Levi se quedó a su lado hasta la hora para la llegada de su hermana acompañada seguramente de Armin. El azabache se preocupó de alimentarlo y darle todo hasta que llegaran, por supuesto todo sería obra del castaño en esa casa.
Cuando llegaron y lo vieron solo, Mikasa de inmediato llamó a su padre informándole del problema. El hombre aseguró que averiguaría y que por mientras dejaría a una enfermera de confianza junto al menor. Quien más afectado se vio fue Armin, Eren explicó toda la farsa que montaría para proteger la verdad y en cuanto finalizó, su amigo se lanzó abrazarlo en la ausencia de su hermana. Quiso saber qué ocurría, donde estuvo y muchas otras preguntas que no podía responder para proteger a Levi. Él podía ver la verdad del azabache, su verdadera alma e intenciones que lo único que hacían era demostrarle lo mucho que lo amaba y lo cuidaba, pero los demás no serían capaz de ver lo mismo que ellos. Habían conversado junto a Levi qué podría decirle a Armin cuando preguntara qué ocurrió, y era obvio que no podrían darle la misma versión que a Mikasa.
Le explicó que la mujer estuvo esperando el momento preciso para poder llevárselo, quería asegurarse de que su salud estuviera lo suficientemente estable como para llevárselo sin problemas y requerir algo de su familia. Lo había drogado para llevárselo y cuando despertó ya no se encontraba en su hogar, Levi pudo encontrarlo gracias a un mensaje que logró mandar y lo fue a rescatar. Pero entremedio de ello, la mujer los atacó y él no pudo hacer más que defenderse proporcionándole la muerte. Toda esta versión sonaba bastante fantasiosa para Eren, ya que él lo había vivido, sin embargo, su amigo le creyó todo. La parte de la muerte de la señora pareció horrorizarlo, pero fue el mismo rubio quien propuso mantenerlo en secreto. Se sentía mal por estar mintiéndole a su propio amigo, pero no había otra manera de que no lo apartaran del azabache.
Estuvieron junto a él toda la tarde, su padre no llamaba para anunciar lo que Eren ya sabía y su hermana desconocía. Los tomó por sorpresa y en lugar de la llamada, fue él mismo Grisha quien se presentó en el hogar antes de que el sol se ocultara por completo. Armin, quien aún se hallaba allí, fue víctima de todo el desprecio con el que lo miró el hombre. Debía volver a su hogar, le quedaba claro y acatando las circunstancias se despidió de todos dedicándole un poco más de frialdad en sus palabras a cierta persona.
-¿Qué sucedió con la señora?-preguntó la chica-
-Aún no me he enterado de nada, no contesta su teléfono-explicó el padre relajando su postura-
-No sabíamos que venías hoy-hablo el castaño-
-Vaya, mi hijo últimamente me recibe así-se cruzó de brazos-Tuve que salir por una urgencia, después de todo mi hijo no tiene quien lo cuide.
-Yo puedo hacerlo-se ofreció su hermana-
-No quiero que dejes tus actividades-se opuso bruscamente ante la oferta de Mikasa-
-¿Vendrá alguien mañana?-preguntó Eren-
-No hasta en dos días más, si no llega aparecer tu cuidadora. Así que tomé dos días libres-informó su padre-
Él amaba infinitamente a su padre, siempre lo vio como su protector y sus ojos hacia el mundo. Sin embargo, ahora que había empezado a salir al exterior a escondidas de él, ya no lo sentía como tal, al contrario, las alas que empezaba abrir para emprender el vuelo eran cuartadas por su presencia. No lo odiaba, pero su presencia no le permitía ir tan lejos como él quería. Tarde o temprano tendría que saber imponerse para lograr lo que quería, aún era muy pronto y además sabía que nada bueno saldría de eso a menos que tuviera su mayoría de edad. Edad que se veía llegar en años luz.
-No te veo feliz-le hablo su padre sacándolo de sus pensamientos-
Su hermana no estaba, se había ido en el momento que se mantenía absorto en sí mismo.
-No, estoy feliz-las líneas de sus labios dibujaron una sonrisa apagada-
Debía de avisarle a Levi que no podría venir esta noche, tampoco otras dos por la presencia de su padre. Pensar en ello lo deprimía, eran en estas situaciones donde sus ansias por salir aumentaban. Grisha se encontraba conversándole al menor quien no ponía atención a ninguna de las palabras de su padre, sus manos sudaban del nerviosismo al no poder tomar su teléfono y advertirle a Levi que no se acercara. La hora para que apareciera por el balcón se acercaba, sus ojos danzaban entre el ventanal y su padre, sus dedos trataban de aminorar el nerviosismo mientras su padre ya empezaba a darse cuenta. Dejo de hablarle y lo tomó por el mentón, reteniendo la mirada sorpresiva de su hijo sobre él.
-¿Qué te ocurrió aquí?-giró un poco el rostro del menor, para apreciar mejor su mejilla-
-¿Qué cosa?-con la yema de sus dedos rozó su mejilla, cerró sus ojos al sentir el dolor-
-Tienes un moretón allí-aclaró su padre-
Las imágenes de su cuidadora golpeándolo contra el suelo le explicaron por qué tenía ese dolor. Había olvidado aquello y si no fuera por su padre, no se habría percatado de la magulladura en su mejilla.
