Capítulo 22

Dos semanas habían pasado desde que la propuesta había sido expuesta ante Levi, tan sólo quedaban unos días para la fiesta de graduación y para dar su respuesta ante la oferta. Desde aquel día luego de reconciliarse con Eren, y desde entonces, cada vez que ambos compartían su tiempo juntos Levi no tuvo el valor de tocar el tema sobre sus estudios. Estaba decidido a declinar aquella oferta, bastaba con ver las sonrisas del joven castaño para decidirse a quedarse y a su vez, dudar tanto por querer cuidarla.

El querer estudiar medicina había sido una decisión que Eren le había obsequiado, un camino iluminado por la luz que significaba él en su vida, ¿de qué serviría hacerlo lejos de él? Parecía sencillo decidir no ir, podría conseguir estudios en cualquier universidad que tomara en cuenta su rendimiento académico, pero, era irrefutable que las oportunidades y avance como médico estudiando un año fuera del país eran favorables para Eren. Eran estos los conflictivos pensamientos que se debatían en su mente, que se encargaban de mantenerlo ocupado y actuando extraño desde hace dos semanas, hecho que no pasaba desapercibido por Eren quien empezaba a resentir lo extraño que se comportaba Levi.

-¿Levi?-llamó el menor sentado a su lado.

-¿Uhm?-murmuró el azabache, tras escuchar el llamado que lo hacía abandonar su mente.

-¿Me estás escuchando?

-Discúlpame creo que no te entendí, ¿podrías repetírmelo?-requirió el azabache.

-No estabas escuchándome…-respondió frunciendo el ceño e inflando sus cachetes.

-No pongas esa expresión infantil-apretó la mejilla del menor-Ahora repíteme lo que me decías.

-Olvídalo… ya queda poco para volver a clases. ¿Ocurre algo? Siempre haces lo mismo; no me escuchas, estas distraído y pareciera que te aburres…-se quejó Eren.

-No es nada, sólo estoy un poco cansado-mintió.

En los ojos del azabache Eren sabía que la verdad se ocultaba, y aunque se esforzara por llegar a ella mientras observaba en el color gris de sus ojos, la distancia entre sus rostros desaparecía por medio del asalto a sus labios. Era su punto débil, llevaba dos semanas queriendo encontrar la verdad en su interior, pero Levi lo conocía lo suficiente como para hacerlo olvidar por unos segundos mientras lo besaba sin importarle que estuvieran en la escuela. La relación de ambos se había vuelto tema de conversación de toda la escuela, incluso los profesores hablaban de ellos a sus espaldas ante lo que todos veían era una relación desagradable, y era esta actitud la que obligaba a Eren detenerse tal y como lo hacía ahora. Con sus manos en el pecho del azabache lo apartó con cuidado, y a los segundos de hacerlo la campana de la escuela sonó para llamar a sus alumnos a clases.

-Quédate conmigo-le susurró Levi al acercar sus labios al oído del menor.

-Debo volver…y tú también-lo apartó por segunda vez.

-Tch, sólo me quedan unos días en este lugar y quieres que lo pase en la misma aula de siempre-reclamó Levi al levantarse molesto tras el insistente rechazo del castaño-Date prisa, si tanto insistes al menos llega a la hora.

-Sí, sí-respondió Eren levantando su cuerpo y siguiendo los pasos del mayor.

-Hoy cuando acaben las clases, debo conversar algo contigo-dijo el azabache en un tono serio.

-Sí… ¿Es algo malo?-quiso saber preocupado.

-No, no lo es-respondió dubitativo-Te estaré esperando como siempre en la salida, ahora vamos antes que te regañen-tomó una de las manos del menor, recibiendo una sonrisa de su parte.

Como era de costumbre, ambos descendían de la azotea que tanto frecuentaban en sus horas libres para volver a la rutina; Levi se preocupaba de llevarlo a su salón cada día sin soltar su mano pese a las miradas de la gente y los murmullos. Luego de ello, regresaba a su clase para cumplir con los deberes que tanto le disgustaban y se sentaba a mirar por la ventana mientras se dejaba llevar por sus pensamientos. Sólo quedaban días para que esta rutina llegara a su fin, dentro de un tiempo, Eren no sería encaminado por sus pasos ni mucho menos cogiendo de su mano, y aunque eso significara que tendría que independizarse y madurar, era inevitable no poseer un montón de deseos egoístas en contra a esa idea. Quería verlo crecer, hacerse fuerte y brillar intensamente frente a la vida que lo esperaba, sin embargo, no quería compartir esa luz con nadie y nada podría hacer ahora que estaría fuera de la escuela. Sobre todo si ese lugar era uno lo suficientemente lejano como para ni siquiera estar con él después de clases.

Las horas pasaban muy rápido, demasiado rápido como para dejarle tiempo suficiente para decidir, y en su confusión, sólo lograba rogar para que los días se detuvieran y le dieran un poco más de tiempo para vivir en este sueño junto a Eren. Un tiempo que significaba una excusa para congelar estos días que no volverían jamás. El futuro jamás había sido tan abrumador, los dos caminos a seguir eran igual de complicados y traerían diferentes consecuencias; no había escapatoria y ya no podía cargar además con ocultárselo al menor. Hoy sería el día en que tendría que hablar, y probablemente, tomar una decisión.

Las clases para Levi acabaron temprano, cada vez eran más cortas debido a que no había mucho más que enseñar ahora que llegaba el fin de la etapa escolar. Solía quedarse en el patio de la escuela a esperar por Eren, y como todas las tardes se sentó donde mis a esperar. Bajo un árbol, las hojas de sus ramas se movían al compás del viento de la tarde y, junto a su suave y melancólica melodía el azabache cerraba sus ojos para sentir su respiración. Las palabras siempre fueron un problema para él, ¿cómo encontrar las adecuadas en este momento? Por más que lo meditara no las conseguía.

Un sonido ajeno a la melodía de las hojas, el viento y su respiración le hizo abrir sus ojos, y regresar al mundo real. Hanji no se preocupó de ser cautelosa con sus pasos, al contrario, los hizo más notorio para que Levi notara su molesta presencia y le dedicara una fiera mirada que dibujaba en el rostro de la castaña una sonrisa bromista.

-Creo que terminaré mis años de estudiante sin acostumbrarme a verte tan apegado a la escuela Romeo-revolvió los cabellos del azabache al sentarse a su lado.

-¿Qué mierda haces aquí?-apartó su mano de mala gana-¿No deberías estar jodiendo en otro lado?

-A diferencia tuya, yo ya decidí mi futuro y tengo que ordenar las cosas por aquí. Y… ¿ya decidiste?-preguntó sin rodeos.

-Te estas equivocando si crees que tienes la libertad de meterte así en mis asuntos; es algo que no te incumbe-respondió tajante.

-Es difícil, pero ya es hora de que decidas, y que también se lo digas a él. Por mi parte siempre serás mi enano gruñón-revolvió nuevamente los cabellos azabache de su amigo.

De inmediato, la mano de Levi tomó por la muñeca la de la castaña quien no tuvo miedo e intentó continuar molestándolo con su mano contraria. Los movimientos de Levi eran rápidos, precisos y calculadores, pero debía de admitir que Hanji no lo hacía nada mal en evadirlo con tal de continuar molestándolo. Cuando la tuvo firme de las dos muñecas, listo para cobrarle todo de un solo golpe, la voz de Eren llamándolo le hizo buscarlo y Hanji aprovechó de escapar.

-Bien, es hora de irme. Suerte con eso-se despidió Hanji apuntando con un movimiento de cabeza hacia el castaño.

-Vete de una vez por todas, maldita loca-gruñó Levi.

