Capítulo 19
Despertar rodeado por paredes blancas no era algo que había previsto alguna vez en su vida, mas, se había convertido en su escenario los días que siguieron.
La noche que llegó al hospital, esperó que sólo se tratase de una rápida visita médica, siendo los resultados muy contrarios a lo que esperaba. Los médicos dejaron claro que el azabache debía quedarse un tiempo en el hospital debido a lo maltratado que se encontraba su cuerpo. Inmediatamente Levi se opuso, no estaba dispuesto a pasar ni un solo día en ese lugar, pero, bajo el insistir excesivo y sorprendentemente autoritario de Eren, aceptó de mala gana.
Su estadía no había sido tan mala después de todo. Eren venía todos los días y se quedaba a su lado el máximo de tiempo que se le permitía. Sin embargo, no todo era tan bello como parecía. En ningún momento pudieron estar a solas puesto que el castaño siempre era acompañado por uno de sus dos familiares actuales o su amigo. Muchas veces tuvo que tolerar la molesta atención de verdugo puesta sobre él de parte de la chica de cabellera negra, pero ver al pequeño y escucharlo hablar era suficiente como para recibir esa calidez única y especial que sólo el menor podía transmitirle.
Sus compañeros no se quedaron atrás, horas después de haberse instalado en el hospital llegaron a su encuentro. Ambos se veían preocupados y no podían creer lo que veían sus ojos; Levi en una cama de hospital. El alivio sólo los invadió cuando pudieron ver en su amigo la característica neutralidad en su rostro. Farlan sólo se dedicó a sermonear al azabache mientras le preguntaba dónde había estado todo este tiempo, en contraste, Isabel había saltado a abrazarlo y llorar en su pecho, liberando toda aquella angustia que mantuvo reclusa en su pecho y aliviando lo amargo de aquellos días al sentir el calor del cuerpo de Levi. Por un momento, aquella escena generó un pequeño calor en el pecho de Levi. Jamás se había percatado lo tan importante que significaba él para ellos sino hasta ahora. Por mucho tiempo, él sólo vio en ellos una compañía de beneficio mutuo, sin darse cuenta que antes de lo esperado ya habían formado fuertes lasos que iban más allá de lo alguna vez pensado; una familia. Y aunque el momento justificara la actitud de sus dos compañeros, nada era válido a juicio de Levi para tanto escándalo que empezaba a llamar la atención, por lo que los silenció abruptamente.
Cada día que pasó en aquel lugar tuvo la visita de quienes realmente importaban en su vida, y, dejó en evidencia a aquellas que jamás debieron pertenecer a ella.
Después de cinco días enclaustrado, pudo finalmente salir y regresar a lo que era su nuevo hogar junto a sus amigos en los barrios bajos. Para asegurar que Levi no tuviera ningún inconveniente en llegar a ese lugar, Hannes se ofreció en llevarlo hasta los límites de los barrios bajos; su automóvil de policía no le permitiría adentrarse por completo y no quería generarle más problemas al azabache. Como era de esperar, Eren no quedó ausente y los acompañó junto con Armin y Mikasa. Al llegar al punto máximo donde podían avanzar, Levi descendió del coche para caminar por su propia cuenta seguido de Eren quien rogó por acompañarlo y obtuvo el permiso de su tutor siempre y cuando fuera con Armin. Su hermana estuvo en desacuerdo con esa decisión, ver a Eren con tanta libertad se le era difícil tras haber estado años cuidando de su delicada salud, sobre todo si esa libertad implicaba que estuviese con la persona que había asaltado la habitación de su hermano reiteradas noches. Sin embargo, no tuvo más opción que verlo partir junto a él y su amigo, mientras ella y Hannes se alejaban de allí en el coche.
Levi los guío con sus pasos Armin no había olvidado lo tenebrosas que eran las calles de ese lugar, pese a que ya había rondado por esa zona con anticipación no dejaba de sentir miedo del ambiente y sus habitantes. Muy por el contrario, Eren se veía relajado, como si su alrededor no implicara una amenaza. Mientras más se acercaban, las miradas y los susurros de las personas incrementaban, los nervios de Armin aumentaban pero nada fue peor que la apuñalada que sintió al ver cómo Levi tomaba de la mano a su amigo. La noticia de ambos no era nueva, él más que nadie sabía lo tan cercanos que eran, pero incluso si su mente era consciente parecía que su corazón aún se negaba en aceptarlo. Aquella mano jamás le pertenecería, la persona que amaba ya se había entregado a otra por completo, y aunque el dolor de esa verdad fuera tan agobiadora, sonrío al saber que su amigo era feliz.
Al llegar, Isabel salió a su encuentro y guío al azabache a una cama que había preparado exclusivamente para él, la cual pertenecía a Farlan y por la condición de Levi la habían dispuesto para él. Antes de tocar ese lugar, Levi dio una rápida inspección de limpieza siendo empujado por la chica que, molesta, le prohibió que limpiara o hiciera algo estos días. Nuevamente en una cama, sentado y un completo inútil, de esa forma se sentía en ese momento acompañado de unas fuertes ansias por golpearlos, que fue advertido por su hermana que salió de la habitación arrastrando a Armin consigo, antes de que pudiera decirles algo. La puerta se cerró con fuerzas, dejando solos a ambos después de mucho tiempo.
-Tch, me tratan como un maldito lisiado-refunfuñó Levi-
-Sólo quieren que no hagas esfuerzos, ¿No es genial? Tener a mucha gente que te cuide-sonrió-
-Puedo cuidarme solo.
Levi no disfrutaba que lo vieran así de vulnerable, vivir a la defensiva fue su crianza y así se mantenía hasta el día de hoy. No importaba lo muy buenas que fueran las intenciones de la gente, él más que nadie sabía las máscaras que todos traían puestas sobre ellos, pero, había alguien que sólo podía mostrar su torpe e ingenua persona tal cual era. La única persona que se adentró en su interior, destruyendo sin descanso las barreras que lo protegían del exterior, aquellas mismas que lo dañaron tantas veces y jamás se rindió.
Eren se acercó a la cama donde se encontraba Levi, se sentó a su lado, se apoyó con sus brazos en los costados del azabache y acercó su rostro al del mayor.
