Capítulo 17

La atención del policía se encontraba sobre él, las palabras que había escuchado no habían sido procesadas por ninguno de los presentes, a excepción de quien emitía el arresto. ¿A prisión? Eso era imposible, él no iría a prisión jamás, siempre lo tuvo claro. En cuestión de segundos, estudió la situación, existían varías vías para huir de allí y no dejarse atrapar por ese asqueroso policía, sin embargo, no estaba dispuesto a pagar el precio de ello. No eran las balas que podría recibir, ni la molesta persecución que tendría en su contra, sino esa persona que lo observaba asustado, Eren. Sí escapaba de la policía, tendría que separarse del castaño para siempre y vivir oculto entre las sombras de los barrios bajos, no aceptaría tal cosa. Vio al castaño y sonrió, se había rendido ante la situación.

-De acuerdo-aceptó Levi-

-¡Espere no se lo puede llevar! ¡No ha hecho nada!

-Eren, déjalo-insistió su hermana-

-Tus manos-requirió Hannes y esposó al azabache-

-Eren tiene razón, no puede llevárselo sólo ayudó-insistió Armin-

-Sólo me acompañará un poco, ¿No es así?-se refirió a Levi-

-¡Él no ha hecho nada malo! ¡Déjalo en paz!-gritaba el castaño, siendo sostenido por su hermana para que no se lanzara sobre el policía-¡Levi!

-Cálmate, sólo me harán unas preguntas. Estaré bien, vendré después de eso-le aseguró al menor con tal de calmarlo-

Hannes habló por su radio patrulla haciendo un llamado a la dirección donde se encontraban. No tardaron en llegar y junto a una ambulancia se llevaron a Grisha de allí, seguidos de Hannes quien llevó al azabache a su carro de policía.

Levi no opuso resistencia ante nada, esposado se le ordenó subir al automóvil y así lo hizo. Los vecinos se encontraban en las calles viendo qué había ocurrido en la casa de los Jaegers, ese barrio era muy tranquilo y no acostumbraban a presenciar tales procedimientos. Las miradas de la gente lo seguían en aquel carro, desprecio, rabia, temor y malos deseos eran las sentencias que recibía de la gente, pero nada de ello le importaba. Lo único y realmente importante fue ver como se alejaba de allí dejando atrás a Eren que observaba, sin poder hacer nada y con sus ojos de niño pequeño esforzándose por retener las lágrimas con su rostro fruncido.

Vivir y luchar por sí mismo, esa fue la lección que aprendió toda su vida, las personas no estarían allí siempre, nadie lucharía por ti ni se preocuparía de tu supervivencia cuando fuera primordial el bien propio. Así era la gente y esa había sido su regla de vida para aferrarse a este mundo, sin embargo, había fallado a esa regla fundamental por una persona sin arrepentimientos.

-¿Qué relación tienes con Eren?-preguntó Hannes al percatarse de cómo se mantuvo observando al menor-

-Hablas como si lo conocieras-respondió fríamente-

-Eso no te incumbe-le dedicó un fulminante mirada por el retrovisor-

-Digo lo mismo-respondió con una feroz mirada al retrovisor-

Sus miradas se sostuvieron por un par de segundos, luego de ello Hannes sonrió y continuó conduciendo.

-Parece que te quiere mucho, espero que salgas pronto.

Levi no agregó nada a la conversación, giró el rostro a la ventana y clavó sus ojos en el exterior. Su rostro no se vio abatido, frío y sin intenciones de ser presa completa de la situación se mantuvo callado. Las palabras de Hannes no habían sido del todo mentira, pero no eran un deseo hacia su persona sino por el bien de Eren. Era probable que no conociera la verdad con respecto a él, sin embargo, el escuchar su nombre fue suficiente para arrestarlo. Daba igual lo mucho que deseara que sólo fuese una visita pasajera, ambos sabían que no iba a salir fácil de allí.

Al llegar a la comisaría, un oficial viejo y canoso tomó sus datos, de comienzo se negaba a dar más detalles además de su nombre y edad, con la excusa de que con su cooperación todo sería más rápido intentaron conseguir más, pero bien sabía Levi que era la mentira para el primer estúpido que entrara a este lugar. Luego de un rato, decidió hablar y lo llevaron a una sala con poca iluminación, una mesa al centro y dos sillas. Era un interrogatorio. Hannes le ordenó que tomara asiento y esperara, no sería él quien tomaría su relato.

-Volveré después, debes ser claro con lo que digas y todo será mejor-le informó pero el azabache hizo como si no hubiese nadie allí con él-¿Deseas algo?

-Si algo le ocurre a Eren, lo lamentarás-respondió fulminante-

-Nos vemos Levi-le dejó solo-

Sin moverse de su posición, se concentró en el sonido de su respiración en esa silenciosa sala. El padre de Eren había sido arrestado al igual que él, pero en estos momentos debía estar bajo cuidados médicos y no en la celda a la cual pertenecía. Su preocupación no estaba puesta sobre él, no sabía en qué condiciones se encontraría el castaño, ni que personas se encontrarían con él ahora. Todo había sido un fuerte golpe en un instante, seguramente su casa estaría llena de detectives y policías, tal vez alguien vendría a conversar con Eren y su hermana e incluso lo examinarían. Demasiada presión y él no estaría allí para protegerlo.

