Capítulo 15

Alcanzó a despertar antes de que su alarma lograra hacerlo. Lo tenía inculcado en sí, un reloj biológico aún más preciso que cualquier aparato físico que pudiera indicar la hora. Eren estaba abrazado a su cuerpo de tal manera, que pareciera impedirle a toda costa que se alejara de su lado. Con delicadeza y calculados movimientos, logró engañar al menor durmiente, salió de la cama y cambio sus atuendos por el uniforme de la escuela.

Eran las seis y media de la mañana, el sol ya empezaba a salir. El azabache tomó sus cosas y se acercó a la cama donde descansaba Eren, se preocupó de cubrirlo bien para que no pasara frío y con unas de sus manos, apartó los mechones de la frente del menor posando sus labios sobre esta. Quiso besar su boca, pero podría despertarlo y se absteniéndose de ello se marchó en silencio.

Lo bueno de vivir en esta ciudad, era que las actividades de esta empezaban a funcionar desde muy temprano. Cafeterías, panaderías e incluso algunos supermercados exprés abrían sus puertas desde muy temprano, y siendo ya las siete de la mañana podría pasar a degustar de un fresco desayuno con tiempo en una cafetería de camino a clases. ¿Cuándo se había vuelto tan rutinario en la escuela? Ni el mismo estaba seguro.

Como era de esperar, mientras se encontraba desayunando apaciblemente su teléfono vibró en el bolsillo de su pantalón. No era necesario pensar quién podría ser.

"¿Por qué te fuiste? No te despediste, me prometiste estar conmigo hasta la mañana"

Estaba molesto, de seguro más de lo que se imaginó al momento de salir sin despertarlo, y es que ese rostro de Eren durmiente no lo borraría por ningún motivo.

"Estabas durmiendo"

Eren:

"¿Por qué no me despertaste? Creí que habías escapado…"

Levi:

"¿Cómo podría hacerlo? Tengo al peor de los rastreadores conmigo"

Eren:

"…"

Esa broma no correspondía hacerla con él. Estaba tan acostumbrado al estilo irónico de su hablar que acostumbraba a utilizarlo muchas veces con Eren, él parecía haberse acostumbrado a sus palabrerías y aunque reaccionaba mal, esta vez debió abstenerse. El miedo de su partida fue algo que inculcó en el castaño esa vez que desapareció, y conociéndolo tan bien, la desconfianza debía de continuar latente.

Levi:

"Prometo que mañana te despertaré"

Eren:

"¿Vendrás a dormir hoy nuevamente?"

Levi:

"Después de visitar lo que te dije ayer, claro"

Eren:

¿Iremos con ellos?

No lo había olvidado, desgraciadamente.

Levi:

"Lo pensaré"

Eren:

"Pero eso me dijiste ayer…"

Levi:

"Continuaré pensando"

Era este momento donde Levi se preguntaba dónde estaba la cuidadora de Eren, con ella allí, él no podría tomar el teléfono y tampoco insistiría tanto. Sin embargo, si no le concedía ese deseo al chico este se enfadaría e insistiría hasta que lograra su cometido. Una de las cualidades que cabía resaltar de Eren, era esa insistencia suya que lo llevaba a conseguir, asombrosamente, lo que quería. Vale recalcar que fue esa misma la que lo atrapó.

Eren:

"Como quieras"

Fin de la mensajería, efectivamente Eren se había enfadado y no hablaría hasta que Levi aceptara llevarlos. Ni el mismo sabía cómo se lo tomarían sus compañeros, tampoco cómo reaccionaría Eren y si eso le haría un bien. Pero con él ya estando a su lado, sus amigos ya habían pasado la prueba de fuego, ni los dos juntos se comparaban a la brutalidad de Levi.

Suspiró y rendido a la situación, la cual no se le hacía nada agradable, envió un mensaje a Farlan donde le invitaba fríamente asistir al evento en la noche junto a Isabel, donde por supuesto también estaría Eren. No dio ninguna explicación, simplemente una sugerencia según lo que él pensaba, esperando que fuese rechazada por falta de detalles. Juntarlos a ellos, era tan bizarro como algún tipo de sueño fantasioso maravilloso imposible de realizar. Estaba acostumbrado a verlos por separado, y ni en sus más locos pensamientos lo veía juntos.

Lamentablemente, contra a sus expectativas, la respuesta alegre de Farlan fue un sí. Estaba claro que aquella respuesta tan entusiasta y ansiosa no era de parte del destinatario de su mensaje, sino de alguna chica que debió escucharlo pensar en voz alta mientras lo leía, aceptó, robó el teléfono y ella misma escribió la respuesta. Los conocía muy bien y ahora se encontraba aquí, envuelto en este futuro encuentro entre ambos bandos.

Luego del desayuno, de su billetera extrajo el dinero para pagar, dándose cuenta que ya sería hora de buscar dinero. Recordaba la promesa que le hizo a Eren, no meterse en conflictos si no era necesario y aunque este no fuera visto por el azabache como tal, mucho menos innecesario, no existiría excusa válida para el menor. Por suerte el dinero que tenía le era suficiente para hoy y mañana, podría conseguir en juegos de apuestas donde no había conflictos físicos necesarios.

Tomó sus cosas y se dirigió a la escuela. Cuando su asistencia en esta había empezado incesante, muchos clavaban sus ojos en él ante la falta de costumbre de verlo llegar temprano diariamente, luego con el pasar de los días esto se había esfumado, convirtiéndose así, en un estudiante común y corriente con la excepción de tener un coeficiente intelectual mucho más elevado. Sin embargo, las clases continuaban pasando lentas y tortuosas ante sus ojos, nada le parecía interesante y todo excesivamente fácil. La lucha por fingir prestar atención, para así evitar cualquier conflicto, se le hacía cada vez más difícil. ¿De verdad no había nada interesante que implicara una dificultad mayor? Se preguntó mientras observaba, o fingía hacerlo, a la profesora de Biología hablar y hablar sobre las funciones del sistema inmunológico. Fue entonces cuando encontró la respuesta a su pregunta. Sí había algo que quería saber, algo que le era completamente desconocido y siempre se preguntaba por ello. Medicina, más específicamente el área de cardiología.

Por primera vez en mucho tiempo, la hora de almuerzo la vivía en otro ambiente que no fuese la azotea. Entre medio de varios estantes, Levi buscaba impacientemente en la biblioteca algún libro que lo encaminara hacia el tema redundante en su cabeza. No hallaba ninguno, cada uno de los libros que cruzaban sus manos era muy simples y no profundizaban el tema como él lo esperaba. Rendido ante ellos, decidió pedir prestada una de las computadoras de la biblioteca.

Empezó a buscar por enfermedades al corazón, todas ellas se dividían en ramas de diferentes temas y esos temas se dividían nuevamente apuntando a otros puntos que se dividían sin cesar. Por primera vez, Levi podía admitir algo que no era sencillo. No bastaba con saber una enfermedad, ni saber unos cuantos temas de ello y aun sabiendo todo, nunca sería suficientemente certero. Todo esto requería años de estudio, dedicación e innovación, conjunto que lo hizo sentir una escoria junto a todo el conocimiento aburrido que tenía y manejaba a la perfección.

Pronto surgió una nueva duda, aquella que le impedía avanzar cierta parte de su relación con Eren. Sin llamar mucho la atención, tomó precauciones para que nadie fuera capaz de ver el resultado de su búsqueda, bloqueo el control de la computadora de la bibliotecaria y se aseguró que no hubiera nadie. Seguro de su privacidad, escribió en el buscador "Patologías cardíacas y sexualidad". Se sentía como un maldito pendejo caliente buscando ese tipo de cosas, concentrado y a su vez alerta de no ser descubierto. Había de todo tipo de información, precauciones e incluso pasos a seguir, pero no era tan sencillo sobre todo si la enfermedad de Eren era tan extraña. Buscó paralelo a ello, cómo llevar la primera vez entre hombres, al igual que lo demás no era tan sencillo como lo imaginaba.

