, estirando sus brazos para abrazar al azabache por el cuello y atraerlo hacía su hombro.
-Siempre-juró con una gran sonrisa-
-¿Aun conociendo lo que soy?-pese a las palabras de Eren, aún no podía aceptar la reacción del menor hacia sus actos-
-No eres malo, sé que no dejaras que nada malo me ocurra pero…prométeme que no lo harás si no es necesario.
-Lo prometo-juró recibiendo una de esas sonrisas que tanto adoraba-
Una de las manos del azabache acarició la mejilla del menor, sus dedos se preocupaban de ser muy cuidadosos con él. Eren sabía que con aquellas manos ha asesinado a un sin número de personas, con aquellas ha peleado y luchado contra los problemas, al mismo tiempo, sus manos lo han acariciado, cuidado y entregado sus más sinceros sentimientos. No le temía, no lo repudiaba, sólo quería que él y sus manos continuaran a su lado otorgándole ese amor que solo él podía entregar.
Giró su rostro y beso la mano del mayor, sus besos subieron por su mano hasta que llego a la manga de su chaleco de colegio, donde se le fue apartada de un tirón. Levi tomó su mano e hizo una mueca, y antes de que pudiera preguntar qué ocurría, subió su cuerpo entero sobre Eren y lo besó. Besos era lo que siempre hacían, sumado a ello algunas caricias que aparecían de por medio, el castaño no se cansaba de ellas, podría estar una eternidad completa sumergida en sus besos, sin embargo, deseaba más. No sabía qué exactamente, pero cuando sentía las manos de Levi descender por su cuello, acariciar sus hombros y continuar por sus brazos, otras zonas de su cuerpo aclamaban sentir las caricias del azabache. Desconocía un método para dárselo a entender y temía que sus deseos fueran algo malo y espantaran a Levi.
Los besos entre ellos se volvían fogosos, sus lenguas no hallaban donde saciarse olvidando incluso respirar de por medio. Las manos de Eren descendieron por su espalda y sus brazos lo estrecharon, sentía sus dedos deslizarse sobre ella haciéndolo perder el poco control que aún conservaba. Separando sus labios, elevó su tronco y con una de sus manos quiso acariciar el pecho del menor, antes de hacer contacto las risas de la prostituta de su infancia resonaron en su mente, cual fantasma que no le dejaba escapar de sus penumbras. Empuño su mano y tensó su mandíbula, se sentía nuevamente asqueado por aquellos deseos que tenía hacia el castaño y evitándolos se hizo a un lado recostándose en su espalda, observando el techo y respirando profundo. El menor se encontraba a su lado, no dijo nada y se limitó a observar cómo Levi respiraba profundamente.
-¿Qué ocurre…?-preguntó el castaño preocupado, girando su cuerpo para verlo mejor-
-Nada-respondió cortante-
-Siempre haces lo mismo… ¿Está mal esto?
Tuvo unas ganas inmensas de gritarle que se callara, o simplemente dejarlo allí solo y marcharse evitando todas esas molestas seguidillas de preguntas. No más mentiras, eso era lo que se había prometido y no estaba en posición para continuar ocultándolo, tarde o temprano tendría que saberse y por cómo estaban las cosas entre ellos sería mejor temprano. Giró su rostro para encontrarse con el de Eren, sintiéndose más repugnante al verlo tan puro a su lado. Tensó su mandíbula, temía que con esto si le tuviera asco.
-No puedo tocarte-confesó-
-… ¿Es malo? O… ¿Es porque no soy mujer?-respondió desalentado-
-No es eso idiota-dio un golpecito en la cabeza del castaño-Es la parte de mi familia que no te he contado.
No obtuvo palabras de aliento para continuar, no obstante tenía toda la atención de Eren sobre él. Nuevamente esas ansias por escapar surgieron y las intolerables risas de la mujer se repetían una y otra vez como grabadora en su cabeza. La suave mano que sostuvo una de las suyas difuminó de algún modo sus demonios, haciéndolo entender que no se encontraba solo y con esa nueva seguridad recibió nuevamente el valor para relatar esa parte de su vida.
