Capítulo 23

No había sido consciente de lo lento que podía ser un año, no hasta haberlo vivido lejos de todo lo que conoció en su vida; su pequeña familia, la cruda supervivencia en los barrios bajos y el corto sueño junto con Eren. Lo diferente que resultaba ser el nuevo país, sólo conseguía hacer que se arrepintiera de haber venido. Todo se había detenido, pero la verdad no era así, el tiempo continuaba su curso y pronto cobraría por la salud de Eren.

El idioma no era un problema, podía hablarlo con fluidez pese a que evitaba interactuar con las personas; jamás poseyó el don de la comunicación. Los primeros meses fueron los más difíciles, el poco interés que pudo tener en los estudios se esfumó a los días de empezar las clases, y se saltaba tantos bloques podía como para no perder la beca. Era aburrido y tomaría mucho tiempo, eso pensaba mientras se sentaba en los jardines de la facultad a dormir mientras dejaba que su mente viajara hacia donde se encontraba Eren. Aunque estar un año aquí significaría estar un paso más adelante para ser médico, el tiempo que eso tomaría aun así sería más largo de lo que esperaba, y la paciencia no era algo que estuviera de su lado. Sin embargo, luego de un tiempo se dio cuenta que por muy lento que fuese, era la única opción que tenía de ayudarlo con sus propias manos. Y siendo así, sus clases se iban regularizando junto a su desempeño, hasta llegar a estar entre los mejores del programa.

En cuanto a su hospedaje, la misma facultad tenía habitaciones de internados para quienes venían de otras ciudades o países, y para su mala suerte, la mayoría traía un compañero de cuarto. Compartía habitación con un hombre llamado Mike Zakarius; tenía la misma edad que él, con la diferencia de un cuerpo fornido y casi dos metros de altura; era una persona muy callada y desde el primer día que se encontraron en el cuarto, supieron que no había modo de que se llevarán bien. Pese a que casi ni se hablaban y que Mike nunca estaba en el cuarto, ambos poseían un carácter dominante que los llevó en muchas ocasiones al límite de las peleas y los golpes al negarse a ceder ante el otro. Y ojala hubieran sido esas las únicas ocasiones donde tuvo que enfrentarlo, ya que como si fuera poco, ambos asistían a las mismas clases y se veían durante el resto del día. Pero eso estaba por terminar, dentro de unas semanas Levi daría el último examen que le permitiría continuar sus estudios en su país o, si así lo deseaba, en Estados Unidos. Mike sabía que el azabache no tenía planeado en quedarse, y éste mismo percibía la dicha en el rostro del hombre titan al no tener que compartir habitación. Pero nadie era más dichoso que él, quien podría ver después de un año al mocoso que no salió de su cabeza ninguno de los días que pasó a kilómetros de distancia.

Pese a la diferencia de horarios, el contacto con Eren fue más sencillo de lo que esperó al estar aquí. Hannes facilitó el contacto al comprarle un computador a Eren y las conversaciones a través del teléfono celular evolucionaron a algo mucho más practico como lo eran las video llamadas. Para ello Levi también tuvo que hacer una inversión en un computador, y gracias a su beca no fue muy difícil conseguir uno. La tecnología nunca fue muy agradable para el azabache, aunque ahora no podía estar más agradecido a ella por permitirle ver el rostro del menor en una pantalla. No tuvo problemas al manejar los programas y el mismo computador, no era como si nunca hubiera utilizado uno, como era el caso de Eren, quien recibió más de una burla de Levi ante su torpeza en base al desconocimiento de la novedosa adquisición. Así también se comunicaba con Farlan e Isabel, quienes fueron invitados por Eren a su hogar en varias ocasiones para poder ver al azabache. Sus amigos habían empezado a trabajar en una nueva cafetería en el centro de la ciudad, a ambos les iba mejor de lo que esperaba y no tenían problemas con el dinero, lo que implicaba un alivio para Levi que temía por el bienestar de ambos una vez que se fuera.

Eren continuó asistiendo a la escuela sin ninguna dificultad, incluso Hannes los llevaba de paseos y en ocasiones hasta podía salir junto a su hermana y Armin. Aunque esa última idea no le agradara al azabache, era increíble ver cómo el menor llevaba más de un año sin ninguna recaída. Eren continuaba asistiendo con regularidad al hospital, lo único que lo alentaba era poder ver a su madre ya que los exámenes eran tediosos y sin ningún resultado concreto. Eso escuchaba Levi de Hannes cuando hablaba con él a solas; pese al tiempo que había pasado, Eren continuaba siendo un misterio para la medicina.

Era Eren quien más consciente de su enfermedad estaba, pero nadie lo sabía, salvo Levi, quien le escuchó decir toda la verdad el día de la fiesta de graduación. Pese a ello, no volvieron a mencionarlo y el menor continuó con el mismo ánimo de siempre, aunque no le agradaba recibir órdenes que buscaran protegerlo. Como lo era hoy, un viernes por la noche donde Eren se negaba en abandonar la video llamada que mantenía con Levi e ir a dormir.

-Son apenas las once de la noche…-reclamó Eren, sus facciones eran iluminadas por la luz de la pantalla en la oscuridad.

-No voy a discutir esto otra vez, si no te vas a dormir apagaré el computador-amenazó Levi.

-Sólo unos minutos más, mañana no debo ir a la escuela, por favor-rogó el menor con sus ojos puestos en la cámara.

-Cinco minutos.

-Cinco minutos es muy poco…-agachó su mirada.

-Deja de quejarte, sólo quedan días para que vuelva.

-Lo sé, ¿estás preparado? Tu examen es este lunes-preguntó el castaño.

-Sólo es un papel más que rellenar, luego sólo tengo que arreglar mis cosas y tomar el vuelo de regreso el próximo viernes.

-Ya no te irás, ¿verdad?-preguntó el menor con su voz apagada.

-Primero debo llegar, si el avión se estrella ni siquiera habré vuelto-su broma desfiguró el rostro del castaño. Era tan fácil hacerlo caer, no importaba el transcurso del tiempo, continuaba siendo el mismo ingenuo que no sabía prácticamente nada.

