Capítulo 20

Por las noches Levi se desvelaba observando la foto que obtuvo el primer día de clases de Eren. Al finalizar ese día, llevaría a Eren de regreso a su hogar como lo había estipulado Hannes, pero no esperaba hallarse con la sorpresa de que su tutor estuviese esperándolo al finalizar las clases. El hombre había acudido para tomar una foto de recuerdo del primer día de clases de Eren, sin embargo, éste mismo se rehusó al no ser partidario de las fotografías y sólo aceptó cuando supo que también podría tomar una al lado de Levi. Cada uno tuvo su propia fotografía, y aunque al azabache tampoco estuviera de acuerdo, tener una fotografía junto a Eren luego de haber perdido las de su teléfono, era bastante tentador. Luego de haberlas revelado veía aquella fotografía todas las noches sin falta. La misma imagen parecía hablar por si misma al relatar ese día; el sonido de los estudiantes al salir de la escuela, Eren enfadado por las bromas que le hacía Hannes y a sus palabras de aquel día, absolutamente todo había quedado grabado en una simple fotografía. Jamás pensó que un objeto fuera capaz de guardar tantas maravillas, para él, eran sólo estupideces a falta de valor y desechables, ahora se daba cuenta que estaba equivocado y pasaba todas las noches admirando a escondidas esa pequeña sonrisa grabada en ella.

El fin del año escolar estaba próximo, pronto serían los exámenes finales y después vendrían aquellos para la universidad. Esa realidad se veía tan distante como cercana, el fin de esa rutina asquerosa que ahora se había vuelto tan importante y no deseaba que acabara. Así como había pasado el tiempo, sus vidas continuaron con tranquilidad y uno que otro momento difícil. Eren se había adaptado a la nueva rutina, incluso había hecho amigos en su propia clase y, como era de esperar, la relación que ambos llevaban comenzó a ser tema del que hablar en la escuela tras la sospecha que los alumnos empezaban a tener de ambos. No había ni un solo día en el cual Levi no estuviera con el menor, quien jamás se enteró de los comentarios de la gente puesto que el azabache se encargaba de silenciarlos muy bien de tan sólo una mirada. La atemorizante imagen que había ganado todos esos años, no había desaparecido y bastaba que escuchara alguna palabra para cambiar esa dulce mirada que sólo le regalaba a Eren.

Del mismo modo, los exámenes de Eren no se detuvieron y cada mes debía de ir al hospital para control. Pese al tiempo de estudio y diversas pruebas, las respuestas respecto a su salud no eran certeras; fueron muchos los médicos que visitaron al castaño, muchos acudieron de diferentes países a estudiar su caso y todos divagaban en diferentes opciones. El tema continuó siendo un secreto para Eren, quien ya agotado de las repetitivas que eran las visitas al médico, empezó a preguntar más y más. Después de la desagradable experiencia con su padre, tener tanto recelo con los médicos era de esperar, no obstante siempre encontraron excusa válida para el menor. Afortunadamente, su cuerpo se mantuvo sin ningún problema con los respectivos cuidados. Vivía como un niño normal, a excepción de la menor o nula actividad física, las demás actividades las cumplía sin ningún problema y con las reglas dictadas por su tutor.

Ocultar la verdad, para Levi, era considerado un acto de traición hacia la persona que amaba y en varias ocasiones estuvo a punto de revelarlo todo, pero, el tan sólo pensar que esa verdad destrozaría su sonrisa le hacía detenerse. Muchas veces se juntaron con su hermana, su amigo y tutor a conversar sobre el avance del menor y respecto a las mentiras que inventaban, siempre llegaban a la misma conclusión de que por ahora y por el tiempo que Eren se mantuviera estable, mantendrían la verdad guardada con tal de que el castaño llevara una vida libre de preocupaciones. Pensar en el futuro era una incertidumbre aterradora para cada uno de ellos, pese a su estabilidad los médicos habían asegurado que su organismo estaba deshecho y que no se sabía cómo reaccionaría su cuerpo frente a ello; la posibilidad que todo empeorara no quedaba exenta de ser real, incluso era la más esperada por todos. Cada uno de los días que Eren despertaba y vivía su día era una bendición. Levi continuó visitando el hogar del menor con las mismas restricciones que se le habían dado de principio, y aunque los únicos momentos en los cuales podían estar solos fuera la hora de almuerzo en la azotea de la escuela, no faltaba ningún día en sus visitas diarias al hogar del menor. Eren no se había animado a regresar a su habitación, el tema de su padre ya no lo tocaban desde el momento en que éste fue encerrado en la cárcel. El menor lo había borrado por completo de su vida, a tal punto que ni al mismo juicio se presentó. El dinero para el azabache se había vuelto un gran problema, luego de que Eren le prohibiera ganarlo de forma sucia y que Hanji estuviera al tanto de sus actos, no le quedó más que detener sus juegos en los barrios bajos. Sin embargo, la misma castaña le había llevado a él y a sus amigos a recibir un subsidio del estado, el cual fue dado de inmediato tras estudiar su situación. Recibir ese tipo de ayuda no era algo que él hubiera hecho, pero dado las circunstancias, aceptó llamándole "dinero fácil" ya que escuchar el verdadero nombre le hacía querer tirar todo por la borda. Su vida después de ello se había tranquilizado y ordenado, pero había algo en el fondo que no le dejaba vivir en paz y que sabía que debía de atender; el inicio de todo, la cuna de sus complejos y el libro de sus enseñanzas.

La primavera ya había arribado, esa tarde de viernes en la casa de Eren se sentía la brisa primaveral acompañándolos en el jardín trasero mientras el menor disfrutaba pintar en una pequeña croquera junto con Levi, quien intentaba hacer algo más que una raya sin forma. Después de un tiempo de haber conseguido la calma, Eren pidió nuevos materiales para trabajar sus pinturas y retomó su hermosa afición, la cual había dejado de lado luego de que Levi le abandonara. Muchas veces ambos practicaban la pintura en esa croquera que el castaño había predispuesto especialmente para ambos, y aunque el azabache detestaba el arte, pintar junto a Eren era realmente liberador y especial. Siempre había encontrado que las pinturas del menor eran mucho más que simples pinceladas y colores; en ellas los paisajes cobraban vida sin haber sido vistos con anterioridad, solamente la imaginación y corazón de su artista quedaban reflejados en cada uno de sus cuadros. Y era exactamente lo que hacía que estos le mantuvieran hipnotizado al observarlos. Respecto a las pinturas que hacían juntos era sincero; sus rayas sin forma no se acercaban ni un poco a las de Eren, lo reconocía pero se enfadaba de todos modos al sentirse vencido en algo tan básico y, sin embargo, siempre recibía sonrisas en respuesta. Siendo así, fingía siempre estar molesto al hacer algo malo con tal de recibir sus sonrisas, y al momento de recordarlo de noche, no podía evitar sentirse felizmente avergonzado de las cosas que hacía y que creyó que nunca iba hacer. Pero ese día, tenía algo mucho más importante que decir mientras se encontraban pintando.