La manilla de la puerta rechinó captando la atención de los fríos ojos grises, dos personas entraron a la sala después de dos horas de espera, con una carpeta en brazos. No apartó su atención de quienes serían los encargados de interrogarlo y ellos tampoco se dejaron intimidar por su potente y fiera mirada. Eran dos hombres uno de pelo negro y de unos cuarenta años de edad, y otro sin cabello alguno en su cabeza, anciano y con unos ojos miel inexpresivos. El más viejo se sentó en la silla, mientras que su compañero se mantuvo de pie, recto y con aire de superioridad.

-Buenas noches, comandante Dot Pixis y mi subordinado Nile Dawk aquí a mi lado, ¿Tú nombre es?-requirió el hombre sentado-

-Levi-respondió cortante-

-Levi. Veamos qué tenemos por aquí-abrió la carpeta que traía consigo-

El contenido de la carpeta sólo la podían ver ellos, para que eso fuese así la mantenían ladeada frente a sus ojos con tal de que su interrogado no viera nada. Pixis echó un vistazo a los distintos papeles que se hallaban en el interior, no hizo ningún comentario y su expresión tranquila no cambió ni un poco. En cambio el hombre a su lado, frunció en el entrecejo al cambiar de las hojas del interior.

-¿Tienes una idea de por qué estás aquí?-preguntó Pixis-

-Sí supiera no estaría esperando que abran sus bocas-respondió molesto-

-Rata asquerosa, ¿No sabes con quien estás hablando?-insultó Nile exaltado-

-Levi Ackerman, dieciocho años, estudiante de una escuela privilegiada de la ciudad, excelentes calificaciones, pareces un buen chico-interrumpió Pixis-Y ahora salvaste a un niño de ser violado por su desquiciado padre. Pero no estás aquí por eso.

Pixis lo sentenció con la mirada, no había que ser un genio para saber el porqué de su visita a la comisaría. Sin embargo, no hablaría nada ni con tortura. Levi no se dejó abatir por la excesiva atención de esos hombres, esperaban que él empezara a hablar pero ya había decidido no cooperar con ninguno de esos idiotas.

-Tenemos un caso en particular que no hemos podido resolver, de un tal Levi. Hemos hecho de todo por saber de quién se trata, al parecer es una persona peligrosa y calculadora. Los reos hablan mucho de esa persona, le temen y algunos le respetan como un Dios de los suburbios. Desde hace un tiempo nos hemos ocupado de una serie de asesinatos con un estilo único, su técnica es impecable y sin rastro alguno, nuestras deducciones nos dieron a entender que se trataba de este tal Levi. Claro que deben de existir muchos Levi en este mundo, ¿No crees?-finalizó Pixis-

-Eso es obvio-respondió cortante-

-No obstante, resulta que hace poco encontramos a tres hombres muertos en un parque no muy lejos de donde te encontrabas hace unas horas, la misma técnica pero esta vez hubo algo distinto-hizo una pausa, causando inseguridad entre los presentes-Esta vez hubieron huellas digitales-sonrió el viejo policía-

Una corriente gélida viajó a través de su columna vertebral y el mundo parecía haberse detenido en los segundos que tardó en recobrar el control de sí. Habían huellas y dio un rápido flash back a lo sucedido en la tarde percatándose que Armin jamás tocó a alguno de los tres hombres, Levi tuvo contacto con uno sólo y había limpiado el arma, sin embargo, con lo apurado y alterado que estaba por ir a rescatar a Eren, olvidó limpiar el contacto directo. Las huellas podrían estar en la chaqueta, en el cuello, en muchas partes y si la policía llevaba tanto tiempo tras sus pasos, examinarían todo con tal de encontrar algún error en sus actos.

Salir de aquí no sería nada sencillo ni rápido.

-o-

Después de que se llevaran a Levi, Mikasa llevo a su hermano de regreso a su habitación. Los tramites y flujo de gente no se detuvieron allí, policías llegaban y entraban para proceder, miembros especiales entraron y confiscaron el laboratorio completo de Grisha y también tuvieron que confiscar el suero que había en la habitación de Eren. El castaño era afectado por todo ese movimiento, aún no digería la situación y los fuertes comentarios de los vecinos que escuchaba desde su habitación no le permitían conservar la calma. Al mismo tiempo, detectives insistían por hablar con la pelinegra y su hermano, sus relatos eran considerados los más valiosos para la investigación de Grisha, y a su vez, deseaban llevar al menor a un centro médico especializado para realizar los exámenes correspondientes.

Mikasa luchó contra ellos, no permitiría que su hermano se exaltara más, pero esa gente era demasiado bruta y no entendían la situación. No fue sino hasta después del relato de Armin que decidieron dejarlo para después, el rubio les explicó a los oficiales que el chico no gozaba de buena salud, su corazón era débil y que lo mejor sería dejar las cosas como estaban por hoy. Fue difícil, pero Armin poseía un poder de convencimiento increíble y si no lo conseguía así explicando los hechos, lograba manipular la situación con su inteligencia.

Tanto su hermana como su amigo decidieron sacarlo de esa casa mientras se realizaban los procedimientos correspondientes, Eren comenzaba a tener dificultades para respirar e incluso su propia habitación generaba en él crisis nerviosas, por lo que se había mantenido en el balcón lejos de todo el interior.