Levi se quedó quieto, mirando el rostro de Eren en la pantalla, sin permitirle escapar. Sus ojos se encontraron en medio de la imagen, el castaño podía sentir toda la atención del azabache sobre sí y los nervios acudieron a él enseguida, desviando el rostro para ocultar sus mejillas sonrojadas de la cámara.

-Ya pasaron los cinco minutos-anunció Levi.

-Déjame quedarme un poco más…

-Hablaremos mañana-prometió.

-Pero mañana Hannes nos llevará a cenar, tendremos menos tiempo.

-Eso no cambiará que debas ir a dormir ahora.

-Bueno…no te olvides de llamar, buenas noches, te amo-sonrió el menor.

-Pórtate bien, buenas noches mocoso-se despidió el azabache y la video llamada finalizó.

Guardó su computadora en uno de los cajones donde guardaba sus cosas bajo llave, no tenía ni un poco de confianza hacia su compañero y no la hubiera tenido con ninguno otro de todos modos. Mike no se encontraba allí como la mayoría de las noches, y no había que ser un genio para saber en dónde podría estar. La gran mayoría aquí parecía animales en periodo de reproducción y sin ningún uso de razón, aunque eso no le sorprendía; los conocía bien. Nada de eso importaría en unos días más, cuando estuviera lejos de aquí y recobrara su vida.

De vez en cuando, sentía su cuerpo volverse pesado y con falta de agilidad, a fin de cuentas llevaba más de un año sin peleas ni asesinatos. Pudo haberlo hecho, eso le hacía sentirse vivo y calmaba sus demonios cada vez que sentía la sangre de esas basuras escurrir por sus cuerpos, pero aquella necesidad, era reemplazada por unas suaves sonrisas que se introdujeron en él sin permiso alguno. Pese a ello, no estaba dispuesto a perder todo lo que había aprendido en tantos años, la vida era cruel, nada cambiaría eso y ser débil te podría arrebatar lo más valioso en tu vida. Era por ello que todas las noches afilaba la navaja que lo acompañó por años; con movimientos suaves y calculados, practicaba su muñeca como si estuviera preparado a cortar la carne viva de alguien. Era tan fácil y natural, que casi parecía instinto innato. Luego de familiarizarse con la navaja, la guardaba al interior de una tela doblada bajo su almohada y apaga las luces para dormir.

Esa noche no fue diferente; Mike no durmió en la habitación, él afiló su navaja como todas las noches y luego se empezó a quedar dormido mientras imaginaba en el techo, la pequeña ventana que había en el cuarto de Eren y le permitía ver las estrellas en medio de la noche.

-o-

La tarde del día siguiente, esperó con el computador encendido un poco más tarde de lo habitual. Eren iría a cenar con su familia, eso le había dicho pero, ¿una cena tardaba tanto? Faltaba poco para las doce de la noche allá, y del menor no había ninguna señal; fuera de línea, ningún mensaje salvo los de la mañana y tampoco una llamada. Mientras esperaba a que apareciera por algún lado, intentó estudiar para el examen que daría en menos de dos días, pero le fue imposible concentrarse al desviar su mirada del libro a la pantalla del computador. Poco a poco, la paciencia de Levi fue agotándose y junto a ello empezaba a experimentar la desagradable mezcla de preocupación y enfado ante la nula presencia de Eren. Renunció a continuar esperando, y sin abandonar su orgullo, envió más de un mensaje con palabras que de seguro lastimarían al castaño. Pero fue inútil, sin importar lo duras que fueran, pasaron los minutos y no hubo ninguna señal del menor, por lo que decidió marcar el número obteniendo el mismo resultado; nada.

La familiar escena donde Eren desaparecía de la faz de la tierra alteraba su pecho. Ya había pasado tiempo desde que liberaron al menor de los horrorosos experimentos del desquiciado de su padre, por lo que ahora se encontraba a salvo con su familia. Pero eso no era suficiente como para asegurarse que eso sería así.

Intentó ocuparse de otras cosas con tal de distraer su retorcida mente, pero era imposible sacarlo de su cabeza y mucho más bloquear el impulso de sucesivos pensamientos con eventos desafortunados en torno al mentor. Escuchaba el sonido de su teléfono llamarle con toda su intensidad desde el bolsillo de su pantalón, llegando a ser mucho más ruidoso que sus pensamientos que sólo lograron llevarlo al límite de sus emociones. Sentirse tan vulnerable ante tales cosas era algo que jamás podría sobrellevar, y sin preocuparse por seguir aguantando, escribió el último mensaje antes de ir a dormir;

"Tengo cosas más importantes que hacer que esperarte toda la noche"

-o-

Pese a lo enojado que se encontraba en la noche y lo mucho que se esforzara por dormir, le resultó imposible conciliar el sueño en medio de la oscuridad. Su cuerpo giró incontables veces buscando la posición adecuada en la cual descansar, pero no era la posición el problema del insomnio que no lo dejó dormir hasta llegada la mañana siguiente cuando se resignó a cualquier respuesta del castaño. Sin embargo, cuando empezaba a perder la consciencia al ser consumido por el sueño, su teléfono vibró y su cuerpo reaccionó al instante. Tomó teléfono de inmediato, como si su brazo lo hubiera estado esperando toda la noche y cuando vio que se trataba de una llamada, se detuvo y no contestó hasta que la llamada se perdió. Pudo haberlo hecho, haber respondido y apaciguar de la mejor manera posible, eso hubiera sido lo ideal para cualquier persona, pero Levi era mucho más complicado que eso. Durante una noche entera él no pudo dormir debido a que Eren no había dado ninguna señal de vida, y ahora que lo hacía, lo más correcto para él era dejarlo solo y que poco a poco sintiera lo mismo que él.