-No es nada-respondió escondiendo su rostro-Debí golpearme al dormir.
Grisha volvió a tomar su mentón, obligándolo a verlo de frente. Los ojos maduros y cansados del hombre se incrustaban profundamente en su interior, haciendo sentir al castaño vulnerable al escondite interno donde se hallaban sus secretos. Por un momento creyó que estaba perdido, increíblemente creía que podría revelarlo todo en cuestión de segundos, pero, el hombre sonrió y besó la frente del chico.
-Descansa, de seguro fue un día muy agotador para ti-insinuó su padre guiando a su hijo a la cama-
-Sí...
El menor se metió bajo las sábanas, el hombre lo cubrió y acarició su cabeza abandonando la habitación. La habitación se encontraba oscura, Eren esperó un momento para asegurarse que no había nadie cerca, se agachó y buscó bajo el colchón su teléfono. Se apresuró en tomarlo para escribirle un mensaje a Levi, pero cuando vio la pantalla, se encontró con varios mensajes y llamadas perdidas. Se llevó un gran susto al ver todo eso allí, pero la mayoría de ello era de hace horas atrás cuando se encontraba en las manos de su cuidadora. Leyó los mensajes, todos llenos de amenazas e insultos, las llamadas perdidas eran todas de ese instante. Levi se había preocupado mucho por él, comúnmente el azabache era una persona seria y con su temple calmado, a excepción de cuando Eren empezaba a forzar puertas en su interior, pero ahora también lo veía aún más desesperado. Por un lado se sintió feliz, podía estar seguro de que era importante para Levi pero por otro lado, haberlo preocupado de esa forma lo hizo sentirse culpable. Sólo quedaba un último mensaje recibido hace un momento, donde Levi le confirmaba que Armin le comunicó que su padre estaba aquí. Nuevamente su amigo salvándolo de todo.
Se disculpó reiteradas veces por mensajes, expresó su pena, sus deseos de verlo y todo lo que podría sentir en ese momento sin ningún filtro. Se convirtió poco a poco en un completo consentido de Levi, quien por su parte, no se detenía a negarle aquello permitiéndole ser como era. Puro y transparente, lo que lo llevó a caer rendido ante sus caprichos.
Tardó un momento en ceder, pero luego de que Levi lograra persuadirlo, Eren aceptó. A través de un último mensaje el menor se despidió siendo respondido al instante por Levi, a quien no vería probablemente en unos días.
-o-
Ya habían pasado dos días que no veía a Eren, y aunque sólo fuesen dos días, sentía una necesidad enorme por ir a verlo. Según lo que le había dicho el castaño, su padre estaría hasta hoy en su hogar. Debía admitir que pese a que se trataba del padre de Eren, detestaba el hecho que se quedara por tanto tiempo y no le permitiera verlo. Sabía que era egoísta de su parte pensar así, él merecía estar con su padre y era el único de sus dos padres que se encontraba bien. No todos eran una falsedad como era el caso del suyo, debía aprender eso y aceptarlo.
Últimamente sus clases han sido regulares, los profesores parecen estar hablando sobre su avance a sus espaldas, sería demasiado estúpido si no lo notaba. Hasta sus mismos compañeros estaban sorprendido por el cambio, tener tanta atención sobre él era asqueroso, pero hasta su aura oscura empezó a cambiar ya que la gente se le acercaba con mayor facilidad a pedir prestados sus libros. De principio estuvo a punto de espantarlos con lo peor de sí, pero Hanji no se quedaba atrás, ella misma prestaba las cosas que le pertenecían sin su consentimiento y aunque la fulminara interminables veces con su mirada la castaña no se mostraba abatida. Se había convertido en una especie de conducto de comunicación entre él y la clase.
-¡Levi!, sobre el trabajo de investigación de Física, lo haremos nosotros tres-le informó Hanji-
-No tengo problema con eso-aceptó el azabache-
Las manos de la castaña se apoyaron de golpe contra la mesa de Levi, un ruido ensordecedor captó la atención de Erwin que se encontraba resolviendo unos problemas de matemáticas durante el recreo. El azabache alzó su vista, Hanji se encontraba con su expresión seria y decidida sobre él.
-Hoy, después de clases, los tres a la biblioteca-habló sin formular una frase, dándole un aire de aborigen-
-De acuerdo.
-¡Levi debes quedarte con nosotros!... ¿Eh? ¡Espera! ¿Qué dijiste?-acercó su rostro al del azabache sorprendida-
-Te dije que estaré allí-apartó bruscamente el rostro de la castaña con una de sus manos-Ahora aparta tu asqueroso rostro de mí.
La mujer no dijo nada más, miró a Erwin que detuvo su concentración para escucharlo todo y le sonrió. El rubio le respondió con la misma sonrisa, por primera vez Levi aceptaba hacer un trabajo junto a ellos en la biblioteca, acostumbraban hacerlos juntos por obligación de Hanji, pero la parte del azabache siempre la hacía por sí solo.