Dejó de lado su búsqueda de cinco minutos, borró el historial de Internet y volvió a su salón para empezar las últimas clases del día.

Mientras la mayoría se dedicaba a entender y salvarse de las temibles fórmulas de física, su mente reflexionaba sobre otro tema, Eren. Todo aquello que leyó en Internet no tenía por qué se cierto, después de todo cualquier estúpido publicaba algo en la red y él tampoco era quien para saber qué era verdad o no. Sus dedos jugueteaban con un pequeño mechón de su frente, no saber nada sobre el tema le hacía sentirse frustrado, él, que siempre creyó que todo era fácil de aprender y entender, ahora se tragaba sus propias palabras transformándolas en un amargo sabor al reconocer que estaba equivocado.

Al salir de clases, pensó pasar primero por su pequeño hogar en la casa de sus amigos, recordar que los tendría que ver en la noche junto a Eren fue suficiente para cancelar aquella idea. Aceptó juntarlos, pero por ningún motivo permitiría que supieran donde vivía, y conociendo cómo era Isabel, esa chica iría contra sus órdenes con tal de saber todo del castaño. Determinando pasar por cualquier restaurante que contara con algún baño, desvió su camino encontrándose de paso con una farmacia. Paso de largo y a pocos pasos de allí, disminuyó el ritmo hasta detenerse, volteo a mirar ¿Desde cuándo se hacía tan interesante una? Desde que leyó ciertas cosas en Internet, cosas que encontraría allí.

Volvió a su camino, pero se detuvo a observar nuevamente. Una atracción magnética inexplicable le impedía moverse.

-o-

De acuerdo a lo planeado, cada salida que fueran a planear los viernes en la noche, si no llegaba su padre, debía de avisarle a Armin. Su amigo no se mostró agradado con la idea de un principio, un evento de esa magnitud implicaba mucha gente, juegos y podría traerle algún tipo de problema. Pero logró volcar su visión gracias a sus insistentes argumentos apoyados en la seguridad que le otorgaba Levi.

Él se encargaría una vez más de distraer a su hermana. Se sentía mal al saber todo el trabajo que estaba empleando su amigo en esto, siendo que él no disfrutaba nada, pero, eran las únicas oportunidades donde podría salir de las rejas de su habitación.

Levi no se había comunicado en ningún momento con él, esperaba algún mensaje de su parte durante el día y no haber recibido algo le molestaba. Se había enfadado, al prohibirle ver a su amigos sentía que nuevamente le bloqueaba el conocer de su vida.

Ya había anochecido, su amigo y su hermana se encontraban en la habitación de la chica estudiando. A veces no entendía cómo Levi tenía tanto tiempo, si todos los demás se encontraban en periodo de exámenes estudiando como si el mundo dependiera de ello, ¿Era posible que descuidara sus estudios? Por la edad que tenía el azabache, pronto debería apuntar alguna universidad y si sus notas no abastecían los requisitos de esta, ¿Qué haría? El futuro de Levi recaía en su espalda sin darse cuenta.

Unos pequeños golpecitos en el ventanal lo despegaron de su reflexión, apartándose de sus pensamientos caminó hacia ella para dejar entrar al azabache que venía a su búsqueda. Siempre se lanzaba a sus brazos cuando lo veía, esta vez, estaba enfadado o intentaba estarlo. Tenía sus razones, haberlo abandonado en la mañana sin aviso y oponerse a conocer a sus amigos.

-¿Qué? ¿Sigues enojado?-le preguntó el azabache, sin mover un solo dedo para acercársele-

-No estoy enojado-respondió fríamente-

-¿Debería decirle a los chicos que no vengan?-tomó su teléfono mirándolo de reojo-

-¡No! Estoy bien-se aferró al brazo de Levi, cambiando su rostro por uno sonriente-

-Eres un maldito manipulador…-susurró entre dientes-

-¿Uhm?

-Sólo vamos-evitó todo conflicto-

Sin poder ocultar su felicidad en la gran sonrisa que esbozaban sus labios salió junto a Levi de allí. El azabache había ocultado su bolso antes de salir, se encontraba pesado y no iría a un evento tipo parque de diversiones cargando eso.

Con mucho cuidado descendieron y se escabulleron por los jardines de la casa. Esta vez irían un poco más lejos, debido a ello Levi decidió utilizar el asqueroso y repugnante autobús. Siempre lo evitaba, aunque tardase horas caminando lo prefería así, sentir el aire fresco evitando toda esa concentración de olores y bacterias contenidas en esa máquina. Eren no sería capaz de caminar tanto, y si lo hacía no llegarían jamás de tanto descanso entre medio. Ya habían subido a un autobús anteriormente en ese incidente del rapto, pero ambos venían en las profundidades de sus mentes.

Al llegar a la parada de bus, el menor la observó como si nunca antes hubiera estado en una. De seguro no recordaba o bien, no admiró con esplendor esos asquerosos asientos de espera bajo los letreros llenos de grafitis que en su momento debieron de indicar alguna ruta. Con cero antipatías por ellos, se sentó en el asiento a esperar por el bus, el azabache estuvo a punto de advertirle que no lo hiciera pero lo único que alcanzó fue a mover su mano hacia el menor.

El bus llegó y fue él el encargado de costear el pasaje del menor, conociéndolo, de seguro pensaba que era un servicio gratis y de buen samaritano. Tomaron el asiento trasero, único liberado, pero antes de llegar a sentarse el bus dio marcha ocasionando que el menor perdiera el equilibrio. Las manos del azabache lo sostuvieron de la cintura, no dejándole caer y guiándolo al asiento lo sentó.

-Gracias-dijo el menor-

-Si te caes aquí será un problema-correspondió en su dialecto-

En respuesta, el menor hizo una mueca en disgusto a sus palabras, fijando su vista fuera a través de la ventana. Levi no debía estar contento con que fuera a ver a sus amigos y ahora se lo estaba cobrando con su actitud, pero eso no lo iba a desanimar a conocer parte de su vida. Sabía bien que mientras se dedicara a husmear en ella con mayor frecuencia, se enojaría más.

Las calles de noche eran hermosas, esta vez se alejaba aún más de su casa y eso le hacía sentirse ansioso y a su vez temeroso. Deseaba con todas sus fuerzas alejarse más y más, no volver jamás a esa habitación y conocer más allá de lo que sus ojos pudieran ver.

Sólo fue un viaje de quince minutos en bus. Al llegar, la ruidosa multitud de gente reunida era evidencia que en verdad se llevaba a cabo algo allí. Desde lejos, se veía una gran rueda de la fortuna que resaltaba entre una multitud de máquinas y tiendas levantadas con carpas, girando con sus luces de distintos colores en medio de la noche. Era bellísimo, lo más bello que había visto hasta ahora en el exterior. No pudo sostener la firmeza de su mandíbula, dejándola abierta ante el asombro, postrado sobre sí mismo sin poder moverse. Empezaba a ponerse nervioso.

-¿Qué esperas?-le incitó Levi-

-Ehm… ¿Debemos entrar?-titubeo el menor-

-¿Sí…?-respondió como si fuera obvio-No me digas que ahora te da miedo la gente.

-No, no es eso…-aseguró, pero la verdad es que se sentía nervioso por tanta novedad y gente reunida en un mismo lugar-

-¡Hermano!-gritó una voz-

Levi reaccionó enseguida ante ella, tomó al menor del brazo y lo apegó a su lado para protegerlo. No es que pensara que fueran alguna amenaza como la palabra lo describía, pero conocía bastante bien a Isabel cómo para imaginarse qué podría hacer.

La pelirroja venía alegremente agitando su mano en alto, junto a Farlan que ya estaba avergonzado por el griterío efusivo de su compañera. Al divisar a Eren, la chica sonrió aún más y le susurró algo a su acompañante.