-Creo que ensucié el verde-recalcó Levi sacando el pincel molesto de la hoja-

-Aún podemos arreglarlo, se verá mejor así, me gustan cuando tienen esos detalles-aseguró el castaño con una sonrisa-

-Querrás decir manchas-corrigió Levi-

-No lo son, de verdad me gustan-insistió, deteniendo su pintura para observar a Levi, quien ya lo hacía desde el momento que dejó de pintar-

-Aunque si me lo dice alguien que tiene el rostro lleno de pintura podría reconsiderarlo-tras sus palabras, Eren limpió su rostro avergonzado-Aún tienes allí-se acercó para limpiar su nariz-

No importaba cuanto tiempo llevaran juntos, el corazón de Eren se aceleraba con cada movimiento que hacía Levi; justo en este momento, el rostro del azabache se encontraba a tan sólo centímetros y en menos de un segundo, ya había posado un gentil beso sobre sus labios. Sólo fueron segundos en los se rozaron, ya que seguido de ello, ambos miraron en dirección al ventanal que daba al interior de la casa para asegurarse que nadie les había visto, y cuando estuvieron seguros que lo hicieron sin ningún testigo, se sonrieron relajando sus nervios. Por mucho tiempo Hannes y Mikasa estaban pendientes de lo que estuvieran haciendo, después la vigilancia de ambos disminuyó y en estos pequeños momentos de adrenalina aprovechaban para dar pequeños besos u otras caricias apresuradas, finalizando con una sonrisa y risitas de parte de Eren, tras haber logrado lo que planeaban. Pero esta vez la sonrisa de Levi se borró de inmediato al recordar que debía decirle algo importante al menor.

-Debo decirte algo-interrumpió-

-¿Qué cosa? ¿Es algo malo…?-preguntó preocupado-

-Mañana no vendré a visitarte, tengo un asunto que atender-le informó-

-¿Qué asunto?-preguntó con la misma preocupación, sabía que cuando Levi hablaba con ese tono era algo delicado-

Levi suspiró, no quería decir el qué haría ya que sabía cómo respondería Eren.

-Iré a resolver unos asuntos con mi padre-confesó-

-No puedes ir, él te vendió…puede hacerte algo-se opuso el menor-

-He sobrevivido al lado de ese hombre mucho antes de que tú nacieras, estaré bien.

-Iré contigo.

-No irás-se negó-

-Sí iré.

-No, no puedes y no te llevaré allí conmigo. Vendré el domingo, todo estará bien-intentó calmarlo-

-¡No! ¡Eso no es cierto!-gritó exaltado-

-¿Sabes por qué a los mocosos como tú le suceden cosas malas?

-¿Ah? ¿Por qué…?

-Por desobedientes, ahora deja de insistir que no conseguirás nada-sentenció-

-No soy desobediente…sólo-fue cortado por un beso del mayor-

-Eres desobediente, y también hablas mucho. Confía en mí, volveré el domingo, es una promesa.

-Bueno-aceptó con su mirada gacha y para nada contenta-

Levi desordenó sus cabellos con una de sus manos, pero ni eso logró sacar esa expresión de descontento en el rostro del menor. Tomando otras medidas, tomó un pincel y con un poco de pintura, trazó una línea en la mejilla del menor. Eren no reaccionó de la mejor manera, podría ser sumiso e inocente a su lado, pero tenía un orgullo forjado que a veces salía a mostrarse incluso frente del azabache y debido a ello tomó un pincel e intentó hacer lo mismo con su atacante, pero éste le tomó de las muñecas y le hizo ruborizar. Si no hubiera sido por Hannes que venía gritando que fueran a merendar, ambos hubieran terminado sumergido el uno en el otro tras ese fuerte deseo que los llamaba. Habían pasado ya meses en los cuales no habían intimidado, y aunque pudieran hacerlo en la escuela, el riesgo que implicaba hacerle el amor a Eren ya era suficiente como para sumarle además la adrenalina al poder ser descubiertos. Recordaba haberlo leído en ese entonces donde había planeado su primera vez que un lugar cómodo, sin apuros y con tranquilidad, eran esenciales para cuidar a una persona que no gozara de un buen corazón, pero ahora podría ser más que un problema cardiaco.

Aquella tarde después de merendar Levi retomó su camino a casa en los barrios bajos, como siempre, Eren salió a despedirlo con un abrazo y mientras se mantenían así, se aferró al cuerpo de Levi si la necesidad de rogarle que tuviera cuidado para que el mayor lo entendiera. Luego de unos minutos, Levi apartó al menor y besó su frente en despedida.

Sabía lo mucho que se arriesgaba al ir allí, esa situación estaba más que clara para cualquiera pero, era algo que debía hacer antes de continuar su vida. No podía continuar viviendo sin cerrar esa puerta, desgraciadamente, tan importante.

-o-

El sábado por la mañana llegó, al despertar tuvo unas fuerzas y energías que jamás creyó que tendría para acercarse a ese lugar de mala muerte. Llegar tan temprano era tan malo como llegar en las horas en las cuales Keny se hallaba con prostitutas y amigos igual de enfermos que él, pero de lo contrario corría con el riesgo de no encontrarlo. Sin ninguna demora y procurando salir antes que sus dos amigos despertaran, se fue rumbo a lo que alguna vez fue el lugar donde regresaba de vez en cuando. Conociendo a Isabel, insistiría por saber la verdad de su destino o le seguiría a costas de que se negara y, por supuesto, Farlan iría junto a ellos como un padre cuidando de los dos pequeños rebeldes. Desde que llegó a compartir esa casa con sus amigos, Levi se había apoderado del cuarto de Farlan quien, a pesar de los intentos del azabache por devolvérselo, éste y la chica ocupaban la excusa de que no podía dormir en un lugar incómodo, pero la verdad era otra. Parecía que ambos llevaban una relación a escondidas de todos, o eso pretendía que pareciera ya que para el azabache era más que obvio pero prefería fingir no saber nada. Sin embargo, acostumbraba a dedicarle miradas cargadas de amenaza a Farlan por si se atrevía a hacerle daño y estas eran traducidas con todo éxito por el chico que, enseguida sentía un escalofríos recorrer su espalda. Al ya no llevar la misma vida de antes, el tiempo que ambos tenían era demasiado y una noche Isabel tuvo la loca idea de trabajar en un restaurant para así, juntar dinero y abrir el suyo propio. Claro que con lo mal que cocinaba la chica, el trabajo de la cocina sería para Farlan quien se entusiasmó milagrosamente con la idea y trabajó junto a ella en las tardes. Eso hacía que el sueño de ambos fuera más pesado y Levi pudo salir de esa casa sin que se dieran cuenta.