La hora de almuerzo había llegado, Eren le había enviado un último mensaje ayer en la noche diciéndole que no se sentía nada bien. Siempre que el menor le decía eso un terror horrible lo invadía, temía que en cualquier momento la enfermedad de Eren empeorará y lo perdiera para siempre. Le envió un nuevo mensaje preguntándole cómo se encontraba, esperando la respuesta de su mensaje en el tejado de la escuela durante la hora de almuerzo, vio entrar a Armin por la puerta. El chico lo distinguió de inmediato y se acercó a su lugar.
-Creía que los niños como tú se ocultaban de los malos en el baño a esta hora-le jugó una broma en un tono frío-
-No siempre es así-respondió Armin sin dejarse afectar de sobremanera, estaba acostumbrado al trato del azabache-¿Has hablado con Eren?
-Sí.
-¿Cómo está?
-¿Qué acaso no lo visitas?
-Cuando esta su padre no puedo acercarme-el rostro del azabache exigía una explicación-Es un poco extraño, pero no le agrada verme al lado de Eren.
El padre de Eren tampoco le permitía tener amigos, no lo deja salir y lo priva de todo lo que tenga que ver con el exterior. Era bastante extraño, pero seguramente la enfermedad de su hijo lo llevaba a encerrarlo de esa forma.
-Él no se sentía bien anoche, no ha estado bien de salud hace unos días-le informó-
El rubio no respondió, Levi lo observó de reojo percatándose de la fría y pensativa mirada que puso el chico. Había algo que cruzaba por su mente que le hacía reemplazar su rostro de niña por uno más serio, uno que se originó tras sus palabras. Armin sintió los ojos del azabache sobre sí, cambió rápidamente a una sonrisa amable.
No importaba cuanto trató de ocultarlo, había algo en la mente de Armin que perturbaba al azabache, algo que probablemente se encontraba revoloteando en su mente hace ya bastante tiempo y prefirió nuevamente hacer oídos sordos.
-o-
Eren empezaba abrir sus ojos con dificultad, ya había amanecido y no recordaba en qué momento de la noche se dejó arrastrar por el sueño. Sus parpados le pesaban, sentía que su cuerpo no tenía la energía suficiente para levantarse, era un cansancio físico tan fuerte que ni el mismo teléfono fue capaz de tomar. Su respiración era mucho más calma que lo normal, el latido de su corazón a su vez tenía una disminución en su frecuencia. Llevaba días sintiéndose mal, para su suerte su padre se encontraba en el hogar cuando empezó a tener esta fuerte recaída. Pero con el pasar de los días, tenía miedo de no poder estabilizarse al no presentar ninguna mejoría en su estado. Pensaba en Levi, en cuanto lo extrañaba y deseaba tenerlo a su lado. Seguramente lo haría descansar, tal vez podría leerle de nuevo ese libro por el cual se enfadó la otra vez o sentir sus dedos enredándose en sus cabellos, al mismo tiempo donde podría resguardarse en sus brazos y así calmar ese incontrolable temor de sucumbir ante su enfermedad en cualquier instante.
El sonido de la puerta abriéndose lo hizo alzar la mirada para ver a su padre entrar por allí. Traía en sus manos una bandeja con el desayuno, pero no sólo eso, también habían unas pastillas y una jeringa incluidas. El menor quiso incorporarse, se apoyó en sus brazos pero no fue capaz de levantarse. Sus brazos estaban llenos de puntitos rojos, también había marcas de tela adhesiva de enfermería y algunos hematomas en distintos sectores. ¿Dónde se había hecho todas esas cosas? Lo único que podría dejar esas marcas eran los materiales médicos que utilizaba su padre, pero no recordaba haber estado con su padre en la sala medica dentro de su casa.
-Eren ¿Cómo te sientes?-le preguntó dejando la bandeja sobre el velador al lado de su cama-
-No estoy bien…Padre, ¿Qué son estás marcas…?-preguntaba señalando con sus ojos, su voz se encontraba demasiado apagada-
-Tranquilo, todo pasara-le respondió preparando la inyección-¿Tienes hambre?
-No quiero inyecciones-escondió su brazo-¿Tengo muchas...?
-Shh…tranquilo-lo hizo callar preparando su brazo para inyectarlo-Debes confiar en mí.
-No más…-intentó retirar su brazo-
-Todo estará bien Eren, todo estará bien-repetía a medida que el menor empezaba a sentir como la sustancia empezaba a entrar a la vena, llevándolo al instante a un profundo sueño-
"Todo estará bien…" Se repetía en su mente, hasta perder por completo la conciencia.
Paso un tiempo de dormido, no sabía cuánto ni qué hora era, pero tuvo un momento de lucidez donde sintió arder su pecho. No era como si su corazón se fuera a detener o aumentara el ritmo, esta vez quemaba, ardía tanto como si una espada de hierro recién sacada del fuego lo estuviera apuñalando con suma lentitud. Su respiración se acortaba, tenía miedo, el ardor empezaba a esparcirse alrededor de su cuerpo. Pese a que quería luchar, sus ojos no se querían abrir con facilidad, al igual que su cuerpo no quería responder a sus plegarias por hacer algo. Logró entreabrir con dificultad sus ojos, una luz anaranjada iluminaba la habitación, sobre él la potente y fría mirada de un hombre lo observaba. Su padre. Volvió a cerrar sus ojos, esta vez se durmió con esa imagen de su padre cual lobo hambriento que cuartaba a su presa.