-Pensaba que era mentira que nos enviaras ese mensaje Hermano-saludó Isabel-

-Yo esperaba la respuesta de Farlan-acusó Levi la actitud de Isabel en el celular de su amigo-

-Ya sabes cómo es ella…-se excusó el chico antes de que la pelirroja pudiera decir algo en contra-

Pero ella no estaba interesada en dar excusas, sus ojos se mantenían puestos sobre Eren quien se encontraba cohibido al lado del azabache. Sentía la excesiva atención de la chica sobre él, y antes de poder acostumbrarse, ella avanzó acercando su rostro al del menor.

-¡Hola!-saludó alegremente la chica-¿Eren verdad? Es la segunda vez que nos encontramos, es un gusto conocerte otra vez. Me llamo Isabel-estiró su mano para saludar-

Levi estuvo a punto de apartarla ante la reacción incomoda que tuvo el castaño, pero sorprendentemente este le entregó la mano a la chica para saludar.

-Hola-respondió el menor-

-Él es Farlan-apuntó al chico a sus espaldas-A veces parece un poco irritable y malhumorado, pero es una buena persona-sonrió-

-Deja que los demás se presenten por sí solos…-regañó a la chica, dándole un leve golpe en la cabeza-Un gusto-estiró su mano al igual que la chica-

-Igualmente-correspondió Eren-

-¿Te gustan los juegos? Hay muchos aquí ¡Ven!-lo tomó de la mano para llevárselo, pero fue detenida del cuello de su chaleco por Levi-

-No lo hagas correr ni forzarse-le recalcó a la chica-

-Lo sé, lo sé-aceptó y se fue con Eren a paso lento-

El castaño extrañado e impactado, volteo su rostro para buscar al azabache que al momento de verlo, le hizo un gesto con su cabeza animándolo a continuar, dándole así mayor seguridad. Con una sonrisa, se despidió momentáneamente del lado de Levi, dejándose guiar por Isabel.

Por su lado, Levi y Farlan los siguieron, preocupándose de no quitarles de vista pero manteniéndose a cierta distancia. La chica se encontraba muy emocionada, contagiando así al menor con aquella felicidad que rebosaba en ella. Poco a poco, Eren empezaba acostumbrarse a ese ambiente lleno de gente, de actos, juegos y muchas cosas más.

-Entonces, ¿Por qué nos trajiste a nosotros?-peguntó Farlan-

-Él quería conocerlos-respondió el azabache-

-¿Enserio?-fijó su mirada en el castaño-No se ve un mal chico.

-No lo es-protegió Levi-

Farlan no dejo pasar el hecho que su compañero estuviera tan interesado en ese niño. No había minuto ni segundo donde los ojos de Levi descuidara al menor, en cada juego que Isabel pedía entrar, el azabache se encargaba de examinar el funcionamiento de este dando o no el permiso para que fueran. Su semblante llegaba incluso a ser menos frío que de costumbre y recordaba que el azabache ya había demostrado interés con anticipación, las llamadas telefónicas, su excesivo tiempo mandando mensajes, la preocupación con la cual salvó el otro día a Eren, muchos de esos factores demostraban que esta persona no era igual que las demás en su vida.

-¿Quién es él? Creo que nunca nos explicaste bien eso-preguntó su compañero-

-Creo que ya se había presentado, se llama Eren-describió el azabache-

-Eso ya lo sé…pero siento que ese niño es alguien especial para ti.

-¿Cómo llegaste a esa conclusión?

-Sólo hay que verte para darnos cuenta… ¿Es importante?

-Lo es-confesó Levi-

-¿Es esa persona?-preguntó recalcando la palabra "esa"-

No respondió. Farlan sabía que el silencio era la mejor respuesta que obtendría de él, si no lo negaba, estaba claro que era así y no lo escucharía de su boca. Levi era demasiado orgulloso como para admitir algo así, pero saber que lo era le hacía sentirse aliviado. Siempre vio a su amigo como un hilo a punto de romperse en cualquier momento, ellos nunca lo dejaron solo lo que influyó para nunca perderlo. Como su amigo y compañero, Farlan siempre estuvo aconsejándolo pese a que sus consejos iban y venían como palabras al viento, más de alguna vez pudo influir indirectamente en él. Pero ese niño, Eren, había logrado llegar al corazón de Levi y sostenerlo desde lo más profundo de su ser. Por primera vez, podía descansar de su preocupación hacia su amigo.

-No me tomes a mal, si Eren es esa persona me alegro. He visto cómo te comportas con él, también la preocupación que tomas, tú no te abres a nadie y verte así de bien me deja más tranquilo, pero, ¿Realmente crees estar preparado para eso?

-Nadie está preparado para algo, se aprende-respondió a su amigo, quien sonrió al escucharlo-

-Supongo que tienes razón-aceptó mirando en dirección a los chicos que venían de regreso hacia ellos-

-¡Hermano vamos allí!-apuntó la chica con uno de sus dedos-

El puesto que señalaba la chica correspondía a uno de competencia basado en el disparo a distintos blancos. Los distintos blancos conllevaban a su vez, una variedad de premios según la dificultad. Los cuatro se acercaron, Farlan aceptó jugar luego de la insistencia de Isabel que no dejaba de exigirle a gritos en su oído. Por su parte Levi y Eren, observaban como lo hacían. Intimidado, el castaño se mantuvo lejos de la zona de disparo ya que pensaba que se trataban de pistolas de verdad, pudo darse cuenta poco después que sólo el sonido era fuerte y avanzó un poco para admirar cómo jugaban.

-¿Qué pretendes ganar?-le preguntó Farlan mientras dio el segundo disparo-

-¿No es obvio?-le miró de reojo con la escopeta lista a apuntar y en cuanto lo hizo, el brazo del chico se movió "accidentalmente" desviando su puntería-¡Lo hiciste a propósito!-se lanzó sobre él a golpearlo-

Eren sonrió al verlos disfrutar frente a sus ojos, al menos eso veía él.

-¿Quieres intentarlo?-le preguntó el azabache-

-¿Puedo?-preguntó como un infante-

-Ven-lo tomó de la mano-

Pagó por una jugada que se componía de tres tiros, el hombre del puesto le dio una escopeta al castaño que para su sorpresa era más liviana de lo que se veía. Levi le indicó cómo sostenerla, le recomendó ciertos blancos que se veían más accesibles desde su posición y su nula experiencia, y lo dejó para que jugara.

El primer disparo fue todo un fracaso, no se acercó ni un poco a un blanco. El segundo y el tercero no fueron diferentes, y sus oportunidades ya se habían agotado. Desde su punto de vista no se veía tan difícil, cuando fue él quien jugó se dio cuenta que las apariencias engañan.

-Tu puntería es un asco-repudió Levi-

-¿A sí? Discúlpame por ser ineficiente entonces-respondió enfadado-

-Déjame enseñarte como se hace.

Pagó nuevamente otra oportunidad, tres nuevos tiros. Y para la sorpresa de Eren, le volvió a entregar el arma a él. Estaba molesto, se la iba a devolver pero cuando se dio vuelta, Levi se encontraba detrás de él, tomó sus manos y juntos sostuvieron la escopeta. Su cuerpo estaba rodeado por el azabache, sentía su calor y su aroma que como un interruptor, aceleraban su corazón con facilidad. Su cuerpo se crispó al sentir la respiración del azabache en su oído.

-Debes sostenerla así-le enseñó Levi, posicionando el arma mientras le susurraba al oído-No apartes la mirada de tu objetivo, que tus ojos se conviertan en el camino de la bala, respira profundo y hazlo-apretó el gatillo y el sonido del disparo lo despertó de su trance-¿Entendiste?

-S-sí-respondió avergonzado-

Intentó ocultar su vergüenza, agachó su cabeza y escondió su cuello elevando sus hombros sólo haciéndolo más evidente. Al percatarse de ello, el azabache besó discretamente la mejilla del menor que ardía de vergüenza. Luego de ello, Levi disparó los otros dos intentos sin fallar en ninguno y sin soltar a Eren que empezaba a desear salir de allí antes de que las consecuencias empezaran a ser evidentes.