Con una sonrisa en su rostro, Hanji se marchó y cuando puso toda su atención hacia el menor, se percató de algo que no había observado mientras se encontraba reteniendo a la castaña. Eren venía con la sonrisa que Levi adoraba, y que ahora, le hacía hervir la sangre al ver que al lado de su pequeño, una chica de cabellera rubia caminaba mientras intercambiaban palabras. Toda la felicidad que pudo haber sentido en ese momento cambió por unos fuertes deseos de destrozar a la mujer, y su rostro no tuvo intenciones de ocultar su profunda molestia.

-Tardaste-atacó Levi en cuanto tuvo a Eren a una distancia suficiente como para ser escuchado.

-Lo siento, las clases de artes se extendieron un poco y…-volteo hacia la chica-Ella es Annie, asiste al mismo taller de artes que yo. Me enseñó muchas cosas, y…

-Seguro, ahora vamos-interrumpió Levi.

-Eren me habló mucho de ti Levi, es un gusto conocerte-se interpuso Annie.

-Rivaille, ese es mi nombre-corrigió Levi y tomó sin cuidado del brazo del castaño-Nos vamos.

-¡E-espera!, Lo siento, nos vemos-se despidió Eren al ser arrastrado por Levi.

Sin opción alguna, fue arrastrado por la fuerza de Levi fuera de la escuela y sobre todo, lejos de la chica. Por mucho que Eren exigiera una explicación, no obtenía nada más que el silencio y la fría espalda del mayor que no le soltaba del brazo. Era inocente, claro estaba, pero aunque eso fuera cierto, no podía calmar si sangre que hervía cual volcán a punto de hacer erupción. Había visto los ojos de la chica observar detalladamente a su pequeño mientras caminaban, y sobre todo, el cómo Eren le sonreía a alguien más que no era él. Su cabeza había olvidado por completo lo que debía decirle, absolutamente todo, ni siquiera el conflicto que llevaba consigo por semanas era capaz de sobreponerse lo que acababa de ver.

-¡Levi vas muy rápido!, ¡espera!, no tan rápido…-tosió al hablar, haciendo reaccionar al azabache que se detuvo de golpe.

-¿Estás bien?-preguntó enseguida al darse vuelta.

-No tan rápido…

-Lo siento, no me di cuenta del ritmo.

-¿Qué pasó? No me respondías, tampoco me querías oír y ni siquiera dejaste que me despidiera...

-Olvídalo, ¿Cómo te sientes?-desvió el tema, no quería retomarlo y enojarse a tal punto de olvidar la condición del cuerpo de Eren.

-Estoy bien…pero…

-Quería salir rápido de ese lugar, no es nada más-se excusó sin darle la oportunidad al menor de continuar preguntando.

-Lo siento por hacerte esperar-se disculpó Eren.

-No es tu culpa.

-Tenías que hablar conmigo… ¿Qué debes decirme?-preguntó el castaño inseguro, presentía que nada bueno saldría de ese "tengo que hablar contigo".

Los ojos de Eren se clavaban en los suyos, esos ojos aguamarina por donde se reflejaba la pureza de su alma y, de los cuales se había enamorado perdidamente desde la primera vez que los vio, convirtiéndose ahora en su peor tortura. Ya habiendo recobrado su consciencia, sabía perfectamente lo que debía de decirle al castaño, pero no conseguía hallar las palabras adecuadas. No era fácil, no sabía qué decir y aunque encontrara la manera de hacerlo, su pecho se interponía con un nudo que no le permitía hablar.

No podía apartarse de esos ojos, de su rostro a tan sólo centímetros y su tersa piel iluminada por la luz de la tarde; no era necesario decirlo ya que no podría apartarse de él.

-Este fin de semana, ¿vendrás conmigo a la fiesta de graduación?-preguntó de improvisto, dejando al menor boquiabierto.

-Pero yo…soy hombre-respondió cabizbajo.

-¿Y?

-En los libros, la pareja es un hombre y una mujer, además…no creo que sea agradable que yo vaya; me canso fácil y debo dormir temprano…-respondió con tristeza.

-¿Desde cuándo te has excusado con tu cuerpo? Es por lo que esos imbéciles de la escuela dicen de nosotros, ¿me equivoco?-intuyó el azabache, recibiendo por respuesta una afirmación de cabeza-No iré con nadie más, olvídate de esas basuras y sácate esas ideas de tu cabeza-golpeó la frente del menor-Será sólo un momento, Hanji no me dejará en paz si no voy, te traeré de regreso temprano.

-Bueno…-hizo un silencio-Lo siento.

-Deja de disculparte. Está oscureciendo, vamos-tomó la mano del castaño.

-Sí, gracias por mantenerme a tu lado-agradeció con una sonrisa.

Levi sonrió con sutileza pero no dijo nada. Sosteniendo de la mano al castaño, mientras caminaban en silencio podía ver lo muy equivocado que estuvo todos estos años. Siempre creyó que era un ser humano capaz de sostenerse ante las adversidades y luchar en contra de ellas, pero no era más que una persona débil y cobarde que no era capaz de afrontar la verdad ante los ojos de quien sostenía de su mano. Era imposible dejarlo, pero era igual de imposible no hacer nada y que la extraña enfermedad de Eren tomara provecho antes de tiempo. Con estos pensamientos, apretó la mano del castaño, deseando que el camino a su hogar fuera tan extenso como para no tener que decidir y que la enfermedad tampoco cobrara vida, aunque sólo fuese en una efímera ilusión que desaparecería con el tiempo.

-o-

Luego de llevar a Eren a su hogar y permanecer unos momentos con él, regresó a la casa que compartía con sus amigos en los suburbios. Al caminar por los callejones lúgubres de ese sector, la gente aún lo reconocía como el matón que alguna vez fue, y con temor, se apartaban de su camino mientras le observaban en silencio. Su mundo había cambiado, y de haber podido ir a golpear a algunas basuras con tal de descargar todo lo que llevaba dentro lo hubiera hecho, pero las promesas que había hecho frente de Eren se lo prohibían. Siendo fiel a su palabra, continuó caminando hasta llegar al pequeño hogar que construyó junto a Farlan e Isabel.

Al entrar, se encontró con Isabel discutiendo con Farlan que intentaba detenerla de sus intentos en la cocina; una escena muy común pero que de seguro extrañaría. Sin prestarle importancia a la discusión que ambos mantenían, cruzó la pequeña casa hasta llegar a lo que era su habitación. Cerró la puerta y se desplomó sobre la cama; había estado luchando contra sus pensamientos por todo un día y el hacerlo por más de una semana ya le estaba agotando. Con su espalda en la cama, observó el techo normalizando su respiración pero siendo interrumpido por la puerta al abrirse de improvisto. Giró su cabeza en dirección al invasor, divisando a Farlan que se introducía al interior.

-¿Levi?-llamó Farlan.

-¿Qué pasa?-preguntó de inmediato.

Farlan no respondió, sin pedir autorización avanzó hacia la cama y se sentó a un lado del azabache. En completo silencio, su amigo observó un punto en la habitación sin dar ninguna respuesta. Levi esperó unos minutos más, y ante las nulas palabras de Farlan, entendió que no hablaría hasta que él lo hiciera. Era una extraña que tenía de vez en cuando, él siempre se sentaba a su lado; en silencio y sin decir absolutamente nada, y aunque simulara no prestarle atención, su silenciosa compañía le brindaba un respiro inexplicable.

-¿No deberías estar cuidándola? Puede quemar la casa-advirtió Levi.

-Lo intenté, pero ya sabes cómo es ella, no se detendrá hasta hacer lo que ella quiere.

-Supongo que no.

-Tendremos que esperar a que grite cuando vea el fuego-bromeo Farlan, riendo junto al azabache-¿Cómo está Eren?

-Como siempre, esos inútiles doctores no encuentran solución-se quejó Levi.

-Sí yo estuviera en ese lugar, lograría mucho más que esos bastardos, tal vez dirías eso ¿no es cierto?-sonrió Farlan.