-o-
El sol empezaba a ocultarse, sus manos no podían dejar de observar su teléfono a cada instante. Eren no respondía los mensajes y no daba ninguna señal. Su pie izquierdo se movía impaciente sobre su rodilla contraria, empezaba a entrar en pánico y sí esto continuaba así, con o sin padre del menor iría a buscarlo igual. Estar sentado en la biblioteca tratando con el trabajo de investigación de física tampoco le ayudaba en nada, la sensación a su vez era extraña. No tenía idea de cómo aceptó juntarse con ellos, la razón se debía talvez al rostro de Eren obligándolo asistir a clases. Era impresionante como luego de años de riñas con profesores, citas con el director, castigos y advertencias, no lograron nada al lado de un niño que lo estaba obligando a llevar sus asuntos con mayor responsabilidad.
-Uf, terminamos-Hanji ordenó los papeles del informe-
-Que Levi se encontrara con nosotros solucionó las cosas-alabó el rubio-
-Si ya terminamos, me voy-tomó su bolso-
-Espera, ¿Por qué no vienes con nosotros a comer algo? Erwin invita-invitó con una sonrisa y atrapando al rubio que empezaba a escabullirse-
-No, y deberías hacerte cargo de tus gastos-le hizo saber a la castaña-
Se levantó para escapar antes de que Hanji continuara insistiendo, al momento de voltearse se encontró de frente con una chica centímetros más baja que él. Ocultó su rostro dejando ver sus cabellos color miel, ya que no iba hablar la esquivó continuando con su camino, pero la chica alzó el rostro. Estaba nerviosa.
-Eh…gracias por prestarme tu cuaderno-se lo tendió-
Efectivamente, ese cuaderno era suyo ¿Cómo lo había conseguido? Hanji. Volteo a observar a la causante de que sus cosas estuvieran en manos ajenas, la castaña se encontraba reteniendo las risas a sus espaldas. Tomó su cuaderno y lo guardó alejándose de allí, sin haber dicho nada.
La chica se le quedó mirando, por un lado estaba feliz y sonrojada, por otro sintió todo el rechazo de la persona a la cual intentó acercarse por tanto tiempo. Unas manos de mujer la tomaron por los hombros sorpresivamente.
-Tranquila él es así-la calmo la castaña-¿Petra Ral no?
-Sí…disculpen las molestias-se despidió y abandonó el sitio-
-¿Qué quería?-preguntó Erwin-
-Es de nuestra clase, vino a dejarle algo a Levi. Siempre lo observa en clases, lástima que nuestro pequeño amigo no está interesado-lamentó la castaña-
-Que lastima-repitió el rubio sin sentimiento alguno en sus palabras-
-o-
Los rayos de luz abandonaron la ciudad, Levi se debatía entre pasar a su habitación por algunas cosas o ir corriendo tras el castaño que no había dado señales de vida en todo el día. Ir era malo, pero ya no aguantaba esta incertidumbre de no saber nada del castaño y por muy arriesgado que fuera, iría a verlo. Justo cuando empezó a caminar hacia su dirección, su teléfono sonó siendo el menor quien lo estaba llamando. Sin hacerlo esperar contestó de inmediato.
-¿Eren?-preguntó enseguida-
-Lo siento por responder tan tarde-se disculpó el menor-
La voz del castaño se escuchaba bien, escucharlo así lo calmó lo suficiente como para detenerse. Había sido tanta su preocupación que por un momento llegó a sentir un temor intenso con tal sólo la idea de no escucharlo más. Amar a una persona también implicaba tener este tipo de sentimiento, eran molestos, pero sabía que no podía huir de ellos y tampoco quería hacerlo.
-¿Qué estabas haciendo?
-Desperté hace poco, mi padre y mi hermana están cenando juntos, así que te llamé.
-¿Despertar?
-No recuerdo mucho, pero no me sentía para nada bien.
Un silencio se hizo presente en la llamada.
-No te preocupes, ahora estoy bien-le aseguró el menor-
-No me mientas.
-Es enserio, me siento muy bien ahora. Te lo prometo-juró el castaño-
-¿Hasta cuándo estará tu padre?-no retuvo sus ansias por verlo-
-Mañana en la mañana volverá al trabajo, también llegará mi nueva cuidadora… ¿Vendrás mañana?
-No esperes que mi visita sea corta.
Una risita se escuchó del otro lado, Eren estaba feliz. Sabía que pronto no podría detenerse, cada vez iban más allá de lo establecido, rozando los límites de lo prohibido. Mañana pretendía quedarse junto a él toda la noche, no se podía, el castaño no se lo iba a prohibir y su fuerza para contener sus deseos iba en decadencia. Sólo debía evitar de cometer algún error
-Quiero estar a tú lado-le confesó el menor-
-Prometo llegar temprano mañana-trato de calmarlos a ambos-
-Debo colgar-avisó el menor nervioso-
-Te hablo después.