El teléfono vibró otra vez, pero esta vez la mano del azabache lo dejó lejos para escuchar la vibración contra el velador de su cama. Cada llamada perdida era reemplazada por una nueva que volvía a entrar, y con cada una de ellas, podía imaginar cómo se pondría Eren. Pero la realidad se sobrepuso a su orgulloso deseo de venganza y aunque continuara enojado, se daba cuenta de la bestia que continuaba siendo por mucho que se hubiera esforzado por cambiarlo. Tomó el teléfono y lo puso en su oído al responder la llama.

-¿Qué quieres? Será mejor que empieces a hablar pronto, no tengo tiempo-empezó Levi.

-Levi-hubo una pausa, o así lo sintió el azabache al escuchar una voz diferente a la del castaño que tensó su cuerpo-Soy yo, Armin.

-¿Qué haces con el teléfono de Eren?-tras su pregunta escuchó un intento por hablar que no fue más que quejido que comprimió su pecho-Responde, ¿Qué haces con el teléfono de Eren?-preguntó esta vez más duro.

-Lo siento, no debería hacer esto, sé que estás a punto de dar tu exam…

-Maldición, deja de hablar tanto y responde-interrumpió Levi.

-Es Eren, él…él se descompuso de repente, estaba tan bien y de repente sólo se derrumbó…-balbuceó Armin esforzándose por no quebrarse, pero sus confusas palabras fueron lograron derrumbar todo alrededor del azabache.

-¿Dónde está?-logró mantenerse al preguntar, era todo lo que podía hacer en ese momento, conseguir respuestas que pudieran calmarlo un poco.

-Estamos a la espera de alguna respuesta de los médicos en el hospital, nadie nos ha dicho nada…no sabemos nada de él…-respondió el rubio mientras empezaba a sollozar.

-¿En qué mierda estaban pensando para dejarlo llegar a eso?, ¿no eran ustedes los que decían que había que cuidarlo?-atacó el azabache mientras el silencio de Armin sólo lo desesperaba más, de pronto, se escuchó al teléfono pasar a otra persona.

-Soy Hannes, lo siento por tener que informarte de esto cuando estás a punto de dar tu examen… aún no sabemos nada de él, todos están muy afectados y…

-¿Qué clase de excusa es esa? ¿No debían cuidarlo?-continuó atacando sin intenciones de ceder ante las excusas del tutor; ¿todos muy afectados? Bien sabía Levi la clase de palabras con las que se excusaban las personas cuando eran incapaces de hacer algo.

-Levi, todos sabíamos que esto tendría que ocurrir tarde o temprano…debemos esperar, él se desvaneció de repente y sólo podemos esperar a los médicos-explicó Hannes. Su voz apagada se esforzaba por tranquilizar al azabache.

-Tú y tu maldita palabrería pueden irse a la mierda, no eres más que un simple policía que no tiene idea nada-bramó con su voz cargada de ira y posterior a ello cortó.

Reconocía muy bien el sonido de las cosas frágiles al romperse, por años esa fue la melodía que escuchó una y otra vez. Todo se rompía con facilidad, no existía nada que no se pudiera romper como ocurría en ese instante con su mente y corazón. Los fragmentos de sus recuerdos junto a Eren y lo que creyó que era un frío corazón, eran expuestos sin ninguna protección a quebrarse en mil pedazos mientras sus oídos podían escuchar cómo estos se trisaban uno tras otro.

Levi sabía cómo actuar, jamás se quedaba quieto a esperar que el pánico lo dominara su cuerpo y mente, pero las circunstancias ahora eran muy distintas. Si él hubiera estado allá, hubiera ido a ver a Eren de inmediato y de ese modo se aseguraría de que estuviera a salvo. Pese a que se encontraba con su familia, confiar en la gente era algo que Levi había desechado cuando era un niño y tomó consciencia del mundo; familia, amigos, compañeros, cualquiera podría traicionarte. No podía confiar en que Eren estaría bien con ellos o con esos médicos, tenía que ir por él a como dé lugar.

Sin dejarse absorber por el pánico y la incertidumbre de cómo se encontraba Eren, tomó el teléfono y marcó rápidamente el único número que podría serle de utilidad en este momento.

-¿Levi?, ¡Oh sí! Eres tú, ya sabía que me extrañabas enano malhumorado-bromeó Hanji.

-No tengo tiempo para tus bromas, necesito que cambies mi vuelo de regreso para hoy-requirió Levi de inmediato.

-¿Hoy?

-Puedes hacerlo, ¿Acaso no trabajas en esa cosa de espías?

-No es exactamente espías, pero… ¿Por qué quieres adelantar tu vuelo? Creí que estarías por aquí la otra semana, después de tu examen de mañana-respondió con recelo.

-Deja de hacer tantas preguntas estúpidas y hazlo-respondió Levi sin intenciones de explicar lo que ocurría.

-Supongo que te enteraste que Eren está en el hospital-suspiró Hanji resignada a seguir fingiendo-No lo haré.

-Lo harás, sé perfectamente que no tienes problemas para eso, hazlo ahora-amenazó Levi.

-¿A qué vendrás? Si me das una buena respuesta, lo haré.

-No tengo nada que responder, eso es obvio, iré por Eren-respondió Levi que empezaba a perder la paciencia.

-¿Y?, ¿qué harás? Aún no eres capaz de ayudarlo, no podrás hacer nada.

Las palabras de Hanji retumbaron en sus oídos y se tradujeron en una fuerte punzada en su pecho, hecha por una daga que se clavó impecablemente. Tenía razón, lamentablemente sus palabras eran lo más sensato que pudo haber escuchado en los últimos minutos, pero no aceptaría que alguien decidiera por él. Su decisión era volver, y era eso mismo lo que iba hacer.

-No volveré a escuchar tu estúpido juego, he estado un maldito año en este lugar, no pienso estar ni un minuto más aquí mientras Eren corre peligro en el hospital-bramó Levi al comprimir con fuerzas el teléfono en su mano.