Como si Farlan hubiera visto dentro de su cabeza, pudo adivinar lo que pasaba por su mente y tuvo que luchar por no mostrarse sorprendido frente a su amigo. Siempre conseguía lo mismo, tal vez jamás podría adivinar lo que había en su corazón, pero cada vez que se sentaba a su lado en silencio, conseguía revelar sus pensamientos sin haberlos expuesto previamente. Muchas veces pensó en partirle el rostro al sentirse invadido por sus palabras, reconocía que cuando llevaban tan poco tiempo juntos en equipo, lo aborrecía, y tan sólo permaneció a su lado por simple conveniencia. Sin embargo, hoy no podía estar más agradecido por encontrarse a su lado, adivinando una vez más.

-Si el futuro de la persona que amas y el tuyo dependiera de una decisión, ¿Qué harías?-preguntó Levi.

-Uhm, bueno, escogería la más correcta, ¿no es obvio?

-¿Aún si esa decisión es capaz de alejarte de esa persona?, ¿Dejarías a Isabel sola por seguir ese camino?

-¡E-espera Levi! , ¿A ti quién te dijo que Isabel es esa persona?-preguntó nervioso.

-Ustedes dos son demasiado obvios, sólo un idiota no se daría cuenta de eso.

-¡Al menos podrías haberlo dicho antes!-sostuvo su rostro entre sus manos y respiró profundo para continuar-Si quieres que responda tú pregunta…la verdad no sabría qué hacer. Pero si lo dices por Eren, creo que entiendo a lo que te refieres, ¿has ganado una beca para estudiar medicina en el extranjero?-Levi no respondió ante su pregunta, lo suficiente como para saber la respuesta-Eres sorprendente Levi, haz conseguido llegar lejos sin pretenderlo y sé que muchas universidades lucharían por tenerte; puedes ir a donde quieras. Pero si te ofrecen estudiar en un país donde la medicina avanza más rápido que aquí, la decisión más favorable para ustedes es obvia. ¿Cuánto tiempo?-finalizó por preguntar.

-Un año. Debo dar mi respuesta a más tardar mañana.

-¿Él lo sabe?

-No.

-Hazlo, la base que tendrás allá será el inicio de todo. Lucha por tu futuro y por el de ese niño Levi, sólo así podrás estar bien. No te preocupes por Eren, eres todo para él y no te olvidará, aunque tal vez no se lo tomé muy bien, te esperará. Nosotros también te esperaremos, eres nuestro amigo-sonrió y se levantó, tendiendo su mano para ayudarlo a levantarse-Debes decírselo, de Isabel me ocupo yo.

-Lo haré-aceptó la ayuda, y se levantó.

La decisión aún no era oficial, no hasta que presentara su respuesta al departamento escolar mañana por la mañana, y así, sellaría su futuro para siempre.

Las imágenes de la tarde vinieron a su cabeza, Eren cada vez conocería más personas como la chica de esta tarde. Después de un tiempo él ya no sería el único en verlo sonreír, en escuchar su dulce voz, compartir sus conversaciones o ver la pureza de sus ojos. Tenía miedo, un miedo horrible a que Eren lo fuera a rechazar tarde o temprano; él jamás había conocido mucha gente, ahora que empezaba a hacerlo, ya no sería todo para ese niño y probablemente se enamoraría de alguien más. Su luz era tan brillante que cualquiera querría apoderarse de ella, y ahora más que nunca, arrebatársela para siempre.

Pero ya no había vuelta atrás, lucharía contra esos temores con tal de seguir el mejor camino para Eren.

-o-

Sábado por la tarde Eren se encontraba en su habitación junto con Hannes que le ayudaba a vestir su esmoquin. Su tutor no había hecho problema con que acompañara a Levi a su fiesta de graduación, es más, cuando ambos pidieron permiso los autorizó de inmediato como si lo hubiese estado esperando. Además, él mismo se ofreció a llevarlos en su coche con la condición de siempre; Eren debía volver temprano a casa, por lo cual pasaría a buscarlos a las once de la noche.

Pero nada de eso importaba ahora, ya que los nervios de Eren incrementaban cada vez que veía la hora en su teléfono celular y escuchaba a su hermana preguntar del otro lado del cuarto si ya estaba listo. Cuando Mikasa supo que su hermano iría a la graduación con Levi, estuvo a punto de hacer escandalo con tal de impedirlo, pero luego de que el castaño se enfadara con ambos por la discusión que empezaron camino a la escuela, la chica se abstenía de comentarios.

-Creo que estoy sudando…-balbuceó Eren.

-¿Nervioso?-preguntó Hannes entre risas.

-N-no, pero este traje es caluroso…-alzó la cabeza para que Hannes anudara la corbata azul marino en su cuello.

-Es la primera vez que vistes uno, luego te acostumbraras-estiró la corbata ya anudada-Listo, mírate-lo reflejó en un espejo de cuerpo entero que compraron junto al traje.

-…Esto es…extraño-confesó Eren cubriendo su boca.

-Te ves muy bien. Carla estaría orgullosa de ver el hijo que tiene-sonrió Hannes.

-Tal vez…-respondió con melancolía.

-Bien, dejemos que tu hermana te vea-se dirigió a la puerta de la habitación.

-¡Espera!-quiso detenerle, pero la chica entró apenas escuchó a Hannes venir, y sin moverse observó al castaño con sus ojos como plato-No te rías, juro que si te ríes no te voy a perdonar…

-Te ves bien-sonrió Mikasa.

El elogio de su hermana pudo tranquilizarlo de momento, ya que enseguida el timbre de la casa notificó la llegada de Levi y junto a todos los nervios del principio, su cuerpo se tensó.

-Es hora de irnos Eren-invitó Hannes.

-Bajo enseguida…-respondió con la mirada perdida.

-¿Estás bien?-preguntó Mikasa-Si no quieres ir con ese enano, no debes hacerlo.

-No le digas así, y sí quiero ir, o eso creo-balbuceo mientras revolvía sus dedos-¿Luzco mal?

-Te ves bien, tanto que no deberías ir con él.

-Esto es vergonzoso…-empuñó sus manos.

-Eren-llamó su hermana.

-¿Q-qué?

-Pareces una niña.

-¡No soy una niña!-avanzó molesto fuera de la habitación.

Enfadado por el insulto de su hermana, camino sin pensarlo hasta detenerse de golpe en las escaleras. Escuchaba a Levi hablar con Hannes desde abajo, no lograba identificar sus palabras pero era suficiente para intensificar todos los nervios. Sus piernas se negaban en avanzar, estaban tan entumecidas que sentía que caería rodando por las escaleras y arruinaría toda la noche de Levi.

-¡Eren apresúrate!-gritó Hannes desde abajo.

-¡Y-ya voy!-respondió.

-Puedo ayudarte a bajar-Mikasa llegó a su lado y tendió su brazo en palanca-No quiero que te caigas.

-No me voy a caer-molesto, se sostuvo del brazo de la chica al no tener mayores opciones.

El primer escalón fue una apuñalada en el vientre, una que era incapaz de matarte pero sí, de darte un revoltijo que incrementaba con cada escalón. Habría sido imposible para el castaño descender solo, sus piernas lo mantenían a duras penas de pie. Era estúpido sentirse así de nervioso cuando no había que estarlo, Levi conocía todo del castaño; lo había visto al despertar lleno de baba y con sus cabellos desordenados, conocía su cuerpo más que nadie y lo había recorrido ya reiteradas veces. Pero no era suficiente, los nervios eran insoportables y cuando por fin lo vio esperándolo al final de las escaleras, quiso correr a su cuarto para ocultarse.

Eren traía un esmoquin del mismo color que el suyo; negro, el cual hacía resaltar su figura mucho más que la del azabache. Fue imposible para Levi no quedar boquiabierto al verlo descender todo rojo en un traje que nunca imaginó en el menor, era hermoso, siempre lo supo y jamás imaginó que podría serlo aún más.

