No era la primera vez que se daba cuenta de que era importante para él. Era quien, en muchas ocasiones, a falta de la presencia de su inexistente padre le había llevado a partidos de fútbol junto al tío Matt y el abuelo Eddie.

Hasta que primero él se fue a Hawaii, el tío Matt poco a poco iba pasando más tiempo metido en el trabajo hasta que fue asesinado y, por último, tras la muerte de su hijo y la amenaza seria del divorcio sus abuelos se centraron en reconstruir su relación.

Empezó a hacer tonterías, a buscar alguna forma de buscar su hueco cometiendo error tras error. Y, tío D reapareció, le acogió bajo su ala, le dijo que toda la familia esperaba más de él. No le pasó ni una.

Cuando le dispararon y casi murió no pudo evitar que el miedo le atenazase.

Y recordó las palabras de su madre cuando, de forma definitiva, marchó a vivir y construirse un futuro junto a él:

No permitas que piense que su familia le ha abandonado.

Carraspeó.

Mi madre está muy contenta. - habló.

¿Sí? Se alegra de que le hayas encontrado. Que no hayas tenido miedo a encarar tus sentimientos. - le vio fruncir el ceño. - En realidad toda la familia está muy orgullosa de tí, tío. - notó como su nuez bajaba por su garganta tragando saliva. - Cuando vine por primera vez aquí no solo me dijo que te escuchase y dejase que me enderezases. Me pidió algo más. - el rubio policía le miró con gesto inquisitivo. - Me pidió que te dejase claro que los Williams siempre te hemos querido y siempre te querremos. Y que nunca estarás solo. - suspiró. - Creo que no debo seguir posponiendo decirte que te quiero, tío D. - guardó unos segundos de silencio. - No se lo dije al tío Mattie y cuando me di cuenta me tocó arrepentirme de no haber hablado. Ya era tarde. Quizá si lo hubiese hecho aún estaría con nosotros. - Volvió a callar. - No me gustaría que si te sucediese algo lo que siento por ti, lo que siente la familia por ti, haya seguido enterrado.

Eric…

Solo quería que lo supieras. Que me alegra estar aquí contigo, que estoy orgulloso de ti, y que no me importa con quien vivas, a quien quieras, que no hay nada que puedas hacer que haga deje de quererte. Y, bueno, gracias.

No tienes que…

Sí, sí tengo que hacerlo. Gracias por estar siempre ahí. Para mi, para la familia. - ahora el que carraspeó fue el rubio.

¿Una cerveza, "E-Train" ? - el joven asintió y cogió la botella recién sacada de la nevera. La abrió y la elevó siguiendo el gesto de su tío. - ¿Por los hombres Williams?

Por el clan.

Por el clan.

Y mientras se apagaba el sonido del brindis se miraron con una sonrisa de reconocimiento en los ojos.

La sangre escocesa siempre ha sido más espesa de lo habitual. Y, al fin y al cabo, la familia es la familia.