-Siempre me cuidaste, esta vez déjame hacerlo yo-rogó el menor observando a los ojos grises frente suyo-
-Mocoso, eso continuará así-tomó el rostro del menor y besó su frente-
Las mejillas de Eren se tornaron rojas, bajo su mirada con su ceño fruncido al no haber obtenido lo que quería y regresó a los ojos del azabache a evidenciar su descontento. Esa era una de las expresiones del castaño que Levi más amaba, hacerlas aparecer era tan sencillo y especial que valía la pena hacerlo enojar con tan sólo verlo así; en medio de una lucha entre la vergüenza y el enfado. Su atención se dirigió de manera inconsciente a los labios del menor y a su vez éste hizo lo mismo con los suyos. Ya había pasado tiempo desde la última vez que los besó, deseaba hacerlo desesperadamente, no había tenido la oportunidad de hacerlo, y sin embargo, no podía. Eren empezaba a cortar la distancia entre ellos y el instintivamente se alejaba, no podía olvidar las veces que fue forzado a besar a Erwin. Sentía la desagradable suciedad que le transmitió en sus labios, aquella que juró jamás traspasarle a Eren. Tomó la cabeza del castaño, lo atrajo de un tirón a su hombro y lo mantuvo allí mientras lo abrazaba. Inhaló el dulce aroma de Eren para calmarse, la impotencia empezaba a quemarle los músculos al no poder hacer nada.
-¿Qué ocurre? N-no puedo respirar-luchaba por escapar-
-Tengo sueño-se recostó junto a él, relajando el fuerte abrazo y manteniéndolo esta vez en su pecho-
-¿Te sientes mal? Debería ir a buscar a…
-Quédate quieto, sólo estoy cansado-le interrumpió-
-Si alguien entra…
-No estamos haciendo nada malo. Tú también deberías dormir, tu cuerpo debe estar cansado.
-Yo debería estar cuidándote…deja de pensar en mí-respondió molesto-
-Si te portas bien y dejas que te cuide, lo pensaré-propuso-
-¿Eso es un sí?
-Te dije que lo pensaría, deja de ser tan impaciente y duérmete-golpeo suavemente su cabeza-
-Bueno…-se acomodó en sus brazos-
Como era de esperar, quien primero cayó dormido fue el castaño. Que Levi se encontrase herido no quitaba el hecho que Eren continuara enfermo, sin embargo, se le veía bastante mejor ahora que su padre ya no se encontraba en casa ni le suministraba nada. Sobre Eren y su enfermedad Levi no se había enterado de nada y aunque le preguntara al mismo castaño éste decía que sólo le habían hecho exámenes y su padre había estado suministrándole medicamentos que sólo le hacían sentirse mal. Habían cosas que le estaban ocultando incluso hoy, cosas que él tampoco sabía ni había que ser un genio para darse cuenta que existían. Sólo podía sostenerse del alivio que su desquiciado padre ya no estaría a su lado y Eren podría tener una vida más normal a lo cual era antes.
La última vez que había dormido junto a él fue esa noche en la cual se unieron por primera vez, luego de eso, todo se alocó y fue de mal en peor. Había pensado que nunca más vería a Eren, mucho menos que podría estar así con él y verlo dormir. Pese a todo, Eren continuaba siendo un bebé mimado que dormía sosteniendo de su ropa para asegurarse que no escapara. Como experimento había intentado salir de la cama con anterioridad mientras lo sostenía, cuando lo hacía, él siempre lo sujetaba con fuerzas inconscientemente y no podía moverse. Continuaba durmiendo con la boca abierta, se le hacía tierno verlo así, pero tan sólo pensar las cantidades de baba que derramaría mientras dormía le hacía cerrarla. Al hacerlo, acarició los labios del castaño; sus carnosos y tibios labios. Los amaba, como cada una de las partes del cuerpo de Eren, pero no se atrevía a besarlos otra vez.
-o-
El golpear de la puerta los despertó a ambos. Eren saltó al escuchar el golpeteo mientras que Levi despertó tranquilamente, el haberse escondido por tanto tiempo había dejado en alerta al castaño por ser descubiertos.
-¿Están despiertos?-preguntó Armin asomando su cabeza-
-S-sí...-respondió nervioso el castaño-
-Preparamos la cena, después debemos volver Eren, ¿Por qué no ayudas a poner la mesa? Isabel quería mostrarte algo que preparó-le invitó sonriente-
Antes de responder, Eren volteo a ver a Levi pidiendo permiso para ir, éste le animó a ir con un movimiento de cabeza y de esa forma el menor corrió hacia la cocina.
-¿Te sientes mejor?-preguntó Armin-
-Sí, son ustedes los que se esmeran por hacerme ver como un enfermo-respondió fríamente-
-Levi…creo que no había tenido la oportunidad de decírtelo, pero…Lo siento. Si yo no hubiera dicho tu nombre esa vez, tal vez nada…
-No es necesario que te disculpes. No lo sabías.
-De todos modos, lo siento. También tengo otra cosa que decirte-se adentró a la habitación cerrando la puerta-Mañana, debes ir a la casa de Eren. Si no estás en condiciones para ir puede ser otro día, lo entenderé.
-Tch, ya te dije que no soy ningún enfermo. Puedo moverme. Creí que no me querrían ver más por allá.
-Respecto a eso…no tienes que preocuparte. Sólo ve y verás que todo estará bien o eso espero. Hablaremos de Eren.
-Ya era hora, hay mucho que él no sabe, ¿Cierto?
-Hablaremos eso mañana. Respecto a tu teléfono, ten-le tendió una caja-Es nuevo, a Eren también le di uno ya que la policía confiscó el anterior. Anoté su número en el tuyo.
-Piensas en todo, ¿No?
-Lo hago por él. Le hace bien estar contigo-sonrió sombríamente-
-¿Alguna vez se lo has dicho? El cómo te sientes.
-No. Tal vez debí haberlo dicho antes, pero ahora no tiene caso, él te ama a ti, nada cambiará eso. Y no debes preocuparte por mí, no haré nada-le prometió-
-No es como si pudieras hacerlo de todos modos-le fulminó con la mirada-
-¡Hey! ¡Vamos a cenar! Eren me ayudó a preparar lo que faltaba y Farlan tiene hambre-interrumpió Isabel entrando a la habitación sin avisar-
-Dirás que tú tienes hambre, deja de culpar a los demás-Farlan golpeo la cabeza de la chica-¿Levi necesitas ayuda?