Al salir de allí, su hermana cubrió al castaño con su chaqueta sobre su cabeza, la gente lo observaba y apuntaba con el dedo al pasar, derrochando en susurros entre ellos comentarios desagradables. Quiso evitar que Eren escuchará aquellas palabras, pero sólo pudo alejarlo lo más rápido posible y decirle que no se preocupara.

Pronto llegaron a un parque cercano a su hogar, ya más tranquilos descendieron la frecuencia de sus pasos. El parque era uno de los principales de la ciudad, con un hermoso lago y caminos para recorrer, era el mismo de aquella primera noche que había abandonado su habitación junto a Levi, con la diferencia que ahora no habían actos ni mucha gente aglomerada. Sin esperar que su amigo y su hermana lo siguieran, empezó a caminar hacia el lago lentamente, las imágenes en su cabeza se iban reproduciendo al compás de sus pasos; todos los tratamientos de su padre, aquellos controles, la noches que lo cuidó y le prohibió conocer el mundo, la noche en que conoció a Levi, todo se reproducía rápidamente y no escuchaba el llamado de sus acompañantes. Al llegar a la baranda de madera, logró apoyarse antes de perder el equilibrio ante los recuerdos de su padre mostrando quien realmente era y a Levi siendo llevado por la policía. Eren conocía su verdad y era esa verdad la que le asustaba.

Todo el tiempo se había comportado como un idiota, ahora se percataba de ello. Se sentía un completo idiota por haber vivido en una completa mentira y no haber sido capaz de hacer algo antes para salvar a Levi. Considerarse idiota no era tanto como saber lo inútil y débil que era para hacer algo. Levi se había convertido en su luz, la persona que le había hecho sentir que el acelerado palpitar de su corazón era lo más increíble que podía existir y quien aceptaba su enfermedad sin tratarlo como alguien diferente a una persona, y ahora lo había perdido, por débil. Frustrado y no pudiendo aguantar sus emociones, comprimió la baranda entre sus manos y tensó su mandíbula para contener el llanto, pero las lágrimas escaparon de todos modos.

-¿Eren?-se acercó su amigo con cuidado-

-¡No pude hacer nada!-gritó frustrado-

-No sabías nada, no es tu culpa-su hermana apoyó una mano en el hombro del castaño, siendo rechazada al primer roce-

-¡Déjame!-exigió Eren empezando a llorar-

Armin tomó del hombro a Mikasa, captando su atención le indicó que lo dejara solo con un movimiento de cabeza. Los sollozos movían la espalda de Eren al buscar aire, los sonidos que intentaba callar eran escuchados por su hermana y su amigo quienes no lo interrumpieron ni hicieron algún comentario.

El sol ya se había marchado y la luz de los faroles iluminaban tenuemente el oscuro parque, los llantos de Eren ya se habían detenido y se sentía agotado producto del día que había tenido. Tras sus espaldas, un hombre se acercó activando el estado de alerta de la pelinegra hasta ver que se trataba de Hannes quien se acercaba lentamente. Eren se dio vuelta al escuchar sus pasos y éste les sonrió a los tres, invitándolos a regresar a su hogar que ya había sido desalojado por el personal de procedimientos. Aceptando la mano de su hermana, regresaron en silencio.

Nadie se animó hablar, Eren subió guiado a su habitación pero no aceptó entrar ante nada salvo de ser invitado a la de su hermana en donde no tuvo problema. No entendían a qué se debía tal rechazo por entrar, incluso antes había mostrado cierto desagrado por encontrarse allí y permaneció en el balcón. Sólo entró su hermana a su habitación para acompañar y cuidar que Eren se durmiera, pero incluso eso fue difícil, el cuerpo del castaño se encontraba agotado, pero se negaba a dormir. Mikasa tomó su mano y le cantó una canción de cuna que solía escuchar de sus padres antes de que fallecieran, para la sorpresa de su hermano, su voz era tan dulce y suave como la de una madre y se dejó llevar por ello, con lágrimas en los ojos aceptó el sueño.

Hannes no se marchó y se encontraba en el primer piso junto con Armin uniéndoseles la pelinegra luego de hacer dormir a su hermano. Producto de la adrenalina del día y el querer proteger a Eren de mayores impactos, no se tocó más el tema ni las dudas pendientes en el asunto; ¿Quién era Hannes? Grisha se había dirigido a él como si lo conociera, pero la chica jamás había escuchado hablar de él. ¿Quién era Levi? Esa era la gran duda de Mikasa y el policía, pero había alguien en dicho lugar que conocía perfectamente la situación de ellos dos.

Queriendo obtener respuestas, Mikasa no se quedó callada y preguntó la relación que había entre Hannes y Grisha.

Hannes era el padrino de Eren. Había sido amigo muy cercano a la familia, sobre todo de Carla y fue muy atento con su hijo. Pero después de un tiempo, la mujer empezó a tener mala salud y Grisha empezó alejarlo de su familia con la excusa de que no era saludable para su esposa verlo. No obstante, él continuaba visitando al pequeño cuando su padre no se encontraba en casa. Cuando Carla cayó en coma, su hijo al poco tiempo también enfermó de algo similar a la madre y él fue estrictamente advertido que no debía acercarse nunca más a Eren. Hannes no aceptó algo como eso así de fácil, pero Grisha era un hombre que no aceptaba que pasaran a llevar sus decisiones y se encargó de cortar todo contacto exterior para su hijo. Nadie entraba a esa casa, a excepción de Armin, su amigo de la infancia que también conoció a Hannes cuando pequeño. Todo ese tiempo se enteró de su sobrino por Armin, quien jamás dio indicio de que algo malo ocurría hasta el día de hoy. Eren no recordaba a su padrino, tan sólo tenía cinco años cuando lo vio por última vez y en aquel entonces los sucesos que ocurrieron debieron dejar en shock al pequeño y así bloqueó muchas cosas en un intento de autodefensa.