-Eren está en el mejor hospital de la ciudad, en mano de los mejores médicos, además, está con su familia y yo he estado pendiente de los procedimientos. Nadie le hará daño, te lo puedo asegurar, pero no te ayudaré a tomar una decisión equivocada. Si vuelves ahora, ¿de qué habrá servido todo el año que pasaste lejos? Si realmente quieres ayudarlo escoge dar tu examen y yo cambiaré tu viaje para mañana en la noche. ¡Pero que divertido ha sido escuchar esta parte tan amable de ti! Sé un buen niño y estudia, te llamaré mañana, bye bye!-se despidió con un drástico cambio en su voz.

Para cuando Levi se preparaba para contradecir todo lo que la castaña le decía, ésta cortó la llamada y no hubo nada que él pudiera hacer para detenerla. Había sido un idiota al haber recurrido a Hanji, eso sentía al haber sido rechazado por sus palabras que resultaban ser simple y molesta verdad. Lo sabía, él más que nadie sabía el sacrificio que habían hecho por el resultado que se vería mañana, un resultado que había pasado a segundo plano ahora que Eren estaba en el hospital. En ocasiones Hanji lograba ser tan irritante al tratarlo como un niño y mucho peor al tener razón, porque la tenía, tal vez era quien mejor conocía las reglas de vida y se movía en el tablero de ajedrez. Sin embargo, aunque se quedara a dar el examen no era seguro que lo hiciera bien sabiendo que en ese momento el menor podría empeorar o algo mucho peor. Tampoco podría contactar a Hannes, a Armin ni mucho menos a su hermana; ninguno de ellos querría dejar a Eren en las manos de alguien que le habló así a su tutor. Sólo podía confiar en sus amigos, ellos podrían estar al tanto y mantenerlo informado, era la única opción que tenía ahora y decidió tomarla al enviarle un mensaje a Farlan:

"Eren está en el hospital, es el mismo de cuando Isabel estuvo internada. Tuvo una recaída, mantenme informado, volveré mañana en la noche."

Segundos después de enviar su mensaje, obtuvo una respuesta de su amigo:

"Iremos ahora mismo, te contactaré cuando sepa algo."

Agradecía que Farlan no hubiera dicho nada como "lo lamento", "¿estás bien?", "tranquilo", aunque muchos esperaran esas palabras, para Levi empeoraban la situación. Él no necesitaba palabras, quería hechos y sabía que junto a Isabel se encargarían de ello. Por ahora, no podía hacer absolutamente nada por él y su mente se encargaba de jugarle sucio al relacionar la imagen de Eren con la de su madre en estado de coma. Los peores escenarios vinieron a su mente, su vida y los sueños que construyeron juntos se desmoronaban mientras se aferraba con todas sus fuerzas a la poca cordura que aún le quedaba. Debía resistir hasta mañana hasta después del examen y apenas eran las nueve de la mañana, parecía imposible y así fue durante el resto del día en el cual salió de su cama y deambuló por los jardines de la facultad en busca de calma.

Tuvo que esperar horas para recibir la primera información de Farlan, para cuando leyó el primer mensaje eran las seis de la tarde y su estómago se negó a pedir alimento en todo el día.

"Está estable, pero no ha despertado, estará bajo supervisión médica y Hannes ha sido el único que ha podido entrar a verlo."

Eso no era una respuesta para Levi, pero al menos lograba calmarse un poco con la ayuda de los cigarrillos que encendía consecutivamente en su habitación a oscuras. Ya había anochecido, pronto el reloj daría las tres de la mañana y se negaba a descansar. Dormir implicaba abandonar la realidad, y hacerlo podría ser un paso en falso, por lo que se sentó en el marco de la ventana abierta de su cuarto a esperar por el día mientras la caja de cigarrillos se consumía junto a la noche. Pero esa noche la puerta se abrió y por ella entró la persona con la que debía compartir cuarto pero que nunca se encontraba; Mike. Sus ojos se fijaron en él por unos segundos y sin prestarle atención, hizo como si estuviera solo y continuó fumando mientras observaba el exterior. Mike hizo lo mismo, encendió la luz y se sentó en su cama junto a unos libros y apuntes; seguramente intentaría hacer algo por obtener una buena calificación, pero por lo maltratadas que estaban las hojas no era la primera vez que ojearía el libro.

Pasaron unos minutos de completo silencio, donde Mike continuaba leyendo y Levi trataba de manejar sus pensamientos junto al frío de la noche. El tiempo gozaba en torturar la paciencia del azabache con lo lento que avanzaba; cada vez que Levi miraba la hora o buscaba algún mensaje en su teléfono, habían pasado sólo diez minutos desde la última vez que lo hizo.

-Debes saber que el humo del cigarrillo es malo-habló Mike.

-¿Ahora te preocupas por los demás?-se defendió Levi.

-No me interesa lo que pase contigo, pero no quiero enfermar por culpa de tu idiotez-respondió con arrogancia.

-Entonces mueve tu culo hacia otro lado-respondió al mirarlo a los ojos con su entrecejo fruncido.

Levi no tenía intenciones de ser cauteloso con sus palabras hoy, mucho menos si ese hombre trataba de imponerse en la habitación por la cual ni siquiera se preocupaba de mantener limpia. Tener una pelea con un hombre fornido de casi dos metros de altura no le vendría nada mal ahora, y así también lo pensaba Mike que se levantaba de su cama con sus ojos ardiendo en ira. Estaba listo, disfrutaría poder partirle el rostro tantas veces pudiera, pero el sonido de un teléfono sonar los interrumpió a ambos. Levi buscó su teléfono, pero no era el suyo el que sonaba.

-¿Sí?-respondió Mike-Hoy no puedo permanecer en el hospital…volveré mañana…de acuerdo, nos vemos-cortó la llamada.

-Así que duermes en un hospital-constató en un tono irónico.

-Mi hermana debe permanecer allí por su enfermedad-respondió con calma, siendo esta la respuesta que descolocó a Levi por completo.

Sus ojos se abrieron sorprendidos, no pudo evitarlo ya que sus palabras contradijeron todas sus teorías sobre lo que Mike hacía de noche. Las personas a veces te podían sorprender, mucho más de lo que pensabas.