Hacer el mismo camino hacia la casa en la cual se encontraba Keny era abrumador, tantos recuerdos y por tantos años que habían acabado hace unos meses. Esta vez, se aseguraría que fuera la última memoria que recibiría de ese lugar y cuando llegó, pudo sentir que esa casa lo estaba esperando. Sus puertas, ventanas y pintura deteriorada, absolutamente todo parecía darle esa extraña bienvenida sabiendo que sería la última. Al tocar la perilla de la puerta, visualizó lo que encontraría de antemano y exactamente fue de ese modo; el mismo escenario de siempre. Nada había cambiado, incluso se había vuelto peor; las paredes estaban llenas de sustancias desagradables, muchas de ellas parecían ser vómito, alcohol y desechos orgánicos, el suelo se encontraba lleno de basura que evidenciaba qué clase de asquerosidades ocurrían en esta casa y el olor a humano estaba impregnado en cada rincón. Cuando él se encontraba en este lugar por lo menos se preocupaba de mantener limpio la entrada y vías de movimiento. Tal vez esa había sido una de las razones por las cuales era tan maniático con la limpieza, pero la verdadera razón era una suciedad más difícil de sacar, una que se aferraba no tan sólo a tu cuerpo, sino también a tu ser entero y era reflejo de cada una de las asquerosidades de este mundo. Por mucho tiempo, las bacterias de este mundo no parecían abandonarlo de ningún modo, y no lo habían hecho, pero al menos tenía el consuelo de sentir que no incrementarían.

Avanzó con mucho cuidado de no tocar nada, su rostro era frío e inexpresivo, ya no le sorprendía esta clase de escenarios y las muecas de desagrado las había hecho por años como para hacerlo en este punto. No escuchaba nada, normalmente esperaría que más de uno de sus compañeros saliera en busca de algo o estuviera aún bajo los efectos de alguna droga y deambulara por allí. Nada, absolutamente nada y por un momento creyó que en definitiva Keny no estaría allí, pero al abrir la puerta de su habitación, le encontró en su desagradable cama cubierto de basura, ropa interior de mujer y colillas de cigarrillo. El hombre no se mostró sorprendido por la visita de Levi, al contrario, con un cigarrillo en sus manos absorbió el humo y lo liberó junto a una sonrisa sarcástica.

-Vaya, así que sigues vivo-concluyó el hombre-

-Digo lo mismo, es un milagro que sigas vivo-respondió indiferente-

-Supongo que las ratas como tú saben sobrevivir bien. ¿Qué buscas? ¿Quieres volver?-sonrió-

-Regresé por mis cosas, y por esto-sacó un papel arrugado de su bolsillo, lo estiró y se lo lanzó al hombre-

-Oh… ¿Qué es esto?-habló con cierto interés-

-Renunciaré a ser tu hijo cuando termine la escuela, ya he empezado con los trámites. Firma eso, de ese modo será más fácil.

-¿Qué pasa si no firmo?

-Podré hacerlo de todos modos, pero me tomará más tiempo. De todos modos ambos seremos beneficiados, ya no estaré bajo tu tutela.

-Uhm-observó el papel por unos segundos pensativo-Así que la rata quiere deshacerse de su adorable padre-finalizó y explotó en carcajadas que eran interrumpidas por una tos ronca-¿Crees que sobreviras solo allá afuera? Sólo serán días para que vuelvas suplicando que te deje vivir aquí, aunque ni para cubrir mis deudas eres útil. Supe lo que hiciste con Erwin, eres un imbécil, osado e insolente igual que la perra de tu madre, aún puedo verla a ella en esos ojos tuyos tan sucios.

-No te des tanto crédito, no he vivido dependiente de ti-contestó con la misma tranquilidad, los insultos hacia su madre jamás fueron muy importantes, no la había conocido y el que lo dejara en este lugar de mala muerte había sido suficiente para no tener ningún sentimiento hacia ella. Sería estúpido, sentir sentimientos por alguien a quien ni siquiera conocía su rostro-

-Así que, ¿De verdad quieres esto?-levantó el papel, ante lo cual Levi se limitó a mirarle sin expresión-

Levi empezaba a creer que de verdad tendría que seguir el camino largo para cortar lazos por completo con este lugar, no obstante, sin ninguna palabra Keny tomó un lápiz roto de su cajón y firmó la hoja sin vacilar. Luego alzó su mirada fría y le lanzó el papel al azabache, quien lo tomó de inmediato sin mostrar ningún signo de sorpresa.

-Tal y como dices, también salgo beneficiado en esto. Haz lo que quieras con tu mierda de vida, aunque no te doy mucho tiempo para que vuelvas, y no sueñes que te dejaré entrar.

Levi no dijo nada, estás eran las últimas palabras que intercambiarían él y el padre que jamás tuvo y así sería mejor. Al menos no había ganado una pelea o un acoso por parte de los asquerosos de sus amigos, para lo cual se había mentalizado y preparado. Sin más que decir, sus ojos vieron por última vez al hombre en esa cama y sin ningún complejo volteo a salir por la puerta.

-Levi-le llamó por su nombre, deteniéndolo-¿No dirás nada?

¿Decir algo? Respecto a ello Levi no tenía más palabras que dedicarle, sólo se iría de allí cortando para siempre esa relación. No obstante, al tomar la perilla de la puerta se dio cuenta que sí había algo que decir.

-Keny-giró su cabeza-Gracias y hasta nunca.

Por primera vez en su vida veía en ese hombre una expresión diferente; sorpresa ante sus palabras. Ese "gracias" no había sido uno que fuera dicho a un padre luego de abandonar el hogar, no, lo que pretendían aquellas palabras y por lo cual fueron causantes de esa gran y nueva expresión en el rostro de Keny, iban mucho más allá de lo imaginado. Lo que Levi realmente agradecía era el haber aprendido a vivir en este mundo gracias a él, lo que era y continuará siendo tiene mucha influencia de ese hombre, no por que éste se lo haya enseñado, sino porque gracias a él aprendió a sobrevivir en un mundo lleno de bestias. Su vida jamás había sido lo que esperaría cualquier persona, pero llevar un resentimiento en vano no le daría nada en especial y sólo podía agradecer ahora el haber sobrevivido y continuar haciéndolo. La intención de Levi fue claramente recibida por Keny, y sería aquella la única que conseguiría dibujar en ese hombre tal tipo de expresión ya que no había conseguido, en todos estos años, crear un gran resentimiento en el corazón del azabache.