Por ley, quien debía asumir la tutela de Eren ahora era Hannes, pero no le dirían nada al castaño hasta que no se encontrara emocionalmente estable.

El tema de Grisha fue lo que abordaron de seguido, tanto el rubio como la chica se encontraban afectados y temerosos ante las acciones de ese hombre. Desconocían qué era lo que tenía en mente el desquiciado del padre, muchas cosas podían ocurrir en cuanto a Eren y de eso nada se sabía. Lo único que los dejó más tranquilos fue el proceso que se llevaría a cabo; la policía había confiscado todo lo relacionado con él en esta casa, también habían asistido a su trabajo para tomar declaraciones y buscar más información, Grisha pasaría por varias pruebas psicológicas y otras con tal de saber qué planeaba y más tarde, tendrían que examinar a Eren y tomar su declaración. Sería un proceso bastante extenso y de mucho peso para el castaño, pero Hannes se prometió proteger a Eren y ocasionarle el menor impacto posible.

Y finalmente, llegaron al tema que de tanta incertidumbre y peso en este dilema, Levi.

-Ese Levi, ¿Quién es?-preguntó abruptamente la pelinegra-

-No lo sé, por ahora está bajo arresto y sabremos eso pronto-respondió Hannes-

Armin hizo silencio, para ser él de quien se tratase generó la sospecha de Mikasa que lo conocía bastante como para saber que siempre daría una hipótesis al tema, sin embargo esta vez no había dicho nada. El peso de la mirada de la chica cayó sobre el rubio, quien se daba ánimos para confesar del modo menos problemático y acusador para Levi.

-Yo sé quién es-confesó forzosamente-

-¿Tú lo conoces?-preguntó Hannes-

-Sí-trago saliva-

-Dilo-le ordenó Mikasa, quien ya se sentía traicionada-Ahora.

Armin repasó en su mente lo que diría, inspiró profundo, retuvo el aire por unos segundos y lo soltó lentamente, listo para empezar.

Primero empezó con la historia del teléfono celular, nada nuevo para Mikasa pero debía preocuparse de no dejar cabos sueltos para el oficial presente, de lo contrario, podría perjudicar a Levi. Continuó su historia con la confesión de Eren, diciéndole que había iniciado una conversación desde hace un tiempo por mensajería con una persona llamada "Levi" a quien contacto al azar y que ya lo había conocido por visitas que realizó con su ayuda a su cuarto. Se preocupó de omitir todo momento en el cual discutieron y Levi lo dejó solo, él entendía que existiera cierto tipo de gente de carácter especial y había comprobado lo importante que significaba su amigo para el azabache, sin embargo, ellos lo tomarían enseguida como un aprovechamiento. Confesó también el plan que idearon con Levi de sacar a Eren, admitiendo que sí lo hicieron unas cuantas veces a escondidas mientras él se encontraba en casa para controlar todo. Sabía que se ganaba la desconfianza de la chica con esto, pero por el bien de ellos dos debía confesar todo con cuidado. Omitió varios puntos importantes pero que pondrían en sospecha al azabache; el secuestro de la cuidadora, las noches que se quedó a dormir, las peleas, la desaparición de Levi y sobre todo lo que habían hecho la última noche. Sin embargo, tuvo que hablar por su amigo y expresar lo importante que significaba esa persona para él, lo bien que le había hecho y los sentimientos que sentía hacia él. Cada palabra parecía una daga en su pecho, pero no vaciló en ningún momento.

-¿Metiste a ese enano a nuestra casa?-habló la chica dolida-

-Mikasa, lo siento por haber mentido, pero no has visto el bien que le ha hecho a Eren. Todas esas advertencias del padre de Eren eran falsas, sí no hubiese sido por él…no quiero imaginarme dónde estaría Eren ahora.

-¡Ese maldito no va a acercarse a Eren!-respondió furiosa-

-Calma-detuvo Hannes la ira de la chica-¿Esa persona protegió a Eren?

-Lo ha hecho. Él se dio cuenta de todo. No tienen que tenerlo bajo arresto, es…una buena persona-recordó el posible asesinato que cometió con el vecino y los tres hombres armados que asesinó fácilmente-Sí no fuese por él, de seguro yo no estaría aquí.

-¿Qué quieres decir?-quiso saber Hannes, sorprendido ante sus palabras-

-Grisha mando a tres sicarios a encargarse de mí, me consideraba una amenaza para su hijo. De seguro ya encontraron los cuerpos en el parque. Si Levi no hubiese estado allí, yo no estaría conversando con ustedes ahora.

-…No dejaré que ese enano se acerqué a Eren-gruñó la chica-

-Mikasa, ¿Puedes traerme algo para el dolor de cabeza? Todo este lio ya me está dando migraña-requirió el hombre tocando su frente-

-De acuerdo-se levantó y fue en busca de algo a la cocina-

Cuando la chica se fue de allí y se encontraron solos, Hannes clavó sus ojos en los de Armin, que sabía que esa fue una excusa para quedarse solos.