Un padre drogadicto y alcohólico que lo abandonó pese a que vivían en la misma casa, casa donde ejercía prostitución, intercambio de sustancias, consumo de estas mismas y carencias de muchas cualidades de humanidad. El relato afectaba al castaño de sobremanera, sus ojos no hallaban donde ocultar todo el espanto ante sus palabras y era de esperar. No pudo relatar detalladamente el maldito momento en que esa bastarda lo ensucio, pero revivir su primer asesinato, fue algo que pudo detallar sin problemas y calmaba ese aborrecimiento que no le abandonaba al recordarla. El transcurso de su vida envuelto en las hazañas de su padre no acababa en el simple relato de este, las marcas que llevaba ocultas en su cuerpo continuaban esta parte de la historia y era lo último que restaba por revelar. Probablemente lo enjuiciaría por ello, no podría entenderlo y lo aborrecería, aun así ya no había marcha atrás.
Era algo que no podría explicar con palabras, donde únicamente su cuerpo sería capaz de narrar las historias que vivió junto a sus demonios por tantos años. Sin rodeos, se sentó sobre la cama y empezó por su chaleco, luego desabotonó uno por uno los botones de su camisa blanca. Antes de desprenderse de ella, miró al chico una vez más quien no despegaba su vista de las acciones de Levi y a su vez se encontraba avergonzado.
Pero toda esa vergüenza desapareció en el instante que le vio el torso desnudo. Sus ojos recorrieron cada rincón de su torso, sin perderse de ninguna de las cicatrices que se dibujaban en su piel, no sólo su espalda, su pecho, su abdomen y sus brazos estaban llenas de ellas. Al encontrarse con las cicatrices de sus muñecas, su corazón se apretó, aquellas eran más delgadas que las demás y se dibujaban una encima de otra impidiendo contarlas. Podía no conocer la razón de la mayoría de ellas, esas las conocía ya que el intentó una vez hacer lo mismo consigo pero al pensar en su madre se arrepintió. Levi no se arrepintió nunca y lo hizo incontables veces.
Ya revelado todo sobre él, no habían más secretos era el momento donde su persona quedaba expuesta por primera vez a los ojos de alguien. Se sentía vulnerable, sobre todo asqueroso y con la sensación de que pronto lo desecharían, a nadie le gustaban las cosas rotas, menos alguien tan puro como él. Eren no decía nada y eso lo volvía más nervioso, no soportó más el escenario que le mostraba al menor y ocultó su cuerpo colocándose la camisa blanca nuevamente.
-¿Y?-cortó el incómodo silencio-
A cambio de una respuesta, Eren se sentó a su lado y movió sus brazos a por la camisa de Levi que en cuanto sintió al menor acercarse a territorio prohibido agarró su mano para detenerla. En un nuevo intento el castaño llevó su mano contraria al cuerpo de Levi, estaba temblando con su semblante completamente destruido, utilizando su mirada para pedir permiso para continuar. Por alguna razón el azabache le permitió el paso, con delicadeza deslizó la camisa, no abrochada, de Levi dejando en descubierto nuevamente el torso del mayor. Sus ojos lo observaron nuevamente, tristeza, ira, desesperación, desesperanza, entre muchos otros parecían gritar en silencio a través de esas llagas, implantándose en el interior de Eren, pero no fue sino hasta las muñecas que sintió el verdadero dolor, el momento donde no es el mundo quien grita sino tú mismo. Sostuvo sus manos y sin apartar sus ojos de los cortes, depositó un dulce beso en las muñecas de Levi, derramando las lágrimas que había aguantado hasta ahora.