-Si van a continuar tratándome como un lisiado juro que me iré de aquí-respondió el azabache molesto-
Sin ningún tipo de ayuda, Levi se levantó y fue a cenar junto a todos. El exceso de preocupación empezaba a disminuir de parte de todos al ver que el azabache llegaba a su límite de paciencia. La conversación con Armin pasó a segundo plano, ambos no le dieron mayor importancia puesto que lo más relevante había sido expuesto por ambos. Levi era consciente de los sentimientos del rubio y a su vez, éste era consciente de los sentimientos que mantenían ellos dos y desde el primer momento había optado por la felicidad de su amigo.
Esa noche Hannes estaría esperándolos a las afueras de los barrios bajos. Al finalizar la cena, Levi los encaminó, acompañado de Farlan, hasta ver el coche de policía y asegurarse que ambos se subieran. Luego de verlos partir, regresaron a la casa y ayudaron a la chica a ordenar todo, no obstante, a Levi se le prohibió hacer una limpieza profunda y fue expulsado de la cocina. No iba a pelear con ellos ahora, tarde o temprano les haría entender que ya se encontraba bien, pero ahora aprovecharía de ver el nuevo teléfono que Armin le obsequió. Al encenderlo, la carga estaba completa y de inmediato aparecieron diez nuevos mensajes sin leer, todos provenientes de Eren:
"¿El teléfono funciona?", "¿Llegan los mensajes?", "¿Levi?"
Eran algunos de los mensajes que Eren había mandado en menos de una hora a su teléfono. Levi sonrió al ver todos esos mensajes en su teléfono, le recordó a los primeros días hablando únicamente por un teléfono, donde él no tenía ni la más mínima intención en continuar y Eren insistía sin cansancio mensaje tras mensaje. Agradecía esa característica tan obstinada en él, ya que esa había sido la que los unió estrechamente.
"Disculpa, ¿Quién es Levi?"
Escribió una broma aprovechando que eran números nuevos, tenía curiosidad por saber qué haría si hablara con otra persona.
Eren:
"Lo siento, me equivoqué…"
Levi sonrió al ver que Eren había caído en su broma producto a su inocencia.
Levi:
"Soy yo idiota"
Eren:
"Te odio…"
El resto de la noche el azabache tuvo que remediar las consecuencias de su broma entre mensajes y llamadas, hasta que después de un largo rato logró calmarlo y dormir para lo que le esperaba al siguiente día.
-o-
Era domingo por la mañana, los alrededores se escuchaban tranquilos y silenciosos a excepción de Isabel que entró con un experimento al cual llamaba desayuno. Levi despertó con el escándalo de la chica y el fuerte aroma de lo que ella decía ser huevos, pero muy distinta era la apariencia verdosa y aroma que emanaba de ese plato. No probó nada de ese plato y se preparó para salir a la casa de Eren. Armin le había dejado claro que podía ir a cualquier hora del día y él a su vez se encontraba ansioso por ir y hablar todo lo que se tuviese que decir.
Retomar el mismo camino que emprendía todas las noches para ir a la habitación de Eren se le era extraño, ya que esta vez iba hacia ese mismo lugar pero entraría como una visita, sin la necesidad de saltar todos los mecanismos de seguridad de esa casa. Cuando estuvo cerca, pensó en devolverse, aún era muy temprano para llegar a la casa de alguien más, pero Armin le había dicho que de preferencia llegara temprano y eso hizo. Eran las nueve veinte cuando apareció frente al gran portón de esa casa. Dudó un poco antes de tocar el timbre, el aceptar que el padre desquiciado no estaba en ese lugar no era fácil de creer, pero luego de unos pocos segundos lo hizo sin dudar. Inmediatamente Hannes salió a su encuentro como si hubiera estado atento a que llegara, lo saludó amablemente y lo invitó a pasar. Todo era para Levi como uno de esos sueños infantiles donde la perfección te rodea; una buena bienvenida, la casa redecorada y un servicio de desayuno que aceptó por el insistir de Hannes. En ese momento, ni Eren ni su hermana se encontraban allí, mucho menos Armin a quien creía que estaría presente. Eran sólo él y el nuevo tutor de Eren.
-Lamento haberte hecho venir tan temprano, aquí aún duermen, de verdad lo siento-se disculpó Hannes-
-No me molesta levantarme temprano. Armin me dijo que podía llegar a cualquier hora de todos modos, debí haber venido más tarde-se esforzó por sonar respetuoso-
-Es mejor que sea a esta hora, mientras Eren no esté aquí.
-¿Qué desea hablar conmigo exactamente?-preguntó Levi receloso-
Antes de empezar a conversar, Hannes se levantó de su asiento y fue a dar un vistazo en el pasillo, luego de asegurarse que no había nadie regresó y juntó sus manos para empezar. La actitud lenta y precavida del hombre sólo lograba alterar más a Levi, quien ya se hacía una idea de lo que hablarían a escondidas del castaño.
-Verás, son muchas cosas…-bajó la mirada-
-Empiece por donde le sea conveniente, de todos modos entenderé.
Hannes respiró, sus labios se movieron pero no hubo palabra alguna que saliera de sus labios. Era difícil hablar de ese tema y temía que esto alejara a la persona tan importante para Eren, pero era algo que no podía ocultar.
-Eren jamás tuvo una enfermedad-confesó-
-¿Está sano?-enarcó una ceja-
-No. Él nació como un chico sano, pero su padre experimentó con su cuerpo una serie de compuestos con tal de encontrar la cura para la enfermedad de su madre, todos esos experimentos en el cuerpo de Eren terminaron deteriorando su organismo. Eren no tiene ninguna enfermedad, pero su cuerpo no está bien. No sabemos qué es exactamente lo que tiene o lo que deparará el futuro, los médicos están trabajando para hacer todo lo posible con este caso, incluso pensaron llevarlo fuera del país pero yo me negué a eso. Quiero que ese chico deje de ser el experimento de médicos…sé que es necesario los exámenes, las repetitivas visitas al hospital y la visita de distintos médicos, pero haré todo lo posible para que él tenga una vida como un chico normal.
Levi se había imaginado algo con la enfermedad de Eren, pero dentro de sus opciones jamás pasó por su mente el que Eren no tuviera alguna enfermedad y fuese algo tan extraño como lo que había escuchado. Las palabras de Hannes resonaban en sus oídos, hacían eco una tras otras, sentía que su alma abandonaba su cuerpo y este caería sin ningún soporte. Todo el tiempo que estuvo visitándolo, todos esos días que Eren estuvo tomando lo que decían ser medicinas, pudo haber hecho algo para detener a ese hombre y tal vez darle más oportunidades al menor. Pero no fue así. La estabilidad de Eren era tan incierta como lo que ocurría con él, esa incertidumbre del qué ocurrirá mañana estaría presente ahora más que nunca. La sola idea de que su cuerpo colapsara en cualquier momento contraía su corazón, hacía arder su pecho y sus músculos empezaban a sucumbir ante el temblor del miedo.