-Tenemos ordenes de encontrar a un tal Levi, es por eso que lo arresté. No tendría por qué ser necesariamente él, sólo lo interrogaran. Sí el Levi del cual estábamos hablando no tiene culpa alguna, quedará en libertad y podremos verlo pronto, sin embargo, si llegase a ser el asesino despiadado que estamos buscando ¿Sabes lo que ocurrirá?-le señaló seriamente-

-Podría ser cualquiera-respondió Armin-

-Lo sé.

La chica no tardó en regresar con un vaso con agua y pastillas para la migraña, en ese mismo instante la conversación volvió a ser normal y se quedaron un rato más conversando. Mikasa no le agradaba nada ese hombre y el resentimiento que tenía hacia Armin no se esfumaría tan pronto.

Todo era cuestión de tiempo y aun así, el futuro se veía tormentoso.

-o-

Había pasado una semana, Eren no hablaba mucho y aunque le hubieran dicho lo de Hannes a él parecía no importarle. Al día siguiente del desafortunado suceso, el menor había despertado como otra persona; sus brillantes ojos fueron cambiados por unos ojerosos e inexpresivos, sus infaltables conversaciones habían sido reemplazadas por el silencio absoluto, sus peleas por comer lo prohibido se redujeron a negarse ante todo alimento y no se animó a preguntar qué ocurrió con su padre o Levi.

Los exámenes correspondientes se los hicieron a los dos días, hacerlos fue un problema ya que se negaba a las agujas y las maquinas, pero su amigo le ayudó a dejarse examinar y lo acompañó en todo momento. La valiosa declaración de Eren no pudo ser tomada, él se negaba hablar y parecía no escuchar a nadie. Durante el día entraba a su habitación para sentarse en el balcón y mirar al exterior por horas, la única persona que lo convencía de entrar era Armin, y si no estaba en el balcón se encontraba en la cama de su hermana durmiendo.

Cumplida esa semana, Hannes tenía noticias sobre Grisha y Eren. Por seguridad del menor hablaron en privado sin la presencia del chico.

Grisha se había negado a declarar algo los primeros días, más bien, el hombre creía que la verdad absoluta era su versión de los hechos y no lo que veían no demás. Hubo la necesidad de utilizar métodos más arcaicos para que el hombre confesara algo, y sus palabras fueron bastantes crueles para ser padre. Eren era el conejillo de indias de Grisha, a quien utilizó con el único fin de encontrar alguna cura para su esposa. Los especialistas que se ocuparon de investigar los materiales de Grisha, efectivamente encontraron en ellos sueros de una complejidad muy elevada y nuevas para la medicina, pero todos ellos eran más bien destructores biológicos. Ligado a ello, se revelaron los exámenes de Eren, pero ninguno de ellos pudo explicar que tenía el menor. No presentaba ninguna enfermedad conocida, de lo único que los médicos podían estar seguros, era que el castaño jamás estuvo enfermo, sino que los sueros y experimentos realizados por su padre fueron deteriorando su organismo lentamente. Del tratamiento y el futuro del menor, nada se sabía, habría que hacer estudios y continuar examinándolo.

Escuchar ese poco esperanzador pronóstico generó el llanto de Mikasa, Armin se mantuvo estable pero igual de impactado que su amiga. La noticia sobre la salud de Eren la mantendrían oculta hasta no conocer más de ella, a su vez, preferían no decir nada por el momento y no preocupar más al castaño. Eren se tomaba muy enserio el problema de su "enfermedad". Y la historia no había terminado aún.

Los exámenes psicológicos de Grisha manifestaron una horrible faceta que desconocían del hombre y les generó asco y dolor. Al perder a su esposa el hombre que se negaba a esa verdad, reflejó a la mujer en su propio hijo. El creía que el alma de la mujer había abandonado su cuerpo momentáneamente y se aferró a lo más similar que existiese con ella, su hijo. Privó a Eren de todo con tal de proteger el alma de su esposa y que esta no se perdiera en el mundo, se aseguró también de que en la "amnesia" que mencionaba Grisha en cuanto al alma de la mujer, no se confundiera y se separara de él apegándose a otra persona. Los únicos que pudieron estar con él fueron su amigo y Mikasa, puesto que eran conocidos de antes, en cuanto a Hannes, los celos le llevaron a creer que posiblemente su esposa se enamoraría de él.

Ninguno de los dos escuchó alguna vez alguna queja de acoso de parte de Eren, amaba mucho a su padre y todo lo que él hacía lo veía como una muestra de afecto de su progenitor. Sin embargo, cualquier contacto fuera de lo normal le haría reaccionar, Eren era ingenuo pero no estúpido. Pero habiendo escuchado ahora el diagnostico psicológico, ya no podían estar seguros de ello.

Necesitaban el testimonio de Eren, Grisha estaba listo para ser encerrado a una larga y dura condena, pero para ello necesitaban que el castaño hablara. Todos se encontraban demasiado afectados con lo que sabían, pero debían ser fuertes y lograr que Eren hablara.

Esa noche intentaron hablar nuevamente con él, sólo entró Armin a buscarlo al balcón de su habitación.