Levi salió de ese cuarto con la cabeza en alto, pero aún no había acabado, debía de entrar al suyo donde se ocultó tantas noches y recoger sus últimas pertenencias para decir adiós para siempre. Al subir las escaleras, la madera rechinaba recordándole cada vez que la subió en una carrera por huir de las bestias que lo persiguieron, cada parte de la casa parecía estar hablándole y al llegar frente a su puerta, sacó la llave de su bolsillo y abrió. Su habitación estaba intacta, como de costumbre, nadie había puesto ni un pie al interior. Entró y no se preocupó de mirar la habitación, enseguida fue a su armario y sacó de allí el último bolso que poseía llenándolo con ropa. En el interior, había una sudadera de Eren que había utilizado una de las noches que fue a verlo. Esa prenda ocupaba mucho más espacio que las demás, debido al tamaño del menor era mucho más grande que cualquiera de las suyas y optó por llevarla puesta. Pese al tiempo que estuvo en este lugar, el aroma del menor era tan abundante como si estuviese con él, incluso ahora seguía siendo el bálsamo para un momento como este. Cuando se aseguró que llevaba todo consigo, Levi tomó su bolso y salió de la habitación dejándola completamente abierta; ya no le pertenecía ni volvería a hacerlo. Al caminar hacia la salida, el suelo de madera cantaba su despedida, recordándole todo lo vivido y asegurándose que ese cantar resonara en su memoria como último recuerdo de la casa, diciéndole al final un "no me olvides" al cerrar la puerta.

Era sorprendente cómo al salir de ese lugar, el sol continuaba brillando intensamente, ignorando las atrocidades día a día de todos esos hogares que reflejaban un verdadero infierno. Todo había acabado, esa pesadilla que le enseñó a vivir y crearon largas luchas con sus demonios se había acabado, pero lo vivido en ese lugar jamás se borraría. Ahora sólo quedaba regresar a su nuevo hogar y ordenar todo lo que había recuperado, no obstante, al pasar de camino por una tienda se vio fuertemente atraído por una caja de cigarrillos que no dudó en comprar y tomar uno en una de los parques cercanos. La costumbre de fumar siempre fue cotidiana, pero cada día que pasaba con el castaño, esa necesidad desaparecía poco a poco. Ese día sintió nuevamente la necesidad de hacerlo, el humo del cigarrillo calmaba la mezcla de sentimientos que tenía en su interior, y con tres de ellos dio por finalizada esa etapa de su vida. Las cicatrices en su cuerpo serían el único relato de esos días y por supuesto se asegurarían de recordarle quién era y de dónde provenía. El recordar los diferentes pasajes de su vida no era nada agradable, incluso no estaba para nada feliz con lo que él era, pero, después de conocer a una persona que podía transformar la suciedad en él en algo hermoso, podía vivir en paz consigo mismo.

-o-

Eren no pudo despertar con la mañana del sábado, no después de haber trasnochado al estar preocupado por Levi. Para cuando despertó, fue su hermana quien vino a verle y le despertó para que bajara por el almuerzo. Al hacerlo, recibió de parte de ella y Hannes una serie de preguntas por su salud, todos creían que había amanecido mal de salud y tuvo que confesar que no había podido conciliar el sueño para que se calmaran.

El día pasó como de costumbre, salvo por un pequeño e importante detalle; eran las seis de la tarde y Levi no había contactado con él desde la mañana temprano donde le dejó un mensaje. Pensó en llamarle o mandar un mensaje en reiteradas ocasiones, pero no se atrevió al pensar que podría arruinarlo todo. El molesto y familiar sentimiento de perderlo le carcomía el pecho mientras pasaba el tiempo, y fue algo que no quedó desapercibido por Hannes que veía al pequeño inquieto en el jardín mientras intentaba dibujar algún cuadro.

-Eren, el aire está frío, ¿Por qué no entras?-le invitó el hombre-

-Iré enseguida, debo terminar un cuadro-respondió el menor-

-¿Moviéndote de un lado a otro? Dudo que lo termines antes de que anochezca-notó Hannes-

-Estoy bien-respondió de inmediato-

-No te pregunté si lo estabas-le hizo darse cuenta de lo que respondía-Estás preocupado por él, ¿No es así?

-Tal vez…-bajó su mirada-

-Estará bien. ¿Dónde está tu hermana?

-Ella fue a comprar unas cosas para la cena.

-Sabes, te propongo algo, pero debes cambiar esa cara tuya. Mañana cuando venga a verte les dejaré salir al lugar que tú quieras, ¿Qué te parece?-le propuso con una sonrisa-

-¿¡Enserio!? ¿Dónde yo quiera?-preguntó alzando su cabeza con sus ojos iluminados-

-Sí, claro que yo iré con ustedes.

-…Ya no quiero…-se negó desanimado-

-Es broma, es broma-dio leves golpes en la espalda del menor-Pero deben prometerme que volverán a cierta hora. ¿Es un trato?

-¡Sí!

La propuesta de Hannes le animó y logró sacar una sonrisa en su rostro después de un largo día de preocupación; después de mucho tiempo, podría salir nuevamente junto con Levi y conocer algún nuevo lugar. Pero que Levi no le hubiese llamado aun en estas horas no era algo que fuera reemplazado así como así, en su interior las posibilidades que le hubiera ocurrido algo ya empezaban a ser más fuertes pero se obligó a tranquilizarte y se dedicó a pensar a donde quería ir. Había muchos lugares que deseaba visitar, de hecho si pudiera pedir que lo llevaran a conocer todo el mundo mañana mismo, lo haría, pero sabía que no era posible y que debía de conocer poco a poco. Cada detalle del mundo era precioso, si se enfocaba en lo grande jamás apreciaría las pequeñas maravillas que le rodeaban, pero incluso aquellas eran un sinfín de cosas.

¿A dónde ir? Esa era la gran pregunta, ya que había muchos lugares por los cuales empezar.

Al regresar su hermana, se encontró con la gran sorpresa que su amigo venía junto a ella para cenar. Normalmente Armin pasaba mucho tiempo en su hogar, pero luego de que Levi empezara a venir constantemente sus visitas habían disminuido considerablemente. Eren no tenía ningún problema en estar con ambos, después de todo siempre eran vigilados y estar con su mejor amigo era importante a su vez, pero era éste mismo quien se retiraba cada vez que estaban juntos y cuando preguntaba siempre tenía alguna excusa que dar. Esa noche con tal de olvidar un poco que Levi no había llamado, cocinó junto a su amigo y su hermana, luego cenaron junto con Hannes y charlaron como de costumbre en la cena. Eren echaba un vistazo a cada momento a su teléfono, eran más de las ocho de la noche y Levi aún no llamaba, ya nada podía calmarlo y sus nervios fueron tan evidentes, que cada uno de los presentes intentaba distraerlo como podía. Entonces, la gran y esperada llamada apareció; el menor saltó de la mesa sin pedir permiso y corrió a responder al cuarto de baño.

-¿Levi?-se apresuró a responder-

-Lamento llamarte tan tarde, pasé a un parque a estar un rato solo y perdí la noción del tiempo.

-¿Está todo bien?-preguntó preocupado-

-Sí. No hubo ningún problema.

-Lo hubieras dicho antes…

-Lamento no haberlo hecho-se disculpó-Te dije que todo saldría bien, sólo me cortaron una mano.

-…-hubo un silencio del otro lado del teléfono-

-Es una broma, de verdad estoy bien.

-Eres un idiota.