Toda la angustia que sintió hasta el momento fue reemplazada por una milagrosa calidez en sus muñecas, era extraño y difícil de creer que después de tantos años donde lo único que las toco fue el frío metal de la navaja abriéndose paso entre su piel, ahora podía sentir el calor de los labios que implantaban en ellas sentimientos que lo aceptaban tal cual es. Por primera vez en mucho tiempo, sentía las lágrimas aproximarse, pero su orgullo no les permitiría salir.
-Levi-apartó sus labios alzando el rostro para quedar frente a él. Quiso modular algo, pero no encontraba las palabras adecuadas-
-Tranquilo-acarició los cabellos del castaño, entendía sus sentimientos y eso era suficiente-
-M-me gustas, te amo y puedes apoyarte en mí. Sabes no soy de gran ayuda, pero no estás solo y yo…yo estaré siempre aquí…y…y…-escupía sus sentimientos -
-Cálmate-tapo la boca del menor con una de sus manos-No te preocupes que no pienso dejarte ir.
No era la manera más dulce de corresponderle al menor, sin embargo este le sonrió de todos modos y por primera vez en su vida, fue capaz de corresponderle una sonrisa con todos sus sentimientos reflejados en ella. Lo abrazó, siendo correspondido por los brazos ajenos que lo estrecharon suavemente, el roce de sus manos esta vez los sentía a viva piel, pero fueron los labios del menor los que lo estremecieron. Sus labios besaron la cicatriz de su hombro, luego una bajo su clavícula y otra llegando a su pecho, desconociendo el estado en el cual se encontraba Levi. La voz de la mujer y el asco en su cuerpo eran menos agobiadoras que antes, por lo cual ya no tenía la misma barrera de contención que hace unos minutos.
Sus manos abandonaron su espalda, dejando así de abrazarlo y las deslizó por sus costados, para meterlas bajo la playera beige que traía consigo. Eren se quedó quieto y guiado por las manos contrarias, alzó los brazos para ser desnudado por Levi. Cuando estuvo sin nada sobre su torso, se cubrió de vergüenza pero las manos del azabache le obligaron a mostrarse, y lo tumbó lentamente sobre la cama sin perderle de vista en ningún momento. Se detuvo antes de continuar para observarlo, el pecho de Eren reflejaba su exaltada respiración, se movía de arriba hacia abajo por cada respiración llena de nerviosismos, sus mejillas estaban coloradas y sus orbes no se apartaban de las suyas que lo observaban desde arriba. No quería hacer nada que no fuera agradable para él y al no ver alguna duda en sus ojos, se inclinó llevando sus labios bajo el ombligo del castaño, sintiendo por primera vez esa tersa y fina piel en ellos, subió por su abdomen dejando un camino de besos y sintió como el cuerpo del menor tembló.
-¿Estás bien?-levantó su rostro para observarlo-
-Sí…-ocultó bajo sus manos su avergonzada apariencia-
-¿Quieres que me detenga?-preguntó apartándose del menor-
-No…-susurró-
Antes de continuar, apartó las manos que no le dejaban llegar a los labios del castaño y lo besó sin esperar a que se acostumbrara. Sus manos no esperaron y descendieron por el pecho del menor rozando sus tensos pezones que liberaron un suave ruido en medio del beso. Los brazos del castaño se elevaron para tocar el pecho de quien se encontraba acariciándolo, pero retrocedieron mucho antes de poder acercarse. Levi se percató de ello y dejando de lado su jugueteo, tomó las manos del menor y las encaminó hacia su pecho, indicándole que podía tocar e incitándolo a hacerlo. Ya no se sentía tan asqueado por su cuerpo, si Eren era capaz de aceptarlo tal cual era, quería continuar sumergiéndose junto a él. Ambos separaron sus labios y clavaron sus ojos en el otro. Por una milésima de segundos la mirada del menor viajo hacia abajo y volvió enseguida a los ojos del azabache. Sin tener la necesidad de mirar, Levi sabía que lo que ocurría era exactamente lo mismo con su parte baja. Enderezando su cuerpo, llevó sus manos al pantalón del menor deteniéndose y solicitando el consentimiento para continuar, a lo que Eren aceptó con un movimiento de cabeza.