No escuchó la respuesta de Eren, la llamada finalizó antes de poder oírlo. Debió escuchar venir a su padre y escondió el teléfono. Vivir constantemente ocultándose de todos, ¿Cuánto más podrían ocultarlo? Eren cumpliría su mayoría de edad en unos cuantos años, podría salir en ese entonces ¿Su padre lo dejaría ir? Era muy preocupado por su hijo, pero esa preocupación empezaba a dejar un mal gusto en el azabache. Había algo en toda esa actitud sobreprotectora que no le cuadraba, pero no tardaba en borrar aquello con su falta de experiencia en relaciones familiares. Por ahora sólo podían adaptarse a esta situación, más adelante buscaría el método para liberarlo, no tan sólo él buscaba eso, Armin también creía que su Eren debía salir al exterior, y eso era lo que más lo perturbaba al respaldar sus pensamientos hacia el padre del castaño.
Hacía mucho que no volvía a su casa, últimamente estuvo alojando junto a Farlan e Isabel llevando con él la ropa necesaria para pasar los días. Hoy volvería por algunas cosas más, poco a poco iba abandonándola junto a su desagradable pasado. Sus amigos siempre estuvieron dispuesto a recibirlo, incluso tenía un lugar desde hace mucho en esa pequeña casa donde vivían ellos dos. Jamás lo utilizó más de un día, depender de los demás era algo que no quería hacer pero poco a poco fue adaptándose a ellos.
Previendo que en su casa no habría qué comer, pasó por algunas comidas preparadas antes de llegar allí. Por fuera, seguía siendo la misma estructura calma que ocultaba en su interior todas las asquerosidades de su padre y sus compañeros. Nuevamente entró por la ventana, no había nadie alrededor, a veces se preguntaba si la gente no se cuestionaba qué pasaba en esa casa. De seguro los rumores iban y venían a sus espaldas, no pretendía ser parte de ellos. Su habitación como siempre se encontraba tal cual la dejó. Se deshizo de sus cosas y descansó sobre su cama junto a la comida que había adquirido en una tienda a cinco cuadras de su casa. Un nuevo mensaje llegó a su teléfono que vibró en el bolsillo de su pantalón:
"No podré hablar hasta mañana, mi padre me llevó a control y de seguro vigilará que este dormido…"
Levi:
"Sé un buen bebé y duérmete"
Eren:
"Ya no soy un bebé…"
Levi:
"Lo eres"
Eren:
"Anciano…"
El azabache frunció los ojos al leer el mensaje, lo acababa de llamar anciano. Nunca se lo esperó, ese niño tenía agallas para decir ciertas cosas de vez en cuando, pero le agradaba. Claro que leer que lo llamarán viejo no era para nada agradable, estaba aprendiendo de él mismo a defenderse. Un nuevo mensaje llegó antes de poder responder:
Eren:
"Lo siento…"
Levi:
"Bebé mimado"
No era tan malo jugar así con él, paso un rato donde se debatieron en una pelea de niños pequeños, hasta que Eren tuvo que dormir para no causar sospechas. A su vez él se durmió sobre su cama, recordando el rostro sonriente del menor.
-o-
Ocho de la noche, aún era muy temprano para ir a visitar a Eren. Necesitaba verlo, desde que despertó se sentía como león enjaulado dentro las rejas de la restricción horaria que le prohibían verlo. Estuvo dando vueltas por los alrededores, cruzó parques, tiendas y en su trayecto encontró un afiche donde anunciaban un evento, no muy lejos de aquí, sobre una feria sólo esa noche. En ella habrían, espectáculos, obras, juegos, comida y otras cosas que a medida las iba leyendo, pensaba en llevar a Eren. Justo era un día viernes donde se presentaría este evento, si encontraba la salud del castaño estable podría llevarlo.
Se encontraba a pocas cuadras de la casa de Eren, no se retuvo más y le mandó un mensaje avisándole que estaría luego allí. El menor respondió y al llegar, con toda seguridad entró ocultándose a través de los mismos arbustos de siempre, escaló al bacón de costumbre y antes de poder anunciarse Eren abrió el ventanal y saltó a sus brazos.
El calor que estuvo extrañando lo rodeó de inmediato, logrando aliviarlo de ese calvario por el que paso al no saber prácticamente nada de él. Lo elevó en sus brazos y entró junto a él, aún era cómico el hecho que un niño de quince años lo superara en estatura, pero la mayoría lo hacía y aprendió a no afligirse por ello. Debía admitir que el hecho de ser más bajo para la persona que amaba era horrendo, pero sabía bien que no necesitaba su tamaño para cuidarlo y amarlo.
Dejó que el castaño posara sus pies en el suelo, lo soltó y posó sus labios sobre los del menor otorgándole un corto besó sobre ellos. Se veía bien, tenía el mismo ánimo de siempre y sus labios no daban manifiesto de algo que anduviera mal, por lo general eran ellos los que evidenciaban su salud. Cuando no se encontraba bien, sus labios se resecaban junto a ello se partían y cambiaban su tonalidad.