Los blancos que consiguió Levi tenían premios, Eren esperó a que escogiera alguno de ellos debido a que fueron sus intentos los logrados y Levi expresó que no estaba interesado en ninguno de ellos. De esa forma le dio a escoger el menor de lo contrario simplemente se desperdiciaría. Una pequeña caja musical llamó su atención, era redonda, con decoraciones de flores de loto a su alrededor y la belleza de sus detalles fue suficiente para llevarla, aun pudiendo escoger algo de mayor valor. Levi bufó en silencio aquella cajita, pudo escoger otra cosa pero viéndola mejor, era ideal para la persona que era Eren.

Feliz y satisfecho, salieron de esa multitud reunida en el juego, para toparse con un nuevo flujo de personas. Habían perdido de vista a los compañeros de Levi por un momento, pero no tardaron en aparecer entre la multitud que se apartaba para no ensuciarse con los algodones de azúcar que traía Isabel. El rostro de Eren se deformó enseguida al recordar las palabras de Levi.

-¡No comas eso!-el menor le gritó a la chica, dejando a todos espantados. Sobre todo a cierta persona que había iniciado eso-

-¿Q-qué pasa…?-observó espantada su alimento-

-Nada-hablo Leví cubriendo la boca del menor-Ella también puede comer eso-le tranquilizó-

-¿Quieres un poco? Lo gané en el juego de tiro al blanco, hubiera conseguido tres si no hubiera sido por el estúpido de Farlan-le ofreció a la vez que despreciaba a su compañero con la mirada-

-No…de todos modos no puedo comer tanta azúcar-sumó además de la supuesta amenaza que implicaba ese comestible-

-¿Qué? ¿Por qué?-preguntó la chica-

-No tengo buena salud…-confesó desanimado-

Levi les ordenó con una simple mirada que no continuarán preguntando, les hizo entender que el tema era complejo y no era agradable para Eren. Ya habría tiempo de explicarles eso, pero hoy, había traído a Eren para que se divirtiera.

-¿Quieres subirte a eso?-le señaló la rueda de la fortuna, desviando el tema de golpe-Sí te da miedo la altura no te preocupes.

-¡Sí!-aceptó entusiasmado-

-¡Vamos!-se animó a su vez la pelirroja, acercándose a Eren para llevarlo. Pero esta vez Farlan la sostuvo-

-Tú vendrás conmigo-la arrastró antes que se entrometiera-

-Tranquilo ella estará bien-le aseguró al castaño que se mostró preocupado por cómo se llevaron a la chica-

Juntos fueron a esperar el turno para subir a la rueda de la fortuna, Farlan e Isabel esperaban por entrar antes que ellos, mientras que Levi esperaba ver si Eren se arrepentía. Contra a lo que él esperaba, a medida que se acercaba su turno, el menor se entusiasmaba más sin una gota de vacilación. Era común que existiera gente que le tuviera miedo, incluso veían estas cosas a menudo y un niño que vivió encerrado toda su vida y se venía enfrentándose a este recién, no presentaba ninguna gota de temor.

No hubo ninguna señal de duda en Eren cuando subieron en una de las cabinas redondas de la atracción. Se sentó frente al asiento donde se encontraba Levi y la rueda empezó a subir de a poco dejando entrar las demás personas. A medida que la rueda subía y se detenía, la belleza de la iluminada ciudad los invadía en aquella pequeña cabina. Levi no dejaba de sentirse preocupado por Eren, ante cualquier molestia que presentara se encontraba listo para exigir que detuvieran la rueda y lo bajaran. No fue necesario continuar preocupado, ya que se encontraba cautivado por la vista que tenían desde allí arriba. Sin temor de caer, su cuerpo se aproximaba a la orilla del cristal de la cabina para admirar sin perderse de nada aquella ciudad que deseo conocer por mucho tiempo. Sus ojos contenían las distintas tonalidades de las luces inquietas que se establecían en aquellas orbes que absorbían al azabache. Jamás pensó que la felicidad de otra persona se convertiría en el motivo de la suya misma.

-¿Qué te llevaste de premio?-le preguntó Levi con el fin de captar su atención-

-Una cajita musical-la enseñó con sus manos-

-¿Esa cosa funciona?

-No sé…-la abrió para comprobarlo-

No sonó, fue entonces cuando recordó que debía darle cuerda. Recordaba que su madre tenía una antes de que su padre la desechara utilizando la excusa que era dañina para él. Luego de darle cuerda, una lenta y metálica melodía* empezó hacerse presente en ese espacio. Era suave a su vez, la música no era una costumbre en él pero aquella melodía lo cautivo con sus primeras notas que se dejaron escuchar. La pequeña cajita tenía un espejo donde podía observarse, y ya no lo hacía como antes. El Eren que conocía, aquel que vio por tantos años en el mismo espejo del baño, reflejado en el ventanal de su habitación, ya no existía. Hoy sus ojos ya no eran las mismas joyas sin brillo que en aquel entonces, en este mismo instante esos ojos se habían llenado de recuerdos, sentimientos, experiencias y sobre todo de vida.

-Tus amigos son buenas personas, gracias por traerlos-agradeció desde el fondo de su ser-

-Supongo que tienes razón-respondió sin apartar sus maravillados ojos del menor-

-Gracias por todo lo que has hecho por mí, creo que nunca podré devolvértelo... Gracias por ser tú quien estuviera en ese teléfono y también por haberme aceptado-sus ojos empezaban a derramar lágrimas por los desbordantes sentimientos que no podía contener-Gracias por hacerme amar como lo hago ahora, no sé nada de esto, soy muy problemático e ingenuo, pero no te vayas nunca más por favor...

-Esta fue la principal causa que me llevó a caer por ti-confesó en voz baja-

-¿Eh?

-No lo diré dos veces-se negó a repetirlo-

-Te amo, no vuelvas a cerrar tus puertas conmigo por favor… quiero saberlo todo de ti, jamás querría dañarte…así que…-las lágrimas no cesaban mientras escupía todo lo que sentía-

-Eren, es suficiente-lo detuvo ante la precaución de no ocasionarle ningún problema-No me iré, aunque a veces seas un mocoso manipulador.

-Lo siento… ¿Sigues enojado?

-¿Y si no fuese así?-lo retó-

-¿Podrías besarme?-le pidió desviando su mirada-

Respondiendo al llamado de su sollozante mocoso, el azabache se levantó del asiento frente al menor y con un paso cortó la distancia. Se encorvó hacia el castaño sin dejarle moverse de su asiento, con una de sus manos cerró la cajita musical que emitió su canción hasta empezar a decaer, y con la otra sostuvo el rostro del menor para besarlo. No se tomó el tiempo de acercarse con paciencia, reclamando lo suyo empezó a devorar sus labios en el mismo instante que se rozaron. Un pequeño pero importante detalle lo detuvo, Eren no seguía el ritmo de sus besos, es más, se encontraba con su boca tensa y cerrada al igual que sus ojos. Al verlo allí así de tímido, sonrió en su interior por la inocencia del pequeño.

-¿Vas abrir tú boca o no?-le recordó Levi-

-¡L-lo sé!-respondió avergonzado-

Esta vez, el ritmo de sus labios se sincronizó y con ello sus besos se profundizaron sin importarles qué o quién pudiera estar observándolos. Eren rodeo el cuello del azabache con sus brazos, dejándose atrapar por aquellos finos labios que lo devoraban apasionadamente. Sus labios se apartaron dando paso a la expresiva sonrisa que regaló el castaño. Una sonrisa más discreta se dibujó en los labios de Levi, correspondiéndole así los sentimientos que tanto apreciaba en su interior.

-Tengo una pregunta, ¿Ella es tu hermana? Te ha llamado hermano todo este tiempo-expresó su duda-

-No, cuando la conocí estaba a punto de ser atrapada por unos traficantes de humanos, la salvé y desde ese día no ha parado de llamarme como tal.