El menor cerró sus ojos y sin ninguna pausa, Levi lo dejó en ropa interior, resaltando el bulto entre sus piernas. Con sus manos rozó los muslos del menor, subiendo hasta sus caderas para tomar de los costados la prenda y quitársela. Estaba nervioso, pese a que no lo expresaba apenas podía contener el temblor de sus manos y cuando lo tuvo por completo desnudo, sus ojos se fijaron en cada zona de su cuerpo desnudo, impresionado por lo bello y joven que era. Era hermoso para sus ojos, un verdadero ángel, conocía bien la fisonomía masculina puesto que él era hombre, pero la belleza con la que entraba la imagen a sus ojos era incomparable. Eren tenía su rostro escondido con sus brazos sobre él, pero la pasión y deseos que sentía hacia el pequeño no tardaron en tomar un sabor amargo, tomando su camisa para cubrirse y acabar con todo.
-No-lo detuvo el menor, sosteniéndolo con su mano temblorosa-Co-continua…
-Es suficiente-se negó nuevamente-
Sin dejarlo ir, se enderezó, quedando sentado frente al azabache mientras este se hallaba sobre su regazo. No aceptando la idea de que Levi no continuara, lo miró a los ojos para insistirle:
-Por favor…-rogó con la mirada-
Cediendo ante el insistente de Eren, lo tomó por la nuca y cortó la distancia entre ellos para volver a besarlo con pasión. El menor se aferraba por el cuello de Levi no permitiéndole escapar, podía sentir cómo la salida se cerraba y no podía escapar de esto. Luchó contra esos deseos repugnantes, sentía que le haría daño, que lo ensuciaría o abusaría de él, no podía sacarse esos pensamientos de la cabeza, pero poco a poco los besos de Eren parecieron transmitirle toda la seguridad y el miembro erecto del castaño que se rozaba su vientre lo excitaba al punto de perder el control.
Separándose del castaño, se deshizo de toda la ropa en su parte baja quedando al igual que el menor, completamente desnudo. Su miembro, al igual que el del pequeño, se encontraba tenso y los ojos del castaño viajaron hacia su entrepierna a verlo inconscientemente, no aguantando mucho y desviando su visión a cualquier otro punto con tal de no sonrojarse más. Sus piernas también estaban llenas de cicatrices, pero no les dio importancia al verlo allí desnudo. Lo tomó de las piernas y las abrió atrayéndolo de frente, ocasionando sorpresa en el castaño que ahora se encontraba sentado frente a Levi, con ambas piernas a los costados de él. Imitando la misma posición que el menor, el azabache abrió sus piernas, colocándose de frente con una pierna a cada costado del menor.
La cercanía y la posición en la que se encontraban era muy embarazosa para Eren, debido a ella sus miembros estaban a centímetros de tocarse y no saber qué ocurriría ahora lo asustaba. Aferrándose con sus manos a los brazos de Levi buscó alguna respuesta en sus ojos.
-Te lo preguntaré una última vez, ¿Quieres que me detenga?-le preguntó al menor-
-Confió en ti…-sostuvo una de sus manos-¿Alguna vez has hecho algo así?
-No.
-Y-yo tampoco…
-Lo sé.
-¿Qué vamos hacer?
-Hablas demasiado incluso ahora…-le hizo notar-
-Pe-perdón, estoy algo nervioso-aclaró pero su mano sostenía con fuerzas la del azabache-
La mano del castaño temblaba en la suya, no se veía bien y estuvo a punto de desistir pero sabía que Eren estaba dando su mejor esfuerzo por continuar, también se encontraba asustado y él no le había dado seguridad en ningún momento. Llevó su mano junto con la del castaño para depositar un beso sobre ella y cuando la tuvo con sus labios miró de reojo al menor, indicándole que iba a proseguir.