-¿Y?, ¿cómo quedó mi obra de arte?-preguntó Hannes.

-Nada mal…-logró modular Levi, mientras perseguía la tímida mirada de Eren.

-Es hora de irnos, regresaré en unas cuantas horas más junto a tu hermano-confirmó Hannes a la chica que se negaba a entregar al castaño.

Fueron unos pequeños segundos donde Mikasa y Levi lucharon por tener a Eren; ninguno de los presentes, salvo ellos, se percató, ya que sólo en sus miradas podían reflejar ese interminable recelo entre sus personas. Pero toda lucha era recompensada por la cálida compañía del menor, quien avergonzado, soltó el brazo de su hermana y siguió los pasos de Hannes en dirección al coche, evitando todo contacto visual con el azabache que de seguro no apartaría su atención de él.

Sin ningún rastro de luz solar, el camino recorrido por el coche era iluminado únicamente por las luces de la ciudad nocturna. El silencio al interior era incómodo para el castaño que se hallaba sentado al costado de la ventana opuesta a donde se encontraba Levi, quien en ningún momento quebró esa distancia. El corazón del menor se aceleraba paralelo al motor del auto, no importaba cuanto tiempo pasara al lado del azabache ni lo mucho que conversaran o se conocieran, su corazón jamás podría calmarse cuando se tratase de él, y ahora, rogaba no llegar nunca al lugar de la fiesta. Sus ojos buscaban cualquier objeto o persona que pudiera distraerlo por un momento, Hannes se mantenía en silencio y sólo carraspeaba de vez en cuando mientras que Levi, al igual que el menor, se entretenía con el paisaje de su lado de la ventana. No podía comprenderlo, estaba feliz de no tener su atención, y al mismo tiempo, deseaba que su mirada protectora se clavara sobre él como siempre lo hacía. Pero antes de que eso sucediera, el auto aparcó a las afueras del recinto donde se llevaba a cabo la fiesta.

Las luces, las personas y sus vestimentas junto a la música del interior, eran la clara evidencia que no se trataba de ningún sueño del cual podría escapar, y sin antes poder decir algo, Levi apareció de su lado del coche para abrir la puerta. Por fin tenía su mirada junto a su mano extendida para ayudarlo a descender, y pese a que la estuvo llamando, jamás estuvo preparado para recibirla así de cerca. Petrificado en su asiento, observó el cuerpo del azabache de punta a punta, admirando lo bien que se veía en ese traje que resaltaba su pálida piel y sus ojos grises. Los recuerdos de la primera noche que lo vio llegar a escondidas a su habitación se sobrepusieron a la realidad; no eran las luces del recinto los que lo iluminaban, ni su traje formal lo que vestía, sino una fuente de luz lunar que los iluminaba entre las blancas cortinas de su habitación.

-Vendré por ustedes después de atender unos asuntos en la comisaría. Tienen mi número, ante cualquier problema utilícenlo-informó Hannes, girando su cuerpo hacia el asiento trasero donde Eren aún se encontraba sentado-¿No vas a bajar?

-S-sí-se dejó llevar por la mano del azabache.

-Levi, cuídalo-pidió Hannes.

-Siempre lo he hecho-prometió y cerró la puerta del coche.

Una vez fuera del coche ya no había vuelta atrás, Levi se encargaba de llevarlo de la mano y por segundos el menor giró en dirección a Hannes por ayuda, encontrándose con el rostro de su tutor sonriente pero con sus ojos tristes. De seguro habría recordado a su madre, o eso pensaba el castaño, pero la tristeza en los ojos de Hannes le había dejado un pequeño malestar que prefirió dejar de lado mientras se acercaban a la entrada del lugar.

Con lo poco que conocía el mundo exterior, no sabía en qué clase de lugar se encontraban, tampoco sabía con precisión cómo debería ser una, no obstante lo poco que veía era agradable ante sus ojos. El recinto se encontraba en medio de un extenso jardín, iluminado con pequeñas luces blancas y sobrias, y una extensa escalera de piedra que se podía ver gracias a los faroles a sus costados, era el camino que debían seguir para llegar a la fiesta. A lo lejos, se hallaba una estructura del mismo material que las escaleras pero más refinado, de puertas cristalinas y decoradas por telas color pastel, apenas podía distinguirlas a la distancia que se encontraban pero sus ojos se maravillaban por lo que él relacionaba, era un castillo.

-Parece un castillo-comparó Eren, embobado por la belleza del lugar.

-Si hubieras traído un vestido, tal vez lo hubiera parecido-bromeo Levi, ganándose el rostro fruncido del menor.

Y aunque un castillo pareciera, las miradas de la gente no tardaron en llegar y tomar la mano de Levi se hacía cada vez más incómodo y doloroso. No quería causar esa clase de comentarios en contra de él, no deseaba darle más problemas de los que ya le daba e intentó soltar su mano, siendo impedido por el azabache que predijo el movimiento. Impactado por su actitud, buscó respuestas en su rostro, pero Levi no desvió su mirada del camino y continuó caminando sin decirle absolutamente nada. No sólo su aspecto había cambiado hoy, su actitud se había vuelto fría y hostil, y aunque ahora se encontrara caminando a su lado mientras tomaba de su mano, nunca lo había sentido tan lejos como hoy.

-¡Levi!, ¡Eren!-gritó una voz al final de la escalera.

Ambos prestaron atención al destinatario de esa voz, aunque Levi no tenía que pensarlo más de una vez para saber de quien se trataba y para cuando Eren la reconoció, Hanji venía corriendo con total equilibrio sobre sus tacones. Hacer enfurecer al azabache no era algo nuevo para la castaña, así que poco le importó sentir los deseos de asesinar de parte de Levi cuando ella se abrazó al menor quien correspondió el abrazo un poco asustado.

-Hey, aléjate de él lo ahogaras con tus asquerosos pechos-la alejó de una patada.

-¡Te ves hermoso! Levi tendrá que cuidarte mucho ya que hay muchas chicas que querrán bailar contigo-dio un leve codazo en las costillas del menor.

-Yo no sé bailar-confesó Eren con una leve sonrisa.

-¡Puedo enseñarte!-se ofreció Hanji.

-No necesitamos la ayuda de una loca, puedes devolverte por donde viniste-insistió Levi.

-Ven no seas tan gruñón, es la última noche que seremos libres y despreocupados-sonrió pasando un brazo por detrás del cuello del azabache-¡Vamos adentro!

Hanji los arrastró al interior de la estructura de piedras con vidrios cristalinos, al interior, los esperaba una entrada con una mesa de centro redonda con un voluptuoso arreglo floral de rosas blancas y pequeños tulipanes de un celeste como el cielo. Un candelabro colgaba justo sobre la mesa redonda e iluminaba toda la sala, y junto a los invitados alrededor simulaba ser una verdadera fiesta de un castillo antiguo. En el lugar había tres accesos; la pista de baile, una sala para beber y sentarse a conversar, y la última que cumplía una función similar a la segunda pero sólo tenía comida y estaba al aire libre. Hanji los arrastró al tercer ambiente, alegre y jovial como la había conocido desde el primer día, no dejaba de hablar y bromear al mismo tiempo que Eren se percataba del agotamiento y aburrimiento en el rostro del mayor.

-Levi, ¿ocurre algo?-preguntó el menor.

-Oh déjalo cariño, él siempre tiene esa misma expresión-aseguró Hanji.

-Espérame aquí, debo ir al baño-avisó Levi.

-Iré contigo-avanzó Eren tras los pasos del azabache.

-¿Estás seguro que quieres ir conmigo al baño?-preguntó generando la vergüenza del castaño-Volveré enseguida, ésta loca te cuidará mientras vuelvo-revolvió los cabellos del castaño.

-Bueno…-asintió cabizbajo mientras veía a Levi alejarse.