-¿Él lo sabe?-preguntó con su voz apagada-
-No, aún no le diremos nada, no lo hagas tú tampoco. Él aún está muy afectado por todo lo que ha ocurrido, debes saber que su corazón se altera con facilidad-rogó Hannes- Otra cosa que quería dejar claro, eres tú. Sé que son ustedes dos, no es necesario que me lo digan, pero debido a lo que te acabo de decir…
-¿Cree que voy a alejarme de él?-interrumpió-
-Sé que no es nada fácil…
-No me tome por un simple mocoso, no me alejaré de Eren. Me da igual si pretenden hacerlo de todos modos, no lo voy a dejar a menos que él lo desee y lo sienta-sostuvo Levi de manera conflictiva, generando una sonrisa sorpresiva de parte de Hannes-
-Sólo te pido que lo cuides. No los privaremos de eso, pero es necesario que nosotros también te conozcamos, para eso habrá ciertas reglas. Empezarás a visitarlo aquí de momento, eres bienvenido a venir siempre que quieras, después veremos cómo avanzaran las cosas y veremos qué hacer. ¿Algún inconveniente con eso?
-No, entiendo-se esforzó por contestar, le molestaba no tenerlo cuando quisiera pero entendía la preocupación de parte de su tutor debido a su condición y su persona. Que tuviera esta oportunidad, siendo él alguien que había entrado a la habitación de Eren a escondidas y haber ido a la cárcel, era como un milagro-
-Y algo más. También podrás traer a Eren de regreso de la escuela.
-¿Escuela?-preguntó sorprendido-
-Desde mañana, Eren asistirá a la misma escuela que ustedes, será su sorpresa de la mañana-sonrió-
Eren asistiría a la escuela, parecía un sueño, sobre todo si esa escuela era la misma a la cual asistía él. Parecía que la noticia había despertado al menor, ya que por las escaleras se escucharon los pasos de dos personas al descender. Quien apareció primero fue Mikasa, quien de inmediato se puso a la defensiva al ver al azabache sentado en la sala de estar. Levi reaccionó ante su molestosa actitud, pero no duró mucho al ver aparecer al castaño por detrás de su hermana. El pequeño se quedó congelado al ver al azabache en su casa, conversando tan amigablemente con Hannes y una tasita de té. Pronto cambio a una notable felicidad pintada en su rostro y no importó lo muy desagradable que estuviese su hermana, él corrió y abrazó a Levi por la sorpresa de tenerlo allí. El calor del cuerpo de Eren le recordó lo recién hablado con Hannes, tuvo deseos de estrecharlo entre sus brazos para sentir esa seguridad de que el menor se encontraba allí con él, pero se contuvo al estar frente a su familia. No se imaginaba el no volver a verlo, regresar a una oscuridad peor a la cual se encontraba antes de hallarlo, definitivamente no tendría la fuerza para continuar. Eren le sonrió y eso fue suficiente para apartar todos esos malos pensamientos. Hannes carraspeo al ver lo acaramelado que estaban los dos chicos, Mikasa estaba a punto de saltar sobre el azabache con tal de apartarlo de su inocente hermano, pero antes que eso ocurriese, el hombre los invitó a todos a tomar desayuno juntos a la mesa.
La noticia sobre la nueva y primeriza vida escolar de Eren aun no era revelada. La escuela a la cual asistiría estaba categorizada como una de alta categoría, por lo cual, requería exámenes de admisión previos que evaluaran si el alumno se adecuaba al perfil de estudiante que buscaba el establecimiento. Pero ese no fue el caso de Eren y pudo ser admitido de inmediato en la escuela debido a contactos al interior, explicación del caso del menor y el hecho que su hermana fuese una alumna destacada. Todo fue arreglado con anticipación y preparado como una sorpresa para el chico, quien cuando la escuchó en las palabras de su tutor, no lo creyó hasta que su hermana sacó frente a sus ojos su nuevo y primer uniforme. Los días que vio salir a su hermana a la escuela se habían terminado, aquellos días donde sólo deseaba ser parte de esa rutina del cual todos se quejaban, siendo esta mucho más interesante que su encierro de todos los días. Por primera vez, conocería la escuela, hablaría con más de alguna persona, aprendería todo lo que ese mundo guardaba y sería por fin una persona normal. Pese a que no le gustaba que le viesen llorar, la emoción y lo increíble que era aquella noticia, le incitaban inevitablemente a llorar de felicidad. Su vida empezaba a cambiar, pero más allá de esa felicidad, los presentes sabían que tarde o temprano Eren debería enfrentarse a su cruda realidad. Observaban al menor feliz, energético, eufórico y lleno de vida, incapaz de creer que aquella luz de tan sólo quince años de edad dependiera de un cuerpo tan débil.
A Levi se le permitió quedarse el resto del día allí, aceptando con gusto la invitación para estar con el castaño. No fue necesario que Hannes le hablara sobre el actual estado de Eren con respecto a su cuarto, en cuanto Levi abrió la puerta de ese lugar el castaño se paralizó en la entrada sin poder dar un paso. Las únicas ocasiones en la cuales entró fue para esperarlo en el balcón de su habitación, por donde siempre aparecía en las noches, pero ya no había nada allí para el menor más que el recuerdo de esa cruel tarde. Levi no le incitó a entrar, él más que nadie sabía la clase de sentimientos que dejaban esos asquerosos recuerdos, los cuales también influían en él al no haber podido detenerlos.
En ningún momento se les permitió estar solos, ambos pasaron la tarde en el cuarto de Mikasa hablando sobre el primer día de clases del castaño, pero la dueña de la habitación entraba a cada momento con la mera excusa de necesitar algo. Hannes tampoco lo permitió, fingiendo una amabilidad extremista, los visitó en los momentos que la chica no estaba, ofreciendo cualquier necesidad que pudiesen desear. Eren empezaba a estar molesto debido a la actitud de ambos, sabía que lo hacían para mantenerlos lejos el uno del otro y no pudo acercarse más que estar sentado a su lado por el temor de ser descubiertos. En cambio, Levi agradecía muy al fondo que fuese así. Aunque las ganas de abrazarlo y mimarlo no desaparecían, sabía que si el tiempo a solas se prolongaba sus cuerpos se llamarían a gritos como aquella noche en la cual se unieron, y, de tan sólo imaginarse que ponía sus sucias manos sobre el cuerpo de Eren, sentía nauseas. No deseaba contaminarlo, era inevitable para él recordar esos repugnantes días en los cuales su cuerpo se contaminaba más y más, pero sabía que no podría mantenerse alejado del menor por mucho tiempo, Eren sentiría esa falencia aunque lo ocultara muy bien. ¿Qué haría para entonces? Ni él mismo lo sabía, lo único en claro era el no desear contaminarlo y así continuaría.