-¿Qué?-preguntó Mike incómodo.

-Nada-apartó su mirada.

-Dormiré, si quieres seguir despierto me da igual pero no metas ruido-anunció Mike, dándole la espalda al dirigirse a la cama.

-Haz lo que quieras-respondió Levi con desinterés.

No podía aceptar que estaba sorprendido, jamás habría imaginado pasaba las noches en el hospital junto a su hermana. Mike era uno de los alumnos sobresalientes en la carrera de medicina, al igual que Levi estaba becado y no se le veía estudiar casi nunca. Pero la realidad podría ser muy distinta. Los libros de Mike delataban cuanto uso se les daba, probablemente estudiaba sin descanso en el hospital mientras acompañaba a su hermana. Probablemente, lo hacía por ella y al verla, estudiaba más y más para hacerse cargo de ella pronto, o tal vez, eran los sentimientos que Levi plasmaba en una situación similar a la suya. Deseos que Levi debía llevar a cabo, quería cuidar de Eren pronto y eso sólo lo lograría si aprobaba el examen.

Los primeros rayos de sol muy pronto llegaron a su rostro y pese a que no había cerrado sus ojos ningún segundo, sentía muchas más fuerzas que cuando despertaba. La hora había llegado y junto a ello, un nuevo mensaje de Hanji:

"Tu vuelvo es hoy a las 11:45 de la noche. Hazlo bien enano."

-o-

El vuelo de regreso fue mucho más lento y agonizante que el que lo llevó hacia estados unidos, pero por fin, podía regresar.

Hanji había arreglado todo con tal de que su viaje fuera la misma noche del día de su examen, el resto dependía de él. Afortunadamente el examen final no fue un problema, las respuestas a las preguntas estaban en su cabeza y responderlas le tomó sólo una hora. Luego de ello se preocupó de anunciar el fin de su estadía en el campus, donde le ofrecieron quedarse e incluso volver debido a su gran desempeño académico. Cuando tuvo todo listo, guardó todas sus pertenencias en la maleta y limpió la habitación por última vez ya que Mike no estaría allí para hacerlo, de hecho, cuando él se fuera lo más probable es que la habitación sería un completo basural. No le agradaba ese hombre como para ordenar su desorden, pero no permitiría que el cuarto quedará sucio cuando él se fuera. Y por último, escribió: "Mantén limpio el lugar", en una nota que dejó sobre su cama antes de partir, siendo ésta el único indicio para Mike de que se había marchado.

Cuando las ruedas del avión tocaron tierra en su país, la cuenta regresiva dio marcha una vez más y todo el control que tuvo durante dos días desapareció. Al descender del avión las piernas del azabache aceleraron con cada paso que daba, hasta que se encontró corriendo en busca de la salida. Podía sentir los brazos de Eren aferrarse a su cuerpo antes de marcharse, sus labios con los suyos besándose sin importarles quién estuviera presente y cómo hubiera deseado encontrarlos ahora, pero a lugar de ello se encontró en un lugar lleno de desconocidos que esperaban afuera, y entre todos ellos, visualizó una cabellera pelirroja que daba saltos entre la multitud.

-¡Hermano!, ¡es él!-la chica hizo a un lado a la gente y corrió hacia Levi, lanzándose sobre él en un abrazo-¡Por fin estás aquí!

-¡Levi!-llamó Farlan desde lejos con su mano alzada mientras se acercaba a los dos-¿Dónde está tu equipaje?-notó el chico.

-¿¡Qué!? ¡Yo buscaré al maldito que se atrevió a tocar tus cosas!-gritó Isabel al soltarse del cuerpo de Levi.

-Ten-el azabache tendió unos documentos y otras cosas a Farlan-Retira todo, iré al hospital-le ordenó y se marchó a paso rápido.

-¡Levi espera!-llamó Farlan, pero fue inútil, Levi ya los había dejado atrás.

-¡Debemos encontrar al maldito que le robó a mi hermano!-insistió Isabel mientras levantaba sus dos brazos.

-Deja de gritar tonta-golpeó la cabeza de la chica, deteniendo el escándalo que empezaba a llamar la atención de todos-Nadie se ha robado nada.

-o-

Fuera del aeropuerto era muy fácil conseguir un taxi, pero eran en estos lugares donde los precios se disparaban y era difícil de costear uno. Pero Levi no tenía problemas para lidiar con estafadores bien vestidos, y estudiando sus rostros escogió al que sería más fácil de torcer. Sin causar sospechas, se subió al automóvil de uno de los taxistas que dio su presupuesto en cuanto hizo andar el coche. Pero no tomó mucho tiempo en que el presupuesto descendiera considerablemente en cuanto Levi puso su navaja en el abdomen del conductor, asegurándose antes de que el coche no tuviera micrófonos, cámara o algún dispositivo que guardara evidencia de lo que ocurría al interior. No tenía intenciones de asesinarlo, sólo le proporcionaría temor que utilizaría para jugar con él hasta llegar al hospital, después de ello, no importaría cuanto se esforzara por denunciarlo, no existirían pruebas. De ese modo, el hombre siguió las reglas del juego tal y como Levi demandaba, llegando más pronto de lo esperado. Al descender le entregó el dinero, una suma mucho menor a la inicial y le hizo marcharse de inmediato.

Al perder de vista el automóvil, entró al hospital y se dirigió rápidamente al mesón de alguna enfermera que le facilitara información sobre la habitación en la que se encontraba Eren. Afortunadamente, todos los que trabajaban en ese lugar conocían a Eren gracias a su padre y también sabían dónde se encontraba. Se encontraba en el tercer piso en la habitación 306, cuando la enfermera terminó la frase Levi corrió a las escaleras y subió los escalones de dos en dos. Sentía la adrenalina recorrer todo su cuerpo, su pecho resistía con dificultad su frenético corazón mientras imaginaba los muchos escenarios con los que se podría encontrar cuando llegara a esa habitación. Quería encontrarse con el mismo mocoso de sus recuerdos, con su sonrisa deslumbrante y su infantil rostro mientras hablaba sin descanso. Y al llegar a la habitación 306, sus manos no dudaron en abrir la puerta y entrar sin permiso; ya había esperado y dudado mucho como para continuar haciéndolo.