Pese a que sólo iba al baño, se sentía inexplicablemente inseguro de que volvería y aunque se quedara junto a Hanji, tenía miedo. Venir con él a su fiesta de graduación era como un sueño, uno que nunca habría soñado al estar encerrado en su habitación y que sin embargo, se había convertido en uno desolador y gris. En el vidrio a su lado se reflejaba su imagen, al observarse de pies a cabeza se preguntó qué habría hecho mal para que Levi ni siquiera lo mirara, cuando en realidad, siempre buscaba la oportunidad de abrazarlo, besarlo, mimarlo y devorarlo con la mirada sin la posibilidad de escapar. De un día para otro, él había dejado de ser el centro de atención para la persona que amaba, y había cambiado por una completa indiferencia. Mirando al suelo, tragó su llanto y se reincorporó tras escuchar su nombre, buscando desesperadamente a quien creyó sería Levi.

-¿Annie?-preguntó sorprendido.

-Vaya, creí que Levi no vendría a la fiesta-respondió la chica sorprendida.

-¿Se conocen?-preguntó Hanji recelosa.

-Sí, ella asistía a clases del taller de artes en la escuela… ¿También te invitaron?-preguntó el menor.

-No, esta también es mi fiesta-respondió con una sonrisa-Ya no estaremos en el mismo taller. Por cierto, ¿dónde está Levi? No creí que te vería sin él.

-ÉL...-recordó que Levi llevaba mucho tiempo en el baño-está en el baño…creo que iré a buscarlo.

-Tranquilo, él dijo que vendría-detuvo Hanji.

-Puedo acompañarlo, después de todo, mi pareja también está en el baño-ofreció.

Antes de que Hanji se pudiera oponer, Eren sonrió y caminó antes que cualquiera de las dos. La castaña observó con recelo a la chica, quien no hizo caso a las advertencias que recibía indirectamente y siguió el camino de Eren.

-o-

Venir al baño no había sido una de sus mejores ideas, por no decir que era una de las peores, ya que ni siquiera pudo acercarse tras sentir el hedor a vomito que provenía del interior. Tan sólo bastó con una hora para que estuviesen en ese estado, y si había algo en este mundo que Levi detestaba, era ver esa clase de desagradables escenas que tanto aguantó por años. Rendido ante la idea de que fuese a entrar, dio media vuelta para volver a donde se hallaba Eren y Hanji, y al hacerlo, chocó con una delicada silueta que no logró divisar con anticipación.

-P-perdón-se disculpó la chica.

-No hay problema-continuó de largo, hasta sentir cómo las manos de la chica lo detenían del brazo-¿Qué haces?

-Tal vez no me recuerdas…-empezó hablar la chica.

-Petra, ¿No? Una vez pediste uno de mis cuadernos en clases-recordó Levi.

-Estaba equivocada después de todo…-sonrió la chica-¿Puedo serte sincera?

-No tengo tiempo-rechazó Levi, pero la chica no lo dejó ir al no soltar de su brazo-¿Acaso no entiendes?

-Has venido con ese tal Eren, ¿No es así? Es de esperar después de todo, los rumores son ciertos…pero tal vez, deberías escuchar lo que tengo que decir. Corre el rumor de que Eren tiene un amorío con Annie Leonhardt, ella y él siempre se quedan solos cuando termina el taller de artes, ¿él no te lo ha dicho?-informó Petra, quien no obtuvo ninguna expresión en el rostro del azabache.

-¿Qué derecho crees que tienes para hablar así de los demás?-atacó Levi.

-Levi… ¿él estuvo encerrado en su casa toda su vida? Lo vi en los periódicos locales, en las noticias, todo hablan de ese niño, no sería raro que se enamorara de alguien más ahora que ha salido al mundo…-se detuvo espantada tras el agarre del azabache en su muñeca.

-Tú y todos esos imbéciles, no saben nada de él-bramó Levi, escuchando como unos pasos se detenían justo a unos metros suyos. Girando su cabeza y sin soltar a Petra, se llevó la sorpresa de encontrar a Eren con su semblante destruido junto a Annie-Eren…

El menor no se quedó por más tiempo allí, sin hablarle o derramar alguna lágrima se perdió de su vista dejándole un amargo sabor en la boca y un fuerte dolor en el pecho; Annie estaba con él, y no pudo evitar pensar en esos estúpidos rumores que creaba la gente. Pero más importante que ello, era la salud del castaño y su rostro había sido suficiente para demostrar todo lo que había cruzado por su cabeza al momento de verlo junto a Petra, y soltando a la chica, siguió los mismos pasos siendo detenido una vez más.

-¡Espera!, Me gustas, siempre me has gustado y puedo darte mucho más-confesó Petra.

-No acostumbro a golpear a niñas mimadas, pero-zafó su brazo de un tirón, haciéndola caer de rodillas al suelo-Si vuelves a tocarme o hablar así de él, me valdrá una mierda si eres mujer.

La chica no insistió más y él corrió en busca de Eren, su intención jamás fue hacerle daño, no obstante, fue suficiente con ver la expresión del castaño para saber qué clase de pensamientos cruzaron por su cabeza. Y eran éstos mismos los que cruzaban la suya. Conocía a Eren tanto o mucho más que a sí mismo, y con eso era suficiente para saber que esos rumores no eran más que idioteces inventadas por una manada de aburridos, pero en sus miedos siempre fueron similares y ahora no podía dejar de correr entre la multitud en busca del menor. Mientras más se demorara en encontrarlo, Annie estaría más tiempo con él, vería sus hermosos ojos y escucharía su voz; sabría que se sentiría estar a su lado. Su escasa respiración no le permitía correr tan rápido como lo hubiese deseado, nunca tuvo problemas con su cuerpo, pero ahora, el aire no entraba gracias a lo asfixiado que se sentía junto a sus miedos. Todo eso cambió cuando pudo diferencias la cabellera rubia de la chica que acompañaba a Eren y que ahora se encontraba acariciando los cabellos del castaño mientras éste descansaba su cabeza en el hombro ajeno, fue entonces cuando todos sus temores se esfumaron y la sangre de su cuerpo hirvió con cada paso con el que se acercó a ellos.

Su mente era demasiado bulliciosa como para haber escuchado algo en ese momento, como un animal enceguecido por la rabia, reclamó al menor al jalarlo del brazo y una vez más lo obligó a caminar contra su voluntad. Los fuertes gritos del castaño alertaron a todos al ser arrastrado por el lugar alertaron a todos, daba igual cuanto gritara y reclamara, Levi no consentía ninguna de sus suplicas como si lo hubiera hecho comúnmente. Nada importaba, sólo alejarse de ese lugar y de esa mujer tan lejos como fuese posible, y cuando por fin logró recuperar parte de su conciencia, ambos se encontraban en los jardines traseros del recinto donde se llevaba a cabo la fiesta. Eren continuaba reclamando, para cuando Levi le miró de reojo su rostro estaba lleno de lágrimas y mocos por haber llorado tanto. Sabía que no podía llevarlo a tales límites, pero sus demonios eran mucho más fuertes en ese instante y había muchas cosas que deseaba gritarle, cosas que de seguro le lastimarían, pero no fue él quien tuvo la palabra.

-¡Basta!, ¡es suficiente! No me mientas más y dime que ya te aburriste de mí-atacó Eren, alterado por sus lágrimas.

-¿De qué mierda estás hablando?, ¿acaso no eras tú quien andaba jugueteando con tu amiguita?-defendió Levi.

-¡Dime la verdad!, siempre andas molesto, me evades, no me escuchas, no me miras…es como si te aburrieras cada vez que estás conmigo-tragó saliva al ahogarse con sus lágrimas-No es lo mismo…después de todo soy un problema, no puedo ser normal; mi cuerpo es débil, deben cuidar lo que dicen o hacen conmigo y siempre termino llorando-mordió su labio inferior.

-Hey, estás…-quiso tomar la mano del castaño, pero éste en rechazo la apartó.

-Ya no me mientas…-rogó.