Eren trago saliva y vio cómo su mano junto con la de Levi se dirigían a tomar sus miembros. El azabache junto el miembro de ambos en una de sus manos, reaccionando justo en el preciso instante que sintió el roce ajeno junto con su mano en encerrándolos. No fue sino Eren quien tuvo la mayor reacción y cuando los sintió juntos, expresó su percepción en un leve quejido.
Con su mano desocupada, Levi demandó una de las del menor y este con incertidumbre se la dio, la cual fue llevada junto con su mano en sus miembros, posicionándola bajo ella para guiarla. Con un movimiento lento, Levi empezó a mover su mano con la del menor subiendo y bajando, el roce de sus miembros junto con el movimiento de sus manos generaban descargas eléctricas que recorrían el cuerpo del azabache. La primera descarga que sintió recorrer su columna le recordó la asquerosa sensación junto con esa mujer, luego de ver la asombrosa apariencia de Eren lo disfrutó sin apartar sus ojos de él, captando cada expresión del menor.
Levi se veía bastante tranquilo en comparación de él, cada movimiento era algo que jamás había experimentado y lo estaba volviendo loco. Sentía cómo su corazón palpitaba a mil por hora, tenía miedo de que fuera a estallar mientras su cuerpo entero sentía los espasmos ante la rapidez con la que se movían sus manos. Ruidos extraños salían de su boca, le avergonzaba y trataba de retenerlos pero su cuerpo se lo exigía, y cada vez se volvían más fuertes.
-¿Estás bien?-le preguntó al menor asegurándose de no forzarlo-
-Se siente extraño… ¡Agh!-se encorvó apoyando su frente sobre los hombros del azabache-
La mano del castaño no pudo moverse más, con su brazo desocupado se aferró a la espalda de Levi liberando unas seguidillas de gemidos al acercarse al final. Su mente no reaccionaba ante nada, lo único que podía sentir era cómo un montón de sentimientos se acumulaban en su garganta listos para ser expulsados en cualquier momento.
-T-te amo….!Ah!...t-te…-se esforzaba por modular en medio de sus gemidos-
Los sentimientos de Eren retumbaron en sus oídos, escuchar su dulce voz convertida en una serie de sonidos lujuriosos lo enloquecía, lo deseaba, lo deseaba completamente. El menor ya había alcanzado su límite, Levi empezó a liberar los gemidos que ya no podía contener debido a que él también se acercaba al suyo, sin embargo, los del castaño se hacían notar con mayor intensidad que los suyos. Sintió la necesidad de ver su rostro cuando llegara el final, quería ver que expresión pondría, qué haría, quería saberlo todo e intento traer su rostro frente al suyo, pero Eren se negaba a soltarlo y sobre todo que lo vieran. Fue Levi quien ganó esa batalla y logró tenerlo de frente, tomándolo del mentón con su mano desocupada, reteniéndolo allí.
Intentó ocultarse pero fue demasiado tarde, con unos fuertes movimientos sus manos llegaron al clímax, liberando un fuerte espasmo que se apoderó de su cuerpo, soltando un fuerte gemido justo en frente del azabache y a su vez, un novedoso líquido de su miembro. No fue tan sólo él quien se comportó de esa misma forma, Levi también cerró sus ojos llegado el momento y dejo salir un profundo gemido entre dientes cuando llegó al orgasmo.
No había hecho nada, pero se sentía cansado y se le hacía difícil respirar. Su mano y la de Levi estaban sucias con el novedoso líquido de ambos, no tan sólo sus manos sino también parte de sus pelvis. Eren quiso levantarse para buscar algo con que limpiar, Levi odiaba la suciedad y seguramente eso le molestaría pero fue él mismo quien lo detuvo, estrechándolo en sus brazos.