-¿Qué?-preguntó molesto-

-Idiota.

-Y tú un llorón.

-No lloraré más-juró molesto-

-Mentiroso lo harás.

Levi sabía cómo hacerlo enfadar, pero esta vez había algo más importante que ponerse a discutir con él.

-Hannes nos ha dado permiso para salir mañana-le informó con alegría-

-¿Quieres vengarte por la broma que te hice?

-No, no, es enserio, nos dejará salir hasta cierta hora, ¿Podemos?

-Claro, ¿Hay algún lugar al que desees ir?

-La verdad…quiero ir al cine.

-¿Al cine? ¿Acaso quieres que te bese cuando nuestras manos se junten?-bromeo el azabache-

-¡No!-gritó avergonzado-He escuchado a muchos de mis compañeros hablar sobre eso y nunca he ido a uno…

-Como quieras. Iré por ti temprano, así que más te vale dormirte pronto ya que los mensajes que me mandaste ayer son de muy tarde-le regañó-

-Lo haré, lo haré, nos vemos mañana te amo Levi-se despidió con una sonrisa-

-Yo también mocoso, nos vemos.

Al salir del baño todos le estaban esperando afuera con una gran sonrisa, a excepción de Mikasa, que no pensaba aceptar el compartir a su hermano.

Esa noche se fue a la cama temprano, pero con la emoción que tenía por el día de mañana, se durmió luego de dos horas de haberse acostado. Su hermana dormía a su lado, pero se aseguraba de hacer el menor ruido cuando estaba despierto o mandando mensajes. Su habitación no era ocupada por nadie, todos esperaban que Eren regresará tarde o temprano pero éste mismo hacía como si ese lugar no existiera.

-O-

La mañana siguiente despertó por sí solo, parecía que la misma emoción y ansias por salir habían influido en el subconsciente para despertarlo. Mikasa no se encontraba nada amigable esa mañana, siempre que venía Levi hacía lo mismo, su actitud se volvía fría y molesta como una forma de protesta frente a su relación con el azabache. De principio Eren no la toleraba, muchas veces acabó gritándole como nunca antes y ella quedaba impactada ante tal faceta de su hermano; podría parecer un niño pequeño reclamando pero sus gritos furiosos eran más potentes de lo que parecía y le hacían cambiar su actitud al instante.

Tras la llegada de Levi, el castaño corrió por las escaleras a su encuentro ante el primer sonido de su voz en la casa. Su hermana salió corriendo tras sus pasos, sin poder detenerlo ni impedir que se lanzara a los brazos del azabache, quien lo aferró a su cuerpo y a través del hombro del menor miró a la chica con su rostro victorioso. Entre ellos, había una guerra interna que sólo a través de miradas y palabras al aire se llevaban a cabo, y siempre que Levi obtenía la total atención del hermano de la chica demostraba que había ganado. Antes de marcharse, Hannes le dictó las reglas con las cuales les dejaba salir y les prometió que si lo hacían como debido podrían repetirlo siempre y cuando cumplieran con lo acordado. Cuando ambos aceptaron las reglas del tutor, les dejó salir y abandonaron esa casa después de mucho tiempo. Caminar de la mano por la ciudad sin el temor de ser descubiertos se lo habían imaginado dentro de los sueños más locos, pero el calor de sus manos era tan real que no había cabida para un sueño en ese momento. Pese a la gran cantidad de cines populares en la ciudad, Levi optó por llevarlo a uno menos concurrido para asegurarse que no hubiese ningún problema en su primera visita al cine. Al llegar, vieron películas en cartelera y sus horarios; Eren observaba cada una de las películas con paciencia y parecía no decidir por ninguna. Él tampoco había venido alguna vez al cine por diversas razones; no lo encontraba necesario, odiaba compartir un espacio cerrado con tanta gente y nunca le atrajeron las películas; para él ver esta clase de cosas era despegarse de la realidad y él no deseaba ser un ciego pegado a la ciencia ficción. Ahora se hallaba entusiasmado por entrar, pero no por el hecho de la película, sino para ver qué reacciones tendría el castaño frente a esta nueva experiencia. Fueron varios minutos en los cuales Eren estuvo indeciso por qué ver y aunque le preguntará a Levi si le interesaba alguna, éste sólo respondía un "me da igual". Sólo después de escuchar a unos chicos de su edad hablar sobre una de las películas en cartelera decidió por esa, pero no tomó en cuenta el género y escogió una de suspenso y terror. Por un momento Levi estuvo a punto de decirle qué estaba escogiendo, pero la curiosidad por el cómo reaccionaría frente a esa sorpresa ganó y compró las entradas para la próxima función que no tardaría en empezar. El gran dilema continuó después, al pasar frente a las palomitas de maíz el rostro de Eren lo dijo todo; quería unas. Pero la azúcar y grasa que contenían no eran para el menor, que por muy estable que se encontrara, no implicaba que estuviera sano y eso lo sabía muy bien. No obstante, acabó comprando una pequeña cantidad de estas al no resistirse a su rostro de felicidad cuando se lo propuso, pero sin perder el cuidado que debía tener con él, únicamente le dejaría comer unas pocas y el resto debería comérselo él. Detestaba lo dulce, pero no permitiría que Eren devorara esa cantidad de azúcar y grasa.

Los asientos que habían escogido se encontraban al medio de la sala, pero a su alrededor no se hallaba mucha gente y muchos de ellos eran parejas. Habría que ser estúpido para no darse cuenta que muchos de ellos traían a su pareja para que se aferrara a ellos, eso pensaba Levi, siendo que él no pensaba muy distinto a los demás, puesto que se había negado a decirle el género de la película con tal de ver sus reacciones. Cuando la película recién empezó, Eren sólo se limitó a emocionarse y mirar atentamente la pantalla mientras hablaba de cada detalle que captaba su atención o era merecedor de algún comentario a su juicio. Sin embargo, cuando las imágenes transmitidas cambiaron completamente su contenido, las palabras no salían del menor, su cuerpo tenso trataba de apegarse más y más al asiento como si de ese modo fuese a escapar y cerraba constantemente sus ojos al momento de un ruido fuerte o una imagen fuerte. Levi no prestó atención a la pantalla en ningún momento, sus ojos se mantuvieron observando cada reacción del castaño de reojo; Eren no podía ocultar su temor, pero no quería demostrarlo. La culpa no tardó en apoderarse del azabache, pero ver al menor atemorizado, intentando luchar con eso y sus gritos ahogados tras el susto, era una imagen exquisita que no se arrepentía de haber visto.

-¡Gh…!-se quejó tras saltar en una escena de la película; su cabeza se hallaba girada hacia Levi quien tenía su rostro en dirección a la suya-

-Podemos salir si quieres-le ofreció-

-N-no, estoy bien-se esforzó por balbucear-

-Estás temblando-tomó una de sus manos-Recuerda que la bestia de la película siente el temor de la gente, no querrás que venga por ti.