No fue sino hasta después de cenar que Levi decidió abandonar esa casa, mañana sería un día nuevo de muchas experiencias para Eren y debía descansar al igual que él. Debería llegar temprano a dar cuenta por su ausencia prolongada en la escuela. Al momento que Levi cruzó la puerta de la casa del menor, estos dos quedaron a solas en el portón, un buen momento para Eren, uno malo para quien se apresuraba en abandonar ese lugar.
-¿Mañana podré buscarte?-preguntó el menor-
-Claro, asegúrate que Armin te acompañe. Debes dormir hoy, no te desveles pensando de más-le ordenó con ternura y abrió el portón-
-Lo haré-respondió feliz y tomó la mano del azabache-Espera.
-¿Qué ocurre?-se dio media vuelta-
Sus músculos se tensaron al ver cómo Eren se acercaba a su rostro, no esperó a tenerlo más cerca para zafarse del agarre del menor y alejarse de él de inmediato.
-Debo irme, nos vemos mañana-se despidió para salir rápido de allí-
No esperó a que Eren dijera algo respecto a su apresurada despedida, estaba seguro que no se lo tomó para nada bien y le dolía tan sólo pensar que provocó sentimientos así en el castaño, no obstante, su obstinada sensación de suciedad era más fuerte. El sentimiento de huir de Eren no era algo nuevo, lo había hecho antes y lo volvía hacer, sólo podía sentirse más desagradable de lo que era mientras más lo hacía.
-o-
La mañana siguiente, sus manos fueron directo a tomar su teléfono celular a un costado de su almohada. La luz del amanecer aún no tocaba ese pequeño cuarto en la casa de sus compañeros, el brillo de la pantalla encegueció sus ojos y con estos entrecerrados buscó lo que esperó a ver toda la noche hasta que el sueño le ganó. Eren no había mandado ningún mensaje después de su rápida huida del lugar, algo inusual en ese chico, siendo que él tampoco escribió uno. Estaba huyendo, pero no importaba cuanto huyera, no podría hacerlo por mucho tiempo.
Sin desanimarse, se levantó para ir a la escuela. Echó un vistazo en la habitación en la cual dormían sus dos compañeros; Isabel abrazaba a Farlan quien mantenía su brazo por sobre la cabeza de la chica y su cuerpo ladeado hacia ella. Tal vez sería la única vez en la que los vería así, conocía los sentimientos de ambos desde mucho antes que ambos lo aceptaran, y aunque lo hubieran hecho, ninguno de los dos podía ser transparentes con ellos y discutían la mayor parte del tiempo fingiendo que no había nada. Probablemente jamás lo aceptarían, muchas veces no los entendía, sentimientos como esos sólo eran una estupidez hasta que encontró a Eren, convirtiendo a estos en su principal motivo de vivir. Cerró la puerta con cuidado, no quería despertarlos y arruinar ese momento que desaparecería en cuanto ambos despertaran. Tomó desayuno, hizo sus cosas y salió camino a la escuela.
Cuando llegó las puertas empezaban a abrir, no había prácticamente ningún alumno a esas horas, pero quienes sí estarían serían los profesores a quienes les debería una buena excusa. Su fama entre ellos no era la mejor, de hecho siempre buscaron un motivo por el cual expulsarlo y la verdad es que nunca fue un tema de gran importancia para el azabache sino hasta ahora. La escuela se había vuelto en algo importante en su vida y ahora su estadía en este lugar peligraba, o eso pensaba ya que al llegar a dar su justificativo, se halló con una gran sorpresa. Hanji había cubierto sus ausencias con certificados médicos falsos y no era la primera vez que lo hacía, al llegar los profesores sólo preguntaron por su salud y no hubo problema alguno. Era la segunda vez en la que esa mujer lo salvaba, pese a que jamás había mostrado algo de simpatía hacía esa alocada compañera suya, resultó ser algo más que eso. Ya le había agradecido una vez, no habría una segunda, simplemente haría como si nunca se hubiese enterado de ello, pero sí habría respuestas respecto a su verdadera identidad.
Al llegar a su salón, todos sus compañeros voltearon a verlo, una de entre toda esa multitud le sonrió amablemente pero no fue apercibido por él. Los ojos de Levi se hallaban fijos sobre el puesto de Erwin, quien por supuesto ya no se encontraba en ese lugar. Dos puestos más atrás, se encontraba Hanji leyendo uno de sus libros. El azabache se acercó a su mesa y dejó sus cosas sobre esta, la chica lo miró en cuanto sintió su presencia y le saludó como de costumbre.
-No finjas que nada ocurrió-susurró Levi molesto-
-¿Sigues enfadado por eso? Vamos no seas así, todo salió bien-levantó su dedo pulgar-
-¿Todo salió bien?-tomó del cuello de la camisa de la castaña-¿Exactamente qué es bien para ti? Ese noche te fuiste sin dar ninguna maldita explicación, ¿Qué demonios hacías tú allí esa noche?-exigió saber el azabache-
-Tranquilo, tranquilo….estás llamando la atención-susurró la chica, calmando a su amigo-
-Habla ahora-fulminó Levi, soltando a la chica-
-De acuerdo-aclaró su garganta y se aseguró que no hubiese nadie cerca-Soy agente especial de la policía, todo este tiempo estuve siguiendo los pasos de Erwin, estuve en una misión en cubierto. Lo sabía todo, él también sabía que le seguía y por eso fue muy cuidadoso con que no obtuviera pruebas contundentes. Esa noche le tendimos una trampa a Erwin y pudimos capturar al último cabecilla de ese clan. Lamento no habértelo dicho antes, era confidencial…-se disculpó-
-¿Todo este tiempo estuvieron jugando a policías y ladrones?-preguntó Levi furioso-
-No exactamente…era agente en cubierto y narcotraficante…-bromeo Hanji-
Levi estuvo a punto de golpearla, la situación no era para menos, él había terminado involucrado en medio de todo ese alboroto.