Eren no dejaba de llorar, sus hombros se movían acorde sus sollozos y se veía tan vulnerable ante sus ojos que pensar en tocarlo podría destrozarlo por completo. Una vez más, como tantas y reiteradas veces, había lastimado al menor gracias a su monstruosa existencia. Siempre lo supo, por más que deseara y procurara protegerlo, la amenaza más perjudicial para su salud sería nada menos que él mismo y sus demonios. Luego de tantos días llevando esa postura indiferente para protegerse, olvidó lo que deseaba y por lo que siempre luchó desde que encontró; proteger y consentir a Eren, aún si hacerlo sería doloroso.

Un idiota nunca deja de ser idiota, era una de las frases que tanto se repetía en su vida, dentro de esa categoría se hallaba la clase de idiota que pisoteaba su felicidad tantas veces que nunca era suficiente para detenerse, y era justo allí donde se encontraba él.

Aprovechando el momento en que Eren se encontraba limpiando sus lágrimas, avanzó hacía él y lo rodeo con sus brazos preocupándose de estrecharlo con fuerzas. Como era de esperar, el menor intentó escapar de sus brazos pero él no le dejó, y cuando el forcejeo fue evidentemente nulo, Eren se detuvo y frustrado rechinó sus dientes.

-Mentí, cuando quise abrazarte y no lo hice, cuando quise tardar en llegar a tu casa para escuchar más tu voz y no lo hice, al mirar tus labios y no besarlos y al verte hoy así y no haber dicho nada-confesó Levi.

-Eso es mentira…-se quejó el menor abrazándose al cuello del azabache-¿Quién era ella?

-No importa, no molestará otra vez. Eren, cuando llegue el día en que te enamores de otra persona, házmelo saber. Nunca has estado con una mujer, ahora que conocerás más gente de seguro…-se detuvo gracias al repentino ataque del menor contra su boca.

Los labios del castaño seguían siendo torpes, necesitaban de Levi para que los guiara de lo contrario se trababan al no saber qué hacer, y al aceptarlo lo guío tomándolo por la cintura. No podía, pese que sus palabras así lo decían, si algún día existía esa persona que le robaría el corazón de Eren era capaz de asesinarla con tal de no entregárselo a nadie.

-Nunca, nunca diré esas palabras-juró al liberar sus labios.

-No lo sabes, eres un mocoso y jamás has estado con una mujer.

-Tú tampoco.

-Es diferente-muy diferente a juicio de Levi.

-No lo es.

Era inútil continuar esa discusión, pero lo hubiera hecho con tal de escucharlo decir muchas veces que no se iría y así, calmar su tormentoso pecho que no le dejaba respirar.

La noche era helada y ellos estaban tan lejos del recinto como para que éste pareciera un punto luminoso desde donde se encontraban, pero no así la música, que se escuchó cuando ambos se quedaron abrazados bajo el silencioso manto nocturno. Sólo las tenues luces que iluminaban el jardín dejaban ver sus cuerpos, y al bajar la mirada Levi se encontró con los pies de ambos y la idea loca que jamás creyó tener asaltó sus pensamientos. Separando centímetros sus cuerpos, pidió una de las manos del menor y con su brazo contrario lo rodeo por la cintura. El rostro de Eren fue evidente, no tenía idea de lo que estaba pensando Levi hasta que sus ojos se encontraron justo en el momento preciso en que sus cuerpos comenzaron a moverse de un lado a otro.

-E-espera, yo no sé bailar…-se opuso Eren.

-Cállate y mira-movió sus cuerpos, él más ágil que el del menor el cual simulaba una rama de un árbol.

-Lo hago muy mal…lo siento-se disculpó mientras se esforzaba por seguir los pasos del azabache.

-Es la primera vez que hago algo como esto-confesó Levi, recibiendo una sonrisa por parte de Eren.

Solos, en medio del jardín la música no era lo suficiente fuerte como para callar los cantos de los grillos y no había nada más perfecto que ese lugar para ellos dos. Sin gente, sin ruidos, solos en medio de la noche el cual fue su escenario favorito por tanto tiempo. Eren había conseguido seguir el ritmo del mayor, y soltó la mano que lo sostenía para abrazarse al cuerpo de Levi y descansar su rostro. Sus corazones palpitaban entremedio de sus pechos; dos corazones completamente distintos y que sin embargo no lograban sobrevivir sin el otro.

La mano de Levi subió hasta la nuca del castaño, donde acarició sus cabellos y rozó su cuello. Si no fuera por él, hoy no se encontrarían aquí y tal vez continuaría con su vida diaria que no conseguía nada más que construir un vacío infinito en su alma. La luz que le había salvado, si esa luz era un sueño efímero, y él continuaba dormido entre medio de las frondosas ramas del parque, rogaba a su cuerpo aún no interrumpir este cálido mundo. Inhaló el aroma del castaño, esta vez, acompañado de un dulce perfume que utilizaba en esta ocasión y aunque Levi adoraba su aroma innato, la mezcla de las dos fragancias calzaba a la perfección sobre su piel morena. A veces, deseaba encerrarlo, de esa forma estaría seguro que ninguna otra persona conocería lo bello que era, sin embargo, era imposible, él mismo no se lo permitiría. Quería verlo crecer, cambiar de adolescente a hombre y de hombre a anciano, durante el transcurso de los años ser él quien lo acompañara en ese camino de cambios y experiencias. Y era allí, donde su cuerpo nublaba ese futuro.

-Te ves perfecto en ese traje-confesó Levi-

-Tú también…-respondió Eren, abrazándose más al cuerpo del mayor-Levi, hace tiempo…he querido decirte algo.

-¿Qué cosa?-preguntó Levi un tanto asustado.

-Mi enfermedad-se detuvo, como si las palabras se quedaran atoradas en su garganta-No tiene cura, ¿verdad?

-No-confesó deteniendo sus cuerpos, liberando la gran cadena de mentiras que todos idearon para engañar al menor. Ya no podía mentir, y tras decir esas palabras ambos detuvieron sus cuerpos-¿Cómo?

-Yo aun no comprendo muchas cosas…pero siempre lo supe; las citas semanales al doctor, que Hannes conversara a solas con ellos, Mikasa no preguntaba mucho y tú… tú de pronto sólo callaste. Algún día, ¿yo moriré debido a esto?-preguntó con su voz quebrada.

Como le hubiera gustado decirle que no, que encontrarían una cura para su enfermedad y viviría una vida plena a su lado; pero la verdad era muy distinta. Sus brazos rodearon el cuerpo del menor con más fuerzas, como si así, la vida de Eren fuera a ser retenida para siempre.

Eren lo entendía, era difícil responder a esa pregunta, cuando ni siquiera habían sido capaces de ser sinceros con él. Aunque desconociera de qué trataba su enfermedad, la respuesta era tan obvia e imaginar que probablemente antes de morir estaría como su madre comprimía su pecho. Hoy, su corazón continuaba palpitando, más lento de lo normal producto a su pecho comprimido, su cuerpo no tenía las mismas complicaciones que hace unos meses atrás, pero, ¿cuánto tiempo más duraría esto? No quería morir, jamás quiso hacerlo, aún había muchas cosas que quería hacer. Lo sabía hace tiempo, y pasó sus días creyendo ser consciente de su enfermedad, pero la verdad es que nunca lo estuvo y ahora la verdad era demasiado cruda como para llorar.

-Decidí estudiar medicina-confesó Levi, el menor se separó de su cuerpo y clavó sus confusos ojos sobre los del azabache-No te dejaré morir.

-¿Medicina…? Pero, nunca me dijiste nada…-balbuceo el menor, confuso y buscando respuestas en el rostro del azabache.

-Es algo que decidí hace poco, y, hay algo más que debes saber-advirtió un tono de voz apagado. Desvió su mirada por unos segundos para luego volver a clavarse en sus ojos-Estudiaré un año en Estados Unidos.