Lo primero que vio al entrar fue a Armin observarlo con asombro junto a Mikasa molesta por su llegada, para luego encontrarse con Eren en una cama de hospital junto con Hannes sentado a su lado. Todo ocurrió tan rápido que no tuvieron oportunidad para decir algo, pero allí estaba Eren, con cables conectados en sus brazos, sentado y con sus ojos bien abiertos clavados en Levi.

-¿Qué hace él aquí?-atacó Mikasa.

-Levi…-balbuceó Eren, sin poder aceptar que el azabache se encontraba frente a él.

-¿Por qué no vamos a buscar algo para comer? De repente me ha dado mucha hambre-propuso Hannes, poniéndose de pie y caminando hacia Levi con una sonrisa.

-¡No!, no dejaré a Eren con este enano-se negó la chica.

-Vamos Mikasa, no hagas las cosas más difíciles-le pidió Hannes, con la ayuda de Armin que la guiaba a la salida-Que bueno que estés aquí-puso una mano en el hombro de Levi y le sonrió.

Los tres salieron del cuarto de Eren, sorprendentemente gracias a Hannes, a quien había insultado la mañana en la que habló con él.

Ninguno de los dos apartó sus ojos del otro, ambos tenían tantas cosas por decir y sin embargo no sabían por dónde empezar. Pero uno de ellos no esperaría más, y sin importarle los cables conectados en sus brazos, Eren quiso llegar a Levi aunque a su cuerpo no tuviera la fuerza suficiente para ponerse de pie.

-No te muevas-detuvo Levi, llegando hasta el menor antes de que se bajara de la cama.

En ese instante donde sus cuerpos acortaron distancia, Eren hizo un último esfuerzo por colgarse al cuello de Levi para no soltarlo más. Entonces, supieron que un abrazo diría mucho más que mil palabras y que el calor de sus cuerpos sería capaz de tranquilizarlos después de tanto tiempo. Los brazos del mayor envolvieron el cuerpo del castaño con firmeza y delicadeza, podía sentir su corazón palpitar contra su pecho y fue esa melodía la que dispersó todos sus malos pensamientos. Eren estaba bien. Sus manos buscaron impacientes cada centímetro de la espalda del castaño, queriendo confirmar que no se trataba de otro sueño, y su rostro se hundía en sus cabellos en busca de su aroma. Los brazos en su cuello lo abrazaban con todas sus fuerzas y daban cuenta de cuan débil estaba su cuerpo. Pronto, el llanto del menor irrumpió el silencio en la habitación y sus tibias lágrimas empapaban el cuello del azabache.

-No dejas de ser un bebé llorón-dijo Levi posando una mano sobre la cabeza del menor.

-¿Por qué? ¿Por qué siempre tardas en volver?-lamentó Eren.

-Ya estoy aquí-se sentó a su lado, soltándose de sus brazos y llevando sus manos al rostro de Eren lo sostuvo frente al suyo.

Era hermoso cuando lloraba con sus mejillas ruborizadas y sus ojos aguamarina vidriosos por las lágrimas, tal vez era monstruo al pensar eso, pero cada faceta de Eren era hermosa para él.

-Mírate, eres un desastre-bromeó Levi al secar las lágrimas del castaño.

-Lo siento…

-¿No te dije que tuvieras cuidado? Mocoso estúpido-golpeó la frente el menor con su dedo, para después juntarla con la suya y suspirar. Por fin lo tenía a su lado.

Pese a sus palabras, Eren no dijo nada y se mantuvo en silencio con sus ojos cerrados. Cuando los abrió, los de Levi se clavaron en los suyos sin permitirle escapar. Estaban tan cerca que sus respiraciones se intercambiaban y aceleraban su pecho como la primera vez que sus labios se juntaron. Trago saliva, quería escapar y a su vez ser absorbido por los ojos platinos que tanto extrañó, su corazón palpitaba cada vez más fuerte y el miedo de que pudiera volver a desmayarse lo invadía. Pero eso no era motivo para impedir que Levi se acercara a su boca, y aunque su cuerpo estuviera temblando por los nervios, cerró sus ojos esperando por el mayor.

-Disculpen-interrumpió una voz junto a un carraspeo.

-¡T-tío Hannes!-gritó Eren sorprendido, separándose de Levi.

-Necesito firmar unos papeles, estoy seguro que Levi podrá ayudarme con eso, ¿por qué no me acompañas?-invitó Hannes.

-Claro-aceptó Levi, quien sabía que no se trataba de una invitación cualquiera.

-¿Volverás?-detuvo Eren.

-Lo haré.

-Volveremos enseguida, Armin y Mikasa vendrán a despedirse cuando terminen de comer-aclaró Hannes y salió junto con Levi de la habitación.

Hannes caminó el silencio por delante del azabache, no mentía al decir que debía firmar unos papeles ya que se dirigieron a un mesón donde se los facilitaron. Sin embargo, no necesitaba de su ayuda para hacerlo. Después de firmar los papeles, Hannes lo invitó a tomar asiento en una de las sillas de la sala de espera y sin decir absolutamente nada, se mantuvieron allí mientras pasaban los segundos.

Levi era consciente de su actitud del otro día, y tal vez el hombre esperaba una disculpa de su parte, pero de haber sido eso, hubiera actuado de otra forma. Y aunque así fuese, Levi no pediría disculpas aunque sus palabras no hayan sido las correctas la otra vez, su orgullo no se lo permitiría y continuaba creyendo que Hannes lo pudo haber evitado. Sin embargo, el silencio empezaba a hacerse incomodo, y el rostro del tutor giró en dirección a una puerta por la que salió un médico de edad avanzada, calvo y con su rostro lleno de arrugas. Hannes se puso de pie y el hombre de bata blanca le sonrió con sutileza.