La luna se encontraba en lo alto del cielo brillando con todo su esplendor, era noche de luna llena. Eren se encontraba sentado, con los ventanales abiertos y mirando hacia el cielo. Armin se acercó con cautela y se sentó a su lado, el chico no se inmutó ante su presencia y continuó observando perdidamente la luna.

-La luna está muy brillante-notó Armin sin obtener respuesta-Algún día podríamos ir a un observatorio, te sorprenderías de la cantidad de cosas que encontrarás allá.

-Lo sé-respondió débilmente-Levi me lo enseñó.

-¿Enserio?-se preocupó de medir sus palabras, su amigo estaba conversando de Levi, algo que no había hecho estos días-Debe saber mucho de astronomía.

-Tal vez.

-¿Deberíamos ir con él al observatorio?-preguntó con una sonrisa-

-¿Dónde está?-impuso el menor-

Lo cierto era que ni él mismo había obtenido muchas noticias de Levi. Según lo que pudo averiguar de Hannes, él aún se encontraba detenido y no daban muchos detalles de su situación. Ir a verlo era una opción, pero estaba privado de todo contacto externo. Su situación no se veía nada bien y desconocía qué podría estar aconteciéndole en estos momentos, pero de seguro no sería nada bueno.

-Él se está encargando de algunas cosas, pero vendrá pronto-le dijo sutilmente-

-Dijo que vendría, se ha tardado bastante.

-Eren, lo hará, confía en él-insistió su amigo-

-He estado esperando todos los días aquí…Levi no está bien, no soy estúpido. ¿¡Dónde lo tienen!?-preguntó el menor enfurecido-

-Escúchame-tomó a su amigó de los hombros y clavó su mirada en sus ojos-Estoy seguro que en este mismo instante Levi debe estar dando lo mejor de sí. No te quedes de brazos cruzados, también debes dar lo mejor de ti en este momento. ¿Entiendes?-le habló claramente-

-Lo haré…-respondió sollozando-

Luego de llorar unos instantes en los brazos de su amigo, reunió el valor para dar de una vez su declaración de los hechos. Salieron de su habitación y el menor entró a la sala de estar de su casa junto con Hannes, para hablar. Recordar las acciones de su padre, esta vez con sus verdaderas intenciones, no era fácil y le dieron la posibilidad de detenerse cuando lo deseara. Sin embargo, Eren no se permitió sentir lastima hacia su persona ni mucho menos dejarse absorber por sus asquerosos y rotos recuerdos.

Había podido hablar fluidamente durante su relato y se detuvo al llegar a la parte donde su padre lo tocó. No quería detenerse, pero sus labios temblaban, su cuerpo revivía las caricias que le dio su padre y un inexplicable y dominante temor se apodera de él.

Hannes lo detuvo al percatarse que el chico empezaba a sudar helado y su respiración era forzosa, no obstante, se obligó a continuar y con su temblorosa voz finalizó su relato.

Agobiado el momento, la estabilidad de Eren se había derrumbado y había empezado a llorar con dificultades para respirar. Unas manos se preocuparon de acariciar su cabeza diciéndole que ya había acabado y todo estaría bien. Eren no había mostrado gratitud o familiaridad hacia Hannes hasta ese momento, donde se dejó abrazar y sentir el cariño de un padre que nunca tuvo, mientras derramaba sus lágrimas de su dolor.

Esa noche el castaño pudo dormir más tranquilo, sentía que por un lado se había liberado de un gran peso y todo el tema de su padre que lo atormentó día tras día podría superarlo en un tiempo. En cuanto a su habitación, no podía estar en ella ni mucho menos dormir en su cama, ese lugar le hacía recordar el momento donde su padre intentó abusar de él y su mente se encargaba de revivirlo a flor de piel. La única razón por la que entraba, era para esperar a Levi en el balcón. Había pasado una semana, él continuaba bajo arresto y nadie sabía sobre él. Conocía sus secretos, sus errores y sólo él podía ver más allá de sus acciones y al no poder hacer nada se desesperaba. Debía ser fuerte hasta que el regresara, lo necesitaba desesperadamente, tenía miedo y quería verlo a salvo de esas personas que lo retenían, pero debía ser fuerte.

Levi le había salvado muchas veces, lo había cuidado y se había arriesgado a su lado. No importaba lo mucho que su salud y la gente a su alrededor se lo impidiera, esta vez él sería quien ayudaría a Levi sin importar qué.

-o-

El ruido de la puerta abriéndose le despertó, no sabía qué hora era pero sí estaba seguro de algo, vendrían a jugar con él. Las luces se encendieron y sus ojos hinchados sintieron el ardor de los rayos sobre ellos. El hombre que había estado entreteniéndose con él durante días avanzó sonriente hacia el azabache encadenado al suelo, lo tomó de los cabellos y le obligó a verlo a la cara.

-¿Te sientes con ánimos para hablar ahora bastardo?-le preguntó a Levi-

-Keith-habló un nuevo hombre que se asomó por la entrada a esa habitación-Recuerda que aún debemos escucharlo.