-También lo sabía todo de ti. Tú padre, el asesino de los barrios bajos…-habló seriamente Hanji, dejando helado a su compañero-
-¿Por qué no dijiste nada? Todo este tiempo me has cubierto en la escuela, ¿No?
-¿Por qué lo habré hecho? Es una buena pregunta…-sonrió-
-Tch, eres un fracaso como agente.
-De todos modos ya no lo harás, por Eren.
-¿No deberías irte? Ya hiciste tu trabajo, ahora ve a molestar a otro lado-respondió Levi al sentir su privacidad vulnerada-
-Soy estudiante aquí mucho antes de convertirme en agente, debo cumplir con mi deber y graduarme en unos meses más junto a mi huraño compañero de clase-chisteo la castaña-
-Podrás ser agente, pero lo idiota no lo pierdes-se dio media vuelta sobre su puesto, dándole la espalda a la castaña-
-Yo también te quiero enano gruñón-golpeó la espalda del azabache, recibiendo una mirada asesina de éste-
Frente suyo, el lugar de Erwin continuaba vació y así seguiría hasta que los días acabaran. Desconocía qué excusa habrían utilizado para explicar el retiro de Erwin en la escuela, de seguro Hanji se había ocupado de eso y también de su juicio. La chica no sólo le había salvado de ese cerdo, sino también de una vida en la cárcel y la cancelación de su escolaridad. Le debía mucho y sentirse así le molestaba.
-o-
La hora de almuerzo se demoró más tiempo en llegar, no porque las clases hayan sido más largas, sino por la sensación de que así fueron tras las ansias por ver a Eren en su primer día. No había podido salir en los cambios de hora a su salón, lamentablemente su vida escolar estaba a punto de finalizar y cada vez tenía menos tiempo en la escuela. Por lo que en el mismo momento que escuchó la campana para salir a comer, saltó de su puesto en dirección hacia donde se encontraba Eren. Gracias a que salió de un golpe, no se encontró con el tráfico de estudiantes que impidieran su paso y llegó antes de lo esperado. Disminuyó la intensidad de sus pasos, no quería parecer ansioso por ver al castaño y sin embargo cuando lo vio salir de su salón con su uniforme, su corazón no se pudo mantener tranquilo. El uniforme se adecuaba perfectamente a su cuerpo, era hermoso incluso con esa cosa sobre él y aquellos ojos verde esmeralda que se clavaron sobre el azabache resaltaban en medio de toda esa belleza. Levi esperaba encontrarse con un castaño más desanimado que al emocionado que corrió hacia él cuando lo vio, Pese a lo ocurrido anoche, no encontró signos en el que evidenciaran algún cambio de ánimo más que su deslumbrante felicidad por estar en ese lugar. Eren camino hacia él y tras sus pasos venia su hermana en un intento por detenerlo, sabía que iba hacia el azabache y no se lo permitiría. No obstante, Levi era mucho más ágil y veloz que ella y tampoco tenía la mínima intención de la compañía de la chica y su detestable aura negativa sobre él. Fue así como antes de que la chica alcanzara al menor, agarro del brazo de este y le guío a seguirlo, utilizando como medio de evasión la multitud de estudiantes en los pasillos que no le fue difícil de esquivar, muy al contrario de la chica que se quedó sin poder seguirles de cerca.
Eren era consciente que dejaban a su hermana atrás, y, aunque por un momento sintiera que huir de ella y su amigo estaba mal, la pequeña dosis de adrenalina con las ganas de querer estar junto a Levi a solas le animó a continuar con aquel escape entre los diferentes rostros de los estudiantes. Había mucha gente, pero sus ojos se mantenían en la espalda del azabache mientras le seguía por los nuevos pasillos de la escuela, todo un recorrido exprés procurando no ir tan rápido como para agotarlo. Lo último que Eren vio de esos pasillos fue una puerta que daba a las escaleras del edificio, entrando a través de ella y subiendo posteriormente al tejado. No había absolutamente nadie en ese lugar, solo el cielo azul les acompañaba junto a un sol brillante y enceguecedor. El ambiente que Levi solía visitar constantemente sin ningún motivo en especial, resulto ser para Eren un maravilloso lugar nunca antes visto, que, en cuanto recobró el aliento de su pequeña escapada, caminó por ese tejado observando el azul del cielo. Era todo un niño inocente que encontraba la belleza de las cosas en los detalles que la gente común y corriente no podía ver. Un ángel, esa era la silueta que Levi veía recorrer el tejado con emoción y que se detuvo sólo cuando escuchó la orden del azabache para que se sentara a comer. Mucho trabajo con su cuerpo no era bueno, el día se había convertido en una serie de experiencias para el menor que se preocupó de contárselas al azabache con lujo de detalles. Casi ni probaba de la comida que Levi debía forzarle a comer, Eren no cerraba su boca para hablar de todo lo que había visto y aprendido en tan sólo una clase; movía sus manos para explicar, sonreía entre medio de cada frase y sus ojos brillaban de tan sólo recordar su primer día de clases. Levi disfrutaba verlo así de feliz, verlo brillar a él era lo que iluminaba su diario vivir, no obstante, sabía que ante todo estaba la salud de Eren y para eso debía alimentarse. De un solo bocado lo silenció y le obligó a comer con calma, éste obedeció y se alimentó en silencio, manteniendo esa sonrisa en su rostro. El ruido de la gente se podía escuchar a lo lejos desde ese lugar, ambos no intercambiaron palabras y se limitaron en admirar el azul del cielo con unas cuantas nubes pasando por sobre sus cabezas.
-Jamás había visto un cielo tan azul, bueno, sólo en mis pinturas-confesó sin apartar sus ojos del cielo-
-No es tan azul como crees, la contaminación no deja ver su verdadero color-respondió asqueado-
-Podríamos limpiarlo.
-Eso no pasará-opuso Levi-
-Deben haber cielos limpios, tal vez no aquí, pero en otro lugar…-levantó su mano-
-Seguramente.
-Quiero verlos, conocer todo lo que hay afuera. ¿Iremos algún día?-clavó su mirada sobre Levi, encontrándose a su vez con los ojos del azabache puestos sobre sí-
Un "Lo haremos" quiso salir de los labios del azabache, el sueño de salir de esta ciudad y conocer el mundo era algo que planeaba hacer desde que se lo prometió. Pero esa promesa parecía más distante de lo que parecía. La salud y estabilidad de Eren ponían en juego ese futuro cambiando en uno muy incierto, ¿Podrían hacerlo? La respuesta no era fácil. No pudo decirle que sí, sólo llevó su mano a la cabeza del castaño y acarició sus cabellos junto a una sonrisa. Eren continuaba sonriendo, ignorando la verdad una vez más que se esmeraba por salir a gritos del azabache.