-Señor Hannes-lo saludó en un apretón de manos y bajó su mirada hacia Levi, quien continuaba sentado-Tú debes ser Levi.

-¿Quién le dijo mi nombre?-preguntó receloso.

-Eren me habló mucho de ti. Me han contado que quieres ser médico, pues me presento, soy uno de los doctores que está a cargo de Eren. Adam Hoffman-tendió su mano hacía el azabache.

-¿Usted trabajó con Grisha?-preguntó al prestar atención a cada signo que delatara alguna mentira en el rostro de Adam.

-No, yo no conocía a Grisha, este no es mi país, estoy aquí para estudiar a Eren-respondió el hombre.

-Levi se convertirá en médico, creo que sería bueno que escuchara lo que conversamos-interrumpió Hannes con seriedad.

-¿Conversar sobre qué?-quiso saber Levi.

-Nosotros hemos estudiado el cuerpo de Eren por más de un año, difícilmente podemos recetarle algunos medicamentos que con suerte mantendrá estable algunos mecanismos de su cuerpo. Pero lo que él tiene no es ningún tipo de enfermedad que podamos controlar ya que no existe. El cuerpo de ese niño estuvo siendo un muñeco de prueba de varias sustancias creadas por Grisha, nos sorprende mucho que haya sobrevivido. Hemos intentado hablar con ese hombre para buscar una solución, pero está obsesionado con despertar a su esposa y se niega a responder. Y pese a nuestros esfuerzos, sigue siendo un gran misterio; nada nos cuadra, los exámenes a veces son los de una persona normal y otras parecieran los de un enfermo terminal-hizo un pausa para ver a Levi, quien sabía que lo que escucharía ahora no sería nada alentador-El cuerpo de Eren es como una máquina que se autodestruye sola, con el paso del tiempo, sus ataques serán más frecuentes y peligrosos, su sistema inmunológico fallará y estará más expuesto a las enfermedades. Incluso puede perder los sentidos de la audición y la visión, la movilidad y la memoria hasta quedar en coma o morir. Son tantos los escenarios previstos, queremos evitarlo, pero no sabemos por dónde hacerlo. Como dije, es una máquina que se autodestruye sola, y estamos hablando de la máquina más compleja de todas-finalizó Adam.

-¿Cuánto tiempo queda?-preguntó el azabache sin apartar sus ojos del médico.

-No lo sabemos-respondió con decepción.

Pese a que la realidad que relataba el médico era cruel, algo en Levi siempre supo que podría ser así. Eren jamás estuvo enfermo, su padre lo arruinó a tal punto que hoy no sabían cómo remediarlo. Era por ello que decidió convertirse en médico, para remediar lo que ese hombre le había hecho al castaño y solucionar lo que ninguno de los médicos actuales podía. La realidad era cruel y despiadada, y haber dicho que no tenía miedo, sería mentira.

-Bien, los dejo. Tengo que seguir trabajando.

-Le agradezco que se haya tomado el tiempo de hablar con nosotros-se despidió Hannes.

-No fue nada. Levi, espero que en un futuro trabajemos juntos-sonrió Adam.

-Claro-respondió con frialdad, no confiaba en los médicos.

Adam regresó a su oficina, dejándolo a solas con Hannes. Pero esta vez no estaba dispuesto a continuar a su lado en silencio y sin esperarlo, decidió regresar al cuarto de Eren.

-Espera-detuvo Hannes.

-¿Qué ocurre?

-Antes de que vuelvas allí, necesito tengas esto en mente. Es muy probable… que Eren empeoré antes de que encuentren una solución, no será fácil para nadie, pero…yo entenderé si tú decides alejarte. No tienes que por qué condenarte a sufrir, lo entendí la vez que hablamos por teléfono. Eren significa mucho para ti y que estés a su lado le hace bien, pero hemos sido egoístas contigo…

-¿Me está diciendo que me aleje de él?-interrumpió Levi.

-Sólo te pido que lo pienses, si tú decides no sufrir es mejor que se lo digas ahora. No tienes por qué obligarte a estar a su lado.

-No le temo al sufrimiento-respondió con frialdad.

-Ya veo-sonrió-Iré a despedirme de Eren, puedes cuidarlo esta noche. Llámame si algo ocurre.

Levi asintió y juntos regresaron al cuarto del menor. Eren se encontraba solo, Armin y Mikasa habían ido en busca de Hannes a quien creían que se encontraba en su automóvil. Antes de marcharse, el hombre se preocupó de que al menor no le hiciera falta nada, y mientras tanto Levi enviaba un mensaje a Farlan avisando que se quedaría en el hospital. Luego de que todo estuviera bajo control, Hannes se despidió de ambos y dio aviso a la enfermera a cargo de que Levi acompañaría a Eren.

Cuando ambos estuvieron solos, hablaron sobre todo lo que hicieron en el año que estuvieron separados. Eren no dejaba de hablar y Levi no podía estar más feliz de escucharlo hablar con la misma alegría que de costumbre. ¿Pero cuánto duraría eso? No importaba lo muy feliz que se viera, tarde o temprano todo eso se podía esfumar. Y como era de esperar, su cuerpo estaba muy débil ahora y con lo mucho que hablaba el aire en sus pulmones se hizo escaso y presentó dificultades al respirar.

-Suficiente, ya tendrás tiempo para contármelo todo, ahora duérmete.

-Pero…-se quejó jadiando.

-Descansa-se acercó a su cama y lo arropó.

-¿Puedes…? Eh… ¿P-puedes dormir conmigo?-pidió escondiendo su rostro.

-No.

-Por favor-rogó una vez más.

-Tch, sólo hasta que te duermas-aceptó, no podía evitar no sentirse atraído por sus palabras.