-Descuida Nile, sólo jugaremos un momento-sonrió tétricamente-

Keith Shadis era el hombre que se encargó de jugar con él estos días. En el interrogatorio se le inculpó por varios asesinatos cometidos en los barrios bajos y otros más, fue relacionado con la muerte del vecino de Eren y con los tres sicarios de aquella tarde, el motivo y la única evidencia que tenían era el método que utilizaba el asesino; limpio y profesional, relacionado también con sus huellas. Intentaron hacerlo declarar por un buen rato, pero en todas sus acusaciones Levi se negó a responder como debido. No esperaron mucho rato para usar otros métodos para hacerlo hablar, la tortura. Fue llevado a una sala al subterráneo distinta a las demás, contaba con buena iluminación y sus baldosas blancas cubrían toda la superficie a excepción del techo. Fue allí donde llegó ese hombre, debatieron sus miradas al primer contacto, Levi pretendía dejar claro en ese momento que no obtendría nada y él le condenó a sus torturas.

El hombre empezó su juicio con insultos y golpes, las preguntas eran siempre las mismas: "¿Quién eres?, ¿Tú hiciste eso? ¿Quiénes más?" y todas ellas eran respondidas por la ausencia de sus palabras o un bramido acompañado de una desafiante mirada. Keith parecía entretenerse con cada golpiza que le daba, pero sus golpes no se comparaban a sus malos pasajes con Keny.

El impecable blanco del suelo pronto se manchó de la sangre de Levi, su nariz se encontraba fracturada de tanto golpe al igual que una o dos de sus costillas, su boca expulsaba el viscoso líquido rojizo que teñía las blancas baldosas y su visión empezaba a nublarse. Pero no habló ni permitió que le escucharán gritar de dolor, después de todo, había pasado por peores situaciones. Esa fue su primera noche.

La mañana siguiente, una persona vino a curar sus heridas sólo para que después Keith regresara en la tarde para repetir el mismo proceso.

Sus días fueron de mal en peor, si al principio sólo era una golpiza, después se sumó la recesión de alimento y agua cuando su cuerpo más lo necesitaba. Sólo se le otorgó el alimento cuando se encontraba al límite y debía alimentarse para subsistir y así continuar el juego. Dos veces, fueron las ocasiones donde se le dio de comer y beber en esa semana, mas él jamás habló.

Ahora todo continuaría como de costumbre, la golpiza vendría de nuevo acompañada de preguntas y otros elementos que se agregaban el día a día. En aquellos momentos, su mente recordaba a Eren y tomaba aún más fuerzas para no rendirse a sus torturas. Debía salir de allí, resistir e ir a buscarlo, se lo había prometido.

Keith se encontraba listo para empezar, cuando un golpe en la puerta lo interrumpió.

-¿Y ahora qué?-preguntó molesto-

-Se va. Ese engendro queda libre-informó Nile-

-¿Qué? ¿Pretenden dejar a esta asquerosa basura libre?

-Son órdenes de los altos mandos-explicó-

-Ya veo-regresó su atención a Levi-No vamos a poder continuar con nuestro jueguito, pero nos volveremos a ver pronto pequeña rata callejera-le advirtió con una sonrisa-

Keith soltó a Levi de sus cadenas y lo empujó a los pies de Nile para que se marchara, éste último quiso ayudarlo a levantarse pero el orgulloso del azabache no aceptaría ayuda de los bastardos que se metieron con él. Por su propia cuenta, se levantó y caminó guiado por Nile hacia la salida. Al fin saldría de ese asqueroso lugar y podría tomar una ducha, la sangre ya se había secado en sus atuendos. Quería ver a Eren, su mente estaba llena de pensamientos de él, debía estar preocupado, con miedo, alterado y llorando por allí, sólo quería estar a su lado de una vez por todas y asegurarse que se encontraba bien. Pero sus ilusiones acabaron al cruzar la salida.

Fuera de la comisaría, se encontraban dos hombres altos y robustos vestidos de terno esperando afuera. Al principio creyó que se trataba de cualquier otra cosa que no tuviese relación con él, pero al oír a Nile decirles a esas personas que "era todo suyo" supo que esos desconocidos venían por él. Los dos hombres avanzaron hacia el azabache, él por instinto buscó la cuchilla en su bolsillo que por supuesto había sido requisada en la comisaría.

-Levi Ackerman, te recomiendo que hagamos esto por las buenas y subas al auto-señaló uno de los hombres a un lujoso BMW negro aparcado-

-Tch, ¿De quién son los lamentables perro guardianes? Por supuesto que no los acompañaré-se negó Levi-

-El señor desea verlo-insistió una vez más uno de los hombres-

Sostuvieron miradas por un momento, Levi no tenía intención alguna de subir a ese auto, pero tampoco había opciones para escapar. Sin tener que pelear con esas personas, podía darse cuenta que no eran las típicas basuras a las cuales derrotaba comúnmente y su cuerpo se encontraba malherido como para intentar algo.

-Bien-aceptó Levi-

Levi subió al auto y los hombres se sentaron a sus lados como un escolta, salvo que esto era una especie de secuestro y ellos se aseguraban de ese modo que no escapara. El chófer el auto no se dirigió en ningún momento hacía él y los dos hombres a su lado se mantuvieron en silencio en todo el camino. No era como si quisiera hablar con ello, que se mantuvieran con sus bocas calladas era agradable después de tanto escuchar al maldito de Keith gritarle durante días, pero no entendía cómo había acabado aquí. De algo sí estaba seguro, la persona que lo quería ver, era quien lo había liberado hace un momento.

El coche se dirigió a los lugares más apartados de la ciudad, uno de los más privilegiados donde sólo vivían millonarios. Las casas de esos lugares, parecían castillos con un amplio jardín que separaba a sus vecinos a metros y metros de distancia. Una mansión blanca fue a la que llegaron, claro que primero tuvieron que cruzar el extenso jardín delantero.