Por unos segundos se quedaron así y como siempre ocurría, Levi bajó su guardia sin darse cuenta que la distancia empezaba a disminuir entre ellos una vez más. Eren se apoyó sobre sus rodillas y estiró su cuello para besarlo, haciendo reaccionar al azabache quien de inmediato sintió la alerta por alejarse. Con una de sus manos detuvo al menor del pecho, negándole la posibilidad de avanzar sin ninguna medida de disimulación. El rostro de Eren cambió con ese gesto, era obvio, esta vez había sentido el rechazo del azabache sin ninguna gota de amabilidad.
-¿Otra vez…?-preguntó desanimado-
-Será mejor que vuelvas a tu salón, la hora de almuerzo acabará pronto y estará lleno de…-se levantó-
-Ya no significa lo mismo para ti… ¿Verdad?-le interrumpió, sus ojos se esforzaban por retener las lágrimas-
-¿De qué mierda hablas?
-Me has evadido…podré no saber muchas cosas pero sé que lo has hecho.
-Estás siendo melodramático, vamos levántate-le tendió la mano para ayudarlo-
-Lo estás haciendo otra vez-frunció el ceño-
-Maldición Eren, ¿Puedes dejar de pensar sólo en ti por un momento?-bramó Levi molesto-
Eren se quedó quieto, sus ojos se abrieron como platos al escuchar esas crueles palabras de la persona que amaba, quien en un arranque de ira, le había tratado así sin pensarlo. Una pelota se atascó en su garganta, dolía al no poder tragarla y se hacía más densa mientras intentaba retener el llanto.
-Volveré solo-se levantó haciendo a un lado la mano del azabache-
Eren empezó a caminar solo, la mano que le había tendido había sido rechazada por primera vez y su pecho empezaba a sentir las consecuencias de su comportamiento. No le iba a seguir, sus palabras no eran mentira y el que se enojara era mera culpa del castaño, o eso pensaba, hasta que se dio cuenta que el único egoísta aquí era él. Renunció a su orgullo y se apresuró en alcanzar al menor antes de que escapara por las escaleras, le tomó del brazo, escuchó el sollozo y lo entendió. Le había hecho daño, una vez más.
-Lo siento-se esforzó en esbozar-
El castaño no respondió, por un momento estuvo a punto de irse de allí con sus sentimientos heridos, pero era más fuerte su deseo por estar con él. Volteo con su rostro mojado en lágrimas, intentó retenerlas como siempre y no fue posible. Levi tomó su cabeza, la llevó a sus hombros y lo abrazó. Toda la evasión que tuvo hacia él, fue con el único propósito de evitar lo que acababa de hacer. Lo único que obtuvo de todo ese complejo fue el darse cuenta lo idiota que era y que aunque llevara tiempo con Eren, habían cosas que aún no aprendía a hacerlas bien. Si quería remediar esto, tendría que decir el porqué de su actitud, y la explicación no era la mejor que su actitud. Pese a ello, se dignó a confesar lo que había sucedido con Erwin, al momento de hacerlo sentía que lo traicionaba por cada palabra que decía, pero el cómo reaccionó Eren le hizo recobrar toda la seguridad entre ellos. El menor lo abrazó y le suplicó que no continuara, no quería escucharlo, pero se atrevió a preguntar si habían llegado más allá lo cual la respuesta fue un no. Segundos después, el castaño sacó su rostro del hombro del mayor y le miró a los ojos, viendo en él, el sentimiento de culpa y menosprecio hacia su persona, el mismo que encontró mucho antes cuando Levi se hacía llamar a si mismo sucio.
-No me importa, siempre serás hermoso para mí. No me apartes...-rogó-
-Te he dicho que no seas tan idiota.
-No lo soy.
-Sí lo eres.
-¿Continuarás evadiéndome?
-Con un niño tan insistente y seductivo como tú lo dudo-tomó su barbilla y acercó su rostro, sentía sus labios arder por besar los ajenos, pero se detuvo-¿Estás seguro?
Eren cerró sus ojos dando el sí y esperando recibir los labios del azabache. Levi pegó el cuerpo del castaño por la cintura y posó sus labios sobre los del castaño. El sabor de sus labios invadió rápidamente su boca, dejando atrás todos esos desagradables momentos y sumergiéndose en lo dulce que era estar junto a él. Sus labios se movieron lentamente, sin apuro, querían asegurarse de sentir cada rincón de sus bocas y roce entre ambos. Un dulce sabor en la lengua de Eren traspasó la de Levi, sus besos siempre fueron dulces y esta vez no fue diferente. Las manos del castaño se sujetaron de los brazos que lo rodeaban en un abrazo y pegó más su cuerpo al sentir cómo se encendía producto a los besos.
El menor no fue el único que sintió ese fuego recorrer sus músculos, quien lo tenía besándolo a su vez reaccionó de la misma manera y bajó sus manos por los contornos del cuerpo que tenía pegado a él. El cuerpo de Eren, aún se sentía mal por tocarlo pero no retrocedería en ello. Ambos podían sentir como cierta parte de ellos se encendía y endurecía poco a poco. Aprovechando eso, Levi empezó a mover sus caderas y el roce de sus miembros endurecidos por sobre sus ropas, les generaba la misma sensación que habían experimentado con anticipación en la habitación el castaño. Los malos recuerdos estaban presentes para ambos; Eren recordaba a su padre y Levi sus malos pasajes por la gente que intentó aprovecharse de él, pero ya nada importaba. No dejarían que esas personas destrozaran los maravillosos momentos de ellos, sus recuerdos y sus sueños. Sin embargo, lo que sí logró detenerlos fue el sonido de la campana al sonar para entrar a clases. Levi se detuvo de inmediato, había olvidado que se encontraban en la escuela y que Eren debía volver a clases, era recién su primer día y no le llevaría a faltar como él. Se alejó del menor, quien se encontraba con su rostro acalorado producto al jugueteo que mantuvieron por unos minutos.