Apagó las luces y se recostó al lado del menor por sobre las tapas de la cama en la que se encontraban. Era sorprendente el cómo una cama de hospital podía llegar a ser mucho más cómoda que las camas en las que dormía con sus compañeros en los barrios bajos. Sus cuerpos estaban tan cerca, que después de tanto tiempo de estar lejos era fácil caer en la tentación que Levi se esforzaba por vencer, pero con Eren siendo tan descuidado, impedirlo se volvía difícil. Pese a que el menor se encontraba bajo las tapas, su cuerpo buscaba al del azabache y se apegaba tanto como podía, mientras que Levi buscaba algo en lo que distraerse y no enfadarse con él.

-¿Levi?-llamó el menor en un susurro, observando la espalda del azabache.

-¿Uhm?-respondió sin darse vuelta.

-La razón por la que regresaste tan pronto, ¿fue porque estaba en el hospital?

-Sí.

-Lo siento…siempre te causo problemas…

-Si no lo hicieras mi vida no sería tan emocionante.

-Estoy hablando enserio…-respondió molesto.

-Yo también-respondió sin problema, girando su cuerpo para quedar de costada frente a Eren y recordando el pequeño bulto que llevaba en el bolsillo, metió su mano a por el-Por cierto, tengo algo que te pertenece.

-¿Algo que me pertenece?

-Ten-dejó sobre su pecho un collar con un adorno de un diminuto frasco de cristal con arena de playa teñida de verde esmeralda-se parece a tus ojos, es arena de playa pintada.

-¿Es un regalo…?-preguntó, observando con curiosidad el pequeño frasco de cristal.

-Eso parece.

-Es precioso…gracias-sonrió el menor.

Su rostro sonriente estaba tan cerca del suyo, que pronto perdió todo el control, tomó de la barbilla del menor y con cuidado levantó su rostro hacia el suyo. La sonrisa de sus labios se esfumó en cuanto sus ojos se encontraron y no hubo refugio para la vergüenza; las mejillas del menor eran tan sinceras como su tembloroso cuerpo. Admiró unos segundos más sus ojos antes de acercarse y posar sus labios sobre los del menor. El primero roce fue delicado, pero lo suficiente como para que Eren temblara. El segundo roce sólo fue con el labio inferior del menor, para luego humedecerlos con su lengua e ingresar al interior de su boca. Eren recordaba cómo corresponder el juego de Levi con sus bocas, y dejándolo entrar, sus lenguas se encontraron en una danza suave y lenta. El ritmo de sus besos fue aumentando gradualmente, el deseo que ambos contuvieron por un año se rebalsaba mientras Levi lo besaba con pronunciados movimientos de mandíbula que buscaban devorar todo de Eren. Sus mentes no respondían a la racionalidad y pronto sus manos empezaron a buscarse; se encontraron y entrelazaron sus dedos, separándose por Levi quien acarició el rostro del menor y siguió la silueta de su cuerpo. Y cuando estuvo a punto de buscar su cuerpo desnudo, reaccionó y apartó sus manos del menor.

-Hoy no-detuvo Levi, su respiración era irregular.

-Odio esto…odio esta enfermedad, odio tener miedo, odio ser tan débil y no poder tener una vida normal. Lo odio-expresó con desdén al morder su labio inferior.

-Esperaremos, este no es lugar, ¿de acuerdo?-tomó del rostro del menor, buscando calmarlo.

-Tenía miedo…-confesó con su voz quebradiza.

-Ya estoy aquí-abrazó el cuerpo del castaño.

-Lo siento…-se disculpó y escondió su cabeza en el pecho de Levi.

Cada disculpa de Eren por su enfermedad era una apuñalada para Levi, y fueron esas palabras las que pronunció antes de caer rendido ante el cansancio. Iba a ser doloroso y difícil, lo sabía, siempre lo supo y aun así escogió estar a su lado. Eren se encontraba durmiendo tranquilamente en sus brazos, su respiración era constante y el calor de su cuerpo abrigaba su fría alma en medio de la noche.

¿Cuánto tiempo más?, ¿cuánto más duraría todo esto? Los sueños que Eren tenía y todo lo que él hacía, todo podría destruirse pronto. La escuela a la que asistía, probablemente tendría que abandonarla pronto ya que su cuerpo no sería capaz de seguir el ritmo. La pintura que tanto amaba, sus ojos algún día podrían dejar de ver los colores y los trazos. Si tan sólo hubiera sido fiel a su instinto y hubiera ido en contra las reglas del padre de Eren, tal vez así le hubiera dado más tiempo y su cuerpo no estaría tan malogrado. Este debía ser su karma, el karma por dejar que las bacterias de la humanidad lo convirtieran en un monstruo más de este mundo cruel. Pero Eren no merecía ser víctima de la suciedad de las personas, y sin embargo, lo era. Incluso él quiso destruirlo. Pero ahora era él quien lo cuidaría, y si todos estos años le enseñaron a ser un monstruo, lo sería aún más con tal de ser el monstruo que protegería a Eren con su vida.

El tiempo y el futuro no eran seguros, pero hoy Eren estaba vivo y respiraba en sus brazos. Buscaría las respuestas al cuerpo de Eren, no lo dejaría morir. Pero por hoy, se dejaría vencer por el cansancio junto al castaño, y acomodando su mano en el pecho del menor, sus ojos se cerraron para dormir junto al ritmo de su corazón.

Continuará…

Holo! Antes que nada lamento mucho la demora, pero les he traído el nuevo cap c: Estoy empezando a abordar el tema de la enfermedad de Eren y con ello la profesión de Levi por ser médico c: Respecto al cap de hoy, si hay alguna irregularidad o algo que quieran decirme háganlo por favor, la verdad es que me tomó mucho trabajo escribir este cap, últimamente han ocurrido cosas en mi vida y ando con la cabeza en no sé dónde. Perdonen si así fue y el cap no fue lo que esperaban, arreglaré este problema de cabeza que traigo de alguna u otra forma el próximo cap.

Hoy no responderé reviews, pero lo haré en el otro cap perdonen no tengo mucho tiempo.

Muchas gracias por sus reviews, leer y seguir este fic. Cuídense mucho y espero les haya gustado.

Que tengan un lindo día :3 3