-Eres un buen hermano mayor-expresó el castaño, Levi era más bondadoso de lo que imaginaba-

-Quien sabe.

Antes de que se dieran cuenta, el recorrido ya había finalizado y la cabina era abierta por uno de los encargados de esa gran atracción. Levi vio la hora en su teléfono, el tiempo había pasado volando y era hora de volver. Sin ningún prejuicio, tomó la mano del menor escondiendo ambas en el bolsillo de su chaqueta y lo guío al punto donde los esperaban sus amigos. No sintió la necesidad de soltar su mano con ellos allí, así impedía también que Isabel, que ya venía corriendo hacia ellos, se apoderara del castaño nuevamente.

-Eren debe volver a su hogar-detuvo a la chica-

-¿¡Qué!? Aún quería hacer muchas cosas con él…-reclamó relajando su postura alegre-

-Nos veremos otro día-prometió Eren-

-Sí, nos volveremos a ver-estiró su mano igual que al saludar-

El castaño tomó su mano y se despidió junto a la extensa sonrisa de la chica. Farlan no se quedó atrás, repitió el mismo gesto que la pelirroja y esta vez pudo sentir cómo el apretón de manos fue más gentil que el primero. Incluso fue capaz de esbozar una leve sonrisa, a diferencia de antes donde sólo recibió un frío saludo.

Abandonaron el lugar, dejando a los amigos de Levi en el evento que no pensaba acabar en toda la noche. Las ganas de quedarse no faltaron, tanto por parte de Eren como unas pequeñas de Levi, pero el horario era esencial para el cuidado de su salud. Tomaron el mismo recorrido de regreso, esta vez sus manos iban entrelazadas al interior del bolsillo de la chaqueta de Levi. Pese a que el esfuerzo físico no fue mayor, Eren agotado descansó su cabeza en el hombro del azabache y durmió todo el trayecto en bus. Levi intentó no despertarlo al llegar, pero cuando lo quiso cargar en sus brazos se despertó de golpe no permitiéndole que lo hiciera. No le molestaba ser cargado por Levi, pero no quería parecer más enfermo de lo que ya era.

Sin mostrar dificultad, llegaron a su casa caminando el uno al lado del otro. En este caso sí se dejó cargar ya que no contaba con los dotes de Levi como para entrar a hurtadillas a una casa. Llegaron a la habitación y como estaba acordado le escribieron un mensaje de texto a Armin, avisándole que ya se encontraban en casa. Levi se acercó lentamente a la puerta de la habitación del castaño y se aseguró de ponerle el seguro.

Eren por parte se lanzó sobre su cama apenas pudo hacerlo, no se preocupó de cambiarse ni mucho menos sacarse sus zapatos. Boca arriba y con los brazos extendidos sobre su cama suspiró, satisfecho y feliz por su nueva salida.

-Cámbiate de ropa-le ordenó Levi, al verlo tumbado sobre su cama-

-Después-se opuso Eren-

-Hazlo ahora, debes acostarte.

-No quiero.

-Oye mocoso, te vas a meter a la cama ahora-se acercó a él, lo suficiente para poder observarlo desde arriba con su dominante y fría mirada-

-No quiero-se negó nuevamente, sin ser afectado por los fulminantes ojos de Levi-

-Ponte el pijama ahora o te juro que seré yo quien lo haga-le amenazó-

Eren llevó su antebrazo a cubrir sus ojos.

-Hazlo.

Sus palabras retumbaron en los oídos de Levi, ¿Acababa de escuchar bien? ¿Acaso lo estaba persuadiendo? Eren se encontraba sobre su cama, vulnerable, inocente y sobre todo seductivo ante sus ojos, todos sus esfuerzos por retenerse se estaban esfumando. Sólo debía lanzarse sobre él y alimentarse de su esencia, apoderarse de ese niño que lo vuelve loco, sin embargo, era imposible no verse a sí mismo vulnerable ante el abuso de otro ser asqueroso. El mismo ser que era él en este instante.

-Haz lo que quieras-dio media vuelta-

El castaño se apresuró a tomarlo del brazo, no le dejó escapar como lo pretendía.

-Levi mírame-le llamó-

-Suéltame-le ordenó, sentía la mano temblorosa del castaño en su brazo-

-Yo también tengo miedo-confesó el menor-

-Entonces déjalo, estúpido-se soltó del agarre de Eren-

Al ver como su mano era desechada por Levi, saltó de su cama hacia él, aferrándose por su espalda con fuerzas. Pudo detenerlo, no se movió y al sentirlo junto a él sus nervios aumentaron más. Su ritmo cardiaco se aceleró y era perceptible en la espalda del mayor.

-Estaremos bien-le juró estrechándose con fuerzas-

Giró para verlo, esperaba verlo llorando pero se encontró con un pequeño niño decidido y avergonzado por sus palabras. Esa imagen fue suficiente para suprimir esa asquerosa percepción, quien se encontraba frente a él era Eren, a quien deseaba y amaba perdidamente. Lo hizo regresar a la cama y lo sentó, luego se arrodilló frente a él y lo sostuvo de sus manos.

-¿Estás seguro?-le preguntó-

-Sí-respondió sin titubear-

Apoyó ambas manos sobré los muslos del menor y se impulsó para llegar a los labios carnosos que lo llamaban. Eren estaba temblando, pero previendo que el azabache podría arrepentirse al pensar que se le era desagradable, pasó sus brazos por debajo de los de Levi y lo encarceló con firmeza, sosteniéndolo de los hombros.

Al no tener escapatoria y verse sumido en aquella situación, el mayor recostó al menor sobre su cama, empujándolo con su cuerpo lentamente. Los brazos del menor esta vez pudieron sostenerlo en un abrazo, sus labios no cesaban de besarse y ninguno de los dos se animaba a dar un paso más. Tenían miedo, uno no sabía a qué se estaba enfrentando, pero aun así lo deseaba desesperadamente. Mientras que otro tenía miedo de lastimarlo y hacer algo mal. Sus cuerpos no se tomaron mucho tiempo para entenderse, el bulto de ambos empezaba hacerse más notorio y lo sentían hacer presión el uno contra el otro. Las caderas del azabache empezaron a moverse en círculos, frotando el bulto de su pantalón contra el del castaño que se encontraba igual de duro que el suyo. Su intención nunca fue dejar de besarlo, pero el movimiento la sensación de abajo le generaba descargas eléctricas al castaño que se traducían en leves gemidos por los cuales debía conseguir mayor cantidad de oxígeno.

Recordaba lo que leyó hoy en Internet, todo se había quedado grabado como un listado adjunto a su mente. Debía hacer que Eren se sintiera cómodo, en una posición cómoda y darle caricias previas a su cuerpo para que se acostumbrara poco a poco a la sensación. Se detuvo abruptamente al recordar algo más que necesitaba y facilitaría el acto.

-¿Levi?-le llamó extrañado-

-Espera-dejo libre el cuerpo del menor y se dirigió a su bolso-

De este extrajo una pequeña botellita de lubricante y una caja de condones que había comprado en la farmacia, que inevitablemente no le dejó otra opción. Sabía que los necesitaría algún día, nunca pensó que ese día sería el mismo que compró aquello. Regresó al lado del menor, le sacó sus zapatos y le hizo recostar por completo en su cama. Subió junto a él, apoyándose sobre sus rodillas con el castaño entre sus piernas.

-Quiero que me prometas algo, si te sientes mareado, tienes nauseas, dolor en el pecho o no puedes respirar bien debes decírmelo-le hizo jurar-

-Lo haré-juró-

-Es importante que lo hagas, si no lo haces de todos modos me daré cuenta y no volveremos hacer esto, ¿Entendido?-le amenazó-

-Lo prometo.