-Perdóname te ensucie-se disculpó-
-No lo hiciste-le refutó respirando su aroma-
-Pero estás sucio…-insistió-
-Olvídalo-cortó el tema con un beso, separó sus labios únicamente para depositar besos en distintas zonas del rostro de Eren-
Jamás se imaginó en algo así en toda su vida, pero si se ponía a recordar cuantas cosas ha hecho hasta ahora con él que no pensaba tenerlas en su vida, tendría que empezar desde el momento en que respondió el primero mensaje de texto en su teléfono. Había pasado tiempo, pero aun así pareciera que sólo hubiera sido ayer donde Eren se implantó en su corazón, destruyendo barreras a la fuerza. Lo amaba, quería continuar poseyéndolo pero se obligó a razonar para no hacerlo, el menor se veía bastante cansado con esto, fue un día muy agitado y además no conocía nada de cómo llevar relaciones sexuales sanas entre hombres, fue algo que siempre evito.
Con su camisa los limpió a ambos, al principio el menor se negó pero Levi insistió que podría utilizar su chaleco y luego lavaría el resto. Cuando estuvieron limpios, ambos se metieron bajo el cobertor de la cama, sólo con su ropa interior sobre sus cuerpos. Levi abrazó al menor, quien en reposó su cabeza sobre el pecho del azabache y entrelazaron sus piernas. Recordó cuando habló con Armin sobre las relaciones entre hombres y lo que hicieron hace poco fue algo similar, pero no fue exactamente cómo su amigo lo había descrito. Pese a ello, estaba feliz, no tan sólo por haber experimentado algo nuevo que los hizo estar más unido, la principal razón a su felicidad era sentir que esa muralla entre él y Levi ya no se encontraba. Por primera vez se sentía cerca de él, podía ver al verdadero Levi y si bien guardaba muchos secretos, no había cambiado en nada, su esencia continuaba igual. La dedicación, preocupación y sentimientos que le otorgaba nunca fueron una mentira. Alzó su cabeza buscando la mirada de Levi, creyó que se encontraba durmiendo pero sus ojos estaban perdidos en la nada.
-¿Levi?-lo llamó-
-¿Uhmm?-clavó sus ojos sobre los de Eren-
-¿Qué piensas?-preguntó sonriendo-
-¿Qué harás respecto a tu cuidadora?-preguntó volviendo a la realidad-
-Ella no va a volver… ¿Su esposo era una persona mala?
-No sé quién era su maldito esposo, tampoco vale la pena recordar.
Eren parecía haber entendido que ese hombre debió ser una mala persona, aunque en toda esta historia hubo una víctima inocente que por desgracia se había vuelto loca. Sintió lastima por ella, olvidar todos esos años que lo cuidó no sería algo que desaparecería de la noche a la mañana, pero si Levi no hubiera actuado sería él quien haya muerto desangrado.
Ideo un plan que por fortuna fue aceptado por el azabache, cuando su hermana llegara él diría que nunca llegó la mujer, tarde o temprano la encontrarían en su casa donde Levi no había dejado rastros. No volvería a verla nunca más, pero con ello estaba decidido que lucharía para vivir.
-Me quedaré contigo hasta que llegue tu hermana-informó Levi-
-¿Volverás en la noche?
-Como siempre-besó su frente-
-Si continúas faltando a clases me enojaré-le amenazó-
-Que miedo-se burló, recibiendo un golpecito, tan suave como el de un niño, en su vientre-
-Hablo enserio-insistió-
-Lo sé. Duérmete he puesto la alarma para despertarnos antes de que lleguen-acomodó al pequeño en su pecho sin soltarlo-
-Levi-llamó su atención-Te amo-confesó y escondió su rostro-
-Lo sé, yo también-logró corresponder-
No le dijo nada, la sonrisa con la que se durmió al escucharlo corresponder sus sentimientos por primera vez era el reflejo de lo feliz que era al oír sus sentimientos por primera vez. Sabía que lo amaba pero nunca lo había expresado, prefirió guardar silencio ya que podría negarlo o no repetirlo más por sentirse vulnerable.