-¿Estados Unidos…? Eso es… ¿otro país?-preguntó el menor al retroceder unos pasos.

-Sí.

-¿Cuándo…?

-En seis días, está todo listo.

El cuerpo del menor estaba congelado, lo que acababa de escuchar no podía ser verdad y él se negaba a verlo como tal. El suelo bajo temblaba tan fuerte que perdió el equilibrio, no alcanzando a caer gracias al azabache que lo sostuvo del brazo. Su enfermedad y ahora Levi, todo se desmoronaba poco a poco y una vez más, él quedaría solo; abandonado por quienes ama. Primero su madre, luego su padre y ahora él, definitivamente era una especie de maldición, pero, ¿quién querría estar al lado de un enfermo?

-Me mentiste…-zafó su brazo-¡Me mentiste!, ¡prometiste que no me dejarías solo!

-Cálmate y escucha-tomó su mano.

-¡NO!, eres un mentiroso al igual que todos. Jamás debí confiar en ti, ¡Te odio!, ¡Vete!-empujó al mayor del pecho-¡Vete de una vez y no vuelvas!-continuó empujando el cuerpo de Levi.

Pese a los golpes y los gritos, Levi no respondió absolutamente nada y en silencio recibió los empujones y leves golpes del castaño. Esta no era la primera vez que lo golpeaban, no era tampoco el mejor de todos los golpes y empujones, pero dolían más que todas las palizas que recibió en su vida. Los brazos de Eren, sus húmedos ojos y su tensa mandíbula estaban cargada de rabia, y nada le dolía más que verlo así. Lo sabía, estaba preparado para recibir esta clase de reacción pero era bastante doloroso, y luego de un rato, el cuerpo de Eren no soportó más y calló de rodillas en un amargo mar de lágrimas.

-El césped está húmedo no te quedes allí-se aceró para ayudarlo a levantarse.

-No me toques-hizo a un lado a Levi.

-¿Quieres que te lleve a tu casa?-preguntó sin tener respuesta-Llamaré a Hannes para que venga por ti-tomó su teléfono y llamó al tutor del menor, esperaba ingenuamente que Eren lo detuviera y no lo hizo.

Hannes vendría enseguida a por Eren, y mientras tanto, él debería hallar la manera de levantar al menor de allí y que caminara hasta el estacionamiento. Cada intento por acercarse era frenado por el rechazo del menor, no podía acercarse y consolar su llanto como lo hubiera hecho otras veces. Era una tortura, y sólo pudo esperar a que su llanto fuera disminuyendo hasta que se levantó por su propia cuenta. Sus ojos y mejillas estaban rojos de tanto llorar, al mismo tiempo que mantenía su mirada fruncida y empezaba a caminar por su propia cuenta.

Rodearon el recinto de piedra, luego del alboroto y con la apariencia que traía Eren, sólo atraerían las molestas miradas de las personas. Levi seguía de cerca al menor, cada paso que daba frente suyo, era uno más con el cual se alejaba de su vida, y sin importar cuanto lo siguiera, ya no podría alcanzarlo.

Al llegar al estacionamiento, Hannes ya se encontraba allí y a penas los vio llegar, salió en busca de Eren, que de igual manera, rechazó la ayuda de su tutor y entró solo al coche. No se había preocupado de despedirse, tampoco le dirigió una mirada u algo además de su total indiferencia.

-Vaya, que problema más grande tenemos aquí-suspiró Hannes-¿Por qué no subes? Te llevaré a tu casa-ofreció Hannes con una sonrisa piadosa.

-Caminaré.

-¿Estás seguro?

-Sí.

-Como quieras. Levi, dale un tiempo, lo entenderá-puso su mano sobre el hombre del azabache y regresó al coche.

Hannes supo la verdad sobre su viaje antes de venir a la fiesta, mientras Eren no bajaba de su cuarto, le había contado todo y le había encargado al menor en caso de que su reacción fuera mala. Y tal como lo había pensado, su reacción fue tan mala que mientras observaba al coche alejarse, Eren no dio la vuelta para buscarlo. Poco a poco, sentía cómo la luz de su vida se extinguía a medida que el coche se iba, hasta que este desapareció y quedó inmerso en la infinita oscuridad.

Quiso detenerlo, arrepentirse y gritarle que no lo dejaría, pero era demasiado tarde; la decisión ya estaba tomada y él debía continuar.

-o-

Los días pasaron tan normales como de costumbre; amanecía, el mundo seguía su curso y las noches volvían para que todo ese ciclo se volviera a repetir, convirtiéndose así, en una desgarradora bomba de tiempo.

Después de esa noche, Levi intentó comunicarse con Eren de distintas formas, todas sin tomar contacto con el menor a menos que él lo quisiera. Sin embargo, no obtuvo respuesta por ningún lado; sus mensajes no eran respondidos, el teléfono sonaba sin ser contestado e incluso habían veces en las cuales se encontraba apagado. Sus días en la escuela habían terminado, estuvo a punto de ir muchas veces, pero luego pensaba en esa noche; en cómo sufrió al escuchar que se marcharía, en sus golpes y sus gritos, y eran esos recuerdos los que le prohibían acercarse. Al despertar por las mañanas, su mano buscaba bajo la almohada su teléfono celular, y aún medio dormido la luz de la pantalla sólo lograba encandilar sus ojos sin ninguna señal de parte del castaño. Día y noche, Levi mantenía su teléfono celular consigo, esperando e insistiendo sin descanso. Al menos poseía la seguridad de que Eren estaría bien, Hannes le habría llamado si algo hubiese ocurrido y eso era un gran alivio.

La fecha del viaje se aproximaba cada vez más, y cada día que pasaba sin ninguna respuesta del castaño, estaba más cerca de romper esa decisión que tanto le costó tomar. Lo iba a perder, si él se iba lo iba a perder para siempre y esa se había vuelto en su peor pesadilla, volviéndose tan real como cuando dormía y cuando no lo hacía. Pero cada vez que pensaba en abandonar, recordaba la voz quebrada de Eren preguntando por el día de su muerte, siendo razón suficiente como para retractarse y continuar con su camino. La mejor decisión para Eren era esta, no volvería atrás, arriesgaría su propia felicidad con tal de darle al castaño las alas que le permitirían ser libre en ese mundo que tanto anhelaba.

La última noche antes de su viaje, Levi se encontraba en el cuarto de la casa que compartía con sus amigos. Luego de una pequeña y privada fiesta de despedida organizada por Farlan, y lo mucho que lloró Isabel hasta quedar dormida, los tres fueron a sus respectivas habitaciones. Eren jamás se comunicó con él, y hoy, sería la última vez que enviaría un mensaje antes de marcharse. Sus manos tomaron el teléfono celular como todas las noches, antes de cualquier otra cosa, lo observó con nostalgia y tristeza, sonriendo, al recordar el primer mensaje que había recibido de él. Esa noche pensó que era un idiota jugando en su aburrimiento, y no estaba del todo equivocado, era un idiota, pero no más grande que él. Fueron tantas las noches en las que fue salvado por sus inocentes palabras, tantas en las que se quedaron hablando hasta tarde y ahora, sería la última noche, el último mensaje.

Miró la muñeca donde tenía atada la pulsera que Eren le había hecho, ese día se había enfadado con él tras ver las múltiples heridas en sus dedos, y ahora, esa pequeña pulsera le cobraba las heridas del menor al arder sobre su piel. Abrió el buzón de mensajes, estaba vació, y sin nada más que esperar, escribió el último mensaje:

"Nunca fui la mejor persona para ti, nunca lo seré, pero tú si fuiste lo mejor para mí. No mentí al decirte que no te dejaría morir, no lo haré, no descansaré hasta lograr curar tu cuerpo. Tal vez debí haberlo conversado contigo antes, pero hacerlo me haría débil y no tomaría la decisión correcta, no me arrepiento de haberlo hecho. Eres libre si así lo deseas. Vive cada día como tú me enseñaste hacerlo, pórtate bien y se obediente con tu familia.