Ya habiéndole advertido al menor los síntomas que podrían indicar algún problema, lo besó nuevamente. Desprendió del cuerpo del castaño, su chaqueta y sudadera con cierre dejándolo con su playera. Metió sus manos por debajo de esta, sintiendo la tersa piel del menor. Con suaves caricias subió y bajo por sus costados innumerables veces hasta que, cansado de esa prenda, se la quitó dejando su torso desnudo. Continuado de eso, el mismo se desprendió de toda ropa sobre su torso y regresó a besarlo, pero no fue la boca su blanco. Sus labios se centraron en recorrer el cuello del castaño, descendiendo de a poco con un camino de besos que dejo por su pecho y abdomen. Podía escucharlo gemir, escuchar sus sonidos le hacía sentirse más seguro de lo que hacía y sobre todo callaban las pesadillas que luchaban por asomarse en cualquier momento. Tomó una de las manos del menor, este enseguida la sostuvo firmemente y con la otra descendió a su entrepierna.

El pantalón era demasiado ajustado, su mano no pasaba con facilidad. Se las arregló para desabrochar el cierre del pantalón y también quitárselos, con una sola mano. Regresó su mano a la entrepierna del castaño, con su palma sobre ella empezó a masajear en círculos con la ayuda de sus dedos. La mano de Eren se aferró más contra la suya y sus piernas temblaron al sentir la caricia en su miembro.

-¿Cómo estás?-quiso asegurarse-

-Bien… ¡Agh!-respondió el menor-

Quiso asegurarse el mismo, estiró su cuello hasta posar su oreja sobre el pecho del castaño, escuchando los latidos acelerados de su corazón. Su respiración también estaba intranquila, pero por lo que había leído era normal que sucediera eso hasta cierto punto. Giró su cabeza y hallándose en su pecho, lamió los pezones erectos que se encontraban justo frente a sus labios. Bajo la ropa interior del castaño y tomó el duro miembro de Eren en su mano, masturbándolo con pronunciados movimientos de arriba hacia abajo. Los sonidos que emitía el menor iban en aumento y con ello arrasaban con el poco control que conservaba el azabache.

Su pantalón comprimía el bulto de su entrepierna, convirtiéndose en un verdadero dilema que necesitaba atención. Su boca buscaba saciar ese incontrolable deseo, devorando cada rincón del cuerpo del menor. Detuvo su mano en la entrepierna de Eren y la deslizó hasta su entrada, acariciando previamente el exterior de esta con dos de sus dedos. No tenía la certeza de cómo hacerlo, leerlo en Internet no se asemejaba ni un poco a practicarlo ¿Debía empezar con uno? ¿Y si aun así era demasiado para Eren? Sus ojos ahora se mantenían fijos en el juego de sus dedos, dudando de cómo continuar. La mano sujeta en la suya dio un leve tirón, haciéndolo alzar su mirada hacia su pequeño, que con un movimiento de cabeza le animó a continuar.

Tomó la botellita de lubricante a un costado de ellos, la abrió y puso un poco de este en sus manos. Con el viscoso liquido en sus manos, empezó acariciar nuevamente la entrada del menor e introdujo su dedo índice suavemente en su interior. El cuerpo bajo el suyo se estremeció cuando su primer dedo entró y se vio inmerso entre las paredes internas del menor. La sensación que le brindaba escarbar esa zona era mucho mejor de lo que esperaba, y pese a que era muy consciente de las bacterias y gérmenes, no tuvo ninguna repulsión ante lo que se encontraba haciendo en ese instante. Al contrario, sentir lo cálido y húmedo que era, ocasionaba que sus ansias por estar allí dentro aumentaran sin control alguno. Pronto su dedo quedo reducido en ese espacio, la entrada de Eren empezaba a dilatarse y con ello agrego un dedo más. No tardó en tener tres dedos dentro del castaño, su cuerpo respondía favorablemente a ellos, pero en ningún momento dejó de preocuparse por su estabilidad. En todo momento su vista estuvo pendiente de él, más que de lo que se encontraba haciendo allí abajo con tanta delicadeza. No fue fácil acostumbrarse a la imagen de Eren retorciéndose sobre sí mismo, quejándose y buscando aire impacientemente con su mano comprimiendo la del azabache. Muchas veces pensó en detenerse al percibirlo como un daño, pero no era el dolor que le estaba dominando y esa escena ya no era lo mismo a su percepción. Seductivo y excitante, ya no aguantando más lo dejó en paz y con sus manos libres se preocupó de liberarse de esa compresión en su entrepierna.

Gotas de sudor provenientes de su frente, se deslizaban por su rostro enrojecido y acalorado. Con sus orbes luminosas observó cómo Levi se quitaba sus pantalones y ropa interior, encontrándose ambos sin nada que les cubriera. Desde la posición en la cual se encontraba, las cicatrices de Levi resaltaban más y parecían haberse multiplicado, pero no era así. El pensar que tal vez, nunca dejaría de encontrar nuevas cicatrices en el cuerpo de Levi, le traía ganas de llorar. No era la apariencia, sino las tristes historias que guardaban cada una de ellas. Levantó sus brazos y con sus manos apoyadas en el pecho del mayor, las deslizó hacia abajo deteniéndose en su ombligo y abrazándolo se colgó en él.

-¿Cómo te sientes?-preguntó Levi, besando su oreja-

-Estoy bien-aseguró, pero su cuerpo tembloroso no reflejaba lo mismo-

-No me mientas, estás temblando-insistió el azabache-

-Tengo miedo…quiero hacerlo, pero tengo mucho miedo-confesó cerrando sus ojos y aferrándose con mayor fuerza, temía que sus palabras fueran arruinar todo-

-No eres el único-admitió al bajar su guardia-Podemos detenernos.

-No lo hagas, ¿Me cuidarás como siempre verdad?

-No fallaré en eso, dime cuando estés listo-besó sus labios acompañado de sus dedos en las mejillas del castaño-

Mientras Eren se encargaba de calmarse y prepararse, tanto mental como psicológicamente, el azabache frente suyo masajeaba su miembro con la ayuda del líquido de la botella. No hacía ningún sonido, no obstante fruncía el ceño como si algo le estuviera causando una molestia. Ambos se encontraban impacientes y con miedo, el listo debía darlo Eren y sus labios no se animaban a moverse.

Su cuerpo temblaba, no conseguiría nada al internar calmarse, sabía bien que su temor no cesaría hasta que lo hubiera experimentado. Debía confiar en él, lo hacía, todo este momento lo hizo y fue cuidado en todos los aspectos.

-Estoy listo-suspiró al autorizarlo a empezar-

Levi dejo de acariciar su miembro, se preocupó en dejarlo lubricado para así evitar cualquier daño. Si bien la entrada de Eren se había dilatado bastante, nada aseguraba que esa zona aceptaría esa parte de su cuerpo sin percances.

Tomó las piernas del menor separándolas, las elevó y apoyó sobre sus hombros. Le dio una de sus manos al castaño que desesperadamente la tomó con la suya temblante. Con la otra, sostuvo su miembro fuera de la entrada de Eren y antes de empezar a entrar lo miró.

-Voy a entrar de a poco, si quieres que pare dímelo. Será molesto al principio-le advirtió-

No tuvo voz para responder, su cuerpo entero estaba inmerso en un profundo y combinado mar de emociones que no le dejaban actuar como debido. Con un movimiento de cabeza, accedió a sus palabras.

Levi respiró hondo, todo el mundo parecía detenerse dando existencia únicamente a ese momento. Sin dejar de sostener su miembro, empujo su miembro lentamente al interior de Eren. Despacio y con cuidado, se abría paso en sus entrañas. El rostro adolorido del castaño reflejaba lo mucho que le dolía, esta vez los gemidos no se hicieron oír ni tampoco un grito en reemplazo a ellos. Quiso detenerse, la boca de Eren intentaba buscar aire mientras de su garganta unos roncos sonidos se escapaban, parecía estar ahogándose y aun así no le decía que se detuviera.