Tras sus palabras la expresión de espanto de parte de Eren empeoró, ya no era tan sólo la película la que le daba miedo, sumado a ello ahora estaba el temor de que todo sucediera en la vida real.

-Nada va a pasar, tranquilo.

-E-es mentira, él s-siente mi m-miedo….-se acercó más al cuerpo de Levi-

-Deberías temerle a otra cosa-llevó los dedos de una de sus manos a enredarse lentamente en los cabellos de la nuca del menor-

-¿Qué cosa…?-preguntó horrorizado-

-A que quien te coma sea yo-estiró su rostro y besó los labios del menor-

El castaño se rehusó a besarlo en un comienzo; estaba asustado y la gente los podía ver, pero Levi no le dejó escapar y con ternura pidió con su boca que le correspondiera. Siendo completamente absorbido por los besos del azabache, cerró sus ojos, abrió su boca y dejó que la lengua contraría viniera a por la suya y se unieran en una danza conjunta al beso. La mano que tenía sobre la suya entrelazó sus dedos y los acarició con suaves movimientos entre ellos. El temor y la película pasaron a segundo plano, sólo lo besos de Levi ocupaban su mente y estremecían su cuerpo entero. Los dedos del azabache acariciaban su nuca y un cosquilleo recorría su espalda con cada roce que sentía sobre su piel, pronto empezó a necesitar aire y se separaba lo justo y necesario para respirar y volver a besar al azabache que, aprovechaba ese instante para besar su labio inferior. Cuando sus cuerpos ya empezaban a llamarse más, Levi se detuvo y se alejó unos centímetros del menor para mirarle a los ojos que eran iluminados por el reflejo de la pantalla.

-¿Aún tienes miedo?-le preguntó al menor-

-N-no, terminaré de verla-respondió avergonzado y giró su cuerpo hacia la pantalla-

Levi no soltó la mano del menor, quien con valentía vio hasta acabar la película pese a los esfuerzos en vano por sacarlo de allí. Jamás pensó que esa clase de espectáculo fuera a ser tan impactante para el chico, los efectos y actores eran bastante malos para su gusto, pero luego de ver el impacto que ocasionaba en el menor, estuvo arrepentido de haberlo hecho entrar. Las escenas de terror le provocaron sobresaltos y gritos ahogados más de una vez, en cada una de ellas Eren buscaba ocultarse en el hombro del azabache o apretaba su mano con tal de calmarse, mientras que el dueño de esa mano desmentía cada efecto especial con tal de calmarlo y generar risas en él. Cuando la película terminó, le llevó a comer a un restaurant al aire libre, no muy lejos de donde se encontraban. El lugar al cual lo invitó no era uno de los grandes restaurantes de la ciudad, de haber tenido la posibilidad de costear alguno de aquellos lo hubiera hecho, pero debido a su actual situación económica debía de abstenerse a este tipo de lugares que para seguridad de ambos, era bastante higiénico. El haber frecuentado este tipo de lugares con tal de alimentarse, le había ayudado a saber cuáles eran limpios, de buen servicio y de calidad. Podría no pertenecer al lujo de cinco estrellas pero no se rebajaría a tener que probar algo inmundo y desagradable. En cambio, la mente de Eren era más sencilla y todo para él estaba bien; cada lugar era tan o más maravilloso que el anterior y a su gusto todos tenían una magia propia que entregar. El mundo parecía volverse tan sencillo al lado del castaño, que muchos complejos con este de parte de Levi desaparecían al acostumbrarse a la visión del pequeño.

Cuando finalizaron de almorzar aún quedaba tiempo para hacer algo más, Hannes les había dicho que debían volver antes del anochecer y el sol continuaba en lo alto del cielo. Levi pensó en algún lugar no muy lejos de donde se encontraban para llevarlo, pero no sabía que Eren ya tenía algo en mente mucho antes de la visita al cine.

-Levi, ¿Podemos ir a un último sitio?-preguntó el castaño-

-¿Dónde quieres ir?

-A visitar a mi madre, por favor-rogó el castaño-

No podía negarse a tal mirada, pero, había escuchado hablar del hospital donde se encontraba la madre de Eren y no se encontraba nada cerca de donde se hallaban. Además, ese era el lugar de trabajo de Grisha, allí se encontrarían sus compañeros de trabajo y todos conocían la historia que había salido en los noticieros por un prologando periodo de tiempo. Que el protagonista de esa noticia se presentara no pasaría desapercibido. Esa había sido la razón esencial por la cual Hannes no le había ofrecido a Eren visitar a su madre, puesto que todo ese lugar y ella estaban relacionados con la lamentable situación que tuvo que soportar por tantos años. Llevarlo implicaba un gran riesgo, pero era el llamado de un hijo por ver a su madre que provocaba en Levi una cálida emoción ante el amor de madre e hijo que él jamás tuvo, lo que le animó a cumplir el deseo del castaño. Del bolsillo de su pantalón sacó su teléfono para ver la hora y miró al menor que continuaba rogando con la mirada cristalina.

-Tenemos tiempo, vamos.

-¡Gracias!-se lanzó a sus brazos y sintió cómo algo caía del bolsillo del azabache, bajando la mirada para ver de qué se trataba-¿Qué es esto?-se arrodilló a recogerlo y observó el nombre de la pequeña caja entre sus manos-¿Cigarrillos…?

-No es nada importante, dámelo-se agachó para arrebatárselo de las manos, pero Eren se levantó de golpe y se alejó su mano de su alcance-¿Qué haces? Deja de jugar y dame eso.

-¿Utilizas esto?-preguntó con frialdad, dejando helado al azabache que jamás le había visto así-

-Eren, deja eso y vamos-exigió la cajita-

-¿Sabes que esto te hace daño? No te lo devolveré-se alejó-

-Deja de jugar, ¿De dónde sacaste esa estupidez?-preguntó aprovechándose de la inocencia del menor-

-Sabes…no soy tan estúpido como tú crees, tal vez podrías haberme ganado con eso antes, no ahora. Lo aprendí en clases, cualquiera lo sabe-respondió con un semblante frío y sombrío-

-De acuerdo, tú ganas-suspiró tras ser descubierto-Sólo fue ayer después de visitar la casa de Keny, no lo volveré hacer, ¿Feliz? Ahora dame eso, no es un juguete-exigió-

Sus palabras enfurecieron más al menor, que no obedeció y caminó hacia un basurero por su propia cuenta.

-Espera, ¿Qué haces?-le detuvo amenazante-

Eren no se inmutó ante su tono de voz; con su espalda hacia el azabache, giró su cabeza y extendió su brazo hacia el basurero sosteniendo la cajetilla sobre este. Levi no alcanzó a enfadarse puesto que los ojos que lo observaban rebosaban de frialdad y rabia mientras dejaba caer la cajetilla; una expresión que no esperaba ver en ese chico y que sin embargo lo hacía en este momento. Cuando el objeto cayó, Eren continuó caminando por su propia cuenta sin esperar que Levi le siguiera; estaba enojado, muy enojado.