Adiós. "

Sus dedos temblaron antes de enviar el mensaje, era absurdo, tal vez ni siquiera lo leería como todos los otros, pero tenía la esperanza que esas últimas palabras llegarían al menor. Y como último recurso, dejó su teléfono en el suelo, y con su pie cargando con todos sus sentimientos, lo destruyó al pisarlo una sola vez.

Su pecho ardía, su único consuelo era el poder curar a Eren algún día no muy lejano.

-o-

De brazos cruzados y con su mirada perdida en el inmenso suelo color pastel, Levi esperaba pacientemente el llamado de su vuelo. Farlan e Isabel se encontraban a su lado, ninguno de los dos hablaba; ella estaba demasiado triste como para hacerlo y su amigo comprendía los dolorosos sentimientos que Levi se encargaba de ocultar.

-Hermano, no te demores en volver…-rogó Isabel, esforzándose por retener las lágrimas.

-Ya verás como el tiempo pasara volando, cuando yo vuelva aun no sabrás cocinar un huevo-calmó Levi.

-Extrañaré esa forma de hablar tuya…-sonrió la chica.

-Yo puedo hablarte de esa forma si quieres-respondió Farlan.

-No me interesa oír esas palabras de ti-rechazó Isabel.

-Vuelo ASH A401 destino Estados Unidos-habló la voz del parlante, repitiendo lo mismo tres veces.

La hora había llegado, y sin vacilar, Levi se levantó se su asiento y tomó su maleta. Sus amigos le siguieron, y al llegar al punto donde se tendrían que separar la chica se lanzó a sus brazos y rogando que regresara pronto se despidió, del mismo modo lo hizo Farlan quien sólo lo animó a continuar. Cuando todo este viaje terminará, sabría que se encontraría una vez más con ellos en este mismo lugar, y por sobre las cabezas de sus compañeros imaginó a Eren sonriendo al verlo llegar. Su corazón era débil, y tal vez tendría que pasar más de un año para acostumbrarse a vivir sin él. Tomando su maleta, levantó su mano en son de despedida y dio media vuelta, su corazón se colgaba de su garganta y cuando por fin logró recuperar el control de su cuerpo, su mente le jugó la cruel broma de escuchar la voz del castaño. Convencido de que era sólo su imaginación, continuó caminando, deteniéndose al escuchar la misma voz pero esta vez más fuerte.

No quería voltear, hacerlo sería continuar engañándose, pero siempre fue débil a todo lo relacionado con el castaño y, cuando giró su cuerpo para buscar el espejismo de su recuerdo, el cuerpo del castaño se aferró al suyo de un choque sorpresivo.

-¡No corras Eren!-gritó Hannes mientras llegaba cansado de tanto correr.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Levi, quien no lograba asimilar que Eren se encontraba abrazándolo.

-Te vas, sin siquiera despedirte de mí-reclamó con su voz jadeante.

-¿Estuviste corriendo?, ¿acaso eres imbécil? No debiste venir-separó al menor de su cuerpo.

-Te esperaré, lo haré aunque me duela, pero no me pidas que me aleje de ti-prometió Eren.

-No lo hagas, eres libre de…

-¡No!, así que asegúrate de volver pronto, esperaré, espérame tú también por favor-rogó con sus ojos llorosos.

Era débil, demasiado débil ante su mirada y bastó con ella para rendirse y estrecharlo fuertemente en sus brazos. Aquí se encontraba, la única persona que era capaz de devolverle el aliento y que correspondía el abrazo, rescatándolo una vez más de su oscuridad.

-Lo haré, espérame y no te atrevas a no contestar mis llamadas-escondió su cabeza entre medio de sus cuerpos.

-Sí-asintió con su cabeza mientras lloraba-Prométeme que volverás pronto, por favor, no me dejes.

-Nunca lo haré-alzó su rostro, y tomando de la barbilla del castaño, besó sus labios con pasión sin importarle quienes estuvieran observando. Sería el último beso hasta un largo tiempo más. La voz en los parlantes daba el último aviso para el vuelo, y aunque se negara a separarse de los labios del castaño, se vio obligado a hacerlo-Te amo-confesó sosteniendo el rostro del menor en sus manos.

-Te amo mucho más.

-Nos volveremos a ver, y no te dejaré solo nunca más-besó su frente-

-Estaré esperando-sonrió con su rostro lleno de lágrimas.

-Hasta pronto-se alejó del cuerpo del castaño.

-Hasta pronto-se despidió Eren.

Lo última imagen que vio antes de entrar por la cortina que lo llevaría al avión hacía kilómetros de distancia, fueron sus amigos despidiéndose; Isabel saltando como un pequeña niña, Farlan tratando de calmarla y despidiéndose al mismo tiempo, y, a Hannes con su mano en alto mientras Eren le regalaba una de sus angelicales sonrisas. Era todo lo que necesitaba para sobrevivir un año lejos de aquí.

Sentado en su asiento en el avión, sentía cómo dejaba atrás un montón de malas experiencias y a su vez, las mejores que podría tener en su vida. De este modo, su corazón se dividía en dos, dejando la otra mitad, bajo el mejor de los cuidados.

Continuará…

El capítulo de hoy está dedicado a Fany como regalo de cumpleaños! (Atrasado c:…)

Y he traído el nuevo cap :3 Tarde pero lo traje, la verdad lo tenía listo desde el domingo, ya no recuerdo, y pensaba subirlo antes ya que sólo me faltaba corregirlo pero no lo había hecho porque tenía exámenes. Y sucedió que en un desafortunado percance a mi laptop se le rompió la pantalla, tuve que mandarla a reparar y me retrasé más….pero de todos modos pido perdón por la irregularidad de mis actualizaciones, lo he dicho por Facebook y por mis otros dos fics; mi tiempo lo consume la uni. No dejarán de tener actualizaciones, aunque tarde mucho no dejaré de actualizar los fics.

Volviendo al tema del cap de hoy, sí, Levi se fue a Estados Unidos a estudiar :') Y a partir de ahora la historia pasará a tratar del tema que yo creo es fundamental en este fic; la "enfermedad" de Eren, y se pondrá feo (spoiler para que preparen los pañuelos) De todos modos lo feo empezará de a poco así que tranquilos.

Respondo reviews:

Genevieve phantomhive: Bueno, Eren…se enojó mucho? Perdón por tardar tanto, espero te haya gustado, cuídate y nos leemos 3

Luna: Muchas gracias 3 menos mal que nadie lo sabe juajuajua, espero te haya gustado el cap de hoy, cuídate y nos leemos 3

Moo123: Algún día Eren mejorará su calidad de fotografía? Okno, ehm, respecto al género de tragedia….la verdad es que aún no me decido a cómo terminarlo, pero ahora ese género empezará a tomar sentido. Muchas gracias por leer y espero que te haya gustado el cap, cuídate mucho y nos leemos 3

Annyel: Pero ya decidió u-u, perdón por la demora, cuídate y nos leemos 3 c:

Hika96: Holoo! Sí he visto Sekai ichi Hatsukoi, de hecho es mi yaoi favorito después de super lovers xD (Oh por dios amo demasiado a Takano, lo amo lo amo lo amo lo amo) Muchas gracias por siempre darme tus lindas palabras con respecto a mis fics 3 Y espero que estés bien allá en conce con todo este alboroto por el volcán :/ No puedo hacer mucho pero te mando todo mi apoyo y ánimo, espero te haya gustado el cap, cuídate mucho y nos leemos 3

Ame8910: Muchas gracias3 espero te haya gustado el cap, cuídate mucho y nos leemos :3

Muchas gracias a todos los que leen y siguen esta historia, muchas gracias a sus reviews y espero que les haya gustado el cap de hoy!

Cuídense y nos leemos 3