Llevaba menos de la mitad de su miembro dentro de Eren y aunque la sensación de las húmedas paredes del menor comprimiéndolo en su interior generaban un placer fascinante, se detuvo priorizando la estabilidad de su pequeño mocoso.

-¿Eren?-le llamó asustado de que se sintiera mal-

-N-no te preocupes…estoy bien-le aseguró con su voz forzada hablar-Sigue…

-No estás respirando, tienes que respirar.

Como si lo hubiera olvidado, al recordárselo empezó a respirar más fluidamente aunque el fuerte ardor se empezaba apoderar de sus caderas, muslos y pies. Levi retomó su ritmo y continuó entrando de a poco. Cada centímetro que entraba en su cuerpo, era cómo un doloroso metro que incrementaba el incontrolable dolor en sus caderas. No hallaba la hora en que estuviera dentro, su corazón palpitaba desmesuradamente, sus pulmones cada vez contaban con menos aire y sus ojos los mantenía cerrados evitando las lágrimas que de todas formas salieron. Iba a ser molesto al principio, eso había escuchado de Levi pero jamás pensó que esa molestia sería, mejor dicho, un irritable dolor. Su mano no hallaba más fuerzas para aferrarse a Levi, y aquella que estaba desocupada apretaba con fuerzas las sabanas en un puño, hasta que la otra mano del azabache la busco y la sostuvo. Abrió sus ojos, viendo los ojos grises que lo observaban. Tenían un brillo excepcional e incluso su frialdad pudo disiparse en gran medida, aquella mirada que tenía frente suyo no se la había imaginado y si lo hubiera hecho, estaba seguro que ni el mismo sueño se asemejaría.

-Esta todo dentro-le informó el azabache, descendiendo las piernas de Eren a sus costados-

Eren bajo su mirada, con su cuerpo prácticamente extendido podía ver cómo su vientre se abultaba. Podía sentirlo, Levi estaba en su interior y parecía inconcebible. Jamás podría encontrar palabras para expresar la felicidad y magia que sentía en ese momento, la persona que amaba, aquella que llegó un día para sacarlo de su soledad ahora se hallaba unido a él. Sonrió entre lágrimas.

Hallándolo bien, Levi le indicó con la mirada que empezaría a moverse. Salió un poco del interior del menor y volvió a entrar despacio. Eren se quejó ante su movimiento, y no fue distintos a los demás que no variaron su intensidad. Continuo así, hasta verle acostumbrarse y empezar a disfrutar como lo hacía él. Y aunque así fuese, las descargas eléctricas en su cuerpo lo encendían junto a la suculenta imagen de Eren cada vez más. Como era de esperar, sus pesadillas no se quedaron ausentes y empezaron a hablar por sí solas en su mente. El placer que le entregaba el castaño, a su vez se convertía amarga y desagradable, la risa de la prostituta se burlaba de él fuerte y viva voz en su oído. Rechinó sus dientes, tensando su mandíbula y cuando estuvo a punto de soltarlo y salir de ese sufrimiento, fue su ángel quien lo salvaba nuevamente.

-T-te amo…¡Gh!-confesó haciendo su cabeza hacia atrás-

No se detuvo, la voz de Eren era capaz de silenciar aquellos demonios que lo asechaban y le torturaban. Sin soltar las manos del castaño, reposó su cabeza en el hombro de este, dejando su oído apegado a los labios ajenos que se encargaban de liberar gemido tras gemido. Rogaba en su interior, que no se callara, que se mantuviera llamándolo y no lo dejara caer en sus oscuros demonios.

Sus caderas se movían sin cesar, el cuerpo de Eren ya se había acostumbrado a él y esta vez disfrutaban ambos ese momento. Los sonidos del menor no se detuvieron en ningún momento y los jadeos de Levi empezaban a ser más propensos. Todo parecía irreal, sus cuerpos se fusionaban y todos sus recuerdos se reproducían en ese instante; sus manos entrelazadas esa noche que hablaron de astronomía, su primer beso, sus errores, sus incontables besos y amor que se entregaron tantas noches y ahora se consumaban junto a ellos. Parecía que no sólo sus cuerpos estaban conectados.

Sumergido y enloquecido por ese momento de sentimientos y placer, Levi aumentó sin consideración el ritmo de sus caderas. Con pronunciadas estocadas que iban y venían circularmente, se encontraba cerca del fin, y no era distinto para Eren que empezaba a subir el volumen de sus gemidos sin tener en cuenta que no se encontraban los dos solos en esa casa. Lo besó, sus bocas se deseaban con desesperación mientras sus cuerpos recibían incontables descargas eléctricas y con una fuerte y última estocada, ambos llegaron al final.

Recién en ese momento, se percató de la caja de condones que había comprado y no utilizó. El líquido proveniente de su miembro se encontraba ahora disperso en el interior de Eren, y cuando saliera de allí mancharía el cobertor de la cama. El cuerpo de Eren también se encontraba manchado con su propia semilla, estaba sudado pero se veía realmente hermoso ante sus ojos. Se enderezó y lo observó mejor, estaba cansado, su pecho se movía incesantemente al recuperar el aire y en su rostro acalorado y sudado dos grandes ojos brillosos se clavaban en los suyos.

Eren soltó sus manos y rodeo con sus brazos el cuerpo del azabache atrayéndolo a su lado y escondiendo su rostro. De la misma forma, Levi lo abrazó y sintió una risa proveniente del castaño.

-¿Qué te causa gracia?-preguntó extrañado-

-Nada, estoy feliz-confesó con una sonrisa en sus labios-

-¿Cómo te sientes?-se apresuró a preguntar-

-Bien, estoy muy bien.

-Con esos gritos que diste no lo dudo.

-¡No fue mi intención!-alzó su voz, avergonzado por las palabras de Levi-

-Está bien, me agrada escucharte-besó sus labios sin antes hacerlo sonrojar aún más con sus palabras-

No le permitió quejarse de sus palabras o rebatirlo de alguna forma, lo besó y lo besó sin descanso. Había encontrado un nuevo gusto en todo esto, hacerlo enojar. Adoraba ver el rostro enfadado de Eren.

Continuó besándolo apasionadamente, una y otra vez y sus cuerpos empezaban a encenderse otra vez. Él continuaba unido al menor. Una vez más, el cuerpo de Eren no resistiría ello. Fue una noche muy agitada, salir, ver gente y hacer el amor por primera vez, todo sumaba un gran esfuerzo para el castaño. Descansar era fundamental para su buena salud.

Extrajo el miembro del interior de Eren, que ya había empezado a reaccionar, con mucho cuidado de derramar el mínimo posible del líquido que dejo en su interior. Nuevamente limpio sus cuerpos con una de sus prendas, como la otra vez. Se levantó y guardó su prenda al interior de su bolso, luego sacó su pijama de este.

-Levi, ¿P-podrías no ponerte pijama?-balbuceo Eren-

-¿Qué quieres qué use para dormir entonces?-insinuó el azabache sin hacer uso de su pijama-

-Eh…es decir…am…-hablo sin sentido-

-¿Quieres que duerma así?-supuso Levi-

Eren no respondió, ya habían dormido juntos con ropa interior, sólo era una prenda menos. Una que hacía una gran diferencia.

No conocía las consecuencias que podría conllevar esto, era difícil para él contenerse a su lado y ahora que ya habían cruzado esa barrera, el control que tenía disminuiría considerablemente. Aceptó, sin tener alguna barrera presente que lo detuviera en ese instante, volvió a la cama y junto a Eren entraron a la cama.

Sin consideración, Eren se aferró a su cuerpo reposando su cabeza sobre el pecho de Levi. Con nula lucha, dejo que sus cuerpos se rozaran y lo abrazó. Sobre ellos, la pequeña ventana en el techo dejaba entrar la luz de la luna. Esa noche brillaba con su máximo esplendor, ¿Habría luna llena? Estaba seguro de haber visto esta escena antes y empezaba a creer que se trataba de algún déjà vu. Pero no era así, esta luna y su luz eran las mismas que aquella noche que se encontraron por primera vez en esta habitación.