-Creí que vendrías más temprano-le reprochó el menor-
Quiso golpearse y golpearlo por no haberlo hecho, y porque no le mando un jodido mensaje. Pensando que no podría venir antes siendo que lo estaba esperando, al igual que él.
-Yo creí que tú estabas enfermo-le respondió-
-Estoy bien-le regaló una amplia sonrisa-
-¿Tú nueva cuidadora?-le preguntó seriamente-
-Llegó hoy, ella es una chica joven a diferencia de…-se detuvo al recordar a la señora-de la otra. Se llama Marie, es buena conmigo.
-¿Ah sí?-esbozó el azabache, enarcando una ceja-
-Sí, ella me cuida mucho. Es joven, tiene veinte años pero lo hace bastante bien-sus palabras demostraban lo dichoso que se sentía con ella-
Las palabras de Eren expresaban sinceramente lo que pensaba, ninguna intención de por medio, simplemente la verdad de todo. Pero había alguien que no se tomaba esas palabras objetivamente, algo en su interior ardía cuando lo veía tan alegre por otra persona y se iba apoderando poco a poco de sí.
-Así que, ¿Te gusta?-su voz se escuchaba distinta, la dulzura con al cual acostumbraba hablarle no estaba-
-¡Sí!
No tenía idea en lo que se estaba metiendo con sus sinceras palabras. El azabache estaba molesto, apartó su atención del menor y avanzó por la habitación dejándolo atrás suyo. La chica que lo cuidaba ahora era joven, no sabía si era guapa pero Eren jamás tuvo alguna experiencia con una mujer, obviamente no. Nunca se sabía cómo actuaría la gente y el chico era demasiado ingenuo a veces, por algo había acabado convirtiéndose en sus ojos.
-¿Ocurre algo?-preguntó el menor al ser abandonado por Levi-
-Será mejor que te acuestes-le dijo esforzándose por no gritarle algo más-
Como perro obediente, Eren salto a su cama y lo miró con sus ojos, los cuales parecían hablar por sí solos y les decían lo obediente que era, mereciendo así un premio. Él ya se encontraba con pijama, la mayoría de las veces que lo ha visto traía consigo el pijama. No respondió ante su mirada, saco de su bolso una playera blanca que utilizaba para dormir y unos antiguos pantalones de pijama color azul marino. Se cambió sin escrúpulos frente al menor, que al verlo desvió su rostro al recordar lo que hicieron la otra noche.
Su corazón empezaba a palpitar con fuerzas, sin pedir permiso Levi se metió bajo las sabanas junto a él, con la única y notoria diferencia que esta vez no lo abrazó como de costumbre. Bajo su vista hacia los brazos del azabache, se encontraban cruzados sin intenciones de estrecharlo.
-¿Hice algo malo?-preguntó desanimado-
-No.
-¿Estás enojado?
-No-mintió tensando la mandíbula-
-¿Por qué te alejas…?
Se consideraba idiota por estar dejándose llevar por este tipo de sentimientos, decían que el amor te volvía estúpido, y vaya que se sentía como tal. Eren no sabía nada acerca de celos, ni pensaba mostrárselos tampoco. Eso pretendía pero sabía bien que si no decía lo que pensaba acabaría enredándose en su propio interior.
-¿Alguna vez has pensado en tener novia?
-¿Novia?-se preguntó el menor con su semblante pensativo-Yo creí…que eso lo eras tú-confesó avergonzado-
Este niño estaba por bloquear completamente sus pensamientos para ser succionado por él. Jamás pensó en ello, ¿Novios? Nunca le pidió nada así, pero como estaban las cosas eso deberían ser. Por supuesto que Levi no iba a decir algo de ese estilo, pero también le agradaba la idea de categorizarlo así, eso significaría que esa persona fuese de él. Pero no necesitaba ninguna de esos apodos para saber que el castaño estaba completamente entregado hacia su persona. Apoderarse de él como si fuese un objeto no era lo que quería, estaría haciendo lo mismo que han hecho con mantenerlo encerrado y apartado de todo lo relacionado al exterior. Quería hacerlo feliz, y que él mismo decidiera estar a su lado, incluso si eso implicaba que en cualquier momento se llegara a ir. Hecho del cual debía admitir, se había convertido en el primer y gran temor de su vida, perderlo.
Levi relajó su postura, soltó el cruce de sus brazos y tomó la mano del menor.
-Algún día, si no cambias de parecer, te sacaré de aquí-le juró entrelazando sus dedos-
-Siempre voy a estar contigo. Hicimos una promesa-sonrió alzando sus manos entrelazadas, dejándolas frente a sus ojos-Estaré esperando ese día.
La promesa, no acostumbraba a ellas y sin embargo Eren se mantenía fiel ante ella. Jaló de su mano, extendiendo su brazo para atraerlo a su lado y así, cortar esa ridícula distancia que creo producto de sus celos y miedos. Acercó su rostro al del menor, pero se detuvo al divisar en el antebrazo del menor, una variedad de lesiones que recorrían la zona. Pequeñas manchas moradas recorrían su brazo, en su centro tenían un pequeño punto rojo como la de una aguja y unos pequeños rastros de cinta de enfermería.