-Tch, maldito mocoso, podía venderlo-refunfuñó entre dientes y fue tras sus pasos-

Levi no metería sus manos en un basurero para recuperar algo, además, existía el riesgo que Eren se enfadara mucho más y con lo mucho que ya se encontraba era más que suficiente. Su enfado no fue fácil de borrar, el castaño no respondía a nada que dijera Levi, rechazó su mano y evitaba su mirada; jamás le había visto así y el azabache tampoco era alguien que fuera a pedir disculpas de rodillas. Aunque luego de que no le hablara en todo el recorrido pensó en hacerlo, pero sólo logró obtener algunas palabras del menor cuando bajó su orgullo y aceptó que estuvo mal, jurando así que no volvería a hacerlo y obteniendo la mano del castaño en recompensa.

Al llegar al hospital, la mano de Eren empezó a temblar en la del azabache cuando estuvieron frente a la entrada. Por un momento ambos pensaron en abandonar ese lugar, pero era hora que el castaño superará todos sus temores y dejara de huir. No era Levi el más adecuado para ayudarlo a superarlos, él más que nadie se había negado a navegar en la oscuridad de su corazón, pero también era quién mejor conocía cómo se sentía. Con su mano sujetando firme la del menor, le animó a entrar y éste le siguió con sus piernas temblorosas. Los funcionarios del hospital lo reconocieron de inmediato y susurraban entre ellos al verlo pasar, Eren podía sentirlos como una multitud llenas de máscaras que lo ensordecían con sus murmullos. Caminó con su cuerpo pegado al del azabache para sentirse seguro. Al llegar a la mesa de consultas, fue Levi quien pidió permiso para entrar a la habitación de la madre del chico y aunque la enfermera dudó en dejarlos pasar, supo que se trataba del hijo de Grisha que quería ver a su madre. Las visitas al cuarto de la mujer estaban prohibidas, pero la enfermera no pudo prohibirle a ese niño el visitar a su madre; ella también conocía lo mucho que el pequeño había sufrido. Ambos pasaron hacia el pasillo donde se hallaba la habitación de la madre del castaño, en la puerta el nombre de "Carla Jaeger" estaba escrita sobre ella y fue Levi quien abrió la puerta e invitó al menor a pasar. Eren miró con temor al azabache, sus sentimientos en ese momento eran confusos y no sabía qué hacer. Levi acarició su mejilla y le indicó con un movimiento de cabeza que entrara, consiguiendo que el castaño moviera sus piernas con lentitud. Y sobre la misma cama de la otra vez, vio a su madre; bella y dormida como siempre. Los recuerdos llegaron pronto a su cabeza, y pese a que esto fue el inicio de todos los problemas con su familia , sintió la necesidad de ser protegido por los brazos de su madre y corrió a apoyar su cabeza en el pecho de la mujer. Las lágrimas fluían de sus ojos, pero el calor de ella continuaba allí intacto junto al aroma tan particular de Carla, su madre.

Levi mantuvo su distancia, esa instancia era sólo de él y ella, y verlo allí, como un pequeño bebé que lloraba en el pecho de su madre, le provocó una ternura con un toque de amargura al saber que esa mujer no se levantaría a corresponder las lágrimas de su hijo. No entendía la clase de sentimientos que estaba sintiendo en ese momento el menor, nunca lo haría, pero que él los tuviera era más que suficiente para imaginarlos. Eren tenía un gran parentesco con su madre; su piel trigueña, una forma similar de las cejas y una expresión al dormir idéntica, sólo que aquella expresión no se borraba de su madre desde mucho años atrás. El temor de que Eren durmiera por muchos años al igual que su madre se implantó en su corazón, tan sólo imaginarlo en una camilla durmiendo el resto de sus días le hacía temblar del temor.

Eren conversó un buen rato junto a su madre; presentó a Levi y le habló sobre él, pero también le habló sobre lo que había vivido con su padre y lo mucho que lamentaba el que ella no estuviera con él para cuidarlo. Pidió disculpas por no haber podido venir, confesó que tenía miedo y le prometió que vendría más seguido a verla, todo y mucho más con su rostro cubierto de lágrimas.

-Creo que iré a lavar mi rostro antes de despedirme, ella siempre se despedía con una sonrisa-se levantó de su puesto-

-Te acompaño.

-No, tendré ganas de llorar en tus brazos y se hace tarde. Estaré bien, espérame aquí-le rogó con una sonrisa-

-No tardes-acarició sus cabellos-

Eren salió de la habitación y de inmediato el ambiente se volvió pesado. Sentía que la madre de Eren le observaba y quería que dijera algo, una percepción estúpida según Levi ya que se trataba de una persona en estado de coma. No tenía simpatía con las madres, y aunque fuera egoísta pensar así, esa mujer también había abandonado a su hijo dejándolo a merced de un hombre desquiciado. Intentó no prestar atención a esa percepción, pero no lograba sacar sus ojos del rostro de la mujer y sentir que debía decir aunque fuera algunas palabras. Se aseguró que no hubiera nadie con él y se acercó a la cama.

-No tengo mucho que decir por si estás esperando eso-empezó-Tal vez no sea lo que esperabas para tu hijo, lo he hecho llorar muchas veces y de seguro ahora no me dejarías verlo, pero, tú también lo dejaste a merced de ese loco ¿No es peor? Eren sufrió mucho, pero él jamás dejó de sonreír-sonrió al recordar una sonrisa del castaño-no pude evitar que le hicieran más daño, lo siento.

Se sentía un completo idiota hablando solo con una persona en estado de coma, nadie estaría escuchándolo y no entendía por qué hacía esto, pero sentía la necesidad de hablarle a la mujer.

-Te aseguro que soy la última persona a la cual le entregarías tu hijo, pero puedo asegurarte que no habrá nadie que entregué todo lo suyo como yo lo hago con él, no dejaré que nadie le haga daño y lucharé para que él viva plenamente. Es un chico problemático y con muchas mañas, pero no sé qué haría sin él. Así que por favor, estés donde estés, no dejes que se su cuerpo le gane-rogó sin ninguna gota de orgullo-

Justo después de su última palabra, Eren entró a la habitación con su rostro más calmado. Levi no soportó la vergüenza tras haber hablado con una persona que se encontraba en coma, y enfadado consigo mismo por la actitud estúpida que tuvo, le dijo que lo esperaba afuera y salió de allí. No importaba lo muy estúpido que sintiera que fue el haber hecho eso, no podía negar que por un momento sintió la presencia de la mujer descansar tras sus palabras, como si todo el tiempo que llevó dormida, hubiera estado sufriendo al no poder hacer nada por su hijo. Cuando Eren salió de la habitación de su madre, su rostro sólo traía una sonrisa al haberse despedido de su madre como a ella le gustaba.