-¿Cómo te sentiste? ¿Fuiste feliz? ¿Te sentiste bien?-Eren irrumpió el silencio con una serie de preguntas-

-No estuvo mal-respondió-

-¿Fuiste feliz?-su voz empezaba a oírse somnolienta-

-Sigo siéndolo-respondió sinceramente-

Pero la respuesta de Eren nunca llegó, se había quedado dormido en medio de la conversación. Levi tuvo ganas de golpearlo, uno de los pocos actos vergonzosos, sinceros y molestosos que daba y este mocoso se atrevía a quedarse dormido.

El pequeño dormía derrotado, su rostro parecía reflejar todo el cansancio que estuvo aguantando por mantenerse despierto. Había hecho un gran esfuerzo el día de hoy. Se preocupó de cubrirlo y con él castaño en sus brazos, se acomodó en la cama para dormir. Debía admitir que él también estaba cansado, sobre todo ahora que bajaba su guardia cuando se encontraba a su lado. Eren se encontraba con su rostro dormido frente al suyo, su boca nuevamente estaba abierta y la cerró. Acarició sus facciones, pasando sus dedos por sus mejillas, frente y mentón. Anhelaba que todas las noches esa fuera la última imagen que vieran sus ojos, antes de despedirse del mundo por unas horas y, que aquellas horas él se encontrara a su lado para asegurarse de traerlo de vuelta y así continuar disfrutando de ese mundo que le brindaba.

Besó su frente, se había vuelto costumbre hacerlo como su madre. Pero él no era ella, sino su persona amada.

-Descansa Eren, te amo-susurró al pequeño-

Dejándose atrapar por el cansancio, cayó en un profundo sueño viendo como último, la pulsera del infinito atada en su muñeca frente a sus rostros, donde se hallaban sus manos entrelazadas.

Incluso la parte más horrible de mí es bella a tú lado.

-o-

El timbre estruendoso de una llamada al teléfono de Levi los despertó a ambos, lo tomó apresuradamente para ver de quien se trataba y si contestaba o no. Era Armin. Levi contestó y antes de hablar aclaró su garganta.

-Dime-habló claro-

-Debes salir de allí ahora, el padre de Eren está entrando a la casa-alertó al azabache-

Cortó y saltó fuera de la cama, Eren no entendía que ocurría y cuando preguntó, Levi tuvo tiempo para decirle que su padre se encontraba abajo y no tardaría en subir. Sin distracción alguna, el azabache guardó sus cosas, tomó la caja de condones y la botellita de lubricante asegurándose que no quedara nada allí. Se vistió con lo primero que tuvo en mano y salió de allí en cuanto pudo.

Eren se encargó de esconder su teléfono bajo la almohada y cuando se halló listo para correr por algo de ropa, por la puerta entró su padre sin dar aviso antes de entrar. Su corazón se detuvo por unos segundos del susto, se encontraba desnudo y cubierto únicamente por las fundas de su cama. ¿Qué diría? Esto no debió ocurrir, su padre jamás volvía a casa un fin de semana, era por ello que planeaban las salidas cuando llegaban.

-¿Padre?-hablo el castaño, evitando sonar sospechoso-

-¿Qué haces durmiendo así?-se adentró a la habitación-

-Te-tenía calor…-dio una excusa-¿Qué haces aquí?

-¿Calor? ¿En otoño?

-Creo que me subió la temperatura… ¿Qué haces aquí?

-Vine a mi casa, ¿No querías verme?-pasó su mano bajo el mentón de su hijo-

-No, estoy feliz…-agachó su rostro-

En su cama, había algo de lo cual no se percató antes por lo apresurado que se encontraban por ocultarlo todo. Un condón. Uno de ellos debió caer de la caja que Levi trajo. Sus ojos impactados estaban clavados en el preservativo y con su mano temblorosa intentó tomarlo, siendo sorprendido por la gran mano de su padre que lo cogió primero. Espantado, alzó su rostro ante el de su padre, frío e inexpresivo pero a su vez intimidante, el hombre imponía su ser sobre el menor.

-¿Qué es esto?-preguntó en seco-

No respondió, no hallaba respuesta válida para ocultar la verdad tras ello. Se sentía sin salida, aterrado por lo que pudiera ocurrir. Debía encontrar una excusa, no era tiempo para dejarse llevar por el pánico. Sus pupilas temblaban al pensar en algo, mientras su padre no le permitía desviar la mirada.

-Esas marcas en tu cuello, ¿Qué son?-preguntó esta vez fulminante-

La palma de su mano viajo al segundo a su cuello. Los besos de Levi habían dejado trazos sobre la superficie de este.

No había escapatoria.

Continuará….

*La música de la caja musical es esta: Gloria-Kalafina music box Por si desean escucharla mientras lean esa escena, le da más feels c:

¡Hola! ¿Cómo están? ¡Ha llegado el nuevo capítulo! Y nuestro Eren ahora no tiene escapatoria, pillado por su padre desquiciado D: ¿Qué ocurrirá ahora? Eso se verá en el otro capítulo c: ¿Creen que pueda escapar de esto? Se los dejo para que lo mediten ya que no sé en cuanto tiempo actualizaré, pero no se asusten que no será uno muy prolongado.

El otro día me nació por hacer un Facebook dedicado a mis fics, para informar cualquier cosa, en caso que me demoré más de lo esperado, si quieren hacerme una pregunta, en fin muchos propósitos c: Se los dejo:

el nombre de Facebook es: Haru Walks (estará en mi perfil)

¿Por qué Walks? Por la simple razón que no me dejo poner el 19 y fue lo más neutro que encontré permitido xD

Aprovecho de responder Reviews:

Sara: Grisha parece de todo menos un buen padre ewe

Marynafujoshi: Creo que este fic se ha llevado todo mi lado cursi oculto en las profundidades XD Muchas gracias, me alegro que te guste y bueno esperemos que Grisha no lo arruine…

Valepaz1998: Gracias *-* espero que este capítulo también te haya gustado, pese a que llegó el dshsafl de Grisha hacer de las suyas. Cuídate nos leemos 3

Alipon: HOLAAAAAA (ok mucho) Awww hace tiempo que no te leía *-* te entiendo perfectamente también estoy llena de cosas y las actualizaciones y lectura se vuelven complicadas (a veces hasta imposible) pero this is the life xd Opino lo mismo que tú, yo también preferiría a mi hijo antes, no es sólo la vida que le queda por delante pero tu pareja no creo que desee que su hijo se sacrifique por su vida…siempre y cuando el amor de padre sea verdadero. Pero bueno, Grisha es Grisha –w- Me alegro mucho leerte nuevamente *-* te deseo mucha suerte con todo, cuídate mucho, besos y ahora debo pasar por tu fic que no he podido leer *3* Nos leemos 3

Hbl: Muchas gracias :D y gracias por indicarme esa falta, me reí mucho por angulas XD Y lamento las otras posibles faltas, a veces revisó rápido el cap y paso de largo ewe… Lo que hará con las fotos…sólo Levi lo sabe 1313 Espero te siga gustando cuídate nos leemos :3

Zakuryminashiro: Ahora necesitaremos tus antorchas…eres la esperanza de Eren, CORRE! Okno…Yo me he dicho lo mismo, michoza debería AHORA ser la psicópata que es, pero debido a que Grisha la adoptó y ese hombre es manipulador ella cree que lo cuida? Después de todo, es su padre, se supone que no debería dañarlo._. Pero buano, espero te siga gustando y próximamente veremos más heichou celoso xD cuídate nos leemos 3

Azula rivaille: Grisha y oscuridad, ¿Con qué nos sorprenderá ahora…? Muchas gracias por leer y me alegro que te guste *-* Cuídate nos leemos 3

Muchas gracias a todos los que leen y dejan sus lindos reviews 3 No duden de hacerlo y cualquier cosa pueden decírmela. Espero leerlos pronto cuídense y que tengan un lindo día.