-¿Qué te ocurrió aquí?-clavo su mirada en su antebrazo, girándolo de a poco-
-¿Esto? Ayer desperté con ello, mi padre dijo que fue un pequeño brote de alergia-le aseguró-
-¿Las alergias llevan marcas de cinta adhesiva?-subió sus ojos a los del menor. Creyó que estaba mintiendo, pero sus verdes ojos aguamarina no mostraban ninguna pisca de estar mintiendo-
-Ayer en la noche me revisó, tal vez utilizó cinta o algo por el estilo.
-Tú piel no queda así por una alergia, ¿Qué te ocurrió?-reiteró la pregunta, esta vez en un tono más autoritario debido a su preocupación-
-Yo…sólo fue una alergia…es la verdad, mi padre me revisó-juró el menor-
No estaba mintiendo que era lo peor, pero esas marcas no eran de una alergia cualquiera. Pareciera que su brazo hubiera sido víctima de reiteradas inyecciones, y no sólo eso, también parecía haberse negado debido a los hematomas en su piel, entonces, ¿Por qué no estaba mintiendo? ¿Cómo se debía a una simple alergia? Pero, ¿Quién era él para refutar un diagnostico medico? Estaba seguro de que eso no era una alergia, pero en el mundo debían de existir millones de situaciones médicas que él no conocía, además Eren estaba seguro de sus palabras.
-No te estoy mintiendo-insistió-
-Lo sé, debes ser más cuidadoso-acarició el antebrazo del menor, lo aceptaba pero aun así no se podía quedar en paz con la respuesta de Eren-Si prometes descansar bien esta noche y mañana no tienes ninguna dificultad, te llevaré a un lugar.
-¿¡Dónde!?-se acercó de golpe hacia el azabache, dejando sus rostros a pocos centímetros de distancia-
-Es una sorpresa.
-¿Puedo pedirte un favor?-requirió el menor con dificultad-
-No, pero te escucho.
-Los chicos de la otra vez…aquellos que estaban contigo la vez que me secuestraron, ¿Son tus amigos?
-Uhm, se podría decir que sí.
-Mañana… ¿Puedes llevarlos a donde sea que vayamos?-le rogó-
-No.
-¡Por favor!-puso sus manos sobre los hombros de Levi-
-¿Cuál es el punto para que los lleve Eren?-preguntó extrañado por la repentina petición del castaño-
-Quiero darle las gracias por haberme ayudado a escapar…
-No te preocupes, yo se los diré-se ofreció el azabache-
-¡No! De acuerdo…también los quiero conocer, son tus amigos quisiera conocerlos-confesó-
-Olvídalo-se negó rotundamente-
-¡Levi! Por favor, por favor, por favor, por favor-repetía sin descanso el menor, mientras sacudía a Levi por los hombros-
-Demonios, mocoso insistente lo pensaré pero quédate quieto-hizo a un lado los brazos de Eren-
-Eso es un ¿Lo pensaré bueno? o, ¿Lo pensaré malo?-insistió-
-Eso es un lo pensaré solo-lo silenció de una vez-
No se empeñó en repetirlo varias veces, con tal de que lo pensara estaría bien y de todos modos pensaba repetírselo mañana a través de mensajes. Estos últimos dos días había descansado demasiado, no obstante sentía que ese descanso que tuvo sólo logró fatigarlo aún más. No recordaba muy bien qué sentía en esos momentos, pero no era nada agradable y lo que si tenía claro era ese miedo que sintió mientras estaba en cama. Sin pedir permiso, Eren se abrió paso entremedio de las piernas de Levi dándole la espalda, tomó los brazos del azabache y él mismo se rodeó con ellos. Aquellos reaccionaron enseguida y por sí solos lo estrecharon contra su pecho, Eren alzó el mentón encontrándose con los ojos de Levi.
-¿Has asistido a clases regularmente?-le preguntó al mayor-
-Sí mocoso-entornó los ojos-
-¿Has hecho tus deberes?
No respondió, le dedicó una fría mirada para hacerle saber que era suficiente con las preguntas. Pero sorpresivamente, se encontró con Eren respondiéndole con una misma expresión conflictiva y graciosa. Parecía un pequeño niño haciendo pataleta por algo, la diferencia era que no se trataba de ninguna pataleta. Esas nuevas expresiones en el castaño llenaban el interior del azabache, al conocerlo no solía hacer muchas expresiones, claro que todo lo que sentía lo expresaba a través de palabras como una grabadora con el botón de pausa averiado. Cambio su semblante y tomo el rostro del menor para que no lo bajara, y así poder besarlo. El beso que le dio dejó fuera de juego a Eren, quien por estar en una posición complicada, se encontraba con los labios del azabache besándolo al revés con él desde arriba. No supo mover sus labios, sin embargo con paciencia Levi lo guío con delicadeza.