Levi se durmió después del menor, además de sentirse bien junto a él ahora era capaz de estar en paz a su lado, sabiendo que ya no existían secretos y junto con la verdad fue aceptado. Se había convertido en un alboroto que llegó a lo más profundo de su oscuridad, destruyendo todo a su paso y empezaba a generar cambios en él como una tormenta. Nada le volvería hacer daño jamás, no lo permitiría. Con aquel juramento descansó su cabeza sobre la del menor, cayendo en un profundo sueño, sin soltar la mano que lo salvo tantas veces.
-o-
En el hospital, Grisha se encontraba sentado al lado de la camilla donde descansaba su esposa. Sostenía su mano acariciándola, mirándola como si su alma no estuviera allí con él, sus ojos se encontraban vacíos pero a la vez llenos de tristeza. Alguien llamó a la puerta y lo hizo despertar de su sueño mental.
-¿SÍ?-preguntó Grisha-
-Doctor, cambio de turno se le necesita en pabellón-le informó una enfermera-
-Iré de inmediato-respondió-
-Sí, señor-confirmó y cerró la puerta retirándose-
-Carla…-sostuvo su mano apoyando su frente sobre ella-Estoy a punto de encontrar la cura a tu problema...espero no te enojes conmigo…
Se levantó y plantó un beso en la frente de su esposa, despidiéndose y volviendo al trabajo.
Continuará...
Bueno les he traído el cap y quedó bastante largo, todo el misterio de la criada quedó resuelto y la sdasfdsfbhsa casi asesina a mi Eren ¬¬ El cap de hoy fue extenso pero estuvo centrado en resolver los secretos que tenía Levi con Eren. Espero les haya gustado y no sé cuándo vaya a publicar el siguiente, la vida de las responsabilidades está muy hardcore D: Bueno pero intentaré hacerlo pronto. Un dato, las primeras palabras del fic eran de una canción de imagine dragons, se llama monster, hay muchas canciones que me inspiran bueno esta me inspiró a escribir este cap y bueno puse la parte más importante para mí al comienzo por los feels del cap.
Respondo reviews :3 (luego de mucho)
Star black fire: Muchas gracias espero te siga gustando :3 bueno todo quedó aclarado y no era tan terrible jeje. Cuídate nos leemos 3
LittleMermelade: No era tan terrible :D pero bueno igual me dio pena la pobre mujer.
Kokoa Kirkland: Tengo una manía por hacer a Eren MUY uke._.
Hagane Yuuki: El padre de Eren sufre más de alguna cosa…(spoiler) pero buano, lo de la cuidadora de Eren espero haya quedado claro en este cap no era tan terrible. Levi pensó lo mismo que tú sobre la historia XD Todos maten a Isabel(no, la amo i-i) Cuídate y besos 3
little rock: Bueno este cap me quedo más largo XD Muchas gracias por leer y espero te siga gustando :3 Cuídate besos
Neko-chan: God vi tu review y pensé que era alguna queja o algo por el estilo D: Pero cuando lo leí me llegó al kokoro 3 Te juro que cuando escribí la escena de la dfhsjfhdsjl que le hizo hfjhsjfklds a mi Levi me odiaba. Me halagas por mi forma de escribir T-T pero creo que aún me falta mucho y sigo esforzándome por mejorar. Bueno no puedo decirte nada sobre qué sucederá pero ojala te siga gustando c: y tu canción me dio una brillante idea i swear. Muchas gracias por tu lindo review y espero te siga gustando el fic 3 Cuídate nos leemos 3
Muchas gracias a todos los que leyeron y siguen la historia
Cuídense y que tengan un lindo día besos3
PD: si el capítulo está muy desordenado o algo similar, háganmelo saber porque me bajo el atacaso artístico y creo que escupí mis ideas.