-Debes volver-le ordenó forzándose a calmarse-
-Lo sé, ambos-corrigió-
-Iré, volveré enseguida-se apartó del menor y se apoyó en la pared-
-¿No vienes?-preguntó el menor-
-No puedo llegar así-insistió-
Eren no entendió el significado de ello, hasta que bajó su mirada y vio el notable bulto que se formaba en su entrepierna.
-L-lo siento-se disculpó sonrojado-
-No es tu culpa.
Si bien ambos estaban en la misma situación y sus cuerpos pertenecían al mismo sexo, la diferencia entre sus cuerpos era de destacar. Eren poseía un cuerpo menos trabajado que Levi y en cuanto a su entrepierna, quien poseía una diferencia mayor era el azabache, por lo cual, el bulto entre sus piernas era más notorio para él que para el menor.
Fueron unos pocos segundos en los cuales Levi se obligó a calmarse y volver a clases, luego de descender por las escaleras y llevar a Eren a su salón, regresó al suyo para encontrarse con una sorpresa. La hora que correspondía a Historia, sería reemplazada por un espacio especial para completar la última ficha oficial para postular a una profesión en la universidad. A menos de seis meses por finalizar su vida en la escuela, ya era hora de decidir qué harían los estudiantes con sus vidas y de ese modo, se le entregó a cada uno una ficha que llenar.
Antes de empezar, Hanji se animó a preguntarle a Levi que pondría, y éste, al no hacerle caso, recibió varias sugerencias locas de parte de la chica que no se calló hasta que el profesor se lo ordenó. Por primera y única vez, Levi estaba tan agradecido con un profesor. Todos tuvieron exactamente una hora para pensar y escribir a lo que postularían, hora que Levi debatió completamente. Terminar la escuela y salir al mundo laboral jamás fue un pensamiento del azabache, es más, el interés por asistir a clases no estuvo presente sino hasta que Eren le insistió. Asistir a clases, sólo fue una excusa para matar el tiempo de alguna u otra forma, pero, después de acabar la escuela lo que tenía planeado era vivir como lo había hecho hasta ahora. Conseguir dinero no era difícil y era justamente lo único que necesitaría para sobrevivir en un mundo egoísta. Ser parte de la manada de ovejas que trabaja para un estado manipulador, no era una opción. Sin embargo, no tenía que ser necesariamente de ese modo. Por primera vez se preguntaba si había algo que realmente quisiera hacer, algo que quisiera cambiar o mejorar en este mundo. Y sí existía. Sólo una cosa que él deseaba y había estado deseando desde hace mucho tiempo.
Una hora después, todos se levantaron y acercaron al mesón del profesor a dejar sus papeles. Todas las fichas tenían una variedad de profesiones escritas sobre ellas.
-¡Levi! ¿¡Qué pusiste!? ¿Qué pusiste?-se esforzó por ver la ficha del azabache-
-No molestes maldita loca-golpeo su estómago haciéndola encorvarse del dolor-
Levi entregó su hoja y regresó a su puesto, en cuanto a Hanji, corrió como pudo a entregar su hoja y ver de ese modo qué había escrito su compañero. Al contrario de los demás alumnos, la ficha de Levi sólo tenía una profesión anotada y era justamente lo que Hanji esperaba ver. La castaña sonrió con dulzura y miró a su compañero.
Medicina.
El único camino que Levi deseaba alcanzar.
Continuará…
Holo! He traído la actualización :3 Atrasada como siempre, pero esta vez, la tenía lista para dos días atrás. ¿Por qué no actualicé? Porque no tenía net c: Lamento haberme demorado, pero les traje un cap largo y calmado en recompensa? Fue extraño terminar un cap tan bien. Espero les haya gustado y como ven la historia ya está tomando otro rumbo, aún hay cosas que claramente hay que aclarar pero seamos pacientes, les quise dar un cap tranquilo a ellos dos c: Intentaré no demorarme mucho la próxima vez.
Respondo Reviews:
Teddy sama: Esperaré a no separarlos también xD Cuídate nos leemos c:
Karstein abarai: Viva el amor hacia Hanji! No seré tan mala como para mantener a Levi tanto tiempo encerrado xD pero mi maldad florecerá después?
Athenea: Yo digo lo mismo, falta saber todo eso pero quise darles un cap relajado a ambos c:
Moo123: Muchas gracias c: y bueno hay muchos personajes malditos en este fic y queda ver que ocurrirá con Keny c:
Vivaelsasunaru: Muchas gracias me alegro que te haya gustado y no te haya provocado un infarto ewe
Marynafujoshi: Ahora puedes amarme? Okno, sip falta mucho que ver aún y tengo otra cosas más planeadas.
Genevieve phantomhive: Bendita Hanji c: y bueno el cómo lo encontraron fue gracias a un procedimiento que llevaron como policías en cubierto. Aún quedan caps, muchas cosas que aclarar y otras que tengo planeadas :3 Responderé reviews siempre que pueda, ya que a veces hay veces que ando apurada y publico corriendo D: pero siempre los leo y me llegan cada uno de ellos c: Muchas gracias por dejar tu review y espero te haya gustado el cap c:
Crimmsony: Hannes, el mejor tutor del año? Gracias por leer me alegro que te haya gustado y espero que haya sido igual con este cap c:
Guest1: La verdad es que yo también me preguntaba cómo iba a sacar a Levi de allí, pero las ideas llegaron y lo salvaron milagrosamente c:!
Kokoa kirkland: Yo digo lo mismo, por ahora c:
Guest2: La verdad es que el fic no lo hice pensando en mpreg, Eren no soportaría algo así D:
Reisen knight: Creo que ahora demoré más…perdón :c espero te haya gustado e intentaré no demorar tanto T-T
Naancii: Levi ya tiene un magister en traumas, pero bueno, este cap fue relajado también a mi gusto c:
Terena Tempestira: Muchas gracias, me halagas i-i me alegro mucho que te haya gustado tanto la historia y espero que siga siendo así c: Daré siempre lo mejor de mí por traerles buenos caps y muchas gracias por tu review 3 Cuídate y nos leemos!
Naruby scarlett: Algún día me perdonaras :c?
Guest3: Este fic no tendrá mpreg u_u no lo hice pensando en eso además que Eren es muy delicado perdón :c
Americagermamotta: Muchas gracias 3 pero no lo hice pensando en mpreg :c lo siento pero espero que te siga gustando el fic.
Muchas gracias a todos a los que leen y siguen el fic, gracias a sus lindos reviews y espero que les haya gustado el cap :3 3
Cuídense y que tengan un lindo día 3
Nos leemos.