Sus labios reclamaron en cada movimiento, los días que no se vieron, deseándose como el primero y añorando un futuro. Un futuro nada claro, la enfermedad del castaño no dejaba ver un futuro con seguridad, pero aun así querían verlo. Que Eren llegara entrar en ese mismo estado de coma en el cual se encontraba su madre, y luego no despertara simplemente sería intolerable. Soltó su rostro a su vez que separaba sus labios del menor y lo estrechaba con fuerzas. Paso sus labios por los cabellos del castaño, sintiendo la textura suave de sus mechones en su rostro y el aroma que emanaba. Un aroma dulce y suave, parecía ser manzanilla. Eren regresó su rostro a la posición anterior, depositando un pequeño beso en la barbilla del azabache y volviendo a descender.
Descansó su mejilla sobre el menor, pasando la palma de su manos por el abdomen de Eren, con movimientos circulares sobre el pijama. Era blando, pese a que pasaba encerrado no tenía grasa, parecía el abdomen de un pequeño niño, había encontrado otro punto con el cual apoyar su postura para tratarlo como a un bebé.
-Continuas siendo un bebé-presiono levemente el vientre del castaño con su dedo índice. Eren no reaccionó y él se encorvó un poco encontrándose con el menor en un profundo sueño-Deberías ser más cuidadoso, ¿No sabes que estar así de expuesto puede ser peligroso? Estúpido mocoso-masculló entre dientes-
El cuerpo del menor entre sus piernas ya hacía un buen rato que lo estaba incitando, ahora que lo tenía en una situación tan vulnerable podría devorarlo con facilidad, sabía que en el fondo de sí Eren deseaba lo mismo y ya lo había expresado. No era un deseo superficial, tampoco codicia o algo vacío que lo guiara hacer eso, deseaba atesorarlo y poseerlo. Pero alguien debía cuidarlo, no podía convertirse en una maldita bestia como lo estaban haciendo sus pensamientos y empezar con ello. Eren no consideraría su enfermedad, él no sabía cómo cuidarlo adecuadamente y era muy probable que ocultara cualquier molestia con tal de continuar. Él debía ser quien lo cuidara, sabiendo que su si hacía un movimiento en falso podría lastimarlo era suficiente como para retenerse.
Tomó su teléfono que se encontraba en el velador del costado, eran las once y media de la noche. La puerta estaba cerrada por obra de Eren, puso la alarma y antes de devolver el aparato a su lugar, se fijó en el menor que descansaba en su pecho. Con sumo cuidado de no hacer ruido, con ambas manos sostuvo el teléfono frente al castaño y tomó una foto. Eren aparecía con su cabeza ladeada a un lado y su boca abierta, si no hubiera sido por la foto no se percataba y la cerró. Tomó nuevamente otra foto, pero esta vez desde un ángulo distinto donde resaltaba más su nariz y ya no tenía su boca abierta. Regresó a tomar varias fotos del menor en distintos angulas, una y otra vez teniendo cuidado de no despertarlo. Después de un rato satisfecho, se acomodó junto al castaño, sosteniéndolo en sus brazos de tal forma que no escapara y depositó un beso de buenas noches sobre su frente.
Nunca había encontrado tan interesante una cámara…
Continuará…
Bueno les traje el cap :3 la verdad pretendía poner la salida al evento que vio Levi en este cap, pero no iba a terminar nunca. Esperemos que nuestro Levi se decida y lleve a Farlan e Isabel! Sii /*-*/ Nuestro querido y amado Grisha( sé que lo aman) ya va dejando huellas de sus hermosos actos, saquen sus deducciones e hipótesis pero no es tan simple como parece, o tal vez sí, no diré nada. Espero les haya gustado el cap, no le he dado mucha profundidad a este (según lo que yo creo), pero el próximo será más intenso. Me estoy demorando en actualizar porque estoy en periodo de estudio como mula y no puedo dedicarle el mismo tiempo que antes, pero siempre habrá actualización.
Aprovechó de responder sus reviews:
Little rock: Muchas gracias 3 y bueno creo que en este cap ha quedado más claro a qué se refería el padre de Eren. Espero te siga gustando nos leemos 3
ZakuryMinashiro: Eren supo todo de Levi T-T y este cap fue menos intenso, o eso creo yo, pero en el otro ya empezaremos a profundizar más el tema del padre de Eren como tú dices, se viene más intensa esa parte. Espero que te siga gustando y esperemos ver qué pasa con nuestro pobre Eren. Cuídate nos leemos 3
Kokoa Kirkland: No lo creo xD Eren es demasiado uke. Espero que te haya gustado el de hoy también cuídate nos leemos 3
Valepaz1992: Awww gracias :3 este fue un poco más relajado, más que nada para dejar un poco más claro lo que le dijo Grisha a la madre de Eren. Espero que te haya gustado, nos leemos cuídate: 3
Bueno espero no retrasarme mucho con el otro, aunque ya voy retrasada en otro fic…Muchas gracias a todos los que leen, no duden en dejar sus sensuales reviews. Cualquier consulta, crítica constructiva o sugerencia es bienvenida.
Cuídense mucho y que tengan un lindo día 3