Al llegar allí, los hombres obligaron a salir al azabache del auto y lo guiaron al interior de la mansión. Sólo la entrada era más grande que su casa, con grandes pinturas antiguas y un candelabro de cristal que colgaba sobre sus cabezas. No recordaba haber conocido en su vida a un pez tan gordo, pero ahora se encontraba aquí, secuestrado por los dos grandotes que lo guiaban por los pasillos de la mansión.

Uno de los hombres se detuvo ante una gran puerta y tocó tres veces. Una voz al interior le dijo algo y Levi fue metido a la fuerza dentro de esa habitación. Furioso ante el trato, sólo deseaba saber quién lo trajo aquí y por qué, para luego marcharse de este lugar de una vez por todas. Pero, se llevó una gran sorpresa al ver frente a él, en un gran sillón de piel café, a un hombre conocido sentado y observándolo de pies a cabeza con un puro en su mano.

-Que apariencia tan lamentable tienes Levi-notó la voz-

-¿Qué mierda significa esto Erwin?-bramó Levi en una pregunta-

Erwin sonrió. Sabía que su compañero de clases era de una familia bastante adinerada, pero seguía sin entender a qué se debía todo esto y sobre todo con su compañero de escuela, ¿Cómo supo que se encontraba bajo arresto?

-Mi querido Levi-se levantó del sillón y avanzó lentamente hacia el azabache-Estuve esperando que vinieras a mí todo este tiempo, fuiste como un pequeño gato perdido en medio de la lluvia el cual se negaba a ser rescatado. Pero ya no será así.

-¿A qué juegas? He tenido suficiente de esto, detén toda esta mierda ahora mismo-amenazó el azabache-

-Me temo que no podrá ser posible. Keny nos debía mucho dinero, no tuvo ningún problema en darte a cambio de sus deudas, sin embargo, fue costoso sacarte de la comisaría-se detuvo frente a Levi-

-¿Cómo…?-sus palabras fueron silenciadas con un dedo del rubio en sus labios. Nada de lo que escuchaba tenía sentido, ¿Cómo es que conocía a su padre?-

-¿No lo sabes? Lamento no habértelo dicho antes. El negocio familiar, aquel que se ha heredado por generaciones y nos ha dado estos lujos, ha sido nuestra influencia en el narcotráfico del país. Keny nos debía una gran cantidad de dinero y yo acepté perdonar esa deuda a cambio de su hijo-sostuvo el rostro del azabache en una de sus manos y lo acercó al suyo-Bienvenido al clan Smith, mi querido Levi.

Continuará…

Hola! ¿Cómo están? He traído la actualización después de mucho para dejarlos con un final peor :3 (golpes en 3 2 1…) Por lo menos lo de Grisha ya quedó claro e irá a la cárcel. Perdón por la demora, últimamente mis actualizaciones han sido muy lentas pero pretendo retomar el ritmo de antes ahora que tengo más tiempo. En el próximo cap se sabrá mejor qué ocurrió con Levi, espero les haya gustado el cap.

Respondo reviews:

Yo: perdóname pero tu madre tendrá que seguir pagando internet por el sufrimiento… lo compensaré c:

Kokoa kirkland: sep, todo se complica…

Karstein: Perdón, no te traje felicidad pero sí liberé a Levi de la policía ewe

Star black fire: Gracias 3 pero Levi ya se metió en algo peor…

Misshatsune: no me mates._.

Kira itsuki-san: bueno, lo importante es que ya no está en la cárcel? Ahora a esperar que ocurrirá c:

Valepaz1992: me demoré en actualizar, pero Levi está libre :D okno

Brenda hachi13: Llegas justo en el momento indicado para sufrir c: hace tiempo que no te leía y tenías toda la razón en tus deducciones, ahora a rezar por Levi :3 Cuídate y ánimo con todo!

Elizabel: bueno ya no está preso c:

Hibary-hiwatari: El enfermo de Grisha menos mal que ya está en prisión c:

Alipon: accidente…? Espero que estés bien y sigo esperando tu fic :c cuídate mucho y nos leemos 3

Ritsu-chan and sook lee: nop, se metió en otro problema…

Leebjowook: Muchas gracias me alegro mucho de que te haya gustado3 no me mates por lo de hoy y prometo más riren?

Zakuryminashiro: Las cosas empeoraron, pero Grisha ya está en prisión c:

Vivaelsasunaru: muchas gracias y perdona la demora :c espero te haya gustado.

Myrazoe: Muchas gracias 3 espero que te siga gustando y bueno sí estaba loco xd

Ekaterina-san: muchas gracias me alegro que te haya gustado! Y tal vez fue peor lo que le ocurrió a Levi ahora.

Guest: Me diste una idea para el final, pero no fue Eren quien pagó la fianza…muchas gracias y espero que te haya gustado c:

Marynafujoshi: Ahora me odiaras más, pero prometo recompensarlo c:

Guest2:No dejaré de actualizar mis fics, a veces podré demorarme pero siempre habrá conti. Me alegro mucho que te hayan gustado 3

Muchas gracias a todos los que leen y dejan sus lindos reviews, espero les haya gustado y no me maten porque osino no podré escribir la conti?

Cuídense y que tengan un lindo día!