El sol ya empezaba a ocultar, pero ambos ya se encontraban a minutos de llegar a la casa como lo estipulado. Sin embargo, al momento de llegar a la puerta nadie salió a abrirles. Intentaron llamar varias veces, incluso llamarón al teléfono de Hannes y no respondió. Su coche tampoco se encontraba y su hermana tenía un trabajo para la escuela que hacer junto con Armin, de los cuales el quedaba exento tras su reciente llegada a la escuela. Pero debido a los desafortunados sucesos que habían ocurrido este año, Levi no se quedó de brazos cruzados a esperar que alguien abriera la puerta y, volviendo a los antiguos métodos escaló el portón junto a Eren. Levi conocía esa casa como la palma de su mano, por lo cual sabía cómo moverse y por supuesto como acceder al interior de esta. Con un movimiento en el ventanal que daba a la sala de estar, ambos lograron entrar a esa casa encontrándose con que no había nadie en ella. Buscaron por las distintas habitaciones y efectivamente no había nadie.

-De seguro Hannes tuvo un asunto que atender, después de todo es policía-concluyó Levi acercándose a la última habitación por comprobar, el cuarto de Eren-

-Allí no-detuvo el menor-No hay nada en ese lugar.

-Eren, no puedes continuar haciendo como si esta habitación no existiera.

-No quiero entrar allí y no lo haré-se rehusó-

Pese a las palabras de negación de Eren, Levi abrió la puerta a costas de sus deseos. La habitación se mantenía impecable, tal y como la recordaba y sin esperar que Eren le siguiera, se adentró y caminó apreciando cada rincón lleno de recuerdos.

-Levi, vámonos-le llamó Eren desde la puerta-

-Extrañaba estar aquí-confesó-

-Por favor…vámonos-rogó-

-Aquí te hice el amor por primera vez-pasó su mano por la cama-Si hay alguien que entenderá el miedo y desprecio que tienes al entrar, aquí seré yo. No te culpo, ese día continuará latente el resto de tus días, puedo asegurártelo. Cada rincón de esta habitación guarda un sinfín de recuerdos y muchas veces también tuve miedo, y te entiendo perfectamente. Pero, ¿Recuerdas que me dijiste nuestra última noche en este lugar?

-No…

-Estaremos bien, eso me dijiste y te lo digo yo ahora; estaremos bien. Puedes quedarte allí y no hacer nada, o, puedes venir aquí y hacerle frente a todos tus temores junto a mí. Así que dime Eren, ¿Cuál es tú elección?-le invitó a entrar tendiendo su mano hacia él-

Continuará…

Holo! ¿Cómo están? Les he traído el nuevo cap de Heartbeats y como de costumbre lo dejo en la mejor parte, no me golpeen e_e Ahora a esperar qué decisión tomará nuestro pequeño castaño en el próximo cap c: Quién diría que Eren tendría que tomar la misma decisión que tuvo que tomar Levi? Bueno y creo que aún queda mucho de la historia, no pensaba hacer este fin tan largo pero parece que así será. Espero no demorar tanto en actualizar, pero gracias a todos por esperar y seguir la historia 3

Respondo reviews:

HikaAkane: Holo c: muchas gracias a las dos! 3 am bueno soy de Chile c: creo que te había respondido en un review en renacer, pero allí eras Hika96? No sé si es la misma persona si te confundí perdóname. Muchas gracias por leer y espero les haya gustado! Cuídense nos vemos!

Akemi Hoyos: Bueno, la verdad no sé el pobre tuvo una vida cruda y creo que experiencias así a veces viven con nosotros el resto de nuestras vida. Pero al menos se pueden aprender a llevar y a mi parecer lo ha hecho bien ewe? Claro que el hdsfjlshafjklsa sigue lastimando a Eren –w- pero buano lo ama 3 Muchas gracias por leer y cuídate nos leemos!

Genevieve Phantomhive: Holo! Respecto a tu pregunta de Armin, de verdad estoy pensando seriamente en dejarle con otra persona porque el pobre tiene que ver constantemente como la persona que ama se queda con otro, pero aún no lo tengo claro. Am sobre tu premonición del ANGST, no diré nada, pero te aseguro que no tengo planificado el final definitivo, pero a tener fe Eren aún está bien :3 Cuídate y espero te siga gustando el fic nos leemos!

Mishaaya: Sí se arreglaron :3 Muchas gracias por esperar y espero que te siga gustando! Cuídate y nos leemos 3

Hibary Hiwatari: Aún no se sabe nada certero con el cuerpo de Eren u_u es el momento para respirar y jugar con las flores del campo~~ Y respecto a Erwin… no murió, está encerrado chan chan! Espero que el cap te haya gustado, cuídate y nos leemos c:

Karstein Abarai: Lo sé, en algún fin debo descargar mi alma macabra._.? pero este cap fue lindo así que te recompenso :3 Cuídate y nos leemos!

Alipon: Yo digo lo mismo, deberías actualizar T-T el otro día leí mal un nombre de un review y le dije a otra niña que actualizara y después di cuenta que me había equivocado ewe…..esto pasa por responder reviews a las tres de la mañana XD Así que ahora te lo digo, actualiza pronto :'c Volviendo al tema del fic, esperemos que lo de Eren se solucione (no sé con que derecho digo eso si yo escribo pero bue) Al menos las cosas de estos últimos caps han estado calmas c: Espero leerte pronto, cuídate y actualiza 3

Neko-chan: Tranquila que el fic le queda bastante, y respecto a lo otro no te preocupes y al menos estos caps han sido lindos c: Tomate tu tiempo, a mi me pasa lo mismo cuando leo este tipo de fics así que te entiendo perfectamente c: Cuídate y espero leerte pronto 3!

Moo123: Yo encontré que el cap me quedó largo ewe, y este cap estuvo dedicado únicamente a ellos dos. Espero te haya gustado, cuídate y nos leemos c: 3

Yo: Cuenta la leyenda que sólo los de mente fuerte han podido saber de la leviconda? Okno xDDD Cuídate nos leemos!

Vivaelsasunaru: Yo espero lo mismo con Eren… ewe Bueno este cap también fue lindo, estoy de buenas? Muchas gracias y espero te sigan gustando cuídate mucho y nos leemos c: 3

Reisen Knight: Muchas gracias 3 Espero te haya gustado cuídate nos leemos c:

Luna: Tus amigas me querrán matar XD okno Muchas gracias, espero te sigan gustando! Cuídate y nos leemos c: 3

Hika96: No sé si eres la misma persona que HikaAkane T-T pero muchas gracias? Bueno como dije antes aún le queda mucho a este fic, resultó ser más largo de lo que esperaba y ya no sabría decir cuánto durará, pero será arto. Espero te sigan gustando y muchas gracias c: ¡ 3

Muchas gracias a todos por leer y a quienes dejan sus lindos reviews 3 Espero les haya gustado el cap de hoy y nos leemos en el próximo c:!

Cuídense! 3